Recapitulando

Jolly a pesar de escuchar el sonido de la puerta sigue riéndose y burlándose de mí, por lo que tengo yo mismo que gritarle que se levante y abra la puerta. Después de varios intentos por fin se levanta entre sollozos y decide ir a abrirla.

— Humanos, son unos payasos. — Jolly se quita las lágrimas que salían de la máscara y abre la puerta.

Lo dije antes, hay varios tipos de semihumanos y criatura de este mundo, pero todas siguen las reglas, los semihumanos parecen animales en cierta forma, las criaturas presentan pequeñas variaciones, los espíritus igual, incluso las mabestias, pero…

«¿Qué demonios es este ser?»

Con un cuerpo antropomórfico, delgadas extremidades con un color grisáceo, un cuerpo que parecía cubierto con una armadura corporal, sus múltiples ojos, su gran boca con pinzas en ella. Una hormiga sería la mejor forma de describir ese ser en frente de mí. No me dejare de sorprender que esta clase de seres existan, siempre fueron animales comunes pero no pensé que los insectos también formaran parte de los semihumanos.

— Parece que te estas divirtiendo… Jolly

Sacando de su cabeza la capucha un par de antenas hacen aparición, ella sin decir mucho más que un pequeño saludo procede a sentarse en el sofá, un rostro que no permite mostrar ninguna emoción, su rostro totalmente rígido que solo abre y cierra su boca, bueno… Si es que a eso le puedo llamar rostro.

— Este pueblo esta maldito.

Esas fueron sus primeras palabras dirigidas hacia mí.

Este pueblo nació por la experimentación de un hombre, hace más de cuatrocientos años los habitantes de este pueblo han sobrevivido a las condiciones de mana de esta zona, con el fin de generar personas que pudieran ser resistentes al miasma de la bruja las personas en este pueblo fueron modificadas para tener estructuras capaz de soportarlo. Los experimentos empezaron una vez la mitad del mundo fue consumida, por un hombre que se dice sigo vivo en esta época, de aspecto poco común, cabello negro, unas prendas desgastadas, ojos filosos, y una gran mente destruida. El hombre tomó diferentes especies, probó y probó en esta gran matriz de magia Yang, la única magia que de cierta forma contrarresta el miasma.

— Espera un segundo. — Trate de parar un momento para poder hacer énfasis en algo.

— Es imposible que un ser humano viva más de cuatrocientos años.

Ella sonrió como si ya se esperara la pregunta.

— El motivo de sus experimentos era hacer un ejército capaz de sobrevivir a las altas capas de miasma. Su cuerpo, dicen que es inmortal, por lo que llamarlo humano no sería algo correcto.

No puedo creer lo que estoy escuchando. El general Marco nos contó un poco de la historia más a detalle sobre el miasma y sus efectos, pero se reusó a decirnos sobre la historia de hace cuatrocientos años. Si lo que estoy escuchando es cierto entonces el general también debería saber esto, seguro él es capaz de unir piezas con esta información.

Entonces el ser enfrente mío continuó.

Al final el hombre logró su cometido, los cuerpos de insectos eran más resistentes al maná, por lo que era altamente compatibles con a magia yang, una magia que tiende a quemar por dentro al usuario. El hombre entonces se marchó, y dejo a todos en espera para cuando por fin los fuese a usar, no sin antes dejar una maldición en el lugar. La maldición les impedía dejar la matriz por mucho tiempo, sus cuerpos básicamente se apagarían si dejara este lugar.

— Y aquí es donde entras tú, un humano capaz de soportar la magia Yang sin ningún problema, tu compatibilidad con ella supera cualquier persona que haya puesto un pie en estas tierras. Veras, solo hay una forma de liberarnos, y eso es yendo a la cueva de legado, ahí podrás liberarnos de la maldición.

— ¿Cueva de legado?

— Es el lugar donde el hombre que causo esto dejo la fuente de la maldición, solo personas que pueden soportar el miasma pueden entrar, sin embargo esas personas tienen que ser humanos.

Ya entiendo, si lo que dice es cierto entonces yo tendría cualidades para soportar el miasma en mi cuerpo, o más bien purgarlo de este.

— Pero hay otro problema.

— ¿Otro problema?

— La llave todavía no ha llegado, según lo que sabemos solo la llave puede purgar el alma atrapada ahí dentro, esa llave es un ser humano capaz de soportar el miasma dentro de su cuerpo sin caer en la locura. Esa llave esta por venir, por lo que necesito prepararte para ello.

¿Alguien capaz de soportar el miasma? Sería ese entonces un cultista, si eso es así entonces el general debe estar en peligro. No tengo motivos para ayudar a estar personas, así que debería tomar a Lessed y largarme de aquí.

— No veo motivo para ayudarte. De hecho, les agradezco por ayudarnos y tratarnos bien, pero también fueron ustedes quienes nos secuestraron.

Jolly entonces apretó su mano con fuerza, exudando un aura asesina tremenda.

— No están en opción de decidir… Humano. — Se levanto me levanto con un solo brazo como si fuera un trapo. — Entiende la posición en la que estas.

— Si, ustedes necesitan a alguien que pueda salvarles, y al parecer solo yo y la llave somos capaces. Si me están diciendo a mi entonces es porque ambos somos necesarios, por lo que no podrán matarme o hacerme algo.

Jolly me da un golpe en el estómago, su fuerza descomunal fue capaz de expulsar todo el aire de mi cuerpo, mi vista se empezó a nublar y sin antes darme cuenta estaba por desmayarme. No pude defenderme de sus movimientos.

— Para Jolly, creo que el tiene parte de razón. — El ser se acerca y me saca de las manos de Jolly. — Obtendrás beneficios de esto, si eres capaz de libéranos también serás capaz de obtener un poder increíble. También, prometo que si liberas a mi gente te seguiré hasta el día de mi muerte.

Por primera vez, en su rostro completamente inexpresivo, casi como si fuese telepatía pude sentir su profunda tristeza. Probablemente generaciones hayan pasado sin la esperanza de salir. Quiero poder ser como el general, capaz de salvar vidas y para eso tengo que ser fuerte.

— Está bien, cooperare para sacarlos de aquí. Incluso de ser necesario el general podría darles hogar.

Si estas personas tan fuertes se unen a Irlam, podrán desempeñar un papel glorioso en nuestros ataques al culto. El general estará feliz de que esto sea logrado.

— Muchas gracias, eres nuestra esperanza para salvarnos.

El ser hace una reverencia hacia mí.

— ¿Cuándo va a llegar la llave?

— Puedo sentirlo ya, la llave debe estar por llegar.

Emilia, Luan y yo llevamos caminando más de 7 horas, pronto se hará de noche y no se aún si el mapa nos está llevando a algún lugar, por lo que dice es solo una zona de pruebas. Mas no se si de verdad habrá algo ahí.

— ¿Están bien?

— Si — Ambas asienten solo mirando el camino de enfrente.

La nieve cada vez es menos espesa, los arboles empiezan a mostrar signos de vida, a medida que más nos movemos la vegetación empieza a brotar.

— Parece que estamos llegando.

Con la esperanza de llegar al lugar apuramos un poco el paso, el ambiente cada vez se hace más cálido, sin embargo a medida que nos acercamos todos sentimos una gran presión, las cantidades de maná en este lugar son impresionante. Digo todos pero parece que siempre hay alguien que se salta la regla.

— Que ambiente tan rico en maná, es muy bueno para reponer mis reservas.

Emilia parecía más feliz de lo normal, por lo que el mana estaba siendo absorbido por Emilia a una velocidad alucinante. Por mi parte el esfuerzo que hacía era hacerlo fluir, casi como si lo estuviera respirando.

«Tengo que pensar como si fuesen células, recogen lo necesario y expulsan lo innecesario»

Pero la persona que más me preocupaba era Crush, Luan parecía estar pasando dificultades pero el collar la estaba protegiendo. Lo único pensamos es que Emilia usase magia para protegerla, mientras absorbe ella todo el maná que hay a su alrededor.

Concentrado en no dejarme asesinar por el maná, el tiempo se pasó bastante rápido, para cuando me percate ya se veían estructuras de civilización en la cercanía.

— Parece que por fin encontramos una base. — Aprieto mi pecho debido al incremento de maná

— Qué clase de civilización puede sobrevivir a este ambiente. — Luan parecía preocupada por lo que nos pudiésemos encontrar.

Pero tiene razón, si hay civilización aquí significa que son capaces de soportar el maná, por ende deben ser mucho más fuertes que nosotros, en especial yo que a duras penas soporto la presión.

Cuando nos acercamos, vimos los muros que rodeaban todo el lugar, muros de piedra como cualquier otro, desgastados con algunos huecos entre ellos, el musgo crecía a su alrededor ya que debido al ambiente creado artificialmente la humedad era un peligro aquí.

Una gran puerta de madera en frente de nosotros se abre, pronto, vemos la civilización que sobrevive ante tales condiciones.

Un grupo de guardias semihumanos, cada uno parecía un insecto completamente diferente, el primero parecía un escarabajo hércules, una armadura natural impenetrable que probablemente sea más fuerte que los otros dos, el otro era una hormiga, concretamente una hormiga roja o hormiga de fuego como le dicen en la tierra; La última, era una mujer parecía ser una polilla, un vestido blanco como la nieve la hacían realmente relucir.

— Que vinieron a hacer a este lugar… Humanos. — El escarabajo gruñe pareciendo estar enojado por nuestra presencia.

Expliqué la situación, desde que nos perdimos hasta el mapa y la zona del lugar, claro que omití detalles irrelevantes para ellos, la polilla especialmente parecía saber que estaba sucediendo. Ella acerca a mí de un solo paso.

Me sorprendí por su acción, tome un poco de retroceso pero alcanzo mi distancia en una milésima, casi ni pude reaccionar ante sus movimientos, luego me percate que sus harapos escondían un traje que se asemejaba al de una sacerdotisa, su piel era muy pálida y su gran cabellera cubría la mayor parte de su cuerpo. Su rostro estaba cubierto con una máscara blanca con inscripciones doradas en forma de línea.

Entonces ella toma mi mano.

— Así que te encontré… Llave.

Ella levanta la mirada hacia mí, no se que efecto tenía la máscara pero no podía ver sus ojos, totalmente oscuros como si de un agujero negro se tratase. Me absorbían, su mirada parecía socavar en mi propia alma.

Este ser enfrente mío oculta más de lo que yo puedo pensar, no se porque me habla, pero mi cuerpo me dice que esta mujer es peligrosa.

— ¿Llave? No, no disculpe señorita creo que se equivoca, nosotros vinimos porque estamos perdidos, vinimos buscando… .

— Una forma de curar a la dama que está en tu espalda.

«¿Que mierda?» Retrocedí asustado, no hay forma de que ella supiese de que iba a venir, no hay forma de que supiese que llegaría justo ahora.

— La dama en tu espalda esta en coma, su alma fue afectada por un ataque directo a su alma. — Se quita un collar de su cuello y lo pone en el de Crusch.— Con esto no sufrirá tanto por la cantidad de maná.

Cada vez estoy entendiendo menos, Emilia y Luan están estupefactas antes lo que acaba de suceder, quieren decir algo pero no sabe que decir. Esta gente es por mucho más fuerte que nosotros, quizás la única persona que podría darle batalla es Emilia, pero dudo que pueda contra todos aquí.

Tengo que pensar rápido, no se porque esta sucediendo esto, no se que sea la llave pero definitivamente esta persona sabe sobre lo que le sucedió a Crusch. Tengo que obtener más información.

— ¿Qué quieres de mí? — Hice unas señas a Emilia y Luan para escapar.

Si algo sucedía entonces le tiraría a Emilia el cuerpo de Crusch, y usaría magia de fuego para taparles la vista y poder hacer tiempo para escapar. Estoy nervioso, no sé si siquiera será posible escapar de estos seres.

— Antes que nada hablemos dentro, estoy seguro que están sufriendo por las altas cantidades de maná en la zona. Vamos a una habitación especial y tranquilos, no lastimaría a mi preciosa llave.

Todos asentimos y caminamos en silencio, como estaba por anochecer pude observar los alrededores, era grande, las estructuras de todas las casas estaban hechas de madera, sin embargo no parecía madera normal, cada choza tenía en si un musgo que brillaba en un azul incandescente. El suelo parecía mantener su nivel, y la temperatura dentro era incluso más fuerte que afuera, como si el sol diera directamente en esta zona.

A lo lejos podía ver un templo casi en la cima de un cerro. Esto es extraño, pero aún más lo es la gente, insectos humanoides más cercano a un insecto que a un humano, para ser sincero es una apariencia que atemoriza, sus rostros no muestran expresiones simplemente mueven su boca como lo haría cualquier insecto.

— Tengan cuidado. — Le susurro a Emilia y Luan.

No podemos saber a donde nos llevan, pero si se ve sospechoso tenemos que hacer todo por salir de aquí.

Mientras caminaba tuve oportunidad de esclarecer mi mente. Bert y Lessed, ellos deberían estar aquí, la apariencia de esas personas, y si considero en el mapa la dirección aproximando de donde caímos.

— Disculpe señorita, me gustaría saber si dos de mis compañeros están acá.

Explique brevemente la situación por lo que ella simplemente se detuvo y contestó.

— Todo será aclarado una vez lleguemos, de hecho, ya llegamos. — La chica toca la puerta de la cabaña que tenemos en frente.

Entonces abre la puerta un pequeño, pero este pequeño ya superaba cualquier tipo de imaginación mía.

— ¿Son estos los invitados que querías? — Dice el pequeño sin abrir la boca.

El pequeño en frente mío supera todo lo que he podido imaginar, su cuerpo, parece el cuerpo de una vela, su cabeza sin cuello flota, mientras lo que sería su rostro es solo una esfera con una sonrisa dibujada en el centro, sin ojos, sin nariz ni boca, algo completamente imposible y que nunca he visto ni en la serie, ni he leído en los libros de acá.

Lo que es peor sus piernas son simplemente metal, al igual que sus brazos, un metal plateado, pero que no reflejaba ningún brillo.

Un tipo de golem que no creí ver.

Entramos a la casa y mientras me sigo haciendo más preguntas me hacen entrar a un cuarto para dejar a Crusch, me opongo a dejarla sola, pero parece ser que el cuarto tiene protección para bloquear el gran paso de maná.

En la sala, nos encontramos Emilia, Luan y yo sentados en un lado de un sofá de madera, mientras que los guardias dejan el lugar y quedamos solos con la polilla. Que nos dejaran solos solo puede significar que no somos rivales para este ser.

— Marco Luz, un viajero de otro mundo y la única llave para abrir las tres puertas creadas en la antigüedad. Ese eres tú. — Baja su mascara lentamente. — ¿Cómo lo sé?

Su rostro a medida que se descubre nos deja a todos perplejo, su rostro era lo más cercano a lo humano, una tes suave y delicada, un rostro pálido que no le falta maquillaje para ser perfecto, su cabello cae y múltiples pelusas salen por el ambiente, todo era cercano a lo mágico. Entonces me quedo mirando sus ojos, con una aureola amarilla y el centro negro, casi como si fueran la misma sobra que los oculta, al ver su rostro no puedo imaginarme haber visto algo así.

Tan hermoso.

— Yo soy… Caelia, una superviviente de la gran catástrofe sucedida hace cuatrocientos años, y vengo de más allá de la puerta que lleva la destrucción.

Imponente, es todo lo que pude sentir de ella, una vez se quito la mascara pude sentir su maná, su densidad es tan grande que distorsiona el mismo ambiente, Emilia y Luan hacen una expresión de terror ante lo que estaban presenciando.

Divino, era la forma de expresarlo, Roswall no les llegaba a los talones a este ser en cantidad de maná.

— ¿Por qué lo sé? Está ligando al hecho de que eres la llave, no te diré más, porque lo vas a descubrir por ti mismo.

— Respóndeme una pregunta ¿Cómo es eso de que vienes de otra puerta? — Emilia pregunta ansiosa, por recordar lo sucedido en su infancia.

Caelia entonces sonríe, una fuerte lluvia empieza a caer, mientras el sonido de la lluvia nos acoge escuchamos una pieza del rompecabezas que teníamos que armar.

Hace quinientos años, el mundo era mucho más basto de lo que es ahora, este mundo, tenía muchos más reinos que como lo es ahora. El maná era más abundante y espeso que esta era, sin embargo, una guerra se desató entre los dos reinos más grandes, el reino de los humanos, que se llamaba País Estrella, y el reino de los insectos, llamado White Moth.

Una vez la guerra se desató el caos reinó en todo el mundo, sin embargo ninguno de los dos bandos parecía ganar, incontables vidas perecieron en la guerra sin fin, incluso durante esta otros reinos fueron destruidos, las tecnologías que se usaban superaban por mucho lo desarrollado, cañones mágicos, golems de hierro, dispositivos que podían borrar una montaña del mapa.

La guerra continuó mientras el mundo era destruido, la reina de los insectos tomó la decisión de detener la guerra, sin embargo ella no tenía el poder para hacerlo, si quería obtenerlo entonces necesitaría algo más poderoso. La reina decidió crear una magia capaz de visualizar el futuro, sin embargo esto no era algo que un simple mortal pudiera hacer, por lo que la reina emprendió un viaje, se tenían registros de que en el centro del planeta había la fuente primigenia de maná, aquello que pondría fin a la guerra y les otorgaría la victoria a los insectos.

— No tiene sentido, se supone que esta tierra es plana. — Luan interviene.

— Lo es, sin embargo eso es ahora. — Caelia aclara su garganta.

La reina uso toda su tecnología para llegar al centro del mundo, en busca de poder excavo hacia el centro de este, mucha de su gente murió por la búsqueda de algo completamente desconocido.

