Capitulo 4- Un juego peligroso
-Tu niña consentida, me esta colmando la paciencia- dijo iracunda la vicepresidenta de la corporación Cápsula- Me exigió a que cambie la fecha de entrega del chip…una extensión, de un año a un año a seis meses
-¿Y se la diste?- preguntó el viejo mientras prendía su habano con su encendedor de oro solidó
-Pues claro que se la di… ¿O no fue así como lo ordenaron?- pregunto en tono sarcástico
-Bra…
-No- y se levantó del lujoso sillón, no estaba dispuesta a escuchar de nuevo el trillado discurso de Ganong sobre la supremacía de los amos del mundo y como unos debían apoyar a los otros- es suficiente de eso
-¿De que?
-De lo que siempre dices- y se sirvió una copa del mas fino brandy- si vine aquí fue a decirte que las muestras ya están en estudio y…
-Y a quejarte- le interrumpió con malicia- de Susan Ranvier- le dirigió una mirada fría, odiaba ser interrumpida aun por el amo de los amos
-Y a decirte que una detective fue a verme por el caso de veinticuatros jóvenes muertos que de alguna manera u otra se relacionan conmigo…dime… ¿estaba dispuesto que todos ellos de alguna manera tuvieran que ver con mi empresa?
-No lo se- Bra rió estrepitosamente, no engañaba a nadie, era un amo del mundo, él sabía todo movimiento de la tierra aun mas si se trataba de su tan preciada elite.
-Por favor, Ganong- le dijo más sosegada- Tú sabes hasta cuando se mueve la hoja de un árbol en sur… ¿y tienes la desfachatez de decirme que ignoras completamente sobre la investigación de la policía?- Ganong no contesto, exhalo el humo de su habano, aun sabiendo que Bra detestaba el olor a tabaco, a veces esa niña le era insoportable, para su gusto era demasiado sarcástica y mordaz; pero tenía que soportarla, no había otra opción.
-Bra- contesto con severidad, como si fuera un maestro regañando a su alumno- la futura elite tenía que estar dentro de un lugar de elite, podría decirse que la corporación capsula es el semillero de nuestra futura generación
-Esto no lo consultaron conmigo…ahora esa policía esta detrás mió, segura de que yo tengo que ver con sus muertes
-No te preocupes, ella no llegara a nada
-¿Cómo saberlo?- tenía derecho a desconfiar- ¿Cómo se que esto no es una trampa?- similar a la que le tendieron a los caballeros de la luz
-Porque no lo es- repuso el anciano- no tenemos nada en contra tuya…tranquilízate- tranquilizarse, se decía fácil; pero en la practica era muy difícil, ¿Cómo evitar sentir la angustia por pensar que en cualquier momento podrían eliminarla? ¿Cómo saber si atentarían contra ella y se convertiría en una estadística más, la numeró veinte y algo, o treinta algo? Le preocupaba la corporación, con anterioridad había comprobado que si ellos así lo querían podrían eliminarla en cuestión de segundos, con una llamada, como el mismo Ganong le reveló tiempo después.- Entiendo las razones de tu desconfianza, haces bien en no confiar en nadie, al final del día tus más preciados amigos pueden ser tus más cruentos enemigos- y añadió- como ese amigo tuyo Samuel Lautrec
-¿Qué hay con él?- preguntó a la defensiva
-Tengo que recordarte quien es él, que quiso acabar con los amos del mundo
-Estaba siendo influenciado por la tal Eva- le defendió- ahora es distinto, es prácticamente otro hombre
-De cualquier manera Bra, tú…estas entablando una relación peligrosa con este hombre, eres parte de nosotros ahora, no puedes darte el lujo de este tipo de relaciones
-Mi vida privada es mía y nada más- esgrimo con molestia
-Pero hija- dijo en tono paternal después de exhalar el humo del habano- tú vida privada nos pertenece, nos pertenece la de todos, lo sabes bien
-Hay un lugar en donde ustedes no pueden llegar, no pueden leer mi mente, mientras tanga eso a mi favor, soy una mujer libre
-Y una ama del mundo- agregó el anciano
-De cualquier manera, este "romance" o como le quieras llamar con Lautrec se va a terminar-y se bebió el resto de la copa de un trago- solo vino por negocios y hoy mismo se va.
