Capitulo 15- Un magnifico mundo nuevo

-¿Tienen alguna pista de ella?

-Ninguna señora Lans- dejándose llevar por la furia dejo caer su pesado puño sobre el escritorio, súbitamente se levanto ¿Cómo demonios era posible que en esas épocas esa mujer desapareciera?

Alguien tan peligroso como ella no debía seguir libre sin vigilancia- señora Lans- habló el joven con temor a las reprimendas de la líder mundial- siguen los sucesos de vandalismo, ya son demasiados como para pensar que son aislados- la mujer le dirigió una mirada interrogadora ¿Qué demonios pasaba ahora?- Esta vez hicieron estallar un agencia de autos de lujo y también derrumbaron la pirámide que estaba en el parque frente al Banco mundial

-Quien sea el responsable de esto, sabe lo que esta haciendo, nos esta declarando la guerra- el silencio reinó en la oficina, el joven comenzaba a amedrentarse ante la encolerizada presencia de Lans- y esas personas tienen que ser suprimidas a como de lugar. Ellos mismos se han puesto en contra de la sociedad, serán rechazados fácilmente, del resto nos encargaremos…además creo que…-calló de inmediato- vete, encuéntralos a como de lugar, tienen un obvio patrón, ya te habrás dado cuenta de ellos ¿no?- él asintió- entonces no pierdas el tiempo aquí, vete.

-Señora Lans, ¿usted cree que Susan Ranvier tenga que ver con toda esta serie de sucesos?

-No lo se, te mentiría si te diera una respuesta concreta, pero también lo sospecho; por eso no debes de quedarte aquí a perder el tiempo, en estos momentos cada minuto cuenta

Ese día cumplía 12 semanas, si iba a deshacerse de ese hijo inesperado no podía esperar más; pero aun no decidía que hacer, infinidad de veces tuvo la oportunidad para hablar con Samuel; pero no podía, justo cuando se decidía por hacerlo recordaba que tenia que hacer algo importante, hablar con su hermano, revisar unas propuestas, ir a visitar a sus padres, cualquier excusa era buena.

Ciertos días se hacia a la idea de que tendría un hijo, se imaginaba a ese pequeño ser indefenso que llevaba su sangre, se le formaba un nudo en la garganta. Otros, se daba todas las razones posibles para no tenerlo, no era el momento, no tenía una relación estable, el que dirán de la gente. La gran mayoría de las veces prefería olvidar que estaba embarazada y pretendía tan solo tener un mal estomacal; pero no podía eludirlo más, tenía que tomar una decisión justo ese día, no tenía más tiempo. El repiqueteo del teléfono la sacó de sus pensamientos

-Si, yo pedí una explicación de lo que pasaba con él-Recibió una llamada de un hospital neuropsiquiatrico- ¿un gen?... ¿Qué ha dicho?- se reclinó sobre su escritorio, las palabras del médico le habían hecho olvidar por completo sus problemas- pero él no tiene 40 años, tiene 22…fue una mutación del gen- lo entendía- dígaselo a sus padres, tal vez no tengan la menor idea de lo que pasa con su hijo- colgó, analizaba las palabras. William tenia el gen que hacia que la enfermedad se presentara en etapas jóvenes de la vida; pero en su caso, el gen estaba mutado de tal forma que producía una enfermedad tan excesivamente temprano y tan excesivamente letal, pronto de William Duffy solo quedaría su cuerpo, todo lo que él era sería sistemáticamente borrado por su enfermedad.

Aun no entendía la razón de los 46 ¿De que servía crear genios si iban a morir a tan corta edad? ¿Qué trataban de buscar? ¿Qué tenía Rediget en esa caja fuerte que hizo que Ranvier huyera sin dejar rastro? ¿De que se había enterado? Era tan grave para lograr que una mujer tan metódica y orgullosa como Susan J. Ranvier abandonara su proyecto a la mitad del camino. Él único que quizá podría darle alguna pista era William Duffy; pero debido a su estado era probable que comenzara a olvidar.

-Tengo que hacer el intento al menos- dijo para sí y en ese instante se tuvo que llevar una mano a la boca, las nauseas comenzaban a agobiarla, por una parte lo vio como algo benéfico, le recordaba su estado y que tenía que decidir en ese momento su futuro.

Recordó en ese instante que lo mejor sería hablar con William Duffy, con él cada minuto era valioso, era posible que en un par de horas olvidada quien era Ranvier y tenía que interceptar ese recuerdo antes de que se fuera para siempre, lo suyo podía esperar.

