Capítulo 20
El plan para asombrarlo
-¿Otro regalo? - preguntó Hermione. Desde que le dio los libros hace tres semanas, Severus le había estado dando pequeños regalos en casi cualquier oportunidad. Hasta el momento había recibido varios libros, tanto de referencia como románticos, plumas elegantes, pergaminos finos, pociones e incluso pequeñas piezas de joyería. Cada regalo se lo presentaba con un uso o motivo obvio, pero a veces Hermione se daba cuenta que se esforzaba demasiado por encontrar esos motivos. ¿Un broche para el cabello de nácar para asegurarse que su cabello no estorbara durante su EXTASIS de pociones? Demasiado forzado.
Estaba muy agradecida de que Ginny estuviera al tanto de la situación. No sabía que haría si no pudiera soltar un chillido femenino ante el romanticismo de su esposo y un desmayo burlón ante su dulzura y consideración. También sabía que nadie más le creería.
-Esto es en realidad parte de un regalo más grande - confesó Severus. Ella le sonrió y comenzaba a abrir el regalo cuando llamaron a la puerta del laboratorio. Apresuradamente metió el delgado paquete en su bolsillo y comenzó a cortar diligentemente unas raíces en partes precisas de un cuarto de pulgada mientras Severus abría la puerta.
-Oh, Severus, esperaba encontrarte solo - dijo Lily Butterfield alegremente mientras entraba al laboratorio, mirando a Hermione con desagrado. Por su parte, Hermione le sonrió brillantemente a la profesora a modo de saludo, cambiando su expresión a una mueca cuando la mujer se dio la vuelta.
Severus usó todas sus habilidades para no reírse ante la muestra de insolencia de Hermione. - No sé porqué elegiste esta hora, te había comentado que la señorita Granger me ayuda los sábados por la mañana - dijo Severus con un ligero tono de censura en su voz.
-Oh sí, debo haberlo olvidado. Vine a hablarte sobre el baile de fin de año que Albus anunció esta mañana.
Severus frunció el ceño con desdén. No era mentira, Albus había anunciado esa mañana que la fiesta de fin de año se extendería del quinto al septimo año y que se contaría con una banda para el entretenimiento y habría baile hasta medianoche. Los aplausos de los años superiores desafortunadamente llegaron a los oídos de Severus tras el anuncio, aplausos que se hicieron m´sa fuertes cuando se informó a los jóvenes que se realizarian fiestas más pequeñas en cada sala común para que también pudieran tener una noche festiva. - ¿Qué sobre eso? - preguntó.
-Sólo quería que supieras que si me pidieras que te acompañe diría que sí - dijo con coquetería. La profesora saltó ante el fuerte golpe que sonó detrás de ella.
-Lo siento, se me cayó - dijo Hermione, agachándose para recoger los pedazos de vidrio roto y de raices que estaban en el suelo.
Severus fue a ayudarla, para disgusto de Lily. Observó con una expresión de leve desagrado como se susurraban furiosamente antes de que Severus se pusiera de pie una vez más.
-Asegúrese de que no queden pedazos de vidrio entre las raices, señorita Granger - dijo con autoridad.
-Si, señor- respondió ella con recato.
-¿Entonces? - preguntó Lily. Severus le devolvió la mirada sin decir nada, lo que ella interpretó como si él no quisiera preguntarle con una audiencia presente y sonrió como si no le preocupara. - Hablaremos más tarde, - dijo en un susurro conspirador y salió del laboratorio como si fuera su dueña.
Severus bloqueó y silenció la puerta en cuanto salió. - ¿Estás bien?
Cuando se inclinó para ayudar a Hermione, aprovecharon la oportunidad para tener una conversación rápida.
-¿Qué está haciendo? - susurró Hermione ferozmente.
-Aparentemente, me está invitando a salir.
-Pensé que no estabas interesado.
-No lo estoy.
-¿Por qué cree que lo estás?
-¿Cómo se supone que lo sepa? No voy a preguntarle, así que no importa.
-Deshazte de ella, hay que hablar.
-Está bien. Ten cuidado con los vidrios.
Se había puesto de pie y vuelto a actuar como hacían en público, Hermione había hecho su parte maravillosamente y parecía que Lily no se había dado cuenta.
-¿Qué fue eso? - preguntó Hermione con un pequeño temblor en su voz.
