Capitulo 14- Demasiado tarde

Desde la vez en que un joven científico llegó corriendo desesperadamente hasta el joven William Duffy avisando sobre la desaparición de la líder del grupo y del chip en investigación, pasaron cerca de 4 semanas. Se trató de localizarla por todas partes, los lugares que ella frecuentaba eran vigilados las 24 horas del día, se mantuvo una vigilancia permanente en su departamento en espera de su regreso; pero la mujer no volvió, se buscó desesperadamente todo rastro de Susan Jane Ranvier; pero nadie supo dar razón de ella; era como si la tierra misma se la hubiera tragado. El sistema alfa se rehusaba a creerlo, nunca antes desde su fundación alguien se había desvanecido por completo sin que ellos así lo hubieran ordenado; esa tarde estaban en una sesión extraordinaria que Lans convocó en una medida desesperada por encontrarla

-Susan Jane Ranvier, el sujeto 46, ha desaparecido- dijo conteniendo la rabia- se fue llevándose el chip consigo, borró los archivos, destruyo planos, hizo todo lo posible para que no pudiéramos encontrarla

-Retraso años de investigación…

-Podemos comenzar de nuevo- interrumpió Ganong a la exaltada mujer- tenemos grandes científicos de nuestro lado, Bra Brief es un ejemplo, ella podría rehacer ese chip en cuestión de días

-Pero ¿Qué hay de la investigación que ella realizó? Antes de desaparecer ya se sabía que tenía planeado hacer cambios a la maquinaria del chip para adecuarlo al cerebro humano e incluso se adelanto a nuestros planes y ella investigó como trabajar sobre zonas del cerebro que harían del ser humano un dócil esclavo, Bra Brief no lo sabe, si no me equivoco

-No te equivocas- le señaló Lans al tranquilo amo del mundo, cuyas manos se hallaban entrelazadas sobre la mesa de fina madera- Bra Brief sabe que Ranvier quería investigar sobre el cerebro humano; pero nunca se entero de lo lejos que llegó, hasta donde ella sabe, Ranvier leía sobre la fisiología del cerebro humano

-Solo nos queda esperar entonces- interrumpió un anciano- esperar porque la 46 muera o aparezca

-¿Morir?- pregunto Lans con ironía- no olviden que es mitad saiyajin y que tal vez se hayan sobre expresado los genes de Ballard; pero puede vivir más que los demás

-Aun si sobreviviera- interrumpió Ganong-quedaría con graves secuelas, no olvides de la enfermedad que siempre ha caracterizado a la familia Ox, quizá esa era la razón por la que ella buscaba tanto la perfección de la humanidad sin que nosotros se lo pidiéramos.

-No nos queda más que esperar para ver si un buen día esa infeliz reaparece, y si no esta muerta, entonces habrá que suprimirla, no hay discusión en ello- y los presentes asintieron de inmediato- ¿Cómo va la cuenta del resto de los 46?

-35 hasta ahora

-Bien, ella fue la última; pero no tenemos la fecha exacta de su muerte- y agregó de mala manera- solo nos queda esperar- ¿Desde cuando los amos del mundo tenían que esperar por los movimientos de otro? Eran ellos quienes controlaban todo, incluso pronto serían amos y señores del pensamiento humano, nada pasaba sin que ellos supieran de esos movimientos que estaban de antemano predeterminados; pero esa chica, quien se suponía bajo su completo dominio, les había puesto en jaque por primera vez en muchos años, no tenían ni la menor pista de lo que les deparaba el futuro y eso los exasperaba sobremanera; por eso ninguno dudo en aceptar matar a Ranvier en cuanto apareciera, la mujer era ya un peligro para la organización, sus planes y designios

-Novus Ordum Seclorum

-Novus Ordum Seclorum- repitieron al unisonó.

¿Por qué Ranvier querría desaparecer? Era la pregunta que rondaba por la mente de Bra, su nueva obsesión. Susan Ranvier era una mujer de mal carácter, ególatra en cierto grado y egoísta en un grado más elevado, gustaba de despreciar a todo aquel a quien ella considera inferior o simplemente a quien supusiera como un virtual enemigo, tal era su caso. Desde el momento en que se conocieron notó en ella un halo de desconfianza, un prejuicio en sus ojos a todo lo que Bra representaba, un eterno duelo entre ambas personalidades que en el fondo eran casi iguales, aunque se comportaban de tan distinta forma.