Son solo rumores, es imposible que un mundo como este exista un dios, le decían sus súbditos más allegados.

Ante todas las dudas la reina persiguió su esperanza, la guerra contra los humanos estaba casi perdida, la princesa del reino de los humanos era una espadachín mágica extremadamente poderosa, capaz de diezmar ejércitos enteros por si misma. Ella junto a su grupo fue capaz por si mismo de acabar con todo el ejercito de insectos.

Se le aclamaba como la gran bruja, muchos la adoraban y le rezaban con el fin de recibir su gracia, incluso en nuestras tropas los supervivientes le rezaban para pedir su perdón.

Pero entonces, la reina llegaría al lugar donde se encontraba su esperanza. Al llegar, sus ojos fueron recibidos por la gracia de algo completamente fuera de la lógica de este mundo. Un núcleo azul, pero no era algo tan sencillo, era dios mismo sosteniendo las cuerdas del mundo, dándoles forma y ley, la física, la química, la magia, todo estaba regido por el gran núcleo.

Entonces la reina cometería una gran herejía. Con sus conocimientos en ingeniería mágica trataría de tomar control del núcleo, junto a miles de hechiceros todos usaban sus cuerpos para servir de barrera ante la protección del núcleo y poder tomar su control.

Se convertiría en una diosa.

Uno a uno caía cada soldado, los miles de soldados se convirtieron en unos cientos, y pasaron a ser solo decenas. La reina se sentía arrepentida de lo que estaba haciendo.

Y todo fue a peor.

— El núcleo… Se rompió.

Caelia entonces muestra la expresión más impotente que he visto en mi vida, unas cuantas lagrimas salen de su rostro, pero no se detiene ahí.

La reina horrorizada por lo sucedido ve como todos sus soldados son asesinados, convertidos en una masa negra espesa, ella usa todo su poder para intentar revertir la situación, pero llega un momento que ve el núcleo del cristal.

Negro, una sustancia viscosa aparece y empieza a expulsar humo de todos lados. Fue entonces cuando ella se percató de que este no era simplemente el núcleo de mundo, no solo estaba dando vida.

Estaba conteniendo lo que la destruiría.

Su cuerpo fue rápidamente consumido por esa sustancia, ella sin darse cuenta causo que un mal capaz de destruir al mundo escapase.

A duras penas pudo sobrevivir, sin embargo el mal ya estaba hecho, desde el orificio que construyó esa sustancia empezó a contaminar todo, todo a su paso fue consumido, su reino fue el primero en caer.

La sustancia contaminaba cualquier ser vivo, y lo convertía en una pesadilla andante, seres en busca de destrucción con cuernos en sus cabezas, una fuerza que desafiaba a los guerreros más fuertes.

Lo peor de todo, es que se había desatado un mal para el cual ningún reino estaba preparado.

A esta existencia se le dio el nombre de miasma, la contraparte del maná.

La reina entonces se entrega a los humanos, en busca del rescate de los pocos supervivientes de su reino. Los humanos aceptan su rendición y empiezan a prepararse para el acercamiento del miasma, todos los reinos pusieron a su más grandes guerreros para defenderse.

La tecnología estaba en su auge, el gran ingeniero mágico Flugel desarrollo un extraje capaz de soportar el miasma. La princesa, entonces el ser más poderoso junto a Flugel y la reina de los insectos crearon el batallón plateado, con un entrenamiento infernal resistieron las interminables bestias consumidas por el miasma.

La resistencia fue ardua, pero para cuando nos dimos cuenta más de la mitad del mundo fue consumido por el miasma.

Para entonces solo quedaban cuatro reinos humanos, el llamado reino humano de Lugunica fue el principal en enviar soldados para detener la extensión del miasma, los dragones, los semihumanos, los 4 grandes espíritus, los elfos, los pocos insectos y los humanos, todos eran uno solo que luchaban para evitar la destrucción del mundo.

A pesar de todo lo que estaba sucediendo, la prosperidad de la humanidad estaba en crecimiento, mientras que miles de soldados morían dentro de la zona segura había paz.

Durante dicha paz nacieron las llamadas brujas oscuras, brujas capaces de controlar el poder del miasma y usarlo a su antojo. Una nueva esperanza había nacido.

Quien pensaría que eso causaría de nuevo el caos.

La princesa, la cual era reina en ese entonces ya, gozaba de su matrimonio con su esposo Flugel Luz, un elfo. Su unión fue bendecida con el nacimiento de su hija, Idrill Luz, la cual desde su nacimiento mostraba un talento para la magia.

Aunque hubo un rumor de que eran dos sus hijas nacidas al mismo tiempo, sin embargo no tengo información sobre ello.

La ahora reina de los humanos Satella tenía un secreto, ella en realidad era una semi humana, su madre era una elfa que murió cuando ella nació, por lo que su padre uso magia para esconder sus orejas y la proclamo como la princesa hasta que se convirtiera en reina.

— Por cierto, se me olvidó mencionar el nombre de la reina… Satella, era el nombre de la reina de los humanos.

— ¿!Satella!? — grité asombrado por la información actual — ¡Flugel y Satella eran esposos en una vida pasada.!

Luan y Emilia se asombraron también ante la información, pero no dijeron nada más.

— Pero pronto el caos volvería a por nosotros.

La bruja de la ira, Minerva, causo la gran catástrofe. Debido a sus poderes, un desbalance ocurrió en la guerra, haciendo que el reino de kararagi sea consumido por el miasma. Entonces los reyes de los otros países decidieron matar a todas las brujas, por temor a que algo así volviera a suceder y causar la derrota nuevamente.

Satella se opuso enormemente, debido a su vinculo amistoso con las brujas ella hizo lo posible por dejarles escapar, para poder dejar a las demás vivas Satella tuvo que matar con sus propias manos a la bruja de la ira, quien era su mejor amiga. Devastada, uso a Lugunica como refugio para ellas.

Con su mejor amiga muerta, ella dio todo para cambiar la identidad de las brujas, en especial de Carmilla, la bruja de la lujuria.

Sin embargo lentamente todas fueron cayendo por mano del santo de la espada y el rey dragón.

Eso fue hace cuatrocientos años, ya no se tenía información sobre el paradero de las brujas, por lo que se dejó de perseguir esa causa y solo se asesinaba a cualquier persona que mostrara rastro de tener una gran cantidad de miasma.

Pero parece que la vida tendría otro gran giro.

La reina de la humanidad estaba conmocionada cuando se enteró de la muerte de Carmilla, junto a Flugel, decidieron proclamar una nueva ley; Todos los hijos nacidos de infectados por el miasma serían asesinados, de esta forma el nacimiento de una bruja sería casi imposible.

Pero Satella y Flugel no sabían que estaban infectados por el miasma, ya que sus cuerpos eran capaces de contener y esconder ese hecho para hacerlo imperceptible a los métodos de la época.

A eso vino la segunda gran catástrofe, que ocasionaría la derrota de la humanidad y la desesperada lucha por la supervivencia.

Satella tuvo una hija más. Haciéndose pasar porque la reina fue herida, ella dio a luz a su segunda hija legitima. De cabello blanco, un aspecto refinado, una hija que desde el primer segundo concibió el caos.

Pandora había nacido.

Satella y Flugel escondieron a Pandora, su potencia mágico no era el mejor, pero su capacidad con el manejo del miasma era superior a cualquier bruja nacida de este, siete años pasaron desde la muerte de las brujas, todo parecía normal, con la ayuda de pandora desde la oscuridad empezaban crear planes para recuperar tierras ya perdidas.

Sin embargo Satella cometería un error, un error que cobraría factura rápidamente. Los reyes de los otros reinos se enteraron de los planes de Satella, así como el poder de Pandora, poder que les podría afectar a ellos. Por temor a que Satella hiciera una rebelión, ella fue enviada a luchar en primera línea con la finalidad de perdonarle la vida a su hija.

Satella y Flugel, con la vida de su hija en juego se embarcaron en el mayor asedio hacia la expansión del miasma, todo gracias al poder que se le fue otorgado a Satella con su infección.

La capacidad de almacenar Miasma en su cuerpo y usarlo a su favor.

Desesperada, Satella se dio cuenta que tenía compatibilidad con el miasma, absorbiendo tanto como su cuerpo se lo permitía. Flugel con su tecnología acaba con cualquier criatura que se le atravesara. El reino de kararagi fue purificado y aunque solo quedó una zona desierta estaba claro que se podía volver a formar vida.

Ambos, con la información que la reina insecto les había dado, decidieron ir al fondo de esta y detener el núcleo del miasma por su cuenta.

Pero el miasma poco a poco afectaba la mente de Satella, sus emociones se descontrolaban, su cuerpo se marchitaba mientras que su sangre era reemplazada por ese liquido viscoso.

Cuando llegaron al núcleo, Satella ya no era más Satella, solo quedaba una cosa de ella, y ese era el amor a su esposo Flugel.

Mientras eso sucedía, una nueva persona estaba desarrollando operaciones en el mundo, y esa era la mano derecha de Flugel, Natsuki Subaru. Pero de el no tengo mucha información, Natsuki entonces traiciona a Flugel, celoso de la relación de Flugel con Satella, causa que su exotraje falle en su misión por el mundo, siendo este contaminado por el miasma.

Satella, que ya estaba perdida en su locura busca destruir el mundo en venganza de su amado y todo el sufrimiento que ha tenido que pasar, su fuerza multiplicada por todo el miasma consumido la hacía imparable, estaba siendo a duras penas detenida por los seres más fuerte de ese entonces, El dragón junto a su ejército, el santo de la espada y dos de los grandes espíritus.

La batalla estaba perdida, la fuerza de Satella era por mucho infinita. Amenazando con el fin de todos los seres vivos llega por fin un rayo de esperanza.

Flugel estaba vivo, su cuerpo el cual se veía marchito apenas soportaba los efectos del miasma que sufrió directamente del núcleo. Este después de apenas sobrevivir con la ayuda de su traje este lo primero que hace es esconder a su hija Stella en una habitación sellada, esconde todos sus logros que hizo el solo en otra habitación, su segunda hija Pandora estaba extraviada, sin embargo Flugel no tuvo tiempo de pensar más en eso.

Flugel vuelve a dirigirse al núcleo, con sus conocimientos logro hacer que cada habitación este separada dimensionalmente del mundo, por lo que solo el, que es la llave, podría acceder a ello. Su talento era tal, que logro reparar parte del núcleo roto, y tomar control de las causas y razones del mundo.

Con la decisión en sus manos, Flugel decide dividir el mundo, crear un mundo plano, con el maná más puro que podía ejercer el núcleo, rompiendo así el planeta entero y creando lo que sería lo que tenemos ahora, sellando el otro pedazo con la última puerta dimensional junto con su amada.

— Se dice que el alma de Flugel viajaría por el universo hasta encontrar su reencarnación, aquella persona que tiene los poderes de abrir las puertas. — Caelia me mira con nostalgia. — Eres bien parecido a él.

— ¿Tu entonces eres?

— Soy la reina de los insectos, Caelia.

Su historia, una historia que difiere a un 100% de lo conocido en los libros y incluso de lo vago de la serie, o sobre la historia de las brujas. Una historia que podría ser inventada, pero que explica por qué sabe que soy la llave y la encarnación de Flugel.

— Este mundo no sobrevivirá por mucho si no reparamos el núcleo, creo que ahora le llaman od laguna, este mundo colapsará y toda la vida en el morirá.

Todo cuadraba por sí mismo, una civilización que superó a la actual con el uso de la magia, la razón por la que fui convocado aquí, el hecho que la tierra sea plana, ahora todo tiene sentido.

Pero si lo que dice es cierto entonces también se viene la destrucción del mundo.

Satella es mucho más fuerte que la persona que tenemos en frente, no solo eso, las criaturas sobrevivientes también deben ser más fuertes. Actualmente no estoy preparado para esto.

— No tengo la fuerza necesaria para hacer lo que quieres, no en este momento.

— Quería que conocieras la historia, tu, la encarnación del sabio… Un gran amigo. — Caelia se levantó y observo al vacío en el cielo a través de su ventana.

Se que no es la historia completa, faltan varias cosas que me hacen querer preguntarle, pero si soy esa persona entonces son cosas que sabre más adelante. En este momento lo importante es lo que esta por venir, no lo que ya sucedió.

—Necesitaré tu ayuda, pero para ello tienes que hacerte más fuerte, en mi estado actual no puedo ejercer magia por mucho tiempo. — Caelia mira hacia la muralla.— Una gran amenaza viene en camino, en los pocos días que quedan los entrenaré.

Caelia nos mira a todos, como si desentrañara todos los secretos, nos mira a cada uno por un largo tiempo sin decirnos nada. Aproveche el tiempo para pensar en mi curso de acción, esta vez la cosa no acabará con matar a Satella, no bastará con salvarla, esta es una lucha contra el miasma.

¿Seré capaz de reparar el núcleo fracturado?

No tengo la fuerza necesaria, no, no tengo los conocimientos siquiera para poder reparar el núcleo del mundo. Ingeniería mágica, es lo que he querido fusionar desde que estoy acá, y me dicen que en el pasado ya estaban más avanzados. «Que locura»

Caelia se acerca a Emilia con una expresión nostálgica, con los ojos humedecidos la mira y toma su mano.

— Eres idéntica a ella cuando era joven, de verdad pensé por un segundo que eras ella. —Caelia le entrega un anillo a Emilia.— Este anillo de ayudará a poder expulsar tu maná de una forma mucho más pulida.

— Muchas gracias señorita Caelia. — Emilia mira con tristeza y odio el anillo.— Verás… La historia que se cuenta en esta parte del mundo…

Emilia empieza a hablar sobre lo que cuentan sobre Satella, sobre las brujas, toda la historia y el olvido de la mayoría de los héroes de todas las razas.

— Esto no puede ser así… —Caelia aprieta su puño con fuerza.— Llevamos encerrados cuatrocientos años en este lugar, por lo que no sabemos la historia desde entonces. Es imposible que no se cuente como debe ser, a menos que… .

Todos nos quedamos perplejos ante la reacción de Caelia, parecía devastada de lo sucedido. Desde la traición y su encierro habían pasado tantas cosas que probablemente no sepa que hacer ahora.

— El mundo está perdido.

Entonces Caelia salió de la sala y se fue hacia un lugar desconocido. Emilia, Luan y yo nos quedamos sin poder hablar sobre todo, lo que acabamos de escuchar, la información que tenemos.

— General, si toda la información es cierta… —Luan apretó sus puños con fuerza.—

— Si. Alguien deliberadamente cambió la historia para ocultar la existencia de todas las personas del otro mundo. Hace cuatrocientos años, probablemente las personas por debajo de los reyes traicionaron a los suyos para quedarse con el poder.

— Pero sabiendo que el mundo estaría acabado ¿Por qué harían algo así.? —Emilia se levantó y estiro sus brazos.

— Probablemente pensaron que el mundo ya estaba salvado, si todos los guerreros en la vanguardia murieron con la batalla contra Satella, solo quedarían unas pocas fuerzas por destruir. — Luan aprieta sus dientes. — Significa que la generación antigua de reyes decidió traicionar a la humanidad y gozar de su poder para su disfrute personal.

— Mierda… —Miré mi sable regalado por Hermod.— Si el estuvo en la época de las brujas, significa que el también sabe sobre el otro mundo.

Tengo que preguntarle a Caelia si conoce a Hermod, si lo conoce entonces quizás tener una charla con los dos esclarezca lo que tenemos que hacer.

Las cosas se han complicado a otro nivel, esto no es algo que yo pueda hacer por mi mismo, incluso si pongo a Irlam a luchar será todo en vano. Para rematar, ella dijo que había un enemigo actual que tenemos que enfrentar.

Entre nuestros pensamientos la puerta se abre, entrando Caelia totalmente empapada por la lluvia. Ella vuelve junto con otra persona, una chica hormiga de apariencia algo grotesca, totalmente diferente a Caelia.

— Así que tu eres la llave. — La chica entra y mira a su alrededor. — Parece que tenemos bastante compañía aquí.

— Marco te la presento, su nombre en Izza. Izza es la sacerdotisa de este lugar, sus habilidades de sanación no tienen comparación. — Caelia nos mira con tristeza en sus ojos.

Todos nos levantamos y damos un saludo a la chica presente.

— Oh, tu eres Marco… Bert me contó sobre ti. — Izza hace una pose de sorpresa totalmente inexpresiva.

— Así que de verdad esta acá. — Doy un suspiro de relajación.

— Si, ellos están en otra cabaña, después de todo Bert es importante para el plan de escapar de este lugar.

Izza nos empieza a contar sobre Bert y su poder, cosa que nos sorprendió a todos, saber que alguien era tan compatible con la magia yang, magia que es sorprendentemente fuerte. Es esa misma lo que hace fuerte a Priscilla.

— Entonces ambos tenemos que ir a la cueva de legado y liberar al pueblo. — Mire mis manos.

Cada vez los secretos de este mundo se hacen más claros, el mundo esta en peligro y somos los únicos que lo sabemos.

Decidimos ir a dormir, el entrenamiento empezará mañana por la mañana, también estará Bert, ya que Lessed esta incapacitado. Siendo sincero me siento agotado solo de escuchar toda la historia.

Mientras estaba acostado en una cama al lado de Crusch no pude evitar desear que se despertara, oír su voz, sentir su respiración, cada segundo que veo su cuerpo mi corazón se desgarra en mil pedazos. Tengo que ser fuerte, mañana hablaré con Caelia para ver la forma de sanarla.

— Te extraño… Crusch.

Me quede dormido poco después de ello.