-Ella ha estado intentando, repetidamente, desde su llegada, hacerme invitarla a salir - le dijo Severus. - Por lo general solo me pregunta si voy a tomar unas copas con los Lupin junto a ella, pero siempre la he rechazado. Honestidad, lealtad, confianza y fidelidad, eso fue lo que pediste y con los que he intentado vivir en tu honor. Nunca te traicionaría y espero sinceramente que no creas que lo haría.
Hermione suspiró, pero continuó mirandolo a los ojos. - Por supuesto que no lo creo y lamento haberte hecho creer eso. - Dijo colocando una mano sobre su brazo, respirando aliviada cuando él la cubrió con su propia mano. - Solo es molesto ver a otra mujer acercarse a ti de esa manera frente a mi y no poder hacer nada al respecto - mencionó mirando hacia abajo.
Severus colocó un dedo debajo de su barbilla y la levantó para poder mirarla a los ojos. - No solo te prometí fidelidad, recuerda que el mismo vínculo probablemente lo exige.
-Tienes razón, por supuesto. Lo siento.
-Estás perdonada, mi pequeña escupefuegos. Creo que hubiera estado más preocupado si no hubieras reaccionando, tus pequeños celos muestran que te preocupas por mi.
-Me preocupo por ti - dijo Hermione apasionadamente. - ¡Mucho! Pero los celos son indignos y no debería haber reaccionado de esa manera.
-Hermione, muchas cosas han cambiado para mi desde que reconociste nuestro vínculo y aceptaste explorar lo que podría haber entre nosotros. Sé que era un hombre amargado, antipático y del todo desagradable. De acuerdo, todavía lo soy con la mayoría de la gente, pero también me encuentro dispuesto a sonreír más a menudo, pero más que nada me encuentro con ganas de hablar contigo. No hablo con la gente, al menos nada de importancia. Tú has sacado todo eso en mi y me gusta el hombre en el que me estoy convirtiendo a tu alrededor. Que muestres celos hacia mi es un gran estimulo para mi ego. - Terminó su discurso con una sonrisa.
-Sé que esto rompe las reglas, pero… - Hermione se inclinó hacia delante, recorriendo las escasas pulgadas que los separaban y besó suavemente los labios de Severus. - Gracias - dijo ella después de retirarse.
-De nada - dijo. Hizo un gesto con la cabeza hacia su bolsillo. - Tu regalo - le recordó.
Hermione lo sacó. - No estoy segura de que me lo merezca ahora.
-Como te dije, es parte de un regalo mucho más grande, uno que en realidad afecta a varias personas, así que te aconsejo que lo abras o sufras su ira - bromeó.
Hermione sonrió mientras quitaba el envoltorio, revelando un libro de color burdeos que le resultaba muy familiar. - ¿Me has dado mi pasaporte? - preguntó con curiosidad.
-No es tu pasaporte.
Hermione lo abrió para ver los detalles. - Es tu pasaporte, - dijo examinando la información que ahí aparecía. - ¿Por qué me diste tu pasaporte? ¿Vas a algún lado?
-Vamos - recalcó.
-¿De verdad? - La sonrisa de Hermione se mostró en sus ojos, tal como esperaba. - ¿A donde?
-Europa - dijo simplemente.
No estaba del todo preparado para el chillido de pura alegría y como lanzó todo su cuerpo a sus brazos. Se tambaleó levemente cuando Hermione envolvió sus brazos y piernas alrededor de él, todavía chillando de felicidad. Antes de que él se diera cuenta, se estaban besando apasionadamente, Hermione no sabía de que otra manera podía mostrar su agradecimiento tan profusamente. Fue sólo cuando Severus notó su rápidamente creciente excitación que de mala gana la apartó y la bajó al suelo. Esto solo provocó el inicio de la avalancha de preguntas.
-¿Cuándo nos vamos? ¿ A dónde vamos a ir primero? ¿Qué lugares quieres ver? ¿Alguien más sabe a dónde vamos?
-Detente, toma un respiro - instruyó Severus.
-¡No hay tiempo para respirar! ¡Solo tenemos el verano para explorar un espacio tan grande! ¿Cuando nos vamos? - repitió su primera pregunta.
-Primero de agosto - respondió.
