Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 19 (57)
Habían transcurrido unos minutos desde que Tea se dirigió al jardín del señor Sigfried. Kaiba comenzó a pensar que era extraña la ausencia de su mujer.
-Ya se tardó mucho Tea-dijo para sí mirando un reloj colocado en la pared del salón.
Miró a su alrededor y notó que había más personas que antes; imagino que la cantidad de invitados estresaba un poco a Tea y que por eso se alejó.
-Me pregunto si necesita compañía o algo.
Vació la copa de vino que llevaba en la mano y se dispuso a caminar hacia el jardín cuando sintió un dolor punzante en el estómago. Se detuvo en seco colocándose una mano en el vientre mientras su cuerpo de doblaba de dolor.
-Señor ¿se encuentra bien?-dijo una mujer que estaba cerca de Kaiba y vio la situación.
-No se preocupe. No es nada-respondió Kaiba aunque su semblante continuaba reflejando dolencia.
-Necesita un médico-dijo un hombre que se acercó rápidamente.
La conmoción hizo que Sigfried se percatara de que algo pasaba en su fiesta y se dirigió a paso veloz a donde comenzaba a formarse un pequeño grupo de gente. Una vez llegó, se inclinó al ver a Kaiba retorcido de dolor.
-Señor Kaiba, ¿qué pasó? ¿necesita algo?
-Todo bien, ya bajo el dolor. Gracias.
Kaiba logro sostenerse en pie con la ayuda de Sigfried y su cuerpo volvió a la normalidad.
-¿Desea que llame a un médico?-preguntó Sigfried preocupado.
-No, gracias. Le suplico que mantenga discreción de esto, sobre todo con mi esposa.
-Lo haré, pero si necesita algo no olvide avisarme.
-Gracias.
Sigfried se dirigió a la gente que comenzaba a formar tumulto.
-Todo bien, señoras y señores. Aquí no pasa nada. Sólo fue un pequeño problema que ya se resolvió. No se hable más del asunto y disfruten la fiesta.
Con su capacidad de habla y convencimiento, Sigfried logró alejar a la gente y que los problemas de Kaiba dejaran de ser de importancia. Una vez quedó solo con Kaiba, se dirigió a él conversando con normalidad.
-Señor Kaiba, hay un joven que también es empresario como usted y desea conocerlo ya que sueña con hacer crecer su negocio de juegos.
-Supongo que desea que le dé consejos-dijo Kaiba sin mucho ánimo como normalmente hablaba con todos, incluyendo la gente del trabajo.
-Aquí hay muchas personas deseosas de conocer al futuro nuevo empresario de mi empresa-habló Sigfried con una sonrisa de triunfo y emoción-Es una gran oportunidad para nosotros como empresarios.
Para Kaiba resultaba tedioso hablar de asuntos laborales cuando estaba en una fiesta de cumpleaños, pero entendía que la celebración era sólo un pretexto para buscar la manera de unir a los empleados nuevos con los antiguos y crear más opciones para Shroeder Corp.
Así que su mejor opción era hacer caso de lo que dijera Sigfried y hablar con quien lo presentaran. Justo en esos momentos cambió la música del salón a una balada más romántica para bailar en parejas.
No era un hombre de fiestas y reuniones, pero tuvo la idea de bailar con Tea esa pieza, aunque pronto ese deseo se disipó ya que ella no estaba presente y él debía ir con Sigfried.
Por otra parte, Serenity estaba buscando a Yami por todo el salón sin éxito alguno.
-¿Dónde esta Yami? Quiero que bailemos esta pieza juntos.
Daba vueltas en círculos, miraba a cada rostro que se encontraba en su camino, inspeccionaba cada rincón donde había personas y nada.
Comenzaba a asustarse de que algo hubiera pasado ya que sabía que ese comportamiento no era normal en su novio.
