Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary:

¿Qué harías si mañana se acaba el mundo? ¿Esperar a que suceda o vivir tus últimas horas aprovechando cada minuto?

En medio de una noche de juerga y shots de tequila estas preguntas aparecieron en sus divagaciones , pero de seguro quedarían en el olvido. A no ser que aparezca alguien a ayudarte a recordar y por qué no a convertir tu último día en la Tierra en el más memorable de todos.


EPÍLOGO


La observo mirar con bastante preocupación el montón de cajas que tenemos frente a nosotros, sus labios fruncidos y sus mejillas bastantes coloradas me hacen casi adivinar que su sentir en este momento no es el más grato de todos.

Porque vamos, solo a ella se le ocurre mudarse en un camión minúsculo y que nos hizo hacer 4 viajes, todo porque quería ahorrarse algo de dinero y no aceptó que le ayudara aunque sea un poco con lo que tuvo que pagar.

Así es ella.

Algo que he aprendido desde que estamos juntos es que es bastante testaruda, así que simplemente le sonrío apenas su mirada se cruza con la mía.

—Shaoran, tú sabes que te amo, pero favor, no quiero comentarios al respecto o te odiaré.

—¿Qué comentarios? —le pregunto mientras vuelvo al pasillo en búsqueda de la última caja que queda por entrar.

—Sabes a lo que me refiero.

Me mira desde el marco de la puerta de su nuevo apartamento, sus brazos están cruzados al frente de su pecho y su semblante me transmite seriedad, seriedad que dura poco ya que un par de mechones de su cabello caen de su alta coleta y comienza a mover su cabeza para intentar sacarlos del frente con muy poco éxito.

—No lo sé —le digo y tras ello le guiño un ojo.

Rueda sus ojos verdes y me quita la caja que llevaba en mis manos. La veo acomodarla en el único lugar disponible: sí, en la cúspide de una torre de por supuesto, más cajas.

Te lo dije, sé que te mueres por decirme eso, lo veo en tus ojos, y sí, tenías razón, debería haber pagado ese camión grande, de seguro si lo hubiera hecho ya tendría al menos algo ordenado —la veo mirar a su habitación para luego soltar un gruñido—. Ni mi cama está armada.

—Bueno, hoy es tu día de suerte, tienes un cuarto bastante cómodo y placentero a unas cuadras y créeme que su dueño estará más que encantado en recibirte en sus tan maravillosos aposentos.

Su semblante pasó rápidamente de la frustración a cierta alegría y por su caminar lento hacia mí sumado a su coqueta sonrisa es bastante seguro que me seguirá el juego, como siempre tan bien lo hace.

—Suena tentador —me comenta mientras pasa sus brazos tras mi nuca y humedece sus labios antes de volver hablar—. ¿Y él será también dueño de la cafetería que está al frente?

—Al parecer sí, eso me han comentado.

—Interesante, aposentos placenteros… una cafetería disponible para alguien que ama el café, ¿hay algo más que tenga ese chico del que hablas y que lo haga aún más irresistible?

Cuando me deparaba a seguir con nuestro juego mi celular vibrando me detiene.

Justo en el momento preciso.

Vamos bien.

A los segundos llaman a la puerta y me hago el sorprendido, Sakura me mira extrañada y da una rápida vista a sus cajas.

—¿Será que se nos quedó algo afuera? —me cuestiona con su ceño fruncido.

Me encojo de hombros e intento poner mi cara de máxima confusión, la observo caminar rápidamente hacia la entrada mientras la sigo de cerca. Sin pensarlo mucho abre la puerta y veo su mirada sorprendida al encontrarse con una pequeña caja justo en frente suyo.

—Eso no estaba y claramente no recuerdo esta caja, ¿será que es la forma en que los vecinos le dan la bienvenida a un nuevo inquilino?

—No lo sé, pero al menos la cajita se ve inofensiva.

—Shaoran, el veneno hasta puede ir en cartas de amor, no me sorprendería que esta caja tenga algo malo.

Paciencia, por favor, ruego que mi actuación se mantenga y logre evitar reír con los ingeniosos comentarios y expresiones de mi novia.

—Sakura, es solo una caja, y seguramente es tuya.

—¿Cómo lo sabes?

—Eres la única que se estaba mudando.