A la mañana siguiente nos encontramos con Bert, este nos contó sobre lo que sucedió cuando lo trajeron, sobre su poder y el entrenamiento que tendría que hacer.

— General, aun no comprendo lo que dicen, pero si me puedo hacer más fuerte entonces lo haré por el bien de Irlam.— Hace un saludo militar.

Le devuelvo el saludo.

— Exactamente capitán, todo es por el futuro de Irlam y la humanidad.

Caelia entonces nos habló a cada uno, Emilia entrenaría con la sacerdotisa, Luan y yo entrenaríamos con Caelia, y Bert entrenaría con un mago elegido por Caelia.

Cada uno nos separamos del otro, Luan y yo nos quedamos en una plancha de piedra separa del resto. Caelia sostiene una espada de madera, sin embargo nos dijo que peleáramos con todo lo que tenemos.

— ¿Puedo hacerte una pregunta Marco? — Caelia se estira un poco.

La verdad ver su cuerpo estirar es un poco extraño, no es una humana, pero su rostro tan cercano a lo humano me hace sentir extraño. Es bonita, no digo más.

Asiento la cabeza.

— ¿Crees mi historia? Podría ser un engaño para hacerlos salir de aquí.

— Puede ser… Pero la razón más importante por la que hago esto ahora mismo es por Crusch, mi amada.

Lancé una bola de fuego a Caelia para distraerla, corrí detrás de la bola y cuando esta la dispersó me abalancé sobre su cintura, intentando darle un golpe sin embargo.

— ¡Hugh! — Mi estomago arde, retrocedí un poco solo para ver que Caelia ya estaba en frente mío de nuevo. — ¡Espera!

Caelia sonríe y me envía a volar con un conjuro, chocando con el suelo fuertemente y quedando aturdido.

— No se acercan ni a un caballero simple… ¿A esto ha caído la humanidad?— Caelia decepcionada mira a Luan.

— Vamos, tu sangre puede que sea mejor que la de él.

Caelia se lanza hacía Luan, su magia era extraña, se impulsaba pero no hacía que ningún elemento saliese, era como si hubiese un todo convergido dentro de ella misma.

Luan al verla trato de apuñalarla con la bayoneta, pero Caelia con un paso simple se puso de lado esquivándola al instante, Luan al ver eso intentó expulsar una bola de fuego, pero como no podía controlarlo esta estalló a quemarropa.

— ¡Luan! — Corrí hacia la explosión, preocupado hice una ráfaga de viendo que expulsó todo el humo.

— Al percatarme vi a Luan tendida en los brazos de Caelia, que estaba con una barrerá a su alrededor.

— Su sangre es sorprendentemente pura, ella puede volverse alguien muy importante para nosotros, pensar que alguien de la orgullosa raza dragona tendría un mestizo. — Pone a Luan en un pilar de tierra que hizo con magia.

— Me he estado dando cuenta pero ¿Qué elementos de magia tienes? — Tomo un respiro y me pongo en posición de batalla.

— ¿Elementos de magia? Marco, entiendo de lo poco que sé que acá piensan que uno cuando nace esta predestinado a usar un elemento u otro. — Ella entonces empieza con sus manos a hacer uso de todos los elementos. — Pero la verdad es que los únicos elementos que poca gente alcanza son los del yin y el yang, que son elementos más espirituales.

Eso no tiene sentido, desde que llegue fácilmente pude conjurar fuego y viento, pero nunca tierra. Roswall tampoco pudo hasta que su cuerpo fue el perfecto.

— ¿Pero entonces porque no puedo usar magia de tierra, o magia de agua?

— Es la compresión y el deseo, la fuerza de la magia viene del corazón si, pero es tu mente el que crea el hechizo. Marco, ¿qué conocimientos tienes del mundo y cómo funciona?

En ese momento empecé a pensar, todos los elementos, todo lo que controló tiene que ver algo con lo otro. El aire tiene agua, el fuego tiene carbono y la tierra también lo tiene, el maná es solo un medio para hacer posible la transformación de la materia, es decir, la energía capaz de crear átomos.

— Eso es… La magia no es más que el medio para crear el elemento, más no que se cree algo aparte de la realidad.

Si pienso así, entonces la compatibilidad de las magias es solo la predisposición de tu cerebro al conocimiento del elemento, como si genéticamente ya supiéramos como se usa ese elemento.

— La tierra tiene carbono, hierro, zinc, oxigeno, todo empaquetado en diferentes granos. Si lo veo así. — Entonces empecé a dejar fluir el maná. — ¡Pilar de tierra! — Grité para poder hacerme una imagen mental del proceso, grite desde el fondo de mi corazón, juntando todos los materiales que conforman la tierra, imaginando la creación de un pilar en frente mío.

Y para mi sorpresa un pequeño pilar salió.

— ¡Agh! — Sostuve mi corazón. — Que… ¿Qué fue eso?

— Tienes mucho talento Marco, el único problema es tu capacidad de controlar el maná. Dime Marco, ¿Vienes de este mundo? — Caelia se agacha a mi lado, viéndome mientras intento tomar aire.

— ¿Conoces a Hermod? — Le miro cansado, mi aliento apenas me dejaba hablar.

— Entonces vienes del mismo lugar que ese hombre — Caelia sonrió— Tiene sentido que puedas usar otra magia tan fácilmente.

— Vengo de una época más avanzada que la de él, por lo que realmente se más en lo que cabe. — Me levante y trague una bocanada de aire. — Realmente me costó hacer ese pilar.

Caelia me explicó, si bien la magia es el medio para crearlo, nuestro cuerpo no estará predispuesto a hacerlo.

— Sin embargo es solo acostumbrar al cuerpo y podrás usar todos los elementos.

— ¿Qué hay del Yin y el Yang?

— Necesitas comprender muy bien ese poder para usarlo sin morir, cualquiera de esos dos poderes es demasiado poderoso en batalla, pero requieren un esfuerzo por ser comprendido. Satella fue la única usuaria en el mundo en usar absolutamente todos los elementos, incluido esos dos junto con la magia curativa. Su esgrima, su magia todo era superior a cualquier ser existente. — Caelia mira el cielo con tristeza. — Soy la causante de la destrucción de este mundo, y sin embargo no puedo hacer nada para salvarlo.

Caelia aprieta su mano con fuerza, no puedo fingir empatía, si es cierto lo que dice entonces de verdad es su culpa la destrucción, no de miles, si no millones de vidas. El peso que esta sobre ella no es algo que yo pueda comparar, su raza fue casi aniquilada y ahora se encuentra encarcelada por…

Natsuki Subaru.

Pensar sobre eso me hace sentir extraño, pensé que reemplazaría su posición siempre, pero parece que el tiene un trasfondo mucho más oscuro que el mío. Si fue capaz de encarcelar a Caelia quiere decir que es mucho más fuerte que yo.

— ¿Sabes algo Caelia? Ese chico, Natsuki Subaru… ¿Cómo hizo para sobrevivir todo este tiempo?

— Natsuki era un chico normal, su habilidad para la magia yin era pésima pero el sabio Flugel y la princesa lo acogieron con cariño. Natsuki aprendió de dos grandes mentes y fue capaz de posicionarse tan alto como para ser la mano derecha de Flugel. Pero no son cosas que debas preocuparte ahora.

Entonces el entrenamiento continuó, al cabo de una semana fui capaz de usar el elemento tierra a mi gusto, controlar el agua no es algo que puedo hacer ahora, la tierra es estática y la mueves fácil en tres dimensiones, la extruyes y la contraes, la haces una figura y ya esta pero el agua es un fluido, la única forma que tengo de entenderlo es pidiéndole ayuda a Caelia.

Todos entrenamos duro, Caelia dijo que en un mes debería de ser capaz de controlar todos los elementos, sin embargo no tenemos tiempo ahora.

Días después nos encontramos en lo alto de los muros, son aproximadamente las cuatro de la tarde, por lo que podíamos ver claramente a nuestro alrededor, sin amenazas todos simplemente esperamos a lo que debería de llegar.

— Escucha Marco, una gran amenaza se viene contra nosotros, si no somos capaces de defendernos moriremos de una manera horrible. — Caelia se pone unos guantes de metal con inscripciones de una bandera, en el centro de este había una polilla.

— ¿Sabes por donde vendrán?

— Puede ser desde cualquier lado.

Bert, Emilia, y Luan preparan sus armas. Emilia por un lado da un largo suspiro, yo preparé mi rifle.

Llevamos ya un tiempo y la verdad no hay nada, me pregunto si las predicciones pueden fallar, por ese tema de las fechas.

— Veo algo. — Dice Emilia mientras usaba su gran vista. — Son como… Conejos.

Mi sangré se heló, no podía creer que tal amenaza estuviera aquí, y la única persona que conozco capaz de frenarles no estuviera aquí.

— Caelia, dime por favor que sabes magia yin. — La miré aterrorizado.

— Lo siento, no es mi fuerte. — Me devuelve la mirada.

— Estos conejos fueron creados por la bruja de la gula, no son fuertes en solitario, pero son capaces de consumir toda la materia orgánica animal y reproducirse a su paso. Sorprendentemente no comen plantas.

Caelia se quedó pensando, ella recordaba a la bruja de la gula y a sus creaciones, pero estas fueron retenidas hace cuatrocientos años por manos del santo de la espada y el dragón.

— Tenemos que luchar humano. —Dice la hormiga fornida de cuando entramos por primera vez.

Mi corazón empezó a latir rápidamente, se que esto no es algo tan simple, las balas no sirven aquí. Necesitamos reunirlos y acabar con todos o moriremos, pero no encuentro una forma de hacerlo.

— La barrera de magia Yang parara a las mabestias, si entran morirán, no hay de que preocuparse por el momento podemos pensar que hacer.

Caelia da media vuelta y mira su gente, no se que este pensando, pero de seguro esta no es la gran tragedia que había dicho. Los conejos están acá pero no suponen una amenaza.

¡La barrera!

Mierda.

— Caelia, para quitar la barrera… ¿Para quitar la barrera es necesario ser la llave? — Me acerque a ella, mi ansiedad no me dejaba respirar bien, tengo un mal presentimiento.

— No, la base de operaciones de Natsuki es cercade la puerta, por lo que no hay necesidad de ser la llave, solo soportar el miasma. Sin embargo no es cualquier miasma, ni siquiera un arzobispo podría soportarlo.

En ese momento solo una persona me vino a la mente.

— No… Hay alguien que sí, si eres imperturbable en el tiempo entonces…

Un fuerte viento frio abraza mi cuerpo, trato de no prestar atención a esa sensación. Si lo que estoy pensando es cierto, entonces esa persona debe estar por ir a esa dirección.

Espera un momento.

¿Frio?

— ¡Ugh! ¡Buarh! — Un soldado hormiga vomita una gran cantidad de sangre antes de caer al suelo.

Gire mi cabeza hacia Caelia, allí estaba ella, mirando al soldado que acaba de morir. Ella es el ser más fuerte que he conocido, ni siquiera sé si Reinhard podría contra ella. Fuerte e inteligente, la primera persona que considero con todo mi corazón mi maestra, a pesar de ser solo una semana mi vinculo con ella ha crecido en gran medida.

Entonces…

¿Por qué estaba haciendo esa expresión de terror?

— ¿Caelia? — Puse mi mano en su hombro.

— Se acabó… — Caelia cae de rodillas al suelo.

Copos de nieve empiezan a caer desde el cielo. Sacudo a Caelia con todas mis fuerzas, desesperado, los soldados que no han caído empiezan a disparar flechas a las mabestias entrando, mientras que mi equipo de igual forma usa su cargamento contra ellos.

— ¡Caelia! — La levanto con fuerza. — Tiene que haber algo que se pueda hacer, si voy a las ruinas y tomo el control.

Caelia no respondía, por su expresión sé que esto no formaba parte de su visión.

¡Slap! Le di una fuerte bofetada, en ese momento ella conecta sus ojos con los míos, volviendo en sí misma.

— ¡Preparen las lechuzas! — Caelia da un grito antes de usar magia de fuego y destruir el frente de los conejos por completo, con un simple hechizo había acabado con los conejos a 10 metros en frente.

— Marco, tu y tu grupo irán a la cueva. Debido a la falta de la barrera nuestros cuerpos no resistirán por mucho tiempo, experimentaremos los efectos secundarios de la adicción a la magia Yang, ya varios habrán muerto, pero como reina no puedo permitir que esto siga así. Aún hay rastros de magia Yang así que aguantaremos un poco, pero en poco menos de una hora no habrá nada, así que es mejor que vayan rápido.

Mis manos temblaban, no hay forma de que pueda matar a Regulus, no sin saber la ubicación de sus esposas. Se que el siempre las trae consigo pero si no se donde es entonces es imposible para mi hacer algo.

— Perfecto. — Respondí en seco, mientras mis manos temblaban por mi destino.

Rápidamente se hicieron los preparativos, los soldados que irían con nosotros sacrificarían su vida por el bien de la gente, ya que no soportaran estar por fuera sin magia yang corriendo, y gracias a que la barrera ya no estaba no podrían volver.

— Son un orgullo para nuestra gente. — Caelia personalmente abrazó a cada uno de ellos.

Mientras eso sucedía una chica hormiga vino hacia mí, era Izza, la cual al estar en frente mío se acerca y me dice.

— Para salvar a Crusch necesitas llevarla dentro de la puerta, pero no es algo que entenderás esta vez, repítelo.

Al terminar de decir esas palabras ella se va, no entendí esas palabras por completo pero solo necesito saber como salvar a Crusch, por eso estoy aquí.

— ¡Mi General! — Lessed corre desesperadamente hacia nuestra ubicación con su arma. — No se a dónde van, pero déjeme ir con ustedes.

— No puedo permitir eso, debes descansar. — Mire a Lessed preocupado, no solo no tiene ningún tipo de magia que le permita ser de ayuda, no podría soportar verlo morir.

— ¡Pero señor! — Lessed me miro con desesperación. — Me siento mejor y más fuerte que nunca.

— Un no es un no soldado. — Le mire firmemente.

Caelia entonces se acerca y me susurra al oído.

— Su cuerpo parece haber absorbido la magia Yang, a diferencia de los demás su cuerpo parece haberla procesado, eso es algo que solo vi una vez, el comandante de los caballeros de los humanos.

El comandante de los humanos no tenía algún tipo de mana, pero su cuerpo era capaz de absorberlo y convertirlo en fuerza muscular directamente, su puerta no existía pero no se envenenaba por el maná.

No estaba del todo de acuerdo, pero accedí a dejar que venga con nosotros, Caelia le entrega una masa de un metal carmesí, parece que era un arma imbuida con magia.

Caelia estaba en frente de mí, sus ojos derrotados me penetraban con dureza, por algún motivo me siento muy bien al lado de ella, como si la hubiese conocido de toda mi vida por lo que verla así me hace sentir mal.

— Hasta luego Marco. — Dice antes de expulsar un poco de sangre por la boca. — Se que puedes lograrlo.

Caelia entonces dio un grito y las lechuzas salieron volando. El aire frio entraba por mi cuerpo, mientras veía hacia abajo solo podía apreciar una gran mancha blanca, y un ejército de conejos moviéndose hacia el pueblo. No se como voy a matar a Régulus, si lo que pienso es cierto entonces sus esposas deberían estar en algún lugar de esta zona, un espacio seguro, no sé me ocurre nada.

Pasados unos minutos llegamos, todo el trayecto que tuvimos no pude ver nada que me diera información, quizás estoy equivocado.

Cuando paramos intente hacerlo rápido para que el soldado mío alcance a huir, pero este no se movió ni un milímetro.

— Señor, aproveche esta oportunidad para ir. — Me puse en frente de el solo para verlo caer al suelo, expulsando sangre por todos sus orificios. — Mierda, no pensé que sería tan de inmediato.

Si tan solo hubiese sabido que esto sucedería, pero no puedo hacer nada, en el peor de los casos si regreso de la muerte a un punto aceptable podre planear algo.

— Tenemos que lograr esto, gasten sus balas sin reserva, eviten usar maná a menos que sea necesario. — Caminamos juntos y fuimos matando a las mabestias.

Según Caelia quedaríamos a unos metros de la entrada, solo Bert y yo podremos entrar, el resto tendrá que formar una defensiva en frente, en cualquier caso Emilia los encerraría en hielo para defenderse, así no serán afectados.

¡Bang! ¡Bang!

Disparo tras disparo oleada tras oleada de conejos va cayendo, sin parecer tener fin los conejos caídos eran devorados por los conejos vivos haciendo que aparezcan más conejos.

— ¡No tienen fin! — Emilia empezó a disparar estaca tras estaca de hielo. Su precisión y velocidad superaban nuestros disparos de balas, parece que ha mejorado enormemente.

— Nos quedaremos sin balas antes de llegar a este paso. — Bert disparó a tres conejos que saltaron hacia él, dándoles a todos en la cabeza.

Paso un tiempo hasta que vimos la entrada a la cueva, a su alrededor ya no había árboles, como un pequeño templo la cueva yacía allí, parecida a una construcción romana todo era de color blanco, sumado a la nieve se camuflaba de manera excelente con sus pilares iluminando aún más el ambiente.

Empezamos a correr para alcanzar la entrada, ahí podríamos defendernos mejor de las mabestias.

Corrimos desesperadamente, mientras disparábamos y matábamos a incontables mabestias, todo lo que podía pensar era en si Régulus estaba allí o no. Pero no había otra forma.

Estoy en frente de la entrada, desde aquí puedo ver como el miasma esta brotando, sin decir nada Bert y yo entramos a la cueva.

