Capitulo 7- La noche en que le rompieron el corazón
No se dio cuenta cuando amaneció, toda la noche se la había pasado frente a su computadora revisando cada paso que su equipo de trabajo había dado. Por dos meses restó importancia al proyecto del chip, dándole toda su atención a ciertos documentos que la intrigaban y que no la dejaban en paz. Era tiempo de un cigarro, se levantó y se estiró, era posible que llevara sentada cerca de 8 horas sin dejar su tarea, al menos había terminado. Harta de ver la misma habitación salió de su laboratorio, caminó por los pasillos que conducían a los amplios y verdes jardines de la corporación; prendió el cigarro aun cuando no debía hacerlo, a las 6 de la mañana nadie había llegado, mucho menos los directivos y los dueños de la monstruosa empresa que ya era la corporación capsula, tan solo estaba el conserje al que convidaba a un cigarrillo si se lo encontraba a cambio de su silencio. Dio la primera bocanada y solo así se sintió recuperada, con solo ese acto la mala noche no había existido siquiera, tal vez, después de un rato iría por un café para rendir en sus actividades sin ningún problema.
Caminaba despacio, no tenía ninguna prisa para ir a ningún lugar en específico, exhalando repetidamente el humo del cigarrillo, llenando de bendiciones a aquel que se le ocurrió que el tabaco se podría fumar, aun si era mortal y causaba tantas enfermedades, continuo caminado, fumando y divagando distrayendo su mente de la extenuante noche que había pasado, pensando por momentos en cosas que no tenían el menor sentido, divisó a lo lejos cerca de la ventana que daba hacia los jardines, a un hombre vestido con un traje negro, de pie mirando por la ventana, sin realmente mirar nada, le dio un vistazo más detallado…ese hombre ¿era él?...sin duda, ese hombre era Samuel Lautrec ¿Qué hacía ahí tan temprano? A cada paso que daba se hacia más evidente su semblante desolado y sus ojos rojos e hinchados, ¿acaso lloró? ¿Qué había pasado para dejarlo en tan miserable estado?
Susan se quedo de pie, a su lado, sin saber que decir, porque no sabía que pasaba, Samuel parecía no estar ahí, si no envuelto en un sufrimiento que no entendía aun, del que no concebía como pudo haber pasado, eso era evidente. Por varios minutos ninguno pudo decir nada, Susan termino su cigarrillo y se quedo a su lado, sin saber que hacer, ni que decir o que pensar, hasta que repentinamente lo supo ¿como pudo tardar tanto en asociarlo?
-¿Es ella?- y él asintió, desvió su mirada al piso, aun lleno de dolor y rabia, incrédulo aun de todo lo que había pasado
-------------------------------
Dos días antes, Bra le habló de una fiesta que la empresa daría en honor al lanzamiento de una aeronave nueva en su tipo, insuperable en cuanto a velocidad y en aerodinámica, uno de los mejores proyectos que habían logrado y que Trunks estaba encabezando; para su sorpresa le pidió que fuera su acompañante. Aquello era nuevo, en esta secreta relación no podían ser vistos juntos por temor a cualquier sospecha; pero al parecer ese detalle ya no le interesaba más a la vicepresidenta de la corporación capsula, entonces a él tampoco, quizá este sería el primer paso a una nueva etapa en su relación, y estaba listo para correr ese riesgo, tanto la amaba que ya casi nada interesaba, a excepción de Sharon, su pequeña, a quien no quería hacer pasar por ningún tipo de sufrimiento.
Desde aquella vez que Bra le aseguró que lo amaba todas sus dudas se desvanecieron, su palabra le bastaba, sus acciones también, cada noche hacían el amor; ella cada vez más lucia tan diferente, tan distinta, se enamoraba más de Bra a cada día, no podía hacer nada para evitarlo, era probable que nunca hubiera conocido el amor como tal antes, solo estando a su lado lo supo y no quería perderlo.