Estaba a punto de salir cuando pequeña luz roja del teléfono comenzó a destellar, su secretaria le estaba llamando

-¿Qué sucede?- preguntó con amabilidad, un rasgo que extraño a su joven secretaria

-Su esposo esta aquí, quiere verla… ¿lo dejo pasar?- Bra se quedó callada por unos instantes, tal parecía que futuro le exigía hacerle frente de una buena vez, no podía seguir escapándose

-Si hazlo pasar- entró con la mirada sombría, había perdido peso, se notaba que llevaba días sin dormir bien. Él se sentó y la miro a los ojos; pero ella ya no sentía lo mismo que una vez sintió, ¿se había terminado?

-Te necesito- dijo sin más- no puedo seguir así y…si, cometí un error; pero esto ya es demasiado, Bra por Kami, te amo y no nos merecemos esto- ella le miro de soslayo, entreabrió la boca; pero no sabía que decir

-Goten…yo…yo no se que pueda pasar con nosotros…yo ahora estoy atravesando por un problema y…

-Yo cometí un error; pero no significó nada para mí; no por ella voy a hacerte a un lado de mi vida, tú lo eres todo, no puedo imaginar el futuro sin ti- el corazón se le estrujaba a cada palabra de su marido; pero las cosas eran distintas ahora

-Goten, han pasado tantas cosas desde que nos separamos

-Yo entiendo lo que hiciste…tu venganza- pronunció las palabras con dificultad- lo entiendo y la justificó; pero estoy dispuesto a olvidarla por completo, aun si tú no olvidas lo que yo hice.

-No se trata de eso- se quedo extrañado por unos segundos- las cosas ahora se han complicado

-¿complicado?

-…Goten, yo…yo estoy embarazada- recordó en ese instante que algún momento durante su luna de miel pensó que de quedar embarazada su esposo sería el primero en enterarse, sin duda ya había entendido las ironías de la vida

-No puede ser mío- dictaminó de inmediato para si mismo- no es mi hijo- se llevó una mano a la cara; si, hacia más de 6 meses que no hacían el amor era imposible que aquel bebé fuera suyo, solo quedaba una posibilidad, una muy dolorosa, la que le desgarraba por dentro- Es de él ¿verdad? De Lautrec- avergonzada asintió

-Pero Goten…- extendió el dedo índice en el aire para luego lentamente llevarlo a sus labios, pedía silencio, necesitaba pensar

-Tú…tú nunca quisiste que tuviéramos un hijo- le reprochó tratando de aguantar las lagrimas guiadas por la rabia- me pediste que te esperara y te dejara desarrollarte profesionalmente y fue lo que hice, respete tu decisión, porque me importaba lo que tú quisieras hacer; pero al parecer a ti no te interesó eso… ¿No es así?

-Goten, yo no lo planee, no quería embarazarme, no ahora…

-Preferiste darle un hijo a él- parecía no escucharle, la cólera le hacia ciego y sordo a todo- creo que entiendo mi posición aquí

-Goten, espera por favor, las cosas no sucedieron como piensas- se levantó de la silla, no estaba dispuesto a seguir escuchando nada de ella, solo quería perderse, desaparecer- Goten ¡Escúchame!- gritó desesperada; pero era tarde abrió la puerta y salió de ahí de inmediato.

Se quedo sentada tras su escritorio, lo mejor era no seguirlo ni siquiera llamarlo, él no querría saber nada de ella y en esos momentos no importaba lo que fuera a decirle, simplemente no quería escucharla y lo entendía, si quería realmente vengarse lo había conseguido perfectamente, Goten estaba deshecho.

.

-Huele a…

-A lluvia- dijo la enfermera- ¿recuerdas como era la lluvia?

-No estoy seguro- sentados ambos en una banca dentro del jardín del hospital en donde le habían internado para estudiar mejor su caso y darle los cuidados apropiados

-A ti te gustaba la lluvia, te encantaban los días nublados y que lloviera a ratos

-¿Tú como sabes estas cosas?- pregunto curioso a su enfermera de cabellos rubios y ojos grisáceos

-Porque es mí deber saberlo y recordarlo…Tus padres vendrán hoy, Billy- se quedo taciturno mirando a la nada, pensando en algo que ya había olvidado

- ¿Ranvier?

