Capitulo 25

Los días perdidos de Susan Ranvier II

A través de sus ojos

Mi mente se quedo estancada en un solo pensamiento…moriría, moriría y de que manera, yo no deseaba morir así…fue por eso que decidí desaparecer de la faz de la tierra como él me dijo

-¿Quién?-preguntó Bra-¿Rediget?

-Así es…

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Narró esta parte de mi vida a un mundo que me conoció inesperadamente, un mundo que amaneció con las noticias de lo que yo había hecho; pero que no podía entenderlo del todo.

El día en que Rediget llegó a mi oficina y me ofreció la verdad la tome sin pensarlo 2 veces; porque al final era eso lo que deseaba más. Sabía que en mi existía un secreto,. Un algo que estaba solo en mi y nada más en mi. Sentía que le pertenecía a otro universo, un mundo distinto y que mis padres no eran mis padres, eran extraños. Seres que solo querían sentirse bien con ellos mismos al tener un hijo, aunque ese hijo no fuera suyo. De alguna manera ellos intuían tan bien como yo que no era su hija; pero nada de eso importaba ya.

Los sucesos de lo que paso cuando todos los amos del mundo estaban tras mi paradero redefinieron lo que sucedería después, montarían la base para lo que hice en aquella madrugada de enero.

Rediget puso la gasolina y ellos encendieron el fosforo.

Cuando Rediget cerró la puerta de mi oficina me senté aun con el USB dentro de mi puño, quizá era la emoción; pero podía sentirlo palpitar gritando que le pusiera de inmediato a mi ordenador, que le explorara y encontrara esa verdad. La curiosidad me carcomía la mente…

Pensé en abrir mi computadora personal y revisar de inmediato el contenido; pero aquello me pareció del todo factible, de hacerlo seria detectada de inmediato por los amos del mundo…no era conveniente. Si iba a revisar ese USB tendría que hacerlo de una forma inteligente, necesitaba paciencia y aquello no era lo que me caracterizaba.

Necesitaba, más que cualquier otra cosa, una computadora antigua, una donde con toda seguridad pudiera conectar el USB sin tener el temor a ser rastreada; pero… ¿Dónde? En el mundo las primeras computadoras personales eran ya pieza de museo y no eran fáciles de conseguir…a menos que

-Pedirla en el nombre de Trunks Brief- a diario se hacían mil pedidos en su nombre para la corporación así que una computadora personal de 15 años atrás no les extrañaría para el jefe de la compañía.

No paso ni un día entero cuando tenía la computadora en mis manos, era negra, pesada y sin duda vetusta, ni siquiera tenia alguna conexión a internet, aunque fue uno de los primeros en integrar los puertos USB. Funcionaba con un sistema demasiado viejo, lento y demasiado inútil a mis ojos; pero es debilidad era su más grande fortaleza, puesto que era imposible que pudiera correr un sistema de rastreo en tiempo real.

Supe la verdad en un momento bastante perturbador en la vida. Hay palabras sabias que uno nunca hace caso, como esas palabras que dicen "Cuando crees que nada peor puede pasarte, te sucede algo peor que eso".

El USB tan solo contaba con un par de documentos; pero en si mismo reveladores. El primero SH38II era aquel que no pude terminar de leer el día que entre por última vez a "Amón" el día que me deja atrapar. Lo que me encontré en él fue algo que quizá nunca me hubiese gustado saber…

-¿Tú sabes como murió Magnus Ballard?- le preguntó a Bra mientras apoyaba su cuerpo en la pared del edificio

-No, no lo se

-¿Sabes como murió Valery Ox?

-Tampoco lo se

-…estaban muertos en vida…

Para mi la peor de las muertes no era la física, era que me mataran aun estando consiente de ello, aun respirando, aun con la habilidad de pensar, aun con todas las capacidades que me hacían humana; pero sin poder ejercerlas.

