¡Saludos, queridos lectores!
Sé que he tardado mucho en actualizar esta y otras historias, pero es que los días pasados estuve ocupada con el trabajo y aparentemente, esto seguirá por todo mayor. Dicho esto, la actualización del resto de mis historias será un poco inconsistente, así que, a pesar de las fechas que ya tenía previstas y planeadas, tendré que ser menos constante.
Sé que esta noticia es pésima, pues esperaba usar todo mayo para preparar las historias del SasuKarin Month de este año y me temo que habrán menos historias de las que esperaba (porque ya tengo una o dos listas). Sin embargo, procuraré tener la actualización de al menos una historia cada semana durante el mes y espero que, en cuanto haya menos trabajo, retomar el ritmo y cantidad de las actualizaciones que había estado haciendo.
Por cierto, como pueden ver, ya tenemos portada para esta historia. Espero que les encante tanto como a mí. Dicho esto, mis agradecimientos van completamente a Hanako_Anafeloz de Wattpad por dibujarla n.n
Dejando aquí la introducción al capítulo, los dejo con la actualización de hoy n.n
Sasuke comenzaba a impacientarse con la charla que estaba teniendo con la chica, pues él deseaba volver a tenerla en sus brazos, besarla y de ser posible intimar con ella. Había estado esperando mucho por ello y aunque al principio se abstuvo debido a que ella estaba enferma, la verdad es que no se atrevió a presionarla ni a usar su poder en ella porque no podía evitar disfrutar esos días con ella.
Le parecía la cosa más extraña por la que había vivido, pues él no era precisamente una persona que le gustara convivir con otros seres, él más bien era huraño, por eso se encargaba del jardín de su madre, y se irritaba con facilidad incluso con su familia o sus amantes, pero con esa chica, los días habían sido brillantes en esa oscuridad.
Habría que decir, que para Sasuke, aquello resultaba muy extraño, pues de todas formas llegó a irritarse con ella, como ahora que seguía parloteando en lugar de volver a besarse, pero la felicidad que ella le provocaba, hacía que esos momentos desagradables valieran la pena, y por otro lado, esperaba que después de aclararle todas sus dudas, pudieran volver al momento antes de que ella decidiera interrumpirlo.
—Lo repito, dijiste que no tenías ni idea de cómo actuar si te enamorabas, pero previamente habías dicho que sabes que él me consciente porque está enamorado de mi —la chica habló después de una pausa— Si eso es lo que sientes ¿por qué no intentaste hacer algo como eso? No tiene sentido para mi que pongas de excusa no saber hacer las cosas si tú mismo has dicho que has visto ejemplos.
—Porque yo no soy como él. Si lo que quieres es a alguien que se desviva de ese modo por ti, entonces deberías aceptarlo a él porque no creo que encuentres a nadie que lo haga igual —resopló el joven bastante enojado— Quizá es la primera vez que me enamoro, pero no es la primera vez que veo la forma en que los seres vivos lo llevan y si algo sé de todo ello, es que no todas las parejas son iguales.
Sin darse cuenta, Sasuke había subido la voz mientras hablaba, pues le fue inevitable tomarse a mal las palabras de la chica, pues todos los seres en la Tierra, de alguna forma se preguntaban por qué él no podía ser como su hermano, pues mientras Itachi les repartía el amor, Sasuke repartía el desamor.
Era muy frustrante que todos le aplaudieran a Itachi haciendo su trabajo, aún cuando él muchas veces unía parejas cuya relación sólo causaba tragedias y desgracias, mientras que él, que igualmente hacía su trabajo tan bien como su hermano, siempre era repudiado aún cuando muchas veces él los alejaba de personas con las que no serían felices o porque había alguien mejor para ellos. No era su culpa que ellos sufrieran por aferrarse a alguien que los rechazaba.
¿Cómo no sentirse enojado y volverse huraño cuando todo mudo le reclamaba que él hacía su trabajo? Y ni hablar de la atracción sexual, porque todo mundo pedía por ella y rara vez se lo agradecían, si no es que nunca. Por lo regular, terminaban agradeciéndole a su madre.
—Es que yo también soy nueva en esto y también me ha llevado un tiempo darme cuenta de lo que era —oyó la voz de la joven que confesaba con timidez— Sólo sé lo que he visto y usualmente los hombres hacen lo mismo que él cuando quieren que les corresponda. Pero tienes razón, no todas las relaciones son iguales —respiró hondo para poder oírse más segura— Papá era atento con mamá, pero no descuidaba el trabajo y aún así se miraban con mucho amor y calidez.