-William- la enfermera volteo súbitamente hacia donde provenía la voz femenina

-Ahí viene Bra Brief- se levantó de inmediato, tocó en el hombro al joven Duffy- Tengo que irme

-No te vayas, tenemos de que hablar…es solo que…

-Hablaremos luego, Billy, te lo prometo; pero ahora tengo que irme- y ella se marchó sin decir más, Billy no entendía que hacia; pero no importaba pronto se le olvidaría; su mente se había convertido en un agujero negro por donde se escapan sus recuerdos y sus pensamientos poco a poco ya nada tenía razón, ya nada significaba nada, solo su mente transformándose en un vacio que nunca más podría ser llenado

-William- con la mirada perdida volteó hacia donde se originaba la voz, justo a su lado se encontraba una mujer hermosa de cabellos verdes y ojos azules, en verdad bella, soslayando esa mirada triste y desconcertada. Duffy la admiró como si no la hubiera visto nunca antes, sonrió complacido por tan bella visión

-Es una mujer hermosa- dijo él- en verdad hermosa

-¿Me recuerdas, William?- preguntó tratando de ocultar la impresión de ver a un hombre tan joven con semejante enfermedad, con la vida escapándosele a cada segundo- soy Bra Brief

-Yo- le interrumpió- trabajaba en un lugar donde la vicepresidenta era Bra Brief- le miro una vez más, con detenimiento- creo que se parece a ti- y regresó su mirada a la nada

-Yo soy ella, y ese lugar es la corporación capsula- Duffy sonrió, miraba a las aves revoletear cerca de los árboles parecían que construían un nido, aun recordaba que era eso y para que servía, eso era la importante, no olvidar la utilidad de las cosas

-¿Dónde esta Ranvier?- preguntó inesperadamente, Bra se sentó a su lado, esa era la pregunta que muchos se hacían en este momento

-No lo se; pensé que tú sabías… ¿la recuerdas?- preguntó para asegurarse que aquello no fuera un recuerdo inesperado que recurría a su mente; Duffy asintió

-Ella era la jefa del proyecto del chip que llevábamos en la corporación, era una perfeccionista y neurótica; pero era mi amiga, no mucha gente la quería, en el laboratorio ya tenía enemigos, eso lo recuerdo- contestó con seguridad- tengo que buscar unos artículos en internet, no se donde deje mi computadora…

-Aquí no esta- respondió Bra mirándole con compasión, por la pena que le causaba ver la mente de un joven tan brillante desmoronándose a pedazos- William, ella ¿te dijo que desaparecía? aquella vez después de la fiesta del aniversario de la empresa, ¿ella te dijo que se iría?

-No, yo no sabía nada, me dijeron que todo desapareció y yo…- volvió a centrar su mirada en las aves construyendo un hogar- Yo…

-Tú mandaste a que me avisaran

-Si, supongo que fue lo que hice

-William, ella te habló de sus planes, de algo que hubiese descubierto- consternado lo negó, no sabía si lo había olvidado o en verdad ella nunca le mencionó nada

-¿Dónde esta Ranvier?

-No lo sabemos, ella desapareció- extrañado, Duffy volteó, comenzaba a concentrar odio en sus ojos, sus labios comenzaron a temblar, su cuerpo se estremecía, se levanto de inmediato

-¡Tú te la llevaste!- gritó furioso-¡Tú la hiciste desaparecer! Ella estaba aquí junto a mí

-No, William, una enfermera estaba junto a ti…

-¡Mentira! ¿Dónde la escondiste? Tú te la llevaste- sentía que su cuerpo se había convertido en piedra, no podía moverse, no podía hablar solo era el mudo testigo de lo que pasaba con él; como, en cuestión de segundos, el joven había enloquecido. Dos enfermeros le sujetaron con fiereza, Duffy trataba de librarse de sus captores, hasta que un tercero hizo su aparición y lograron inmovilizarlo y mientras tanto gritaba que ella no era Bra Brief, que era un impostora que secuestró a Ranvier, ella era la única que sabía su paradero. Una enfermera le inyectó un tranquilizante en el brazo y en cuestión de segundos el iracundo joven cayó en la inconsciencia

-¿Qué sucede?- preguntó Bra al médico

-Síndrome de Capgras, es el hecho de ver a alguien y reconocerlo como una persona determinada; pero piensan que es un "doble" que lo esta suplantando, por eso gritaba que usted no era Bra Brief; es parte de su enfermedad

-Además de sus padres… ¿alguien más lo visita?...una mujer quizá

-No, nadie más, la gente que lo rodea somos nosotros: el personal de este hospital. No hay nadie más.