Usamos cristales de maná para iluminar, incluso intenté usar mi fuego pero lo único que se ve en frente de mí es miasma, iluminando lo suficiente para ser visible por nosotros. Confiando en mis instintos, lo único que hice fue pegarme a las paredes.

— General, creo que tengo una forma de retirar el miasma. — Bert entonces crea una onda de calor, que desplaza el miasma al alrededor.

Explicar la sensación de la magia Yang, en mi cuerpo solo se siente como si tuviera fiebre. Tal vez, debido al poco control Bert no sea capaz de hacer uso de ella al cien por ciento, pero de momento es lo ideal.

Avanzamos a un paso más rápido, el ambiente se volvía más pesado con cada paso que daba. Mi cabeza dolía, entiendo porque era mejor venir con Bert, si no fuese por el entonces no aguantaría estar acá por mucho tiempo.

Íbamos caminando como si nuestra vista estuviese limitada a solo uno o dos metros de longitud. Supongo que Bert no ha desarrollado tanto su poder, pero no se puede evitar, no puedo permitir que ellos mueran, no mientras han salvado a mi gente.

Sobre todo se que son necesarios si quiero descubrir más sobre este mundo, y la razón por la que estoy acá.

— Parece que estamos llegando el miasma es cada vez más denso. — Sostuve mi revolver con mi mano izquierda, mientras que tenía el sable en la derecha.

Si Codicia estaba allí, sería un suicidio luchar, por lo que al menos quiero intentar escapar. La única forma de matarlo es encontrando a sus esposas, por lo que realmente no lo puedo matar.

El ambiente era cada vez más lúgubre, Bert parecía tener que estar muy concentrado para usar la magia, así que no serviría para luchar, necesito estar atento ante todo riesgo.

Necesito prestar suma atención a cada movi…

Un rayó de luz invadió mi vista, cerré los ojos al instante, percatándome que esa sensación del miasma había desaparecido.

— Marco ¿Ya pensaste en que elemento vas a elegir?

«¿Eh?»

«Esa voz…»

— ¿Caelia?

— Quien más sería. ¿Estas bien? Te ves pálido. — Caelia se acerca a mí lentamente preocupada por mi reacción.

Que esta pasando, hace poco estaba con Bert llegando al laboratorio.

— ¡Ahg! — Caigo al suelo por el repentino dolor de cabeza, no recuerdo que pasó, ni siquiera lo vi pero claramente lo puedo sentir.

«He vuelto de la muerte»

Pero… No vi nada, no vi absolutamente nada, no sentí ningún tipo de dolor, simplemente ¿Morí?

Apreté mis puños con fuerza, intentando contener las náuseas. No puede ser que ni siquiera me pudiera defender, soy mucho más fuerte que lo que era antes, no puedo no defenderme.

No puedo seguir siendo tan débil.

— Mierda. — Mi vista se empieza a nublar, intento calmar mi respiración pero mi cuerpo no me responde.

— ¡Marco! — Caelia levanta a Marco con fuerza, recordando algo de su pasado. — ¡No es momento de dudar! ¡Lucha!

Tomé un largo suspiro, supongo que de verdad había olvidado la sensación de morir.

— Lo siento Caelia, fue solo un ataque de pánico. — Rasco mi cabeza e intento sonar lo más convincente posible.

Caelia me mira fijamente, como si estuviera pensando en algo. Pero no le deje pensar más hasta que le digo.

— Caelia, déjame ser tu discípulo. — La mire con toda la determinación posible. Queda solo una semana, pero si puedo aprender así sea una minúscula parte de sus enseñanzas seré mucho más fuerte.

Caelia estaba en shock, nunca nadie le había ofrecido que alguien fuera su discípulo, ni siquiera en sus tiempo de oro, tenía gente a la que enseño pero no era una relación maestro discípulo.

— No puedo aceptar que tu seas mi discípulo. — Caelia hizo una expresión enojada. — No eres alguien que comprendería mi poder. — Aunque no era tan fuerte como Satella, ella nunca fue capaz de dominar mi estilo mágico. Ríndete.

— ¡Por favor! — Me arrodille justo en frente de ella. — Necesito ser fuerte, necesito poder ser lo suficientemente fuerte para salvar a todos. — Apreté mis puños con fuerza.

— No sabes con lo que te estas metiendo humano, definitivamente morirás. — Caelia da un giro dándome la espalda.

¿Morir? Puede alguien haberme ganado en eso hasta ahora, todos mueren una vez, incluso aunque ya no tenga el poder…

Un momento.

Esta vez, no escuche esa voz diciéndome cuantos intentos me quedan. Puedo aposar que es obra de Auril.

«¿Este es tu regalo?»

No puedo suponer que sepa sobre el retorno por muerte, pero si que me quitó la maldición de pandora.

— Yo… me esforzaré, no importa si muero. — Apreté mis labios esperando ser devorado, pero no paso nada.

— ¡No puedo dejar que mueras.! — Caelia se dio la vuelta con fuerza. — Aunque no quiera dependemos de ti, si mueres todo se acabó.

¿Cómo la convenzo? Obviamente no quiero morir, pero que no ahora puedo hacerlo, no se cual sea mi limite, podría enloquecer sin embargo tengo que hacer lo que sea necesario.

— No moriré, Caelia, estoy seguro que serás una gran maestra así que por favor… Se mi maestra.

El viento caliente hizo volar las hojas del lugar, a su vez el pelo de Caelia se levantó intentando escapar, ella estaba ahí, sufriendo por todo lo que ha sucedido. La culpa la debe hacerle desear estar muerta, pero aún así se sostiene. Esa fuerza de voluntad es algo que admiro, aunque no la conozca estoy seguro que quiero que ella sea mi maestra.

Caelia hace una expresión triste, como si se fuese a desmoronar en cualquier momento, sin embargo en ese mismo instante cambia a una expresión fría, sus orejas caen y sus alas salen por primera vez a la luz.

— Soy la reina de los insectos, en este mundo en decadencia no soy nadie, pero definitivamente te haré capaz de aprender mi magia. — Caelia entonces me levanta.

— Espero estes orgulloso de mi, maestra. — Digo con alegría.

— Todavía no me llames así, primero tienes que ganarte el requerimiento mínimo, si ni siquiera puedes lograr eso hoy entonces definitivamente no podrás salvarnos. — me dice Caelia con enojo. —

— Para poder conquistar mi magia tienes que romper el límite físico de la puerta, si no puedes hacer eso entonces no puedes ser mi discípulo. Tienes que Romper tu puerta explotando tu magia.

¿Romper mi puerta? ¿Entonces no seré intoxicado por el miasma?

Si muero haciendo esto ¿volveré? Mis suposiciones pueden estar equivocadas.

— ¿Cómo destruyo mi puerta?

— No es tan fácil, no es simplemente romper tu puerta, tienes que hacer explotar el maná en tu cuerpo, es un dolor que solo las personas que lo hacen tienen el derecho a heredar esta técnica.

Caelia entonces recuerda un poco de su infancia cuando solo era una niña, en el reino insecto, ella deambulaba por la nieve con apenas unos harapos cubriéndole, era un frio tan tremendo que había ocasiones en las que no podía mover su cuerpo.

Ella vagaba por tal desierto blanco sobreviviendo usando su maná, explotándolo para generar calor y poder sobrevivir. En ese entonces ella no sabía nada sobre sus elementos, después de todo solo era una niña abandonada. Ella vago en búsqueda de vida, había sido abandonada pero lo único que le quedaba era su fuerza, su búsqueda por la supervivencia.

— Explotar el maná significa que tu cuerpo también podría explotar, mi regeneración es buena pero si alguna parte de tu cuerpo explota no quedarán rastros de ello. — Caelia me tocó el hombro. — No tienes que hacer esto, encontraré definitivamente una forma de salvarnos.

— No… — Retiré su mano de mi hombro y la agarré con fuerza. — Definitivamente lo lograré.

Intentaré arriesgarme ahora, pero hay otro problema, no siento solo una puerta ya que dividí mi puerta en múltiples de estas. Por lo que tengo que romper una a una.

Explotar el maná, básicamente es poner mi maná en una zona de mi cuerpo y intentar expulsarlo. Empecé reuniéndolo en mi pierna, si lo expulsaba por los pies entonces podría sobrevivir.

No obstante la vida no me daría tal lujo.

¡BOOOM.!

Una fuerte explosión me envió a volar por los aires, volé hasta caer rodando y estrellarme con una casa. Estaba mareado, sentía como todo mi cuerpo estaba entumecido, incluso podía ver como mis… .

«¿Mis piernas.?»

Como un reflejo intenté tocarlas pero en cambio fui recibido por el vacío, solo pude tocar el charco de sangre que estaba debajo de mí, el ochenta por ciento de mis piernas fue destruido. Vomite una gran cantidad de sangre, poco a poco mi vista se iba desvaneciendo pero todavía tenía que apresurarme.

No puedo dejar que nadie me vea así.

Sin embargo.

— ¿Marco? — Emilia horrorizada se acerca hacia mí, ejerciendo magia curativa al instante.— ¡Marco aguanta.!

— ¿Cómo me encontraste? ¿No estabas… con Izza? — Lentamente mi vida se escapaba de mí, solo podía ver el rostro horrorizado de Emilia.

— Escuché la explosión y rápidamente vine, ¿Qué te sucedió? ¿Por qué tus…? — Emilia empezó a llorar con fuerza.

Ya no tenia fuerza para hablar, pero no podía dejar a la deriva el si iba a morir o salvarme. Mientras ella llora yo sonrío a la vez que tomo mi revolver.

— No llores Emilia. — Con mi otra mano limpio sus lágrimas. — Todo estará bien… .

¡Bang!

Rápidamente soy recibido por los rayos del sol, Caelia en frente mío parece estar hablando pero no soy capaz de escucharla. Caigo de rodillas por el dolor fantasma que recorre mi cuerpo.

Había perdido mis piernas, pero estoy confirmando que puedo volver a regresar. Tomando los mismos pasos volví a intentar la prueba, pero esta vez me voy hacia el bosque, donde nadie podrá verme si vuelve a pasar algo como lo de antes.

Justo en el momento que voy a salir un me encuentro con un saltamontes, pero lo extraño es el verlo como va vestido, con un traje formal similar a los del mundo humano, un sombrero de copa y un monóculo de cristal de maná.

— Es un placer conocerlo señor ¿Es usted señor el humano que vino con el grupo grande ayer? — El hombre toma su sombrero y me da una breve reverencia.

— Si, soy yo. — Digo secamente, sorprendido por la apariencia y actitud del saltamontes.

— Oh, que gran bendición encontrármelo a usted hoy, debe ser obra del destino tenerle aquí. — El hombre me extiende la mano.— Soy Guillermo, el honorable dueño de un pequeño restaurante.

Todavía no entiendo el porque esta persona me esta hablando, no tengo tiempo para estas cosas debo seguir mi camino.

— Disculpe señor, estoy ocupado ahora luego lo veré. — Corrí hacia el bosque, realmente no quería ver mi expresión pero ahora no es momento de dudar.

Me alejé, me alejé lo mas que pude en la dirección contraría donde vi los conejos, ese sería mi tiempo limite antes de morir. Si no lo hago por el frio o por la falta de alimento claro.

Solo me suicidaré antes de que eso pase.

Con magia de tierra hice una pequeña cueva, sin dar más tiempo empecé a reunir el maná en mi brazo, creo que mi error fue el haber usado tanto de golpe ya que a diferencia de ella yo no tengo un cuerpo tan resistente.

Tengo que concentrarme al máximo.

Reuní como a poco el maná, tratando de ser lo más delicado posible. Tengo que saber la cantidad que puedo soportar así que solo funcionará a prueba y error.

¡Boom!

Mi cuerpo salió disparado hacia la pared de la cueva, protegí mi cabeza con mi otro brazo por lo que este se rompió. Sangre brota de mi hombro ya sin brazo, antes de caer desmayado trato de mover mi brazo roto y uso magia de fuego para sellar la herida.

— ¡AGHHH! — Siento como mi hombro arde por el calor. — Por mi gente, por Emilia, por Crusch… .

De la fuerza que hice varios de mis dientes se quebraron en pequeñas grietas, ahora solo puedo seguir hasta la muerte.

— Len… to. — Susurro con mi poca energía.

Entonces volvía a morir.

Decidí preguntarle a Caelia, quien más que sorprenderse por las preguntas tan especificas me contestaba con toda la paciencia del mundo.

Cada vez lograba llegar más adelante.

Mis brazos, mis piernas, mi cabeza, mi corazón, mi estómago.

He destruido mis órganos en busca de lograr alcanzar un nivel más alto.

— Tengo que poder lograrlo. — Digo antes de que mi ojo derecho exploté. — ¡AHG…! — Jadeo por el dolor.

Cada punto tiene una terminal nerviosa diferente, cada punto soporta diferentes capacidades de maná. Tengo que saber cual es el limite de cada una.

— Sin importar cuantas veces me cueste.

Sin percatarme de cuanto tiempo ha pasado en este intento salgo a cazar para comer, probablemente han pasado semanas desde que estoy aquí.

— ¿Estarán bien?

Puede que estén muertos.

Sin darme cuenta y por la parte donde mi ojo no estaba mi brazo es arrancado de repente.

— ¿Eh? — Giro mi cabeza a mi derecha para ver lo sucedido. — Ah… Eres tú.

Un lindo conejo, ya me había topado antes con ellos, pero el verlo ahora significa que es hora del reinicio.

«No quiero morir más» «Ya hice suficiente»

Jadeo un aliento helado mientras veo al conejo devorar mi brazo.

— ¿Te gusta? — intento sonreír antes de hacerlo explotar. — Tengo que verlos, aun si es ahora, si todavía están vivos.

Quizás ya no tenga que morir más.

Empecé a caminar, con mis pocas energías ya que casi todas mis puertas estaban destruidas, nada más quedaba mi cerebro.

— Crusch… — Caminé y caminé, mientras iba destruyendo a todos los conejos que se venían hacia mí.

— ¡Mueran!

Una horda de conejos intento abalanzarse, sin embargo con magia de fuego arrasé toda la zona, evaporando la nieve y pulverizando los conejos.

Ya casi había llegado al pueblo, completamente desolado ya estaba totalmente conquistado por la nieve. Como si nunca hubiese habido vida, simplemente todo estaba apagado. Pero aún así podía sentir una magia en una de las casas.

— Crusch…

Caminé hacia su casa, esperando lo peor lentamente subí las escaleras, su cuarto estaba rodeado por los conejos por los que me tocó usar magia de viento para acabar con ellos.

Cuando entre pude verla, durmiendo, cubierta por una extraña capa de magia Yang. Me acerqué lentamente para ver que era y lo vi. El cuerpo de Caelia se hizo visible para mí.

Sosteniendo la mano de Crusch, ella estaba protegiéndola usando magia Yang.

¿Por qué?

Caelia no conocía a Crusch, ella definitivamente no tenía el porque hacerlo. En el cuerpo de Caelia vi una nota.

Querido discípulo, se que nuestro tiempo fue de apenas cuatro días y medio.

«Cierto, esta vez le mostré mi control en las otras partes de mi cuerpo»

Se muy bien que no te conozco y te extrañará verme aquí. Pero hay algo que no sabes y apenas entiendo, solo hay una razón para que puedas dominar lo que me alcanzaste a mostrar, solo hay una razón por la cual tus preguntas eran tan especificas y solo ahora me doy cuenta.

Tienes el mismo poder que Flugel.

Esas palabras se clavaron en mi corazón con fuerza. Pero no sentí dolor, sentí calidez en cambio.

Si tienes ese poder entonces explica como eres capaz de hacer tales preguntas y que tu avance sea tan instantáneo. Solo que, no se cuantas veces has tenido que sufrir para lograrlo, quizás cientos, quizás miles. No puedo entender tu sufrimiento, eso es cierto.

Parece que no soy una buena maestra.

Si estas leyendo esto es porque ya no estoy contigo, no fui capaz de proteger a mi gente.

Lo siento.

Lo siento por hacer caer este mundo en tal estado.

Lo siento por no lograr salvarlos.

He vivido todo este tiempo esperando conocer a una esperanza, ahora se que eres tú, pero ese poder que tienes es una gran maldición, tu mente y tu espíritu serán comidos por este, tal como le pasó a Flugel en sus últimos momentos.

Marco, no pude enseñarte nada.

Lo siento, por mí, ahora tienes que pasar por todo este tormento.

Puedes huir si quieres, Crusch esta viva. Su alma esta aprisionada por una maldición escondida, normalmente solo Idrill podría quitarla, pero conozco una forma de hacerlo temporalmente.

— Pon mi mano en su pecho, preparé un regalo para mi discípulo. — Leí en voz alta entre lágrimas.—

Ella no podrá ver bien, y quizás no este en un buen estado ya que estoy forzando su alma a salir de la maldición.

Pero creo necesitas hablar con ella.

Por favor, si quieres salvarla ve con Idrill, si logras soportar el miasma entonces su alma será salvada. Cuando lo hagas entonces huye, ten una buena vida y aléjate de este infierno.

El final vendrá a este mundo pero al menos podrás tener una buena vida.

Al menos tú se feliz.

Lo siento.

Para mi querido discípulo, Caelia.

No pude evitar llorar, la lagrimas brotaron de mí cuerpo. Llevo haciendo esto tanto que ya no recuerdo, repitiendo los mismos días una y otra vez, una vez aprendía algo no lo volvía a preguntar. De todos los que nunca cambiaban su patrón de comportamiento Caelia era la única que me hacía sentir la realidad.

A veces se enojaba otras veces se entristecía a pesar de actuar exactamente igual, otras veces sonreía, como si fuera cambiante en el mismo espacio de tiempo. En el tiempo que estuve llegue a conocer parte de su historia.