46 seres humanos con genes saiyajin insertados en su DNA, a excepción del 46 quien tenía 23 cromosomas de un saiyajin. 46 seres humanos que morirían en el medio de su juventud gracias a enfermedades degenerativas propias de ancianos, todos a excepción de la 46, quien tal parecía que no moriría si no hasta mucho después; pero que sin embargo para los términos generales quedaría muerta. Jugaron con la vida de 46 humanos sin pedirnos consentimiento alguno, me entere de todos los detalles de mi madre extraterrestre y mi padre el científico caprichoso que se entercó en mi existencia tan solo para estar unido a ella de alguna forma; pero a pesar de saber que aquella mujer, mi madre biológica al saber de mi existencia me hubiera asesinado sin pensarlo 2 veces, aun cuando conocí a mi padre y el cobarde nunca se atrevió a decírmelo en mi cara, aun con eso, solo estaba molesta por una cosa…me utilizaron como a un objeto cualquiera, decidieron sobre mi, sobre los aspectos de mi vida, las decisiones que tome no eran mías, eran de alguien más que un día se levantó de la cama pensando en la mejor manera de manipular mis genes…yo debí ser la hija de la simplona parejita de los Ranvier; pero resulte la unión más curiosa entre enemigos…en ese momento jure venganza.

Otro de los documentos contenía el sin fin de planes de los amos del mundo y su nivel de ejecución, otro el nombre de sus lideres, otro traía el nombre de 46, lo leí de nuevo y me fije de algo que nunca antes me había fijado mientras estaba en "Amón" era la declaración del final " Y es así, como con 46 comenzaremos con el sueño de nuestros padres, comenzaremos con la era del diseño de los seres humanos, la elite será para la elite, existirán los humanos de primer orden y el resto de la humanidad, el rebaño estúpido"

"Ja ja ja ja ja ja ja ja" reí a carcajadas ante tal declaración, el rebaño estúpido era la propia elite encerrada en los preceptos de algún orate antepasado suyo que continuaban siguiendo y heredando a su familia y así y así hasta que alguien mas orate que el antepasado terminara cumpliendo aquellos preceptos, ese era el verdadero rebaño estúpido.

Fue ese rebaño estúpido el que declaro mi muerte aun antes de nacer. A ese rebaño estúpido yo iba a acabarlo con mis propias manos al momento en el que suponía me acabarían a mí. El mundo conocería de mi y mi venganza, sabrían de lo que sucedió con los 46 y la verdad detrás de todos nosotros, los acabaríamos, destruyéndolos desde dentro, corrompiendo todo aquello que plantearon desde sus inicios; aunque quedaba flotando la pregunta más interesante…¿Cómo lo íbamos a hacer? Y ¿Quiénes? ¿A quienes les diría y quienes me creerían? No tarde ni un segundo en reconocer que si una mujer se acercara a decirme que pronto iba a morir y que con su muerte comenzaría una nueva era para la humanidad, una de autoritarismo y control con un guante blanco, me reiría en su cara y le mandaría lejos. Aun mas si yo iba diciendo por ahí que era Susan Ranvier, que encontré el documento que decía el método que usaron para concebirme y también la forma en que iba a morir, estaba apuntando un revolver en contra del corazón pidiendo desesperadamente a cualquier amo del mundo que tirara del gatillo, aquel era un placer que no pensaba otorgarles.

Por 3 días no pude conciliar el sueño, cuando al fin lograba dormir faltaban unos 30 o 45 minutos para levantarme e ir a trabajar, en el trabajo solo podía pensar en el maldito documento "SH38II" cuando regresaba a casa no podía pensar en otra cosa que no fuera la manera en que moriría, que manera más horrible, Duffy olvidaría todo hasta que nada quedara de él, demás gente de mi equipo también moriría joven por los caprichos de otras personas que decidieron experimentar con nosotros para hacer entrar a la humanidad en una nueva era de iluminación.