-Me habló de una persona en particular, me dijo que estaba aquí

-Tal vez- el médico observó con detenimiento a William Duffy mientras era llevado a su cuarto entre los 2 enfermeros- esa persona creó un gran vínculo con él y viceversa, es lo último que olvidan; pero tarde o temprano lo olvidaran.

.

.

-¿Qué buscan hacer con estos jóvenes? Los hicieron unos genios y programaron sus muertes, les truncaron la vida sin que ellos lo supieran. No entendía la gravedad de esto hasta ahora, William Duffy es uno de ellos, uno de los que morirá por decisión suya, sin importar el dolor que causara su perdida ni los sueños que ese hombre tenía, no les importó nada de eso, tan solo decidieron por él, aun antes de nacer, que viviría por una causa determinada y una vez cumplida debería de morir

-No se de que me hablas, Bra- respondió Ganong impasible- ¿Te sientes bien? Has comenzado a decir incoherencias

-Se perfectamente de lo que hablo- apoyó ambas manos en el fino escritorio y le miro fijamente sin lograr que el anciano se inmutara o tan solo se moviera un poco hacia atrás- ustedes planearon todo esto, no finjas ignorancia, Ganong, porque es un papel que no te queda, ustedes saben cada movimiento que pasa alrededor, tienen todo bajo control, me es imposible pensar que algo tan grande y laborioso como lo es modificar el DNA hubiera sido por causa de otros, lo que no entiendo es que logran ustedes con esto ¡Te exijo me lo digas! ¿Qué quieren ustedes con esto? ¿Vale la pena la muerte de estos jóvenes?

-Si esos jóvenes han muerto, no tenemos nada que ver con ello- Tomó asiento, no tenía caso continuar presionando a un hombre que nunca cedería, estaba tan bien adoctrinado que era capaz de seguir afirmando que no tenía conocimiento de los hechos aunque ello le provocara la muerte- es un problema que nos preocupaba sobremanera y te pedimos a ti averiguaras la causa de su muerte y muy pocos resultados hemos tenido…

-Vamos, no creo que sea cierto, ustedes lo saben todo; lo único que se les salió de control es la desaparición de Ranvier y ahora están más que desesperados buscándola ¿No es así?- Debía reconocerlo, Susan tenía la habilidad suficiente como para burlar su trazabilidad de cada individuo, era como si se hubiese desintegrado y formado de nuevo, nadie daba con su paradero.

Ganong súbitamente se levantó de su escritorio, le dio la espalda, miraba una ciudad llena de luz, ahí, en alguna parte estaba escondida la 46, nadie era capaz de esconderse eternamente, a menos que ellos así lo quisieran

-Un mundo nuevo se esta construyendo, Bra, un magnifico mundo nuevo…la decisión de participar en su construcción es tuya, será el mundo nuevo para ti y…para el hijo que esperas- volteó súbitamente esperando encontrarse con la mirada absorta de Bra; pero en lugar de ello vio su mirada montada en cólera; no le fue difícil dilucidar la forma en que algún agente de rango menor entró en la base datos de la clínica en donde le habían diagnosticado el embarazo encontrando así su secreto que, en realidad, nunca tuvo tal condición.

-¿Qué clase de mundo se puede construir a base de la muerte de jóvenes como estos?

-El mejor de los mundos- contesto sin dudarlo guiado por la convicción de la certeza de sus palabras

-No estoy de acuerdo

-Piensa bien lo que haces de ahora en adelante…

-Escúchate- le dijo antes de salir- y por tu bien, hazte caso

-¿Nos estas declarando la guerra, Bra Brief?- No hubo tiempo para una respuesta, la señora Brief ya se había marchado, cerrando las puertas de la oficina tras de ella.

.

Era cerca de la media noche, regresaba de ver a uno de los amos del mundo, sus palabras aun reverberaban por su mente una y otra vez "El mejor de los mundos" ahora comprendía perfectamente a Trunks por haberles repudiado de tal forma; era probable que su hermano supiera con lujo de detalles que ella era parte de esa organización; pero quizá pretendía que todo seguía igual, aquella era una forma muy fácil de continuar con sus vidas.

Tenía que poner sus ideas en claro, era evidente que ni Ganong ni ningún otro miembro de la organización alfa diría nada con relación a las muertes de los jóvenes ¿Trataban de inculparla? Necesitaba saber que era lo que conocía la detective Dogde, quizá aquello le diera una pista de que era lo que ellos querían, de lo que buscaban con crearlos con un propósito definido para luego matarlos.

