Sol de mediodía
Capítulo XI: "Accidente"
Era perfecto, un sentimiento de tranquilidad y seguridad la embargaba, además, estaba felizmente cómoda. Era innegable que los brazos que la envolvían y estrechaban pertenecían a Edward, y que había dormido la noche completa pacíficamente sobre su pecho perfecto. No quería abrir los ojos nunca más, tampoco quería volver a dormir, Bella solo deseaba permanecer así con Edward de por vida. Escuchó una risa suave y profunda sobre ella y luego una caricia cuidadosa sobre su brazo. En contra de sus deseos, abrió los ojos al fin, y alzó el rostro.
Edward la miraba, y por la expresión de su rostro, llevaba un buen rato haciéndolo.
El padre de Elizabeth lucía tan bien perfecto como de costumbre; sus ojos brillaban con aquella intensidad que lograba que el corazón de Bella se acelerara – lo que estaba sucediendo justo en ese momento - su cabello estaba más desordenado de lo normal, pero de igual forma le dedicó una sonrisa encantadora.
- Buenos días, Bella -
La castaña devolvió la sonrisa.
- ¡Sí que son buenos! - rió, acomodándose en el abrazo de él.
La sonrisa de Edward vaciló en exasperación y revoleó los ojos.
- Bella… - la regañó.
Bella sonrió traviesa y escondió su rostro en el cuello de él, cerró los ojos y disfrutó de la sensación de paz y seguridad que solo Edward le profesaba. Sintió su aliento frío en su cabello, sus labios cerca de su frente y una cosquilla la recorrió por completo. Edward sonrió.
- eres divertida cuando duermes - anunció con voz ronca.
Bella se congeló al instante. Parpadeó un par de veces y se alejó de él para mirarle.
- no… - musitó.
Edward asintió y una sonrisa leve cruzó sus labios.
- hablas cuando duermes – explicó.
Bella se ruborizó por completo. Sentirse mortificada en aquel momento ni siquiera llegaba a describir la vergüenza que la embargaba. ¡Claro que lo sabía!. ¡Claro que sabía que hablaba dormida!... Charlie solía reírse a costa de ella todo el tiempo.
Cuando era muy pequeña, solía hablar incoherencias; un poco más grande, contaba todo lo que había hecho en él día con detalles, cuando cumplió los quince años, comenzó a decir todo lo que pensaba y sentía. Después de aquello, lloraba, se quejaba y solía llamar a su padre en sueños.
- ¿Qué fue lo que dije? – se horrorizó.
La sonrisa de Edward vaciló de a poco.
- al principio me preocupaste… - admitió seriamente – creí que tenías otra pesadilla y que no lograrías calmarte; llamabas a tu papá… - la muchacha se mordió el labio, Edward colocó un mechón de cabello tras su oreja con cuidado – les pediste que no te hicieran daño… - sonrió y negó con la cabeza – pero terminaste peleando con Alice y le dijiste que te dejara descansar un momento si es que no quería que le lanzaras sus nuevos tacones por la cabeza en medio del centro comercial. –
Bella sonrió; aquello no lo recordaba, pero le alivió que estando con Edward sus sueños no eran del todo traumáticos; cuando estaba a su lado, aunque fuese en la inconsciencia, era capaz de olvidar todo los demás. Su sonrisa vaciló, otra preocupación ocupaba su mente ahora. Se incorporó un poco en la cama y apoyó suavemente su mano en el pecho de él, solo entonces se percató que ambos continuaban vestidos.
- lo siento mucho… - susurró culpable, Edward la miró confundido – siento que hayas tenido que quedarte aquí conmigo aunque estabas cansado - suspiró - pero por otro lado, no me siento culpable, no tengo malos sueños cuando estás a mi lado y… – se mordió el labio – …me gusta estar contigo -
Edward no contestó. Sus ojos lucían ausentes y tristes y Bella estuvo segura que se abstuvo de enumerar las razones de porque estaba completamente equivocada, hasta que soltó un suspiro.
- haría cualquier cosa con tal de que estés bien –
La sonrisa se plasmó en el rostro de Bella al instante; una felicidad inmensa la recorrió y sintió su corazón desbordado de amor por él al solo escuchar su preocupación. Quiso besarle como la otra noche, decirle todo lo que él significaba para ella, pero no pudo; se limitó a mirar sus labios perfectos y se mordió el propio deseando más que nunca acortar la distancia, Edward debía haberlo notado, porque soltó un suspiro y una risita incrédula al tiempo que se levantaba de la cama.
- arriba… - anunció, Bella bufó frustrada y Edward la ayudó a incorporarse – ya lo hemos hablado, Bella… - la regañó – vamos, llevaremos a Lizzie a la escuela y luego iremos a la librería – hizo una mueca - Alice quiere verme –
Bella asintió con un suspiro al tiempo que el teléfono de la casa comenzaba a sonar y Edward se dirigía a la oficina para contestarlo. La muchacha siguió por el amplio pasillo e ingresó a la habitación de la pequeña Elizabeth para despertarla.
Sonrió divertida al verla.
Su pequeña Elizabeth dormía con una sonrisa feliz plasmada en su rostro de muñeca, la niñita estaba desparratada sobre la cama entre sus mullidos almohadones de colores y sus peluches de felpa. Parecía disfrutar de su sueño.
Bella se acercó a ella sin dejar de sonreír y acarició su pálida frente para despertarla.
- Liz… - susurró, la sonrisa de Elizabeth se amplió – despierta cariño, tienes que ir a la escuela -
Lizzie se movió, aun sonriendo, y abrió sus pestañas adormilada.
- ¿mami? –
Fue instantáneo. El corazón de Bella se contrajo.
