3. A mi manera
-Hay una detective aquí- le dijo su secretaría por el intercomunicador- desea verla ¿la dejo pasar?- Bra dejo de teclear, olvidó los e-mails y los pendientes, hacia tiempo que no sabía algo relacionado con la policía.
-¿Qué quiere?- preguntó seriamente -¿Por qué esta aquí?- y escucho un murmullo
-Solo me dijo que haría un par de preguntas, pero no me dijo acerca de que, que solo puede tratarlo con usted-cientos de posibles respuestas pasaron por su mente.
-Hazla entrar- pero ninguna la satisfacía, tenía que hablar con esa mujer y descartar todas sus teorías.
-Buenos días, señora Brief- le saludó la mujer con todo respeto. Bra le miró detenidamente, tendría unos treinta años, cabello castaño, ojos cafés, tez morena, delgada, usaba una blusa azul de botones y algo ajustada, un saco negro y un pantalón del mismo color
-¿y a que debo su visita? …Detective….
-Jane Dodge- respondió con seriedad
-Por favor detective Dodge, siéntese- y le señalo un sillón frente a su escritorio-¿Qué preguntas me tiene?- Dodge tomo asiento con el semblante reservado que le caracterizaba, escudriñando el rostro y la mirada de Bra, asegurándose si en ella no había un atisbo de culpabilidad
-…he venido a verla por un asunto que últimamente nos ha tenido ocupados- buscó en el interior de su saco, tomó una fotografía y se la extendió a la vicepresidenta -¿conoce a este hombre?- dudó en verla, recordaba bien lo que le hicieron a su hermano y como había sufrido, recordó la desesperación y la angustia que padeció cuando injustamente fue culpado de un crimen que no cometió por el capricho de unos cuantos que le vieron como un obstáculo a sus planes.
-¿Hay algún problema?- se fijo en su mirada recelosa, no le perdía detalle. Tomó la fotografía de la mano de la mujer, le dio un vistazo rápido y se la devolvió.
-No se quien es…jamás lo he visto… ¿eso es todo?
-Su nombre era Jimy Page, 21 años, quería trabajar aquí en el departamento de nanotecnología, murió hace unos días, ¿No le recuerda?
-Es ridículo pensar que conozco a todos los aspirantes que quieren trabajar en esta empresa…talvez se equivocó de lugar detective y usted quiere ir a recursos humanos- añadió irónicamente
-No, estoy en el lugar correcto. Jimy se entrevistó con usted directamente- sonrió incrédula, no podía haberlo visto, se acordaría de él; pero la insistencia de esa mujer con que si le había visto se convirtió en un fastidio.
-Pues no lo recuerdo, talvez se haya entrevistado con mi hermano porque le puedo asegurar que conmigo no lo ha hecho- Dodge sacó una pequeña libreta de notas e hizo varios apuntes, seguramente eran sospechas en su contra por la muerte de Jimy Page.
-Discúlpeme entonces, dígame si los nombres Josh Guyton y Alexía Wright le suenan familiares
-No- le respondió con frialdad sin dejar de mirarla, sabía que Dodge atacaría diciendo que esos dos, fuesen quienes fuesen estaban vinculados con ella y/o la corporación.
-Ellos trabajaban aquí, en el área de ingeniería, murieron hace 3 y 2 meses respectivamente
-Ya le he dicho que no me es posible saber quienes son todos los que trabajaban aquí
-Pensé que ellos estarían más vinculados con usted…ya que trabajaban en un proyecto muy importante como lo es su sistema satelital capaz de encontrar a un ser humano en el lugar más recóndito del planeta
-Si hubiera investigado bien- le esgrimo- sabría que hay más de 200 personas en ese proyecto y nos los conozco a todos
-¿No supo que dos de sus ingenieros murieron?
-Si, pero no tengo tiempo para detener a averiguar como, cuando y porque murieron…mi tiempo es muy preciado- Dodge apuntó de nuevo en su libreta, Bra comenzaba a impacientarse, detestaba que la gente tuviera una mala impresión de ella por cosas tan estúpidas; como deseaba arrebatarle esa libreta de las manos y leer su contenido, era seguro que contendría suposiciones falsas así como deformaciones de sus palabras, esa detective no era más que una idiota a la que podía eliminar fácilmente si le daba la gana.
