CAPÍTULO 13
En la actualidad
POV Nanoha
Fate se había quedado de piedra al verme tras ella. Quise acercarme, pero no sabía qué hacer. No sabía cómo actuar con Fate. A veces seguía siendo todo un misterio para mí. Ella me estaba mirando fijamente, aun con algo de sorpresa reflejado en su mirar, y algo más: miedo. Se me estrujó el corazón. No quería que Fate tuviera miedo. Ese sentimiento tenía que hacérselo borrar de sus ojos y de su corazón. Sin pensarlo ni un segundo más, me adelanté y la abracé estrechamente.
- Lo siento mucho, Fate-chan. –susurré– Siento mucho lo que ocurrió. –ella me devolvió el abrazo.
- ¿Qué es lo que sientes, Nanoha?
- El haberte hecho esa pregunta. –murmuré y ella negó.
- No preguntaste nada malo, Nanoha… Fui yo quien actuó de manera infantil. –me separé de ella abruptamente y negué– Sí. –iba a refutar, pero me detuvo poniendo uno de sus dedos en mis labios– Estoy acostumbrada a ser sólo un trozo de carne para todos… –habló con pesar– Nunca nadie ha querido formar una familia conmigo, Nanoha. –me dio una leve sonrisa– Que me hicieras esa pregunta, me tomó desprevenida porque hace mucho tiempo que quiero ser madre.
- Fate-chan… Yo… –tomé su rostro entre mis manos y la miré fijamente– Yo quiero tener hijos contigo. –hablé con firmeza.
- Tú… –se calló– Tú… ¿quieres… tener… hijos conmigo? –preguntó a duras penas y yo asentí lentamente– ¿De verdad? –cuestionó incrédula y entonces entendí todo su miedo.
- Sí, Fate-chan. –tomé su mano– No sé si sea pronto, pero yo quiero todo contigo. Y cuando digo todo, es todo. –le sonreí– No soy como tu ex prometido ni como tu ex novia, Fate-chan. Mis sentimientos son reales y sinceros. Jamás te engañaré. Nunca. Eres lo más maravilloso que se ha cruzado en mi camino y por nada en el mundo pienso dejarte ir. –le retiré algunas lágrimas que escaparon de sus preciosos ojos– Si tú me quieres, aquí estaré a tu lado por el resto de nuestras vidas. Quiero una vida, un futuro, una familia contigo, a tu lado. –acaricié su mejilla– Sé que aún estás tratando de curar tu corazón, pero déjame decirte que lo estás haciendo muy bien y que me estás dejando ver algunas facetas tuyas desconocidas. –se sonrojó– Me hace muy feliz ser partícipe de tu cambio, Fate-chan.
- Nanoha… –me llamó suave y le sonreí como respuesta– ¿No deberíamos casarnos primero? –preguntó tímidamente y muy ruborizada, provocando mi risa.
- El orden es lo de menos, Fate-chan. –sonreí antes de darle un tierno beso– Pero lo haremos todo a su debido tiempo y como queramos. Si quieres ser primero mamá, así será. Si quieres casarte, nos casaremos. Si quieres pasar directamente a la noche de bodas… –sonreí traviesa y ella se puso roja como tomate– …podemos hacerlo.
- ¡Na… Na… Nanoha! –tartamudeó– Vámonos a casa. –reí y tomé su mano para regresar.
POV Fate
Después de haber llegado a casa, Arf se durmió en su camita. Siempre tomaba una siesta tras su paseo matutino. Sonreí antes de suspirar. Aún tenía preguntas que necesitaban respuestas. Me sobresalté al sentir los brazos de Nanoha rodear mi cintura y pegar su cuerpo a mi espalda.
- ¿Qué ocurre? –me preguntó dulcemente. Exhalé y me volteé entre sus brazos.
- Me encontré con Curren en el parque… –murmuré y ella no dijo nada– Me dijo que lo sentía y que nunca quiso hacerme daño. Me dijo que lo que tuvimos fue real, que me amó. –la sentí suspirar disimuladamente y aguardé a que dijera algo.
- ¿Y qué opinas? –la miré a los ojos.
