Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capítulo 10
Dormí bien esa noche. Hombres tatuados, con barba y bajistas superaban fácilmente las almohadas de hoteles en términos de confort. Dormimos en nuestra ropa interior, por toda la cosa de tomarlo con calma. Nunca antes había pasado toda la noche con un hombre, sexualmente activa o no. Pero lo que podría haber sido incómodo, Gaara lo hizo cómodo. Ajustándose a sí mismo en mi vida como si perteneciera allí.
Mis sueños fueron convenientemente pervertidos, aunque no era nada nuevo. Sin embargo, el despertar con la cabeza de un hombre entre mis muslos fue un cambio bastante dramático y bienvenido. Una lengua húmeda y caliente pasando por los labios de mi sexo, asustándome como el demonio. Mis caderas saltaron, mis ojos repentinamente abiertos.
—Gaara. ¿Qué estás haciendo?
Me quedé sin aliento, el cerebro todavía en modo de suspensión.
—Lamer el coño de mi novia —dijo— Beneficios, ¿recuerdas?
Sus manos sostenían mis piernas abiertas, dedos se clavaban en la carne de mis muslos. Luego lo hizo de nuevo, lo de lamer. Gemí y me retorcí, tratando de escapar, pero en realidad no, porque santa mierda. Nirvana.
—Sigue —suspiré felizmente.
El efecto de la barba de un hombre rozando tus partes íntimas no se puede explicar adecuadamente con palabras. Es un placer táctil. Suave y susceptible y sorprendente de todas las maneras. Mis músculos se tensaron, los talones cavando en el colchón. No tenía ni idea dónde se metieron mis bragas. Tampoco tenía ningún interés. Sin embargo, lo que mi novio me hacía, me interesaba profundamente. Su lengua se movió de un lado a otro por encima de mi clítoris, luego sus labios chuparon mis labios vaginales. Las habilidades orales del hombre estaban fuera de medida. Tanta atención a los detalles. Y el entusiasmo, el hombre moría de hambre y yo era su comida. Presioné mi coño en su cara, necesitando y obteniendo todo lo que él ofrecía.
Pero la pura energía entre mis caderas, en mi columna baja… no había suficiente de mí para contenerla. La sensación gloriosa creció y creció, llenando todo mi ser, iluminando mis miembros. Me corrí duro, diciendo su nombre. El placer me rasgó en dos, mi mente dando vueltas. Yo era todo y nada. Solo flotando en el éter, disfrutando de la sensación. Pero él no había terminado. Subió por mi cuerpo, bajando su bóxer con una mano. Una, dos, tres veces bombeó su polla dura, derramando su esperma caliente en mis pechos y vientre. Su frente apretada contra la mía, y su cálido aliento en mis labios.
—Hola —murmuré, todavía tratando de recuperar el aliento.
Me dio un beso, sus labios cubriendo los míos, las lenguas encontrándose. El rico sabor llenó mi boca mientras sus dedos acariciaban sobre mi vientre, frotando su semen en mi piel.
—Buenos días —susurró, todavía suspendido encima de mí sobre un codo. Esos pómulos perfectos, las curvas mojadas de los labios, llamaron a mis dedos. Con mucho gusto lo podía tocar todo el día.
—Gaara.
—¿Hmm? —Otro beso, este más suave, más dulce.
Yacía debajo de él, destruida. Tantas cosas que podía decir, que quería decir. Pero lento era la palabra clave aquí. Lo que le hizo a mi corazón y a mi mente no podía ser descrito. La forma en que llenó mi corazón hasta hacerme rebosar de miedo.
—Buenos días.
—Nada de tocarte a ti misma —ordenó en voz baja, ronca—. Hacerte correr es mi trabajo ahora. Si me necesitas, llama. Llegaré a ti tan pronto como pueda, ¿de acuerdo?
—Ajá.
Me besó un poco más, haciendo girar mi cabeza.
—¿Las cosas son lo suficiente lento para ti?
—Claro.