-Hace año y medio, una joven de nombre Lilian Ray murió, tuvo una hemorragia en el cerebro. 2 meses después otro chico murió, 1 mes antes se le diagnosticó Alzhaimer, tan solo tenía 20 años, después murieron otros todos por enfermedades propias de ancianos…infartos, cirrosis, insuficiencias renales y la lista de padecimientos sigue. Alguien esta matando a estos jóvenes, no sabemos como; pero es obvio que de alguna manera busca "su punto débil" por ejemplo Lilian Ray tenía antecedentes familiares de la presión arterial alta y era probable que ella la tuviera algún día; pero no tan pronto o al menos no con una consecuencia como un derrame a su edad.
-¿Qué tiene que ver conmigo?- pregunto malhumorada
-Todos ellos trabajaban o pensaban trabajar para usted- se reclinó sobre su asiento y se cruzó de brazos ¿Qué era todo esto? Se levantó para tratar de calmar sus nervios, miraba detenidamente la ciudad que vivía a varios metros bajo ella, la ciudad cuya vida era totalmente controlada, de la que sabía cada detalle, cada movimiento vigilado; pero no sabía nada de esto…nada ocurría por casualidad, toda acción tenía una consecuencia, entonces..¿Qué significaban estas muertes? Alguien hacia temblar los cimientos del sistema alfa matando a su nueva generación o era el mismo sistema quien se traía algo entre manos. No tenía sentido eliminar a una futura elite, eso era cierto; sin embargo años atrás fueron ellos quienes suprimieron a una generación entera de su elite…aunque también era posible que fuera un teatro bien montado para sacarla del juego, quizás ya no era necesaria o talvez no soportaban la idea de que no tomara al resto de los integrantes de la "elite" como iguales, si no como unos seres como otros cualquiera que no merecían su consideración, probablemente estaban hartos de ella. Si pensaban que iba a hacer así de fácil eliminarla ella les haría caer en la cuenta que se equivocaban.
Podía sentir la punzante mirada de Dodge, analizando hasta su postura, Bra comenzaba a hartarse de eso.
-¿Hay algo mas de lo que quiera hablar señorita Dodge?
-…Creo que de alguna forma usted tiene que ver en esto y tarde o temprano voy a descubrirlo
-Entonces le aconsejo que se vaya y comience pronto, porque podría ser un trabajo difícil – Dodge se levantó sin decir más, este era un desafió y lo iba a aceptar, camino hasta la puerta y se marchó.
La sombra de la duda no la dejaba en paz ¿era este uno de los planes de los amos del mundo? Si, probablemente ya no la consideraban útil y pensaban en hacerla a un lado con este espectáculo…No iba a permitirlo, si pensaban destruirla ella los destruiría primero, podía predecir su forma de pensar y sus movimientos, no eran invencibles, después de todo solo eran simples humanos con defectos, era ahí donde podría atacar.
Ese era un día gris, le parecía increíble la velocidad con la que su vida se deshacía, no sabía en que momento Goten se sintió abandonado, tampoco sospecho de su engaño con esa…golfa. Que mujer tan persistente, ni siquiera al saber que se había casado lo dejaba en paz, debió eliminarla cuando tuvo la oportunidad, podría hacerlo ahora si quería; pero el daño ya estaba hecho, no serviría de nada. Solo le quedaba esa amarga sensación de derrota, preguntándose una y otra vez que tenía esa mujer que ella no. Era una humillación, se sentía despreciada ¿Qué dirían aquellos que envidiaban su vida? ¿Estarían felices de su caída? Riendo de su deshonra que si aun no era publica pronto lo sería. Pensó entonces en Samuel Lautrec, el único que le ayudaba a restituir su orgullo…lo necesitaba.
Aunque sus encuentros ya eran tres, él seguía mirándola incrédulo, aun le veía como a un diosa, ella necesitaba eso, necesitaba olvidar el dolor y el desprecio, las acusaciones y las sospechas.
Ya eran tres días en que Bra no llegaba a casa, esa era parte de su venganza, hacerle enfurecer de celos, dejando volar su imaginación con todos los malos pensamientos posibles. Destruirle el corazón en miles de pedazos, hacerle sentir la humillación y el dolor que le hizo sentir.
