2. Fuego amigo

-Si señor, soy Lautrec…ya lo solucionamos…su empresa esta bien en términos económicos, solo falta su firma para hacerlo oficial… ¿Qué otros términos?...Trunks Brief…pero le dije a mi esposa que volvía hoy…no, no hay ningún inconveniente, es en serio señor, lo veré en 5 días- y al terminar de hablar, Lautrec aventó el móvil a la cama, no quería quedarse más tiempo en Ciudad del Oeste, no se perdonaba lo que hizo. Pensaba en lo doloroso que sería para su esposa si llegara a enterarse, le dolía aun más que en su infidelidad no le era insignificante como se suponía debía de ser, muy por el contrario, esa mujer significaba todo para él, amaba a Bra Brief y todo lo que había hecho después de su partida de ciudad del Oeste fue para olvidarla, trataba de ser feliz y lo fue hasta que la vio de nuevo y toda su felicidad se derrumbo con solo hablar con ella.

Bra se convirtió en un regalo del cielo y al mismo tiempo en una trampa que su corazón le había tendido. La amaba y mucho; pero era un hombre casado y a su vez, ella era una mujer casada…y sin embargo no le importaba, solo pensaba en ella y en estar a su lado ¿Cómo luchar con eso? No quería hacerlo, no se sentía con las fuerzas suficientes, su amor era mucho; pero era mal momento para ser correspondido, ahora tenía responsabilidades y no las podía olvidar.

-Bra- recordaba esa noche tan intensa y el haber despertado sin ella a su lado- ¿Qué hice?- y se vio al espejo, no se había dado cuenta de lo parecido que era a su padre, en esos momentos se sentía igual a él, totalmente idéntico, lo llenaba de vergüenza; aunque al final de todo no se arrepentía.

-¿Por qué quieres verme? Oswald llegó desesperado diciéndome que era algo urgente- Ganong se veía preocupado, como no lo había visto antes. Usualmente el viejo era un hombre que siempre se distinguía por verse sin preocupaciones.

-Hay un problema- dijo el hombre después de apretar el botón que cerraba las ventanas de su grisácea oficina. Bra estaba a la expectativa de lo que este amo del mundo tenía que decir- ha habido una serie de muertes en circunstancias extrañas

-¿A que le llamas circunstancias extrañas?- le pregunto intrigada

-Hasta hoy ha habido 23 muertes, todas de jóvenes designados para ser la futura elite, serían dirigentes de las nuevas secciones.

-¿Qué les paso?

-Cada uno de ellos se enferma y muere en semanas, la causa de la muerte- e hizo una pausa, porque hasta ese momento le parecía increíble lo que sucedía- la causa de la muerte son enfermedades propias de gente mayor…complicaciones de diabetes, infartos, canceres, embolias, mal de Parkinson e incluso hubo un caso de Alzhaimer. Por estos hechos hemos llegado a la conclusión de que se necesita una investigación de lo que provoca que estas enfermedades se desarrollen en estos muchachos para prevenir futuras muertes y queremos que esta investigación sea hecha en los laboratorios de tu corporación.

-¿y por qué escogieron los laboratorios de la corporación?

-Porque tienes las instalaciones y el personal necesario. Lo que queremos es una respuesta inmediata a esto, saber como sucede, si hay alguna manera de contrarrestarlo, detenerlo y prevenirlo.

-¿Tienen alguna idea de quien lo esta haciendo?

