Capitulo 11- SH38II, Proyecto Hibrido XX
Nunca se hablo de la muerte de Rediget, nunca se dijo que había sucedido con él en realidad, solo que había desaparecido y no debía hacerse más preguntas al respecto. Había pasado un mes desde la ultima vez que le vio y aun no se atrevía a ver el contenido del USB, debía ser algo demasiado importante si Rediget había muerto por ello; mas no era prudente ver su contenido, al menos no en una computadora reciente, todas estaban fichadas para dar información a otras computadoras que manejaban toda esa información, la información privada era ya una vana ilusión.
No podía exponerse a ser descubierta y fichada como un virtual enemigo, aun más de lo que ya lo estaba, incluso podrían llegar a suprimirla. Pensó en todas esas cosas la misma tarde en que vio al difunto Rediget por última vez y planeó todo para conseguir una antigua computadora portátil de un modelo anterior al año 795, año en que se comenzó a espiar a todas las maquinas a escala mundial.
No fue fácil conseguirla, la mayoría de las computadoras de tan obsoletos modelos habían desaparecido, mucha gente había olvidado su existencia. Aun cuando la obtuvo, en las bodegas de la corporación, tomo un desarmador y con sumo cuidado fue examinando cada una de sus piezas, asegurándose que ahí no estuviera el dispositivo de vigilancia.
Esa noche se disponía a revisar el contenido del USB, lo que llamaba la herencia de Rediget. Observaba el USB detenidamente, sabía que costó la vida de un hombre cuya pérdida no le afecto mucho; pero a fin de cuentas era una vida; no pudo evitar preguntarse si no solo se trataba de una vida, si no de más ¿de cuantas más?
Sin perder más tiempo, Bra conecto el USB al puerto del mismo nombre en la arcaica Laptop, espero a que fuera reconocido, sin duda la tecnología había cambiado mucho, el proceso de reconocimiento tardaba siglos en abrirse.
Al fin pudo ver el contenido de aquel USB, solo tenía 2 archivos, uno con el nombre SH38II y el otro con las letras BVN, se decidió abrir el primero.
"D. Templado maestra en ciencias, doctorado en genética" continuo leyendo
"En mi pesan todos los crimines que cometí, la muerte de 46 personas, aquellos a quienes yo diseñe para morir en plena juventud, a quienes les quite la oportunidad de todo" Bra no pudo evitar preguntarse si estaba relacionado con las muertes de aquellos jóvenes parte de la futura elite- lo que aquí narrare es la forma en que me hice cómplice de este crimen sin nombre, sin ninguna justificación"
Proyecto hibrido XX SH38II
Base del Sur, Instalaciones número 53
Eva, aun bajo el efecto de las drogas, dormía profundamente; él la miraba desde la ventana polarizada, vigilando su sueño, recordando sus ojos llenos odio y su amenaza guiada por el dolor y la desesperación ¿Quién hubiera creído que se encariñaría tanto con su hijo? Era un evento que ninguno se esperó; ni siquiera su madre mostró muestras de aprecio hacia ella cuando la esperaba, probablemente las enseñanzas humanas habían influido en ella, probablemente era la soledad que le hizo ignorar el llamado de su propia naturaleza diciéndole que no se encariñaría con su crio. Benruth dijo que las mujeres saiyajin no tenían críos para amarlos y cuidarlos, solo les ayudaban en los primeros años de vida y después de eso, ellos debían ver por ellos mismos. Ese era el código ha seguir; pero no lo fue para Eva, quien se tragó la idea que él mismo le dijo, que ese niño sería su compañero, que un lazo especial la uniría a su hijo solo por el mismo hecho de ser suyo.
-¿La amas?- preguntó Frank Lumbardo al verle tan concentrado en la alienígena nacida en la tierra
-¿Qué dices?- replicó Ballard- yo no me enamoraría de ella
-Vamos, hace años que trabajo a tu lado, te conozco desde siempre y ni a tu esposa la ves con los ojos con que la ves a ella. Poco a poco te enamoraste de ella…te ha gustado desde que la viste y desde ese entonces has estado celoso de Andre, te has escondido bajo la sombre de tu indiferencia; pero ante mi solo lo evidencia más- Andre…él la conoció antes que Andre, aquella vez le vio detrás de un frio cristal mientras le realizaban un examen físico. Sus ojos negros le hechizaron con su triste semblante, a veces lleno de aborrecimiento hacia todo y otras con la mirada perdida en la nada, le enternecía saber que a pesar de su fuerza estaba indefensa y sola, deseaba tanto acariciar su piel que seguramente era tan tersa como la veía desde lejos; le había gustado demasiado ante la perspectiva de su madre, quien le dijo que esa mujer solo más que un experimento más para el beneficio de la humanidad, que equivalía a que le gustara un conejillo de indias o un corriente ratón de laboratorio; pero él no hizo caso, esa era una mujer, una mujer con una visión infantil del mundo; pero con un sufrimiento incomparable al de cualquier ser humano.