Caelia había sufrido desde que era una niña, toda su niñes fue basada en la supervivencia, escapando de las personas que mataron a su familia, haciéndose más fuerte por su propia cuenta hasta reclamar el trono.

Ha vivido todo tipo de dolores.

Pero ahora murió con la carga de haber acabado el mundo, sin un atisbo de esperanza para su salvación. Eso es lo que me dice su carta.

«Huir puede no ser mala opción»

Tomo la mano de Caelia y la pongo en el corazón de Crusch, rápidamente una ola de maná la golpea, como si de una explosión de maná se tratase.

Varias veces se repitió, mientras esto sucedía tuve que enfrentarme a los conejos, pero estos no acaban.

Entonces su mano se empezó a mover, solo quería verla en paz, así que use magia de fuego para destruir las escaleras de la casa, y retrasar el movimiento de los conejos.

Tengo el tiempo contado.

Me acerqué a toda velocidad y tomé su mano.

Su calor empezó a volver, podía sentir como me agarraba la mano con una leve fuerza.

Entonces ella abrió sus ojos.

— ¿Marco? — Crusch me mira confundida, como si le costase reconocer quien esta en frente.

— Si, soy yo Crusch. — Empecé a llorar. — Soy yo… No sabes cuanto te he extrañado.

— Marco… Yo, lo siento… Parece que no soy tan fuerte. — Crusch deja escapar una lagrima. — Después de luchar con tal monstruo pensé que iba a morir, entonces escuché una voz. Que me decía que si me sacrificaba podrías sobrevivir.

Crusch agarra mi mano con fuerza.

— Lo siento Marco. — Crusch empieza a contorsionar su cara en lágrimas. — De verdad… discúlpame.

Abrace a Crusch con todas mis fuerzas, no quería volverla a perder, no quería volver a dejar de escuchar su voz.

— No puedo verte bien, parece que mi vista esta nublada.

— Es mejor así. — levanté un poco su cuerpo y la empecé a besar. — Te he extrañado Crusch, como no tienes idea.

— Había veces que podía sentirte, como me abrazabas, como dormías conmigo. De verdad, te amo, Marco Luz. — Crusch vuelve a besarme.

El tiempo se acaba.

— Crusch, esto no es un adiós, prometo salvarte, prometo que te salvare cueste lo que me cueste. — Seguí besando a Crusch, quería poder sentir un poco más de ella, quería poder hablarle más, poder volverla a ver reír, mi único ojo no quería apartar su vista de ella.

El fuego empezó a entrar en la habitación con fuerza, varios conejos chillaban por el dolor de sus cuerpos quemándose, aproximándose, el fuego rápidamente toco la cama mientras yo seguía besando a Crusch.

— Solo prométeme que no te lastimarás. — Dice Crusch intentando sonar seria.

— Lo prometo. — La abrace intentando protegerla del fuego, pero me quedo sin energías rápidamente.

El fuego empezó a quemar mi cuerpo y el de ella, ambos estábamos siendo consumidos por este, este mundo pronto se acabará.

Pero amo este mundo por permitirme verla de nuevo.

Entonces Crusch con el poco oxigeno que hay pronuncia sus ultimas palabras.

— Eso es… Una gran mentira. — Crusch me entrega la sonrisa más grande que nunca he visto, mi corazón se rompió y construyo de nuevo.

Entonces vuelvo a ver la luz, esa luz que he visto tantas veces que me causa nauseas.

El dolor de ser quemado entero, ese recuerdo acaba de pasar a mi cabeza casi como si me advirtiera lo que tengo que sufrir.

— ¿Qué elemento vas a elegir?

Otra vez, esta pregunta ya la he escuchado tantas veces, el miasma en mi cuerpo esta en su tope, mis emociones son un caos y realmente no se que hacer. Después de todo aún no me veo capaz de matar a Regulus. Y eso, si es que fue el quien me mató.

Quiero huir, pero esa sonrisa no me deja.

Quiero volver a verla.

Entonces me vuelvo a decidir, si quiero verla tengo que ser más fuerte, tengo que proteger este mundo. Solo así seré merecedor de ella. No sabía que su maldición fue por mí, no lo he pensado bien pero una voz en su cabeza, hay algo raro ahí.

Di un largo suspiro y intenté hacer la misma sonrisa que vi, no se que clase de sonrisa este haciendo pero espero no se note mi tristeza.

— ¿Puedo convertirme en tu discípulo? — Le digo a Caelia mientras caen lágrimas de mi rostro.

Entonces volvemos a empezar, ya era de noche, estuve con Caelia haciéndole preguntas sobre como evitar morir al explotar maná en mi cerebro, ahora sol odaba un pequeño paseo. Entonces soy detenido por Guillermo.

— Es un honor tenerle aquí señor. Venga siga, tengo una bebida de un nuevo material que conseguí en la frontera de kararagi. Le aseguro señor que le va a encantar. — El hombre hace una reverencia y pone el sombrero en su cabeza. — No lo he nombrado aún, por lo que si recibo una guía de tan ilustre persona se me haría un gran honor.

Este hombre, todas las veces que me lo he encontrado, ha seguido hablando con su extraño tono, casi como si de alguien del siglo XIX se tratase. Nunca le he aceptado sus invitaciones, pero quizás venga siendo hora.

— Claro, es un placer. — Trate de ser lo más amable posible ocultando mi frustración.

El hombre entonces me escolta a su restaurante.

— Bienvenido a la tierra maldita. Servimos todo tipo de alimentos. — Dice el hombre mientras abre la puerta y me cede el paso.

Parecía un café cualquiera, más que un bar o una cantina se veía esa sensación relajante que tenía un café. El hombre me hace sentarme en una de las mesas con un mantel y me pregunta que me gustaría con la bebida.

— Le recomiendo para comer un pan dulce con cubierta de azúcar. — Guillermo prácticamente me pidió la orden.

El se fue a preparar la bebida y mientras intenté organizar la información. Se que hay alguien a quien no puedo derrotar dentro, si es Régulus lo mejor es encontrar a sus esposas, lo que no se es como terminar con los conejos, si la barrera cae estos entrarán y como esta debilitados no podrán hacerle frente.

Emilia podría, si usa su magia capaz de congelar a todos los conejos cuando ya queden pocos entonces podríamos sellarlos para siempre.

Pero sigo teniendo que superar a Regulus.

Para eso necesito mejorar mi cuerpo, y solo lo haré como lo he venido haciendo, tal como la pelea contra Garfield.

Necesito terminar mi entrenamiento.

Caelia es capaz de tomar maná de la atmosfera a su antojo, sin usar puerta puede acceder y almacenar cuando su cuerpo soporte, tal como respirar.

Mientras pensaba fui interrumpido por un olor bastante nostálgico.

— Mire señor aquí tiene, su bebida con el pan, espero le guste. — Guillermo se queda de pie esperando mi reacción.

— Esto es… Café. — Mire la bebida negra en frente de mí. Este aroma es definitivamente café.

Lentamente pongo mis labios en el vaso, tomando un pequeño sorbo al café. Una suavidad que solo sentirías en los cafés arábicos, que son suaves de aroma y amargura. Tal como mi tierra siembra.

Lagrimas empezaron a salir de mis ojos, recordando los tiempos en los que estuve allá, alejado de todo este caos.

Rápidamente seco mis lágrimas.

— ¿De donde obtuvo esta bebida?

— Señor esto viene de un grano que es preparado en Kararagi, pero yo lo obtuve por un viajero que se perdió al querer llevarlo al reino santo. El viajero murió y la carga quedó aquí. — El hombre dice con un tono triste. — Es una real pena lo que le sucedió, la preparación de la bebida la inventé yo, tostando el grano y moliéndolo.

— Café, ese es el nombré que le daría. — Dije mientras exhalaba el dulce calor de un café.

— Café, un nombre sencillo y fácil de recordar tal como la bebida, de verdad no me equivoque con usted señor Marco.

El hombre se sienta y deja una pequeña jarra de porcelana, el pan también estaba delicioso, con este hombre podría abrir varios restaurantes y hacer mucho dinero.

Se siento como hace mucho que estuve en Irlam, ya extraño ese lugar lleno de trabajo.

— Señor, usted me podrá decir entrometido, pero siento que hay algo que no lo deja sonreír. — El hombre toma la jarra y me sirve un poco más. — Yo como dueño me doy cuenta de eso muy fácilmente, si no es mucha molestia para usted puede sentirse libre de contarme lo sucedido. A veces una perspectiva diferente puede hacer que el problema se solucioné.

— No… No pasa nada señor no quiero incomodarle.

Entre una sesión de forcejeos decidí contarle un poco, sobre mi entrenamiento con Caelia y la dificultad que este presenta para mí.

— Caelia es una gran reina Marco, si me permite tomar la confianza, el hecho de que le haya tomado como su discípulo significa la esperanza que pone en usted, es de mi agrado poder ver a Caelia con alguien cercano aparte de…

Entonces Guillermo toce fuerte y cambia un poco el tema.

— Caelia ha tenido que pasar por muchas cosas, por eso puede que no sea la mejor enseñando, pero Marco, créeme cuando te digo que no importa cuantas veces necesites de ella, ella te ayudará de mil y una maneras diferentes. Quizás estas viendo el problema muy grande, cuando es así divídelo, domina diferentes partes que lleven al entrenamiento, es como preparar esta bebida. Si quieres que el café quede rico, empieza con tomar los granos y dejarlos un tiempo en el calor, una vez tostados entonces empieza el proceso de granularlo, luego molerlo muy bien, y al prepararlo lentamente dejar que los granos impregnen el agua para darle tal sabor. No tomes todo como un uno, si no minúsculas cosas que llevan a un solo resultado.

Minúsculas cosas que llevan a un solo resultado, minúsculas explosiones de maná que llevan a una gran explosión. El cuerpo de Caelia es capaz de soportar una gran explosión, por lo que yo tuve que disminuir a diferentes puntos la explosión.

Pero nunca intenté hacer todo tan pequeño que tenga un balance perfecto, mi control del maná ha mejorado mucho por lo que de verdad podría funcionar.

— Muchas gracias Guillermo, no solo por esta bebida si no por el gran concejo. — Le doy una sonrisa de agradecimiento.

— No señor el placer es mío.

— Muchas gracias por ayudar a mi discípulo Guillermo. — Dice Caelia detrás de mí.

Di un pequeño salto que casi hace derramar mi café, el primer día estaba por terminar y ya habían pasado muchas cosas agradables que no me esperaba.

— Es un honor tenerle aquí mi señora, permítame servirle una tasa de café. Es una nueva bebida que fue nombrada por el señor Marco. — Guillermo toma el brazo de Caelia con delicadeza y la sienta en frente mío.

Guillermo entonces procede a buscar en su almacén y trae unas galletas con forma de mariposa que sirve a Caelia junto con el café.

— Supongo que es mejor que me retire en este momento, una conversación maestro discípulo es algo que no me permitiría arruinar. — Guillermo sin dejar que nadie más hable se va, dejándonos a mi y a Caelia solos.

Caelia mira sus galletas con alegría, toma una y le da un mordisco, su cuerpo totalmente refinado, junto a su traje blanco como la nieve hacen que parezca un ser que no sería capaz de imaginar. Una belleza totalmente diferente a las que he conocido.

— Guillermo es un caso, pero es una excelente compañía. — Caelia con total confianza le da un sorbo al café.— Esto, parece algo nuevo, se siente como un té, pero con un gusto más fuerte.

Caelia totalmente encantada se termina la tasa en un santiamén, mirándome fijamente como si esperara algo de mí.

— Mi discípulo si que es desconsiderado. — Caelia hace una pequeña mueca.

— Lo siento. — Sirvo el café en su tasa con total cuidado.

Caelia agradece y vuelve a dar un sorbo.

— Yo, tengo miedo. He experimentado tanto dolo que siento que voy a enloquecer. — Deje mi tasa en la mesa para mirarla fijamente. — No sé si seré capaz de derrotar a Codicia.

Caelia sonríe como si hubiera esperado que dijera eso.

— Esperaba que me lo dijeras desde la mañana, después de todo, al ver tal miasma se que has pasado por mucho. — Caelia deja la tasa en la mesa.

Ella empezó a contar una historia aparte, después de que Satella enloqueciera, Flugel recibió una maldición, el no podía morir, de una manera u otra Satella fue capaz de impedir su muerte haciéndolo retroceder en el tiempo.

— Hay tanta magia Yang que este lugar esta fuera del mando de Satella. Se cual es tu poder, o bueno tu maldición. — Caelia me da su mano, sosteniendo la mía con total respeto y delicadeza. — Lo que has tenido que pasar es mi culpa, si no hubiera causado esto nada sería como está.

— Si no hubieras causado esto seguiría desperdiciando mi vida, sería un don nadie sin esperanzas y aspiraciones. He sufrido mucho, he muerto incontables veces, pero así como lo que hecho también he visto un sin numero de mundos que quiero recordar para siempre. Si no hubieras causado esto no serías mi maestra. Gracias Caelia, se que tu no me conoces y no me tienes confianza, pero para mi verte es como conocer a alguien cercano.

— Debe ser doloroso, tener que pasar por esto una y otra vez. ¿Cierto? — Caelia baja su tono, como si no quisiera verme sufrir. — Yo no pude ayudarlo a él, el era mi mejor amigo y no pude salvarlo.

Caelia entonces deja caer unas lágrimas, su expresión llena de arrepentimiento me hacia desear ayudarla, pero no puedo cambiar el pasado.

— Marco, no soy la mejor maestra que podrías tener, pero me esforzaré al máximo por cumplir tus expectativas, solo necesito que me prometas una cosa. — Caelia dirige su mirada hacia mí.

Asiento mi cabeza.

— Prométeme que me harás un gran favor cuando te lo pida. — Caelia aprieta sus manos con fuerza.

— Para ti maestra, lo que quieras.

Me levanto y le doy un abrazo, tratando de calmar su dolor, la abrace con fuerza haciendo que ella me abrace de vuelta. Ella me conoce de hoy, pero actúa como si lo hiciera de toda una vida, si es posible que fuera la reencarnación de Flugel entonces para ella sería como su amigo, pero para mí es alguien que respeto y quiero.

Este ha sido un día más largo que meses. Pero hoy puedo decir que le doy cierre, este día puedo sentir una manera de avanzar, una persona que me ayude a hacerlo.

«Ojalá pudieras ver esto Crusch, de verdad desearía estar aquí contigo»

La noche termino con nosotros abrazándonos, el dulce aroma del café, Emilia entrenando su magia de sanación mientras que el resto entrenaba el uso de la magia.

Estaba llegando a mi hogar, mirando las estrellas que se asoman iluminando el lugar, aún tengo miedo, pero hoy puedo decir que no estoy solo, alguien sabe mi sufrimiento y lo comprende.

Entro a la habitación y me acuesto al lado de Crusch.

— Vas a ver, vas a despertar y te voy a presentar a mi maestra, solo espero no te sorprendas mucho de los que vas a ver jajaja.

Sin esperar respuesta alguna le doy un beso en la mejilla a Crusch y me acuesto, esperando un nuevo día lleno de esfuerzo, todo para poder cumplir mis metas.

Fui despertado por Emilia, sin darme cuenta se me había pasado un poco el tiempo, ella empezó a agitar mi cuerpo para que despertase, pero para ser sincero no quiero levantarme.

— Marco Marco despierta, ya esta el desayuno. — Emilia me sacude con más fuerza.

Haciendo una pequeña mueca me levanto. Hoy debo terminar con el entrenamiento, recordando las palabras de Guillermo y Caelia trato de cranear mi ruta a seguir, solo me falta un paso para lograrlo.

— ¿Como te fue ayer? — Dice Emilia antes de llenar su boca con pan. — El trabajo de sanación de verdad me ha estado dando hambre.

— Yo… Em, estuvo bien, algo fuerte.

Terminé mi comida y sin decir más me dirigí hacia donde estaba esperándome Caelia.

Por lo que me enteré Luan esta entrenando con un viejo con forma de escarabajo, que es experto en batalla y a su vez en la magia. Ella debería estar intentando controlar su poder, después de todo ella será una pieza clave en las batallas que están por venir.

El pueblo estaba vivo, sin conocer lo que esta por venir todos tenían un aura de felicidad, yendo de un lado a otro. Pensar que todo esto será destruido en menos de una semana. Llegando al lugar de entrenamiento, pude ver a Caelia practicando magia, sin decir una sola palabra era capaz de invocar todos los elementos, lo único que no pude ver fue la magia Yin.

La iluminación que tenía su cuerpo la hacían ver como un hada, su pelo casi que parecía tener forma con su vestido blanco, haciendo parecer una bufanda.

Ella rápidamente se percató de mi presencia, haciéndome una expresión severa.

— Te tardaste, no me vuelvas a hacer esperar así.

Al mismo tiempo que lo dice me lanza una estaca de hielo, al verla venir lo que hago es redireccionarla con un pequeño viento. Aunque no puedo verlo aún si que soy capaz de reaccionar al maná en la estaca.

Definitivamente hoy lograré pasar la prueba. Podría morir y reiniciar el día pero realmente no quiero que el día de ayer sea olvidado.

— Maestra, estoy listo. — Aprieto mis manos para calmar mi nerviosismo.

— Muéstrame.

Ya se lo que tengo que hacer, el entrenamiento es explotar mi puerta intencionalmente usando maná en contra de ella. El problema es que no tengo una sola puerta, si no que la fraccioné por todo mi cuerpo intentando la eficiencia, no me hice más fuerte así, de hecho puedo afirmar que gracias a eso el daño de romperla es mínimo si lo hago bien.