Ante su desaparición, la vicepresidenta de la corporación mandó a hacer una exhaustiva búsqueda sobre el pasado y los últimos pasos de Ranvier. El detective dijo que era hija de funcionarios del gobierno de rango menor, ambos con problemas para concebir; Ranvier era producto de una nueva técnica de reproducción en aquel entonces, la fecundación in vitro; creció entre ciudad del este y ciudad del sur, en todo ese tiempo fue considera como una niña genio, a los 15 años ya estaba en la universidad, la cual terminó con honores a los 18 años, dedicándose después a estudiar varios posgrados en bioingeniería y nanomáquinas. Fue ahí donde se le otorgó una beca para seguir sus investigaciones en tan prestigiada empresa como lo era la corporación cápsula; tenía que existir la intervención de los amos del mundo, según le dijo el investigador, las notas obtenidas de Ranvier para obtener la beca de investigación científica y tecnológica, fueron más que pésimas, sin embargo ella paso con un promedio decente ¿Qué explicaciones podían existir? La única coherente y más que evidente eran la participación del sistema alfa; pero…

-¿Por qué Ranvier?- se preguntó la mujer de cabellos verdes mientras tamborileaba los dedos sobre su escritorio, pasaban más de las dos de la mañana y, como ya le era usual, no llegó a su departamento a dormir, tan solo le esperaba una cama fría repleta de recuerdos a los cuales no estaba dispuesta a enfrentar, no estaba dispuesta a exponerse a un dolor tan hiriente como lo fue el desprecio de Samuel, sus palabras reverberando en su mente de la última vez que hicieron el amor, diciéndole que no debió suceder, fue lo que más le hirió, no importó el placer y esa sensación de bienestar infinito que experimentaron, él la odiaba y eso era todo lo que contaba. Prefirió olvidar aferrándose a la obsesión de saber el paradero de la mujer a quien tanto detestaba, ironías de la vida, cualquiera la creería loca por buscar con tanto afán a alguien a quien aborrecía tan infinitamente; pero era lo de menos, además aun no descifraba lo que ella misma llamó como la herencia de Rediget, esa serie de documentos que hablaban del proyecto XX SH38II, la que ahora sabía media hermana de Samuel Lautrec, todas sus dudas comenzaron a agolparse nuevamente ¿ellos se conocían? ¿Él la había buscado o ella a él? Si encontraba al proyecto XX SH38II, daba con la 46 y desde hacia tiempo sospechaba que la 46 era

-…Susan Ranvier- dijo en un inaudible susurro y se levantó de inmediato para admirar la ciudad- tiene que ser ella- desde que la vio tenía el presentimiento de que le había visto antes, se dio cuenta en la forma de los ojos, la nariz eran idéntica a la de Eva, incluso tenían el mismo tamaño y la complexión, solo variaban ciertos rasgos de la cara ¿Cómo demonios se dio cuentan antes? Se lo reprochaba a ella misma mientras veía pasar frente a su ventana un aeroauto a toda velocidad- ellos la mandaron aquí- y de nuevo surgieron un sinfín de dudas ¿Susan estaba aliada a ellos? ¿O ellos la usaban para sus fines sin que ella se percatara? Tal como lo hicieron con Eva. Releyó por undécima vez los documentos de Templado, aquellos que hablaban sobre el proyecto de 46 humanos con genes saiyajin en su DNA; pero…-¿para que demonios querían humanos con genes saiyajin?- y no solo eso ¿Por qué sus muertes le eran atribuidas a la empresa? ¿Qué demonios estaban tramando los malditos? Tenía que adelantarse a ellos antes de salir perjudicada, tal vez comenzaban a convencerse de que era un arma que les atacaría sin dejar rastro de su existencia.

De buena fuente sabía que los amos del mundo estaban nerviosos por la desaparición de la mujer, que habían convocado a infinidad de juntas con aun más infinidad de posibles soluciones; pensaron incluso en satélites que la buscaran por todo el mundo; pero sin coordenadas ¿Dónde iban a buscar? Cada satélite tenía una misión especial que no debía ser interrumpida, salvo en casos excepcionales como lo era este; pero para buscar a alguien que no daba señales de vida en ninguna parte de la tierra era prácticamente inútil.

Solo sabía que, de alguna forma u otra, Susan Ranvier logró tambalear los duros cimientos de los amos del mundo, mas no duraría mucho, era cuestión de tiempo para que la encontraran y la suprimieran.

Resolvió que era inútil pensar en ello y fijó toda su atención en las ultimas pistas que Rediget le había dejado en el USB, el documento BVN

"BVN Nor este

Refugio abandonado por Dios y por los hombres

3 verticales

A I3

12011415"

-¿Qué demonios es BVN?- se preguntó sin dejar de mirar los documentos impresos- un refugio abandonado por Dios y por los hombres- tal vez BVN era un lugar abandonado, tal como decía un refugio; ¿pero de donde? En cuestión de minutos Bra tomó varios mapas de la ciudad, poniendo atención especial en la región noreste, hasta que por fin lo encontró- Base Veinte Naval, ¡tiene que ser esta!- había encontrado el lugar, las iníciales y la dirección Noreste le apuntaban que estaba en lo cierto, además la base veinte se había abandonado desde hacia más de cien años, tan solo quedaban en ella viejos buques de guerra que carecían del mecanismo de encapsulación, así como …súbitamente un ligero mareo le aturdió, dejo de lado los mapas y los documentos y se llevó una mano a la frente tratando de recuperar la estabilidad, desde hacia varios días que tenía esos mareos recurrentes, seguramente el no dormir apropiadamente comenzaba a hacerle estragos.

