Capitulo 17- Duffy

Un aroma a añejo minaba el lugar, Dodge había llegado a aquellos barrios antiguos desde hacia 30 minutos, exactamente a las 4:30, merodeo por los callejones sin salida y por las tétricas fabricas abandonadas por las cuales era característica la calle del Rayo número cuatro. Dodge no encontró nada inusual, sin embargo alistó su arma y la mantuvo en el cinto de su pantalón a la espera de cualquier imprevisto.

Pasaban más de 10 minutos de las 5 AM, Dodge comenzaba a impacientarse, de la idea de que aquello era una trampa pasó a pensar que aquello era una broma de mal gusto, pronto tomó la decisión de marcharse de ahí y resolvió no volver a hacer caso de cantineros con mal aspecto y de apariencia de locos. Se encaminó hacia las afueras de la calle del Rayo número 4 cuando escuchó claramente como era llamada por su nombre, al voltear observó a un joven quizás de unos veinte años exactamente, no mayor que su hermano Ralph. Aquel joven alzó las manos sin que ella se lo pidiera para demostrar que no llevaba armas consigo, vestido totalmente de negro, como si quisiera camuflarse con la noche

-Detective Dodge, como ha visto no traigo armas conmigo, no tengo a nadie que me este vigilando…soy yo quien debería de temer por mi vida en lugar de usted- y señaló la pistola semiautomática que sobresalía del cinto y que brillaba aun con la débil luz de los faroles de esa olvidada calle

-Esperaba ver a Michel LaGrange- replicó Dodge con seriedad

-La maestra LaGrange me mando en su lugar, cree que lo mejor es que nosotros nos conozcamos primero

-¿con que objeto?-cuestionó la detective con mala manera- no sirve de nada que yo hable con su subordinado, es con ella el asunto que debo de tratar…

-¿Y que asunto sería ese?

-Varios en realidad- y perdiendo la desconfianza se acercó al joven, aquel le miró pendiente de sus movimientos, en realidad Dodge no creía que estuviera desarmado o estuviera solo como lo había afirmado, era solo un señuelo- el primero es ¿cómo saben del caso del DNA y mi situación?

-Porque tenemos infiltrados en los departamentos de investigación, en el propio Buro, tenemos "espías" en todas partes atentos de cada movimiento que se hace en la ciudad, no…de cada movimiento que se hace en el mundo.

-Estas mintiendo…

-No, no estoy mintiendo, en estos cinco meses hemos logrado más cosas de las que nunca nos habíamos imaginado, nos hemos convertido en una fuerza que nadie tiene en cuenta y eso nos favorece…

-¿Esta Susan Ranvier detrás de todo esto?

-¿Susan Ranvier? No se quien es esa mujer, nunca la he conocido; pero si me dice tal vez…

-¿Qué es lo que hacen?

-Aun no puedes saberlo; pero te diré que si me escuchas…puedo ofrecerte el primer día del resto de tu vida- Y Dodge no quiso perder tiempo, en ese momento le instó a que dijera todo lo que sabía.

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Desde aquel encuentro en la calle del Rayo número cuatro, habían pasado más de un mes, el caso del DNA seguía cerrado; pero la realidad era que jóvenes seguían muriendo de causas fuera de lo normal, no tenía ni una semana que una joven quien trabajaba para el mismo proyecto del chip había muerto de un infarto, apenas y cumplía los 19 años. No importaba cuanto lo señalara, el caso nunca más sería reabierto, eran ya 43 muertos y ese mismo día ocurriría la muerte número 44.