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La mano de Yami sostuvo la mano de Tea y nuevamente llegaron recuerdos a su memoria. Pudo ver a dos niños, bajo la luz de la luna, confesándose su amor y dándose un beso lleno de inocencia. No podía ver sus caras con claridad, pero sabía que se trataba de los niños que siempre aparecían en su mente.
Tea sonrió mientras se ponía de pie y se colocaba en la postura adecuada para bailar. Colocó su mano en el hombro de Yami y él rodeó la cintura de Tea con su brazo.
El contacto físico estremeció a los dos de tal manera que casi podían sentir el corazón del otro latiendo, junto con el sudor frío que brotaba de ambos por la dicha de estar juntos.
Iniciaron su baile al ritmo de la música, giraban, daban vueltas, hacían movimientos con sus manos juntándolas en una especie de danza que se unía al baile con los pies moviéndose en el pasto del jardín.
La luna tenía una luz tan potente que ambos podían verse con mucha atención cada detalle. Yami vio que los ojos azules de Tea eran igual que los de Anzu cuando veían la luna en el internado. Tea tuvo la sensación de que había visto a alguien con los mismos cabellos de Yami resplandecer bajo la luz lunar.
El corazón de Tea latía con tanta fuerza que creyó que se saldría de su pecho. Era una sensación que no había sentido antes, ni siquiera por Seto Kaiba.
Su mirada se perdía en los ojos amatistas de Yami y cuando observó los labios de Yami tuvo la tentación de acercarse para besarlo.
¿Qué estaba pensando? ¿Cómo podía pasar por su mente la idea de besar a un hombre con novia cuando ella tenía marido?
Lo que ella no sabía era que Yami tenía el mismo deseo que ella. Estaba siendo seducido por Tea sin que ella hiciera algo en particular para llamar su atención. Sus labios lo invitaban a besarla, pero por su mente pasaba Serenity y el daño que causaría.
El baile continuo durante un rato hasta que Yami se detuvo, dejando de guiar a Tea. Ella lo imitó y frenó sus movimientos.
Los ojos se ambos sostuvieron sus miradas con intensidad. Algo los atraía mutuamente, una conexión que sólo ellos podían comprender y entender; o al menos su entendimiento se completaría pronto, porque Tea estaba casi segura que Yami tenía alguna respuesta a ese pasado que deseaba encontrar de nuevo.
Ninguno se percató del tiempo que pasaba, ni prestaron atención a la música que seguía su curso. Solo se miraban fijamente.
Entonces, sin que la lógica los guiará, y en medio de la soledad del jardín, comenzaron a acercar sus rostros uno al otro hasta que sus labios se juntaron en un beso que inició cálido hasta volverse apasionado.
Tea rodeó con sus brazos el cuello de Yami y él rodeó la cintura de ella al apretarla contra su cuerpo.
Cuando el beso finalizó, las pupilas de los dos siguieron fijas en el otro, pero esta vez había una percepción distinta. Algo conocido y a la vez distinto parecía estar rodearlos, era como si tiempo atrás hubieran compartido un beso, pero no era ni cerca de lo que acaban de vivir.
Tan ensimismada estaba en el beso con Yami que olvidó por completo la existencia de Kaiba y Serenity.
-Esto no es correcto-dijo Tea retrocediendo un poco pero manteniéndose en los brazos de Yami.
-Lo sé-dijo Yami-Sé que esto no es correcto, pero desde que te cono…
Las palabras se detuvieron en la boca de Yami y pudo sentir como su garganta se petrificaba por el desconcierto de lo que sus ojos estaban viendo.
Tea no entendió qué pasaba hasta que notó en donde estaba enfocada la mirada de Yami y agachó su cabeza para ver lo mismo que él.
El corazón partido tallado en madera que decía "Yu An" había captado la atención de Yami. Su boca y ojos se abrieron enormemente al ver, después de tantos años, el corazón que él talló para su amada Anzu.
