Nota: Siento la tardanza, es que quería darle tiempo a este fic primero avanzando gata rompe-hogares (cuya reedición ya publiqué e iré avanzando estos días), pero aquí está.
Qué lo disfruten jajaja
Cierto, en este fic todos se cambiaron los miraculous luego de darse cuenta que HM sabía las identidades de todos, aclarado eso les dejo seguir con su lectura.
Adrien, como todo niño con una infancia traumática, se vio orillado a refugiarse en la fantasía.
Félix sinceramente lo comprendía, era algo que él mismo también experimentó y quizás seguía experimentando.
Por eso para Félix no fue una sorpresa cuando Adrien se presentó ante él con una actitud que no había visto en él hace mucho tiempo, cuando eran niños y jugaban a ser quien les gustaría ser y nunca serían, personajes de libros emocionantes que son libres y viven aventuras, y, por supuesto, en vez de confundirse para él todo tomó más sentido cuando Adrien se presentó como Arsène Agreste.
Sí, Arsène, como Arsène Lupin, un personaje de ficción francés de los más conocidos, un caballero ladrón conocido por su talento para disfrazarse, maquillarse y asumir múltiples identidades para cometer sus crímenes y resolver acertijos criminales.
Félix pudo haber estallado en risas, pero Félix solo se sintió triste y con un odio más sedimentado hacia su tío, pero se limitó a observar a Adrien con una sonrisa y seguirle la corriente, pensando con una interna risa seca que Adrien debió recordar que el mejor para representar a Arsène siempre fue él mismo.
— Félix —llamó Gabriel con voz ronca interrumpiendo a Félix justo antes de que pudiera responder al saludo de Adrien.
Félix frunció el ceño, tensándose, era el momento de otra negociación además de una conversación que había estado esperando tanto como había estado deseando eludir desde que comenzó su tregua con Gabriel transformada en alianza indeseable.
— Es un gusto verte de nuevo, primo —le dijo con una ceja alzada y una media sonrisa, aparentando una altanería divertida que perdía credibilidad por el pesar no tan oculto en sus ojos.
Félix caminó con su impecable porte hacia Gabriel y juntos se dirigieron a la oficina mientras Adrien los observaba de forma analítica y con desconfianza, Félix lo pudo notar por la forma en la que sus miradas se encontraron en el reflejo de un espejo y Adrien estaba frunciendo el ceño, pero la forma en la que Adrien le dedicó una media sonrisa y una mirada tan calculadora como desafiante y quizás hasta amenazante hizo que Félix soltara una pequeña risa entre dientes mientras miraba de soslayo a Gabriel negando con la cabeza.
Para Félix era muy claro: el único motivo por el que Adrien no lo ha descubierto hasta el momento no era porque Adrien fuese un débil mental sino porque era un débil emocional, algo por lo que por supuesto Félix estaba aún más enojado con él... Pero al mismo tiempo no podía culparle ni mucho menos juzgarle, él mismo siempre se ha sentido débil.
No quería serlo más.
Cuando Nathalie cerró las puertas de la oficina, Félix observó a Gabriel con una mirada furibunda, estaba bastante claro para él lo que Gabriel le diría.
Hizo un pacto con el diablo del cual no podría escapar aunque tampoco pretendía hacerlo porque no había otro objetivo lógico para él más que el que había escogido.
Convertirse en el diablo mismo, por supuesto no sería sencillo para nadie excepto para él.
Marinette estaba sorprendida, no solo por la situación, sino por su propia reacción a la situación, valga la redundancia.
En retrospectiva su manejo de los recientes acontecimientos pudo en verdad ser peor, quizás debería felicitarse a sí misma porque no guió las cosas a un destino peor que el actual, pero en realidad tampoco estaba segura siquiera de si pudo habérsele ocurrido una forma mejor, todavía no se le ocurría porque esta era... ¡Un caso de locos!
Sin ofender a Adrien, claro.
La fiesta desencadenó un nuevo bucle de confusiones, desconciertos y frustraciones que no había tenido desde que, luego de que descubriera de que Papillon era consciente de las identidades de la mayoría de sus portadores, ella decidió que todos intercambien miraculous y formar un equipo oficial con la ayuda principal de Luka como el intermediario perfecto dado que sabía las identidades de Ladybug y Chat Noir y, triste pero cierto, cuidó y manejó la responsabilidad de tanta información y obligaciones como héroe de lo que hizo Alya, por no decir que el pobre y solitario Luka no tenía una novia a la cual decepcionar y que solo su guitarra lo extrañaría, como bromearían Adrien y Juleka usualmente.
