Capitulo 12- Inesperado reencuentro
-Si estas cansada- le dijo su hermano- puedes irte a descansar, será lo mejor para ti hace días que te veo así- Bra tan solo se reclinó sobre su asiento. Hacia días que no dormía, que el documento BVN le rondaba la cabeza y solo pensaba en eso, no entendía ninguna de las frases en el escritas y ni siquiera podía dilucidar su conexión. Tenía una presunción tras otra sin que ninguna fuera aclaratoria del todo
-Estaré bien- respondió tras bostezar
-Insisto, Bra…además, hoy por la noche será el aniversario de la empresa y tienes que estar ahí con todas tus energías- Trunks se quitó los lentes y los dejo a un lado de los documentos que revisaba junto con su hermana- dime la verdad… ¿estas así por todo lo que paso con Lautrec?
-¿Qué dijiste?- preguntó sorprendida, nunca pensó que su hermano estuviera al tanto de la relación que llevaba con Lautrec
-Me escuchaste bien; siempre he sabido de esa relación, me llamó la atención que te sorprendieras que Lautrec siguiera en Ciudad del Oeste ¿recuerdas?- era cierto, fue aquella ocasión en casa de sus padres, cuando Samuel tan solo era un intermediario de la CME, un hombre que solo venía por cuestión de negocios y pronto se volvería a ir- y cuando te lleve a casa, hablaste de una venganza y que yo no debía inmiscuirme en eso, no lo hice; pero siempre estuve atento, se que llegaste más lejos de lo que debías…
-Es suficiente- le interrumpió Bra, no quería hablar con su hermano de un tema tan doloroso y al mismo tiempo tan vergonzoso, su único consuelo, hasta ese momento, era que su familia era ajena a ese problema que ella misma se buscó en pos de una estúpida venganza-¿alguien más de la familia lo sabe?- preguntó esperanzada de una respuesta negativa
-No, solo yo, no considere prudente decir algo- suspiró aliviada ¿con que cara vería a su madre y a su padre? Estaría cubierta de vergüenza, estupidez, era de esa forma en que sentía.
-Mejor me iré a descansar- resolvió Bra, estaba demasiado cansada para continuar, su mente era un reguero de recuerdos relacionados con Goten y Samuel, lo bueno y lo malo de ambos. Su corazón desbordaba sentimientos ambivalentes, solo una cosa la tenía claro, aun amaba a Goten; pero las cosas ya no eran iguales, algo faltaba en su relación, una parte que lastimosamente perdieron en algún momento durante su matrimonio y que se expresó de la manera más terrible con su infidelidad; sin embargo su venganza, que alguna vez estuvo justificada, se convirtió en una pesada carga con la que viviría para el resto de su vida. El sueño se le iba preocupándose por si algún día podría superarlo, horas y horas recordando y fantaseando con el hombre que, sin quererlo, se transformó en parte de su vida.
-Sería bueno que llevaras a Goten, después de todo es tu marido
-¿Tengo que hacerlo?
-Al menos si no lo haces por ustedes, hazlo por la imagen de la empresa- se fue de ahí sin decir más. La imagen de la empresa ¿Por qué tenía que comprometer su vida con la imagen de la empresa? Aun no se sentía preparada para ver a Goten, seguramente él querría empezar de nuevo, le insistiría en que regresaran a vivir juntos, aceptaría su error al meterse con la golfa de Pares e incluso era probable que disculpara a Bra por haber entablado una relación con Lautrec, todo por hacerla volver, cualquier precio era poco, lo sabía muy bien y a pesar de eso no tenía deseos de verlo, ni de escuchar su voz, mucho menos de que estuviera tan cerca de ella.
Eran cerca de las 6 de la tarde cuando le llamó, no supo en que momento tomó el celular en sus manos y marcó su número, él se sorprendió gratamente al escuchar su voz, o eso dijo, no lo dudaba; pero no le interesaba, tan solo quería salir de ese compromiso; le pidió que pasara a buscarla para que fueran juntos a la fiesta de aniversario de la corporación, así se hablaría de un regreso entre los dos, comenzarían las conjeturas entre la alta sociedad de que se estaban reconciliando y que pronto serían la flamante pareja que alguna vez fueron, un espejismo social como ella mismo lo denominó.
