Desde que Giles se enteró del castigo injusto de Milton, no le hablaba ni este último iba a su despacho a visitarle o preguntar sobre el progreso de la investigación de su cambio de edad. Giles estaba enfadado con el trato injusto desde siempre a los estudiantes rebels y había decidido que mientras era director en funciones intentaría hacer desaparecer las diferencias entre estudiantes rebels y royals. Al día siguiente, en la cafetería anunció muy en serio los cambios que iban a ocurrir en el instituto mientras él estuviera a cargo, porque su principal objetivo durante su tiempo siendo director iba a ser una igualdad verdadera entre todos los alumnos. Y de aquella tarde de gritos y aplausos en la cafetería al dar su discurso, habían pasado dos semanas ya. Catorce días que llevaba siendo adolescente, era lo único en lo que pensaba Milton durante su mañana, dos semanas perdidas de su vida repitiendo clases de secundaria en vez de hacer lo que debería estar haciendo un hombre de cuarenta y dos años como él era en realidad.

Nunca le gustaron sus años de estudiante, pero admitía que era una vida mucho mejor que la adulta, sobre todo si era la de él con el Consejo Escolar exprimiéndole mentalmente como si fuera una naranja para hacer un zumo y su médico recetándole un medicamento más fuerte y efectivo para su ansiedad creciente. Era más fácil pasar los días como un alumno de diecisiete años: aprendiendo conocimientos en cada clase, siendo considerado el mejor en entrenamiento y cuidado de criaturas, cotillear con Apple White cuando Rumpelstiski se giraba a escribir en la pizarra algo de química, comer con Dexter Charming y sus amigos y pasar la tarde restante en la biblioteca tranquilamente leyendo junto a un café. No estaba mal, hasta habían sido cómodos estos días, a excepción de las clases de entrenamiento heroico. Sin embargo, tenía que volver ya a su vida adulta y dejar la estudiantil que Milton ya había pasado hacía tiempo. Suficiente dos semanas, era el máximo que había aguantado para reflexionar y tragarse su enorme orgullo e ir a ver a disculparse con Giles, porque era demasiado orgulloso y también capaz de estar otra vez años sin hablarle como hizo cuando le encerró. Aunque sabía que lo había hecho muy mal castigando a Faybelle Thorn.

"Señor de Oz, cuánto hacía que no nos visitaba. El señor director está adentro, pase" Le informó la secretaría.

Agradeció la información a la señora TrollWorth y dio unos suaves golpes a la puerta, antes de abrirla y entrar al despacho. Allí estaba Giles mirándole duramente, mientras entraba y cerraba, a través de sus gafas de medialuna, con los brazos cruzados. La situación le sonaba familiar: el ambiente pesado, el rostro de enfado de su hermano por su culpa, los días que habían pasado sin hablarse entre ellos, tener que disculparse Milton… Sinceramente, a su madre se le partiría el corazón sabiendo las peleas que tenían entre ellos.

"Giles, sé que no estuvo bien, nada bien, castigar a Faybelle Thorn. Soy un maldito clasista, lo sé, lo siento, quisiera dejar de serlo" Milton descubrió que era como Daring Charming y le molestaba saberlo.

"Ese mismo día llamé a los señores Thorn para pedirles perdón y explicar lo estresado que estabas, aunque no era excusa para justificar lo que hiciste, pero intentaron entenderte algo. No van a poner una hoja de reclamación, pero te la mereces" Habló el director en funciones mirándole serio, antes de cambiar su expresión dura hacia él. "Eres un maldito clasista, correcto y tienes que cambiar eso, junto con ser tan orgulloso por todo. Lo podemos hacer juntos, yo te puedo ayudar, ¿vale?"

"Vale" Aceptó saber que debía cambiar.

Giles amplió su sonrisa, cambio su postura recta y se levantó para darle un abrazo familiar rápido. Creía a Milton capaz de no volver al despacho, solo por no decirle que se había vuelto a equivocar con los rebels. Sin embargo, se alegró de que viniera a disculparse, esta vez solo había tardado dos semanas.

"Anda, me alegro de verte aquí. Tenemos nuevas noticias Baba Yaga y yo, pero tómate antes lo que quieras, por favor" Le ofreció sabiendo que se había arrepentido de su sinrazón.