Goten la buscaba desesperadamente, llamaba al celular sin obtener respuesta, iba a la corporación sin encontrarla, le recordaba a aquellos tiempos en los que no eran más que amigos con ciertos privilegios y la buscaba a pesar de que ella le huía.
-¿Qué quieres aquí?- preguntó Trunks al verlo hablar con la secretaría de su hermana
-Hace días que no veo a mi esposa
-¿Tu esposa? Me parece que olvidaste ese detalle…tienes que tener muy poca vergüenza para venir y preguntar por ella – en parte entendía los reproches de Trunks y en parte no podía creerlos, era él quien un día fue su mejor amigo, el niño que peleo a su lado y con quien llego hacer la técnica de la fusión- No tienes nada que hacer aquí, vete- le ordenó
-…Se que hice mal y siendo tú su hermano mayor quieres protegerla; pero aun así, este es problema de nosotros dos
-Lo que le afecta a Bra, me afecta a mí y no lo voy a repetir de nuevo, Goten, si no te vas a hora, yo mismo te sacare a la fuerza- no dijo mas en su defensa, se marcho de ahí deshecho, con las palabras de Bra en mente "me vengare de ti" y si su venganza tenía que ver con otro hombre no dudaría ni un segundo en romperle la cara a ese individuo.
Quería volver atrás y detenerse justo antes de ver a Pares aquel día a la salida de su trabajo. Detenerse antes de invitarla a comer, detenerse antes de darle un beso que propició que avanzara a más…tan solo detenerse; en eso pensaba mientras bajaba por el ascensor.
Iba preocupada por la presentación del nuevo proyecto del chip que haría un gran salto en la evolución humana, no solo era eso, esa mujer, Susan Ranvier le daba un mal presentimiento, se le hacía conocida de alguna parte; pero ¿de donde? Esperaba el ascensor tratando de recordar en que otro lugar le vio ¿le vio alguna vez? Las puertas se abrieron y entro sin darse cuenta que ahí estaba su marido, estático, mirándola sin saber que decir, ya tenía planeado todo un discurso para ese momento; pero ahora las palabras no fluían, se atoraban en su garganta, repentinamente todo lo que había preparado para el momento en que estuvieran frente a frente se borró de su mente.
-Bra…- palideció al escuchar su voz, fue la primera y la última vez que maldijo a la persona que se le ocurrió que la torre de la corporación capsula tuviera tantos pisos de alto-…No has regresado a la casa- maldijo también a Susan Ranvier por hacerla distraerse de tal forma que ni siquiera se percato de su incomodo acompañante del ascensor –He tratado de buscarte por todas partes, no contestas mis llamadas…Necesitamos hablar- ella le daba la espalda, no quería verle, con mucho trabajo soportaba escucharlo, era tanto su resentimiento contra él- esto no puede continuar así- pero ella no contestaba y eso le llenaba de rabia, era como hablarle a la nada -¡Bra!- gritó en un último intento de llamar su atención- por favor, no podemos seguir así- solo faltaban dos pisos más y dejaría de soportarlo- …yo ni siquiera puedo dormir pensando en que pasara con nosotros- y al fin había llegado, las puertas se abrieron hacia el piso de los laboratorios de bioingeniería
-…pues…la verdad es que yo tampoco he podido dormir; pero créeme que no es por el mismo motivo… no quiero hablar contigo, no ahora- y se salio de ahí sin siquiera mirarle. Las puertas se cerraron y él se quedo encerrado en un sin fin de dudas ¿Cómo que tampoco había podido dormir? ¿Cómo que no era por el mismo motivo? ¿Qué hacia esta mujer, su esposa? Deseaba volver de inmediato, exigir una explicación; pero si ella no quería hablar, si estaba decidida a ignorarlo, de nada serviría que volviera, solo para recibir esa frialdad de su parte y si, estaba justificada…fue su error; pero le mataba pensar que se estuviera vengando de la misma manera, que estuviera con otro hombre y que él...ese hombre estuviera…la sola idea lo mortificaba, si sus sospechas eran ciertas él mataría a ese infeliz.