William Duffy, en su niñez llamado un genio, creador de un sinfín de proyectos y quien se vislumbraba como una promesa para una nueva humanidad moría en cama a causa del Alzheimer, en la habitación 15 del instituto neuropsiquiatrico, el más prestigiado del mundo William Duffy contemplaba una pared blanca, aunque ya no sabía lo que estaba viendo, no sabía quien era, que hacía ahí, ni sabía nada en lo absoluto, hacia mes y medio que olvido el idioma y un mes que había olvidado caminar, ahora no se movía, permanecía en su cama gravemente enfermo de una neumonía que no se sabía a ciencia cierta como se había contagiado. Su cerebro era una masa inútil que se encontraba dentro de su cráneo, fuera de eso no representaba nada más. A su lado una madre herida por ver morir lentamente al hijo a quien por tanto tiempo deseo, de quien muchos dijeron que era simplemente un capricho; pero ella no hizo caso de esas criticas, 5 años después tenía a William en sus brazos…y ahora, siendo él tan joven, lo perdía. La mujer lloraba amargamente mientras sostenía su pálida y fría mano. Había pedido un sinfín de veces que le dejaran llevárselo a casa; pero los doctores se negaban, su caso era único y querían estudiarlo de principio a fin.

William respiraba rápido, era incontable el número de sus respiraciones en un minuto, de su hombro, cerca de su cuello sobresalía un catéter por donde le pasaban el alimento ya que ni siquiera recordaba como comer, a penas y parpadeaba de cuando en cuando como señal de que seguía vivo.

La enfermera que se hizo cargo de él desde su llegada estaba al pie de su cama, amablemente le pidió a su madre que lo mejor era que saliera de esa habitación, lo que pasaría ahí en unos minutos quizá ella no fuera capaz de soportarlo; pero ella se negó rotundamente, estuvo en el nacimiento de su hijo y aunque fuera algo antinatural, estará ahí para verlo morir. La enfermera no discutió más. "Billy" le llamó su madre; pero él ni siquiera presto atención al ruido que hacia sus palabras.

Finalmente exhalo agónicamente, el fin había llegado pronto, William Duffy en algún otro lugar volvería a ser el mismo, su cuerpo lo liberaba del vacio de su cabeza, por todo ese tiempo no era más un ser humano, era solo una cosa viva, una cosa viva rodeada de afecto que inspiraba recuerdos e incluso hacia pensar que muy en el fondo algo de él seguía vivo, aunque no fuera así.

Eran las 4 PM cuando finalmente el joven Duffy expiró, su madre y su padre lo acompañaban al igual que aquella enfermera que estuvo a su lado hasta el final.

Al día siguiente se llevo a cabo su funeral, todos aquellos que participaron el proyecto del chip estaban ahí, menos Regina, la chica que murió de un infarto y por supuesto Susan Ranvier.

La misma Bra Brief estaba ahí, con un avanzado estado de embarazo y aun así no logro captar la atención de todos, las miradas no dejaban de ver el ataúd de ébano que poco a poco descendía a su última morada. La enfermera hecho sobre el ataúd una rara rosa negra; tiempo después alguien le escucho decir en un susurro "Lo que te hicieron Billy, se los cobrare caro" pero no dio mayor importancia al asunto.

Era un día hermoso para un funeral, el cielo se veía completamente azul, totalmente despejado, el sol brillaba radiante, no acorde a aquel momento tan triste y sin embargo no le quitaba lo doloroso.

Bra se encamino hacia su auto, estacionado en una de las angostas calles de aquel cementerio que más parecía un residencial privada. Justo cuando estaba a punto de subirse, se estacionó una limosina negra de vidrios polarizados, era obvio quien estaba ahí dentro, no era otro si no Ganong del que no había sabido nada en meses ahora se reaparecía en aquel momento.

El vidrio polarizado bajo en segundos dejando ver el arrugado rostro y las cejas pobladas de uno de los amos del mundo, Ganong, tal como Bra lo intuyó

-¿Me brindas el honor de tu compañía?- preguntó el hombre en tono caballeroso

-¿Qué quieres, Ganong?