Si no hubiese hecho eso nunca podría haber pasado la prueba.

El punto es que el maná no se tiene que almacenar en un lugar, si no que todo mi cuerpo es un almacén, para que pueda fluir, la puerta tiene que ser eliminada porque entonces no habría retardo al tener que abrir y cerrar mi puerta, o mi batería como yo lo veía.

Me preparé, en mis intentos me di cuenta de cuanta fuerza soportaba cada extremidad, cada órgano soporta una cantidad limitada, romper eso causara que mis órganos fallen o que esa parte exploté.

— Guillermo lo dijo ayer. Tan minúsculo y grande. — Cierro mis ojos para concentrarme.

Siendo diez el máximo que puede soportar mi cuerpo, entonces tengo que hacer que diez sea dividido entre cien. Si divido eso en todo mi cuerpo definitivamente lo soportaré.

Solo tengo que evitar pasarme del límite.

Lentamente fui enviando maná a mis piernas, a mis brazos, a mis órganos, a mi cabeza, a mi corazón, a mi cerebro.

Tal como moler una semilla en minúsculos granos, liberar todo su poder en minúsculos granos que al ser usados son capaces de expulsar un sabor profundo.

El maná es una fuente de energía capaz de crear y transformar materia, eso no es algo imposible de hacer, incluso en el mundo real. La fantasía del maná no es sobre lo mágico si no sobre el control.

Tengo que controlar cada dirección.

Una vez me sentí preparado lo hice, explote cada puerta dentro de mí, haciendo que un sonido estruendoso se oiga en el ambiente, incluso más fuerte que cuando me equivocaba el suelo se quebró debajo de mí. Ya no tenía maná en mi cuerpo, el miasma rápidamente empezó a corroer mi cuerpo pero Caelia empezó a inyectarme maná.

— Tu esfuerzo ha valido la pena, discípulo. — Caelia inyecta el maná más puro directo a mi cuerpo, haciéndolo ir y venir.

— Esto…

— Es la segunda parte del control de maná, ahora que no tienes puerta no puedes recolectar maná, por lo que tu única forma es que alguien te lo inyecte. — Caelia sonríe.

Caelia entonces recuerda la primera vez que exploto su puerta, luchando contra unos bandidos que probablemente le iban a secuestrar ella uso esa explosión para matarlos. Sin poder usar maná, se forzó a si misma por seguir deambulando en busca de salvación, hasta que fue recogida por un espíritu.

— Aprendí que la magia no es más que el aire, y que tal como tus pulmones puedes hacerla fluir. — Caelia hace que el maná recorra cada parte de mi cuerpo. — Imagina que por donde fluye tu sangre hay un nuevo conducto, pero que esta vez es maná lo que pasa por ahí.

Imaginarme una vena nueva, una vena capaz de usar todos mis poros para respirar, absorbiendo cada una minúsculas partes de maná pero al juntarse entre todas se podría decir que ahora el limite es lo que pueda soportar mi cuerpo en un instante de tiempo. Maná que no se agotaría esperaría a recargar.

— Esto es impresionante.

Mi cuerpo se sentía renovado, era como estuve intentando con mis puertas pero de verdad podía sentir la calidez recorriendo mi cuerpo. Ya que solo soy un humano mi limite es lo que mi débil cuerpo soporte.

— Pero definitivamente me haré más fuerte.

Mi limite es mi esfuerzo, si sigo esforzándome entonces podré salvarlos a todos, en este mundo tan caótico solo quiero poder salvar a quienes me importan.

No me he hecho más fuerte realmente en términos de poder bruto, pero ahora tengo muchas más cartas a mi disposición mientras haya maná en el ambiente.

— Aunque teóricamente hablando puedes castear infinitamente, tal como respirar si lo hace muy seguido y sin entrenamiento te cansaras rápido. — Caelia empieza a dispararme hojas de viento. — Es hora de entrenar mi discípulo.

Entonces la tercera parte del entrenamiento empezó, por cuatro días estuve usando mi cuerpo hasta el límite, cada vez que me desmayaba era curado por Emilia y lanzado de nuevo a entrenar.

Justo ahora Bert terminó su entrenamiento, era capaz de controlar la magia Yang en menor medida, pero lo suficiente como para aguantar, Luan también está preparada junto con Emilia, parece que de verdad podremos lograr algo.

Esta vez no fallaré.

— ¡Caballeros! Preparen sus armas, esta será una batalla por la supervivencia. — Caelia gritó a toda su gente.

— ¡Viva la reina! — Gritaron los soldados.

Los soldados de ella de verdad parecen indestructibles, con una armadura natural de verdad se ven impotentes.

Aparte del ejército de caballeros había varios magos babosa preparándose, de verdad tenían una apariencia grotesca, pero creo que me estoy acostumbrando.

— Maestro, debería ir a descansar. — Dice Luan intentando calmar a su maestro que ya estaba enfundando su espada.

— Chiquilla no me pudiste dar un solo golpe y me vas a decir que hacer. — El viejo escarabajo se puso del lado de Caelia. — Mi reina, espero este viejo cuerpo pueda serle de ayuda.

Caelia le dio una sonrisa de agradecimiento y siguió hablando con sus tropas. Yo aproveche para explicar el plan.

— Presumo que vamos contra codicia del culto de la bruja, su poder es básicamente ser invulnerable.

— Pero General, entonces como lo vamos a vencer. — Bert me mira con determinación.

— Su poder depende de mantener a un grupo de personas con un cuerpo parasito dentro de ellas, con mi control de maná podría liberarles, en el peor de los casos tendrán que ser sacrificados.

Emilia reaccionó con sorpresa ante esas palabras, pero al ver mi expresión se dio cuenta de que estaba hablando enserio, por lo que decidió no decir ninguna palabra.

Entonces proseguí con el plan. Dejaríamos que Emilia sea secuestrada por Regulus, como ya sabía que el haría eso entonces podríamos encontrar donde están sus otras esposas, solo tenemos que llegar antes que desactive el control.

Una vez eliminemos a Régulus usaremos la magia más fuerte de Emilia para sellar a los conejos, así todo saldría bien.

Al contarles mi plan decidí apresurarme, Regulus debería estar yendo hacia la cueva, si puedo evitar que suceda sería mucho mejor.

Pero como obra del destino sucedió algo inesperado.

— La barrera… ¿Esta rota?

Dijeron los soldados alarmados por tal suceso.

— Esto no puede ser, todavía es temprano no debió suceder.

Miro a Caelia desesperado, pero entonces ella me lanza una sonrisa, como si ya sabía que esto pasaría. Caelia me seguía ocultando más cosas pero este no es momento de pensar en ello.

En este momento tengo que salvarlos a todos y recuperar a Crusch. No hay tiempo de dudar.

Apreté mis puños con fuerzas y grité a mi escuadrón.

— ¡Vamos a por la victoria!— Alce la mano con fuerza.

— ¡Si!

Justo antes de partir en las lechuzas miré a mi maestra, esta semana había sido la más larga de mi vida, pero ahora es momento de darle fin.

— Maestra, nos vemos pronto. — Le sonrío con fuerza.

— Si, nos vemos pronto.

Ella entonces me da la espalda y castea un hechizo que destruye una horda de conejos en frente de ella, su poder era de verdad algo de otro mundo.

Los soldados alzan en vuelo, el viento frio que sentí la primera vez ahora se siente bien, estoy listo para enfrentarme a todo lo que se venga, aun si muero, lo volveré a intentar.

El paisaje era hermoso, el cielo nublado con pequeños rayos de luces escapando de las nubes hacían que este fuera un momento especial. Sin importar lo que se venga tengo que lograr salvarlos a todos.

Una vez llegamos a la zona, todos se percataron de la muerte de los caballeros, pero no es tiempo de lamentarnos. Esta vez no usamos armas, Luan, Emilia y yo nos concentramos en matar a todos los conejos para no alertar a Régulus en caso de que este por la zona.

No se que causo ese cambio, pero no permitiré que esto falle.

Atravesando el bosque llegamos a la planicie donde estaba la cueva, esa cueva que comenzó con mi infierno. Sentí nauseas, a pesar de haber muerto tanto realmente no quiero volver a morir, volver a sentir tanto estrés.

Volver a tener pesadillas horribles, no quiero tener que sufrir más.

Aferré a Crusch fuertemente a mi espalda, una vez Emilia sea llevada por Crusch Luan le seguirá, usaremos un cristal para dar la señal, una vez se ilumine significa que tendremos que ir a allá de inmediato.

Si tan solo hubiéramos traído algo para comunicarnos sería todo más sencillo.

— Entonces todos en posición.

Mientras matábamos conejos esperamos a que Regulus saliera, pero pasó casi una hora y no había rastro de él. Los cadáveres de conejos eran cada vez más notorios, lo único "Bueno" sería que los mismos conejos se los comen.

Casteaba cuchilla de viento rápidamente, a pesar de venir por múltiples distancias mi cuerpo se había hecho muy sensible. Siete conejos se abalanzan hacía mí, doy un paso hacia atrás para tomar distancia y usando el viento envió tres cuchillas de viento grande, en forma de estrella que son capaces de matar a seis de estos.

Con mi sable, y de un corte vertical parto a la mitad al ultimo conejo. Luan y Emilia están disparando ráfaga tras ráfaga de magia destruyendo casi como si fueran disparos a los conejos. Bert por otro lado esta usando su magia para potenciar nuestros cuerpos, lo que hacía que nos cansemos mucho más lento.

No fue en el momento que maté al ultimo conejo de la zona que me di cuenta de el destrozo que habíamos causado.

— Parece que huyeron a alguna parte. — Dice Luan jadeando.

A pesar de haber estado luchando tanto todavía no me siento en mi limite, de verdad he mejorado.

Fue entonces cuando me percate de que alguien estaba saliendo por la entrada de la cueva.

— Agáchense. — me tire al suelo y cubrí con nieve, no debería ser capaz de vernos si estamos cubiertos. —

Todavía no soy capaz de controlar bien mi cuerpo usando maná, así que tengo que depender de Emilia para reconocerlo.

— Traje blanco, cabellera blanca, parece ser un hombre delgado cargando un conejo.

Tiene que ser el, aunque no lo pueda ver bien tiene que ser él.

Le hice una señal a Emilia para que empezara el plan. Emilia sin decir nada corre hacia él, atravesando el campo de un instante al otro, Régulus sin prestar atención sigue su camino, hasta que ve como el conejo que estaba cargando es destrozado por una flecha mágica.

— Te… ten cuidado. — Dice Emilia con sus inexistentes habilidades de actuación, la cual hace una expresión des

— ¿Eh? — Régulus deja caer el cuerpo del conejo y entonces mira a Emilia.

En el mismo instante que la ve este empieza a hablar.

— Oh, ¿me estabas protegiendo a mí, Regulus Corneas? — Regulus finge estar enojado mientras mira a Emilia.

Emilia no da para decir nada al sentir la sed de sangre de Regulus, pero este rápidamente hace un sonrisa.

— De verdad querías salvarme, estoy agradecido contigo no esperaba que hubiera alguien aquí luchando y que eso causara que me salvases, eres una mujer verdaderamente hermosa, además de que si derrotaste a todos estos mugres también eres fuerte, es de verdad admirable. Yo la verdad solo agradezco que nuestro camino se haya juntado porque por los cielos que ver tal preciosura es una bendición de los cielos, de ser posible siempre estaría viéndote. Yo no deseo mucho solo estaba por aquí haciendo unos mandados pero si de verdad he decir algo diría que gracias a eso ahora estoy aquí contigo, quien me ha salvado. Claro que puede que no hiciera falta pero no te confundas. — Régulus hace una reverencia. — De verdad estoy agradecido contigo y con el destino por traerte aquí, la verdad es que no me lo esperaba. Y sobre todo acabaste con esta plaga por aquí quien lo diría de verdad eres alguien útil y sobre todo muy fuerte como para que alguien pueda hacerte algo.

Emilia estaba mareada al escuchar a este hombre hablar, ella se había perdido a la mitad de lo que estaba diciendo pero ella entonces habla.

— Gracias.

— No me interrumpas. — Regulus vuelve a soltar su sed de sangre. — Parece que no tienes muchos modales pero eso es algo que se puede arreglar, no tienes que preocuparte ahora que estoy aquí estarás segura y yo Régulus Corneas podré salvarte, ahora que estamos aquí me gustaría que vinieras conmigo pero la verdad es que te tomaré como esposa, así podrás estar segura y seguir junto a mi como se ve que lo deseas. No necesitas agradecerme solo disfruta el dulce momento que estaremos pasando.

Regulus sin dejar hablar a Emilia le da un golpe que la deja inconsciente, cargándola como una princesa este se empieza a alejar. Una vez esta por adentrarse Luan empieza a perseguirlo, su cuerpo pequeño le permitirá pasar desapercibido por lo que es ideal para este trabajo.

Bert antes se aseguró de darle una mejora de velocidad y fuerza para que pudiera aguantar el camino, ya que no sabemos que tan lejos será.

Una vez Bert y yo quedamos solos entramos, volví a asegurarme de que Crusch estuviera bien y empecé a embarcarme. El cristal que tiene Crusch la protege den miasma, por lo que estará bien por el momento, lo único que no puedo entender cual sería el papel de Crusch. Pero ya la profecía hablará.

Otra vez estábamos en este camino, totalmente negro, Bert estaba usando toda su concentración para que el miasma no nos afectara. Yo podría alejarlo usando explosión de maná pero dañaría a Bert y a Crusch, por lo que todavía dependo de él.

Llegamos casi a la parte donde morimos por lo que empecé a prepararme, esta vez no moriré. Pero al atravesarlo me encontré con el mayor de los vacíos. Esta vez no sucedió nada por lo que confirmé que fue Régulus quien nos asesinó. Para mi sorpresa una vez atravesamos la zona el miasma se detuvo, como si solo por ese largo pasillo existiera.

Al Bert iluminar pudimos observar mejor el lugar, habíamos caminado tanto pero no sabía que este lugar era tan inmenso, como si ocultara algo, las paredes de piedra parecían estar congeladas. Totalmente vacío lo único observable eran las dos entradas que había.

Al acercarnos a una vimos que tenía una escritura, esta decía, , realmente no sabía que pensar, a mi suposición este es el laboratorio por lo que decidí enviar a Bert. El tiempo es oro así que tomaría la otra entrada, que es donde me envió Izza.

Si realmente puedo salvar a Crusch entonces todo será posible.

Al entrar al lugar me di cuenta que el frio era insoportable, el lugar era bastante grande pero también parecía estar vacío. Para no arriesgarme decidí dejar a Crusch en una esquina, no se que tanto la proteja la magia Yang del frio por lo que tengo que apresurarme y analizar la zona.

Siento una mala espina desde que entre, la salida esta del otro lado del lugar, por lo que simplemente saque mi rifle y me puse en posición, si algo salía de la entrada entonces lo destruiría.

Me acerque mucho, ya estaba aún paso de subir el primer escalón pero entonces una ventisca fría atacó mi cuerpo. Sin titubear quise avanzar pero.

— Humano, será mejor que salgas de aquí. — Dice una criatura gigante imponiéndose en la entrada.

A cuatro patas, tal ser era un lobo gigante, tal como el que estaba con Idrill pero este tenía picos en todo su cuerpo, su aliento exhalaba una ventisca fría, sus ojos brillantes penetraban mi ser, este no era un lobo cualquiera como los anteriores, definitivamente este monstruo es fuerte.

Pero yo también lo soy.

¡Bang!

Doy un disparo con mi rifle directo a la cabeza del monstruo, pero este lo recibe como si de una pequeña piedra se tratase.

— Crees que con una roca podrás vencerme, humano, parece que deseas morir. — La criatura hace un pisotón levantando cristales de hielo y polvo.— Soy el guardián de esta puerta.

Su aura de verdad hacia que cada uno de mis poros se helara, este probablemente es el enemigo más fuerte con el que he luchado, pero no me siento perdido.

Tengo a Crusch a mi lado, tengo que protegerla con todo mi ser, incluso si muero vendré cuantas veces haga falta. Porque yo seré quien salve a Crusch.

Lanzo mi rifle al suelo y saco mi sable, el será capaz de soportar mi magia por lo que hago una llamarada de fuego alrededor de él. Miro de frente a tal monstruo, sin vacilar, estoy totalmente determinarlo a vencerlo.

El monstruo se acerca hacia mí, como si no fuese amenaza alguna por lo que simplemente espero el momento correcto.

Justo cuando esta un paso cerca de mi le digo.

— Te arrepentirás de subestimarme.

— ¡DONA!

Un pilar de piedra se levanta sobre el monstruo, enviándolo a volar y chocar con el techo. El monstruo inmediatamente usa el mismo techo para impulsarse y lanzarme una ráfaga de estacas de hielo.

— ¡Morirás Humano!

Empiezo a correr mientras desvío cada ataque usando magia de viento, pequeños muros que chocan con las estacas desviándolas de su trayectoria. Sin darme tiempo de descansar el monstruo se abalanza sobre mí, lanzándome su garra para destrozarme.

Es ese preciso instante en el que lanzo un ataque con mi espada el monstruo da un salto hacia atrás, haciendo que solo corte el viento.

¡Grrr!

Empezándose a tomarlo enserio el monstruo empieza a dispararme ráfagas de viento helado, las ráfagas tenían tanto poder que el suelo era congelado fácilmente. Con una voltereta me cuelgo en uno de los pilares, y empiezo a usar magia de viento para alejarlo.

¡Fura!