Esa noche, la paso de nuevo en la habitación 155, donde él le hacia olvidar todo, donde solo sentía un placer que hacía que nada valiera la pena recordar; pero mas que ese placer físico, tenía el deleite de la victoria, para ella, esa era una victoria sobre Goten, en ese ascensor le hizo rabiar con su respuesta que bien podía interpretarse de miles de maneras y que seguramente todas terminaban en lo mismo, en lo que en ese momento pasaba.
-¿No puede dormir?- y la abrazó estrechando su espalda desnuda contra su pecho
-¿Cómo sabes que no estoy durmiendo?- pregunto extrañada
-Por su forma de respirar, cuando duerme es más pausada y más tranquila- ella volteo para verle ¿Cómo era posible que se fijara hasta en el detalle de su respiración cuando dormía?
-Eso es raro, que te fijes en como respiró
-Discúlpeme, entonces
-¿Por qué siempre me hablas de usted?...aun ahora…me haces sentir vieja
-No…lo hago por respeto; pero si le molesta lo dejo de hacer- y ella dio un fuerte suspiro, el sueño le estaba ganando la batalla
-Como tú quieras…Samuel- y se quedo dormida, mientras que él no podía dejar de admirarla, ciertamente en ese momento no había nada más importante para él que amarla, aun bajo esas circunstancias.
Le despertó el repiqueteo del móvil, seguramente Lautrec olvidó desactivar la alarma, repentinamente ese infernal y agudo ruido ceso, sin embargo fue sustituido por la voz de Samuel, se acerco a él sin hacer el menor ruido tratando de escuchar que decía y lo más importante, con quien hablaba; pero él lo hacia bajito casi no podía entender lo que decía
-Te amo- hablaba con su esposa… eso le molestaba, le molestaba y mucho ¿Por qué? Él solo era un objeto ¿eran celos? Si, talvez porque él en ese momento era suyo y no tenía porque compartirlo con nadie.
-Era tu esposa ¿no es así?- pregunto mientras se sentaba en la cama, pretendiendo una total indiferencia
-Si, era mi esposa
-Te dije que cuando estuviéramos juntos nadie mas contaba ¿lo recuerdas? Es por eso que apague mi celular
-Yo no voy a apagar el mío- le esgrimo incomodo- yo tengo una hija y si algo le pasa es la única manera en la que me pueden avisar, nunca me perdonaría que mi hija estuviera mal y yo con el celular apagado…
-Si, tienes razón- le interrumpió sin querer escuchar más- tú tienes responsabilidades que yo no tengo- una niña de 2 años le ganó a su fuerte voluntad.
Él se quedo taciturno, probablemente de nuevo se sentía terrible por lo que sucedía, quizá fuera a arrepentirse y era algo que Bra no iba a permitir, su venganza aun no estaba satisfecha. Le abrazó y lo beso apasionadamente haciéndole dejar toda responsabilidad suya en segundo plano, solo le interesaba esa mujer.
Era la tarde del domingo, pronto e inevitablemente tendría que regresar a su hogar y verle, aunque no quería hacerlo, no todavía, sin embargo en la casa estaban varios documentos que eran parte importante del teatro que se haría en la presentación de la investigación del chip, la investigación que le fue negada y fue dada a Ranvier, solo ellos sabían que querrían probar con eso.
-Sigue distraída- le dijo él mientras cortaba un pedazo de carne- ¿Qué tanto le preocupa?- el bullicio de los comensales en el restaurante del hotel apaciguaban el silencio de Bra, eran tantas cosas el centro de su preocupación que no sabía con cual empezar y en realidad no quería hablar de ellas con él, se suponía que estaba ahí para hacérselas olvidar, no para recordárselas.
-Nada, no es nada, solo cosas de trabajo, mañana tengo una presentación de un nuevo proyecto en la empresa, habrá hasta invitados del gobierno mundial- contesto seriamente- es por eso que estoy preocupada, quiero que todo salga bien
-No se preocupe por eso, a usted siempre le va bien- la mujer sonrió, que inocente podía ser Lautrec, la tenía en la concepción de una vida perfecta que tenía un largo tiempo perdida.