—Hay una cosa de la que sí estoy seguro —dijo el joven Dios y se acercó a ella para tomarla de la cintura y buscar con la mano el rostro de ella para poder besarla.
—Oye, no… —ella no pudo protestar porque él no se detuvo y aunque ella iba a rechazarlo, no pudo evitar corresponder el beso nuevamente.
—Déjate llevar.
Ninguno de los dos había experimentado algo igual antes y ambos estaban contentos con las emociones y sensaciones que el sentimiento les provocaba, por lo que les era difícil no dejarse llevar por el placer físico y emocional que estar juntos les provocaba. Sin embargo, cuando bajó una de las manos que la sostenían por la cintura a su trasero para dar un paso más lejos, ella lo empujó.
—¿Qué haces? —ella preguntó sonrojada, porque no era que no supiera, sino que estaba yendo demasiado rápido.
—Expresarme —respondió sin querer ser explícito. Es decir, sabía que los humanos se tomaban su tiempo para llevar sus relaciones, pero los Dioses no y aunque él había tenido la disponibilidad de humanas para satisfacerse sin esperas, esa era su primera experiencia en el amor.
Por supuesto, podía tomar en cuenta las relaciones de su madre o su hermano, pero ya llevaba varios días junto a ella esperando por más y no estaba muy seguro de cómo se suponía que tenía que hacerlo, porque sí, Itachi daba regalos, recitaba poesía, tocaba música o cantaba para sus enamoradas, pero él no hacía eso. Es decir, sí, sabía de música, poesía e incluso sabía un poco sobre cocina, pero todo eso sólo lo había aprendido para complacer a su madre, así que no lo había usado con ningún otro fin.
—¿Expresarte? ¡Me estabas tocando el trasero! —exclamó la joven— ¿Estás enamorado o sólo es calentura? Porque…
—Ambos.
—¿Qué? —preguntó la chica sorprendida por lo directo y la joven deidad estaba algo molesta porque sabía que ella se sentía igual. Es decir, quizá no podía decir que ella estaba enamorada porque esa no era su área, pero nadie podía mentirle sobre la atracción sexual.
—¿Cómo quieres que manejemos las cosas? —preguntó el azabache, pues si él no estaba haciendo bien las cosas, entonces esperaba que ella le dijera lo que quería.
—Yo… no sé… Se supone que deberías cortejarme, vivir un poco de romance y después pensar en "eso" —respondió ella, pues se suponía que ese era el camino a seguir.
—No tengo…
Sasuke iba a decir que no tenía tiempo para eso, pero no pudo terminar lo que iba a decir porque él era un Dios, técnicamente tenía todo el tiempo del mundo y ningún ser que no fuera un Dios tendría igual o más tiempo que él. Además, si era más claro consigo mismo, era más bien que no se sentía con la paciencia de esperar por algo que ya había estado esperando más de lo que había esperado con cualquier otra persona, pero ese sentimiento de querer que fuera voluntario, no le permitía forzar las cosas.
—No estoy pidiendo demasiado. ¿O sí? —preguntó la pelirroja, pero había sido más una pregunta para sí misma que para el chico, pues en circunstancias normales, no habría dudado, pero pensando en su situación, quizá no podría esperar mucho. Es decir, esperar que las cosas pasaran como se supone que deberían pasar estando encerrada, sería perder ciertas oportunidades porque sabía que Itachi volvería tarde o temprano y ese chico quizá no volvería, pues tantos Dioses rara vez se involucraban en una guerra como para que él se ausentara tanto tiempo de nuevo; pero al mismo tiempo, ella pensaba que hacer las cosas precipitadamente podría traerle problemas.
—¿Quieres que haga las mismas cosas que él? —preguntó el chico con fastidio, porque no quería hacerlo, pero también quería darle gusto a ella. Era extraño sentirse contrariado al respecto.
—Sí y no —respondió ella, recibiendo por respuesta un gruñido— Ya sé que suena contradictorio, pero… ¿cómo explicarlo? —dio un suspiro— No quiero que hagas exactamente las mismas cosas que él hace, lo que quiero, es que hagas algo que te nazca —aclaró ella— Quizá…
Ella no pudo seguir hablando porque el joven le tomó la palabra a la chica y tan pronto como pudo encontrarla en la oscuridad, volvió a besarla.