Sonrió, y buen Dios, lo único que podía hacer era mirarlo fijamente. ¿Alguna vez existió un hombre más hermoso? Creo que no. Su enfoque en mí era completo, lo que causaba una sensación embriagadora. Sus ojos oscuros nunca se alejaron de mi cara, como si me estuviera memorizando.
—Lo estamos haciendo bien, Matsuri. —Su mano cubrió mi vientre, los labios rozando mi mejilla.
—Sí. —Yo no tenía palabras. No cuando él era así.
El borde de sus labios se alzó un poco.
—Vamos. Hora del baño.
Todavía seguía en el baño, arreglando mi cabello y aplicando algo de corrector y rímel para realzar mi factor de brillo, cuando escuché a Gaara y Suigetsu charlando en la sala de estar. De ninguna manera quería escuchar a propósito. Solo fue algo que pasó.
—Con Naruto como está, la banda ya está en ascuas —dijo Gaara— No estoy seguro de que deberíamos añadirla a la mezcla.
Espera, ¿hablaban de mí? Pero básicamente yo ya vivía e iba de gira con todos. Eso no tenía sentido.
—Amo a Karin, pero todos sabemos cómo es —continuó Gaara.
—Las cosas son más estables ahora. Puede ser que sea bueno para ella — dijo Suigetsu—. Además, no va a poder arreglar todos sus asuntos por su cuenta, actuando como la reina de la fiesta de Nueva York y derrochando dinero.
—No lo sé.
Suigetsu resopló.
—Ella todavía hace los papeles de vez en cuando. Desde una perspectiva de seguridad, sería más fácil tener a todos en la misma órbita, no es bajo un mismo techo. La noticia sobre los embarazos se conocerá en algún momento. Será bueno mantener a todos cerca. Ese es mi único punto.
—¿Seguro que tu preocupación por Karin no es más personal que eso?
—No sabe de lo que está hablando, Sr. Sabaku.
Fui hacia ellos, curiosa, interrumpiendo la competición de miradas muy masculinas en marcha.
—Hola chicos. ¿Algún problema?
Gaara negó con la cabeza.
—Para qué son las hermanas sino para joderte la vida de vez en cuando, ¿verdad?
—Solo piense en ello. —Suigetsu le dio una palmada en el hombro, dirigiéndose a la puerta—. Hasta luego, señorita Hyuga.
—Adiós. —Me giré hacia mi novio, dándole a su camiseta un tirón cariñoso, atrayéndolo más cerca para un beso—. ¿Alguna cosa de la que tengamos que hablar?
—No. —Me dio una suave sonrisa y un beso incluso más suave. Seguido de una palmada en el culo—. Ve a hacer tu cosa de chicas. Me encontraré con Neji para salir a correr.
Intenté darle una palmadita a su trasero, pero fallé como por un kilómetro.
—Sí, es mejor que corras, amigo.
Se echó a reír todo el camino hacia la puerta. Sostuve la sonrisa tonta en mi cara durante más tiempo.
—Supongo que se están preguntando por qué las llamé aquí hoy —comenzó TenTen, una botella de agua de manantial en equilibrio sobre su vientre. Buen truco.
Era alrededor del mediodía. Las cuatro; TenTen, Sakura, Hinata, y yo, reunidas en la lujosa suite de TenTen y Neji, simplemente pasando el rato. Una gama de ostentosos sándwiches, pasteles, frutas y quesos se hallaban sobre la mesa de café delante de nosotros. Sin torta, pero había macarrones y magdalenas, que tenía que admitir eran casi igual de buenos.
Saku se limpió una miga de pan de la comisura de la boca.
—Pensé que solo almorzaríamos.
—Ella no habría hecho ese anuncio si estuviéramos solo almorzando — dijo Hinata, revolviendo el azúcar extra en una taza de té dulce.
—Cierto.
TenTen se sentó en un diván de terciopelo, mirando a través de sus maravillosas gafas de carey a cada una de nosotras. La mujer tenía un buen mes por delante de mis dieciséis semanas. Que Dios me ayude cuando llegue a ser tan grande. Gaara podría simplemente rodarme por los lugares.