-No lo sabemos; pero debe ser alguien dentro de nuestro sistema, alguien que tiene acceso a nuestra información…

-Me estas diciendo- le interrumpió incrédula- que ustedes, los verdaderos amos del mundo, no saben quién esta haciendo esto

-Así es- Ella no lo creía, tenía razones para no convencerse

-Ganong, ustedes eliminaron a una generación completa hace 5 años, esto podría ser obra de ustedes…- El viejo la miro con severidad, el comentario no le agradó en lo absoluto, entrelazo sus manos en el escritorio y asintió

-Imagina, Bra, que tienes una idea que hará crecer tu empresa y vas decírselo a 10 de tus mejores ejecutivos, los observas, analizas su comportamiento y todo eso para saber si merecen saber tu idea, al paso del tiempo, te percatas que 5 de ellos no "merecen", por decirle de alguna forma, saber tu idea; pero son excelentes ejecutivos que pueden hace crecer tu empresa ¿Qué haces? ¿Los despides o los ignoras y buscas otros ejecutivos que sepan manejar tu idea para hacer crecer tu empresa?- la mujer clavó su fría mirada en Ganong, odiaba que la gente no fuera al punto importante y se anduvieran con rodeos- A los 23 muertos los hemos seguido, les facilitamos el camino que escogían y eran ayudados en lo que debíamos ayudarlos en el esfuerzo para saber si eran capaces de ser el motor del nuevo orden; ninguno de ellos supo de nosotros ¿Cuál era el sentido de matarlos? Tenían talento, podríamos dejarlos seguir con su vida sin que nunca supieran de nosotros y que continuaran dentro del sistema siendo útiles a la maquinaria de la sociedad humana. Ellos, a diferencia de los que tuvimos que suprimir, no tenían noción del orden del mundo, no razón para desaparecerlos…

-¿y que si alguna vez sospecharon del orden del mundo? ¿Qué tal si eso los convertía en potenciales enemigos?

-…Hace muchísimos años, aproximadamente 500 antes del comienzo de esta era, un grupo de personas aseguraba la existencia de una conspiración de los legisladores para matar al rey. Lo pregonaron en las plazas y en las calles, mas los legisladores, siendo gente de honor y respeto, lo negaron todo y la población les creyeron; pero no solo eso, vilipendiaron a estos hombres y mujeres, el rey terminó creyendo que en realidad aquellos eran unos locos que solo querían llamar la atención, finalmente el rey murió a manos de sus legisladores y nadie puedo evitarlo…no hay necesidad de matarlos, ni hacerlos desaparecer de la memoria de la gente, simplemente es cuestión de desacreditarlos, la misma sociedad en la que viven les rechazara. No tememos a los que nos denuncian abiertamente porque sabemos que no nos harán daño, tememos a los que nos atacan desde dentro, porque no es fácil de detectar el fuego amigo, de tu mismo frente… por favor Bra, hazte cargo de esto, es muy importante, mandare las 23 muestras y las que vayan surgiendo, estamos seguros de que esto continuara, no vemos para cuando termine

-Muy bien, Ganong, me haré cargo de eso.

A pesar de las explicaciones del viejo, coherentes hasta cierto sentido, no terminaban de convencerla, con ellos lo esperaba todo, era plausible que fueran los autores intelectuales de las 23 muertes y las que faltaban, al igual que él, estaba convencida que no había terminado; lo que no podía dilucidar era la razón de fondo por la que quisieron acabar con sus vidas. Cabía la posibilidad que todo fuera cierto y que alguien dentro de la jerarquía alfa estuviera atacándolos desde dentro; pero no podía creerlo del todo, aun no confiaba en ellos, era muy difícil que lo hiciera después de lo que había visto 5 años atrás.

-¿Qué te pasa?

-Nada- pero su padre no le creyó, hacia un rato que la observaba detenidamente, desde que llegó lo saludo desanimadamente, algo raro en ella, y se sentó en la sala sin decir nada más

-Estas mintiendo- ¿Qué diablos tenía su padre? ¿Un detector de mentiras o que?- ¿Que sucede?

-En verdad, no me pasa nada- de contarle lo que en realidad sucedía, era probable que Goten resultara muerto y aun no quería eso…no lo quería muerto en realidad. Se levanto a observar la gran pecera de la sala, mas que ver a los peces miraba al pequeño crustáceo oculto en el barco pirata de ornamento, el animal que limpiaba el agua sin que los peces se percataran de ello

-No puedes engañarme, se que algo pasa desde hace años, desde la vez que te secuestraron, algo cambio en ti

-según tú ¿Qué cambio en mi?