Goten aun buscaba la manera de resolver los problemas con su esposa, llamaba tantas veces al día a su celular que perdía la cuenta, le dejaba mensajes a su secretaría que hasta ella se enteraba de la situación, incluso pensó en sobornar al guardia de la entrada a las torres de la corporación para ver a su esposa. No podía dejar que algo tan estúpido los separara, una debilidad, un error sin sentido, ellos estaban hechos el uno para el otro y no iba perderla, haría todos los sacrificios posibles y lo que fuera necesario para tenerla de nuevo a su lado.
A pesar de que habían pasado 3 meses desde que ella abandonó su hogar, no podía dejar de pensar en ella, seguía esperándola con la ilusión de que en cualquier momento ella cruzaría la puerta dispuesta a resolver su situación, constantemente soñaba que se encontraba a Pares saliendo de su oficina y tan solo la saludaba, nunca le invitaba a comer, nunca dio pie a que sucediera algo más; pero despertaba a la inexorable realidad, al error que cometió. Solo pedía unos minutos para hablar, para volver a intentarlo; pero ella no dejaba que sucediera, se había empeñado a restregarle su engaño, la supuesta humillación que, en realidad el nunca buscó, simplemente se sentía solo, quería sentir que le interesaba a alguien, saberse amado…fue un tonto, demasiado tarde se dio cuenta de ello.
No pasaba un momento en su vida sin que la tuviera presente, recordando todos los momentos felices y hasta aquellas peleas que terminaban en la cama, como si lo hicieran a propósito para ese desenlace, en su mente aun circulaban los recuerdos de cuando comenzaban su relación a escondidas, sin ninguna aparente unión más allá del placer físico y cuando al fin se dieron cuenta ella se rehusaba tanto, y cuando por fin aceptó casarse con él, Bra tenía algo distinto, una parte de su futura esposa cambió; pero nunca quiso averiguar que sucedió, tal vez fue ese su error desde el principio, pretender que todo permanecía igual. Aquel día resolvió a buscarla, tenía que verla y hablar con ella a como diera lugar. No podía permitir que la mujer de su vida se fuera sin que él luchara por ella, se había enfrentado a enemigos peores, esto era más que capaz de enfrentarlo.
Esa tarde la esperó en el área de desencapsulación, disminuyó su ki a tal grado que era casi imposible detectarlo, ella estaba arriba seguramente en su oficina, pronto sería su hora de ir a almorzar, Goten sabía que ella nunca comía en la empresa junto a los empleados, iba a un restaurante lejos de ahí donde casi siempre se reunía con una amiga o comía sola, esta era su oportunidad perfecta.
Permaneció cerca de dos horas dentro de su auto, esperando a que su ki comenzara a aproximarse y repentinamente, su ki comenzó a acercarse; pero no estaba solo…no, venía acompañado de otro, por mucho, inferior, uno que le era desconocido, que no sabía a quien pertenecía; pero muchas veces lo había sentido junto a ella, pero no tenía el valor de ver a su mujer en brazos de otro.
Sigilosamente se bajo del auto, con cuidado cerró la puerta, quería ver quien ese que era parte del sutil juego de Bra; se escondió detrás de una de las columnas grises de concreto, el ki de Bra comenzaba a alejarse ¿Qué había pasado? ¿Acaso lo habían descubierto? Goten salió de su escondite, ella regresaba a su oficina, pero el otro ki se acercaba cada vez más. Goten caminó para encontrarse con el dueño de aquella miserable presencia, a la entrada del área se asomó un hombre alto, barbado y de cabello negro, aquel le miro de soslayo, era evidente su nerviosismo, ese ki comenzaba a identificarlo bien, seguramente este era el infeliz con que lo engañaba…sin duda era él
-Oye…tú- le llamó con desdén, Lautrec se detuvo en seco al escuchar la voz del esposo de Bra, sabía perfectamente quien era él y que, posiblemente, estuviera enterado de la relación que sostenía con su mujer- se que tú llevas una aventura con mi esposa, si no te he rotó la cara es por ella- Lautrec permaneció callado, sin querer defenderse porque no se sentía con el derecho a hacerlo- solo quiero que sepas que solo eres eso, una aventura para ella y nada más, tú no eres nadie, mujeres como Bra Brief se quedan con hombres como yo.