Una ráfaga de cortes empieza a golpear al monstruo, pero parece que su piel está hecha de el más duro metal. Riéndose de mi entonces toma impulso y salta directo a la ubicación en la que estoy. Intento esquivar saltando hacia un lado pero este me da un golpe con su cola, enviándome a volar al otro lado de la cueva.

Mientras caía, me redirigí el cuerpo usando magia de viento, deteniendo el daño de caída.

— ¿Es esto todo lo que tienes humano?

— Ya veremos.

Todavía tengo una carta ganadora, pero necesito debilitarlo más. Tomé impulso y empecé a usar mi revolver en contra del monstruo, si balas normales no funcionan entonces si las imbuyo en fuego debería hacerle más daño.

Esto dañara el revolver rápidamente pero solo necesito distraerlo.

¡Bang! ¡Bang!

Disparé dos veces contra la pierna del monstruo, pero este se defendió usando su espalda. Parece que sus piernas no son tan resistentes. No soy un gran mago, pero ahora que puedo usar el maná también puedo hacer varias cosas.

¡Piedra flameante!

Los escombros se empezaron a levantar y a incinerar, creando bolas de fuego casi hecha lava. El monstruo empezó a intentar esquivar todos los ataques, pero alcanzo a ser golpeado por dos de esas piedras, haciendo que en ese lugar la armadura de derrita.

— ¿Qué hiciste… ¡Humano!?

Sin darle tiempo de pensar use magia de viento para lanzarme en frente de él, con mi sable en llamas apunte directo a la cabeza de monstruo, zigzagueando la espada en diagonal.

— ¡Muere!

Grité con todas mis fuerzas, pero entonces el monstruo usa una explosión de hielo de su boca, golpeándome de lleno con estacas de hielo y enviándome a volar.

Caí al suelo agotado, logró darme en una pierna y un brazo antes que lograra protegerme.

— Ugh… Eso fue sucio bastardo. — Jadee por el dolor de la herida.

— Humano, has sido un oponente formidable, te diré mi nombre antes de matarte. — El lobo entonces grita con fuerza. — Soy… ¡Ryul! Le sirvo al honorable mago Natsuki Subaru, jamás dejaré que pases esta zona.

¿Subaru otra vez? Que clase de mierda esta sucediendo entonces. Bueno, que importa al final este ser esta obstruyéndome de salvar a Crusch.

Saco las estacas clavadas y con magia de fuego detengo el sangrado. Ya no es momento de dudar, necesito potenciar mi cuerpo. Empecé a reunir maná.

Respirar profundo y dejarlo fluir, lo que obtengo es fuerza, necesito más adrenalina.

Mi cabeza empezó a doler, mi cuerpo estaba ardiendo hasta el punto que mi aliento quemaba el aire. Si voy a ir con todo, entonces iré con todo.

— ¡Mano Oculta!

Usando la autoridad de la pereza lanzo dos puños que golpean directamente a Ryul, enviándolo a volar, chocando con la pared dejando un gran orificio.

¡ROAAAAR!

Ryul gruñe en furia al no ver el ataque, su cuerpo empieza a brillar más y más, el suelo cerca de el se empieza a congelar. Mirándome con firmeza se lanza hacia mí.

Vuelvo a usar mis manos ocultas, pero Ryul las esquiva fácilmente, usando mi cuerpo hago un corte vertical, cierro los ojos y aprieto los dientes, pongo toda mi fuerza muscular potenciada en ese ataque. No importa lo que me cueste lo mataré con este golpe.

— ¡MUERE!

Ryul da un gruñido gigantesco, lanzando las estacas de hielo con todas sus fuerzas, pero lo que no esperaba es que este corte lo destruyera todo a su paso, el fuego era tan fuerte que arrasaba con todo, una hoja de fuego fue lanzada hacia él, un ataque que nunca había visto.

Incapaz de reaccionar bien intenta esquivarlo, pero su pata trasera es desintegrada por el ataque. Ryul cae sangrando y choca con un pilar de la zona.

— Cuantos trucos tienes, es… imposible.

Ryul se levanta, sin su pierna ya la batalla esta perdida. Intentando mantenerme en pie corro hacía el, para darle el golpe de gracia pero entonces Ryul se percata de algo.

— Respuesta equivocada ¡Humano!

Ryul de un garrotazo me golpea, dándole el suficiente tiempo para lanzarse sobre Crusch. No puedo pensar como salvarla.

— ¡Explosión de mana!

Creo una fuerte explosión al limite de mis piernas, estas se desgarran por el esfuerzo pero me envían a volar directamente a la trayectoria de Ryul, poniéndome enfrente de él. Ese era exactamente el plan de Ryul.

— ¡MUERE!

Ryul explota su cuerpo, enviando una cadena de estacas por todos los lados, con mis fuerzas alcanzo a hacer una barrera de tierra capaz de proteger a Crusch, pero soy atravesado en el costado y el hombro por una de estas estacas.

¡GOA!

Unas llamaradas de fuego gigantescas se crean, derritiendo el hielo y quemando todo a su paso.

— Ugh, mierda.

Caigo al suelo arrodillado, todo mi cuerpo es atravesado por un dolor profundo, como si miles de espadas estuvieran atravesándome. Saco las estacas y detengo la hemorragia.

Mis ojos se entrecierran por el cansancio, pero no es tiempo de caer.

Saco a Crusch del muro de tierra y la cargo. Solo tengo que ir un paso a la vez, subo las escaleras lentamente, mis piernas apenas y me dan para caminar, cada paso es una tortura.

Pero no se acerca en lo más mínimo a esa semana.

Mientras voy caminando voy viendo como el ambiente nevado cambia, rápidamente el pasto y la vegetación toman el lugar, haciéndolo un camino bastante cálido.

— Mierda…

Con el sabor de la sangre en mi boca escupo una masa carmesí oscura, casi como sangre coagulada.

Cuando vi al frente ya podía ver la puerta, rodeada de vegetación era una simple puerta de madera con una llave colgando, mi vista se sentía cada vez más nublada, mi cabeza daba vueltas y solo podía pensar en una cosa.

Salvar a Crusch.

En este momento no me interesaba nadie más, ni lo que pasa afuera, ni lo que pasará.

Quiero volver a oír su voz.

Puse a Crusch en mi espalda y con mis pocas fuerzas abrí la puerta, siendo recibido por aquella habitación que soñé en Pardochia.

Una sensación cálida me rodeo, como si regresara a mi hogar. Lentamente seguí arrastrando mis pies para llegar a donde mi corazón me lo decía. Me iba acercando más y más al salón de esta casa, un salón que de alguna forma sabía que estaba lleno de libros.

Al abrir la puerta del salón la vi, su pelo rosado y su rostro similar al de Emilia de verdad me causaban sentimientos encontrados. Ella me miró alegre, como si pudiera entender mis pensamientos.

Simplemente puedo decir.

— He vuelto.

Y ella responde.

— Bienvenido, padre.

Y entonces.

Oscuridad…

A pesar de ser de noche, en Irlam todavía parecía ser de día, la gente iba de un lugar a otro como si no pasara nada.

— ¿Qué le puedo servir señor? — Dice una simple mesera semihumana.

— Un té y unas galletas por favor. — Responde un hombre de pelo negro y ojos filosos.

El chico ve que el cristal que sostenía como pulsera dejo de brillar, parece que pudo confirmar sus sospechas, si Ryul fue derrotado entonces Marco es más fuerte de lo que parece. Claro, dependiendo de cuantas vidas haya pasado el antes de vencerlo.

Ese poder era el que le pertenecía, como no podría conocerlo bien, aunque no se queja puesto que aún tiene un poder más increíble a la mano, por lo que realmente no le importa mucho.

— Marco, pensar que harías tanto. — El hombre toma su té tranquilo. — Es una pena que ambos tengamos objetivos diferentes.

Reafirmando su determinación aquel hombre se desvanece de la zona, directo a encontrarse con un posible gran aliado. Fue directo a una cueva, un cueva donde iniciaban los planes de un loco perdido.

— Es hora de que te levantes, si quieres tomar lo que quieres entonces ven conmigo. — El hombre entonces expulsa una ráfaga de miasma en frente del hombre.

Aquel loco estaba impresionado por la fuerza del miasma, esta persona no era alguien con quien jugar. Pero el ya no tenía nada que perder.

— Yo…

Al despertar lo primero que vi es el techo de madera, mi cuerpo dolía a montones pero aunque estaba rígido todavía lo podía mover. Parece que de una u otra forma me habían curado. Miro las vendas en mi cuerpo y mi traje roto colgado en una silla.

Dando un largo suspiro me levanto y cambio, la única arma que aun me queda es el sable y mi rifle que sigue en la cueva. Abro la puerta y salgo, viendo como Idrill mira a Crusch recostada en el sofá, su expresión era realmente complicada, pero en unos segundo cambió a una sonrisa sincera.

— Mamá estaría celosa de ver como eres así con esta persona.

— ¿Es así.? — Me acerco hacia Idrill.

Ella entonces expulsa una lagrima.

— Si… Lo es.

Casi por instinto le doy un abrazo, abrazo al cual soy correspondido con fuerza, Idrill me sostiene con tanta fuerza que parece como si me quisiera tener aquí para siempre.

—Padre, se que no me recuerdas pero yo… Te he extrañado mucho.

Sus cuerda vocales se empiezan a cortar, cada vez su fuerza aumenta más y aunque me duela el cuerpo no soy capaz de alejarla. No recuerdo nada, pero ese sentimiento extraño casi como si fuera nostálgico me tenía aquí.

— Pero mi padre real esta muerto.

Entonces ella me suelta lentamente, sin decir nada intento limpiar sus lagrimas pero ella me detiene y las limpia por si misma. Se aleja de mi dándome la espalda y entonces estira su cuerpo.

— Sabes, hubo un tiempo en el que no sabía porque me encerraste aquí. — Ella empieza a buscar entre un cajón. — Te llegue a odiar porque me dejaste aquí sola, solo pudiendo ver lo que sucedía en el exterior de vez en cuando.

Ella entonces saca una nota, sosteniéndola y estrujándola con fuerza.

— Es entendible que no sepas que esta sucediendo pero… de verdad sufrí mucho. Salvaré a un amante pero déjame hablar un rato.

Ella empezó a contar sobre como su padre le convenció de proteger la puerta con el legado que contenía en su interior. Se supone que su poder solo podría ser usado para detener la demencia causada por el miasma, una bruja completamente nacida para destruirlo.

— Ninguna hija se salvó de la maldición.

El destino les jugó una mala pasada y su padre la selló por protección, ella podría mantenerse convida ahí hasta que el volviera.

— Pero nunca volvió. — Idrill tuerce su boca en enojo. — Esperé y espere pero nunca lo vi, pronto los años y las generaciones pasaron.

Idrill empezó a moverse por la habitación de un lado a otro.

— Domine el espacio de esta zona y pude crear diferentes paisajes para entretenerme, pero nunca tuve realmente una compañía. No comprendía porque mi padre me había hecho esto, pero no podía quedarme aquí atrapada.

Entonces Idrill cometería una gran herejía.

— Usé mi alma como fuerza para influir sobre el mundo, yo… una bruja nacida para supuestamente salvar al mundo cometí un gran pecado. — Idrill se sienta en una silla lejana. — Usé el alma de mi padre que aún estaba vivo y… .

— Espera un segundo, Caelia me dijo que el probablemente ya está por morir cuando te encerró.

— Eso no es del todo cierto, el ya tenía preparado esto, lo que el hizo fue sacar tales lugares del espacio tiempo del mundo real. Este espacio por ejemplo va mil veces más rapido que en la realidad, por lo que para el fueron segundos para mi fueron meses.

Idrill maldijo a Flugel, su padre. Ella hizo un contrato con el mundo entregando su alma como fuente de poder, la riqueza de su alma era tan grande que fue capaz de lograrlo, ella usó el alma de su padre y lo reencarnó en otro mundo.

— A pesar de decir que lo odiaba pude comprender que su deseo era de verdad mi felicidad. — Ella miro la carta sellada con fuerza.— Lo envié a un mundo aleatorio, pero al menos fuera de todo esto, sinceramente no esperaba verte acá, quizás mamá te trajo, o quizás fue mi hermana.

— ¿Pandora?

— Si, ella… — Idrill deja caer varias lágrimas. — Cuando ella desapareció lo único que pude pensar es todo el dolor que tendría que estar pasando.

Idrill entonces se queda callada, mirando la carta y pensando para si misma. Si transformo su alma el solo hecho de estar aquí debería de ser imposible.

Idrill entonces se levanta y va a donde Crusch.

— El legado es algo ligado a mi puerta, aun cuando mi alma ya no existe mi capacidad de cumplir mi propósito no ha sido negada, es solo que, sin alma no soy capaz de ejercer ningún poder sobre el mundo. El poco poder que reuní ya lo usé cuando viniste.

— Le daré mi legado a esta chica, su maldición es poderosa pero con el legado no debería ser más que una simple molestia.

Idrill me señala la puerta.

— Deberías salir, cuando ella este bien la enviaré contigo, también le enseñaré un poco sobre el poder.

Le agradezco y cierro la puerta, ahora que la magia esta rota ese lugar ya no está más desconectado de la realidad.

Idrill miró su carta, nunca la había querido abrir pero se dio cuenta que ya es hora, la carta estaba nombrada como, "para nuestra amada hija". Nerviosa, abre la carta y empieza a leer.

Querida hija, papá y mamá se van a ir muy lejos por un tiempo. Te extrañaremos mucho pero todo esto lo hacemos por su bien, cuando volvamos encontraremos a Pandora y seremos otra vez una agradable familia, lejos de cualquier peligro y mal. Necesitamos que soportes este momento para que cuando volvamos estes bien.

Si de casualidad Pandora logra liberarte por favor no le hagas caso a lo que te dirá, trata de retenerla que papá y mamá volverán pronto.

Te amamos mucho Idrill. Se fuerte.

De: Flugel y Satella.

El papel empezó a mojarse con lágrimas, ella aunque en el fondo sabía que sus padres no la abandonaron a su suerte, no podía evitar odiarlos por dejarla sola. Idrill aprieta el papel mas fuerte y se arrodilla en el suelo, gritando en agonía por querer ver a su familia así sea una vez más.

Pero ella ya no tiene alma, esta condenada a desaparecer del ciclo de la vida.

Levantándose entonces decide transmitir su legado a Crusch. Realmente no hay algo o un objeto que trasmitir, todo esta grabado en su puerta, lo que ella tiene que hacer es fusionar su puerta con la de Crusch. Eso eliminará la maldición y hará que despierte con su poder.

Lentamente, Idrill pone su mano en el pecho de Crusch y usando maná, empieza a limpiar la maldición.

Ella no tiene porque tener el legado, pero se dio cuenta de que es altamente compatible con su propia puerta por lo que no hay que perder la oportunidad.

Su puerta estaba siendo rota en pedacitos y siendo implantada en la puerta de Crusch, un proceso que la hacia perder el aliento y sufrir en dolor, era como si le estuviesen despellejando, cada pieza de su puerta causa un sufrimiento tremendo. Más y más le llegaba a Crusch.

— Por mis padres.

Ella vierte todo su ser en Crusch, cada gota de maná hasta solo quedarse con una pequeña parte.

Entonces… .

Crusch abre los ojos.

Camine hacia el laboratorio, viendo varios cuerpos de conejos despedazados, supongo que Bert fue el que los mató. Mi cuerpo no se ha curado de la batalla con Ryul, pero si intento aumentar el cortisol en mi cuerpo podría tener más resistencia física. Al final, es bien sabido que usar el mana en el cuerpo aumenta las características físicas, pero nadie sabe que son los factores que las aumentan.

— ¡Funciona! — Bert da golpes a la pared desesperado.

— ¿Qué sucede?

Doy un vistazo al frente de Bert, una especie de portátil estaba en frente, solo que su pantalla era simplemente un cristal de maná amarillo, y su teclado era apenas tres teclas sin imagen o letra.

— No logro encenderlo, por más que inyecto magia Yang no logro prender el cristal.

Por lo que vi, es probable que haya una secuencia de botones que presionar, empiezo a probar uno a uno los seis patrones posibles, pero en ninguno funcionó.

Desesperados y sin saber que hacer, el cristal que indicaba que debíamos ir a rescatar a Emilia empezó a iluminarse. Parece que ya encontró su base y Regulus esta por hacer algo, por lo que lo mejor es entrar de una vez.

— Parece que todo se ha complicado, lo mejor es que lleves esto con Caelia, estoy seguro que ella sabrá que hacer.

— Pero señor, si voy solo será muy difícil defenderme.

Me quedo un tiempo pensando, realmente no se que hacer, es cierto que la situación será muy difícil para el si esta solo, ya que apenas domina su poder y el camino es bastante lejano.

No se que hacer.

Pero entonces escucho una voz.

— Yo lo haré.

Esa voz tan cálida retumbo en mis oídos y me hizo temblar en alegría, parece que Idrill fue capaz de sanarla. Sin dudar un solo segundo doy media vuelta y le doy un abrazo, la extrañe tanto, todos los días que pase sin ella fueron deprimentes, pero por fin esta de vuelta.

Sentí de nuevo su calor, a diferencia de la otra vida en esta la tengo completa. Me acerco a su rostro y lentamente vuelvo a sentir su respiración, junto mis labios con los suyos en un baile frenético, fui bienvenido con su calor corporal, con sus hermosos labios, con su corazón tan valioso.

Ella entonces me aleja un poco.

No quiero soltarla de nuevo.

— Ya habrá más oportunidades. — Dice Crusch sonrojada.

— ¿Estas segura que podrás? No lo sabes pero es un camino bastante peligrosos.

Crusch entonces hace con su espada un corte al aire, creando una hoja de viento que destruye un pilar cercano.