—Pero esta caja no estaba, estoy segura que vi que entraste la última caja.

Sí, seguimos en la entrada "discutiendo" a causa de una caja y yo aguantando las ganas de decirle que la abra.

Y por supuesto, la cajita sigue en el suelo.

—¿Y si la observas mejor? —le sugiero, ella parece pensarlo un poco.

Suelto un largo suspiro y me agacho frente a la caja. A los segundos, Sakura imita mi acción.

Agradezco que mi ayudante le haya puesto una etiqueta con el nombre de mi novia, sino, de seguro Sakura no se atrevería a abrirla y mi plan claramente no hubiese resultado cómo tan bien lo había planificado.

—Ahí dice algo —inquiero mientras le señalo la etiqueta que está a un costado y de la que no se había percatado, lo que hace que se acerque con más confianza a la caja.

—¿Tiene mi nombre? —asiento rápidamente mientras su curiosidad la hace mirar de cerca la etiqueta—. ¡Tiene mi nombre, Shaoran!

—Entonces es tu caja —afirmo sonriente mientras resisto las ganas de tirarme el cabello, y a la vez lanzarme a besarla porque la expresión que tiene me hace sentirme aún más enamorado de ella.

Y joder, agradezco a todas las deidades existentes cuando la veo al fin tomar la decisión de comenzar a abrir la caja, pero su acción se detiene rápidamente: a los segundos la veo pegar un salto tras notar que la caja hizo un pequeño movimiento.

—¡Oh, dios! ¡Hay algo dentro!

—Por supuesto, es una caja, guardamos cosas en las cajas —y sí, su mirada verde y fulminadora me ataca apenas termino de articular la última palabra.

—Shaoran, estoy hablando en serio, algo vivo está ahí dentro —me comenta señalando con su índice derecho la dichosa caja y mirándola con su entrecejo bastante arrugado.

La caja se mueve nuevamente y finalmente el sonido de lo que está ahí dentro hace que mi novia pegue un grito mientras yo lucho por reprimir mis ganas de reír.

—¿Eso fue un maullido? —del interior de la caja vuelve a escucharse un maullido bastante agudo lo que provoca que Sakura me mire casi en estado de shock—. ¡Eso fue un maullido!

Sonrío al fin y más al ver cómo con un extremo cuidado comienza a abrirla, y sí, ahí, en su interior un pequeño gatito de ojos miel y pelaje anaranjado se asoma tímidamente.

—Por favor, dime que esto es verdad… es un gato... ¡es un gato!

—Tu gato —aclaro al fin.

En sus ojos verdes veo la emoción de este gesto que planifiqué para ella, desde que nos conocimos su deseo de tener un gato estuvo presente, y pese a que adora a Creme y Bruleé, tener su propia mascota seguía siendo algo que anhelaba y qué mejor que en este momento, y más aún cuando las reglas de este edificio sí lo permiten.

Y esto último me hace rememorar que hace casi un año disfrutamos al máximo de nuestro "Último día en la Tierra" gracias a su genial Check List.

Y sí, llevamos casi un año juntos porque desde ese día supe que no había vuelta atrás y mi especie de mantra de no buscar algo serio tuve que eliminarlo porque Sakura llegó a cambiar todo.

—¿Es gatito o gatita? —me pregunta mientras vuelvo mi atención al presente.

—Gatito.

Se sienta en el piso del pasillo y lleva al gatito a su pecho, deja varios besos en su cabeza antes de alzarlo frente a su rostro y mirarme aún sorprendida.

—Eres…

—¿Una pesadilla?

Niega rápidamente.

—Eres una hermosa pesadilla —aclara tras reír—, ¿en qué momento organizaste esto? ¿Cómo?

Un carraspeo nos hace alzar la mirada.

—Por supuesto —dice Sakura sonriéndole al chico que ahora está frente a nosotros.

—No solo soy un tatuador bonito, también ayudo a mis amigos locamente enamorados.

Y claramente Yamazaki comenzaría con sus tan típicos comentarios.

Al menos este dio en el clavo porque sí estoy locamente enamorado de esta chica y ni siquiera puedo disimularlo.

Veo a mi amigo ayudar a ponerse de pie a mi novia y ella nos hace la señal para que entremos a su departamento.