No, no intentó llegar más lejos en ese nuevo beso aún cuando el deseo seguía allí, pues aunque no lo admitiera, él podía sentir esa necesidad de querer complacerla para hacerla feliz. Eso era lo que lo detenía a incluso, usar sus poderes para que cediera, pero de lo que sí estaba seguro, es que en ese punto, le sería difícil resistirse de besarla.
La joven Princesa, a pesar de haber sido sorprendida con la acción, no rechazó el beso y tampoco rechazó muchos otros que le siguieron los siguientes días, en los que ella también lo buscó muchas veces con el mismo propósito, especialmente al despedirse y saludarse.
Con lo referente a su convivencia, las cosas cambiaron, no sólo por las largas sesiones de besos y abrazos que tenían cuando estaban juntos, sino porque ambos se permitieron tener atenciones con el otro que se habían abstenido a dar al desconocer que eran correspondidos. Eso sí, habría que decir que el joven Dios tenía algunas dificultades para expresarse, pero Karin notó que cuando eso pasaba, él le llevaba flores o hierbas aromáticas como regalo.
Resultaba un poco extraño que ese chico le diera aquellos obsequios bajo esas circunstancias. Era muy diferente de Itachi que solía llevarle únicamente flores para tratar de llevarle cosas de fuera y no extrañara demasiado, pero ese chico, del que seguía sin saber su nombre, parecía llevar flores y otras hierbas de fuertes olores, pero agradables, como compensación y al mismo tiempo para estimular su sentido del olfato en la oscuridad.
Hablando del Dios del amor… Karin aún seguía preocupada sobre lo que él podría hacerle al chico si los descubriera y ella se culpaba de haber aceptado esa relación que no tenía futuro y lo ponía a él en peligro, pero es que cada vez que intentaba entrar en razón y decírselo a él, su emoción por estar juntos o que él tuviera algún gesto tierno, le robaba la razón. Sin embargo, después de dos meses de aquella vida juntos, el miedo finalmente le ganó.
—¿Tienes noticias de él? —preguntó ella poco después de que se terminara un beso aún si ambos estaban dispuestos a iniciar otro.
—¿Qué quieres de él? —preguntó el azabache tan disgustado, que se detuvo.
—Saber cuando volverá.
—No he recibido noticias.
—¿Podrías averiguarlo? —ella preguntó y aunque el joven apenas hizo ruido, ella pudo distinguir un sonido de desagrado de parte del joven sentado junto a ella.
—¿Te aburriste de mí? —preguntó irritado.
—Sólo estoy preocupada por ti y que no podamos vernos cuando él vuelva. Si él me cortejaba, temo que pueda hacerte algo.
—¿Qué podría hacerme? —dijo enfadado.
—Podría hacerte daño —respondió genuinamente preocupada.
—No confías en que pueda defenderme —aseguró más que preguntar.
No, definitivamente Karin no lo creía porque Itachi era un Dios, pero no podía decirle.
—Lo que temo es que se peleen aquí y durante la disputa, se pierdan en la oscuridad o te hagas daño por accidente tropezando con los muebles. Si te pasa algo así, será difícil para mí, sino es que imposible, encontrar la forma de ayudarte —se inventaba para no tener que hablar la verdad. Además, no pudo evitar abrazarlo por su miedo a perderlo. Ella era feliz con él aún si estaba en esa oscuridad.
Cuando ella lo abrazó, pudo sentir que su cuerpo temblaba, por lo que entendió que ella genuinamente temía por él. ¿Y cómo no iba a tener ese tipo de preocupaciones si ella ni siquiera sabía quién era?
Por supuesto que ella debía tener algunas teorías después de la ocasión en que fue envenenado, pero ella desconocía su verdadera naturaleza y la de Itachi, y estaba seguro que de este último también debía sospechar si no fue lo suficientemente discreto sobre poder ver en esa profunda oscuridad.
Sin duda, se había precipitado al creer que ella quería desecharlo, pero Sasuke temía que si ella se enteraba de la naturaleza de su hermano, se enamorara de él como el resto de las mujeres.
—Puedo lidiar con lo que pase si nos ve —la abrazó y acarició su mejilla— No tendrás que preocuparte por mi.