-¡Primero de agosto! - dijo Hermione con incredulidad. - ¿Estaremos fuera solo un mes? ¡Menos! ¡Tienes que estar de regreso una semana antes de que comiencen las clases!
-Pensé que querrías estar aquí para el cumpleaños de Potter - dijo Severus con las comisuras de su boca ligeramente hacia arriba.
-¡A la mierda el cumpleaños de Harry! - dijo Hermione despiadadamente - ¡Tendrá otro el próximo año! ¡Vámonos inmediatamente después de la fiesta de despedida!
Severus negó con la cabeza - Ya está arreglado todo. Partimos el primero de agosto y nuestra primera parada es Moscú. Luego nos dirigiremos al oeste hasta que volvamos a casa. - Dijo lentamente, con la esperanza de que eso activara su memoria.
-Pero… - La comprensión iluminó su rostro - ¿Vamos a ir con Harry y Ron? - preguntó.
Severus asintió, preparándose para un nuevo ataque. Hermione no perdió el tiempo chillando, simplemente lo agarró de las solapas y tiró de él para besarlo de nuevo. - Está bien - dijo ella tras romper el beso. - Incluso si es solo por unas pocas semanas, gracias - Trató de verter tanta emoción en sus palabras como le fuera posible.
Esta vez Severus no esperó. Él la besó mientras le decía - Estaremos con ellos mientras dure el viaje. Albus me ha permitido tomarme un año sabático y viajar contigo. - Hermione ya no pudo contener su emoción, lágrimas de pura alegría corrían por su rostro mientras se besaban. Las manos de Hermione ahuecaron las mejillas de Severus y las de él estaban enterradas en su largo cabello mientras expresaban su alegría, la de ella por recibir tan maravilloso regalo y la de él por la forma en que lo había aceptado.
Una vez más, a regañadientes, Severus terminó su abrazo cuando su excitación alcanzó alturas que rara vez había sentido. - Una semana más - dijo mientras apoyaba su frente contra la de ella.
-Una semana más - estuvo de acuerdo. - Creo que deberíamos refugiarnos en una habitación en alguna posada y olvidar que el mundo existe.
-Hablaremos de eso hasta el próximo sábado - prometió Severus. - Hasta entonces, seguimos siendo una estudiante y un profesor, irreprochables y sin nada entre nosotros.
Hermione dio un paso atrás y caminó hacia su mesa. Recogió cuidadosamente los fragmentos de vidrio restantes de entre las raíces y los desechó adecuadamente. Tomando su cuchillo, una vez más comenzó a cortar las raices. Mientras trabajaban, Severus le habló de Horace Slughorn, quien había accedido a salir de su retiro por un año "Y solo un año Albus" y de hablar con Harry y Ron para informarles que se uniría a ellos en su viaje.
-Me hubiera gustado ver sus expresiones - dijo Hermione entre risas.
-Bueno, después de que despegué sus mandíbulas del suelo… - dijo Severus en respuesta. Estuvieron en silencio por un tiempo, simplemente rebanando y troceando las últimas plantas que Severus tenía en su almacén para tenerlas listas para el maestro de pociones temporal.
-Sé que no le has dado ningún aliento a Butterfield. ¿Por qué crees que es tan persistente? - preguntó Hermione.
-El desafío, tal vez - sugirió Severus.
-Tal vez, - estuvo de acuerdo Hermione. - Creo que Tonks podría estar poniendo ideas en su cabeza.
-¿Nymphadora? ¿Por qué diablos haría eso? - preguntó Severus.
-Algo de lo que creí haberle oído hablar a ella y a Ginny. Estuvimos de visita la semana pasada y fue solo un fragmento que no tiene sentido y luego me distraje con el bebé. Solo lo recordé con la persistencia de Butterfield, ahora creo que lo tengo en contexto.
-¿Qué dijo?
-Solo que su plan estaba avanzando a pesar del evidente obstáculo, tú eres el obstáculo.
Severus estaba pensativo. De hecho, era un obstáculo en el camino de alguien que intentaba perseguirlo románticamente, ya que no estaba interesado en absoluto. - La pondré en su lugar - prometió.
Hermione sonrió. - No es necesario, confío en ti y ella solo estará aquí por una semana más. Sigue así y déjala escabullirse con la cola entre las piernas.