-Solamente hablar, nada más que eso…creo que no tengo que decirte acerca de que- la heredera de la corporación abrió la portezuela y entro de inmediato, el vidrio volvió a subir al instante de que la portezuela se había cerrado con el fuerte portazo

-¿Has venido a ver tu obra?- pregunto Bra retante sin obtener la respuesta que hubiese deseado

-Es una lastima- murmuró el viejo- que tu precisamente pienses así

-No soy tonta Ganong… ¿crees que no se que están detrás de esto? Ya deben de saber de los e-mail que llegaban hablando de un proyecto 46, de gente joven que se estaba muriendo…

-Lo sabemos, no te lo niego…tanto como se que tienes seis meses de embarazo, que esperas a un varón y que su padre es Samuel Lautrec- La mujer no pensó ni siquiera en sorprenderse, era obvio que lo supieran, ellos sabían todo de todos "Trazabilidad de los individuos" lo llamó Rediget aquel año nuevo en que fue raptada

-¿Qué es lo que quieren?- preguntó a sabiendas de que era tan solo un emisario

-La última vez que te vi te hice una pregunta, Bra; quizá no alcanzaste a escucharla

-La escuche perfectamente- contestó sin reparos- me preguntaste si les declaraba la guerra

-¿y por que no contestaste? O es que… ¿acaso no sabes ni que pensar?

-No tenía humor para contestar tus tonterías, Ganong

-Espero que tu respuesta sea negativa, sería un verdadero desperdicio de tiempo el haberte reclutado, inculcado todo el dogma para que nos pagues así, te hemos dado una oportunidad única Bra Brief…

-¿Cuántas veces has dicho los mismo? Ya te debes de saber el discurso de memoria ¿No es así? Únicamente cambias el nombre de la persona que te decepciona y dime ¿siempre funciona?

-Casi siempre- contestó- De cualquier forma, Bra Brief, aun se tienen esperanzas en ti, si…tanto tememos que te vuelvas en nuestra contra, si así lo deseas en este instante podrías destruirnos. Si, lo he dicho, quita esa cara de sorpresa, porque no tiene nada de malo reconocer lo obvio ante ti que bien lo sabes. Tú puedes destruirnos, aun cuando no sabes todo de nosotros; pero al hacerlo te niegas una valiosa oportunidad, también sabes muy bien que eres superior al resto de los seres humanos, eres incluso superior al padre de tu hijo ¿Quién dice que todos somos iguales de nacimiento? ¿Quién dice que no existen las diferencias? Si las existen, no somos iguales, estamos los superiores y aquellos inferiores, los que no merecen ni siquiera vernos a los ojos, esos que tú muchas veces has despreciado, que en tu misma empresa no les diriges la palabra y los miras de reojo pensando en que nacieron para ser conserjes, guardias de seguridad, limpiadores de vidrios, oficinistas, secretarias, eso es lo que piensas, siempre lo has pensado ¿Qué mundo deseas heredarle a tu hijo? El mundo igualitario o uno en que él sea visto como lo que será, un ser por mucho superior, sin duda parte de esta elite…- Bra no supo que contestar, se encerró en su mente por unos instantes analizando las palabras del anciano. Era cierto tenía esos pensamientos hacia sus empleados, hacia cualquier persona que no fuera parte de su familia, incluso lo había pensado de Goten y de Samuel, seres inferiores, peones al fin y al cabo, era ella parte de esa elite y no podía negarlo, ella quería ser parte de esa elite en los más profundo de su mente, un deseo que permanecía oculto bajo una mascara de rechazo; pero que a veces no se molestaba en descubrirlo, ella era parte de ellos, pensaba y actuaba al igual que ellos, se sentía asqueada por aquellos pensamientos; pero una parte de si le daba por completo la razón, no tenía nada de que avergonzarse- 46 morirán por el bien del mejor de los mundos- y agregó- es el fin último para el cual nacieron

-¿Y como llevan…digo, como llevaron a cabo ese fin?