Embarazo. Tan no-natural.
—No, no estamos aquí solo para comer —continuó— A pesar de que comeremos, y algo más. Estamos aquí para meternos en la vida de Matsuri, ya que la amamos y nos preocupamos por ella. Además, debido a que estar de gira se vuelve aburrido después de un tiempo, así que pensé, ¿qué diablos?
—Oh, bien. —Tomé otro sorbo de mi descafeinado: léase leche caliente de color beige.
—¿Te diste cuenta que tiene un chupetón en el hombro? —preguntó Saku, moviendo las cejas.
—No hay nada que ver aquí. —Subí el cuello de la camisa— Dispérsense por favor.
—Pareces especialmente reluciente esta mañana. —Grandioso. Incluso mi propia hermana estaba a bordo. No había lealtad.
—Me di cuenta de eso. —TenTen tiró de un hilo del dobladillo de su camiseta de maternidad de Stage Dive. Tenía que ser pirateada, ya que orgullosamente proclamaba en letras de lujo: NEJI UCHIHA, YO APROVECHARÍA ESO. Jamás me podría imaginar al hombre aprobando ese diseño en esta vida—. Y escuchen esto. Cuando Gaara se detuvo para llevarse a Neji para hacer ejercicio, el amigo barbudo era un chico muuuy feliz.
Mis cejas descendieron. —Sin comentarios.
—Ya era hora —suspiró Saku— Ha estado tan condenadamente gruñón últimamente.
—Ya no es así. Ella tiene a ese muchacho caminando en la luz del sol.
—¿Piensan que utilizó el coño mágico en él? —preguntó Saku, mirándome en una forma terriblemente lasciva.
—Esa es mi suposición.
—No son divertidas —le dije, en su mayoría sin sonreír— Hinata, haz que se detengan.
Mi hermana se metió su cabello rojo brillante detrás de las orejas y sacudió la cabeza con tristeza.
—Ah, cariño. No puedo hacerlo. Eres parte de la familia Stage Dive ahora. El círculo interno y todo eso. Mejor acostúmbrate.
—Gaara y yo no estamos casados. Ni siquiera estamos juntos, exactamente.
—Explica "exactamente" —dijo Hinata, inclinándose hacia adelante en su asiento—. No he oído lo que pasó anoche después de que dejaron la fiesta para ir a hablar.
—Hablamos. No hay nada más que contar.
Nada que quisiera contarles. Los muchos cambios eran todavía demasiado frescos. Aún no procesaba toda la información las suficientes veces en mi cabeza para darle sentido. Suponiendo que sería, de hecho, capaz de darle sentido.
Tenía mis dudas.
Mis palabras fueron recibidas con un coro de abucheos e incluso algunos silbidos. Un individuo que permanecerá sin mencionar (TenTen) incluso fue tan lejos como para lanzarme un pastel dulce de hojaldre a mi cabeza. Pasteles como proyectiles... Nunca lo hice. Por suerte lo atrapé antes de que pudiera hacer contacto. Cereza, delicioso.
—¡Bien, bien! Cálmense. —Buen Señor, estas damas. Y utilizaba el término damas vagamente— La verdad es que no sé realmente lo que está pasando con nosotros.
—Bueno, ¿qué crees que está pasando con ustedes dos? —preguntó Hinata, robándome la mitad de mi postre. La chica tenía suerte que la amaba.
—Buena pregunta. De la forma en que lo veo, hay varias opciones.
Hice una pausa para masticar. Oh, malvada dulzura de hojaldre mantecoso dorado, mi tercera del día. Parecía que mi autocontrol se volvió débil en todo tipo de áreas de interés. Sería mejor que me cuidara o mi culo sería el doble del tamaño de mi vientre. Por otro lado, el hojaldre mantecoso dorado me hacía taaan feliz, y en realidad, ¿no era la felicidad de lo que se trataba la vida? Apuesto que tendrían un sabor increíble con tocino en la parte superior.