Cuando Tea notó que Yami examinaba su colgante tuvo el impulso de preguntarle sobre Yugi y Anzu, si él era ese Yugi que tanto aparecía en sus recuerdos de forma borrosa. Pero al ver la siguiente reacción de Yami se contuvo.
-¿¡De donde sacaste ese corazón!?
La voz de Yami sonaba un poco ronca debido a que su cuerpo no podía reaccionar con normalidad. Tea se movió hacía atrás soltándose de los brazos de Yami y tomó el corazón con su mano.
-Lo he tenido toda mi vida.
-¿Quién te lo dio?-preguntó Yami con interés.
Tea no supo qué responder ¿sus padres, algún hermano, un amigo de la infancia? O quizá ¿un amor perdido en sus memorias?
Se quedó paralizada sin poder hablar, sin soltar de su mano el medio corazón. Tragó saliva con un poco de miedo. No pudo responder ninguna pregunta ni tampoco aclarar las dudas que la consumían por dentro.
-¡Respóndeme! ¿Quién te dio ese corazón?-gritó Yami agarrándola por los hombros.
Tea sintió como las manos de Yami temblaban, pero su voz no lograba atravesar su garganta para contestar a la interrogante de Yami que no la soltaba.
Ante el temor de no dar una respuesta clara y segura, Tea hizo un movimiento rápido y logró escaparse del agarre de Yami, se escabulló corriendo lo más veloz que podía debido a los tacones, pero Yami la tomó del brazo.
-Tea, dime la verdad. ¿Quién te dio ese corazón?
Tea permaneció dándole la espalda a Yami sin soltar su corazón tallado. Sus sospechas eran ciertas; Yami tenía algo que ver con ese corazón.
-No lo sé-respondió Tea sin mirarlo-No recuerdo nada de mi pasado.
Yami quedó estupefacto ante la respuesta de Tea. Poco a poco la soltó al darse cuenta de que esa respuesta era la real, la dejó correr para huir en busca de su esposo. Sin embargo Yami quedó parado en medio del jardín junto a la fuente.
-¿En serio dijo no recuerda nada?-preguntó para sí mismo incrédulo y cabizbajo.
-"Estoy seguro que ese es el corazón que le di a Anzu. No puedo equivocarme."-dijo en su mente.
La respiración de Yami se volvió agitada y entrecortada ante la idea de que, por fin, había encontrado a Anzu.
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Buscó a su esposo una vez hubo llegado al salón de fiesta, la cantidad de gente había aumentado desde que salió al jardín por lo cual se tardó unos minutos en encontrarlo charlando con unos jóvenes empresarios.
-Seto-llamó Tea tocándolo por el hombro suavemente.
-Tea, ¿Dónde estabas? No te vi por ningún lado-respondió Kaiba girando su cuerpo hacia ella.
-Lo siento, estaba en el jardín observando las flores y la fuente.
-¿Quieres que nos vayamos a casa?
Si bien la pregunta iba dirigida a Tea, por la manera en que lo preguntó era notorio que él deseaba ya marcharse y esperaba solo la respuesta favorable de su mujer.
-Si, por favor. Vámonos.
Kaiba se despidió de los jóvenes que le pedían consejo para sus negocios. No prestó atención al detalle de que Tea estaba apurada por irse de allí. Le urgía marcharse antes de encontrarse nuevamente con Yami y Serenity.
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Entró por la puerta que conectaba al jardín con el salón de fiesta y buscó por todos lados a su novia sin éxito.
-Serenity, Serenity, ¿Dónde estás?
Tras un rato de estar buscando a su prometida, logró verla sentada en una silla a sola. Se le hizo extraño que estuviera así, conociéndola tan bien ella sólo se aislaba cuando estaba confundida o triste por alguna razón y quería meditar sin que nadie la molestara.
-¿Te pasa algo, Serenity?-preguntó Yami acercándose a ella.