¿Lizzie le había dicho mamá?, ¿a ella?. No estaba segura si Elizabeth se había referido a ella o a otra persona que había visto en sus sueños; de lo que si estaba segura era que la sola palabra había movido la fibra más sensible en ella y deseó con todas sus fuerzas que realmente se refiriera a ella.
- ¿mamá…? – repitió la pequeña; estaba despierta, sus ojos verdes resplandecían y una sonrisa estaba plasmada en su rostro precioso – desde hoy eres mi mamá, Bella – susurró, riendo emocionada – ¡las mamás siempre despiertan a los niños para que vayan a la escuela! –
Fue estúpido. Fue completamente irracional el que sintiera tanta alegría en su pecho, tanta emoción, y que paradójicamente sus ojos castaños se enrojecieran y se llenaran de lágrimas estúpidas al oírle, Lizzie frunció el ceño asustada.
- perdón… - se apresuró arrepentida - ¿tú no quieres ser mi mamá, Bella? –
Bella negó con la cabeza de inmediato y se sentó a su lado para rodearla con los brazos.
- ¡Claro que quiero cariño! – la besó en la frente – ¡No sabes cuánto deseo que sea así…! -
Lizzie sonrió satisfecha.
- yo también quiero que seas mi mami… -
- Buenos días, Elizabeth –
Edward estaba en el umbral, serio e impasible, y por la mirada que les dirigía era obvio que se había percatado de inmediato que algo sucedía entre ellas.
Entonces vio los ojos de Bella.
- ¿Bella, estás bien? – preguntó preocupado y olvidando todo tipo de seriedad, haciendo ademán de acercarse.
… pero Bella le dedicó una sonrisa brillante.
- estoy mejor que nunca… - e intercambió una mirada cómplice con Lizzie para besarla en la frente una vez más.
Hora y media más tarde, Edward detuvo el Volvo frente a la tienda de su madre con maestría, llovía a cántaros, y de acuerdo a los pronósticos de Bella el frío polar que corría prometía volverla en una leve nevazón durante la tarde.
Edward bajó del auto sosteniendo un paraguas de color negro y se dirigió a abrir la puerta de Bella para tenderle la mano y ayudarla a bajar. Ambos se acomodaron bajo el paraguas para cubrirse, Bella se acercó a él y se aferró a su elegante chaqueta mientras Edward rodeaba su espalda para cruzar la calle juntos en medio de la lluvia.
Apenas entraron a la librería la exquisita calidez del lugar los reconfortó, pero los ojos de todos los que estaban allí se volvieron hacia ellos automáticamente, y eso, no fue reconfortante.
Bella se ruborizó, parecía que todo se había detenido y que tanto ella como Edward se habían convertido en el máximo centro de atención.
Mike Newton les miraba del otro lado evidentemente molesto, a su lado, Jessica Stanley tenía la boca abierta y miraba a Bella groseramente sorprendida. Sus ojos estaban muy abiertos por la conmoción, movía su rostro de Edward, a Bella, y luego se quedaban posados en Edward más de lo debido.
¿Habían olvidado todos que quedarse mirando a la gente era considerado una falta de respeto?. Bella bufó, tal vez en Forks era distinto
¡Incluso Angela les miraba sorprendida tras el mostrador!
Sin embargo, la amplia sonrisa de Alice llenaba todo de lado a lado. Sus chispeantes ojos azules parecían plagados de emoción y se mordió el labio conteniendo una risita.
- Bella… -
La castaña se volvió y por supuesto Edward también. Un muchacho estaba tras ellos sentado en una de las butacas, indudablemente la esperaba allí hacía un rato. Bella le observó, estaba segura de haberle visto antes pero no lo reconoció.
- hola… – dijo insegura.
Una sonrisa cruzó el rostro de él, parecía contento por el saludo y se incorporó. Edward se alejó de Bella suavemente y la chica de inmediato se volvió a él, era grave, ya extrañaba la cercanía de él.
El muchacho posó sus ojos castaños sobre Edward y le dio una mirada extraña.
- buenos días, Cullen – saludó.
Edward tomó la mano que él le tendía.
- Buenos días, Yorkie –
Solo entonces Bella recordó, y estuvo segura que su boca se había abierto por la sorpresa con bastante poca elegancia. Era Eric Yorkie, el mejor amigo del ahora novio de Angela quién se había mostrado evidentemente interesado en su oportunidad y había insinuado una salida.
- quería charlar un rato contigo… - explicó Eric con entusiasmo – hay una invitación pendiente, ¿recuerdas? –
Edward se alejó otro paso con elegancia.
Bella no supo que contestar, se ruborizó levemente, ¿Por qué Eric decía eso delante de Edward?. Piensa en algo, Bella. Se limitó a decir la verdad.
- lo siento – dijo seria – esta es mi hora de trabajo y… -
- ¡serán solo unos minutos…! – se apresuró Eric – yo solo… -
- ¡Bella! –
No podía ser. Definitivamente estaba comenzando a fastidiarse, Mike había llegado hacia ellos como si alguien se lo hubiese pedido. ¿Quién se creía que era?.
Edward se alejó incómodo, su rostro perfecto lucía completamente frío y visiblemente molesto.
- hablaré con Alice, permiso - anunció.
Bella se apresuró, el horror plasmado en el rostro.
- no… ¡Edward! -
Pero él ya había ido hacia su hermana; a pesar de la evidente furia de Edward, la sonrisa de Alice era gloriosa y no se inmutó cuando su hermano mayor tomó su brazo y la guió hacia las oficinas con los labios apretados.
¿Por qué Edward le hacía eso?. ¿Por qué él la dejaba justo ahora?. ¡ya lo echaba de menos!.
… y se molestó.