…
La última semana de clases pasó bastante rápido. Los de séptimo terminaron el último de sus examenes y tuvieron un par de días libres al final de la semana para relajarse y descansar antes de regresar a Londres y comenzar sus vidas. Se habló mucho sobre cuales serían los siguientes pasos, estaban firmemente divididos en dos, los que ingresaban inmediatamente a la fuerza laboral y los que viajarían. Otra faceta de la vida muggle que había cruzado al mundo mágico fue el año sabático, había comenzado a volverse popular desde el año anterior, cuando ya no había amenazas contra las que luchar.
Hermione, Harry, Ron, Ginny y Luna estaban descansando junto al lago el último día. Las chicas se divertían haciendo cadenas de margaritas. Esa noche sería la fiesta de fin de año y en seguida el baile. Ron y Luna habían sido una pareja reconocida desde el primer fin de semana de Hogsmeade después de las vacaciones. Harry y Ginny seguían dando vueltas entre ellos y ambos le habían confiado a Hermione que no iban a tener ningún tipo de relación romántica hasta que Ginny terminara la escuela. Eso los dejaría libres para disfrutar el próximo año y si decidieran no perseguir nada, entonces no estaba destinado a suceder. Sin embargo, irían juntos al baile de esa noche.
-¿Con quien vas a ir esta noche, Hermione? - preguntó Ginny, por el bien de los oídos de Luna.
-Con nadie - dijo Hermione alegremente. - Varias personas me preguntaron y en lugar de tener que elegir, pensé en ir sola. No quiero dar a nadie la impresión equivocada, ya sabes.
-Me imagino que el profesor Snape tampoco estaría muy contento con eso - dijo Luna con total naturalidad y luego puso una cadena de margaritas recién terminada en la cabeza de Ron, sin darse cuenta e ignorando las miradas atónitas de sus amigos le estaban dando.
-¡Ron! ¿Dijiste algo? - preguntó Hermione con estridencia.
-¡No! ¡Hermione, te juro que no se lo he dicho a nadie! Ha sido jodidamente difícil, pero no he dicho ni una palabra - prometió.
-Realmente no lo hizo - dijo Luna. - Puedo ver que ahora tu y el profesor Snape tienen auras idénticas, eso solo puede suceder si sus almas se han unido. Es un fenómeno bastante interesante, no muchas parejas lo hacen en estos días. Mi mamá y mi papá, por supuesto, lo hicieron, pero son los únicos de los que sabía hasta ahora. Deben amarse mucho.
Los cuatro amigos se miraron con recelo. Ron se encogió de hombros como diciendo "¿por qué no?" No quería que hubiera secretos entre él y Luna si podía evitarlo. Harry decidió tomar la delantera y explicar.
-Fueron unidos accidentalmente, Luna, Ron lo hizo por accidente - dijo.
-Hmm, algo extraño de hacer por accidente - comentó Luna.
Hermione, Harry y Ginny intercambiaron miradas cargadas. Ron parecía avergonzado, especialmente dado que casi había unido a Ginny y a Harry cuando encontraron el libro que contenía el hechizo.
-Aún así, al menos debieron agradarse para que el vínculo surtiera efecto - continuó Luna.
-Hemos acordado un respeto mutuo - dijo Hermione. - Desde que comencé a vivir con Minerva, empecé a verlo a nivel social.
Ginny miró a Hermione con una sonrisa sugestiva. - ¿Estabas guardando secretos? - bromeó.
Hermione le dio un empujón juguetón. - No de esa manera - dijo ella. - Quise decir que a veces acompañaba a Minerva a visitarlo a sus aposentos o él visitaba los nuestros. Son amigos y disfrutan de la compañía del otro. Por supuesto que estaba incluída y había comenzado a conocerlo un poco. ¡Eso es todo!
-Eso es encantador - dijo Luna. - Estoy segura de que es un buen hombre una vez que lo conoces.
Hermione estuvo de acuerdo con una sonrisa afectuosa mientras sus tres amigos tenían miradas pensativas. Durante los últimos meses, todos se habían encontrado en compañía del hombre en situaciones en las que nunca lo habrían imaginado. Se había unido a ellos en sus búsquedas en la biblioteca, Ron había interactuado con el en varias ocasiones durante sus muchas detenciones, además el profesor había estado buscando a Harry y Ron en privado para organizar su viaje por Europa sin que Hermione lo supiera. Había sido brusco y todavía era bastante sarcástico, pero en realidad no podían recordar ningún momento en el que hubiera sido deliberadamente malicioso o desagradable con ellos. Hace seis meses no lo hubieran creído posible.