Me sentía a la deriva sin saber que hacer, por varias noches me quedaba pensando en la forma de ejecutar mi venganza. Un día de esos, como si quisiera pegarme con un látigo hasta derramar lagrimas de sangre, revise de nuevo el documento; pero ese día me encontré con otro, un archivo en .txt que decía "obligatorio leer" lo había visto antes; pero de alguna forma que no puedo explicar siempre tenía que hacer lo contrario a lo que me decían, lo cual explicaba porque en el primer momento que lo vi ni siquiera le hice caso; pero en ese momento exacto…le hice caso "le he dado una copia a Bra Brief de este USB, no te preocupes esta incompleto y la envía a unas bodegas antiguas de la marina…me tome la libertad de dejarle una nota en tu nombre…no ira a reclamarte nada, porque según calculó estará demasiado ocupada con su vida personal. Para cuando se entere, será demasiado tarde y estoy seguro que habrás hecho lo correcto"

Bra Brief, la pequeña perra que te recordaba que su vida era mejor que la tuya, tenia lo que quería cuando lo quería, te miraba con un cierto desapruebo que ni siquiera ella podía explicarse, porque en el fondo se decía a si misma que tú no valías nada, ni siquiera la molestia de mirarte…un amo del mundo a fin de cuentas y tú solo eras un borrego idiota que era parte de un rebaño estúpido cuyo único propósito en la vida era servirle, ella y todos los inútiles que se decían que eran lo más importante sobre la faz de la tierra…odiaba tanto a Bra Brief.

Odiaba tanto a la pequeña perra, que quería tomar su rostro entre mis manos y molerla a golpes hasta que desfalleciera; después escupirle e incendiarla…era tal vez la parte saiyajin inexplorada que últimamente me comenzaba a interesar y que me explicaba tantas cosas acerca de mi personalidad; pero bueno en ese momento es lo que menos interesaba.

Antes de saber la identidad del SH38II, antes de saber que era yo, mientras trabajaba en el retrasado chip, un día mientras almorzábamos le dije a Samuel Lautrec que sabía sobre quien era él, su procedencia y lo que sucedió aquel año nuevo. Él, visiblemente asombrado, únicamente me miro y me dijo que aquello había pasado, que el negaba esa herencia saiyajin y que su peor error fue seguir a Eva…

-¿Qué pasaría si te dijera que no estas solo? Hubo otro como tu, un hermano… ¿Te interesaría saber quien es?

-…Tal vez; pero en estos momentos, sinceramente, no

¿Cómo demonios iba a saber que aquel engendro del SH38II era yo?

Con el correr de los días me di cuenta que mi vida se iba gastando a cada minuto, que no tenía esperanza alguna, que me iba morir y nada podía hacer al respecto, quizá tan solo retrasarlo; pero nada más. Ese pensamiento me hacia odiar más y más al único amo del mundo que siempre tenía en mi campo visual…Bra Brief.

Con cada día, a cada minuto mi coraje se iba incrementando más y más. Creo que todo fue más obvio el día del aniversario de la corporación. Samuel me pidió le acompañara a una noche de gala a la cual no estaba muy animada a ir por la simple y sencilla razón de que la vería ahí; pero después de todo no podía negarle un favor a mi hermano mayor.

Ese día había preparado todo para desaparecer y junto conmigo desaparecería el maldito chip, el proyecto final para dominar a la humanidad. Era increíble como siempre me incluían en sus malditos proyectos de dominación mundial; pero esta vez la 46 estaba cansada de su basura de siempre.

Aquella madrugada, tome todo lo referente al chip, borre todos los archivos de la computadora, simplemente desaparecí todo lo que fuera referente al chip y junto con ello, desaparecí también.