No debía acercarse; pero nadie impedía que la viera, aun con las protestas de su madre, Magnus Ballard la contemplaba detrás de los fríos vidrios que la separaban de ella, a pesar de la creencia de que ella era un objeto de experimentación y él un amo del mundo que no debía mal gastar su atención, a pesar de las protestas de su madre y que de ahí comenzaron sus constantes peleas y desacuerdos.
Eva nunca le fue indiferente y envidiaba la devoción ciega que le tenía al idiota de Andre ¿Por qué su madre no era como Alexander Rediget? Él creía que debía convencer a la saiyajin de que era parte importante de su futuro y que era imprescindible ganándose su afecto y su fervor; todo lo contrario era su madre quien pensaba que no tenía porque prestarle atención a un mero objeto. Ganas no le faltaron para cruzar la puerta como alguna vez lo hizo Alexander Rediget y hablar con ella; sin embargo existía una fuerte barrera que le impedía hacerlo, y es que él creía que todos los planes debían ser seguidos al pie de la letra ya que de lo contrario, el trabajo de años se fragmentaria en mil pedazos, y él como amo del mundo, no podía ser el origen de tal desastre.
Andre Rediget no era más que el ciego títere de su padre que actuaba según lo que él le decía, representaba todo lo que Ballard odiaba. No podía creer la suerte que el infeliz tenía, le hacía hervir en rabia cuando los miraba juntos caminar por la playa, su único consuelo era saber que Eva nunca sería de Andre, no importara cuanto esta así lo quisiera y aquello era también su desgracia, porque aquel experimento nunca podría ser de él.
-Yo no amo a nadie- Recalcó Ballard con frialdad
-Es cierto- contestó Lumbardo- solo la amas a ella, a la imposible… ¿estas dispuesto a arriesgar el estatus por tus caprichos?
-…No me conoces Lumbardo, yo no la amo- y se dio la media vuelta dispuesto a salir de ahí y dejar a su único amigo con sus conjeturas- no puedo amar a un proyecto, es como enamorarse de un ratón de laboratorio- eran las palabras de su madre que se repitió una y otra vez cuando se dio cuenta que Eva ya no solo le gustaba si no que se había enamorado de ella
-No me contestaste, Ballard ¿Vas a llevar a cabo tu capricho?- petrificado, Ballard volteó lentamente sin saber que contestar
-…No lo se- contestó finalmente recuperando la entereza, no se que hare con eso.
-Esta listo desde que Evenruth fue concebido; pero para esta no tenemos ninguna buena excusa
-No es el momento…tendrá que esperar…
-¿Esperar a que?- preguntó irritado- ¿a que se de cuenta que esto no es investigación si no tu voluntad? Magnus no tenemos en donde meter a este "proyecto", su momento fue con el SH38; pero te negaste y ahora ¿Qué nos queda?
-El proyecto 46- respondió aliviado después de pensar presionado por la desesperación
-¿El de Templado?
-No conozco otro que se llame 46- contestó con ironía- Llámale se que hasta ahora tiene 40, dile que le ahorramos parte del trabajo con uno, que ya tiene al 46, solo le tiene que hacer los arreglos que competen a su proyecto
-Tú sabes muy bien que significa eso…parte de esos arreglos es la sobreexpresión de genes para acelerar su muerte.
-Tendrá mucho de donde sobreexpresar
-Magnus- le llamó indignado, queriendo no creer lo que acababa de escuchar- lleva tus genes, es hija tuya también ¿quieres que muera en plena juventud?
-Es en el nombre de la futura elite, esa es la razón de su existencia, analizar todos los hallazgos que se den con este hibrido.
-Si hubieras dejado que avanzara junto al proyecto SH38 nada de esto hubiera sucedido, aun se podría proteger si…
-Incluso Evenruth morirá joven, adulto joven sin descendencia- Frank asintió con desagrado incrédulo por las palabras tan llenas de indiferencia de Magnus, entendía el porque se negara a reconocer su amor por Eva; pero no entendía el que velara por la muerte de un ser que llevaba su sangre.