—Continúa —dijo Saku, aplaudiendo de una manera majestuosa— Cuéntanos todo.
—Bien. Una, que podría estar usándolo por sexo —confesé, una manifestación recibida por varios oohs y aahs, y varias sonrisas maliciosas— No puedo evitarlo. Las hormonas del bebé me han convertido en una especie de ninfómana y él es tan hermoso y sexy; y me gustaría señalar que él empezó. No fui tras él esta vez. Y honestamente, no tienen idea de lo bien que se siente la barba. La sensación de todo ese vello sedoso y erizado rozando contra tus muslos internos y…
—¡Vaya! —Hinata se tapó los oídos—. Detente.
—Lo siento.
—Hombre. Ojalá esa cosa ninfómana me hubiera pasado a mí —dijo TenTen— Solo me obsesioné aún más con las tartas. Tan injusto.
—Hmm.
—Por suerte Neji es un hombre de pechos. Es como un niño en Navidad, jugando con estos melones. No puede mantener sus manos fuera de ellos.
—Son malditamente impresionantes —le dije, limpiándome las manos en una servilleta— Los míos me fastidian como el infierno. Por lo general ni siquiera me molestaba con un sujetador, ahora de repente tengo estas cosas tamaño manzanas colgando por ahí. No es lindo.
—¿Cuál es la segunda opción en la historia de ti y Gaara? —preguntó Saku.
—Oh. Bueno, la segunda es que podríamos estar yendo lento y tratando de ser novio-novia, pero no lo sé. Tiene la mala costumbre de cambiar de opinión cuando se trata de mí. —Miré al vacío, contemplando mucho, pero llegando a poca o ninguna resolución— Tercera, al final del día vamos a ser padres, y eso tiene que venir primero, pase lo que pase. Así que, obviamente, al poner esto en tercer lugar, he estado enumerando las cosas en orden ascendente o algo. De todos modos, si rompe mi corazón en mil pedazos una vez más, podríamos tener un problema. Por lo tanto, mi pregunta, ya que todas han insistido en venir hasta aquí conmigo, ¿debería incluso estar intentando algo más allá de la amistad con este hombre?
—¿Te rompió el corazón en mil pedazos? —Los ojos de Saku se pusieron brillantes— Eso es terrible.
—Yo tenía... tengo un montón de sentimientos por él. Cada vez que optó por no llevar las cosas más lejos conmigo, me dolía. —Me dejé caer en la silla, relajándome, dándole a mi barriga llena la oportunidad de comenzar con la digestión—. Uf, los hombres apestan. Así es la vida. ¿Qué puedes hacer?
—Hablas como una verdadera estudiante de psicología —dijo Saku con una sonrisa.
—Gracias.
La rubia dio un tirón a su cola de caballo. Una linda manía nerviosa. — Lamento que te haya herido. Debería probablemente nunca haberle dado tu número. Sabía que no salía en citas.
—No —le dije—. Me obsesioné un poco con él, la verdad sea dicha. De una forma u otra lo habría visto de nuevo. Simplemente me tiene atrapada. Ni siquiera creo que tenga un tipo, pero de alguna manera él lo es, de la cabeza a los pies.
—Aun así debería haber pensado en lo que quería, mucho antes de que se acercara a ti con sus espermatozoides. —Los ojos de Hinata se estrecharon de esa manera mortal familiar.
—¿Lo amas? —preguntó TenTen, ladeando la cabeza.
Me quedé mirando el techo, mi mente en un torbellino.
—Ah, como he dicho, tengo sentimientos por él.
—¿Son esos sentimientos de amor?
—No quiero responder a esa pregunta.
—¿No? —Saku dejó la taza sobre la mesa, poniendo los codos en las rodillas.