-Ella será quien decida- contestó con una voz fría. Goten esbozo una sonrisa victoriosa, era más que evidente que Bra decidiera por él, este hombre solo era una aventura pasajera, algo intransigente en su vida que hasta cierto punto lo entendía pero no podía tolerarlo.
-Su decisión de antemano sabes que soy yo, tú no vales nada
-Si esta conmigo es porque no eres lo suficientemente hombre para esa mujer- Goten rió a carcajadas
-¿Tú hablas de hombría? No me hagas reír más…y te lo advirtió de una buena vez…aléjate de mi mujer
-No, ya jamás me alejare de ella…a menos que me lo pida
-Claro que lo hará, idiota, solo eres su diversión de un rato, si aspiras a ser algo más que eso, sueñas- ganas no le faltaban a ninguno para destruirse a golpe limpio; pero se contuvieron, ninguno sintió que ese fuera el momento ni el lugar apropiado, ya llegaría el día en que pudieran resolver sus diferencias de la manera en que tanto deseaban hacerlo. Goten se dio la media vuelta y se marchó, ver a Samuel hizo renacer en él una furia dormida por la venganza de Bra, la cual ya estaba seguro que iba en serio, de verla las cosas acabarían peor aun, era mejor tranquilizarse, después la vería más sereno.
Bra se percató de la presencia de Goten, fue por eso que decidió bajar al lado de Lautrec, pero al final no pudo soportar la idea de que él la viera con otro hombre, aun no entendía porque, trataba de pensar que le impidió mostrarse al lado de otro hombre y matarlo de celos, hacerlo sentir lo que ella vivía ¿Qué tenía de malo? No supo en que momento sucumbió su valor; pero no solo era eso, no quería que Lautrec supiera que su relación era lo mismo que su venganza, no podría enfrentarlo, no quería lastimarlo, aunque sabía que ese hombre no debía de importarle en lo más mínimo; pero sin darse cuenta, Samuel comenzaba a posesionarse de ella, no hacia poco tiempo que se sorprendió a si misma pensando solo en él sin relacionarlo a su venganza, contando los minutos para estar a su lado, odiando el tener que compartirlo con su esposa y su hija ¿Acaso comenzaba a sentir algo por Samuel? ¿Algo más allá del placer de la venganza?
Hizo a un lado los pendientes y el informe número 15 del proyecto del chip a cargo de Susan J. Ranvier; por primera vez se concentraba en la relación entre ella y Samuel, de cómo iba terminar, si aun seguía siendo una venganza o no, analizaba la posibilidad de cuando aquella vez en que tuvo que decirle "te amo" para calmar su ansiedad no fuera una actuación, si no que en realidad…lo estuviera sintiendo. Sin duda le encantaba ese sentimiento de aventura que vivía a su lado, la adrenalina de que podían ser descubiertos, el juego que llevaban de fingir que entre ellos no existía nada más que una relación laboral, de saber que se pertenecían a pesar de cada quien tenía un supuesto dueño, de amarse sin saber si podrían hacerlo de nuevo, lo necesitaba, era como si él le hubiera dado la emoción en su vida que creyó perdida. Bra sabía perfectamente lo que Samuel sentía, que para él ella valía todo riesgo que tuviera que correr porque la amaba, que lo hacia sentir vivo, que era la mujer que nunca pensó tener, por la que estaba dispuesto a perder a su familia, que eternamente estaría agradecido a Kami-sama por haberla conocido, ella era indiscutiblemente quien mandaba en su corazón.