…
Lily Butterfield se miró en el espejo. Su túnica de gala estaba hecho de una tela pesada y lujosa, de color verde Slyhterin y con un corte diseñado para adular su figura perfectamente. Consideró por un momento que tal vez estaba siendo demasiado obvia, pero negó con la cabeza con resolución. Estaba claro que un hombre como Severus necesitaba ser golpeado en la cabeza para poder ver lo que estaba frente a él. Se apuntó con la varita a si misma una última vez para lanzar un hechizo de glamour mejorado sobre sus rasgos, resaltando sus atributos y desviando la atención de sus pocos defectos.
Su estrategia ahora había cambiado. Cuando llegó al castillo y Remus y Tonks comenzaron a alentarla a perseguir a Severus, había soñado que podría ser quien sacara al mago de su vida melancólica y lo colocara en el centro de atención de la ostentación y el glamour que el estado de un héroe de guerra exigía. Había llegado a conocer bastante bien a Remus y a Tonks, quienes continuaron alentándola en su búsqueda. Al principio pensó que tal vez estan viviendo a través de ella, después de todo estaban casados y con un hijo en el camino y ella estaba soltera. Había empezado a imaginar muchas noches de pareja entre tragos y risas sonando hasta tarde junto con fiestas y bailes glamorosos.
Esto noche, ella no iba a ser la perseguidora. Con estas túnicas, ella sería la perseguida. Atrás quedaron los sueños de noches íntimas junto al fuego mientras adoraba su cuerpo después de experiencias triunfales en el Ministerio. Esta noche iba a seducirlo, simple y llanamente, para dejarlo en la mañana y continuar con su vida mientras él se marchitaba, arrepintiéndose para siempre por haberla dejado escapar entre sus dedos. Se pasó el largo cabello rojo por encima del hombro y se lanzó un beso. Hora del show.
Lily entró en la sala de profesores para tomar algo antes de la cena. Se detuvo en la puerta, pero nadie le prestó atención. Con una mueca de disgusto en la boca, se dirigió hacia la esquina donde Tonks estaba de pie con Harry Potter. Los Premios Anuales, todos los prefectos de séptimo año y los capitanes de Quidditch que estaban en su último año habían sido invitados a la mini celebración como una forma de agradecerles por todo su arduo trabajo.
Butterfield todavía estaba asombrada al estar en presencia de Harry y él centró su atención en Padma Patil y Anthony Goldstein, quienes estaban parados a su lado en un intento por escapar. La conversación que estaba teniendo lugar a su lado aún se filtraba, por críptica que fuera.
-¡Lo asombrarás por completo! ¡Te ves hermosa!
-Gracias, también te ves muy bien. ¿Crees que finalmente me notará?
-¡Absolutamente! Estaría completamente ciego si no lo hiciera. Buen toque con el verde, seguro que captará su atención
-Bueno, decidí que no voy a aceptar la derrota. Si bien podría haber estado albergando sueños de un por siempre cuando llegué, pero ahora he decidido que lo dejaré tenerme esta noche y en la mañana me iré a buscar campos más verdes. Tuvo su oportunidad, ahora lo lamentará para siempre.
-¡Eso! Haz que se arrepientna de no haberte notado a tiempo.
Ron llamó a Harry en ese momento y se perdió aún más de la conversación entre Butterfield y Tonks.
Por parte de Lily, estaba mirando a su alrededor tratando de encontrar a Severus y sorprenderlo. Finalmente lo notó en una conversación con Albus, Minerva, un hombre viejo y gordo que nunca había visto antes y Hermione Granger. Ella se burló levemente cuando vio a la bruja más joven Finalmente domó su cabello, pensó sin caridad. El cabello de Hermione estaba retirado de su rostro y asegurado en una masa de rizos que caía por su espalda. Llevaba un conjunto de túnicas de gala azul marino, que desafortunadamente se veía bastante impresionante en ella. Lily esperaba ser la estrella de la noche, pero cuando miró a su alrededor, parecía que todas las chicas de séptimo habían logrado brillar.