La verdad, se sentía realmente molesta; siempre le había molestado aquello de los pretendientes, por lo que estaba molesta con Eric por presentarse en su trabajo; luego estaba Mike, Mike había comenzado a tomarse atribuciones que no le correspondían desde el primer momento que lo había conocido, además, por culpa de ambos, Edward se había alejado de ella; pero ahora que lo pensaba, también estaba molesta con Edward, al fin y al cabo la había dejado sola.
Suspiró.
- lo siento, Eric… - suspiró, Mike le estaba desagradando demasiado por lo que lo ignoró - debo trabajar, tengo muchas cosas que hacer y la verdad, no tengo ganas de… -
- pero Bella… - Eric se adelantó con una sonrisa débil – yo solo quería saber si… - se ruborizó levemente – si te gustaría bajar a la reserva por la tarde, conmigo -
El rostro de Mike se contrajo y eso le molestó aun más a Bella pues no era nada más que un entrometido espectador en esa situación y debía comportarse como tal. Mike Newton parecía no saber si lanzarse a reír o gritarle furioso a Eric.
Bella se sintió apenada por Eric Yorkie, pero se sentía aun más furiosa contra Mike.
- Eric, lo siento… - no dijo nada más.
El muchacho captó de inmediato y asintió. El silencio se volvió incómodo y ninguno de los dos supo qué hacer ni como continuar. Bella le dio una mala mirada a Mike, ¿Por qué seguía allí?... ¡no era de su incumbencia!.
- entiendo – suspiró Eric, dio una mirada rápida al pasillo por donde Edward y Alice se habían perdido – no te preocupes, Bella… ya entiendo, gracias por… – sonrió levemente –nos estamos viendo por ahí… - se pasó una mano por el cabello, visiblemente incómodo – será mejor que me vaya –
Se despidió con la mano de Angela y la muchacha le devolvió una sonrisa leve; Bella se sentía mal, nunca había sentido remordimiento cuando se alejaba de los hombres que buscaban algo con ella, pero Eric parecía especialmente afectado.
Soltó un suspiro. Edward tenía toda la culpa por dejarle, sabiendo exactamente cuál era la situación.
Alcanzó el mostrador principal para ayudar a Angela, pero Mike le había seguido y estaba evidentemente molesto.
- ¿Qué hay entre tú y Edward Cullen? – espetó.
No era el único curioso, en la estantería cercana, los ojos de Jessica casi salían de sus orbitas y se acercó varios pasos para escuchar.
Angela frunció el ceño.
- eso no es de tu incumbencia, Mike – espetó, y Bella se dio cuenta que era la primera vez que le veía molesta.
Mike la ignoró y clavó sus ojos castaños en los de Bella.
- Cullen no es un buen tipo… –
Bella vio claramente por el rabillo del ojo que tanto Angela como Jessica abrían la boca, pero ella solo fue consciente de la rabia que sentía contra Mike.
- ya te lo dijo Angela, eso no es de tu incumbencia, Mike –
...y se dio media vuelta. Le dio la espalda a todos, ruborizada como tomate. Nadie tenía porque mirarla de forma extraña porque ella llegara con Edward Cullen, ni decirle que él era una mala persona y muchos menos insinuarle que se apartara de él. No estaba dispuesta. Vio que Mike iba a decir algo más, pero Jessica apareció y tuvo que agradecerle que la chica tomara su brazo y lo arrastrara hacia el otro lado, aunque indudablemente molesta y entre cuchicheos bajos.
Suspiró otra vez. Se acercó a Angela y después de intercambiar una sonrisa con ella, comenzaron a ordenar los libros de la repisa. Media hora mas tarde sintió la risita musical de Alice y la voz grave y seria de Edward.
- ya fue suficiente, Alice -
- créeme Edward, terminarás aceptándolo algún día… -
Bella se volvió y vio como los Cullen se disponían a salir de la tienda. Dejó los libros a un lado, olvidó que también estaba furiosa con Edward, y a pesar de su increíble capacidad de tropezar se apresuró en ir a la entrada.
- Edward… - él se volvió hacia ella al oírla, a pesar de que lucía impasible Bella se ruborizó y continuó – ni siquiera… ¿ni siquiera te despedirás de mi?- susurró.
Le había salido voz de idiota. Edward sonrió, y aunque fue una sonrisa amarga, fue encantadora. Negó con la cabeza, exasperado y pareció meditar la respuesta un momento. No dijo nada, sus ojos estaban fríos y extraños, se limitó a colocar otro mechón de su cabello detrás de su oreja.
- cuídate - susurró.
Era suficiente; y suficiente también para dejarla con una sonrisa tonta en el rostro. A pesar de que Edward tenía una expresión extraña en los ojos y su sonrisa era triste, su única palabra habían hecho que el corazón de Bella latiera con mayor fuerza.
Alice se adelantó.
- saldré con Edward… – anunció sonriente, ambos se volvieron hacia ella –… tenemos mucho que hacer y no sé a qué hora volveré… les llamaré –
Bella asintió sin dejar de mirar a Edward, aunque él lucía cansado de escuchar a su hermana a Alice no le importó en absoluto y tomó el brazo de él con alegría extrema y le arrastró a la salida.
..
El día transcurrió con normalidad. Bueno, toda la normalidad que había en Forks, es decir, ordenar, atender a la gente, conversar con Angela, huir de Mike, pensar en Edward congelarse hasta los huesos, recordar a Lizzie y volver a pensar en Edward. Como Bella había pronosticado, la suave lluvia se había vuelto una leve nevazón por lo que la perspectiva de ser enviada en busca de café para todos a la tienda de enfrente no le hizo gracia, la calzada estaba cubierta de una capa de hielo y la nieve comenzaba a acumularse en la acera.
Nada peor para tentar su mala suerte, sin embargo, logró llegar sana y salva a la cafetería siempre del brazo de Angela.