- No la creo. Alguien que dice amarte no te trata como ella hizo conmigo. –exhalé– Aunque tampoco sentí nada. Le di las gracias por sus palabras y ya está. –asintió y me dio un beso en la mejilla– ¿Por qué te marchaste anoche, Nanoha? –pregunté suavemente.
- Lo siento… –apoyó su cabeza en mi hombro– Tú te levantaste y te encerraste en el baño. Quise seguirte y hablar contigo, pero te oí llorar y quedé petrificada. –hablaba en susurros– Yo pensé que había dicho algo malo o que había ido demasiado lejos…
- No… no fue eso. –suspiré– Ven, sentémonos…
Flashback
Hace dos años
Estaba nerviosa. Estaba sola en la sala de espera. Llevaba mucho tiempo aguardando por esto. Suspiré. Di un sobre salto al oír mi nombre. Me puse en pie y seguí a la enfermera hasta la consulta de la doctora.
- Siéntate, por favor. –me pidió con una sonrisa y eso hice– Muy bien, Fate. Sabes cómo va el proceso, ¿cierto? –asentí– Muy bien. Ahora vas a pasar a esa habitación y vas a quitarte la parte inferior. Cuando estés lista, la enfermera te ayudará a colocarte en la camilla y te haré el primer chequeo. –volví a asentir antes de ir hacia donde la enfermera me indicó– Fate, esto será un poco incómodo y frío, pero trata de estar lo más relajada posible, ¿vale? –asentí y la doctora hizo el chequeo– Parece que está todo bien, Fate. –miró a la enfermera– Límpiala. –me volvió a mirar a mí– Ya puedes vestirte. Te explicaré cuál es el siguiente paso. –me limpiaron y me vestí para salir a su despacho– Bien, Fate, la próxima prueba será una histerosalpingografía. Suele ser una prueba incómoda, pero necesitamos hacerla para comprobar el estado de tus trompas de Falopio y cavidad uterina. Con esta solicitud tienes que bajar al sótano y pedir cita allí. La administrativa te dará las indicaciones a seguir antes y después de la prueba. –asentí– ¿Tienes alguna duda?
- No, está todo muy claro.
- Muy bien, pues entonces nos vemos después de la prueba para comprobar esos resultados.
- Gracias. –me puse en pie– Adiós.
- Adiós. –salí de la consulta.
…
Tras haber bajado al sótano y la chica haberme dado la cita para la prueba y las indicaciones que debía seguir, volví a casa. Una semana después, me hicieron la prueba. Fue muy incómoda. Te introducían una cánula muy delgada a través del cuello uterino hasta alcanzar cierto lugar. De repente sentías mucho dolor porque sentías cómo el contraste recorría toda tu cavidad y, entonces y solo entonces, te tomaban las radiografías necesarias. Gracias al cielo, no tuve ningún sangrado ni fiebre ni ningún efecto secundario que podría haber tenido. Volví a casa y estuve unos días un poco molesta, pero todo fue bien.
…
Volví a consulta para recoger los resultados un mes después. Estaba nerviosa. Esperaba que todo hubiera salido bien y que pudiera cumplir mi sueño de ser madre. Tomé una bocanada antes de entrar en consulta tras el llamado de la enfermera.
- Buenos días. –saludé.
- Buenos días, Fate. Siéntate. –hice lo que me dijo– Los resultados de las pruebas están bien, Fate. Vamos a incluirte en la lista de espera. –sonreí ampliamente– Suele ser d años. –mi sonrisa vaciló un poco, pero la mantuve– La próxima vez que vengas, el doctor que llevará a cabo la inseminación te explicará el siguiente paso y así empezar con todo el proceso. –asentí– Muy bien, pues vamos a imprimir una documentación y la firmaremos, ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
Hace nueve meses
Recibí la ansiada llamada para seguir con el proceso de ser madre soltera. Estaba extasiada y nerviosa. Fui a la consulta del doctor y me explicó todo el proceso y los siguientes pasos a seguir.
Hace cinco meses
Después de unos meses en los que tuvieron problemas en el hospital, confusiones y demás, me llamaron para empezar con el proceso de ser madre soltera. Debía ser una muy mala broma del destino. Tuve que rechazarlo porque acababa de tener mi operación de corazón. En ese mismo instante, mi sueño se desvaneció por completo.
Fin Flashback
- Fate, yo… –la detuve.