Cavilaba sobre la seguridad de su familia, no se preocupaba tanto por su padre y su hermano, mas si por su madre, ella era susceptible a lo que ellos ya tuvieran planeado, porque estaba totalmente segura que ellos tenían algo entre manos.
Pensando en tantas posibilidades no ponía atención en las palabras de su hermano mayor, la reunión que había tenido por la madrugada con el viejo Ganong le dejo ensimismada, meditando en todo lo que podría pasarle, era incluso más importante que sus problemas matrimoniales que parecían no tener solución.
Repentinamente sintió que alguien le detenía por los hombros, al alzar la cara vio el riguroso rostro de Trunks, le reclamo su falta de interés en las propuestas de las que le hablaba, una futura empresa filial estaba en juego, se hablaba de una perdida de millones de Zenis si la CME se retiraba y ella paseando en las nubes sin tan siquiera fingir escucharle
-Somos una empresa líder, no podemos darnos el lujo de perder tanto, pon los pies en la tierra ¿quieres?- no le dio tiempo de responderle como, según Bra, se merecía; él entró apresuradamente a la sala de juntas principal a arreglar unos últimos detalles de la presentación y dos puntos principales del contrato. Iba a seguirle cuando vio una figura masculina en la sala de espera, llamando por su celular, era él, Samuel.
Odiaba los adioses, siempre los detestó, no le gustaba dar explicaciones, solo gustaba de actuar sin dar cuenta de sus actos. Fue por eso que se salio de la habitación de Lautrec esa madrugada mientras él permanecía dormido, valiéndose de esa reunión a temprana hora con Ganong, era una excusa perfecta.
No gustaba de dar explicaciones y ese día no sería la excepción, estaba a punto de entrar a la sala de juntas cuando sintió su calida mirada admirándola sin perder detalle, sin reprocharle, tan solo observándola a sabiendas de que talvez esta sería la última vez que lo haría. Ella le hizo perder la cabeza, le hizo caer en un delirio febril del cual no quería ser liberado, en el que permanecería por toda la vida; pero en la vida real no podía permanecer al lado de la dueña de su corazón,
la que bien pudo ser la dueña de su destino.
¿En que momento caminó hasta esa pequeña sala de espera y se sentó a su lado? Ninguno podía decirse nada, para ella no había más que decir y en él había tantas cosas que no sabía por donde empezar.
-…Samuel, yo…
-No me arrepiento de nada, usted me volvió loco…y me di cuenta de que todo el tiempo estuve equivocado
-¿Equivocado?- preguntó intrigada
-Pensé que logre dejar de amarla; pero me engañaba, lo cierto es que estoy aun más enamorado de usted, y no fue porque todo esto pasara…fue desde que hable con usted aquí, en este edificio, desde que la mire. Quería que supiera eso, que más desearía yo que usted fuera totalmente mía; pero la vida no siempre es justa- y añadió en tono melancólico- no puedo expresarle cuanto le amo, cuanto la necesito, me llevaría la vida misma…hubiera querido que todo fuera diferente, una situación distinta- Quería acariciarlo, besarlo, tanta ternura le había inspirado, mas no era el momento ni el lugar, tan solo le tomo de la mano, sin que nadie pudiera verlos, en la única manera que en ese momento podían expresar lo que sentían entre ellos.
-Fue bueno, mientras duro… nunca podré olvidarte- le dijo con sinceridad- pero tienes razón, lo nuestro no tiene futuro, tienes una vida aparte de mí- el móvil de Lautrec timbró su jefe finalmente estaba en la torre de la Corporación Capsula. Sabía que no le gustaban las despedidas, por eso se levanto sin decir más, ella hizo lo mismo dirigiéndose a la sala de juntas a poner a Trunks en su lugar ¿Qué tenía que estar regañándola? Ya no era más una niña
-Pues bien, no me queda ninguna duda señor Brief, todo es bastante claro, CME será filial suya- el presidente de la empresa más importante del mundo no pudo ocultar su emoción
-Gracias, señor Green, no se arrepentirá- y sonriendo le extendió la carpeta de cuero negra con el contrato que haría todo oficial- es solo cuestión de firmar- Green tomo la carpeta, la miro absorto antes de imprimir su firma en ella, todo el trabajo de su familia sería entregado a este imperio empresarial, en unos años más la CME como tal desaparecería, ya no sería una filial, sería una parte de ese monstruo insatisfecho de poder que era la Corporación Capsula
-Aun tengo una condición, de ella depende que firme o no- dijo seriamente, los directivos se miraron estupefactos entre ellos, ya daban el trato por cerrado.