Ella giró hacía él, pero no pudo decir nada cuando lo vio llegar.
-Nada, amor. No pasa nada-respondió Serenity con un tono un poco fingido.
-¿Segura?
-Si, segura. Todo está bien.
Serenity respondía con un tono que notaba que fingía estar bien, pero Yami, aunque notó algo extraño, hizo caso omiso de su percepción.
-¿No vamos?
-Como quieras.
Yami sabía que las respuestas cortas de Serenity sólo las usaba cuando no quería hablar mucho, pero ignoró por completo ese detalle.
-Mejor vámonos entonces. Ya estuvimos bastante tiempo aquí.
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Yami y Serenity habían llegado en un taxi a la mansión de Sigfried y de la misma forma se fueron a sus respectivos hogares.
En el transcurso de regreso, ninguno de los dos hablaba. El silencio predominaba el auto y eso les permitió sumergirse en sus pensamientos a ambos.
-Yami-llamó Serenity distrayendo a aludido de su mente-¿Puedo quedarme en tu casa hoy?
Había un cierto tono de coquetería en Serenity mezclado con un poco de inquietud. Yami volteó hacia ella para verla, pero entendió lo que Serenity quería.
-Hoy no, Serenity. Quiero descansar.
La frialdad con que Yami respondió, al tiempo que se giró para darle la espalda a Serenity y no verla a los ojos hizo que ella sintiera un vuelco en su alma.
El puño de Serenity se cerró y la sangre comenzó a hervirle por dentro. Quiso golpear el asiento, pero se contuvo. Sabía que Yami estaba negándose a acostarse con ella y eso la molestaba.
Miró por la ventana del taxi y se mordió los labios para no gritar.
-"Maldita Tea"-pronunció en su mente con un gran odio creciendo en su interior.
Flashback
Caminaba por el jardín buscando a su prometido. Empezaba a preguntarse si se había sentido mal y se había alejado para no estar con tanta gente.
-Yami…Yami…
Lo llamaba sin obtener resultado. La incertidumbre del paradero de su novio la tenía inquieta.
De pronto, notó una figura masculina con cabellos parados en punta y supo que se trataba de Yami, sonrió feliz pero cuando se dispuso a acercarse vio a una mujer acompañando a Yami.
Sorprendida, se escondió cerca de los arbustos y árboles del jardín y observó la escena. Gracias a la luz de la luna pudo reconocer a su novio y, con mucha sorpresa, distinguió a Tea.
-"¿¡Tea Kaiba!?"-preguntó para ella misma en su mente.
Su prometido bailaba con la esposa de Kaiba, ensimismados en su danza sin percatarse de la presencia de Serenity.
-"¿Por qué está bailando con la mujer de Kaiba?"
De pronto vio como ambos se detuvieron y supuso que allí terminaría todo, aunque sus ojos quedaron abiertos a más no poder.
Yami y Tea se besaron. Serenity se llevó la mano a su boca para no gritar por la sorpresa y el coraje que la invadió. Sus ojos no la engañaban; Yami, su novio, estaba besando a Tea y la apretaba contra su cuerpo.
No quiso seguir mirando y se alejó corriendo mientras las lágrimas brotaban de sus ojos y un dolor intenso le atravesaba el pecho.
Fin del Flashback
Serenity trataba de mantener la cordura durante el trayecto a su casa. Ver a Yami besándose con Tea fue un shock para ella y deseaba enfrentar a la causante de todo el mal.
Por su parte, Yami se encontraba consternado con todo lo que sucedió. Estaba casi convencido, sin ninguna duda, que Tea era Anzu.
-"Si lo que dijo es verdad y lo tiene de toda su vida, tiene que ser el corazón que le di a Anzu. No existe un corazón igual a ese".
Yami recordó el corazón cuando lo descubrió en el cuello de Tea; no cabía duda, era el mismo corazón que él hizo.