—Pero…
—Confía en mí —le pidió él en un tono confortable, pero ella no podía calmarse porque aunque quería confiar en él, simplemente no podía dejar de pensar en la posibilidad de que Itachi castigara al chico, lo que la llevó a cierta reflexión.
Itachi volvería a la cueva tarde o temprano y cuando eso sucediera, en el mejor de los casos, quitaría a ese joven la tarea de irla a cuidar, por lo tanto, no podrían volver a estar juntos. En el peor de los casos, el Dios del amor se enteraría de que estaban enamorados y él castigaría de algún modo al chico. Por tanto, no importaba lo que ocurriera, simplemente serían separados y, si ese era el caso, quizá debería vivir al máximo lo poco que duraría su vida juntos.
Después de todo, ¿qué más daban las reglas sociales en esa cueva en la que estaba condenada a vivir prácticamente sola? Aun si había esperanzas de salir en diez o quince años, parte de su vida se le habría ido allí.
Con ello en mente, y sabiendo que había encontrado el amor, ¿por qué no sólo disfrutar lo que venga?
Aunque aún tenía miedo de lo que Itachi podría hacer, decidió que estando encerrada en la cueva no podía hacer más y que quizá, podría salvar al chico accediendo a complacer al Dios, pero por lo menos, ella ya habría vivido el amor. Incluso estaba dispuesta a dar su vida por el tiempo que estaría con él aún si sólo era uno.
—Prométeme algo —pidió ella buscando con las manos su rostro— No me olvides.
—¿De qué…?
Ella lo besó sin dejarlo preguntar y él, aunque confundido por la extraña petición, no dudó ni un segundo en corresponder el beso de la joven.
—Cuando él vuelva y te quite la tarea de cuidarme —le dijo entre besos— Ya no vendrás. Prométeme que no vas a olvidarme.
—¿Por qué lo haría? —preguntó el joven entre besos, sintiendo como el deseo crecía en ella y por ende, en él. Por supuesto, él no quería emocionarse porque no sería la primera vez que algo así pasaba y ella se detenía, pero ahora, ella parecía más deseosa.
—Porque quizá, en el futuro conozcas a alguien más —se sentó en sus piernas, pero de frente a él, de modo que las rodillas de ella quedaban a los costados del varón— A alguien guapa e inteligente que te enamore y querrás casarte con ella —ambos no dejaban de besarse aún si tenían que hacer pausas para que ella siguiera hablando— Tener hijos y formar una vida normal junto a ella.
—En mucho tiempo, eres la primera de la que me he enamorado —decía él, pensando que tendrían que pasar al menos mil años para volver a enamorarse.
—Al menos tengo el consuelo de saber que estaré en tu memoria como la primera —le plantó un beso profundo, sin darle oportunidad de hablar.
Sasuke, por su parte, sentía las emociones subir y de verdad que deseaba seguir hasta el final, pero para asegurarse de que no estaría ilusionándose en vano y que ella no pararía como en otras ocasiones, decidió tantear terreno, y así como la primera vez, pasó de sujetar su cintura a bajar una de sus manos a su trasero.
No, ella no objetó, así que cerró su mano suavemente y al no ser rechazado, usó esa misma mano para pegar el cuerpo de ella contra el de él.
Ella seguía besándolo y se dejaba llevar, así que él fue más atrevido metiendo la mano debajo de la falda del vestido para acariciar sus piernas subiendo la mano para repetir lo anterior.
Al no ser rechazado, se le escapó un suspiro pesado porque sus esperanzas de al fin conseguir lo que tanto había estado esperando, estaba más cerca que otras veces, y aunque aún existía la posibilidad de que ella se detuviera, esto sólo era señal de que algún día se cumpliría su anhelo.
—Si sigues así…
—Quiero seguir.
—¿Segura? —detuvo sus besos para esperar la respuesta de la joven. En otras oportunidades ella siempre ponía excusas para detenerlo a pesar de que ella podía estar igual o más deseosa que él.
No entendía cómo ella podía contenerse sólo por reglas humanas, aunque tampoco podía entender cómo él podía resistirse sólo porque ella no continuaba.
—Cuando él vuelva, quizá no nos volvamos a ver y de nuevo, sólo lo veré a él.
—¿Vas a hacer esto sólo porque no vas a tener más opciones? —preguntó el chico soltando a la fémina.