Temía que sin darse cuenta ya se hubiera enamorado de Lautrec, más aun le atemorizaba no tener las fuerzas para combatir aquel sentimiento; finalmente decidió no pensar mas en ello, eso era lo mejor, por el momento no tenía caso buscar una solución, tan solo se conformaba con estar al lado de Lautrec y vengarse de su marido.
Pasaban las 7 de la noche, ya debía ir a casa a arreglarse si quería llegar a tiempo a la presentación de esa nave de la cual sabía muy poco en realidad. Estaba sentando, tecleando un mail a quien fuera el dueño absoluto de la CME, la empresa para quien trabajaba, cuando, Ranvier entró a su oficina sin anunciarse, sin importarle el enfado evidente de Lautrec por entrar sin pedir permiso, se sentó frente a él y se cruzó de brazos
-Sabes que no debes de entrar así- le reprendió
-¿Qué has pensando de lo que te dije?- Samuel le miro fijamente, ella le veía sin perder detalle de su reacción
-Es increíble, me parece increíble- contestó con una risa nerviosa- todavía me parece una broma lo que me dijiste
-Es normal, supongo…y dime ¿iras a la presentación de esa nave?
-Si ¿Por qué preguntas?- Ranvier hizo un gesto de desagrado, ya muchas veces le había advertido que esa mujer no quería nada serio con él más que para diversión, porque así era la gente de "elite" solo usaban a los que ellos consideraban inferiores para luego los desechaban tras fastidiarse de ellos, como simples objetos, eso era algo que el obstinado Lautrec no quería ver
-Deberías de quedarte con tu esposa y tu hija en lugar de irte con ella, no lo vale
-Cuando requiera tus consejos matrimoniales, Ranvier, te los pediré
-Es sentido común, primero esta la familia, sobretodo con una niña tan pequeña, te pierdes momentos valiosos por estar con una mujer como esa que solo esta jugando contigo
-Es suficiente- le calló alzando la voz, molesta, Ranvier se levantó, con su hosca mirada que dejaba ver un descontento que a Samuel no le importó, camino hasta la salida de la oficina dejando retumbar sus pasos, evidenciando su enojo.
-es tu vida- le dijo antes de salir- destrúyela de la forma que te parezca mejor- y salió maldiciendo a Bra Brief y la hora en que se cruzó en el camino de Samuel.
Fue la misma señora Brief quien paso a buscarlo a su casa en una lujosa limosina, basto con un mensaje en el celular para que él saliera sin decir más que volvería tarde y no se le esperara, dejando a la mujer a quien juro ante un altar amar y proteger hasta la muerte sumida en la desesperación.
Bra se impresionó al verlo, con su traje negro de gala se veía más atractivo que nunca antes
-Buenas noches, señora Brief- incluso su voz sonaba más seductora ¿o acaso todo era idea de ella? No pudo resistirse a darle un apasionado beso que dejo a ambos sin aliento
-Te ves muy bien- y acaricio su rostro con ternura
-Usted también- dijo admirando su elegante vestido negro de tirantes. La besó nuevamente, dejándose llevar por ese deseo infrenable de tocar sus labios con los suyos, de sentir su respiración agitada, mientras ella le robaba el aliento, lo necesitaba tanto.
Llegaron a un lujoso salón donde se llevaría a cabo la presentación de la nave, Bra vio a su hermano a lo lejos, él discretamente le señalo a John Rivers, un hombre gordo, que apenas respiraba sin dificultad posible inversionista para su nuevo proyecto.