-¿Cuál es?- pregunto Trunks con tanta expectativa como Bra, quien no dejaba de mover su bolígrafo en el aire sin cesar
-Tengo intereses aquí todavía, según el contrato, y no es por desconfiar, señor Brief; pero mi experiencia me dicta que lo mejor es dejar a alguien de mi entera confianza cerca para vigilar mis intereses, usted entiende, solo por si acaso
-Si, lo comprendo- respondió el presidente- deje usted a quien quiera, de cualquier manera todo será limpio y transparente.
-Samuel Lautrec, él será mi representante ¿no es así?- y le miró esperando un si sin ningún tipo de contradicción, mas él no sabía que decir, su mente quedo en blanco, al igual que la de Bra que dejo de mover el bolígrafo al escuchar el nombre del representante- ¿algún problema, Samuel?- tardaba en responder lo sabía; pero su nerviosismo le estaba ganando, de dominarle por completo comenzaría a tartamudear y no quería hacerlo frente a esos desdeñosos ejecutivos
-No, señor Green, yo seré su representante- contesto sin titubear, con una seguridad que ya le caracterizaba; pero que Bra no le conocía del todo.
-Me parece bien- dijo Trunks- conocemos a Samuel, trabajo aquí hace unos años
-No se diga más- y Green firmó el contrató de inmediato-esto es oficial, CME es parte de la corporación capsula- el hombre lucía satisfecho, aparentemente hizo un gran trato que salvaría a su empresa de la quiebra total, sin embargo por dentro estaba humillado, no podía creer que había dado su empresa al mejor postor. Todos ahí se levantaron hablando de un futuro prometedor para ambas partes, para celebrar irían al mejor centro nocturno del lugar, algo que el señor Green no rechazo, después de todo necesitaba distraerse de ese terrible coraje que tenía contra si mismo.
Solamente dos personas se quedaron ahí, sentados, sin siquiera mirarse, sin hablarse, experimentando uno de los momentos mas incómodos de su vida.
La vida da sorpresas y esta era una bastante inesperada
-¿Te mudaras aquí?- Pregunto Bra sin verlo, leyendo los apuntes que tomó de la junta
-Supongo
-¿Si o no?
-Si- contesto apesadumbrado
-Vaya, por ese tono en tu voz es como si fuera lo peor que ha pasado en tu vida
-No es eso, es que significa que estaré de nuevo, aquí, a su lado y no se si pueda contenerme de abrazarla, de besarla… de hacerle el amor- No pudo evitar sonrojarse, lo deseaba tanto como él, tenía que verle el lado bueno a esto, aun no sentía plenamente satisfecha con su venganza; Goten duró meses al lado de esa golfa burlándose de su orgullo, así que no tenía que conformarse con menos de una semana, no, ella haría exactamente lo mismo, seguiría su juego con Samuel el tiempo que fuera necesario.
-En lo que a mi concierne, lo veo como una buena oportunidad de conocernos mejor… ¿No crees?
-Esto implica que mi esposa y mi hija vendrán aquí y…
-¿Y?- pregunto con su actitud provocadora, a la que él no podía resistirse, la que le hacía olvidarse de todo hasta de si mismo y solo pensar en ella, perdiéndose en su cuerpo, amándola para la eternidad.
-Y debemos de tener cuidado- respondió casi poseso, imaginándola ya sobre su cama- No me importa si esa es la única manera en que puedo estar a su lado.
-Tu esposa no esta aquí por ahora, así que…que te parece si esta noche, tú y yo…
-Me parece bien- respondió él sabiendo lo que ella le propondría; pero no era necesario escucharlo, suficiente tenía con reprocharse a si mismo casi todo el tiempo; pero tal como había dicho, no se arrepentía de nada, la amaba y esa la mejor forma de demostrárselo; sin embargo aun tenía dudas sobre ese amor tan repentino que en ella surgió, se preguntaba si en realidad todo ese tiempo pensaba en él, arrepintiéndose del día en que le dejó ir a Ciudad Central, o fue un amor latente que apareció al momento de verlo de nuevo, porque para Samuel Lautrec, Bra verdaderamente lo amaba, tanto como él a ella ¿Cómo explicar el riesgo que corría al encontrarse con él en su habitación? Ella, una mujer casada, esos encuentros podrían causarle un fuerte problema con su matrimonio, e inclusive el divorcio; y aun así tomaba ese riesgo por compartir ese tiempo con él.