El joven Dios se sintió muy ofendido, porque aunque tenía muchos deseos de estar con ella, la idea de que lo considerara una opción, entre sólo dos, le causó tal sentimiento de desazón que jamás imaginó que le fuera a afectar tanto.
—No, no quise decir eso, me refería a…
—Si lo aceptas a él, entonces no tienes de qué preocuparte por una separación —el varón insistió ofendido, pero cuando quiso quitar a la chica de encima de él, ella se aferró a abrazarlo para evitar que la alejara y se fuera.
—¡No me estás escuchando! ¡No te estoy eligiendo porque seas mi única opción entre dos! —gritó para hablar por encima de él en caso de que intentara interrumpirla de nuevo— ¡Si no estuviese enamorada, no podría aceptar hacer esto con nadie! ¡Me gustas mucho!
—¿Gustar? —preguntó el chico ya no peleando por quitarla, pero sonaba insatisfecho.
—Pues… es que yo…
Ella no pudo decir más, pero se oía muy nerviosa.
Sí, Sasuke estaba un poco incómodo con que aquellas palabras no fueron las que quería escuchar, pero recordando su reflexión pasada, quizá no era culpa de ella porque él, era el Dios del amor no correspondido y si era así, entonces tal vez ella no podría corresponder sus sentimientos.
La idea le causó un gran malestar. Sentía que el corazón se le rompía y aunque estaba enojado, igualmente sabía que eso no era culpa de ella. ¿Por qué a él le había tocado tal destino?
En el pasado, a él ni siquiera le importaba si se enamoraba o no, es más, cuando su madre y su hermano le dijeron que alguna vez le pasaría, él se preguntaba si lo decían en serio o sólo querían jugarle una broma, pero ahora que vio que eso era posible y que, hasta ese momento, aún si no había podido bajar su calentura, lo había disfrutado, le dolía la simple idea de que sin importar de quién se enamorara, no sería correspondido.
Aparentemente, lo único que iba a poder despertar en aquella de la que se enamoró, era el deseo sexual, otro de sus atributos y aunque la idea le entristecía, rápidamente optó por tomarlo. Si eso iba a ser lo único cercano al amor que iba a recibir, iba a tomarlo hasta exprimir todo lo que pudiera.
—Te daré lo que quieres —dijo Sasuke sin poder ocultar un atisbo de enojo y mientras decía esto, había tomado a la chica por el trasero y se levantó del sillón, cargándola.
—Oye, espera. ¿Cómo pasaste de indignarte a decir que… ¡Ay! —exclamó cuando él la arrojó a la cama, porque para esas alturas, él ya podía moverse por casi toda el área de la casa sin usar las guías y aunque no la había tirado a la cama de forma brusca, había tomado a la chica por sorpresa.
—Es lo que quieres. ¿No? —decía el varón deshaciéndose de los zapatos y su capa— Sólo voy a satisfacerte.
—Oye, estoy dispuesta a hacer…
Ella iba a levantarse de la cama cuando de repente, él la tumbó de nuevo allí, pero está vez quedando sobre de ella para comenzar a besar sus labios.
Obviamente, aquella acción tampoco fue del agrado de la chica y en cuanto le fue posible, lo empujó con todas sus fuerzas. Sin embargo, él era mucho más fuerte y pesado, y sólo pudo alejarlo lo suficiente para romper el beso.
—¡¿No era esto lo que querías?! —exclamó el joven enojado por el rechazo.
—¡No! ¡Lo que quiero es hacer el amor con mi novio! —gritó la pelirroja y al segundo siguiente se sonrojó.
Por su parte, aquellas palabras dejaron desconcertado al varón sin poder decir nada en un principio.
—¿Hacer el amor?
—¡Sí! Te lo dije, ¿no? Estoy enamorada de tí. No entiendo por qué lo dudas.
El chico se levantó ligeramente de encima de ella, lo suficiente para ya no tenerla inmóvil, pero manteniéndose cerca a ella.
Sí, previamente, la chica ya le había dicho que estaba enamorada de él y admitía que no le había creído. Es decir, había visto cientos de veces en que los humanos confundían la atracción sexual con el amor, y ya que se había hecho a la idea de que jamás sería correspondido, él asumió que ella estaba teniendo una de esas confusiones. Sin embargo, fue en ese momento en que se dio cuenta que se había equivocado.