— Estoy renovada, de hecho, quiero luchar ahora mismo.

Si… esa es Crusch sin lugar a dudas, por fin esta de vuelta.

Corrimos hacia la salida, Bert le irá explicando la situación a Crusch mientras yo voy en la dirección donde desapareció, inyecté maná a la piedra haciendo entender que recibí el mensaje, es pleno día pero el ambiente ya esta nublado.

Acordamos que Luan haría una señal con su magia.

En el instante que mandé la señal una bola de fuego gigante se alzo en los cielos, ese rojo carmesí definitivamente era de la magia de Luan, corrí sin detenerme, esquivando las piedras y los troncos caídos, iba cada vez más rápido, dando impulsos explotando el maná en mis pies reduje la distancia en unos segundos, para evitar el frio puse una capa de calor con magia de fuego en mi cuerpo.

Cada explosión hacia volar la nieve.

Rápidamente llegue a las cabañas que habíamos visto cuando estábamos Luan, Emilia y yo.

De reojo pude ver como Luan hizo un ataque de fuego hacia la choza más grande, pero Regulus con su propia mano desvía el ataque.

Rápidamente me coloco detrás de Luan y la llevo fuera de la vista de Regulus.

— ¿Emilia esta bien?

Luan se sorprende con la velocidad a la que fue agarrada.

— S… Si, vi que Regulus iba a hacer algo con ella y usé la bola de fuego para distraerlo y dar la señal, pero eso dio inmediatamente mi ubicación.

Regulus empieza a lanzar piedras por todo el lugar, destruyendo los arboles y cualquier cosa que se atraviese en el camino de sus ataques.

— Si una de esas cosas nos llega a dar estaremos gravemente heridos en el mejor de los casos.

— La señorita Emilia aún no ha dado su señal.

En teoría Emilia mataría a las esposas de Regulus, pero el hecho de que no hayamos visto nada significa que esta dudando. No la culpo, esas mujeres son inocentes, además no es como que Emilia haya matado a alguien intencionalmente.

No deberíamos salir hasta entonces, pero si no lo hago yo entonces definitivamente moriremos.

Luan lanza una bola de fuego hacia Régulus, justo cuando este intenta bloquearla esta explota y dispersa su fuego por el suelo. Aprovecho esa distracción para dirigirme hacia un costado.

— Puede que no te haga daño, pero que dices de enviarte a bolar. ¡Mano oculta!

Creo una mano más grande que las normales, uso toda mi concentración para clavar mi puño en su costado de forma ascendente, enviándolo a volar atravesando los arboles por el lugar hasta chocar con una de las cabañas.

Sin perder un solo segundo me dirijo donde esta Emilia y la veo rodeada de otra mujeres, la expresión que estaba haciendo Emilia es de completa desesperación.

— ¡Mátanos, por favor mátanos a todas!

Las mujeres estaban agarrando el vestido de novia de Emilia, rogando por ser liberadas del tormento.

— Prefiero estar muerta si así podemos matarlo a él. Aún es posible para ti matarnos por favor hazlo.

Desesperadas, probablemente han tenido que pasar por un tormento eterno al estar con Régulus, por lo que matarlas probablemente sea mejor que no hacerlo.

Emilia se veía indecisa, después de todo eran vidas de las que se estaba tratando, matar a alguien es algo que no pensó hacer.

— Yo…

Sin dar mucho tiempo, Regulus aparece y lanza un puñetazo hacia mí, pero antes de ser golpeado hago una barrera con aire.

Un golpe seco que me envía a volar y chocar quebrando la pared.

— ¿Quieren morir? ¿Por qué? Yo les doy todo lo que quieren porque querrían morir, no tiene sentido, ¿incluso tú quieres morir? — Regulus mira a Emilia y se empieza a acercar— Todavía no eres mi esposa pero definitivamente te haré mía.

— ¡Y una mierda!

Me lanzo directamente hacia él, con mi poder lo único capaz de enviarlo a volar es la autoridad de la pereza, pero usarla continuamente esta afectando mi estado mental.

Quiero matar a este hombre.

Lo envío a volar antes que siquiera pueda reaccionar, llevándolo lejos de la zona.

— ¡Si no las matas tu lo haré yo entonces.!

Desenvainé mi sable y me preparé para cortarlas, ella agradecidas simplemente se arrodillaron pero en el momento que lo iba a hacer Emilia se interpone en mi camino.

— ¿!Como puedes decir eso sin dudar!? — Emilia muestra una expresión desesperada, ella no quería creer que yo fuera capaz de matar a alguien a sangre fría. — Tu no eres así Marco.

— ¿Qué quieres que haga? No hay forma de salvarlas, incluso si la hubiera no hay tiempo para hacerlo, Regulus vendrá y no podemos hacer nada. Si no quieres que lo haga yo entonces toma la responsabilidad tu. Este sacrificio salvará innumerables vidas.

Justo cuando termino decir eso una roca atraviesa mi costado, penetrando dentro de mí y causándome un gran daño.

Caigo al suelo por el dolor tan fuerte.

— ¡Marco!

Emilia intenta correr hacia mí.

— ¡No hay tiempo! Has algo o deja que otro lo haga

Grita Luan bloqueando las otras piedras con su magia de fuego.

Me levanto y pongo en posición, aún cuando duele tengo que seguir levantándome, no puedo dejar que todo falle ahora que estamos tan cerca.

Me abalanzo sobre Regulus, esquivando algunos proyectiles y recibiendo otros, mis brazos estaban heridos, mis piernas fueron atravesadas pero no me rendiría.

No después de saber que Crusch me está esperando.

— ¡Maldita sea muérete ya! Deberías estar muerto que mierda esta pasando. — Regulus se abalanza sobre mí e intenta golpearme pero con la mano invisible lo hago retroceder.

Mi estomago arde por las náuseas, estoy perdiendo bastante sangre, pero confió que Emilia hará lo que debe hacer.

Emilia esta viendo como la persona que ella quería fue lastimada por su incompetencia, ella no podía soportar esperar hasta que fuera demasiado tarde por lo que se tragó su corazón. Esto es algo que ella nunca olvidará y es una muestra de que a estas personas hay que erradicarlas por completo. Culpa de Satella o no, hay que erradicar todo el miasma existente.

— Lo siento.

A la par que Emilia llora, hace una ráfaga de estacas de hielo, todas apuntando a la cabeza de cada una de ellas. Congelarlas sería una tortura demasiado grande, en especial ahora que sabe más sobre el cuerpo humano.

— Muchas gracias, Emilia gracias por liberarnos a todas.

Regulus al ver lo que estaba sucediendo se lanza en una ira frenética escapando de mi vista.

— ¡Que mierda crees que haces!

Regulus se acerca a una velocidad increíble al lugar donde esta Emilia, antes de que pueda llegar uso toda mi energía para detenerlo con la mano oculta.

Seis manos estaban agarrándolo y conteniéndolo a la fuerza. Si bien no le he causado un solo rasguño es un hecho que se puede detener.

Regulus al ver que no se podía mover empezó a gritar.

— ¡Asesina! ¡Las vas a matar a todas!

Insulto tras insulto Emilia solo podía ver como Regulus estaba desesperado.

— ¡Son mis esposas! ¡Bastarda!

Pero justo cuando Emilia pensó detenerse.

— ¡No seremos más tus esclavas! ¡Queremos ser libre! — Una de ellas mira a Emilia y sostiene su mano. — Por favor, libéranos a todas.

— Tormenta de hielo.

Todos los picos de hielo atraviesan la cabeza de cada mujer, dejando solo un charco de sangre totalmente desagradable. Emilia apretó su puño con tanta fuerza que empezó a sangrar, su falta de poder había causado esto, su incompetencia lo causó.

Ella no se perdonaría a si misma por lo que acaba de hacer.

Con las manos atraigo a Regulus hacia mí, clavándole un puñetazo en el estómago mientras cuelga hago que este escupa del dolor.

Mi mente se siente nublada, realmente no se porque siento tanto odio a este hombre.

He pasado por tanto esta semana, no quiero simplemente matarlo.

— Ahora quien esta a los pies de quien.

Ignorando mis heridas le doy golpe tras golpe, en su cara, en su tórax, vuelvo a su cara.

Uno y otro tras otro desahogo toda la desesperación que tengo.

Sin darme cuenta le estaba arrancando el brazo. Siento que estoy perdiendo el control de mi cuerpo, probablemente por abusar tanto de él.

Golpe tras golpe mi cara se contorsiono en una risa extraña.

Este no soy yo.

Algo esta pasando dentro de mí que no entiendo.

— ¡Marco!

Emilia detiene mi puño y me lanza hacia otro lado.

— ¡No tienes que hacer eso!

Empiezo a calmarme lentamente, el miasma en mi cuerpo se sentía extraño, probablemente fue por usar la mano oculta. Si en algún momento llego a perder el control podría ser peligroso para todos.

De repente empiezo a ver borroso.

— Es cierto… Mis heridas.

Oscuridad…

Horda tras horda de estas criaturas se avecinan, se muy bien de quien son, más sin embargo no había luchado contra ellas antes. No importa si los asesinaban simplemente se comían unos a otros.

Mis ciudadanos están cayendo por envenenamiento por la falta de magia Yang.

— ¡Tropas! Disparen los proyectiles mágicos.

Todos estaban dando su máximo esfuerzo, pronto llegará el momento de dar el mío. Esperaba mi ultimo rayo de esperanza pero.

Caelia sostiene el cristal amarillo que le entregó Bert.

— Quien diría que ya no funcionaría más.

Caelia entonces entendió, no es que el cristal fuera destruido, probablemente es que Codicia lo reemplazó pero la maquina no volvió a funcionar. El cristal estaba en perfecto estado y cargado de magia Yang.

— A pesar de todo no te olvidaste de nosotros, Natsuki Subaru.

Ese nombre le traía sentimientos encontrados, después de la catástrofe el tomó el control de las cosas, el fue el que cambio la historia y los encerró en este lugar. Pero lo que no puede entender es porque no fue capaz de matarlo.

Otro de sus grandes arrepentimientos.

Caelia no puede evitar pensar en su gran amiga Satella, tantas batallas, todo lo que paso por una inútil guerra. Su codicia fue la que destruyo el mundo. Todo lo que sabe hacer es sobrevivir, pero estaba llegando la hora de proteger.

Entonces haría uso de la magia mas fuerte, la magia que estuvo desarrollando para romper la barrera la usaría aquí y ahora. No hay garantía de que podrá hacerlo pero ella siempre estuvo arriesgando su vida, para sobrevivir, tomó el reino con nada más que su propia fuerza, reinó con puño de hierro y ahora todo lo que le queda es su querida gente.

Y su querido discípulo.

Empezó a invocar cada elemento, fuego, agua, tierra, viento, luz. Todas las magias que llego a dominar estaban alzadas en el aire. La más grande maga de control en todo el planeta. La forma de purgar a estas bestias es con la energía más pura posible.

Cada elemento forma parte de la purificación, el fuego quema el miasma y la luz diluye la oscuridad, el agua purifica la tierra y esta hace salir todo el mal. Un gran hechizo estaba siendo creado, toda la experiencia que ha reunido a lo largo de los años estaba siendo reunido aquí.

Su intención ya no era la supervivencia.

Era ser la salvadora.

Es hora, se dijo para sí misma, reunió todo su maná en sus manos, no importa lo que tenga que pasar ella logrará salvarlos.

— Altair.

Fui despertado por una luz cegadora, Emilia corría cargándome en su espalda mientras nos acercábamos al pueblo. Una gran luz que desapareció toda la nieve era una magia tan grande que parecía una bomba nuclear, un rayo ascendente de luz recorrió y rompió el cielo, dispersando todas las nubes que estaban en la zona.

Una magia tan fuerte solo podía ser obra de ella.

Los conejos muertos en el suelo se evaporaron como si nunca hubieran estado allí, los arboles llenos de nieve terminaron con solo sus ramas, el suelo estaba de nuevo verde. Era como si nunca hubiese habido nieve en este lugar.

Una sensación cálida abrasa mi cuerpo, puedo sentirme recuperando, sentir que mi cuerpo se hace más fuerte. Esto no es cualquier magia, definitivamente esto uso todo el poder de Caelia.

Pero tal poder debe tener una consecuencia.

— ¡Maestra!

Sin decir nada deje la espalda de Emilia para correr a toda velocidad, tengo un mal presentimiento, no quiero perder a la única persona en este mundo que comprende mi poder con empatía.

Por favor.

No me la quites.

Corrí a través del bosque, no soy capaz de sentir cansancio, no con tal magia lanzada. Esta era la muestra del verdadero poder de mi maestra, la mayor magia Yang lanzada en toda la historia.

Déjame verla.

Déjame saber que está bien.

No importa si tengo que reiniciar, aun quiero seguir escuchándola.

He llegado a respetarla como nunca lo había pensado, todo lo que tuvo que pasar para llegar acá, todo el peso que carga hace que lo mío parezca una simple broma, a pesar de eso es querida por todos, a pesar de eso mi maestra es capaz de seguir adelante. Si, es su culpa que todo esto este sucediendo, pero eso no me importa.

Lo hecho, hecho esta.

Yo maté a Ram.

Mi ambición mató a esos soldados.

Morirán muchas más personas, puede que incluso mueran más allá del retorno.

Pero el ver a Caelia me hizo entender que no importa como deba hacerlo, nunca debo rendirme ante mis demonios.

Llego a la entrada del pueblo, mirando de un lado a otro para ver donde está ella, sin embargo soy recibido por Izza.

Su expresión se veía devastada.

— Esta en la cueva.

Sin dudar corrí a ese lugar, ese lugar en el que pasé todo mi sufrimiento, ese lugar en el que entrené para que nadie lo viera. Parece que ella ya lo conocía.

Corrí con todas mis fuerzas, algunas de mis heridas se empezaron a abrir.

Corrí para verla.

Cuando estuve apunto de llegar la vi, mas hermosa e impotente que nunca.

— ¡Caelia!

Ella se gira hacia mí. Por algún motivo sus manos estaban tapadas por su vestido. Al verme me sonríe, su sonrisa me decía la verdad.

Esta era la despedida.

— No…

Me acerque lentamente, no podía sentir ningún rastro de maná en ella, esa magia.

— ¡No!

Esa magia ha destrozado su cuerpo al punto de no retorno.

Ella me sigue sonriendo, hasta que su cuerpo cede y empieza a caer. De un impulso logro agarrarla, arrodillándome y poniéndola sobre mi regazo.

Un leve sereno empieza a caer, probablemente causado por la acumulación de agua.

No quiero llorar, no lo voy a hacer, le mostraré lo mejor.

La salvaré, no importa si tengo que reiniciar.

— Marco ¿Qué tal te pareció mi magia?

Ah… Que pregunta es esa.

— Es la magia más hermosa que he visto.

Ella entonces empieza a reír lentamente, intentando aguantar con todas sus fuerzas.

— Yo… creo que… he tenido una buena vida. — Cada vez le costaba más hablar.— No importa lo sucedido… me alegro de… poder salvar a quienes quiero.

Puse mi mano en su mejilla y empece a darle mana.

— ¡Este no tiene que ser el final! ¡Volve…

En ese momento una gran mano estruja mi corazón con fuerza, el tiempo se detiene.

«No…»

Una sombra aparece en frente de mí.

«Déjame decirle»

Esa definitivamente era la sombra de una mujer, esa definitivamente era la sobra de Satella.

«Por favor…»

Una vez el tiempo vuelve a correr Caelia sonríe. He estado pasándole maná para que pueda resistir.

— Ya no hay protección, ahora soy igual que cualquiera. — Ella vuelve a sonreír. — Este es mi final y no deseo que sea cambiado.

¿Por qué?

Yo puedo cambiarlo.

Déjame hacerlo.

— El mundo tiene que avanzar, Marco, no creas que eres desechable. — Ella trata de levantar su brazo, pero cae a mitad de camino.

— Eso no importa ahora, no me importa si eres normal.

Ella entonces empieza a castear una magia con el mana que le di. El cielo se despeja haciendo que los rayos del sol atraviesen por todo el lugar. La nieve no llegaría, solo la calidez de Caelia era lo que había.

— Recuerdas que te pediría un favor.

Asentí para que no escuche mi voz quebrada.

— Cuida a mi niña.

Mi corazón se rompió en mil pedazos.

— Cuidémosla juntos.

— No…

Ni siquiera por su hija.

— Ella sufrirá tu perdida.

— Es algo que tenía que pasar.

En ese momento me di cuenta que ella ya no podía ver, sus pupilas estaban en blanco, mi maná no le estaba llegando. Ella lo estaba rechazando.

— ¡Caelia!

No la quiero perder, no ahora.

— Dime Maestra, Por… favor.

La abrace con fuerza, intentando contener todas mis emociones. Quiero que me escuche feliz, que pueda llevarse ese recuerdo.

¿Pero porque es tan difícil.?

— Maestra... .

Di mi mejor respuesta, intentando preservar el momento lo más posible, pero me di cuenta que su calor rápidamente se estaba perdiendo, sus extremidades empezaron a relajarse, su corazón dejaba de latir.

Una sola semana, para ella fue una sola semana pero para mi fueron más que meses, para mi ella lo fue todo, cuando estaba perdido en la oscuridad, cuando pensé que no era más que una maquina de tristeza, cuando pensé que lo único que podía hacer era sacrificarme. Ella me dio la esperanza, me dio la posibilidad de volver a ver a Crusch.

Es por ella que puedo ser feliz.

Pero también quería ser feliz junto a ella.

— Gracias mi… discípulo… .

La reina de los insectos ha muerto.