- Ser madre era mi sueño, mi ilusión, pero todo eso se desvaneció con el tiempo. Que me dijeras que querías tener hijos conmigo, hizo que mi corazón latiera desenfrenado. Fueron muchas emociones las que sentí y no sabía cuál predominaba, pero no hiciste ni dijiste nada malo. –me miró con tristeza– Nanoha, todo está bien ahora.
- Aun así no debí haberme marchado… Hayate-chan me llamó justo en ese momento para preguntar cómo había ido la cena con mis padres y… –bajó la cabeza– Lo siento mucho, Fate-chan. –tomé su mano y ella me miró– Quiero tener hijos contigo. –habló firme.
- De acuerdo.
- Podemos adoptarlos. –asentí– O quizás podría tenerlos yo en el caso de que para ti sea peligroso o no lo sé.
- Lo que digas me parecerá bien. –se soltó de mi agarre y se puso en pie, dándome la espalda– ¿Nanoha? –le pregunté al ver que apretaba las manos en forma de puños– ¿Nanoha? –me puse en pie.
- ¡No puedes aceptar todo lo que yo te diga, Fate-chan! –exclamó– En una relación, las decisiones que se tomen es cosa de dos. No puedes estar siempre de acuerdo conmigo. Nunca te niegas a venir conmigo a un lugar, aunque no sea de tu agrado. Nunca te quejas por nada. Si te encuentras mal, no lo dices por no molestar. Así no funciona el amor. Así no funciono yo. –parecía furiosa y yo bajé la cabeza– Fate-chan, ¿por qué lo haces? –me preguntó alzando mi barbilla y mirándome a los ojos.
- Yo… Yo… –tomé una bocanada de aire y la miré con temor– Phil se llevó mi amor propio, paz mental y todo lo que te puedas imaginar, Nanoha. Me sometí a él y a todo lo que quería. Con Curren fue algo parecido. Primero se encargó de subir mi autoestima con tantos halagos y después me destruyó, incluso más que Phil.
- Fate-chan… –me llamó con dulzura– Yo no voy a hacerte eso. Tengo muchos planes de futuro para cumplir a tu lado. Así como tus planes son míos también. Yo no quiero que seas sumisa, Fate-chan. –acarició mi rostro y retiró un mechón de mi frente– Quiero que digas todo lo que se te pase por la cabeza, que no guardes nada y que confíes en mí. Sea lo que sea que digas, no cambiará mis sentimientos por ti. Eres libre, Fate-chan. Jamás hagas nada que no quieras. Nunca. –me dio su cálida sonrisa y asentí– Bien, en ese caso… –me miró con un brillo especial en sus ojos y temblé– Te amo, Fate-chan. –se inclinó hacia mí y me besó con extrema dulzura.
- Yo también te amo, Nanoha. –dije tras romper el beso.
…
POV Nanoha
Desde ese día, Fate y yo fuimos más felices de lo que ya éramos. Al principio la regañaba porque seguía siendo sumisa y nunca me llevaba la contraria en nada, pero poco a poco eso fue mejorando y, si algo no le gustaba o no le parecía bien, me lo hacía saber. Nuestras familias y amigos nos apoyaban. Aún seguíamos yendo de un apartamento a otro para dormir, pero ya habíamos estado hablando de encontrar uno nuevo donde comenzar nuestra vida en común. Cada vez que pensaba en lo que nos deparaba el futuro, una boba sonrisa se estampaba en mi cara. Este fin de semana le tenía una sorpresa preparada. Esperaba que le gustara. Su madre se quedaría con Arf. Se había encariñado con ella. Ahora que no vivía nadie con ella, se sentía sola y nuestra cachorrita alegraba sus días. Un carraspeo me hizo detener el tren de mis pensamientos. Miré hacia el frente y me encontré con Sachie mirándome con la ceja alzada. Me avergoncé y me puse a trabajar. Desde que le contamos a nuestra jefa que teníamos una relación sentimental, ya no volvimos a trabajar juntas. A Fate la enviaron a otro departamento. Ahora sólo nos veíamos para desayunar, aunque a veces yo iba a verla a su departamento. Tenía todo un club de fans allí. Siempre había un gran alboroto y eso me enojaba. Sin embargo, cuando la veía reír con las nuevas amistades que había hecho y cuando veía su rostro completamente iluminado con una enorme sonrisa al verme, todo mi enojo desaparecía y mis piernas me fallaban. ¿Cómo era posible que provocara eso en mí? Me hacía tocar el cielo sin despegar los pies del suelo. Suspiré. Echaba de menos trabajar con ella. Se me hacía más llevadero. Ahora las horas eran eternas y parecía que el tiempo confabulaba en mi contra. Me sobresalté al sentir una mano en mi cuello y rápidamente un beso en mis labios.