"Un mundo nuevo se esta construyendo, Bra, un magnifico mundo nuevo"

¿Qué significaban sus palabras? Más allá de lo evidente tenía que tener un mensaje oculto, era la forma ancestral entre cada miembro se comunicaba; pero ¿qué?

Quizá ya era vista como un enemigo, había pasado la barrera entre la precaución y la acción, ahora tendría que protegerse de ellos, sabía demasiado acerca del "sistema perfecto"

Se sorprendió sonriendo a si misma mientras pensaba que Ranvier les burló tan magistralmente; pero era cierto…nadie lograba ocultarse para siempre.

Guardó el Bentley plateado en una cápsula, entró al edificio de la corporación; tenía que encontrar la conexión entre la muerte de esos jóvenes y su propósito.

Justo al salir del ascensor, un mareo le hizo sentarse de inmediato, aquello se hacía insoportable conforme pasaban los días –lo olvide- dijo en un susurro-No he tomado una decisión- antes que las muertes de jóvenes con DNA saiyajin integrado al suyo, antes que los amos del mundo y el nuevo orden que se intentaba imponer en secreto estaba su vida…no, ya no solo era su vida

-¿Qué clase de vida podría darle? ¿Qué clase de mundo le espera?- No era un mundo magnifico; era un mundo egoísta, un mundo elitista y ella estaba ayudando a forjarlo, Era la clase de mundo que le heredaría, a menos que…-¿Qué puedo hacer? Yo se que fue mi culpa, que todo esto que sucedió fue por mi causa; pero…- si todo fue su causa, entonces ¿con que derecho le quitaba la vida a alguien que no pidió ser concebido? Ella era el tipo de persona que abogaba por el derecho de una mujer para gobernar sobre su cuerpo; pero las cosas eran distintas con ella, la situación era otra…no lo admitía del todo; pero deseaba a ese niño, después de todo era su hijo, su sangre comenzaba a correr por sus venas, no tenía el valor para deshacerse de él-¿Y ahora que?- Tendría que soportar ser blanco de toda clase de chismes de la sociedad, quizá haría caer la imagen de la empresa; sin embargo en realidad-eso no me interesa-trato de levantarse de nuevo; pero un nuevo mareo le hizo cambiar de parecer, quizá tendría que estar sentada un rato más.

-¿Te sientes bien?- preguntó una voz familiar, Bra alzó el rostro, Lautrec estaba de pie cerca de ella, dirigiéndole esa mirada atenta que le caracterizaba

-¿Qué haces aquí tan tarde?

-Tengo trabajo pendiente- contestó- no has respondido a mi pregunta ¿Te sientes bien?- ¿Era ese el momento adecuado para decirle lo que sucedía?

-Estoy mareada

-¿Quieres que te traiga agua?

-No, pronto estaré bien, no te preocupes- Lautrec se sentó en el sillón, cerca de ella, a pesar de todo le preocupaba verla mal, aunque era la primera vez que la notaba enferma.

-Las molestias son porque…estoy esperando un bebé- un vacio se formó en su estomago, el hombre sintió como un golpe devastaba su pecho

-Tal parece que la relación con Goten ha mejorado mucho

-No, en realidad el no quiere ni verme, ni escuchar mi voz, ni saber de mi, en estos momentos probablemente me detesta- que hombre tan imbécil

-Es un idiota- sentenció por fin- todavía le vas a dar un hijo y él…

-Es que…no es su bebé, mi hijo no es suyo- Lautrec se quedo absortó por unos instantes. Si no era hijo de Goten…entonces ¿De quien? A menos que…-Es tu hijo, Samuel- por un momento le pareció estar soñando, que mientras trabajaba se había quedado profundamente dormido y esta era un extraño sueño del que pronto despertaría.

No lo era, dirigió su mirada a la fina alfombra gris tratando de asimilar las palabras, por un momento dudo de la veracidad de las mismas; pero pronto entró en razón, Bra Brief jamás jugaría con algo así, su venganza no llegaba tan lejos, muy bien sabía que ser madre nunca estuvo dentro de sus planes inmediatos

-Samuel- no podía articular palabra alguna, aquello era algo nuevo, totalmente inesperado.

--

-El mundo que yo veo- dijo la mujer a un grupo de jóvenes que tenía frente a ella- es la antítesis de su mundo, es el mundo que pronto destruiremos sin dejar el más pequeño cimiento para que puedan continuar.