Capitulo 23 La reunión

Lans comenzó a fijarse en el rostro de su chofer, no era aquel viejo cuya frente arrugada y parte de sus ojos grisáceos miraba por el espejo retrovisor, era un joven que rondaba los 25 años de edad con una mirada agresiva. Tenia el presentimiento de que en esa fría noche de diciembre algo ocurriría, algo que dejaría huella eternamente en el mundo, quizá lo que ella y sus antepasados buscaban con tanta vehemencia o tal vez… su destrucción.

-No eres mi chofer… ¿Dónde esta él?

-Se tomo un descanso- respondió con un tono grave- todos merecen uno en vísperas de año nuevo ¿No lo cree así señora Lans?

-¿Quién eres?- preguntó con tranquilidad a sabiendas de que aquello era una trampa- no seguirás fingiendo ante mi ¿o si?- Si era una trampa estaba decidida a enfrentarla como alguien de su categoría tenía que hacerlo.

-Llegamos- anuncio el joven chofer al momento que se estacionaba debajo de un farol. Lans miro de soslayo a su alrededor, la calle estaba oscura y desierta como si fuera un preludio a su destino. Miro nuevamente al joven quien se había detenido completamente

-¿Quién eres?- pregunto nuevamente sin obtener una respuesta. Repentinamente la portezuela derecha se abrió, una mujer con una gabardina oscura se sentó a su lado y con un rápido movimiento cerró la puerta. Lans le examinó, no podía equivocarse se trataba de Dodge, la detective Dodge, la mujer de la que tanto le habían hablado y la cual, según sus investigaciones, tenía contacto con la desaparecida Susan Ranvier

-Buenas noches, señora Lans- le saludo con cortesía, aquella se incomodo, hizo una mueca de disgusto al mismo tiempo que se preguntaba como habían logrado burlar a una seguridad tan perfecta como la suya.

-Puedo imaginarme lo que esta pensando ahora, señora Lans- prosiguió Dogde, chasqueo sus dedos y el auto comenzó a moverse de nuevo-¿Cómo pudimos burlarnos de una seguridad tan impenetrable como la de un amo del mundo?...le recuerdo que usted quizá sea la dueña del mundo; pero aun sigue siendo humana y todo lo humano continua siendo imperfecto….incluyéndole- Lans nada dijo, volteo a mirar la calle iluminada por la tenue luz amarillenta de los faroles, mirando pasar uno tras otro los rascacielos de la enorme ciudad del oeste-Ustedes han menospreciado tanto a la "clase baja" ni siquiera se dan cuenta de lo que ellos hacen, piensan tenerlos en total control; pero es una falacia, una de sus debilidades es que dependen mucho de ese estrato social, ellos cocinan lo que comen, preparan sus bebidas, conducen sus autos y les hacen la vida más fácil en todas las formas posibles…nunca se imaginaron que esa clase social tan baja de alguna forma cobraría conciencia.

-¿Qué es lo quieres, Dodge?- preguntó con un halo de fastidio.

-Yo solo quiero llevarla con la mujer que ha buscando con tanto empeño en estos meses, señora Lans, yo se el paradero de Susan Ranvier y es mi deber llevarla hasta ella- La dueña del mundo esbozo una sonrisa siniestra, aquello de alguna forma se le hacia divertido. Tanto tiempo buscándola, tantas horas y tanta frustración para en un momento una mujer llegara a decirle que la llevaría con ella…era un trampa no había duda alguna, lo único seguro en ese momento era que vería a Ranvier, la hija ilegitima de Ballard, la mujer que llevaba sangre pura de una saiyajin por sus venas y a quien deseaba ver morir más que a ningún otro de los hijos del proyecto 46.

-Me llevaras a Ranvier- le dijo en tono serio- ¿con que fin?

-Ustedes dos tienen mucho de que hablar- Dodge aun no olvidaba las palabras de su jefa "ese alguien superior ha pedido que este caso sea cerrado de inmediato y nada podemos hacer en contra de esa orden directa"…ese alguien superior, quien probablemente era la mujer que tenia al lado suyo, no pudo evitar que cierta descarga de rabia se colara por sus venas; pero todo lo que pasaría estaba en las manos de Ranvier, no en las suyas, su único deber en ese momento era el de llevarla hasta ella.