A él no le interesó en lo más mínimo, no importaba nada siempre y cuando estuviera a su lado, no desperdiciaría la oportunidad de tratar de reconquistarla, ellos estaban destinados a pasar el resto de la vida juntos siendo felices aun después de la muerte, nada ni nadie iba a impedirlo.
Vestido en su traje de etiqueta, uno de los más caros en ese momento, en uno de los autos más elegantes de la corporación llego son Goten, dispuesto a recuperar a la mujer de su vida esa noche.
Bra salió de su departamento tan pronto sintió cerca su ki llevaba un elegante vestido negro propio para tan especial ocasión. Solo iba por compromiso, solo quería quedarse en casa, no estaba de humor para fiestas y pretensiones; sin embargo no podía faltar a la fiesta del aniversario de la empresa, de hacerlo Trunks se lo reprocharía en todo momento al igual que su madre. De antemano sabía que su padre no estaría ahí, él nunca iba a ese tipo de lugares tan concurridos; incluso en su boda no permaneció mucho tiempo, solo asistió a la recepción por insistencia de ella, diciéndole que como era posible que faltara al matrimonio de su hija menor.
Le envidiaba, al menos él estaría haciendo lo que quisiera, ella por su parte, haría lo esperado.
En un acto de caballerosidad el cual no efectuaba desde hacia mucho tiempo, le abrió la puerta del copiloto a la que aun era su esposa, trató de hacerle platica; pero ella contestaba en monosílabos, tal parecía que lo que menos le interesaba era comenzar una platica
-por ahora no quiero hablar, Goten
-¿Por qué?- preguntó en tono comprensivo
-No quiero hablar contigo, por el momento nada de lo que digas me interesa. Te confieso que solo por el compromiso que tengo con mi familia te invite
-Lo tengo en cuenta- contestó apático, molesto por aquel comentario-¿hasta cuando piensas seguir con esto?
-¿con que?
-Bra, te lo he dicho varías veces, necesitamos volver, comenzar de nuevo, no vamos a tirar por la borda nuestro matrimonio- adoptó un mutismo exasperante, la mirada clavada en el horizonte y el rostro serio e impávido; pero por dentro se desmoronaba, era esta probablemente la situación más grave que había tenido en toda la vida, no sabía como actuar o que decir, tan solo quería estar tranquila.
La recepción sería en el hotel mas lujoso de la ciudad, se rodeaban de la elite de la sociedad, destacados empresarios alrededor del mundo sentados en primera fila discutiendo los valores de la bolsa y las más recientes finanzas, entre ellos Trunks Brief, quien estaba enfrascado en un amistoso debate entre si la próxima alza no era mas que la predicción de una futura baja y que por ello no era un buen momento para hacer ningún movimiento en la bolsa de valores. El resto de los invitados escrudiñaban a su alrededor algo que se dejara criticar, desde las comidas hasta otras personas, el tópico de la noche era Bra y su posible separación de su esposo, para algunos una pena puesto que era una hermosa pareja, para otros era algo que ya se veía venir; al fin y al cabo era un mujer hermosa, inteligente y adinerada no le faltarían pretendientes.