-Sabes algo, te enteraste de algo esa vez, algo malo aunque no se la verdadera naturaleza de lo que sabes; pero si se que como es eso, reconozco tu mirada, como la que tuve hace muchos años antes de venir a este planeta, de un desprecio que tratas de ocultar con todo tu ser; pero no lo logras…¿contra quien puede ser?- sus ojos azabache la miraron fijamente sin perder detalle de ella y la manera en que fuera a reaccionar, atento a lo que tuviera que decir- si no quieres decirme…esta bien- dio un fuerte suspiro mientras se sentaba al lado de su padre- es tu decisión y si que has tomado decisiones malas- miraba con ternura a su padre, le abrazo, no había nada mejor que sentirse segura en los brazos del príncipe de los saiyajins

-todo esta bien, papá- le dijo a sabiendas de que él ya sabía que todo era falso

-Muy bonito cuadro- Bulma se quedo cerca de la puerta admirándolos, le encantaba ver a su príncipe siendo desarmado por su princesa- hubiera bajado la cámara

-No te preocupes mamá- dijo Trunks mientras sacaba su celular- ya esta, esto trae cámara fotográfica

-Ya es suficiente- dijo Vegeta, se levanto de improviso, a pesar de los años aun no se acostumbraba a ese asunto de demostrar sus sentimientos

-No te molestes- Bulma se acercó a él, acarició su rostro y le beso

-Porque no esperan a que nos vayamos- dijo Bra- o si quieren nos vamos de una vez

-Basta, Bra- le dijo Bulma con severidad- estas incomodando a tu padre- el príncipe le miro de soslayo, eso era cierto pero no estaba dispuesto a admitirlo

-¿Bromeabas hermana?

-no

-Cálmense los dos- les reprendió su madre, se miraron entre ellos con complicidad, recordando tiempos no muy lejanos en que lograban incomodar a sus padres -¿ya están felices?

-Más o menos- comento Bra con seriedad aguantando la risa

-Podría decir que sí- afirmó Trunks

-Graciositos los dos, es suficiente- dijo Bulma- Bra… ¿Dónde esta Goten?

-Esta trabajando, saldrá muy tarde, le pide que le disculpen y manda saludos…

Trunks ofreció llevarla a casa, había asuntos de trabajo que hablar con ella; pero no lo hizo durante la cena, ya que no quería arruinar un momento familiar tratando esos temas.

-Mañana hablare con el representante de la CME- le dijo al mismo tiempo que detenía el lujoso auto de la Corporación Capsula- con este…Lautrec, ese que fue tu ayudante

-Si lo se…yo…yo hice tratos con él ayer

-Faltaron un par de detalles; pero no te preocupes, eso yo lo tratare con él, entonces…

-¿Lautrec sigue aquí?- preguntó sorprendida

-Supongo…pero ¿Por qué tanto interés en Lautrec? Solo fue un empleado

-Fue únicamente una pregunta- e involuntariamente, Trunks sintió el ki de Goten, pero más allá de estar normal o algo debilitado por el cansancio del trabajo, estaba aumentado, podría apostar a que estaba furioso, cayó en la cuenta de que su hermana había mentido, era probable que ella no quisiera ver a Goten

-Él esta aquí- le dijo a su hermana- estoy casi seguro de que tú no le dijiste nada de la cena en casa de nuestros padres- Bra se incomodo- todo lo que dicen es cierto ¿verdad? Por eso no quieres verlo

-Ese es problema mío, te agradecería que te mantuvieras al margen y no les digas nada a papá ni a mamá

-pero… ¡ese maldito se atrevió a engañarte!