Estaba rodeada. Rodeada de amigas bien intencionadas. Ahora lo entendía, por qué Hinata era tan cercana a estas chicas. Eran auténticas, amables y divertidas. Y aunque era agradable saber que sus preguntas venían de la preocupación, me retorcí en el asiento con el pensamiento de ventilar la ropa ligeramente sucia de Gaara y mía, si no la completamente pestilente y atroz. Apenas tuve una panorámica de la situación entre nosotros en mi cabeza, y por "apenas" me refiero realmente nada en absoluto.
—Porque no estoy lista —le dije a la araña de cristal colgando sobre nuestras cabezas. La luz del sol reflejada en las paredes, los prismas dividían la luz blanca en pequeñas rebanadas de arcoíris. Hermoso.
—No hay necesidad de apresurarse —dijo Hinata, agarrando mi mano— Lento.
—Lento —concordé.
La puerta de la suite se abrió y Neji y Gaara se acercaron, ambos con sudor goteando. Los pantalones cortos de baloncesto colgaban bajo en las caderas de Gaara. Se había quitado la camiseta y la usaba para secarse la cara.
—Hola, cariño. —TenTen alzó una mano y Neji la agarró, apoyándose en el respaldo de su sillón para besar su mejilla.
—Linda camiseta. ¿Cómo están mis chicas? —preguntó, deslizando una mano hacia abajo para cubrir su vientre.
—Estamos todas muy bien. Tomándolo con calma, como lo recetó el médico.
—¿Chicas? —Los ojos de Saku se encendieron como dos lunas llenas.
—Ups. Adiós al secreto. —Se rio TenTen.
—¡Una niña! Eso es tan emocionante.
No hubo respuesta de TenTen, teniendo en cuenta que estaba ocupada compartiendo saliva con Neji. Vaya, ellos realmente iban por todo. Dudaba de que su obsesión por las tartas fuera el único realce hormonal.
—Hola. —Gaara se arrodilló al lado de mi silla, su camisa sudada colgaba de un grueso hombro. Su sonrisa era toda para mí. Me derritió por dentro, convirtiéndome en papilla. Qué terrible poder poseía sobre mí. El hombre debía avergonzarse de sí mismo.
—Hola. —Sonreí—. ¿Un buen entrenamiento?
—Sí, Sasuke incluso se nos unió. Fue divertido.
Como si la campanilla de la cena hubiera sonado, Saku se levantó de un salto. Los perros de Pavlov no podrían haber sido mejor entrenados.
—Lo que significa que mi caliente marido está en la ducha. Los veo más tarde, chicos.
Y se fue.
—Um, sí. Se levantó la sesión —consiguió decir TenTen entre besos.
Con una última mirada malvada a mi nuevo novio, Hinata también se puso de pie.
—Debo ir a ver lo que el mío está haciendo. Dejarlo solo durante largos períodos de tiempo es peligroso. Nos vemos en el vuelo a Nueva York.
—Hasta luego. —Agité la mano.
—¿Voy a tener que dejar que tu hermana me golpee, también? —gruñó Gaara con voz grave.
—Ella va a entrar en razón.
—Pensé que dejar que Naruto obtenga sus golpes solucionaría todo esto.
—Se preocupa por mí. —Corrí su largo flequillo a un lado, deleitándome de la libertad de poder tocarlo tanto como quisiera. Sudoroso o no, lo tomaría y algo más— Dale tiempo.
Un ceño fruncido del hombre.
—¿Qué? No —vociferó Neji lacónicamente desde el otro lado de la habitación, en el diván.
—Solo un poco —dijo TenTen, acariciándole el rostro.
—No voy a dejarme crecer una barba de mierda. Pica.
—Pero...
—¿De dónde diablos viene eso, de todos modos? —Neji me atravesó con una malhumorada mirada—. ¿Tú has hablado de barbas o algo?
Le di mi mejor cara de inocente. El taciturno cantante negó con la cabeza.
—Ustedes no deberían estar hablando de sexo, por amor a Dios. Estamos viviendo uno encima del otro ya.
—A Matsuri se le ocurrió mencionar los beneficios mejorados del sexo oral — dijo TenTen, su cara la imagen de la serenidad—. Quieres que yo sea feliz, ¿no?