La banda instrumentaba la suave melodía de una balada, un bullicio expectante llenaba el salón; momentáneamente todos voltearon hacia la pareja que recién llegaba a la fiesta, los cuchicheos comenzaron, las miradas de asombro y de indignación no se hicieron esperar ¿Qué hacían esos dos juntos? Se preguntaban algunas personas, ya era sabido la infidelidad de ella como pago por la infidelidad de él; si, se rodeaban de pretensiones; pero aquello era inaudito, además era obvia la incomodidad de la heredera Brief y que el ceño fruncido del joven marido era por molestia; al menos era evidente que ella no quería estar con él, o por lo menos no quería estar ahí. Aquello será el chisme del día siguiente e incluso seguiría por varios días más; sin embargo saludaron como si todo siguiera igual
-Pensé que no llegarías- dijo Bulma ajetreada con los últimos detalles, mientras trataba de leer por enésima vez su discurso de bienvenida- Hola Goten, hace tanto tiempo que no te veía, un día de estos los dos tienen que ir a cenar
-Por supuesto, suegra
-Tú- y llamó un mesero quien de inmediato se puso a sus ordenes- llévalos a la mesa de la familia Brief- y él así lo hizo. Al sentarse, Bra tomó de la mesa el programa para la velada, en cuestión de minutos comenzaría el discurso de bienvenida por parte de su madre, tras eso se haría una remembranza de la fundación de la corporación, cuando un joven recién egresado de la universidad, con poco dinero y con muchas ideas, revolucionó al mundo con pequeñas y portátiles cápsulas, tras eso se hablaría del futuro de la empresa a cargo de su hermano mayor
-Bra- le saludo Trunks con un fuerte abrazo- Pensé que no vendrías- ella se limito a sonreír discretamente, después de todo fue algo que pensó y que sin embargo desecho de inmediato, el deber con la familia era primero- Goten- pronunció el nombre con desprecio, le estrecho la mano con mas fuerza de lo que debía, sin que Goten pudiera protestar
-¿Cómo has estado Trunks?- preguntó en una forzada plática que ninguno de los dos quería entablar; pero sin embargo lo hacían por las circunstancias y el que dirán
-Bien, mi esposa vendrá en un momentos, voy a ver a un potencial inversionista…nos vemos luego
-Por supuesto- dijo Goten entre dientes, harto de los desplantes de Trunks. Entendía su ira; pero no tenía porque meterse, después de todo, eso era un asunto entre Bra y él-¿quieres bailar?- le preguntó al escuchar el comienzo de la romántica música
-Por ahora no- respondió apática, esperando a que el tiempo pasara lo más rápido posible y sin embargo sucedía todo lo contrario, era como si el mismo tiempo se hubiese puesto en su contra e hiciera de los minutos horas y a las horas eternas.
Miraba todo a su alrededor sin realmente prestarle atención a nada, hasta que, en una de las mesas del final, vio a Samuel Lautrec con traje negro y corbata de moño del mismo color, solo una mirada vasto para olvidarlo todo, tenía deseos de acercarse, hablar con él, confesarle que desde aquella ocasión en que se besaron cerca del elevador no pudo dejar de pensar en él, en sus caricias, de cuanto extrañaba el calor de su cuerpo y sus fuertes manos recorriéndola en toda su extensión, de la forma en que le hacia el amor, como si estuviera frente a una deidad, algo tan distinto a Goten.
Se percató que no estaba solo, a su lado estaba la desmejorada figura de Susan Ranvier, quien llevaba un vestido de tirantes rojo; el cabello pobremente recogido, la mirada fiera y resentida, la cara pálida y sus ojos rojos, se notaba que llevaba días sin dormir, algo le estaba perturbando gravemente; pero fuera de eso ¿Qué hacía esa zorra con él¿O es que él una vez que se vio libre de ella buscó consuelo en los brazos de esa insoportable mujer? Sabía que estaba divorciado. En todo caso no era para que buscara el amor de esa infeliz…no podía soportarlo
-Bailemos- dijo a Goten mientras tomaba su mano, decidida a olvidar que el idiota de Lautrec y la estúpida de Susan Ranvier estarían ahí. Sin embargo no podía perderlos de vista, a pesar de estar al lado de su marido, le consumía la rabia con el solo hecho de verlos hablar ¿de que demonios era su plática? Ese hombre era suyo, nadie podía poner sus manos en su propiedad, mucho menos una mujer tan corriente como Susan Ranvier.
Tendría que idear algo pronto para que esa cualquiera se alejara de él, mientras saludaba a su cuñada su cerebro comenzaba a maquinar varias ideas para también alejar a Goten, una de ellas era una falsa llamada por teléfono, él se iría a contestar mientras ella se quedaba sola, aprovechando caminar hacia la otra mesa y saludarlo, por el otro estorbo ni siquiera valía la pena tomarse la molestia de pensar, explicaciones hacia esa mujer no eran más que perder el tiempo.