Pidieron los cafés, el favorito de Jessica, Mike y los demás. Todo estaba saliendo a la perfección y no había resbalado una sola vez, hasta que salieron.
Bella fue la primera en salir, puso un pie en la calzada y sintió el golpe.
- ¡Cuidado! –
Todo se volvió confuso.
Solo fue consciente de un gemido áspero y un choque extremadamente fuerte en su brazo derecho que la hizo perder el equilibrio. Los cafés que llevaba volaron de sus manos y cayeron al suelo con violencia, por supuesto ella también cayó, trató de amortiguar la caída en su mano izquierda pero un dolor agudo la hizo gemir y se estrelló contra el piso con más fuerza.
Su cabeza chocó contra el pavimento.
- ¡Bella! –
Estaba aturdida. Por un momento no supo donde estaba. Hasta que sintió la voz de Angela y los dos segundos de completa confusión desaparecieron.
- ¡¡Bella… ¿estás bien?!! –
No contestó, porque no estaba segura. Su cabeza dolía montones y de seguro se había fracturado la muñeca izquierda porque dolía mucho, era como si miles de agujas estuvieran clavándose en su mano.
- ¿señorita? – era voz de hombre, desconocida – lo siento tanto… ¿me oye? – sonaba desesperado - ¡yo iba apurado, no la vi… no quise! –
A pesar de estar casi cegada por el dolor, su cuerpo se estremeció al no saber quien le hablaba.
Pero otra voz aun más aterrorizada se unió a las demás.
- ¡¡Bella!! –
No. Gimió de verdad, y sabía que no era solo por el dolor. Era Mike, debía haber estado mirando por la ventana de la tienda.
Sintió que alguien la alzaba del suelo con fuerza y se asustó. ¡No, eso no!
- ¡No! – abrió los ojos al instante - ¡no, suéltame…no! -
Edward… pensó. ¡Edward!.
En menos de un segundo, se volvió presa del miedo y los recuerdos y trató de deshacerse con todas sus fuerzas de quien fuera la tomaba, sin importar nada más. Solo consiguió que varios gimieran asustados a su alrededor y que ella cayera de nuevo al pavimento, pero esta vez había arrastrado a Angela con ella quien había tratado de sostenerla.
- ¡Dios, tiene que ir al hospital…! - exclamó aquella voz desconocida – ¡su muñeca está hinchándose! –
A pesar del dolor de cabeza, Bella alzó el rostro, era un joven de su edad que lucía extremadamente aterrado y descontrolado.
Aprovechó el que ella le miró.
- por favor permíteme llevarte, lo siento mucho… yo no te vi… - se pasó las manos por el cabello - yo casi caigo también, el hielo… –
- ¡Cállate Tyler! – gruñó Mike enojado - ¡pudiste haberla matado al tirarla así! –
Bella se tomó la cabeza con las manos para controlar el dolor, ¿Por qué Mike gritaba?
- ¿estás bien? – repitió Angela, preocupada y en voz baja.
Negó con la cabeza.
- iremos al hospital… - anunció la chica ayudándola a incorporarse, Bella se apoyó en ella, mientras Angela se volvía al par de hombres que discutían – ¡Mike: Jess y tú quedarán a cargo mientras Bella y yo estamos en el hospital…! –
- ¡Claro que no! – discutió Mike indignado - ¡Yo iré con ella también! –
-¡y-yo las llevaré! – exclamó el tipo que se llamaba Tyler y se apresuró en abrir la puerta de una enorme van de color azul estacionada unos metros más allá – vamos… -
Angela guiaba Bella, la castaña estaba demasiado aturdida para saber donde se dirigía.
- ¡Dios mío, Bella ¿Qué pasó?! – Jessica se unía al coro de voces exageradas.
Bella estaba exasperada, quería decirles a todos que se fueran, que solo Angela se quedara, que no tenía nada y que estaba acostumbrada a aturdirse o romperse algo. Pero no pudo. Mike, Tyler y Jessica discutían, la última insistía en llamar a la ambulancia.
No, ambulancia no. Pensó. Ya había pasado por eso una vez y había sido una de las experiencias más incómodas y mortificantes de su vida.
No supo demasiado de lo que sucedía, su cabeza se partiría por el dolor y la quemazón en su mano era casi insoportable. Supo que Angela la había ayudado a subir y que Jessica había arrastrado a un malhumorado Mike hacia la tienda otra vez. Cerró los ojos y no supo cuanto tiempo pasó, solo cuando sintió a Tyler estacionar la van frente al hospital Bella se dio cuenta donde estaban.
Angela la ayudó a salir, Tyler también lo intentó, pero por instinto Bella se alejó y se acercó rápido a la chica. Ingresaron lentamente y el que hubiese niños llorando y mujeres adoloridas a punto de dar a luz no le ayudó a aplacar el dolor de cabeza.
Odiaba los hospitales, odiaba el olor a sangre, odiaba el sonido, los colores.
Entonces, se dio cuenta donde estaba. Sonrió tontamente. No había nada que temer, Edward estaría allí.
Jadeó de felicidad y calma. Aunque debió haberle salido un gorjeo extraño porque Angela le miró preocupada y la sostuvo con más fuerza.
- tranquila, Bella… - susurró – ya estamos aquí, ya estamos aquí -
Tyler se precipitó a la chica de la entrada con una expresión aterrada y ansiosa en el rostro.
- ¡por favor… ayúdenla! – movía sus brazos con frenesí, estaba exagerando para el gusto de Bella - ¡la chica cayó muy fuerte por mi culpa… no la vi, el hielo estaba duro… su muñeca, su cabeza; fue aterrador…! -
La mujer de la recepción no mostró ninguna emoción. Alzó el rostro y sus ojos se clavaron en Bella, a pesar del aturdimiento, Bella se asustó. Era increíblemente hermosa, su cabello era largo, voluminoso y de color rojo, sus facciones eran perfectas y tenía una belleza sobrenatural casi felina. Era preciosa, pero completamente intimidante.