Bueno, no hay momento como el presente, pensó. Enderezó la espalda y se excusó de la presencia de Tonks. Ella sonrió a los maestros y a los pocos estudiantes mientras se dirigía a la esquina.
-Ah Lily, buenas noches - saludó Albus mientras se dirigía al grupo. - Conocer a Minerva, Hermione y Severus, por supuesto y este caballero es el profesor Horace Slughorn. Será nuestro profesor de pociones el próximo año y lo invité esta noche para conocer a todos. Horace, esta es la profesora Lily Butterfield, que fue muy amable al venir y llenar temporalmente la vacante de Septima para nosotros.
-Buenas noches, profesora Butterfield - la saludó Slughorn con un beso en el dorso de su mano. Lily casi se sintió sucia por la forma en que el anciano la estaba mirando. - ¿Tal vez eres pariente de Bertram Butterfield?
-Es mi padre - confirmó Lily.
-¡Oh, Espléndido! Albus, es posible que no lo sepas, pero Bertie Butterfield fue quien editó la mayor del libro "Numerología y Gramática", una tarea verdaderamente gigantesca - dijo Slughorn. - Apuesto a que fue su influencia lo que te metió en la disciplina.
-Tiene razón, señor - dijo Lily. De repente notó el movimiento de la mano de Severus. Parecía que había estado detrás de la señorita Granger en alguna parte. No, eso es una tontería, pensó. Aunque la pequeña sonrisa en el rostro de la señorita Granger era desconcertante. Lily examinó a Severus por primera vez. Estaba, como de costumbre, vestido de pies a cabeza de negro con un poco de blanco en los puños y el cuello. Las únicas diferencias eran el corte de sus túnicas, obviamente hechas a medida en tela fina. También llevaba un cravat azul marino.
Si hubiera sido un poco más observadora, se habría dado cuenta de que el cravat era del tono exacto de azul marino de las túnicas de gala de Hermione.
-¿Qué es esto?
-Siempre me das regalos, pensé que era mi turno.
-¿Un cravat de seda?
-Hecho del mismo rollo de tela que la túnica de gala que usaré mañana por la noche.
-¿Túnica de seda?
-Bueno, Severus. de repente te ves bastante sonrojado.
-Admito que especialmente la seda en una dama me excita.
-Mmmm, tengo muchos pensamientos traviesos pasando por mi cabeza en este momento.
-Ejem, me pondré esto mañana por la noche.
-Es un poco tonto, pero pensé que, dado que en realidad no podemos estar jutos, podemos estar conectados de esta manera.
-No es tonto en absoluto.
Por su parte, a Severus le resultaba extremadamente difícil mantener la compostura estando tan cerca de Hermione. Pensó que se veía exquisita y se lo había dicho inmediatamente después de verla. Las túnicas de gala realzaban su figura a la perfección , dándole un aire maduro, pero también resaltando su juventud y atractivo. Su cabello también estaba demostrando ser una gran distracción y él no podía evitar acercarse subrepticiamente de vez en cuando y tirar suavemente de uno de sus rizos o acariciar la seda que cubría su hermoso cuerpo. El hecho de que también estarían teniendo sexo consciente dentro de unas veinticuatro horas estaba haciendo las cosas muy difíciles para él.
-No tenemos que precipitarnos en nada.
-Severus, han pasado más de cinco meses. Tenemos pruebas de que hemos tenido sexo casi todas las noches en eso más de cinco meses. Quiero experimentarte de verdad. Si pensara que podría salirme con la mía lo haría, tirarte al suelo ahora mismo y hacer lo que quiera contigo. Ya es bastante difícil mantener mis manos y labios lejos de ti ahora mismo, una vez que empiece a acariciarte y besarte, sé que no habrá nada que me detenga.
-Tampoco habrá nada que me detenga mi pequeña escupefuegos. Te deseo, desesperadamente.
Excusándose del grupo, Severus se dirigió hacia los profesores Flitwick y Sprout para tener un respiro de las distracciones de Hermione. Estaba a solo unos segundos de agarrarla y arrastrarla a sus habitaciones, mandando al diablo el decoro y a cualquier otra cosa que se interpusiera en su camino. También sabía que el "arrastre" sería cien por ciento consensuado, si las miradas anhelantes que Hermione lanzaba constantemente en su dirección eran una indicación.
Merlín, ayúdame a sobrepasar esta noche - suplicó.