Y mientras se hablaba del gran hombre que fue el doctor Brief, uno de los meseros llamó a son Goten pues tenía una llamada desde el norte por un problema del trabajo- ¿No se confundieron?- preguntó extrañado, a penas y tenía alguna relación con el norte ¿Por qué demonios le estaban llamando?-dijeron que urgente- insistió el mesero
-Mejor ve, puede ser algo grave- le sugirió Bra con su monótona voz. Reacio se levantó, Bra también lo hizo con la excusa de que iría al baño, antes de que el mesero condujera a su esposo hasta el área de teléfonos, Bra puso un par de billetes grandes en la mano del joven, un considerable pago por sus servicios.
Se aproximó a la mesa de Ranvier y Lautrec, ninguno de los dos se había percatado de su presencia, hasta que la mirada acusadora de Susan J. Ranvier se cruzó con la suya…odio, la veía con él mas puro y franco odio; antes su mirada era cínica, con el implícito mensaje de que ella mejor que nadie, con esa sonrisita victoriosa en los labios que Bra estaba dispuesta a borrar fuera como fuera; pero este odio era distinto, era un sentimiento puro que para la joven dejo de ser divertido, algo que evolucionó sin que cayera en la cuenta de ello
-Samuel- llamó al hombre quien apenas le dirigió la mirada- ¿Cómo es que están aquí?- esperaba las respuestas hirientes y acidas de Ranvier; pero no hubo ninguna, la mujer desvió la vista hacia la banda para no verla, como si su sola presencia fuera insoportable
-El dueño…o ex dueño de la CME me insistió para que viniera y como no quería hacerlo solo traje a Ranvier ¿Hay algún problema con ello?
-Ninguno- Golfa, embustera, a su lado era menos que nada- solo que necesito hablar contigo…
-Yo me retiró- interrumpió Ranvier de mala manera
-Tú te esperas- ordenó Bra, hacia tiempo que no detenía a alguien con una voz imperativa-¿Qué hay del chip?
-El chip- esbozó una sonrisa tonta- tendrá noticias pronto de él…Samuel no hagas cosas estúpidas- se dio la media vuelta y caminó a la salida
-Susan- susurró Samuel al verle marcharse sin mirar atrás, sin ninguna otra palabra más
-Si tanto la necesitas, me iré para que ella pueda volver
-No, no volverá. Ella ha decidido marcharse… ¿Y su marido señora Brief?
-Fue a contestar una llamada- se anunció que una talentosa cantante comenzaría a cantar una canción romántica acompañaba del piano- así que por ahora tú y yo estamos solos
-Ya me iba- contestó fríamente- ya cumplí con venir aquí, es tiempo de irse, quiero ver a mi hija…
-He estado pensando que nunca bailamos- le interrumpió guiada por el encantador sonido de la voz de la mujer, conjuntando con el piano
-¿Qué tiene eso que ver?- increpó contrariado, queriendo salir de ahí lo más pronto posible
-Por fin he comprendido que todo el daño que te hice, el dolor que te hice pasar, al fin entiendo todo
-Es suficiente…
-Solo déjame bailar contigo, por ultima vez…- estaba más hermosa que nunca, o esa impresión tuvo en ese momento, sus ojos brillaban bajo la luz de los elegantes candelabros, su rostro estaba sonrojado, su piel seguramente seguiría tan tersa invitando a ser acariciara. Sin pensarlo más la tomó de la mano con gentileza y la sacó a bailar, con el suave movimiento de las notas del piano, el suspicaz sonido de los violoncelos, acompañado de la perfecta voz de la cantante, él la tomó de la cintura con suavidad, ella posó su mano sobre el hombro de Samuel y comenzaron a bailar al suave compas de la música
-¿Lo escuchas?- le dijo ella mientras acomodaba la cara sobre su pecho- no importa lo que el futuro traiga mientras el tiempo siga su curso
-es la misma vieja historia- continúo Samuel narrando la canción al oído de Bra- una batalla de amor y gloria, un caso de actuar o morir