¿Cómo? Simplemente porque si hubiese sido únicamente calentura, ella habría seguido sin parar, pero el deseo sexual de ella había bajado considerablemente cuando él se puso sobre ella dispuesto a seguir hasta el final aun si estaba dispuesto a hacerle pasar la mejor noche de su vida.
—Yo…
—¿Qué diablos se te metió en la cabeza? ¿O es que lo único que esperas de mí es…?
—Al principio sí —confesó el chico sentándose en la cama.
—¡¿Qué?! ¿Qué quieres decir? —preguntó la pelirroja estupefacta de que él hubiese sido tan franco y también se sentó.
—No se supone que alguien pueda enamorarse mí —respondió el azabache aún preguntándose si era verdad que ella estaba enamorada, y no porque pensara que su lógica anterior estuviese errada, sino porque temía equivocarse.
—¿Puedes ser más claro? —pidió la chica, que no sabía si creerle o no, aunque en el fondo quería hacerlo y sabía que tenía esa esperanza ya que no tenía la menor idea de quién o qué era él.
—Desde mi nacimiento, he estado cerca del amor, pero no lo he sentido ni lo han sentido por mí —respondió el azabache— No puedo explicártelo, se supone que no hablemos de más de nosotros, pero es algo que creía inevitable.
—¿Algo así como una maldición? —preguntó la pelirroja.
—Es parecido.
—Pues si es una maldición debería haber una forma de romperla. ¿No?
Sasuke se encogió de hombros, pero al recordar que ella ni siquiera podía mirarlo, decidió responder verbalmente.
—Supongo.
—¿Y no tienes ni idea de cómo romperlo?
—No.
Ambos permanecieron en silencio, cada uno en sus pensamientos, por lo menos hasta que ella decidió estirar los brazos hacia él para buscar su rostro y lo besó.
—Maldición o no, estoy enamorada de ti. Así es como me siento —pegó su frente a la de él— Si es un engaño de la maldición, no puedo saberlo, pero sé lo que quiero ahora.
—No quiero que me odies después —la tomó de la cintura.
—Si nos vamos a separar cuando él vuelva de la guerra, creo que no tendré oportunidad de odiarte. ¿Verdad? —ella se rió dándole otro beso— A menos que me hagas enojar, pero nuestro tiempo es tan corto que no vale la pena desperdiciarlo en tonterías.
—Las guerras pueden durar años —él la besó— Incluso él podría no regresar.
—Sí…
La joven lo siguió besando un poco dudosa porque no iba a contradecirlo diciéndole que un Dios no moriría en batalla. Sin embargo, era por ese mismo motivo que estaba dispuesta a seguir hasta el final, porque quería estar con él.
Él siguió besándola porque quería quedarse con la idea de que ella podía corresponderle. Las señales estaban ahí y si eran mentira, al menos quería vivir en esa mentira una vez y disfrutarla hasta el final.
Aquél beso se convirtió rápidamente en uno apasionado, incluso más fogoso que el que habían iniciado en el sillón. Es más, ni siquiera sabían en qué momento él había terminado encima de ella frotándose en su entrepierna y sus labios bajaban por su cuello hasta sus senos mientras le rompía el vestido.
—Sé cuidadoso, por favor —le pidió jadeando— Es mi primera vez.
—Sé lo que tengo que hacer —él le respondió, y aunque estaba algo impaciente porque tendría que esperar un poco más, no dudó en tomarse su tiempo para complacerla.
—¿Qué…? ¡Ah! —gimió cuando él bajó su boca por su cuerpo y metió la cara entre sus piernas. Lo que sea que había hecho con la boca, le robó el aliento.
—Relájate —le dijo antes de hacer un nuevo movimiento con la lengua que hizo a la chica retorcerse entre gemidos.
—Siento como… ¡Ah!
—Déjalo salir cuando ya no puedas —le dijo el chico antes de seguir con su tarea con más ímpetu hasta que ella finalmente lo soltó.
Mientras la chica terminaba de disfrutar su orgasmo y recuperaba el aliento, el joven Dios se puso de pie para quitarse lo que le restaba de ropa.
—Eso fue… ¡Ah! ¡Ah!
—Aún no terminamos —la interrumpió flexionándole las rodillas y mientras le acariciaba las piernas, se acomodaba encima de ella— Sólo es el principio.