- nombre – exigió, tomando una ficha.
Tyler se volvió a ella.
- Isabella Swan – se apresuró Angela
- ¡es Bella...! – protestó la aludida.
Todos la ignoraron. La mujer continuó.
- lugar de residencia -
La cabeza dolía demasiado, explotaría y no pudo evitar sujetarla con su mano buena. ¿Dónde demonios estaba Edward?.
- ¡por supuesto que Forks! – estalló Tyler exasperado - ¡eso no importa ahora… solo atiéndanla! -
La mujer gruñó ante la insistencia del muchacho y observó unos papeles.
- en unos momentos el doctor James Theron los atenderá… – apuntó a Bella - ¿causas de ingreso? –
Tyler comenzó a explicarle todo, aunque la mujer no prestó mayor atención y parecía escribir como autómata, pero Bella tenía otras preocupaciones ahora.
¿Doctor James Theron?... ¡No!... ¿Dónde estaba el doctor Edward Cullen?.
- ¿Bella? –
¡Allí estaba!
La castaña soltó un suspiro aliviado y estuvo segura que había sonreído como tonta. Se sintió segura, tranquila, ya todo estaba bien, Edward estaba ahí...
- Edward…. – llamó.
Realmente debía lucir mal porque la expresión de horror en el rostro de él era bastante notoria.
- Dios, Bella… ¿estás bien? – se precipitó hacia ella preocupado - ¿Qué sucedió? – demandó.
Bella no contestó, se soltó de Angela y se apoyó en el pecho de Edward oliendo su aroma favorito, el la rodeó con los brazos instantáneamente. Fue Angela la que habló.
- cayó en el pavimento cubierto de hielo, se golpeó muy fuerte en la cabeza y creo que se fracturó la muñeca -
Edward tomó su mano con cuidado y la alzó para mirarla.
- tienes razón -
Tyler se precipitó a él.
- lo siento mucho… - exclamó – ¡de verdad, yo pagaré todo lo que sea necesario… solo atiéndela, se ve muy mal…! – Edward frunció el ceño - ¡hagan lo que sea, se va a desmayar! -
Dicho y hecho.
- Edward… - las piernas fallaron y cedieron antes su peso, Angela gimió, Tyler hizo ademán de precipitarse a ella, pero Edward la sujetó con fuerza antes que cayera y la alzó en sus brazos.
Bella apoyó su mejilla en el pecho de él y sostuvo su muñeca izquierda contra su pecho, el dolor era demasiado.
- Victoria… - la voz de Edward era autoritaria y seria – yo me haré cargo de ella, estaré en la sala seis –
La mujer abrió sus ojos felinos evidentemente molesta.
- ella fue asignada a James -
El ceño de Edward se profundizó y apretó a Bella contra sí.
- dije que yo la atenderé –
- pero… -
Edward la ignoró, acomodó a Bella en sus brazos como si fuera tan liviana como Elizabeth, y se dirigió a Angela.
- volveremos en un momento – la muchacha asintió – y me explicarán que sucedió – añadió serio, mirando a Tyler.
Se dio media vuelta y se encaminó con Bella en sus brazos por el pasillo. A pesar del dolor en su muñeca, Bella se sentía feliz y aturdida. Tal vez se sentía demasiado feliz.
- creo que ahora me gustan los hospitales - dijo tontamente – siempre y cuando seas mi doctor -
Edward negó con la cabeza.
- te pedí que te cuidaras – masculló molesto.
- ¡y lo hice…! - protestó la chica débilmente – ¡te juro que lo hice!... pero no puedo ir contra el destino, y ya ves, mi destino está a tu lado – escondió su rostro en su cuello – quiero estar siempre a tu lado… -
Edward bufó.
- ¿te golpeaste bastante fuerte en la cabeza, cierto? –
Bella se mordió el labio.
- un poco… -
Ingresaron a una sala de urgencias, pequeña, extremadamente blanca y llena de aparatos que hacían sonidos extraños. Lamentablemente todo le era familiar, estaba acostumbrada a pasar en los hospitales desde que tenía memoria. Edward la sentó sobre la camilla y la recostó. Le dio la espalda y tomó varios frascos que estaban sobre una repisa.
Solo entonces, Bella le observó y se mordió el labio. Nunca había sentido nada igual a lo que sentía por Edward. No pudo dejar de observar que lucía casi infartarte en su papel de médico.
- definitivamente pasaré más tiempo aquí… - susurró.
Edward la ignoró y se volvió a ella.
- ¿qué te duele? – preguntó.
- la muñeca izquierda, creo que todo el peso de mi caída fue contra ella… -
- ¿y la cabeza? –
- está en su lugar, siempre he estado medio loca, así que no hay nada fuera de lo normal –
- Bella… -
La muchacha suspiró.
- me siento aturdida… - admitió.
Edward asintió y tomó una jeringa. Bella cerró los ojos al instante, no quería, no quería. Sintió el pinchazo y se mordió el labio con fuerza.
- no hagas eso… - la regañó él – sangrarás y recuerda lo que sucede cuando hueles sangre –
Bella frunció el ceño aun con los ojos cerrados.
- en un minuto la anestesia hará efecto – anunció Edward alejándose y Bella le escuchó mover cosas – el dolor de cabeza disminuirá, reposa un poco -
La castaña asintió y abrió los ojos. Aquella versión mejorada de Adonis le devolvía la mirada. A pesar de que se sentía atontada, no pudo quitar sus ojos de él mientras arreglaba todo y le tomaba radiografías. Edward era completamente perfecto y estaba perdidamente enamorada de él. Le observó. Edward le había dado la seguridad y felicidad que nadie en el mundo le había dado y estaba agradecida de ello. Los ojos verdes de él la miraban con intensidad, Bella observó su rostro varonil, su mandíbula perfecta, sus ojos profundamente verdes, sus labios tentadores…
- Edward… - farfulló. ¿Era posible un ser tan perfecto?.