-Quiero acabar con esto Samuel; mi conciencia no me permite conciliar el sueño, con lo de tu divorcio y que ella dejo a la niña a tu cargo…
-Déjame ir, Bra. Tienes a tu esposo y él te ama a pesar de todos, él tuvo errores y nosotros también, no sigas con este juego
-Es que no es un juego- le hizo detenerse súbitamente, ambos se miraron a los ojos queriendo decirlo todo y sin saber que decir- …yo no puedo dejar de pensar en ese beso que nos dimos en el elevador, se que me sigues amando, se que me necesitas, que te pasa lo mismo que a mi, día y noche no puedes dejar de pensar en mi
-No es el momento- esgrimo Lautrec- estamos rodeados de lo peor de tu estrato social, mañana por la mañana ya se harán conjeturas de la identidad de tu amante
-No me interesa
-A mi sí, tengo una hija
-Si eso es lo que deseas- Bra lo sujeto del saco y salieron de ahí, olvidó el fino abrigo de piel y la gabardina de Lautrec
-¡Bra!- se iba con él, comprendió entonces que esa falsa llamada, quien después se enteró era el abuelo del mesero fingiendo ser un empleado para la modesta empresa en la que Goten trabajaba, era una distracción de Bra, le dejo solo prefiriendo irse con ese otro hombre. Esta tenía que ser su verdadera venganza, estaba abatido, furioso, quería acabar con él y con ella también, su orgullo estaba por los suelos hecho pedazos ¿Su infidelidad con una mujer que no significó absolutamente nada en su vida se merecía tanto?- Que se largue con él si le da la gana- no, no le daba lo mismo; pero ya estaba hastiado de tantos intentos que fracasaban una y otra vez, ella parecía no interesarle o por lo menos lo disimulaba bien, en ese momento se sentó a la mesa, pidió una botella del más fino brandy, se dio cuenta de que Trunks le dirigía una mirada severa
-¿Qué te sucede, Trunks?
-¿Por qué no vas por ella?
-Porque ya no le interesa, esa mujer prefiere al tal Lautrec ese, yo ya no significo nada; solo soy el infiel que merece pudrirse en el infierno
-Calla…ahí vienen mi madre y mi esposa, ellas no saben nada.
La noche era fresca, el cielo estaba despejado, a pesar de ello, era muy difícil ver con claridad las estrellas del firmamento, ocultadas por las potentes luces de la ciudad. Bra desencapsuló su auto e invitó a Samuel a subirse, este, renuente, terminó por subirse en el elegante Bentley plateado, al que nunca debió de subirse la primera vez en acabaron en la cama y comenzaron con este juego peligroso y tenaz. Bra manejó varios kilómetros sin decir nada y con un rumbo incierto, Samuel comenzaba a preguntarse porque subió de nuevo ahí, había jurado por su hija que no caería de nuevo en las trampas de esa mujer
-¿Qué dirías si te confieso que te amo?
-Que es solo lo que crees, ya te lo he dicho muchas veces, para ti solo soy un capricho- llegaron a su departamento, ambos se miraron absortos, ella no supo en que momento condujo hasta ahí, él incrédulo de que estuviera ahí de nuevo. Su respiración comenzó a hacerse agitada ¿Qué demonios pretendía esa mujer?-¿Por qué estamos aquí?
-No lo se- respondió desconcertada, no se como llegue hasta aquí-…tú aun me amas Samuel, lo se, estoy segura de eso
-No importa si lo hago o no, para ti no significó nada, solo soy un juguete que piensas que puedes usar cuando te de la gana y n es así; si en un principio hubiese sabido de que se trataba tu tonto juego no me hubiera prestado a él, tenias a tantas personas, tantos hombres que no le hubiera importado y de todos ellos me elegiste a mí, yo pensé que en verdad era amor; pero era falso, todo una vana ilusión- acarició su barba e imprimió un suave y cálido beso en sus labios
-No quiero hacerte más daño
-Entonces detente
-No puedo- contestó entre suspiros mientras besaba su cuello- ya no tengo control sobre mí…te necesitó y se que tú a mi.