Milton miró a su alrededor y vio su globo terráqueo que por dentro era un minibar. No solía beber, pero a veces una copa le gustaba y más recordaba, después de otra quita energías de charla con Blancanieves y el resto de los padres."¿Podrías ponerme un old fashioned?"

"No puedo dejar que un menor beba alcohol en mi despacho" Dijo riendo, su hermano se había olvidado de su aspecto de alumno.

"Entonces no quiero beber nada" Respondió Milton también divertido al acordarse.

Después de ese momento gracioso, Giles llamó por el teléfono fijo de su mesa a la señora TrollWorth diciéndole que llamará a Baba Yaga con urgencia. Y mientras la esperaban, informo a Milton las averiguaciones que había hecho durante los días en los que habían estado enfadados. Desde hacía una semana, Baba Yaga había descubierto por Rumpelstiltskin que en el laboratorio de ciencia y hechicería faltaban algunas cantidades de ingredientes desde hacía dos semanas, el mismo tiempo que llevaba Milton con su nuevo aspecto adolescente.

"Los ingredientes que utilizaron fueron: 1 polvo de perla, 5 medidas de esencia de cicuta virosa, 2 pelos de unicornio, 3 ramitas de acónito y 4 medidas de esencia de potentilla. Parece ser que quién los usó sería para una poción cambia rasgos, sin embargo, no llegó a hacerla bien porque para esta poción se necesitan 3 cucharadas de hidromiel y el tarro de hidromiel no se ha abierto aún. Por lo que el resultado no debió ser un morado fuerte, sino más bien una tonalidad mucho más suave, no sé cómo no se dio cuenta por el color final que le faltaba un ingrediente" Baba Yaga contó lo que estaba más segura que le ocurrió a quién estaba haciendo esa poción.

Milton sonrió cada vez más escuchando que Baba Yaga y su hermano habían conseguido saber la poción que le habían colado. "Una poción cambia rasgos, ¡perfecto, ya sabemos que me intentaron hacer! ¿Y ahora el antídoto cuanto se tardará en preparar? ¿O lo tenéis incluso ya, para que lo beba en este instante?

La bruja mayor y Giles cruzaron durante unos segundos sus miradas al escuchar su pregunta sobre el contraveneno. "A ver, la poción cambia rasgos tiene una solución, difícil, pero la tiene. Pero esta variedad de cambiar de edad, no lo sabemos, de momento"

"Pero estamos probando algunas opciones que pensamos que podrían funcionar alterando un poco el antídoto este que ya conocemos" Añadió Giles a la contestación de la profesora.

"Estamos a mitad de camino, hemos adelantado bastante. Mañana vamos a probar varias muestras de las que hemos hecho en ratones, para estudiar y ver qué pasa" Baba Yaga le informó de su tarde de experimentación de mañana.

Milton pensó que se tomaría peor saber que aún no tenían una solución para regresarle a su edad actual, sin embargo, apenas se enfadó por conocer el pequeño progreso que habían hecho en las dos semanas que llevaba siendo un estudiante de diecisiete años. Habían conseguido al menos ahora comenzar a elaborar un antídoto para él, basándose en el antídoto de la poción inacabada que querían usar con él. Ellos habían encontrado mucho más qué Milton en la biblioteca cada tarde leyendo un libro tras otro, así que sentía poder seguir unos días más siendo otro alumno de EAH. Tal vez el tiempo que pasará aquí, lo recordaría con mejores recuerdos que la primera vez que curso secundaria y se graduó.

Al día siguiente, a la hora de comer, Milton estaba mucho más animado de ir a la biblioteca. Ya sabía que tenía que buscar libros que incluyeran información de la poción cambia rasgos, no iba a leer más libros ciegamente sin saber que exactamente buscaba encontrar que fuera de utilidad. Porque los últimos días en la biblioteca se le hicieron muy pesados, además de que se sentía solitario con las bibliomadrastras y él únicamente ahí después de clases. Era curioso porque antiguamente estaba solo siempre en sus años de estudiante ahí y le encantaba, pero ahora suponía que era porque se había acostumbrado a tener ligeros descansos y hablar o tomar un café con Apple White, mientras ella le contaba alguna cosa interesante de su libro de economía nuevo. Pero la princesa rubia ahora aparecía menos por la biblioteca, ya que había vuelto a reconectar con su novio, venía menos tardes y se veían entonces en las clases que compartían juntos o en la cafetería de lejos que le sonreía a modo de saludo.