Bra presentó a Lautrec como el enviado de una nueva subfilial quien le acompañaba para observar lo viable que sería que la empresa a la cual representaba formar parte del nuevo proyecto de la corporación, una excusa completamente creíble a la cual nadie se molesto en objetar. Sentado a la mesa, al lado de posibles inversionistas y los ingenieros participes de la génesis de la revolucionara nave de la corporación, veía con la devoción de un hombre perdidamente enamorado, imaginando un futuro imposible a su lado. Bajo la mesa ella tomó su mano por escasos segundos, ni siquiera pudo mirarla, de hacerlo todo aquel teatro se vendría abajo, se descubriría la naturaleza de su relación y aun no estaba dispuesto a eso, fijó su mirada en los músicos sobre el escenario que orquestaban una canción romántica, apretó su mano con gentileza y de inmediato la soltó.
Mientras nadie les miraba, Bra le propuso irse temprano a su departamento, la gente podía hacer las conjeturas que quisiera, ya no le interesaba que conocieran quien era aquel amante con quien engañaba a Son.
Justo cuando estaban a punto de dejar el edificio, su hermano mayor la detuvo, Samuel no entendió muy bien que le dijo, solo que tenían que hablar con algún sujeto.
-Tengo que ir- murmuro furiosa, su hermano solía ser tan oportuno- se me antoja un whisky doble ¿si me lo traes? Mientras regreso de hablar con Trunks
-Por supuesto- contestó Samuel tratando de guardar la compostura, frenando las ganas de gritarles a todos que Bra Brief era suya, que la amaba y era capaz de todo por ella; pero no podía hacerlo, le aterraba pensar en su hija sufriera por su causa.
Trunks hizo que Bra le siguiera, en una mesa del ya casi vacio salón les esperaba un hombre obeso de traje oscuro, era probablemente un inversionista, aquello iría para largo, comenzaba a tentarle la idea de pedir el whisky de Bra y un vodka para él mientras le esperaba. Se sentó a la barra del bar, pidió un vodka en las rocas, asentó los brazos sobre la barra y se quedó abstraído mirando el vaso con el blanco vodka, como si a través de él pudiera ver una solución, la manera de evitar que todo terminara en un doloroso desastre.
Se percató de que a su lado conversaban 2 hombres, casi de su edad, ambos pertenecientes a la alta sociedad de ciudad del oeste, el volumen de su voz era alto, producto de las muchas copas de ron que habían bebido desde horas atrás.
-Mira…es Bra, que lastima, pudo ser mi esposa
-¿si?- tan solo al oír el nombre de la mujer que lo volvía loco hizo que les diera un vistazo, le dio un trago a su vaso y fingió estar perdido en sus pensamientos mientras los escuchaba atentamente
-Si, fui su novio cuando estábamos adolescentes; pero me dejo y no le di importancia, no lo vi como algo trascendental
-Le hubiera ido mejor contigo Matus, su esposo la engañaba con una cualquiera- Lautrec bebió otro trago
-¿En verdad?
-Si…pero no solo eso, dicen la gente que trabaja con ella que se esta vengando de él
-¿Con quién?
-…No se, esta muy bien escondido; pero ella ya se fue de su casa y dicen que han visto a un tipo salir de su nuevo departamento, tú sabes le paga a su marido con la misma moneda, si él la engaño entonces ella lo engaña
-Me intriga… ¿Quién es ese tipo?
-Seguramente que nadie, un idiota que se encontró en su empresa o tal vez el mismo se ofreció para eso…no lo culpo, si ella me pidiera que la ayudara a vengarse lo haría con mucho gusto
-Si…-dijo el otro mientras trataba de sacar su tarjeta de crédito de su billetera sin perder el equilibrio- yo lo haría también sin dudarlo.