-He vivido sin ti mucho tiempo, puedo continuar así, además, mi hija me necesita
-Se que a ambos les hice daño- Bra le atrajo hacia así, y para su sorpresa, él no opuso resistencia. Le beso desenfrenadamente, solo podía verlo a él, podría haber un millón de gentes detrás suyo o estar desolado, ella continuaría besándolo mientras él le correspondiera, desajustando la corbata de moño mientras que el recorriera su cuerpo con sus fuertes manos. Le hizo perder la razón, de nuevo solo ese momento importaba ¿Qué más daba todo?- Yo me arrepiento, Samuel- le detuvo con la respiración entrecortada, ansiosa de él- me arrepiento tanto- estaba mal, lo sabía, rompía la promesa que se hizo así mismo, era un traidor a su palabra; pero en esos momentos nada importaba, desde hacia tiempo que sentía deseos de hacerla suya de nuevo, llevaba noches soñando con ella y sus últimos encuentros y se reprochaba a si mismo por soñar por la mujer que le engaño por cuya culpa, además de la suya, toda su familia se desmoronó; pero con el pensamiento nublado, el deseo a flor de piel, la necesidad de pertenecerse hasta el cansancio, nada importaba.
Pasaban más de las cuatro de la mañana, ella dormía profundamente apenas cubierta por las blancas sabanas de seda, él no podía conciliar el sueño. Al llevarla a la cama pensó en vengarse, si antes la trataba y la cuidaba como a una reina, ahora la trataría como a una cualquiera, si antes le hacia el amor, ahora sería solo sexo; pero mientras ella gritaba su nombre, él no pudo seguir fingiendo, terminó por hacerle el amor varias veces, y sabía muy bien que ella podía notar la diferencia. Era el hombre más imbécil en la tierra, se dejo llevar por un arrebato de pasión; volteó a verla ¿Qué le atrajo de ella? Su mirada encantadora, tierna que de alguna forma era al mismo tiempo fría e impasible; que a pesar de todo, cuando la conoció era una mujer solitaria rodeada de gente; en aquel entonces ella lo era todo y ahora…ahora no podía serlo
-No te vayas, Samuel- le llamó con la voz adormilada- quédate conmigo hasta el amanecer
-Tengo que ver a mi hija…Esto no debió suceder- Bra se sentó sobre la cama, se hacían mucho daño aun, entre el placer y la necesidad, aun quedaban sentimientos encontrados combatiendo uno contra otro sin tregua.
-Yo sin ti, no siento nada y se que te pasa lo mismo- Samuel terminó de vestirse y se marcho, dejando a Bra sumida en sus pensamientos, dolorida por esa indiferencia que era una daga atravesando su corazón
"No hagas cosas estúpidas" Lautrec se sentó en las escaleras entre el piso del departamento de Bra, y el segundo piso, tenía frio, vergüenza y decepción -¿A quién amas tú?- tal vez era cierto y le amaba; pero ¿tanto como a Goten? Su marido tenía que seguir significando algo en su vida si aun no se divorciaban, eso lo reducía a una mera distracción, un juguete del cual reírse, ante ella, él no era nada.
-Duffy- gritó un desesperado muchacho que corría estrepitosamente por los pasillos de los laboratorios de la corporación- ¡Duffy!- gritó de nuevo con exasperación
-¿Qué quieres¿Qué te pasa?- preguntó Duffy deteniendo su frenética carrera
-Es el chip, no hay información acerca del chip, ha desaparecido todo por completo, archivos, cuadernos, imágenes, es como si nunca hubiese existido, las bases de datos están totalmente vacías, no hay nada, incluso han robado el prototipo del chip
-Eso es imposible…llama a Ranvier de inmediato, avisa que hay un código rojo 87, ella lo entenderá
-Pero…ella no esta
-¿Cómo que no esta!
-Fui a verla en su escritorio tras darme cuenta de la perdida de información y cuando llegue solo estaban sus celulares, varias cápsulas, sus identificaciones y la tarjeta que le da acceso aquí- Duffy abrió bien los ojos, aquello era imposible, Ranvier era la líder de ese proyecto, no entendía nada ¿Qué demonios pasaba? Corrió hasta el escritorio de la mujer y lo halló tal cual se lo describieron.
-¿Qué esta pasando señor?- algo se traía Ranvier entre manos ¿pero que?