—Te mantengo bastante feliz —dijo Neji, frotándose la nuca.
—Por supuesto que sí, nene. Pensé que tal vez querrías pensar acerca de dejarte crecer una. Ya sabes, solo para probar algo diferente.
Con una sonrisa boba en su lugar, Gaara defendió la causa. Algo así. —Se necesita de un verdadero hombre para dejarse crecer la barba. Tú simplemente no eres uno aún, Neji. No te sientas mal.
—Vete a la mierda, solcito. —Neji ocultó una sonrisa— Ustedes dos, fuera. Al parecer tengo que probar mi destreza oral a mi chica, una vez más.
—Lo siento. Mi error —dijo TenTen, sin lucir ni un poco arrepentida.
Gaara rio, poniéndose de pie, tendiéndome la mano para irnos. Tomarse de la mano era agradable. Lo que era especialmente agradable fue cómo no la soltó. Una vez afuera, la puerta de la suite fue fuertemente cerrada con llave detrás de nosotros.
—¿Qué has estado diciendo? —preguntó, dirigiéndose hacia nuestra propia habitación— Creí que esa mierda del sexo era privada.
—Lo siento. Charla de chicas. Me dejé llevar.
—Hmm. —Sus cejas se convirtieron en una línea infeliz.
—¿Estás realmente molesto? —le pregunté, más que un poquito preocupada. Las relaciones eran tan complicadas. Mi boca y yo necesitábamos tener más cuidado y no exponerlo a él o la sexy bondad de su vello facial.
—Nah. Vale la pena ver la mirada enojada en el rostro de Neji. —Se rió entre dientes.
—Oh, bueno.
—Tenemos dos horas antes del vuelo —dijo, mirándome con sus ojos oscuros—. Un montón de tiempo para algunos serios movimientos lentos.
Mi pulso se instaló entre mis muslos. El hombre tenía el número de mi coño y lo usaba con cero dudas. Mi sabio novio era todo sobre el sexo, y tenía que decir, en serio lo respetaba por eso.
—Asumo que tenemos que hacer un poco más de esa cosa de conocernos—dijo.
—Lo asumes, ¿eh?
Deslizó la llave por la cerradura, abriendo la puerta. —Anoche te lo hice con mi mano y esta mañana con mi boca. Si lento significa que no estamos haciendo penetración por un tiempo, entonces cariño, necesito que tengas misericordia de mí. Estoy en la desesperada necesidad de tu puño envuelto alrededor de mi polla.
—Me gustaría eso.
—Confía en mí, he estado pensando en ello todo el día. Tú, desnuda sentada en mi regazo, masturbándome mientras juego con tus magníficas y sensibles tetas. Apuesto a que puedo hacerte venir solo de eso. ¿Qué te parece si experimentamos un poco y lo averiguamos?
Mi cuerpo zumbaba, mi respiración acelerándose. Juro que casi me vine solo de escucharlo hablar sucio. El hombre poseía talentos ocultos.
—Está bien.
—Esa es mi chica. Quién sabe, tal vez podrías incluso escribir un ensayo sobre eso.
Me eché a reír a carcajadas.
—No estoy segura.
Me sonrió, ya levantando mi camiseta de gran tamaño por encima de mi cabeza.
—¿Tus pantalones no te quedan? —preguntó, inspeccionando la gomita para el cabello envuelta a través del ojal de mis vaqueros. El único medio por el cual podía mantenerlos puestos, dado que la cremallera se encontraba completamente fuera. Y estos eran los sueltos de corte bajo.
—No hay mucho que me quede desde que estallé.
—Necesitas algo de ropa de maternidad como TenTen. Neji dijo que encontró alguna mierda realmente linda —dijo—. Tus senos se están saliendo del sujetador, también. No es que no me guste el aspecto, pero no puede ser bueno.
—¿Tú y Neji hablan de la ropa de mujeres?
Me dio una mirada hosca.
—Neji me daba algunos consejos, ya que TenTen está más avanzada que tú y todo eso.