-No te interesa ese bebé, ni tus famosos avances para la futura elite, lo único que querías es estar unido a Eva de alguna manera, si no fue físicamente al menos te quedaba esta
-¿Te crees muy listo?- pregunto receloso- solo haz lo que te digo
Y Lumbardo así lo hizo, Templado obedeció a regañadientes, aquel espécimen que entró obligadamente a su proyecto, no tenía un cromosoma con fragmentos de DNA saiyajin, tenía 23 repletos de ello; algo que no formaba como parte de su investigación y que sin duda veía como un obstáculo, le quito el lugar a un futuro humano con quien sabia cuantos talentos por meter a un hibrido por el irrebatible capricho de su superior; pero no tenía más opciones. Tomó la célula que conformaba al futuro número 46, una simple célula que ni siquiera había comenzado con sus divisiones elementales para transformarse en una hibrido humano saiyajin y por elaboradas técnicas sobre expreso los genes que un día provocarían su temprana muerte.
Un día, después de 10 años, Ballard se asomó a los laboratorios de Templado, la científica líder en el proyecto 46. Aquello fue una inesperada sorpresa para todos, todos ellos procuraron portarse dignamente según lo dictaba el protocolo sobre como comportarse ante uno de sus lideres; Templado fue la única que le recibió con indiferencia, después de todo, era él quien desarmó un proyecto tan bien estructurado de 46 humanos con fragmentos de genes saiyajin en uno de sus cromosomas; un trabajo meticuloso y que tenía que ser muy bien cuidado si no querían perder a un futuro experimento humano semi hibrido.
-Me gusta hablar sin rodeos- le dijo Templado mientras se sentaba tras el escritorio de su modesta oficina- ¿A que ha venido usted?
-Por la muestra 46 que le envié hace 10 años ¿Qué paso con ella?- ni siquiera se había sentado, las modestas sillas le parecían inapropiadas para él
-Esta en espera de una receptora, a diferencia de los otros, este no tiene…
-Me llegó el rumor de que no esta de acuerdo con este adelanto a su trabajo que le di y vine en cuanto lo supe… ¿Qué es lo que te molestó?- Templado, una mujer que no temía de sus superiores, que solo le interesaba el bien de sus investigaciones que servirían en un futuro para el bien de una elite que haría evolucionar a la humanidad entera, no temió hablar sin reparos
-Hace 12 años se me asigno este proyecto, seño Ballard, me llevó meses diseñarlo, estudie el DNA saiyajin, memorice las secuencias importantes en cada gen y la forma en que se expresaban en esa extraterrestre que tienen por mascota. Basados en su éxito con el proyecto SH38, comencé con mi proyecto insertado genes saiyajin en lugar de genes humanos en secuencias determinadas en los cromosomas, 46 sujetos, todos diseñados a la perfección; pero usted, solo porque quiso, me mando un proyecto suyo que no tenia en donde fijar y que solo usted sabe para que demonios lo diseñó y tuve que aceptarlo por que eran ordenes de arriba y no podía protestar, y el genuino 46 se perdió; esa es la causa de mis quejas señor Ballard- él la miro con frialdad, sin duda esta chica se tomaba demasiadas confianzas y no sabía el limite al que debía llegar ante alguien como él
-Entiendo, Templado, tu enojo por que irrumpí en tu trabajo…aun así, solo me resta decirte que ya eres parte de nosotros y nadie te obligo a hacerlo, que tú así lo quisiste comprendiendo todo lo que podías hacer y lo que te iban a obligar a hacer; sabes demasiado como para quejarte
-¿Me esta amenazando?-preguntó la científica furiosa, dispuesta a no permitir esa clase de trato
-En efecto, Templado, es una amenaza seria, no deberías tomarlo a la ligera, por ti y por tu familia. Limítate a obedecer cuando así se te pide, como en este caso. Quiero que el 46 entre oficialmente al proyecto y lo quiero lo más pronto posible… ¿A quien iba el 46 original?
-Una pareja que solicitó ayuda hace 3 años- su voz se había apagado, comprendió entonces que había perdido su libertad, que la tenían sujeta a sus designios y que no podía hacer nada por ello, a menos que quisiera ver a su familia muerta por su rebeldía
-¿Qué te detiene entonces?- interrogó enardecido- si lo haces porque no es hijo de ellos, que no te importe, todo sea por el futuro. Esa gente no tiene porque saber que no es hijo suyo- asintió con la mirada encolerizada, hasta ese entonces se dio cuenta para quienes trabajaba, nunca pensó en su verdadero alcance ni en lo que estaban dispuestos hacer para llegare a sus metas- solo quiero saber una cosa… ¿De que morirá? ¿Sera por mis genes?