-Cálmate Trunks, yo se como puedo arreglarlo no te preocupes

-¡Lo que te hizo no puede quedarse así

-No, lo se; pero este problema es mío, tu pronto tendrás a tu esposa de vuelta, cuida de ella, no de mi, yo se como vengarme

-¿vengarte?- temía por lo que su hermana fuera capaz de hacer- ten cuidado, puedes salir lastimada- Lo sabía muy bien; pero a ella no le importaba, lo único que le interesaba era restituir su maltrecho orgullo

-No te preocupes- abrió la puerta del auto y se bajo, su hermano estaba preocupado, aporreaba suavemente los dedos sobre el volante, poco le faltaba para animarse a bajar y golpear a Goten- cálmate ya, todo va a estar bien

-Solo voy a pedirte un favor, cuídate, no hagas algo estúpido y si necesitas algo solo llámame a cualquier hora…y si veo a ese idiota lo golpeare hasta que…

-Trunks, por favor…- la veía decidida, era probable que su venganza ya hubiera comenzado, cualquiera que esta fuera, tuvo un mal presentimiento; pero antes de seguir discutiendo prefirió callar, solo gastaba palabras y tiempo, si Bra ya se había encaprichado no había poder humano…o extraterrestre que la hiciera cambiar de opinión, era inútil continuar

-Solo cuídate- y se marcho sin decir más, mirándola por el retrovisor de cuando en cuando parada frente a las rejas de su casa, hasta que la perdió de vista.

La luz de su habitación permanecía encendida, no quería entrar ahí, no ahora, debía irse lejos en un lugar donde no pudiera recordarlo ni lo que le había hecho.

Él seguía en ciudad del Oeste… ¿le había mentido para no verla de nuevo? Tenía que saber que sucedió, era ella quién lo utilizaba, no al revés, de ser así lo pagaría caro.

Estaba en la puerta de la habitación 155, no sabía si tocar o no ¿Qué tal sí todo aquello se repetía?...no importaba en realidad

-Señorita Bra… ¿Qué hace aquí?- Llevaba el pantalón negro y la camisa azul desabrochada

-Quiero hablar contigo… ¿Te molesta si paso?

-No, pase, por favor- se hizo un lado para dejarla pasar, se le notaba molesta…si venía a decir algo de lo que había sucedido no sabría que decir, ella lo era todo- ¿Qué sucede?

-Me dijiste que te ibas hoy…y mira…estas aquí…me mentiste- se sentó en la cama esperando una respuesta, si había algo bueno en Samuel era que no sabía mentir

-Yo…yo n…no sabía, mi jefe me lo dijo en la mañana- como odiaba que se pusiera a tartamudear

-Deja de hacer eso…esta bien, te creo- podía irse, este era el momento adecuado, Lautrec no mentía, su orgullo estaba intacto, no tenía razones para quedarse; pero ¿para que?... ¿para volver a su casa con Goten? El hombre que la engaño, que no le importo sus sentimientos ni cuanto lo amaba. Se fijo en Samuel, en su desesperación, todo él se veía tenso, sin saber que hacer de pie a su lado…¿tan malo había sido lo ocurrido?

-¿Cómo te sientes?- pregunto ella con seriedad, su corazón latía muy rápido sin entender el porqué, se sentía tan nerviosa como una adolescente, le exasperaba su respuesta ¿Por qué tardaba tanto en responder? Los segundos se hacían horas, todo era exasperadamente eterno.

-Bien- él mentía, una punzada arremetió contra su corazón ¿Por qué le importaba tanto? Solo fue una aventura, no significaba nada… ¿Qué pasaba? No comprendía la razón por la que se había formado un nudo en su garganta, se sentía perdida y que era más vulnerable que nunca en su vida

-Anoche debió ser terrible para ti- se sentó a su lado, no se atrevía a mirarla, tomo sus manos entre las suyas y las beso

-No, lo que paso para mí fue algo maravilloso, todavía me cuesta creerlo, es un sueño hecho realidad, fue la mejor noche de mi vida, usted es de lo mejor que me ha pasado en la vida- se enternecía al escucharlo hablar así, ningún otro hombre le había dicho tales cosas, la sentir verdaderamente especial, en todo sentido. Necesitaba sentirse amada, idolatrada, deseada y el le proporcionaba todo eso, sin embargo sabia que no debía continuar, lo que hacia era tan bajo y ruin como lo que había hecho Goten, se sentía mala, como una cualquiera y el tenía ese mismo sentimiento, lo mejor era irse