Tendría que ir personalmente a la base abandonada del noreste, quizá ese AI3 se refería a una de las bodegas abandonadas a su suerte que ahí se encontraban; aunque aun no hallaba explicación para la serie de números sin aparente relación.

Se debatía entre ir esa misma noche o esperar un tiempo más; de esperar prolongaba el tiempo para que alguno de los amos del mundo diera con lo que estaba ahí, de ir esa noche se exponía a que le estuvieran persiguiendo y les ayudaba a recuperar lo que alguna vez quisieron callar con la muerte de Templado ¿Qué debía hacer? ¿Cuál era la posibilidad de que ellos le estuvieran vigilando? ¿Y cual era la posibilidad de que eventualmente la encontraran? –es igual- decidió dejar de pensar, de cualquier forma no tenia nada que perder, tomó la capsula que contenía un aeroauto y salió rápidamente de las instalaciones de la corporación, decidida a investigar lo que fuera que esa vieja base naval ocultara.

Pasaban más de las 4 de la mañana, estaba apoyada en su aeroauto, mirando con todo detalle las borrosas letras blancas del almacén AI3. Tomo una linterna del asiento del pasajero y se aproximó a la puerta con cautela, un candado cerraba las negras puertas de acero de la bodega; pero un candado no era impedimento para ella, después de todo, era la hija del príncipe de los saiyajins, solo era cuestión de tomarlo en su puño y hacerlo pedazos, así lo hizo. Brief empujó despacio las puertas sin ninguna dificultad, iluminó todo de inmediato con la linterna, solo se encontraban cajas de madera estibadas una detrás de otra, algo que parecía un obsoleto avión de guerra apenas cubierto por una lona ¿Qué era lo que tenía que buscar? Con sigilosos pasos Bra fue explorando todo el lugar, tal parecía que no había nada relevante ahí, se sentó sobre una de las cajas, pensando en la probabilidad de que hubiera errado en sus deducciones y estuviera en el lugar equivocado. Su linterna accidentalmente alumbró una caja metálica, Bra tornó de inmediato su atención a ella, aquella caja era una caja fuerte, uno de esos nuevos modelos que solo se tenían que introducir un código en su pequeño teclado que tenían en la puerta; lo entendió de inmediato, los números eran la combinación para abrir la caja

-12,01,14,15- recordó mientras insertaba el código al teclado y en efecto la pequeña luz roja sobre él cambio a verde y un chasquido retumbo por toda la bodega efecto del eco que minaba todo el lugar. Sin perder tiempo abrió la caja, dentro de ella se hallaba un simple sobre amarillo al que Bra abrió sin vacilación, dentro había una pequeña nota cuya letra reconoció como la de Susan Ranvier "Demasiado tarde, llegue antes que tú esta vez, por cierto, deja de buscarme, yo soy quien te encontrara cuando así lo crea necesario. Susan J. Ranvier" furiosa, Bra arrugó la nota y la rompió en pedazos ¡que significaba eso? Esa mujer…esa mujer… ¿Cómo demonios llegó antes que ella? ¿Cómo demonios se enteró de que ella iría ahí? Alguien tuvo que decirle, ¿eran los amos del mundo que buscaban acabarla?, quizá era eso, ellos ya habían tomado una decisión y Bra tenía que ser suprimida; un mareo la sacó de sus pensamientos, tuvo que apoyarse sobre la caja y darse un respiro, necesitaba dormir de inmediato, llevaba demasiadas horas despierta tan solo pensando en Ranvier, esa maldita perra desgraciada ¿Quién era ella? Estaba casi segura que era la 46; pero para quien trabajaba ¿sola o bajo la sombra de los amos del mundo? Quizá ellos se fingían como expectantes ante la desaparición de la mujer; pero de ellos los esperaba todo, si algo los caracterizaba era que sabían actuar muy bien.

Eran más de las once de la mañana de un jueves, algo debió dañarle el estomago pues desde que despertó no dejaba de vomitar. El celular repiqueteaba por cuarta vez, con seguridad Trunks estaba histérico porque no se presentó a trabajar, ese día llegaba algún empresario del este ¿o del norte? No interesaba, no podía presentarse a trabajar de esa manera, a menos que a su hermano no le padeciera mala idea vomitarle encima a su invitado.