-¿Se siente bien señor?- todo él estaba devastado-si- esa mujer…esa mujer solo lo utilizó para vengarse de Goten, lo había humillado como más le convino, no le importó destruir su vida y a su familia, no le interesó el daño que pudo causar. Cayó como un idiota en su trampa, se dejo llevar por el resucitado amor en ella. Se reprocho no haberse dado cuenta desde el principio, cuando ella le besó en su automóvil que solo era un juego y nada más, la aborrecía con toda la fuerza de su alma ¿Cómo no se dio cuenta? ¿Cómo pudo ser tan imbécil? Ella nunca le quiso, jamás pensó en algo serio con él ¿Cómo se le ocurrió que todo eso había cambiado después de unos años? Y él mismo se cegó ante ella, no quiso ver lo que era más que evidente, ella se aprovechó de ese viejo amor que él tenía por ella, un amor que no valía mas que su desquite para su marido. Llenó de rabia no pudo evitar romper el vaso de vodka, llorando con el coraje acumulado en el pecho, con la vergüenza inundando su ser, él mismo se detestaba con todas sus fuerzas, por lo ciego, por lo incauto y por seguir amándola sobre cualquier otra cosa.
Todo lo que vivió a su lado era una mentira, él solo era un objeto que se cansaría de usar cuando se reconciliara con su esposo, después de todo, Goten tenía razón. Aquella situación era su culpa, de haber roto con ese amor que lo unía a Bra nada de eso hubiere pasado, eran como unas pesadas cadenas de las que alguna vez pensó haberse liberado, se hizo adicto a ella por gusto propio, lo descuido todo por ella, porque no podía dejar de pensar en sus besos, en sus caricias y saber que ya le pertenecía; pero ya nada de eso importaba, todo era una estúpida farsa; quizá siempre lo supo; pero se negaba a hacerle frente a esta sombría amargura que sentía…era hora de despertar del sueño que, en parte, él mismo creó.
-Samuel- su voz le cimbró en lo más profundo de su corazón- vamos ya- se sentó a su lado y le vio asolado, con los ojos llorosos y la mirada encolerizada, no entendía que pasaba- Samuel ¿Qué tienes?- y con esa mirada fría la vio, entre las huellas de lagrimas y la evidente pena sonrió como si nada, Bra, ansiosa sin saber que sucedía con su amante le llamó de nuevo; él, despacio, se acercó a su oído, en ese instante le llegó el presentimiento de que todo se acabaría
-¿Creíste que no me iba a enterar?- ya ni siquiera le hablaba de usted, le hablaba como a cualquier persona, Bra entre abrió la boca buscando decir algo en su defensa; pero no supo que decir, ni que hacer-Esta noche me rompiste el corazón y no quiero saber nada más de ti…me arrepiento de todo lo que pasó entre nosotros y si fuera por mi en la vida te volvería a ver- se levantó, dejo un billete y le vio directo a los ojos con su mirada montada en cólera, ella derramaba sus lagrimas en silencio, las que él pensó que estaban de más, era tan falsas como el amor que pensó que existía entre ellos-Lo que me hiciste…lo que te hiciste ninguno se lo merecía- Bra no pudo decir nada, aun cuando lo intentó tantas veces, no tenía voz, quería detenerlo, decirle que estaba confundida, lo amaba tanto como a Goten, que si, todo empezó como un plan para hacer sufrir a su marido de la misma forma que ella sufrió; pero ahora todo había cambiado, que no había un segundo en el que no pensara en él, que se convirtió en una constante en su vida y que ya no solo lo quería que lo amaba, que ella no se arrepentía de nada; mas no pudo decirlo, no pudo detenerlo; le vio dar la media vuelta y marcharse ¿Cuándo dejo de ser un juego? ¿Cuándo perdió el control? Se quedo sola con su dolor, sentada mirándolo irse, paso a paso lejos de ella.
---------------------------
-¿Es verdad lo que me dijiste?- preguntó con su apenas audible voz, sosteniéndose sobre la pared, con la corbata desatada porque sentía que lo ahogaba conjuntamente con esa rabia que tenía trabada en la garganta- dime Ranvier si es verdad, porque necesito que sea cierto…- ella lo abrazó tan fuerte como pudo, mientras sus lagrimas caían en su hombro
-Es cierto…