-Tú te sientes terrible, Samuel…no debió pasar

-Yo quería que pasara desde que la conocí- la miraba fijamente, sus ojos chispeaban por el deseo que lo consumía y, siguiendo a ese impulso que sabía que no debía hacer caso, la besó, ella poso sus manos en su rostro correspondiendo a su beso. La recostó en la cama, aun no parecía creer que fuera ella, le hacia perder la razón. Se detuvieron con la respiración entrecortada, Samuel acercó su rostro al de ella

-No debemos- le dijo al oído en un susurro

-No debemos, Samuel- Su mente, la razón, todo les decía que no debían; pero sus cuerpos les decían que si podían y les exigían que lo hicieran, fue a estos últimos a quienes hicieron caso, entregándose a su pasión, no importaba el engaño, ni el dolor ni nada más, solo ese momento.

Eran las 4 de la mañana, una limosina se estacionó frente al edificio del palacio del gobierno mundial. Había luna llena e iluminaba más que los viejos faroles. El viejo Ganong tomo un puro de su saco y lo prendió. Miraba aquel recinto, la pura fachada, un teatro bien montado cuyo escenario era el mundo entero. Exhalo el humo, tecleo el código de las puertas principales y estas se abrieron de par en par.

Salio del elevador y entro a la oficina de la secretaria de economía mundial. Era una mujer de unos 40 años, ojos azules, cabello rubio y ondulado, su traje era negro y su rostro no tenía expresión alguna, como si no tuviera alma o hubiera perdido su humanidad desde hacia mucho tiempo.

-Mañana llegara Susan Ranvier- le dijo Ganong al tomar asiento, Dian Lans nada respondió

-Me preocupa que sepa algo…de nosotros

-No, ella no sabe nada

-¿Hablaste con Brief? ¿Cuándo le mandaras las muestras de los 23?

-Mañana mismo- contesto

-Nos quedan 23 y hay que salvar su integridad a como de lugar, no debe de haber otra muerte

-Desgraciadamente, eso es algo que no podemos controlar, aunque temo por la seguridad de Susan Ranvier, es posible que muera

-¿Qué ella muera? ja ja ja- dio un fuerte suspiro tratando de tranquilizar su risa- Ganong, tu sabes quien es Ranvier, sabes tan bien como yo quien y que es Susan Ranvier, de cualquier forma hay que protegerla…lo que me preocupa más son los 23 restantes, apresura a Brief a hacer esa investigación, no pienso tolerar que siga matando a la futura elite

-No te preocupes, Bra lo hará bien- trato de tranquilizarla; mas Lans se molesto aun más

-Si me preocupo, Brief no es de confiar, vigila su trabajo

-Por eso tenemos un cascabel para el gato y suena todo el tiempo

-Pues ve que no deje de sonar- la realidad era que Dian Lans no confiaba en Bra Brief y no entendía porque los demás si lo hacían.

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-¿Qué es todo esto?- le pregunto Samuel mientras acariciaba sus cabellos verdes, solo la sabana cubría la desnudez de ambos. Ella le miraba sin saber que responder; era una aventura, una venganza, un idilio sin significado, sin ningún objetivo más que el de restituir su ego.

-No lo se- contesto y fingió dormir, hasta que verdaderamente el sueño la venció, al menos era sábado ya, no tenía que preocuparse por levantarse temprano.

Despertaba a ratos, él la abrazaba, le miraba dormir inquieto ni en sus sueños estaba tranquilo. Se preguntaba que sucedía con ella, Lautrec solo era un objeto con quien ya se había dado el gusto, no había razón alguna para seguir ¿Por qué de nuevo se acostó con él? Al fin durmió por más de 5 horas. Cuando abrió los ojos ya era de día, él no estaba en cama, recorrió con su mirada la habitación mas no le vio. Entro al baño, necesitaba bañarse cuanto antes.