Recordó también cuando lo talló hacía ya tantos años atrás, en el internado, durante el taller de manualidades. Lo hizo pensando en Anzu y en él como novios.
Involuntariamente se tocó los labios con sus dedos y sintió como su cuerpo se calentaba. Sentir los labios de Tea unidos a los de él fue una de las sensaciones más placenteras que había vivido hasta ahora.
Fijo su vista en las casas que se veían por la ventana del taxi y supo en ese momento, con mucha certeza, que estaba profundamente enamorado de Tea Kaiba. Incluso si al final resultaba no ser Anzu Mazaki.
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Se quitó su vestido color azul con la intención de ponerse su pijama. Su cabeza daba vueltas por todas las emociones vividas. Se quitó su corazón partido y lo contempló por varios minutos pensando en la reacción de Yami.
Definitivamente Yami la conocía de algún lado y ese corazón tenía que ver con ellos. Ya no había dudas de eso.
Kaiba, que también se cambiaba de ropa preparándose para dormir, vio como Tea miraba algo que estaba en su mano y se acercó.
-¿Qué miras con tanto interés?
Tea brincó de susto al escuchar la voz de Kaiba y se levantó como un resorte sin soltar su tesoro.
-¿Qué te pasa, Tea?-preguntó Kaiba intrigado.
-Nada, amor. Sólo me siento cansada de la fiesta.
-Al menos estuviste en el jardín paseando. Yo tuve que quedarme con toda la gente aburrida de la fiesta.
Tea no dijo nada y guardó su colgante en el cajón de sus adornos del buró. Kaiba hizo caso omiso del colgante y ya no preguntó de qué se trataba ni pidió verlo. Nunca le interesaron las joyas ni los pendientes por lo tanto no se fijaba en lo que Tea usaba.
Si hubiera mostrado interés en el adorno que llevaba su mujer, si tanto solo lo hubiera visto quizá hubiera descubierto algunas cosas.
Nuevamente volvió a sentir un poco de dolor de estómago y se sobó su vientre suponiendo que se trataba de un malestar por la comida.
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Tea no pudo dormir esa noche, permaneció con los ojos abiertos todo el tiempo. No podía estar tranquila con lo que había pasado esa noche en la fiesta.
Kaiba estaba dormido y le pasaba el brazo por la cintura, abrazándola mientras dormía. Con mucho cuidado, Tea se levantó sin despertarlo moviendo lentamente el brazo de Kaiba que la sostenía. Se dirigió a su buró y sacó el corazón tallado en madera.
Con la luz que se filtraba por la ventana de la habitación, examinó las letras de la palabra "Yu An" talladas perfectamente.
Yugi y Anzu eran los nombres que sonaban en su cabeza; Yu An.
El segundo nombre de Yami era Yugi y siempre que estaba con él aparecían las voces de unos niños con el nombre de Yugi y Anzu.
Estaba segura de algo; Yami el rival de su esposo era el mismo Yugi de su memoria y Anzu tenía que ser ella.
Llevó el corazón a su pecho como queriendo fusionar ambos corazones, el real que latía con el de madera. Deseaba poder recordar todo con claridad para estar segura de lo que sospechaba.
Lo que sí era un hecho es que el beso de Yami la encendió completamente. Tocó con sus dedos sus labios y cerró los ojos al traer a su memoria la sensación del beso de Yami y de su abrazo.
Súbitamente, abrió los ojos. Había sido muy ingenua al no darse cuenta de la verdad, de la realidad que ahora gobernaba su vida.
Aún si ella no era Anzu y si Yami y Yugi eran dos personas diferentes, estaba más claro que el agua; Tea estaba verdaderamente enamorada de Yami como nunca se había enamorado en toda su vida.
CONTINUARÁ...
Oficialmente llegamos al clímax de la historia, mis amores. Espero que les guste a los que siguen este fic, nuevos y antiguos lectores.