Sakura me observa desde el centro de su sala de estar, en medio de cajas, con su gatito que cómodamente sigue sobre su pecho.

—Y ahora, Shaoran Li, tendrás que aguantar que mi lado cursi me domine por completo porque estaré repitiéndote como grabadora que te amo y mucho —y estoy seguro que debo tener una sonrisa pegada en mi rostro, y más aún al ver como estira una de sus manos invitándome a acercarme a ella.

—Y yo a ti, Sakura Kinomoto.

Acuno su rostro con mis manos y nuestros labios no demoran en entrar en contacto en un beso que plasma todo lo que me hace sentir y todo lo que la amo. Nuestra acción se detiene cuando somos interrumpidos por un pequeño felino que intenta morder mi mentón.

—¿Cómo se llamará? —le pregunto mientras le hago cariño al gatito que está entre nosotros y que ya ronronea sin parar.

—¿Te gusta el nombre Kero?

—¡Hey, par de tortolos apasionados! —la voz de nuestro amigo nos interrumpe—. Viene ayuda en camino, así que tendrán donde hacer sus demostraciones de pasión de forma más cómoda, aunque la verdad cuando dan ganas a veces no importa mucho el lugar.

—Yamazaki —lo llamo casi gruñendo.

—Dime.

—Eres un completo imbécil.

La risa de Sakura reverbera en su nuevo hogar.

—Ustedes y su amistad... aunque coincido con lo último que dijiste —Sakura me guiña un ojo lo que me hace de inmediato querer pedirle a mi amigo que se vaya ojala lo antes posible.

—Ah, Sakura, los chicos traen el resto de cosas para el nuevo integrante —agrega Yamazaki provocando que mis deseos desaparezcan rápidamente y más al recordar que a mi sorpresa aún le quedaba un detalle pendiente.

—¿Cómo? —pregunta Sakura y me mira buscando alguna respuesta.

—Solo es su arenero y su comida —le aclaro—. La tarea de escoger el resto de las cosas te las dejo a ti, sé cuánto amas ir a comprarle cosas a Creme y a Bruleé.

La veo negar con su cabeza para luego alejarse un poco, la observo dejar a un adormilado Kero sobre un cojín que había encima de una silla.

Se voltea y nuestras miradas se cruzan nuevamente, sus manos suben por mi pecho y se posicionan suavemente en mi nuca, su sutil aroma floral me hacen inspirar profundamente y sus bellos ojos terminan por capturarme por completo.

—Como siempre pensando en cada detalle, de verdad, muchas gra...

La atraigo a mí con fuerza y profundizo nuestro beso dejando sus palabras suspendidas en el aire y como estábamos tan inspirados no tomamos cuidado del montón de cajas que había tras nosotros y por poco caemos al suelo, desde luego, las dichosas cajas no tuvieron la misma suerte.

—Hay cosas que nunca cambiaran —suelta Yamazaki lanzándonos una mirada divertida mientras lo vemos llevar un velador hacia el dormitorio de Sakura.

Y reímos, con bastantes ganas, disfrutando este momento, de este presente.

Y coincido en algo con mi amigo: a esta chica no la cambiaría por nada en este mundo.


Notas de Caris:

¡Sorpresa!

Esto lo tenía escrito hace varias semanas y de verdad, no había tenido tiempo para editarlo, pero bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?

Un breve bonus con POV de Shaoran.

Y con este epílogo cierro finalmente esta historia, siempre estuvo en mis planes agregar este bonus que dejara en claro (por si alguien tenía dudas jajaja) que este par claramente no se iba a separar, y como dice Shaoran ha pasado casi un año desde que completaron la Check list y que dio pie a esa locura de 24 horas :D

Espero les guste!

Me despido muy agradecida de sus hermosos comentarios y apoyo, de verdad, mil gracias.

Espero seguir leyéndolos/las en alguna próxima historia, sé que tengo una que finalizar pero me ha costado, y quizás aparezca un nuevo fic, quien sabe (?), pero quiero avanzarlo más antes de comenzar a compartirlo.

Recuerden seguirme en wattpad, me encontraran como CarisBleu, en este espacio planeo subir una historia original que estoy escribiendo.

Un abrazo grande y nuevamente, muchas gracias por leer :)