-En efecto, señor Ballard, de la parte de la saiyajin tiene nulos genes con defectos, por el contrario de su lado, hay mucho material, sobre todo una enfermedad en particular que según investigue ha acabado con gran parte de su familia materna…además se sobre exaltaron rasgos que le serán útiles, como su inteligencia por ejemplo- Ballard esbozó una sonrisa, esa creatura moriría de la misma forma en que toda su familia y en la que probablemente él lo haría.
-Con que si…fue por mi que existe y por mi será que muera- dijo satisfecho- Ahora que estoy frente a ti ¿tienes alguna objeción con mis ordenes?
-No tengo más opción que decir que no- contestó Templado con descortesía
-Eres una mujer muy suspicaz, bastante inteligente; sin embargo tienes demasiadas agallas y eso para tu posición es un defecto, tenlas en situaciones pertinentes y esta no es una de ellas.
No hubo más remedio que seguir sus órdenes si quería que su familia y ella misma no fueran afectados por las represalias de los amos del mundo. Fue por eso que engañó a aquella pareja haciéndoles creer que quien que nació 9 meses después de esa platica era hija suya.
"Me di cuenta entonces que todo lo que hice no fue más que seguir sus planes, ellos me manipularon haciéndome creer que la idea de experimentar con 46 sujetos intercambiando una parte de su DNA por DNA saiyajin en uno de sus cromosomas. Aun ahora no estoy segura de la dimensión de mis investigaciones, ni las repercusiones que tuvieron, al poco tiempo me retiraron de mi cargo y me dejaron ir con la advertencia de que me estarían vigilando, yo sabía demasiado. "
Para Bra, algunas cosas comenzaban aclararse, los fragmentos de DNA de los que Flyn no hallaba explicación en las muestras que le dieron de los asesinatos eran de DNA saiyajin, eran esos 46 a los que Templado diseño genéticamente, fue ella la ingeniera de su creación y la programadora de su muerte, entendía por lo que esa mujer debía estar pasando, la culpa que debió sentir hasta el ultimo día de su vida.
"Morir no es un gran consuelo para mi, creo en la existencia de un cielo y un infierno y por mis actos no me espera más que el segundo, solo me resta pedir perdón a todos esos jóvenes a quienes ayude a truncarles la vida, que nunca tendrán una familia ni llegaran a los años de su vejez, todo por ser parte de un futuro que me sonaba tan prometedor y perfecto; pero ¿Qué clase de mundo se forja a través de la cruel desaparición de otro?"
-El mundo de la elite- contestó Bra recordando las enseñanzas de los amos, el mundo donde únicamente los superiores contarían y los inferiores les servirían. El tipo de mundo que a veces sonaba atractivo y otras funesto, como en esta ocasión.
Cerró el documento, algunas cosas ya tenían sentido, eran 46 sujetos con la característica común de tener DNA saiyajin en uno de sus cromosomas
-A excepción de uno- la hija de Eva, de la que nunca supo su existencia, aquella era una hibrido en toda la extensión de la palabra. Según lo que leyó se exaltaron las cualidades intelectuales del padre y así como también la enfermedad que un día le mataría, había sido diseñada por completo.
Era obvio que querían probar la viabilidad de su proyecto más ambicioso, el único que no era aceptado por la población, la manipulación genética ¿Qué ganaban con hacerlo en ese momento y en 46 sujetos? ¿Por qué le era ocultado? Siendo saiyajin, lo hubiera entendido y nunca hubiera objetado la existencia de ese proyecto; pero ¿Qué planeaban al ocultárselo? Nada era obra de la casualidad, ellos sabían perfectamente que no tenía caso al encubrirlo
-Esto no me agrada…- dijo Bra después de sacar sus conclusiones- ellos están muriendo porque están diseñados para hacerlo y a mi se me esta adjudicando la culpa ¿Quieren hacerme lo mismo que a Trunks?...pero ¿con que objeto?- tenía que moverse con extrema precaución, no sabía que se traían entre manos; pero lo que fuera era virtualmente peligroso para ella, en esos momentos no podía confiar en nadie.
Abrió otro documento con las letras "BVN"
"BVN
Nor este
Refugio abandonado por Dios y por los hombres
3 verticales
A I3
12011415"
-¿Qué demonios es esto?- exclamó Bra sin entenderlo del todo ¿Qué se suponía que tenía que hacer con esos números y letras sin sentido alguno. Tomó un bolígrafo y un papel y los apuntó con todo detalle. Al terminar saco el USB del puerto de la maquina, le encerró en su puño y le hizo añicos en cuestión de segundos, nadie más debería de saber la existencia de ese USB, dobló el papel con cuidado y encapsulo la laptop, una vez encapsulada le destruyó también, no podía darse el lujo de dejar evidencias, tenía que defenderse de ellos de alguna manera, aunque no supiera cual era la razón exacta para atacarla.