-Le están llamando- le anuncio Oswald, Bra le miro a la espera de que le dijera de quien se trataba- Es Lans
-¿En que línea?
-La uno
-Dile que espere un momento- y así lo hizo mientras Bra apretaba un diminuto botón rojo de su blanco teléfono inalámbrico-…Señora Lans, le ruego- dijo con dificultad, rogar no estaba en su naturaleza- no llame por esa línea, no es segura
-Te ponía a prueba
-Se pone en riesgo con estas ridículas pruebas- le señalo con desagrado- ¿A qué debo que usted me llame?
-Necesito información ¿Cómo van las veintitrés muestras? ¿Ya tienen algún resultado?- Bra trató de no reír abiertamente, que mujer tan ignorante era Lans
-Hace unos días se las di a la patóloga de la empresa, los resultados no salen de la noche a la mañana. Son semanas, y con tantas me atrevería a decir que hasta meses
-El exceso de tiempo no es algo que tengamos permitido, estos chicos están muriendo y queremos saber porque
-Ya le dije, señora Lans, debe ser paciente, esto llevara bastante tiempo, créame tengo un interés de que esto se resuelva lo antes posible, hay una policía molestándome, ya que estos veintitrés y el que murió recientemente de alguna manera se relacionan con la Corporación Capsula
-Me lo dijo Ganong esta mañana, él ya te dijo, ella no llegara a nada, si nosotros no lo resolvemos primero, nadie lo hará- como odiaba el sentimiento de omnipotencia de esa gente- así que no te preocupes por pequeñeces y concéntrate en esas muestras
-No soy yo quien hace la investigación de esas muestras- repitió con impaciencia, esta mujer en realidad comenzaba a hartarle
-Tan solo trata de que estén los resultados lo antes posible o mejor aun…antes de eso- y colgó, como odiaba que lo hiciera dejándola con la palabra en la boca, era completamente humillante, a veces maldecía la hora en que se unió a ellos, no tenía la necesidad de recibir estos tratos degradantes, por una mujer tan exigente y con tan poca clase.
Oswald, como un testigo ausente, la miraba detenidamente, cada movimiento, cada gesto, esa era su función, trabajar como un doble agente, ser su confidente y ser un cascabel; pero lo sabía, ella no era estúpida, ella sabía bien su función y que no confiaba del todo en él.
-¿Iras con ellos?- mas él no contesto- diles que no se puede dar un informe detallado del DNA de veintitrés personas en un par de días, que por favor no sean imbéciles…si, se los puedes decir así- insistió al ver el rostro absorto de Oswald ¿Cómo se atrevía? Esa gente eran los amos del mundo, no debía de dirigirse a ellos con tal grado de insolencia
-Cuide sus palabras, Bra, las paredes tienen oídos
-Tú tienes oídos, y si lo dije es porque quiero que se los digas así, de mi parte- le reprendió con desden.
-No diré nada, Bra, esto a ti no te conviene. No es un secreto que tú no sabes bien lo que quieres, que si bien puedes estar del lado de los amos del mundo, bien puedes destruirlos, es por eso que Lans te prueba a todo momento, ella y varios no confían del todo en ti, Ganong incluido
-No dices nada nuevo para mí…yo se que no confían en mí, yo se que saben que no se en realidad mi posición; pero con esta actitud me están haciendo definir más mi decisión final…y no, no te la diré
-No hay que ser adivino para saber…pero ¿estas segura? Aun consideras a los inferiores como esos, como bestias de carga, todavía piensas que los amos del mundo como los peores seres del mundo…aun con esos pensamientos en mente ¿ya tienes una postura?- Era cierto, tenía ambos pensamientos, a veces uno dominaba a otro, a veces ambos coexistían en plena quietud, a veces en guerra constante- Estas en el medio de un juego muy peligro Bra, sabes demasiado, tú ya no solo sabes planes, sabes nombres, lugares, fechas, sabes demasiado y por eso te pueden desaparecer sin importar las consecuencias.
-No me estas dando miedo- contesto con una sonrisa triunfante, nada podía asustarla estaba decidida a declararles la guerra, si ellos así lo preferían.
-No pretendo darte miedo, solo ponerte sobre aviso, eres una pieza muy importante, pero si tú lo buscas así, te pueden eliminar.
