CAPITULO 11- VISITANDO A MI PADRE Y A SU AMIGO RARITO
(POV Percy)
El día no había comenzado exactamente bien, para empezar yo ya iba enfadado a la misión. Por mucho que dejara a Annabeth en buenas manos me fastidiaba tener que irme a luchar contra el primo de Daevy Jones. Además Malcolm y Clarisse no me lo estaban poniendo fácil.
Juntar a un hijo de Atenea y a una hija de Ares es buscar problemas. Guerra y estrategia en el combate, complementarios en la batalla pero opuestos el resto del tiempo. Llevaban horas discutiendo cuál sería la mejor forma de acabar con Shuma Gorath. Yo, por mi parte, intentaba mantenerme ocupado controlando el barco en el que estábamos.
Nos acercábamos al punto de encuentro que habíamos acordado con mi padre. Había algo que quería enseñarnos.
-¿Ya hemos llegado?- preguntó Malcom-La verdad es que me estoy empezando a marear
Malcom era un chico curioso la verdad. No había tenido mucho trato y era interesante ver las similitudes y diferencias que tenía con Annabeth.
Como buen hijo de Atenea era una enciclopedia andante y extremadamente pragmático, pero al contrario que Annabeth era mucho más infantil en algunos aspectos de la vida cotidiana. Contrastaba mucho ver esos dos lados de su personalidad. Por supuesto ese lado infantil hacía que chocara aún más con Clarisse.
-Como no, el niño es sensible- se burló Clarisse- Cuando volvamos te voy a llevar un par de días a la cabaña de Ares a ver si te hacemos un hombre de verdad.
Otra diferencia es que Annabeth podría haber aguantado eso con talante pero Malcom no.
-¿Acaso quieres que muera? Solo el olor de esa cabaña acabaría conmigo en menos de una hora. Oye a lo mejor es por eso que me he mareado, ¿te has duchado hoy Clarisse? ¿O es que los hijos de Ares no conocéis esa palabra?
Guau… simplemente, guau
-Pequeña rata voy a acabar contigo…
-¡Bueno ya está bien!- grité girando para verlos cara a cara- ¿Es que no podéis estar un momento callados? ¡Los dos os estais portando como críos y os juro que como no pareis de una vez voy a hundir el barco!
Se hizo el silencio… a lo mejor me había pasado un poco. Antes de que pudiera abrir la boca para disculparme vi como el agua estaba empezando a subir.
-¿Percy no crees que te estas pasando un poco? - dijo Malcom
-¡No soy yo!
-¡Esto es serio Jackson, nos estamos hundiendo! - gritó Clarisse.
-¡QUE NO SOY YO!
El barco terminó de hundirse pero nosotros ni siquiera nos mojamos, una burbuja de aire había recubierto toda la embarcación y nos transportaba bajo el agua.
No pude evitar admirar lo hermoso que era. Para mi esto no era nuevo pero nunca me cansaba de verlo. Según descendíamos a las profundidades empecé a ver el castillo de mi padre.
El barco se posó en la sala del trono, que por supuesto estaba completamente seca, mi padre era considerado cuando tenía visitas de la superficie. Bueno al menos cuando eran amigos mios por lo menos. Bajé del barco y me acerqué a hablar con mi padre. Les dije a los otros dos que se quedaran en el barco así me libraba de ellos un rato y podían discutir a gusto.
Mi padre no estaba en el trono como tenía costumbre, estaba de pie hablando con otra persona. Tardé un momento en reconocerlo.
-¡Doctor Richards! Me alegra verle, pero pensé que se iba a quedar en el campamento. Ya sabe para hacerle más pruebas a Annabeth.
El científico estiró su cuello para acercar su cabeza a mi
-Hola Percy, no te preocupes he dejado al señor Solace haciéndole pruebas mientras estoy aquí. Solo quería poder daros algo que os facilitará vuestra misión, hemos localizado 5 fragmentos de Shuma Gorath en el mar, tu padre ha intentado eliminarlos pero no ha sido tan fácil.
Mi padre hizo un mueca
- Hola hijo, me temo que es cierto- me respondió de mala gana- Incluso con todo mi poder cualquier cosa que le lance a ese ser simplemente no le afecta. Devora la energía divina que uso para atacar. Si intento atacarle con los elementos puede hacerse energía y marcharse de allí.
-Y un enfrentamiento cara a cara no sería prudente- puntualizó el doctor Richards- Los dioses son seres hechos de energía que es justo lo que usa Shuma Gorath como sustento. Necesitamos un ser físico que se encargue de ,,, bueno de matarlo.
No dije nada, pero tampoco es que me extrañara que los dioses fueran un poco inútiles y tuviéramos que hacer el trabajo nosotros. A ver quiero a mi padre, pero esa es la historia de mi vida.
-Osea que tenemos que matar esos cinco pulpos igual que matamos al de Nueva York, bueno es a lo que veníamos.
-Puede que no sea tan fácil como la primera vez - puntualizó el doctor Richards- Ahora estarán bien alimentados de magia y no descartamos que haya más de uno junto. Por eso quería daros una pequeña invención mía, pero el señor Poseidon no está de acuerdo.
Mi padre le dirigió una mirada de desaprobació yo fuera el doctor Richards me andaría con cuidado. Mi padre es mi padre y ellos parecen llevarse bien, pero molestar a un olímpico puede acabar muy mal. Muchos monstruos solían ser personas cercanas a ellos que les molestaron al fin y al cabo.
-No es que no esté de acuerdo, es que el arma que propones darles es muy peligrosa.
-No será para tanto…
-Es una bomba para dioses- me cortó el científico - Un pequeño dispositivo que explota contaminando la energía mística de todo lo que esté en su radio volviéndola inutilizable. Es veneno, tanto para un dios como para Shuma Gorath.
-Y quiere detonarla en el mar- se quejó papá- Aunque yo no esté en el radio de alcance sigue siendo mi dominio, me veré afectado.
-Mínimamente
-Me gustaría verte visitar Chernobyl una temporada a ver si dices que te gusta la idea de verte "mínimamente" expuesto a la radiación…
-Ejem- corté yo- Perdonad por interrumpir pero creo que sería yo el que debería tomar esta decisión, somos mi equipò y yo los que nos jugamos la vida y ellos cuentan conmigo para que los lleve de vuelta a casa. Yo digo que nos llevemos el arma, solo como último recurso.
Mi padre me miró sorprendido. No estaba acostumbrado a que yo pusiera los términos. En general no estaba acostumbrado al hecho de que ya no era un niño.
-¿Y si yo digo que no?- me preguntó mi padre mirándome fijamente a los ojos.
-Os buscáis a un crío de 12 años al que podais mandar a jugarse la vida porque yo me vuelvo a casa con mi novia.
Nos quedamos callados todos. El doctor Richards no sabía donde meterse, mi padre ni pestañeaba y yo por un momento temí ser convertido en un horripilante monstruo calamar (eso sería problemático porque yo creo que a Annabeth no le van los tentáculos). Me pareció notar que el palacio tembló ligeramente pero nada más pasó.
-Está bien, te has vuelto todo un líder hijo mío, lo respeto- dijo poniéndome una mano en el hombro.
Suspiré aliviado. Había ganado una discusión con mi padre, vencer a un monstruo gigante estaría chupado.
En el próximo capítulo volvemos con Annabeth y Will pero hacía mucho que no salía Percy y quería intercalar un poco sus misiones. Como siempre estoy abierto a cualquier comentario o sugerencia. Nos leemos