—La ropa no es un problema. Puedo manejarlo por un poco más de tiempo.
—No es necesario "manejarlo por un poco más de tiempo‛. Quiero que te sientas cómoda.
—¿No íbamos a tener sexo? —le pregunté, cruzando los brazos sobre mis generosas tetas y revisando la habitación. Por alguna razón no tenía ganas de mirarlo en ese momento.
—¿Has tocado el dinero que puse en tu cuenta?
—Todavía no. No lo he necesitado.
—Es evidente que lo necesitas. —Cruzó los brazos también. No es justo. Los suyos eran mucho más grandes que los míos. El hecho de que eran musculosos y cubiertos de tatuajes me agradó en ese instante. Para ser justos, Gaara no parecía tan feliz—. ¿Qué está pasando aquí, Matsuri?
—Nada. Lo cual es el problema. Pensé que nos toquetearíamos. Se me quedó mirando.
—¿Qué? —le pregunté.
Un largo suspiro sufrido. Luego sus dedos lidiaron con la gomita de mis pantalones en menos de dos segundos, el vaquero cayendo a mis pies.
—Arriba —ordenó, levantándome del suelo.
Por fin, el sexo. Envolví las piernas y brazos alrededor de él, reencontrando mi felicidad.
—¿Realmente estuviste pensando en mí todo el día?
—Sí, lo estuve. Y seguro como la mierda estás en mi mente ahora. — Líneas cubrieron lo alto de su frente—. Así que dime, ¿qué es esta mierda de no tocar ese dinero? Es tuyo para comprar lo que necesites, y es evidente que necesitas cosas.
—Es para Frijolito.
—Es para los dos.
—No me gusta tomar tu dinero.
Un gruñido de desaprobación. —No lo estás tomando, te lo di.
—Se siente lo mismo
—Bueno. Está bien. —Sus manos ahuecaron mi culo, sus dedos masajeándolo—. No quiero que te sientas rara sobre esto. Las relaciones son acerca del compromiso, ¿no?
—Co-rrec-to. —Sospecha era mi segundo nombre.
—Mañana vamos a ir de compras y pondrás toda la mierda que necesites en mi tarjeta.
—¡Eso no es compromiso!
—No te gusta tocar ese dinero que puse en tu cuenta, así que no lo hagas. De hecho, no tienes que tocar nada de mi dinero en absoluto. Me encargaré de eso.
—Gaara.
—Matsuri. El hecho es que, probablemente nunca vayas a tener la cantidad de dinero que tengo. Desde que la banda comenzó a ganar, más o menos todo lo que he hecho es invertirlo. No soy como Neji con los trajes llamativos o Naruto con la enorme casa de playa y las fiestas. No necesito mucho, vivo de manera bastante simple. Conduzco el mismo viejo camión. Tengo un gasto, pero está bajo control. —Sus ojos oscuros me atrajeron—. Has demostrado tu punto. No hay nada en mí pensando que estás conmigo por el dinero, ¿de acuerdo? Ahora, no estoy teniendo esta discusión contigo cada vez que necesites algo. Tú y Frijolito son míos, y cuido lo que es mío.
Tomé una respiración profunda.
—¿Estamos bien? —preguntó
—Lo intentaré.
—Haz más que intentar. Confía en mí. Es para lo que estoy aquí.
—Esa es una cosa muy dulce que decir. —Mis ojos se empañaron. Estúpidas, locas hormonas—. Supongo que es porque no crecí con mucho y solo... Se siente raro incluso tenerlo allí, pero no haber trabajado para ello. Como si lo hubiese robado o algo así.
—Cariño, no robaste el dinero. Me robaste a mí. El dinero viene conmigo. ¿Bien?
—Está bien. —Una lágrima rodó por mi mejilla—. Realmente me gustas, Gaara. Tan jodidamente mucho.
—Cristo, ¿por qué estás llorando? Ven aquí, dame esa boca.
Hice lo que dijo. Después de eso, hubo mucho más orgasmos que llanto ese día.