-Eso no me compete decírtelo, hija; pero lo sabrás cuando el último haya muerto, todo se sabrá a su debido tiempo…Es tiempo de que me vaya y tú debes de tener alguna cita con el padre de tu hijo- Le miro molesta, sabía que estaban al tanto de su vida; pero no tenía porque admitirlo con tal desfachatez- Nos veremos pronto

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Con William Duffy se completaban 44 muertos, todos ellos jóvenes con enfermedades propias de ancianos. 22 de ellos hombres, 22 mujeres y todos con genes desconocidos en el par 21 de sus cromosomas y con otros genes añadidos en diferentes pares de cromosomas y con la característica de la enfermedad crónica que los mataba extremadamente potenciada en sus genes. Dodge leía sus anotaciones en esa hermosa tarde de abril, 44 jóvenes que habían muerto y todos ellos estaban relacionados en cierta forma a la corporación cápsula y ahora entendía el porque, aquella asociación se lo había explicado; pero no sabían del todo sobre el proyecto 46, faltaba por develar dos nombres y según el patrón uno sería un hombre y el otro una mujer para lograr un total de

-46- se dijo Dodge mientras pensaba cual era la razón de la existencia de tal proyecto, no se lo dijeron, no supo si porque no la consideraron de confianza o simplemente porque lo ignoraban; pero era un enigma la razón por la cual los 46 existieron y merecieron morir a edad temprana-¿Qué querían?- Pensó entonces en aquella conversación que tuvo con la mano derecha de Michel LaGrange, Jimmy Steelson, el mismo que vio aquel día en la calle del rayo número 4. Aun le parecía que no existiera una democracia gobernando al mundo si no una plutocracia, un mundo gobernado por aquellos que tenían en sus manos los mayores recursos económicos y no solo eso, si no que buscaban la creación de un mundo "perfecto" sin tomar en consideración a los afectados que consideraban inferiores, un rebaño estúpido; más increíble aun era que todo se mantuviera perfectamente encubierto y que nadie sospechara nada, lo intuían; pero ni siquiera les cruzaba por la mente de que el mundo era gobernado por un gobierno del que no tenían conocimiento; pero pronto todo eso terminaría, dependía de Michel LaGrange a quien aun no conocía y sin embargo ansiaba conocer, la maestra LaGrange, libertadora de la humanidad como sus seguidores le llamarón ¿sería cierto todo aquello? Aun tenía sus dudas sobre eso y solamente se convencería cuando hablara con ella.

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-¿Te sientes bien?- le pregunto Samuel preocupado mientras cenaban en el lujoso restaurante donde fueron la primera vez que comenzaron su aventura. Ahí las miradas curiosas no dejaban de seguir a Bra Brief ni un solo segundo, los rumores comenzaban a hacer su aparición ¿era ese el padre del hijo de Bra Brief? ¿Y donde estaba el marido? Ella comenzaba a arrepentirse de haber ido a ese nido de víboras

-Si, lo estoy ¿Por qué lo preguntas?

-Es que, te veo un poco más pálida…en la mañana no estabas así

-…Murió William Duffy, amigo de tu "gran amiga"- hizo un marcado énfasis en aquellas palabras-Susan Ranvier, imagino que lo conociste- desconcertado asintió ¿De que pudo haber muerto un hombre completamente lleno de vida y juventud como lo era Billy?

-¿Qué le sucedió?

-Tenía Alzheimer

-¿Tenía que?- preguntó de nuevo pensado que había escuchado mal

-La enfermedad de Alzheimer-contestó Bra una vez más- fue de eso que murió…me estoy hartando de esta gente, pediré la cuenta…

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Hoy murió Duffy- le dijo Ganong a la fría Lans quien tan solo estaba estática en su escritorio- y con el se completan 44, según el escenario pronto morirá el número 45

-y después de eso la 46

-Temo que sus genes saiyajin no dejen que su muerte suceda pronto

-Cuando ella fue concebida se hizo todo lo necesario para que esa situación no ocurriera y así será- tan solo era cuestión de tiempo para que su propio cuerpo le matara, el único problema era-si ella muere perderemos toda la información del chip y todo se retrasara inevitablemente, eso no lo puedo permitir

-Aun no hemos podido encontrarla, es como si estuviera muerta o incluso se hubiese largado de este planeta

-Todos tienen un rastro, escúchalo bien, todos, incluso ella…la encontraremos aunque no quiera…o ella nos encontrara a nosotros