Ya se había arreglado, salio a la sala en busca de Samuel, escuchó su voz y sin saber porque se sintió aliviada, camino detrás suyo sin que él se percatara, al parecer hablaba por teléfono

-también te extraño, mi cielo- ¿con quien hablaba? Se detuvo a escuchar, a pesar de que se decía que con quien hablara Lautrec no le interesaba en lo absoluto se sentía obligada a quedarse y escuchar- Te veré pronto, Sharon…si, cuando veas a tu mamá le dices que me llame…entendido, bien, adiós princesa- y colgó el teléfono.

Bra se sentó frente a él- Buenos días- le saludo con una sonrisa porque al verla se le iluminaba el mundo; ella, mientras tanto, ansiaba preguntarle quien era; pero no se atrevía, no tenía porque importarle- Sharon es mi hija- ella se levanto

-No tenías porque decírmelo

-Pedí el desayuno…tengo que irme ya, su hermano me espera

-Samuel- y él volteo inmediatamente esperando sus ordenes como lo hacia antes- ¿Cuándo te iras?

-el martes cuando venga el presidente de la CME- y se acercó a ella para acariciar su rostro- ¿Por qué me lo pregunta?

-No lo se…quiero verte de nuevo; no me preguntes porque ni que es, solo quiero verte, sentirte, saber que me necesitas…se que esta mal y que debemos detenernos; pero no puedo ni deseo hacerlo

-…No quiero que se detenga…necesito que se detenga; pero no quiero, yo la amo, no puedo vivir sin usted, la necesito, yo la amo, nunca he dejado de hacerlo; que desde antes le pedía a la vida que estuviera a mi lado, aun sabiendo que ni en sus sueños pensaba en mí; pero no entiendo porque ahora…- le callo con un dulce beso al que él no pudo resistirse

-No hay que darle una razón a todo…solo dejemos seguir a lo que esta pasando, nadie lo sabrá, será nuestro secreto ¿estas de acuerdo?- y él asintió apenas saliendo de su embriagante beso

- ¿y su esposo?

-Cuando estemos juntos, nadie más cuenta…

Desde hacia tiempo, Susan Ranvier pensaba que tenía demasiada suerte, que se salía mucho con la suya, había cosas que no comprendía como le iban bien, ni como obtenía todo lo que quería cuando lo quería. Sospechaba que pasaba algo raro; pero nunca podía dilucidar que. Decidió poner a prueba su suerte, el día que presentaba el examen para obtener la beca del centro de investigación científica y tecnológica, no estudio en lo absoluto y erró en preguntas obvias y elementales. Sin embargo gano la beca por amplia margen y cuando exigió la revisión le informaron que los datos de su examen se perdieron, además ¿para que quería revisarlo? Ya había obtenido la beca.

El vuelo de las 4:15 PM arribó a Ciudad del Oeste con 2 horas de retraso, le dijeron que alguien estaría esperándola y la llevaría hasta la corporación; y tras media hora ahí no vio a nadie que la reconociera, era un extraña rodeada de extraños con un único pensamiento ¿Qué le aguardaba en Ciudad del Oeste? Se sentó en la sala de espera pensando en lo que haría…no tenía teléfono, ni mucho dinero, ni sabía como llegar a la Corporación Capsula; pero siendo esta una empresa transnacional todo el mundo la conocería, así que llegar no sería el gran problema que pensó en un principio, aunque si lo sería…-Susan Ranvier- era la voz de un hombre maduro, vestía un uniforme negro y una gorra de chofer. Le informó que la vicepresidenta Brief le mandó para llevarla a la Corporación

-¿conoces a Bra Brief? A como es como persona me refiero- preguntó la joven con curiosidad. El hombre le contesto con un simple si; pero Ranvier, demasiado curiosa por naturaleza, pregunto como era…una buena persona o talvez una bruja histérica e insoportable, el chofer se rehusó a contestar en primera instancia; mas por la insistencia de la joven termino respondiendo

-Solo puedo decirte que Bra Brief es una mujer "especial" solo te hablara cuando te necesite, fuera de eso para ella no existes- tal como Ranvier imaginó, Bra, era igual a todos los millonarios, solo utilizaba a la gente a su antojo y para su beneficio personal.