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-Tú has visto mi vida, te hablaron sobre mi muerte y serás testigo de mi resurrección…Bra Brief. Te mostrare el mundo que transformare, te daré la oportunidad de acabar con aquellos que le hicieron daño…

-Ranvier- susurro con la respiración entrecortada aun incrédula de que fuera ella- ¿donde estabas?- fue lo único que atino a preguntar

-Todo a su tiempo, señora Brief…estese atenta de mi, yo me pondré en contacto con usted- trató de percibir su ki, pero era casi imperceptible. Bra planeaba dejar a Truman en su cuna para seguirla e interrogarla sobre su paradero, sobra la razón por la cual se había llevado los planos del chip, quería saberlo todo a como diera lugar. No conto que en aquel momento un auto, un Ford pinto del 770 había doblado por la calle y había tocado el claxon estrepitosamente, su ruido agudo despertó al pequeño quien comenzó a llorar a todo pulmón casi furioso por el sonido que interrumpió su sueño. En una acción casi automática, Bra le miro de inmediato y comenzó a arrullarlo, tras un minuto el heredo Brief calmó sus protestas y dormía de nuevo; mas Ranvier ya no estaba ahí.

Recostó a Truman en su cuna y se acercó al balcón mirando detenidamente toda la calle, sabía que no la encontraría ahí; pero necesitaba cerciorarse de ello.

Miro de soslayo a su primogénito, se decidió a llevarlo a casa de su madre para que le cuidara, tenía un presentimiento de que muy pronto sabría de Ranvier, sentía que en ese día cambiaria su vida, era aun más importante que el año nuevo en el que conoció los preceptos de los amos del mundo. Ese día no solo se definiría su destino sino también el del resto de la humanidad.

Llego a la corporación capsula a la mañana siguiente, traía a Truman en brazos y en cuestión de minutos paso a los brazos de su orgullosa abuela, le llenaba de mimos, sostenía su manita al mismo tiempo que le preguntaba quien era el bebé mas hermoso que existía, Bra solo podía sonreír al ver el brillo en los ojos de su madre, quizá nunca se imaginó un nieto por parte de su hija, o al menos que no viviría para verlo.

-Mira como su abuelo

-Mamá, no tiene ni un mes de nacido- le esgrimo- casi siempre se la pasa con los ojos cerrados

-Puedo decírtelo, Bra…este niño tendrá la mirada de tu padre, igual a la de Trunks…la heredo- añadió orgullosa, después de todo su nieto no solo tenía la sangre de los Brief, también corrían por sus venas la sangre de la realeza saiyajin-¿Iras a ver a Samuel?- su corazón dio un vuelco, sintió que se detuvo por un momento, que sus ojos comenzaban a inundarse en lagrimas y que si hablaba su voz se entrecortaría, tan solo asintió. No quería ir al hospital, Samuel aun continuaba en la unidad de cuidados intensivos, su vida dependía de un ventilador que manejaba la cantidad de oxigeno que entraba a sus pulmones, la frecuencia a la que respiraba e incluso su ritmo. Su cuerpo aun vivía; pero su mente al parecer se negaba a regresar, aquello le partía el alma, le hacia sentir tantas emociones distintas que no sabía por cual comenzar. Se quedaba varios minutos a su lado admirando la forma en que se aferraba a la vida, Samuel se negaba a morir y ella lo alentaba a ello, tenían un hijo que criar juntos, una vida por delante la cual, por primera vez, admitía que quería compartir con él y nadie más. "Te amo" le dijo al oído "Truman te espera en casa"

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En ese momento cumplía 24 horas sin dormir, eran las 8:32 AM, Lans se encontraba atada de manos a una silla de madera, frente a ella una mesa vacía y detrás de ella la estoica figura de Dodge quien no le había dirigido la palabra desde que estaban en la limosina

-¿Dónde esta Ranvier?- pregunto la mujer impaciente

-Debe ser terrible esperar para alguien que no acostumbrado a hacerlo- respondió Dodge con quietud, dio unos pasos hacia adelante resonando sobre el piso de cemento, dejo su arma sobre la mesa y miro momentáneamente a la ama del mundo que aquel momento estaba tan indefensa como cualquier ser humano sobre la tierra, su mirada ruda se volvió hacia una lastima casi empática, algo que Lans no podía soportar. Una y otra vez reverberaban por su mente las mismas preguntas ¿Cómo había sucedido aquello? ¿Cómo una dueña del mundo era capturada tan fácilmente por su enemigo tan acérrimo? Ellos tenían tecnología que ni siquiera era conocida por la humanidad y sin embargo aquello no le impidió que en ese momento estuviera atada de manos en una silla, con el rostro aun morado por el golpe de Bra, sin haber bebido ni una gota de agua ni haber probado bocado; pero su dignidad le impedía lanzar cualquier tipo de protesta, tan solo tenía una mirada dura en su rostro, una mira ruda y desafiante que le dirigía cualquiera que pasara frente a ella, aquella que decía que a pesar de estar amarrada nadie podría vencerla jamás porque ella era invencible y su ideología era inmortal.