-Me gustaría que fueras- le miro extrañado- no me veas así, tu representas a una empresa filial a la nuestra, así que no tiene nada de malo que este ahí, nadie sospechara nada
-No lo decía por las sospechas, es que nunca me tomó en cuenta para ese tipo de eventos cuando trabajaba para usted
-Si, es que…- no podía explicarle que en ese tiempo para ella no era importante su presencia, era un empleado prescindible e insignificante como cualquier otro y solo le permitió hacerse cómplice de ella debido a su puesto como ayudante; porque en realidad le daba lo mismo decírselo a él o a una silla de su oficina.
-…no necesitó explicaciones, mañana estaré ahí- se quedaron callados por varios minutos, comían despacio, él solo por querer estar más tiempo a su lado, ella pensando en una forma de no llegar a su casa y no ver al imbécil de su marido, se sentía asqueada con tan solo tenerlo cerca.
-Le pediré a mi ama de llaves que mande esos documentos por e-mail, sabe como hacerlo, los imprimiré aquí y me quedare contigo esta noche, creo que iré otra vez al centro comercial a comprar ropa…
-¿Pasa algo malo con su marido?- pregunto intrigado, no era usual que ella huyera de algo -¿le esta tratando mal?
-…Es solo que ya no soy feliz cuando estoy junto a él…además ¿Qué no quieres que este contigo? Si es así me iré
-No…no, discúlpeme es que…
-Creí que no necesitabas explicaciones, Samuel
-No las necesito- no eran importantes si eso significaba que ella estaría a su lado, que sería de él nuevamente, no necesitaba nada más.
Bra caminaba por los pasillos de la corporación, junto a ella su ansioso hermano, nervioso por los distinguidos invitados que en unas horas llegarían a la corporación. Este seria un evento del cual se hablaría alrededor del mundo, todo tenía que salir a la perfección. Le sorprendía el temple de Bra, a pesar de sus problemas personales lucia tranquila y radiante, él ya hubiese perdido el control. Tenía el carácter de su padre, orgullosa para reconocer que algo tan grave le estaba afectando, creyendo que podría resolver todo por si misma, tan soberbia como él
Entraron al salón principal de la corporación capsula donde se llevaría a cabo la presentación del proyecto que cambiaría la evolución de la humanidad. En las mesas estaban la gente que, en teoría, gobernaba el mundo, al igual que científicos en la rama de bioingeniería, empresarios que estaban dispuestos a invertir cada centavo que fuera necesario para su realización y reporteros de todas las regiones del mundo. De reojo busco a Samuel, le encontró sentado solo en la mesa que estaba junto a una de las diez columnas, mirando con atención a toda esa gente, tal parecía que sabía de que se trataba todo eso, si…él sabía; pero escogió hacer de cuenta que nada de eso existía, prefirió ignorarlo.
La vicepresidenta de la corporación capsula hablaba de los últimos detalles del video que tenía que pasarse durante la presentación, cuando se dio cuenta de que Susan Ranvier, quien tenía unos minutos para exponer sus proyectos con ese chip y el avance de su investigación, miraba detenidamente a Samuel Lautrec y…le estaba sonriendo; pero al parecer él ni siquiera se había percatado de ella.
Se le acerco y le pregunto si le conocía, mas ella contesto que en su vida le había visto. Bra le sugirió que dejara de mirar a su alrededor y se concentrara en lo que tuviera que decir, que en el salón estaba repletó de gente importante y los ojos del mundo sobre ellos, no tenía permitido ningún error; pero a Susan Ranvier no le intereso, cuando vio a la vicepresidenta retirarse continuo mirando a Lautrec, no era por una atracción física, no era amor a primera vista, era como si él fuese algo suyo, alguien que podría entenderle, sin embargo no sabía la razón de tales sentimientos, talvez si seguía mirándolo podría llegar a comprenderlos del todo.
La presentación salió tal y como se había planeado, el presidente de la corporación hablo sobre el impacto que este nuevo chip tendría sobre la humanidad, mientras que la "talentosa" joven Susan Ranvier se dedicó a hablar sobre la forma en que operaría el chip, potenciando la comunicación de ambos hemisferios cerebrales y de esta manera obtener a un ser humano más talentoso y más inteligente, adelantando miles de años de evolución, anunciado un gran futuro para la humanidad, un futuro brillante y hasta podría decirse que utópico. Fueron sus palabras las necesarias para que todos los presentes quisieran invertir, ese proyecto tenía que llevarse a cabo de inmediato; de esa manera el primer acto había finalizado con un sonoro aplauso.
