Perdón por tardar tanto en actualizar, de verdad la uni me tiene el cerebro reseco; en este capitulo se hace una referencia a un abrigo que se mencionaba en un párrafo del capitulo anterior y que yo en medio de mi ansiedad no transcribí (perdonen mi descuido pero se esta secando las neuronas,) ya lo corregí.

Quiero agradecer a Rubymoon-Faith por su review, lo aprecio mucho de verdad.

Bueno sin más que decir aquí esta el siguiente capitulo, que lo disfruten.

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El inconveniente de la ceguera.

Mientras tanto Zuko había recobrado el conocimiento, acosado por un dolor que estremecía hasta la ultima neurona de sus cerebro; supo que estaba malherido porque se sentía sumergido en una tibieza casi infinita, aquel dolor (que no podía localizar) , debía provenir de una herida muy grande. Cuando logro pensar en algo distinto del dolor empezó a preguntarse donde estaba, oía gritos, lamentos y llantos, descubrió que solo podía mover los brazos pese a que moverlos intensificaba su dolor, estaba echado sobre su espalda a merced de Agni sabe que cosa, entonces lo oyó.

-¿Zuko?... ¿Zuko?

Esa voz, la voz de la esperanza, aquella voz que ya una vez lo había arrebatado de la oscuridad, la voz de la niña que había "visto" mas allá de las culpas de él y de sus antepasados, esa voz a la que una vez obedeció como un esclavo le llamaba, con el mismo acento grave, con el mismo carácter de orden ineludible y absoluta, a pesar de sonar lejana como si viniera de otro mundo; la busco con la mirad a través de una bruma espesa y negra… la vio al cabo de unos segundos que parecieron siglos, estaba de pie delante de él.

Toph Bei Fong estaba de pie, en medio del recinto, con la cabeza inclinada hacia delante, escuchando. En un momento dado, consciente de no oír siquiera una respiración distinta de la suya, se inclino para descalzarse el pie derecho, quedose en cuclillas con el pie plantado sobre el hielo y la piel que hacia de alfombra en la mano derecha… en verdad estaba sola en esa habitación pero su nariz le decía algo distinto, Zuko tenía que estar allí con ella; empezó a explorar la alfombra con sus manos, entonces ¿Por qué su olor esta aquí todavía? Esperaba encontrar el tan cacareado abrigo de ciervo-visón o alguna otra cosa suya pero encontró algo diferente.

El señor del fuego veía a la niña en una especie de vapor espeso, veía claramente a la blanca Toph de pie, tanteando el suelo con sus manos, actuando como una autentica ciega y sentía una punzada de un dolor distinto al físico, de un dolor que se unía a aquel para bailar una danza macabra en su cabeza porque allí Toph no "veía", sus pies eran casi tan inútiles como sus ojos de perla y él se daba cuenta de que Toph Bei Fong era ciega, de que era un ser frágil como una flor y de que ese ser había ido a una guerra en la que pudo morir de una vez y para siempre, por culpa de su familia, por culpa suya.

Le pareció que Toph iría bien en aquel equipo, ella estaría bien en aquellos globos a mil lis del suelo, donde no podía ver, solo porque su actuación como el "Señor Melón" fue buena, Cómo no había entendido que solo era una niña que jugaba apostando cándidamente su vida.

Entonces una ola de lamentos y chillidos se levanto entre el murmullo de llantos, segundos después el hijo de Ursa sumaba su voz a aquel coro infernal, sintió una presión titánica sobre si, como si hubiese caído a las entrañas de una de las diabólicas maquinas de guerra de su padre, algo le trituraba vivo sin ninguna compasión arrancándole gritos cada vez mas desesperados.

Cuando volvió a mirar la chica Bei Fong tenía la expresión alerta y la mano derecha cubierta de una sustancia oscura.

Tenía miedo, casi tanto como aquella vez, en los globos de la nación del fuego, la habitación estaba vacía pero oía a cientos tal vez miles de personas llorar lastimeramente a su alrededor, se sentía mareada, como cuando era niña y se refugiaba en su nodriza para huir de los truenos que como estos llantos parecían venir de todas partes; había escuchado a Zuko entre aquellas voces y se había asustado aún mas ¿Qué cosa terrible podía hacerle gritar así?

Debía buscar a Sokka, pero no podía moverse, tal vez había algo que ella no conocía, pero sus piernas no le obedecían, a lo mejor soñaba, y su voz también estaba dormida dentro de su garganta, quería gritar, despertar y ver a todos a su lado, pero no estaba soñando.

El Señor del Fuego también tenía miedo, recordaba aquella cosa negra que crecía sobre la mesa, con él había otras personas que sufrían lo mismo, que habían sido arrastradas como él a ese lugar, temía que esa cosa arrastrara a Toph a aquel sitio también, y se enfrentaba a la terrible realidad de saber que ella no podía ver nada.

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