Se impresionó al ver las instalaciones, era todo un sector abarcado por la empresa, por algo era la más importante del mundo, a 500 metros se levantaba el edificio dorado con cerca de 150 pisos, la principal edificación que representaba el emporio industrial más grande. Conforme se acercaban más veía el edificio más grande y su sombra que parecía cubrir al mundo entero y que nada se le podía escapar.

Le dijeron que esperara en la oficina de vicepresidencia, y ahí estaba, mirando las fotografías de la boda, de los viajes a distintos lugares, paisajes que iban desde la playa a la nieve y una pareja aparentemente feliz. Había algo raro en la mirada de la mujer, como si escondiera algún secreto. Todos los magnates tenían secretos oscuros que ocultaban tras la imagen ilusoria de su lindo estilo de vida, así pensaba Ranvier.

Su paciencia se agotaba, no estaba dispuesta a seguir esperando, súbitamente se levantó e iba a salirse de ahí cuando la puerta se deslizó y dejo pasar a Bra Brief

-¿Tienes que irte?- pregunto la vicepresidenta con su mirada escrutadora

-No- Se le hacia conocida, tuvo que haberla visto en alguna parte

-¿Qué ibas a hacer entonces?

-Solo me levante

-Siéntate de nuevo, por favor- le señaló la silla, Susan tomó asiento sin decir nada- vienes desde el norte ¿no es así?- Ranvier asintió, Bra tomo el expediente que estaba sobre su escritorio y que Susan ya había leído y dejado de nuevo sobre el escritorio para que luciera como si no lo hubiera tocado- has venido aquí a completar un proyecto importante… ¿sabes cual es?- y se sentó también

-Si, un chip que hará evolucionar al ser humano desarrollando al máximo el potencial del cerebro.

-Así es- Susan negó con la cabeza, sonreía cínicamente, incrédula ante sus propias palabras. Bra cerró el expediente de golpe, aquello era una evidente falta de respeto que no estaba dispuesta a tolerar- ¿De que te ríes?

-No creo en eso

-¿No crees en que?

-Vamos a suponer que se desarrolle completamente el chip y que alguien se preste a llevarlo ¿se van a conformar con desarrollar el potencial cerebral? Por favor, con unos ajustes en ese chip tendrían al perfecto trabajador, al perfecto soldado, al perfecto esclavo- una chica demasiado lista- no creo que su empresa y todos los que están involucrados solo busquen la perfección del cerebro humano –demasiado lista, tanto que podría representar un peligro-¿o si?

- No se de que hablas- pero no importaba su desconfianza, él que ella estuviera ahí era decisión de los amos y no podía contradecirlos y mucho menos desobedecer- pero lo que debes de hacer es trabajar, para eso estas aquí…mañana empiezas a las 8 de la mañana, sección sur, laboratorio 11 ¿esta claro?

-si

-Puedes irte- Ranvier se levantó, Bra tomo uno de los controles remotos de su escritorio y las persianas del ventanal se abrieron

-Lo que decían de usted es verdad- dijo antes de salir- es una mujer muy fría, ni siquiera me dio una bienvenida- Bra abrió de nuevo el expediente, le miraba con severidad, seguramente Susan Ranvier le daría problemas

-¿Algo más?

-No, eso es todo- y Ranvier salio de ahí, confirmado casi todo lo que le habían dicho de su nueva jefa, sabiendo que tendría constantes conflictos con ella; pero no estaba dispuesta a perder, siempre se había hecho su voluntad de una manera u otra, y esta vez tendría que ser.