—Aún no recupero bien el aliento —ella protestó, pero él volvió a besarla con pausas y alternando algunos besos en su rostro. Al mismo tiempo, el joven acariciaba aquí y allá, e insistiendo con los roces en aquellas partes del cuerpo en las que ella más suspiraba y de vez en cuando cambiaba la forma en que lo hacía para descubrir la forma más adecuada para robarle suspiros.
—Voy a entrar —le anunció dejándole algunas marcas en el cuello.
—Espera —ella jadeó y mientras acariciaba el cuerpo de él, bajaba sus manos hasta su miembro para sostenerlo. Quería saber lo que él tenía, ya que no podía verlo y le robó un jadeo al joven. Por supuesto, no es como que no tuviese una idea de lo que tenía entre las piernas, sólo que viviendo en la oscuridad, esa era su forma de conocer el físico.
—Voy a explotar si lo tocas demasiado —dijo él y en alguna parte de la oración había gemido, y es que había esperado tanto por tenerla, que estaba demasiado ansioso.
—Es que…
—Lo sé, pero dejémoslo para otra ocasión —pidió el chico respirando muy pesado a lo que ella soltó su miembro y lo abrazó— Te enseñaré todo lo que sé.
—¿Ya habías hecho esto antes?
—Sí —respondió el azabache mientras se preparada para entrar y le pareció curioso oír a la chica suspirar con alivio.
—La verdad tenía miedo que estuvieses presumiendo que sabes lo que haces —lo besó de nuevo— Voy a confiar en ti y lo que haces, así que no me decepciones o no volveré a tocar "eso".
Lejos de sentirse ofendido con la advertencia, el chico sonrió orgulloso, porque ella no sabía con quién estaba y, por desgracia para ella, siendo él el Dios del deseo sexual, no podría encontrar a nadie mejor que él en la tarea del placer físico en un hombre. Ni siquiera en su hermano.
—Relájate, voy a entrar —le dijo justo poco antes de deslizarse dentro de ella suavemente, pues ella estaba bien preparada para el recibimiento.
—¡Ay! —ella había gritado antes de tiempo porque no estaba segura cómo "eso" iba a entrar, no porque realmente haya sentido dolor, pero se le escaparon varios gemidos suaves mientras entraba, porque se sentía diferente a lo que él había hecho con su boca, pero no por eso no era placentero.
—¿Duele? —preguntó él, pero aún si era el caso, él sabía que ella estaba demasiado excitada, así que no dejaba de sonreír.
—No —ella jadeaba y él sólo amplió más su sonrisa.
—¿Estás lista?
—¿No vas a besarme primero? —ella le replicó y bueno, era algo nuevo para el chico ponerse cariñoso, así que había olvidado ese detalle mientras intentaba hacerla sentir físicamente bien. Sin embargo, él no dudó en hacer lo que ella le pedía.
El beso empezó como algo dulce y subió de tono rápidamente, por lo que el chico tomó esto como una señal para comenzar con la faena, tocando varias partes, empezando con ritmos suaves y aumentándolos según iba conociendo el cuerpo de la chica y él mismo sentía placer para sí. Hasta que finalmente, ambos, con algunos segundos de diferencia, llegaron al orgasmo.
Aquella noche no hubo más actividad por sugerencia de él, aún cuando se moría por probar todo lo que sabía para complacerla y complacerse, pero tuvo esa oportunidad durante el siguiente mes, en el que la pareja dedicó muchas horas a esa nueva expresión de amor.
Querían aprovechar cada segundo que tuvieran en sus manos, antes de que aquello terminara, sin saber, que Itachi, estaba muy próximo a volver.
¿Itachi sabrá que están enamorados? ¿Cómo se tomará Itachi enterarse de esa relación? ¿Sasuke realmente debe sentir temor de que el amor de Karin sea una ilusión? ¿Karin al fin saldrá de la cueva? ¿Qué otra duda les ha nacido al leer este capítulo?
Me encantará ver sus preguntas y teorías en los comentarios n.n
Lamento por tardar tanto. Como mencioné al principio del capítulo, he estado algo ocupada, pero al menos no he dejado de actualizar cada fin de semana aún si sólo ha sido una historia. Pese a ello, espero que esta historia siga siendo de su agrado y haré lo mejor que pueda para poder actualizar la mayor cantidad de historias los fines de semana.
Sin más, me despido por ahora y espero que la portada les haya gustado tanto como a mí n.n
¡Hasta la próxima actualización!