En fin, para mayor detalle de lo que sucedió en la fiesta, las cosas ya se había puesto tensas para cuando Marinette decidió escuchar finalmente lo que Adrien, o más bien "Alphonse" tuviera para decir.
Alphonse, con lo atrevido que es, no se conformó con decirle las cosas normalmente.
Oh, no.
Alphonse se acercó lentamente a su oído mientras bailaban muy cerca al otro, con su respiración acariciando suavemente la piel de su cuello y la punta de su nariz rozando ligeramente el pabellón de su oreja derecha, y entonces le susurró lo que, según él, había sucedido y estaba sucediendo entre ellos.
— Lo primero que debes saber, Marinette —él le estrujó la cintura con delicadeza al decir aquello—, ma princesse —susurra con la voz cargada de una mezcla de sentimientos que empeoró lo abrumada que estaba Marinette para ese momento—, es que yo... Yo soy Chat Noir.
Marinette no tuvo que actuar como si estuviese sorprendida, realmente lo estaba de cierto modo, por más de que fuera consciente ya de la identidad de su compañero puesto que, realmente, no esperaba que esto fuera lo que "Alphonse" quisiera discutir con ella, por más de que debió imaginar que habían pocas opciones dado que "Alphonse" no se suponía que tuviera consciencia de lo que pasó con "Alain".
Habían muchas incógnitas sobre el estado mental de Adrien, tan quebrado y dañado que Nino expresó constantemente su miedo de que al final Gabriel decida internar a Adrien en una clínica quizás para siempre.
— Perdón, Marinette, perdón por mentirte, perdón por... Aprovecharme de mi posición como héroe para lograr contigo con una máscara lo que no me atreví a siquiera intentar sin una.
Los pensamientos de Marinette no solo viajaron a los meses en los que pasaron juntos, fortaleciendo una íntima amistad que se convirtió en amor no admitido y ahora estallaba en su cara de la forma más inimaginable posible. Supo bien identificar que Chat Noir necesitaba ayuda, demasiada, había un caos en su mente y en su corazón que ni todo el afecto que ella le haya podido ofrecer en sus noches de risas y "amistad" iba a poder realmente resolver... Pero ahora era doloroso ver a qué punto había llegado y cómo es que incluso ella misma se convirtió en uno de sus más grandes tormentos.
— No te disculpes, Ad-Alphonse —Marinette le pidió casi en un susurro, conteniendo un suspiro de pesar—. No te aprovechaste de nada y...
— No, iniciamos una relación, Marinette —susurró con reproche hacia sí mismo— y aunque tú estabas de acuerdo con no saber la identidad de tu novio, no sabías que en realidad era tu amigo de la escuela... Al que nunca hubieras visto de otra manera...
La mortificación de Adrien fue evidente y Marinette no aguantó que las cosas permanecieran de esa manera, lo abrazó y recostó su frente en el hombro de Adrien.
— No, no tienes que disculparte, para...
Pero Adrien continuaba y Marinette no pudo evitar soltar una pequeña risa irónica pues, además de en serio no tener nada de qué disculparse... Eso de lo que se disculpa jamás sucedió, Adrien, o más bien "Alphonse" seguramente tomó como recuerdos lo que simplemente fueron fantasías o deseos de Adrien, incluso recuerdos distorsionados con los anhelos que seguramente Adrien tuvo en ese momento pues, en el monólogo de culpabilidad que le susurraba mientras se balanceaban con suavidad al ritmo de la música, mencionaba ocasiones que sí sucedieron pero con acciones y conversaciones entre ellos que jamás pasaron.
Marinette, actualmente, recordando ese momento suspiraba observando la ciudad desde la Torre Eiffel, convertida en Ladybug y tratando de reflexionar sobre lo que tenía que hacer ahora pues, aunque Alya se lo haya sugerido, estaba bastante segura de que devolverle el miraculous a Adrien no era una opción.
Apretó los puños con impotencia, observando con ojos llorosos el atardecer y volviendo a repasar lo que sucedió esa última vez que vio a Adrien, cuando de pronto una explosión seguida de tres más interrumpió sus pensamientos junto con los gritos de los civiles.