Golpearon a la puerta varias veces, hasta que Bra, cansada de la insistencia, abrió de mala gana

-Ah…eres tú

-me preocupe por ti- dijo Trunks alisando su corbata de rayas azul oscuro y plateadas- hace días que te veo mal

-…pues si- respondió retante- por eso fue que me decidí a no ir ¿ya llego el empresario del que me hablaste?

-No, es mañana

-Ah- y se hizo un silencio incomodo entre ambos, Bra dejo la puerta abierta permitiéndole el paso a su hermano mayor; aquel vaciló unos instantes si entrar o no, mas finalmente así lo hizo. Se sentó al lado de Bra, en su sofá color marfil importado del norte, ninguno se dirigió la palabra en varios instantes, Bra moría de sueño, mientras que Trunks no buscaba las palabras correctas para empezar a hablar

-Bra…-y se acercó a ella para mirar mejor sus ojos cansados y la palidez de su rostro-dime sí…- inesperadamente, su hermana menor se llevó una mano a la boca y apretó fuertemente los ojos, el olor de su perfume le había provocado, corrió de inmediato al baño. Trunks tan solo fue testigo de su carrera hacia el baño y de escandaloso vomito, reconocía esos síntomas; pero se rehusaba a creerlo, pacientemente espero el regreso de su hermana, pensando que aquello tenía que ser imposible ¿ella? No, era increíble

-¿Te sientes bien? Preguntó con seriedad al verla sentada nuevamente junto a él. Ella tan solo le miro de soslayo y se llevo un pañuelo rosa a la boca

-Es evidente que no- replicó con molestia- ¿Cómo se te ocurre preguntármelo? Después de que me viste ir a vomitar…he estado así desde hoy, no se que comí; pero me hizo daño

-Que raro, tú nunca te has enfermado

-Si; pero hay una primera vez para todo, además ¿Qué otra cosa podría ser?

-…no lo se- respondió Trunks- ¿has considerado la posibilidad de que…-su voz se trancaba al decirlo, la relación entre lo que iba a decir y su hermana fue algo que en realidad nunca considero como algo plausible

-¿la posibilidad de que, Trunks?- preguntó fastidiada, odiaba que le dieran largas, lo que fuera a decirle debía decirlo de una buena vez- Trunks-le instó

-De que estés embarazada- le miro con los ojos bien abiertos ¿embarazada ella? Vaya tontería, eso no podía considerarlo como una posibilidad, rió divertida ante la mirada atónita de su hermano mayor

-¿De que te ríes?

-De tus chistes mañaneros, ¿yo embarazada?, por favor

-Mi esposa tuvo los mismos síntomas que tú cuando se embarazó-esgrimo con contrariedad, no le veía ninguna gracia

-Vamos, Trunks, no porque una mujer este vomitando esta embarazada- replicó divertida

-Fue mi perfume ¿no es así? También a mi esposa le daba asco, corría al baño a vomitar

-¿Insinúas entonces que tu perfume es una prueba de embarazo?- y soltó una risotada, aquello si que era divertido, su hermano le hizo olvidar todas las preocupaciones

-Bra, en realidad ¿estas segura de no estar embarazada?- no podía estarlo, se recostó sobre el sofá, la última vez fue con Samuel y…no, no se había cuidado, todo fue tan espontaneo, que el quedar embarazada fue lo último que se le cruzó por la mente; pero no podía ser, se negaba a aceptarlo.

-----------------------

-Edgar LaGrange, 21 años, ingeniero especialista en nanomáquinas

-¿Qué dictaminó el forense?-pregunto la detective Dodge al mismo tiempo que leía el expediente del difunto LaGrange

-Una hemorragia cerebral, un aneurisma que estalló por las altas presiones arteriales que manejaba, tal padece que tenía presión arterial alta de evolución rápida- era uno más de los jóvenes genios que morían por enfermedades propias de adultos mayores

-Entiendo- Con el sumaban 36 y Dodge tan solo tenías dos cosas que relacionaban a estos jóvenes, una era que todos ellos fueron concebidos con ayuda de la fertilización in vitro y la otra, que sin duda, le parecía muy interesante, es que los 36 habían pertenecido o aspiraban pertenecer a la empresa de la corporación cápsula. Tal vez toda la humanidad tenía mala memoria; pero no Dodge, recordaba perfectamente que Bra estuvo desaparecida y reapareció en un año nuevo en una base militar abandonada, secuestrada por una mujer cuyos supuestos maestros de la universidad no recordaban haberla visto nunca. Ella prestó especial interés en el caso; sin embargo por órdenes de sus superiores se vio forzada a detener sus investigaciones; pero esta vez sería diferente

-Es tiempo de volver a hablar con Brief- y nadie se lo iba a impedir.