- ¡Fate-chan! –exclamé con el corazón a mil y ella rió.
- ¿Dónde te habías ido? He tocado a la puerta y no respondiste. He entrado, te he hablado y seguías ajena a todo. –parpadeé varias veces– Fue lo único que se me ocurrió para hacerte reaccionar. –volvió a reír al ver mi avergonzado rostro.
- ¡Mou, Fate-chan! –le di un golpecito en su pierna antes de que se sentara en mi mesa mirando hacia mí– ¿Qué haces aquí?
- Tengo una reunión con Edgar. –alcé una ceja– Tenemos que comprobar y analizar unos informes. –señaló una carpeta que traía y asentí– Como aún faltan quince minutos y me coge de camino, he venido a ver a mi hermosa novia para darle una sorpresa, y resulta que ella estaba ausente pensando en quién sabe y haciendo quién sabe qué. –me sonrojé furiosamente.
- ¡Fate-chan! –ella rió– Mou, no seas cruel. –inflé mis mejillas– Estaba pensando… –me interrumpió con un apasionado beso que me envió más allá de la exosfera.
- Te extrañé, Nanoha. –susurró frente a mis labios.
- Fate-chan… –me ruboricé antes de sonreír– Yo también te extrañé. –me puse en pie y la abracé estrechamente mientras aspiraba su aroma– ¿Crees que esa reunión sea muy larga?
- No lo sé, cariño. Todo depende de Edgar. ¿Tienes mucho trabajo? –negué– Entonces… –acarició mis piernas– ¿Puedo distraerte un poco? –me preguntó al oído antes de darme un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja.
- Fa…Fate-chan… –hizo un sonido como que me escuchaba, pero ella siguió acariciando mi cuello con sus suaves labios y mis piernas con sus amables manos– ¿Qué… qué… estás…? –me interrumpió dándome otro beso cargado de pasión– Un momento, Fate-chan. –me separé de ella abruptamente y fui a la puerta a poner el pestillo antes de girarme hacia ella con un sonrojo– Ahora sí. –ambas sonreímos.
…
Durante cinco minutos estuvimos besándonos, acariciándonos y abrazándonos. No hicimos nada más. No por falta de ganas, pero Fate tenía esa reunión con Edgar y no podía llegar tarde ni sudada. En esos minutos, sólo existíamos nosotras dos y nadie más. Era nuestra forma de decirnos cuánto nos amábamos sin usar ninguna palabra. A veces, con los gestos podíamos expresar más de lo que podríamos decir con palabras. Antes de salir por la puerta, se volteó a verme y me dio su más hermosa sonrisa, llenando mi pecho de calidez y amor. Un amor que no dejaba de crecer. Un amor que no tenía frenos y que yo por nada del mundo quería detener, porque ella… ella me embrujaba, me amarraba y no me soltaba.
SilenzeAutumn: Bueno, finalmente Nanoha no se enojó por lo de Curren. A fin de cuentas, no pasó nada y Fate le contó que la había visto. No había motivos para enojarse. Y tranquila, no más drama en esta historia. Es hora de ser felices!!!
Saizoh: Tranquilo, lo entiendo. Sé que a nadie le gusta leer esas cosas, pero era necesario para entender el comportamiento y miedos de Fate. Los celos son así... Aparecen de la nada, por motivos absurdos y para volverse loco... Ya ves que no hubo drama ni tampoco tengo intención de escribir alguno más. Ha llegado el momento de escribir sobre el amor bonito, sincero e incondicional.
Notas de autor: Os pido disculpas por la demora, pero algunos problemitas de salud me están teniendo alejada de la escritura. Sólo deciros que terminaré esta historia porque yo siempre termino lo que empiezo y que actualizaré lo más rápido posible :)