Sin embargo, algo andaba mal. Edward estaba serio, primero pensó que estaba preocupado por la caída, pero luego recordó que durante la mañana también se había comportado de forma extraña y había tratado de evitarla, la voz de él la sacó de sus pensamientos.
- es una fractura leve del escafoide… - anunció - ven aquí – la ayudó a incorporarse para que se sentara en la camilla frente a ella, con las piernas colgando del borde – déjame ver tu muñeca -
Edward tomó su mano con infinito cuidado y acarició su piel amoratada con los dedos suavemente. Estaba helado y la baja temperatura de él provoco que el dolor aminorara un poco.
Soltó una risita tonta.
- siempre estás helado… - comentó Bella.
Edward no la miró.
- ¿te molesta? –
Bella soltó otra risa estúpida. Definitivamente la anestesia había hecho efecto.
- ahora me gusta el frío –
Edward no contestó y Bella se mordió el labio al verle trabajar, se mantuvo en silencio mientras Edward acomodaba su mano de forma correcta y se obligó a mirar hacia otro lado. Optó por mirar el rostro concentrado de él. Nada mejor que eso para olvidar todo lo demás y el hecho que estaban acomodando los huesos de su mano. Edward lucía concentrado en lo que hacía y no alzaba la vista.
Bella frunció el ceño.
- hoy por la mañana me dejaste – acusó, sus palabras parecían trabarse en su mente – me dejaste con esos dos… sabías que no quería estar allí, Edward -
Edward continuó con su muñeca, impasible.
- tenía que darles la oportunidad – no la miró – Eric Yorkie no es un mal muchacho y mi presencia allí habría sido bastante incómoda para tus pretendientes –
Bella gimió ofendida.
- ¡fue a propósito! – tal vez había gemido muy fuerte, pero la anestesia hacia que su boca hablara por si sola - ¡no debiste hacerlo… me dejaste sola! – rió tontamente y acarició su cabello cobrizo – sabes que no quiero pretendientes -
- tienes que conocer gente Bella, seguir con tu vida… - susurró – tal vez te convenga Newton –
- ¿es una broma, verdad? –
Edward no contestó. Había terminado con su muñeca, rápido, pensó Bella y eficiente también, no había sentido el más mínimo dolor; tal vez se debía a que una droga ambulatoria corría por sus venas.
- no me importa Mike Newton – susurró, apasionada – sabes lo que siento por ti -
Edward soltó un suspiro y se apretó el puente de la nariz.
- y tú sabes cuál es mi opinión al respecto –
- no me importa –
Edward dejó escapar una risita, aunque no pudo discernir si era divertida o exasperada.
- ¿a no? –
Bella fue categórica.
- No –
Edward le dio la espalda y se volvió a la pared de enfrente para posar las radiografías hacia la luz. Bella se mordió el labio otra vez. A pesar de estar bajo los efectos de la anestesia, sintió temor de la reacción de él.
- no pensaba decirte esto… - comenzó con timidez, aunque que le daba la espalda era evidente que la escuchaba – pero me siento tan feliz que quiero decírtelo… - sonrió – esta mañana, Lizzie me llamó mamá –
Silencio.
Edward se detuvo. Solo veía su amplia espalda, pero Bella podía jurar que trataba de controlarse. El silencio se volvió incómodo, pero se mantuvo firme en no ser quien lo rompiera. Al fin, Edward se volvió a mirarle. No lucía enojado, lucía cansado, exasperado y molesto.
- tendré una palabra con ella –
- ¡ni siquiera se te ocurra! – se indignó la chica al instante - ¡no te atrevas a decirle nada, sabes que la adoro y cuáles son mis sentimientos hacia ella! –
Ahora sí Edward se molestó. Cruzó los pasos que lo separaba de ella y tomó su rostro entre sus manos bruscamente. Bella se asustó.
- ¿no te das cuenta? - gruñó – ¡¿no entiendes que esto no es bueno para ti, ni para ella…?! – sostuvo su mirada enojado - ¡esto debe terminar ya, todo ha ido muy lejos y debes detenerlo ahora! –
… pero Bella estaba igual de enojada.
- ¡jamás lo haré! - gruñó.
No le importaba nada en ese momento, nada más que él y necesitaba hacérselo saber. Con bastante torpeza, rapidez y más fuerza de la que tenía normalmente, rodeó su cuello con sus manos y atrajo su rostro hacia el de ella con brusquedad. Sus labios chocaron al mismo tiempo en un beso ansioso, desesperado y casi furioso. Estaba cansada de la sobreprotección de Edward, de que la tratara como una muñeca de porcelana por lo que le obligó a abrir sus labios para explorar la boca de él por completo.
Tal vez era la valentía que le había dado la anestesia, pero lo atrajo hacia ella con más fuerza y reclamó la boca de él con más que necesidad hundiendo sus dedos en su cabello.
Edward no protestó, al contrario, devolvió el beso con tanta fuerza y pasión como Bella, soltó su rostro y se aferró a su cintura para atraerla hacia él; al instante, Bella jadeó y los labios de ambos pelearon por dominio.
La respiración de ambos se aceleró considerablemente.
Entonces Bella en un completo arranque de pasión, claramente apoyado por las inhibiciones que la anestesia le provocaba, enlazó sus piernas alrededor de la cintura de él y gimió sobre su boca.
Edward se congeló, abrió los ojos y se deshizo de ella para apartarse un metro al instante.
Ambos jadeaban en busca de aire.