Pasaban de las 2 de la mañana cuando salió de su oficina, a pesar de sentirse cansada no tenía sueño, aquel documento le había dejado más intrigada que el anterior ¿Qué quería decirle?
Mientras esperaba el elevador miraba el papel con atención releyendo toda la información que le fue dada; no importaba cuantas veces lo hiciera, no podía entenderlo. Repentinamente sintió un ki conocido que avanzaba hacia ella, por inercia guardo el papel dentro de su saco y se limitó a ver el ascensor
-¿Tan tarde, Samuel?- preguntó pretendiendo que nada había pasado entre ellos y que su relación nunca había dejado de ser más que el de un empleado y su jefa; sin embargo Lautrec no quería caer en ese juego, para su desgracia no podía olvidarla, oprimió el botón del ascensor y las puertas se abrieron de inmediato, justo cuando estaba dispuesto a entrar en él, sintió la delicada mano de quien fuera su amante tocándole el hombro-…No puedo dejar de pensar en ti, en el daño que te hice. Supe que tu esposa se fue y dejó a la niña contigo, y no puedo dejar de…de culparme- le dijo sin saber de donde salían esas palabras ¿Quién era ese para que ella le dijera tales cosas? Era un hombre al que solo iba utilizar, no tenía porque dar explicaciones ni disculpas de ningún tipo.
-No pienses en mi- le respondió Lautrec- no tiene sentido
-…Samuel, yo…solo quiero que sepas que estoy arrepentida
-Pero eso no me sirve de nada, yo también estoy arrepentido; pero con eso no pude evitar que la madre de mi hija la abandonara- Bra acarició su rostro, apesadumbrado Samuel cerró los ojos, tal parecía que aquel acto que antes hubiera sido correspondido con un beso, ahora le causaba un terrible malestar; retiró su mano de inmediato, lo que menos quería era seguir dándole pesares a ese hombre que inclusive había pagado por la infidelidad de Goten en un juego que se salió de control- No se puede pretender que no paso nada, que es lo que tu quieres
-Es que no es eso- Lautrec le miró de reojo extrañado por sus palabras, el ascensor se cerró y ella no podía dejar de mirarlo no importaba cuanto lo quisiera, ni su mirada fría llena de rencor, tan solo quería estar de nuevo a su lado, saber que ese hombre la amaba. No se percató de en que momento se acercó a él, su corazón latía aprisa, de nuevo posó su mano en su rostro y acaricio su barba, él quería que se detuviera; pero en el fondo deseaba que todo aquello siguiera sucediendo, decirle que él tampoco había dejado de pensar en ella, que recordaba a la perfección cada minuto que había compartido a su lado, que extrañaba el aroma de su piel y el calor de su cuerpo; pero le hizo añicos al utilizarlo para una estúpida venganza, solo tenía el valor de continuar en esa empresa por su hija, no era momento propicio para quedar desempleado –No es eso…no quiero perderte…te necesito- y perdió la noción del tiempo, en algún momento en el que no pudo controlar sus acciones tanto como hubiera querido acarició con ternura el rostro de la mujer que casi le destruía y en algún otro momento que no pudo precisar terminó besándola, con un beso que se hacía más enardecido al paso de cada segundo, la acorraló en contra de la pared y ambos con la respiración entrecortada se miraron en un momento eterno, para luego retomar aquel delirante beso estrechando el aparente frágil cuerpo de aquella mujer contra el suyo, deseando que fuera suya una vez más.
Se apartó de ella y le miró desconcertado ¿Qué había hecho? Cayó de nuevo en la misma trampa, esa mujer lo manejaba a su antojo, estaba seguro que no era más que un capricho para ella y no estaba dispuesto a seguir con aquel juego por el cual ya había pagado un alto precio.
-Samuel- le llamó con la respiración entrecortada, con los ojos casi llenos de lágrimas sin entender porque le lastimaba su rechazo
-…Ya basta, nunca te has interesado en mi, me estas dañando más…dices que piensas en mí, que me necesitas; pero la verdad es que ni siquiera me conoces porque nunca te interesó
-…Escúchame…
-Déjame ir- le interrumpió al mismo tiempo que apretaba el botón del ascensor, las puertas se abrieron de inmediato- es lo mejor para todos, yo solo soy tu capricho.
Le dejo ahí, sola, desolada; quería seguirlo y decirle que se equivocaba, que no era más un capricho; pero su orgullo le freno, con todas sus acciones ya se había humillado demasiado, no tenía porque seguir con eso.