"El poema de Hopper hoy en cortejo avanzado ha estado genial, ojalá el mío fuera así. No quiero leerlo mañana delante de todos" Comentó Dexter Charming cuando se sentó en la mesa, aun recordando la clase de cortejo avanzado de antes.

"Pero Hopper a la hora de cortejar a chicas se transforma en rana, tú no" Le animó.

"Humphrey al menos él puede escribir poemas bonitos, yo ni puedo hacer eso ni cortejar porque también se me traba la lengua y empiezo a tartamudear" Le contestó el príncipe castaño, habiendo decidido este año sacar buena nota en la asignatura y también, conseguir confianza para invitar a una cita a la chica que le gustaba.

"Dexter, seguro que para San Valentín podrás invitar a Raven, no te agobies, queda como un mes aun para el catorce" Hunter Huntsman dijo poniendo tímido a su amigo.

Milton llevaba sentándose con ellos desde hacía dos semanas y desde el segundo día conocía el secreto de que al royal le gustaba la rebel más rebel de todo EAH. Y seguía sorprendiéndose de escuchar las directas e indirectas hacia las referencias de que le gustaba Raven Queen, se preguntaba qué vería en la chica que iba a contracorriente de todo lo que la familia Charming le habría inculcado sobre el destino. A veces durante las noches, en la habitación que compartían juntos, le daban ganas de preguntar por curiosidad por qué razones le gustaba la hija de la reina Malvada.

Mientras iba por su tercer bocado a su hamburguesa y Dexter Charming estaba pidiendo consejos de cortejar a chicas a Hunter Huntsman, aunque Milton no había escuchado concretamente que el rebel tuviera novia, parecía saber cómo cortejar.

Al tiempo que los escuchaba, Giles se levantó de su asiento y pidió la atención de los estudiantes para anunciarles una nueva noticia. "Espero que tengáis una buena tarde todos, quiero decir que estoy muy orgulloso de los pequeños cambios que estamos haciendo en EAH rebels y royals. Y antes de que os vayáis quiero dirigirme a nuestras dos copresidentas de este año del Consejo Escolar: Apple White y Madeline Hatter. Sé que harán un trabajo magnífico a favor de todos los estudiantes de aquí, así que, por favor, no dudéis en acudir a ellas si tenéis una propuesta para mejorar vuestra vida estudiantil"

Milton se tomó la noticia por sorpresa, no entendiendo por qué su hermano acababa de dividir el cargo de presidenta del Consejo Estudiantil. Ese cargo era de Apple White y acaba de darle como la mitad de su puesto a otra persona porque sí. Las medidas de Giles de igualdad entre rebels y royals no las había puesto objeción, ni había discutido que seguramente no las mantendría él en el futuro cuando volviera a ser director. Pero está de compartir el Consejo Estudiantil no le parecía aceptable, la princesa rubia había ganado en una votación de los alumnos y no le parecía bien quitarle un puesto que había ganado por democracia claramente. No era justo, aunque viera a Apple White desde la distancia aplaudiendo y sonriendo desde su mesa. Milton por una vez estaba a favor de tener el mismo rostro de desagrado que Daring Charming con la noticia, sería muy molesto que a su novia le acabaran como de descender de puesto a hacerla compartir con una rebel. Iría ahora mismo al despacho a defender lo que era de Apple White y no se debía quitar por qué sí.

"Oh, hola. No sabía que querías venir a ver la prueba con los ratones, adelante" Giles le saludó sorprendido, antes de darle unas gafas trasparentes como las que Baba Yaga y él llevaban.

"No he venido para ver vuestra experimentación, iba a ir a la biblioteca. Pero antes quería decirte qué me parece muy injusto de ti, hacer compartir el puesto de presidenta del Consejo Escolar y no porque Madeline sea una rebel. Apple White se presentó a las elecciones y gano limpiamente el cargo, a base de mayoría absoluta" Su clasismo no tenía nada que ver en esta ocasión.

"Bueno, una mayoría absoluta, según tú, porque quedó en empate con Madeline en las elecciones, pero tú invalidaste sus votos porque dijiste que su candidatura no se presentó a tiempo y la diste como nula, ¿recuerdas?" Giles le replicó.