- ¡eres mi perdición, Bella…! – gruñó Edward indignado – te juro que lo eres… -
Ella no contestó, jamás había sentido algo así y no creyó poder volver a sentirlo jamás. Necesitaba a Edward con el alma, quería estar con él para siempre. Las sensaciones que la habían invadido además de desconocidas habían sido completamente demandantes. Se llevó una mano al pecho y esperó a que el ritmo normal de su corazón y su respiración volvieran.
Edward se pasó las manos por el cabello, nervioso.
- eres mi paciente… - gruñó – esto no puede volver a repetirse, nunca más -
Bella abrió la boca encaprichada. Valentía gracias a la anestesia.
- ¡entonces tendrás que ignorarme! –
- ¡debería haberlo hecho desde el principio! – espetó Edward – ¡y créeme que si es necesario para que entres en razón de una buena vez, lo haré! –
Bella se molestó. Sobremanera. Ya estaba cansada de la situación, anestesiada, aturdida o desorientada, siempre sentiría lo mismo por Edward; pero si el insistía en ignorarla, ella lo haría primero.
Saltó de la camilla para salir con orgullo, pero aun estaba mareada por lo que trastabilló y Edward tuvo que apresurarse en afirmarla, Bella se alejó de él como si quemara.
Edward lo captó.
- ¿Qué pasa, ahora? –
Bella alzó el rostro hacia él, furiosa, dolida y con mil sentimientos diferentes en su pecho. No se dejó deslumbrar por él. Definitivamente las drogas hacían que hiciera y dijera todo lo que pensaba.
- ¡a ella no la ignoraste verdad…! - masculló – ¡todo esto es porque aun la quieres…! -
Edward la observó completamente confundido - ¿de qué hablas? – espetó.
Bella controló el ardor en su garganta.
- de la verdadera mamá de Elizabeth –
Los ojos de Edward se oscurecieron en menos de un segundo.
- jamás vuelvas a decir eso – advirtió serio – no sabes de lo que hablas -
Tal vez estaba drogada, atontada y furiosa, pero era capaz de darse cuando Edward estaba completamente molesto y tenía que cerrar la boca.
- vamos, te llevaré a tu casa –
Pero la puerta se abrió antes que dieran otro paso y un hombre ingresó.
- ¡vaya, vaya, Edward…! - Bella sintió a Edward tensarse a su lado - así que ahora te dedicas a robar mis pacientes –
Era otro doctor; y para sorpresa de Bella, extremadamente bien parecido y rubio, sin embargo, tenía los ojos más negros que Bella hubiese visto en la vida. Se asustó. No parecía una buena persona en absoluto y un escalofrío la recorrió cuando él posó sus ojos en ella. Se acercó a Edward por instinto, aunque estaba furiosa con él.
El tipo sonrió.
- ahora si estoy molesto, Edward – dio un paso hacia ellos – lamento que me hayas quitado a este – sonrió de forma extraña - ¿recibió una buena atención, señorita? –
La muchacha asintió.
- tendré que poner una queja sobre esto, Edward… - exclamó el rubio, Bella estaba segura que si las miradas matasen el tipo habría caído muerto hacía rato con la mirada que Edward le daba – ¡estás violando uno de los mas importantes códigos de ética profesional! – sonrió aun más ampliamente - ¿…o es esta una situación especial? – observó a Bella - ¿Qué te hace tan especial para Edward? –
No le estaba gustando, le asustaba. Sintió como Edward rodeaba su cintura, no protestó.
- sal de mi vista, James – gruñó enojado, jamás le había visto siendo casi grosero con alguien.
El hombre rió divertido y sus ojos negros se posaron firmes en los de Bella.
- tal vez Edward frustró nuestro primer encuentro – susurró – pero si tú deseas… -
Edward se indignó.
- mantente lejos de ella – gruñó.
Bella se asustó. Era evidente la enemistad entre el tal James y Edward, pero la furia en los ojos verdes del padre de Liz jamás la había visto.
- Edward… - llamó en voz baja, James continuó.
- ¿Cómo está ella? – preguntó sonriente, era evidente que trataba de provocarlo – envíale mis saludos… -
Parecía que Edward se iba a lanzar sobre él y aunque no entendiera un ápice, Bella se aferró a su brazo con rapidez para que no cometiera una locura. Realmente comenzaba a asustarse.
- Edward, no… - pidió – vamos, por favor… -
Edward dejó que tirara de él. – vamos… - urgió.
Apretó la mano que Edward tenía sobre su cintura y a pesar de que estaban enojados el uno con el otro, ambos caminaron en silencio por el pasillo del hospital sin dirigirse una palabra, Bella aun se preguntaba que podía haber sucedido entre ellos que causara tanto odio.
Angela y Tyler se levantaron de inmediato al verlos, Edward bufó y la soltó cuando el muchacho se acercó a ella.
- ¿estás bien? – exclamó - ¿estás herida?, ¿Cómo está tu mano? -
- estoy en perfectas condiciones… -
Se volvió a ver a Edward, se había quitado el delantal blanco y parecía estar firmando un libro, la mujer de la recepción parecía profundamente molesta.
- tu turno no ha terminado… - siseó – y tenemos pacientes esperando… -
- dile a Carlisle que venga a apoyar las urgencias… - masculló. Sin otra palabra mas, volvió hacia Bella, aunque la chica evitó su mirada con orgullo y de una forma bastante inmadura.
- ¿necesitas algo? – dijo Tyler, observaba a Edward – pagaré lo que sea… -
Edward negó con la cabeza seriamente y se dirigió a Angela.
- la llevaré a casa, tiene que descansar… - anunció educadamente - ¿necesitas que te lleve a alguna parte? –
Angela negó con la cabeza, sorprendida por alguna razón y ruborizada levemente. Bella no la culpó, aunque estaba enojada, el rostro de Edward causaba aquello.