Durante todo ese tiempo, mientras Bra miraba a Ranvier hacer su exposición, se percató de que, aun en el estrado, ella seguía mirando a Lautrec, volteaba de cuando en cuando para cerciorarse de que él no le estuviera correspondiendo y en realidad no lo hacía ¿con que derecho le coqueteaba a él?
Por medio del móvil, Bra le mando un mensaje a Samuel diciéndole que lo vería después, en la habitación 155 cerca de la media noche, tenía que arreglar unos documentos de un par de potenciales inversionistas que se habían interesado en el proyecto.
Estando en su oficina sintió el molesto e irritante aroma de un cigarrillo, se levanto de inmediato, buscando el origen de aquel aroma, reprendería severamente a la persona que se atrevió a fumar ahí, estaba rotundamente prohibido. Al salir vio la figura de una mujer sentada en uno de los sillones del pasillo, fumando placidamente
-Susan Ranvier- murmuro furiosa- ¿Qué haces tu aquí?- le pregunto disimulando su cólera- ¿sabes que no se puede fumar aquí? Por algo no hay ceniceros en las mesitas de centro
-Lo necesitaba- con tranquilidad lo puso en el suelo y lo pisó para después tirarlo al basurero- asunto resuelto
-¿Qué quieres aquí?- pregunto la vicepresidenta con aspereza
-Estuve viendo que me pide un año para completar el proyecto de su gran chip revolucionario- le contesto haciendo énfasis en esas ultimas palabras con un tono burlesco
-Si, un año… ¿alguna queja?
-Si, yo no puedo en un año
-Yo podría hacerlo en un año, menos, en seis meses- una sonrisa victoriosa se dibujo en el rostro de la joven ingeniera
-¿Y por qué no lo hace usted entonces? – Bra no pudo responder tan rápido como hubiese querido… ¿Cómo decirle que solo estaba ahí por órdenes del sistema alfa? En realidad ella no la soportaba, la hubiera sacado a la calle desde el primer día; pero tenía que seguir sus órdenes.
-No puedo, tengo muchas cosas que hacer, por eso se te contrató- esgrimo con rudeza- así que será mejor que sigas el plan original
-Pues vera…tengo conocimiento del chip y se todo sobre él; pero me gustaría profundizar sobre el conocimiento del cerebro…solo me se la parte del cuerpo calloso que hace que se unan ambos hemisferios y no se que tanto; pero no se más que eso. No me gusta hacer las cosas rápido porque suelen salir mal de esa manera
-Hay unos que tenemos el talento de hacerlo rápido y bien
-…escuche, yo no puedo, no me agrada trabajar de esa manera tan estúpida, tiene que ser en un año y seis meses, si le gusta la idea, señora Brief, si no, puede contratar a alguien más, alguien que sepa del chip y que vuelva a convencer a sus inversionistas- Bra le dirigió una mirada fulminante, con un odio implícito que no quiso ocultar, no la dejaba en el proyecto por esas absurdas razones, lo hacia por ellos, los amos, los que dijeron que así tenía que ser y no de otra manera- es a mi manera, señora Brief
-año y medio, será- susurró, aun absorta por dejar vencer su orgullo contra esa niña insolente
-Bien- estaba dispuesta a irse cuando escuchó que la vicepresidenta le hablaba
-…estabas viendo mucho a ese sujeto…Samuel Lautrec
-¿Así se llama?- pregunto divertida, era interesante ver la especial vigilancia que la vicepresidenta tenía con él
-Si, así se llama; pero te advierto él es un hombre casado, no deberías fijarte en él
-¿Cómo lo conoce?- pregunto con curiosidad
-Trabajo en la empresa hace unos años, mejor aléjate de él
-Gracias, por tomarse la molestia de decírmelo- contesto con un tono algo irónico, se dio la media vuelta y se fue aun con ese pensamiento rondando en su cabeza ¿Por qué ella le ponía tanta atención? Acaso…No, no podía ser cierto ¿o sí?