Milton recordó que ni él ni los padres del Consejo Escolar querían a una presidenta rebel en el Consejo Estudiantil.

"Pero eso es pasado, Madeline no salió hace meses en la candidatura, sea mi culpa o no, ahora no puedes quitarle la mitad del puesto a la presidenta actual solo porque pienses será equitativo para rebels y royals" Lo justo sería hacer otras elecciones para el consejo estudiantil y ni siquiera eso era justo hacer unas elecciones cuando se habían hecho las últimas hace dos meses y no se había acabado la candidatura de este año.

"Por mucho que me gusta la igualdad entre rebels y royals, conozco los resultados de las elecciones de este curso y sé que oficialmente por votación salió Apple White. Yo nunca habría hecho que compartiera la presidencia con otra persona, pero es que no fue mi idea que hubiera dos copresidentas, fue de ella. El otro día vino al despacho y me dijo que también quería cambiar el instituto y hacerlo mucho mejor, por eso había hablado con Madeline para ser copresidentas ambas, ya que recordaba que quedaron en empate, antes de que anularas su candidatura. Apple decía que así estarían los dos bandos en el Consejo Estudiantil. Y a mí, me gustó mucho la idea, y no pude negarles el nuevo título de copresidentas"

"La señorita White es las pocas que le importa el bienestar común de los rebels y royals a la vez, me hubiera gustado tenerla más tiempo en mi clase de economía malvada, estaba siendo una de las mejores de mi asignatura" Baba Yaga comentó añadiéndose a la conversación mientras sacaba el primer ratón de la jaula.

Se quedó por momentos desconcertado, no habiendo pensado jamás que la misma Apple White fuera quien propuso un título de copresidentas con otra chica. Milton, como mucho habría permitido que una fuera la subpresidenta y la otra la presidenta, como Giles que era su subdirector, pero no tenía su mismo rango de poder. Se marchó, un poco confuso del despacho al enterarse de quien fue la idea esa, dejando a su hermano y Baba Yaga continuar con sus experimentos mientras él se iba a la biblioteca a seguir buscando información.

Al llegar a la biblioteca estaba desierta como estos últimos días, únicamente siendo Milton quien se sentaba en las mesas. No fue hasta que estaba terminando de leer el primer capítulo de Filtros y pociones mágicos cuando apareció en frente de él la nueva copresidenta royal.

"Hola. Perdón por no venir últimamente por las tardes, es que Daring y yo estamos haciendo bastantes planes después de clases" Apple no sabía por qué, pero se sentía mal al no haber ido a la biblioteca en los últimos días.

Milton no necesitaba unas disculpas por su ausencia por estar con su enamorado, eso era lo que tenía que hacer una chica de diecisiete años como ella. "Entiendo que prefieras estar con tu novio"

"Estamos mejor que nunca creo" La princesa rubia expresó feliz en su mirada, en su sonrisa, en sus recuerdos… Estas dos últimas semanas estaban siendo como el principio de su relación, perfectas. Sentía que había vuelto a conectar con Daring, estaban teniendo cuidado, intención, cariño y comprensión por parte de ambos. Y estaba siendo maravilloso, Apple solo pensaba en él y se sentía feliz mientras le salía una sonrisa involuntaria. "Ay, perdón Milo, parece que cuando hablamos solo puedo hablarte de mi relación con Daring. Lo siento, debo ser muy pesada"

"No eres pesada, no te preocupes" Conocía ese sentimiento de cuando te gustaba alguien y solo podías hablar y pensar en esa persona y por eso Milton comprendía que eso le pasaba a Apple White. El príncipe rubio tenía mucha suerte de tener una chica como ella, así de enamorada y sonriendo, seguramente porque acababa de pensar en él, esperaba que la valorara mucho, como se merecía Apple.

"Lo siento de verdad, cambiemos a otro tema" Le pidió.

El primer amor, Milton también lo tuvo sobre esta edad. Y fue asombrosa la sensación que sentía en su pecho cada día cuando la veía, era su primer pensamiento por las mañanas, estaba enamoradísimo. No había sentido un amor así en su corazón desde ella y le era gracioso porque nunca llegaron a salir juntos, sin embargo, en aquella época consideraba que a Blancanieves no había nadie que se le comparara. Fue un amor adolescente que haciendo retrospectiva, no repetiría porque una parte de él sentía que se conformó con menos de lo que quería, por el miedo de no perderla en ese momento.