Escucho la puerta rechinar y unos pasos ligeros que se aproximaban a ella, vio a Dodge dirigir una mirada de satisfacción, estaba segura que justo de tras de ella estaba Ranvier y no se equivocaba, de pie justo de tras de ella estaba la mujer a la cual busco por tantos meses

-Ranvier...tanto tiempo buscándote…me encantaría saber donde estabas

-Te lo diré a su debido tiempo, señora Lans; aun no he avisado a mi invitada de honor.

-¿Invitada de honor?- pregunto intrigada-¿de que hablas?

-Hace falta Bra Brief…tu famosa espada de 2 filos ¿o me equivoco?

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Un médico hacia anotaciones del balance de líquidos de un paciente, a su lado, su colega Gohan Son quien miraba todos los cálculos que su compañero hacia

-Tiene un balance positivo- concluyó finalmente- esta mejorando

-Si, me alegro por eso- Contestó Gohan fríamente sin dejar de mirar al hombre que tenía en frente. Era difícil estar en una situación como la suya, el hombre a quien ayudo a salvarle la vida fue él que destruyo la vida de su hermano, aquel que destruyo su matrimonio y con quien Bra tenía un hijo. Era el hombre por el cual Goten había caído en una gran depresión de la cual nadie veía claro cuando saldría de ella, todo por aquel hombre…no…parte de la culpa era de Goten, si él no hubiese engañado a Bra y se hubiera tomado un momento para hablar con ella –Nada de esto hubiera pasado- quizá aquel sujeto ni siquiera estaría al borde la muerte en la unidad de cuidados intensivos y el hijo que Bra tenía sería su sobrino; pero los "hubiera" no existen ni nunca existirían.

-¿Qué quiere decir eso?- preguntó Bra, su mano apretaba fuertemente la mano de Lautrec, sus ojos llorosos y su voz entrecortada; sin embargo no se atrevía a derramar ninguna lagrima.

-Que esta mejorando- Contesto Gohan, que al menos sus sistemas continúan funcionando correctamente, solo nos queda esperar a que despierte

-Lleva días sin estar sedado; pero aun no se mueve…- Bra se mostró preocupada, con desesperación pedía una explicación a Gohan de lo que le estaban diciendo.

-A pesar de eso- añadió el doctor Son interpretando certeramente lo que Bra le pedía con tan solo la mirada-tiene un electroencefalograma en el cual aun se detecta actividad en el cerebro…solamente que…esta en coma y no sabemos cuando despierte de él

-pronto- dijo Bra sin saber realmente de donde salía aquella palabra- se despertara pronto-

En aquel instante un mensaje hizo vibrar su celular, el número aparecía como privado el mensaje decía:

"Te esperamos en la calle Crow por calle Lewis en el último piso del edificio Gateway 23:30 horas…S R"

Regreso a la corporación para pasar el tiempo con su familia mientras pacientemente esperaría las 23:30 hrs; quizá una trampa, quizá su vida y la de todos aquellos que caminaban por el mundo que ni siquiera tenían idea que su destino dependía enteramente de la forma de pensar de unos cuantos que se reunían en una fría y gris oficina en los más alto de un rascacielos de la ciudad.

El 30 de diciembre cuando todos dentro de la corporación dormían, Bra Brief salió de la casa, tomo su bentley plateado y se fue hacia aquella dirección en búsqueda del destino que le esperaba.

Exactamente a las 23:30 horas llego al edificio Gateway, un edificio abandonado que en un principio había albergado a una de las principales corporaciones de la computación antes de la existencia de la corporación capsula, ahora era solo un recuerdo y el edificio estaba tan arruinado que nadie daba un centavo por él. Se encontraba en el medio de las calles Crow y Lewis las que una vez albergaron al corazón de los negocios del mundo; pero ahora nadie se acordaba de aquellas calles o que alguna vez ahí estuvo la maquinaria mundial, tan solo eran otras calles vacías, con viejos edificios que si no estaban abandonados, albergaban oficinas de empresas de poca monta, efímeras, que en un abrir y cerrar de ojos desaparecerían.

La puerta principal del edificio Gateway estaba abierta. Bra esperaba encontrarse a vagabundos, ladrones o cualquier perpetrador de la ley que ahí se escondería. Con recelo atravesó las puertas; pero ahí no se encontró absolutamente nada de lo que imaginó, solo penumbras que eran quebrantadas por la luz de la calle.

-Señora Brief- escuchó una voz familiar, volteo súbitamente y a su izquierda estaba Dodge con su gabardina negra y su rostro con una gran sonrisa victoriosa

-¿Qué haces tu aquí?

-Solo estoy para guiarla a su reunión

-¿Qué reunión?

-La más importante que tendrá en su vida, señora Brief, la reunión que cambiara el orden del mundo.