- no… - Angela negó con la cabeza – me iré con Tyler… –
Tyler se deshacía en perdones tras ella.
Ambas se despidieron, y eso de las disculpas de Tyler le estaban molestando considerablemente por lo que trató de apartarse de él con rapidez. Por otro lado, los efectos de la anestesia habían comenzado a disminuir y el dolor estaba comenzando otra vez.
Diez minutos después, y de que Edward llamara a su padre por teléfono, el Volvo se deslizaba por la carretera mojada, entonces Bella observó el reloj del tablero.
- es hora de ir por Lizzie… – anunció secamente – vamos por ella, ahora… -
Edward controló un suspiro exasperado.
- no… - gruñó – tú no vas a ninguna parte, ¿quieres cuidarte, por favor? – la aludida le dio una mala mirada - acabas de darte el golpe de tu vida y quieres partir a buscarla de inmediato – observó la carretera - te dejaré en tu casa e iré por ella -
- pero quiero verla… - se asustó - ¡¿no me apartarás de ella ahora, verdad?! -
Él bufó exasperado.
- ¡claro que no…! - dijo – te la llevaré apenas salga de la escuela -
A pesar de la furia, Bella sonrió satisfecha.
La lluvia caía a cántaros cuando se estacionaron frente a la casa de Bella. Edward la ayudó a descender con cuidado del Volvo, sosteniéndola de la cintura y cubriéndola con el paraguas. Bella lo permitió, no necesitaba otra caída por el día. Apenas Bella abrió la puerta principal, Jake se lanzó hacia ella con alegría, parecía con demasiada energía, al fin y al cabo Bella no le había acompañado por horas.
Pero cuando Edward tomó nuevamente la cintura de Bella para guiarla al sofá, comenzó a ladrar con furia.
Edward le ignoró. Apenas la sentó, Bella se quejó. Él le dio una mirada rápida.
- ve a buscar a Liz – pidió, antes que él comenzara a preocuparse demás – quiero verla -
Edward no dijo nada, se limitó a tenderle dos tabletas de color blanco y un vaso con agua.
- toma esto… - Bella las tomó sin protestar - aliviarán el dolor –
Bella le observó. Edward estaba serio y se acomodó la chaqueta para salir, pero ella también estaba enojada y obviamente seguía frustrada contra él.
- creí que me ignorarías… - dijo mordaz.
- es difícil ignorarte – dijo Edward impasible – y solo ignoraré ciertos aspectos de ti – Bella entendió de inmediato – eres la mejor amiga de mi hija ¿no? -
Bella frunció los labios enojada.
- bien… - espetó – como quieras, de todas formas, la llave plateada que está en la entrada, es tuya de ahora en adelante – Edward se volvió a mirarla con una ceja alzada, Bella se ruborizó levemente y se apresuró con orgullo – ¡es para que Lizzie entre aquí cada vez que quiera! -
Edward soltó una risa divertida. Pareció reflexionar unos momentos y aquella sonrisa favorita de Bella, apareció en su rostro. Trató de controlar las mariposas en su estómago.
… pero no pudo cuando le vio acercarse a ella. Edward fue cauto, cuidadoso y dolorosamente lento. Apoyó sus dos manos en el respaldo del sofá y se inclinó hacia ella.
Bella hiperventiló.
Aquellas sensaciones que solo Edward la hacía sentir la invadieron cuando él posó sus fríos labios sobre su frente, con cuidado, con suavidad y con cariño. Todas sus defensas bajaron, lo quería con ella para siempre, el aliento frío de él cubrió su piel y Bella cerró los ojos disfrutando del momento.
- no quiero dejarte… - susurró Edward, acariciando sus labios contra la piel de ella.
Bella estaba tan inmersa en aquella burbuja como él.
- anda por Lizzie y vuelve a mí… - susurró.
Edward depositó un último beso en su frente y se alejó.
- volveremos pronto… - anunció, Bella aun estaba atontada.
- creí que me ignorarías… - como siempre había hablado de mas.
Sin embargo, Edward lucía divertido.
- nada me impide besar en la frente a la pequeña amiga de mi hija, ¿no? -
Y se dio media vuelta para salir. Bella quedó petrificada y sintió como la ira la embargaba de a poco. Escuchó la puerta de entrada cerrarse. ¿Acaso él se burlaba de ella?. ¿Por qué caía en su juego?. ¡Cierto!... porque era una idiota; y aun peor, una idiota enamorada.
A pesar de todo. Disfrutaba la situación.
Entonces el teléfono de la casa sonó, lo tomó extrañada. Eso no era habitual.
- ¿hola? – frunció el ceño.
- ¿Qué haces en Forks, Bella? –
El corazón de Bella dio un vuelco instantáneo y olvidó por unos segundos todo lo demás, abrió los ojos completamente sorprendida.
- ¡¿Jake?! –
Escuchó una risa áspera y familiar al otro lado de la línea.
..
Hola!... como ya lo había dicho, llegó el sábado así que es horade actualización. Varias están intrigadas por saber lo que le pasó a Bella, solo puedo decir que pronto lo sabrán :)
Espero que les haya gustado el capitulo… un abrazo para cada una de ustedes!! Y no olviden dejar su review!!... que quiero saber que piensan. Me lo merezco, creo, no sé en qué estoy pensando, tal vez me estoy volviendo adicta a los fics XD. Esta historia cada vez me sale más larga!!... y ahora se me ocurrió la flamante idea de traducir, me gusta hacerlo y mucho. El problema es que ocupo mucho tiempo y como consecuencia, este semestre no me ha ido muy bien en la universidad, pero no se preocupen… que a pesar de todo, todo seguirá como de costumbre.
Un beso para todas y recuerden decirme que piensan =)
Annie.:*