"Por curiosidad, ¿no crees que Madeline está algo loca para ser copresidenta del Consejo Estudiantil?" Milton preguntó sus dudas de por qué de todos los rebels elegir a Madeline Hatter, los estudiantes que pertenecían al País de las Maravillas eran raros comparándoles con el resto.

"Pienso que sí, está completamente loca. Pero creo que las mejores personas lo están. Hoy hemos ido a la Mercería de las Maravillas y Casa de Té y su padre es muy simpático y súper agradable también, ambos tenían un montón de ideas innovadoras y geniales para EAH. Me he sentido fatal cuando el Sombrerero Loco me ha dicho que rechazaron su solicitud en el Consejo Escolar, y es mi madre la presidenta de ahí. No lo entiendo" Apple suponía que se le habría traspapelado entre otros papeles para descartar, aunque ahora que recordaba, no había aún ningún padre de rebels en el CE.

Milton prefirió omitir el dato de que había una norma no escrita de no aceptar a padres de rebels en el Consejo Escolar y opinaba que mejor era así.

"Siento que hay algo de discriminación aquí, porque hay gente con muy buenas ideas para conseguir la igualdad entre rebels y royals y parece que son ignorados. Por ejemplo, el director Giles me encanta su trabajo como director suplente, está haciendo que cambie EAH en el buen sentido y luchando por la igualdad de los rebels frente a todos" Era su inspiración para intentar de verdad llegar a cambiar las políticas clasistas no escritas de la escuela.

A Milton no le dolía saber que los rebels preferían a su hermano antes qué a él, pero sí le causaba un malestar interno escuchar tanta alabanza hacia Giles de una estudiante como Apple White. No le gustaba. "¿A ti te gusta más este director en funciones, que el que está en ese congreso?"

En verdad no quería oír la respuesta, deseaba que no le respondiera.

Apple no se esperó una pregunta sobre quién de los dos era mejor, ella nunca se lo había preguntado ni a quien prefería más. Pero no tuvo dudas, sin embargo, si se tomó unos segundos pensar en como explicar su respuesta. "El director Giles es distinto al director Milton. Es como Maddie y yo, a ella se le ocurren ideas que a mí jamás se me habrían ocurrido por como soy, no podemos comparar o decidir a quien preferimos. Pero si me preguntas a quién elegiría de los dos sería al director Milton, ha hecho algunas cosas mal, pero todos nos equivocamos y sé que tiene muy buen corazón y le importa de verdad muchísimo EAH como a nadie de aquí. Y yo le tengo mucho aprecio desde el primer día de mi llegada aquí, me pasó una cosa en la Villa Final del Libro y él me ayudó sin conocernos"

La princesa rubia recordaba muy bien su primer día de orientación en EAH, porque al salir de la presentación del instituto sintió miedo. No conocía a nadie, excepto a los Charmings y ellos aún no habían venido y se sintió sola. Lejos de sus padres, de su palacio… Todo era nuevo y ella odiaba desde niña los cambios. Llegó a la Villa Final del Libro y de nuevo todo a su alrededor era nuevo, restaurantes y tiendas nuevas, rostros desconocidos pasando, nadie de confianza a su lado, era como si estuviera perdida. Se asustó, la chica de catorce años comenzó a llorar de la presión de sentir que ese no era su lugar, mientras gente que no conocía pasaba de largo, hasta que un hombre se acercó a ella y le preguntó por qué razón lloraba. Y cuando Apple le contó su ansiedad por esa nueva etapa de su vida, él no se rio de lo tonta que ella se sentía por llorar por aquello, el hombre dijo que muchas veces había sentido lo mismo. Le invitó a un café y en esa charla le contó las veces que él pasó por un miedo similar al entrar a EAH también, a la facultad de derecho… Durante ese café de avellanas le hizo comprender que la vida eran cambios siempre y que debía afrontarlos de la mejor manera posible, y desde ese día Apple veía siempre los cambios como algo que solo se podía intentar asimilarlos de la forma más positiva.


Me he tomado mi tiempo, lo admito, me quede por unos momentos poco imaginativa y luego me vinieron los exámenes, así que ya no hice nada. Pero ya actualicé nuevo cap, gracias por la espera.