Me despoje de mis cosas, en mi departamento deje mi cartera, mis tarjetas de crédito, credenciales, todo lo que dijera quien era yo, mi pasado, mi presente y mi futuro. Al momento de salir de mi departamento morí y resucite en el nombre de Michel LaGrange, una mujer que no tenía futuro, no tenía un hogar, no tenia familia, algún amigo o nadie a quien recurrir, Michel LaGrange estaba sola en el mundo, acompañándome en mi desesperación.

Con una mochila en la espalda, 100 zenin en el bolsillo, la inseguridad y el temor más grande que nunca más volví a experimentar entre a un bar alejado de la ciudad

-¿Qué va a querer…cerveza o un trago?

-Cerveza- cerveza necesito grasa para la placa ateromatosa que se esta formando en alguna arteria, que se romperá y me matara…o al menos ese leí en el libro de medicina interna que preste en la biblioteca cuando me entere que moriría.

-Deme la maldita cerveza- me la aporrearon en la barra, ni siquiera me tome la molestia de mirar a quien me la sirvió, lo único que quería hacer era regodearme en mi propia miseria; pero no podía era demasiado serio, lo único que quería era la explicación de porque tenía que morir así.

Ni siquiera podía darle un sorbo a la cerveza, lo único que quería era una explicación

-Te ves terrible- me dijo un sujeto en la barra, un imbécil a quien no recordaba haberle pedido su opinión

-A ti que te importa, déjame en paz…no te pedí tu opinión

-Parece que huyes de algo

-No huyo de nada

-¿o de alguien?

-Déjame en paz ¿quieres?- un hombre de cabellos rojos mirada severa y un destino incierto, tan enojado con el mundo como lo estaba yo…

-Te diré que has venido al lugar correcto, aquí nadie pregunta sobre nadie, ni nadie tiene un pasado, en este lugar puedes comenzar desde cero si eso es lo que deseas…

-No quiero comenzar desde cero, tengo otros propósitos en este mundo…

-No aceptaste el destino que se te dio ¿no es verdad? Míranos aquí esclavos de una condición humana que nos obligaron a tomar, nos vendieron una idea de que teníamos que ser perfectos o alcanzar la perfección, nos dijeron que teníamos que alcanzar la felicidad con una serie de cosas que no necesitamos, que deberíamos moldearnos según lo que veíamos en la televisión, ser seres que piensan como niños de 5 años porque al final es lo mejor para ellos

-¿para quienes?

-Para aquellos que controlan el mundo

-Tonterías

-¿Nunca has intuido que hay algo más grande a tu alrededor? ¿Algo que te vigila y esta al pendiente de ti cada día de tu vida? Todos lo hemos pensado alguna vez, pero nos negamos a creer que no podamos ver algo tan grande. Es imposible, eso es lo que vemos y lo que queremos creer. Este es un hoyo de miseria, venimos aquí a beber porque no somos lo que nos dijeron que podíamos ser, no alcanzamos la vida que se supone que deberíamos de tener, no somos perfectos y solo estamos hechos para servir…nos regalaron un sueño, el sueño de tener cosas que no necesitamos, desear las cosas que no sirven de nada, distractores…no importa si a mi madre le asaltan o entran a robar a casa de mi vecino porque lo que realmente me interesa es el auto nuevo mi televisión satelital…

-¿Dónde leíste estas cosas?

-No las leí, me di cuenta de ellas…un simple carpintero puede ver cosas que tú nunca esperarías…mi nombre es Simon Spade… ¿y el tuyo?

-…Michel LaGrange- Simon Spade no era un simple carpintero, el hombre alguna vez trabajo en el medio de grandes inversionistas quienes le dejaban todo su dinero en busca de incrementarlo; pero un día, nadie sabe hasta hoy porque razón Simon abandonó aquel mundo y entro al mundo de la carpintería, algunos decían que su verdadero nombre no era Simon Spade y que lo que vio en alguna de las reuniones de aquellos grandes magnates era algo tan grave que escogió desaparecer bajo otro nombre, escogió vivir una vida simple para "abrirle los ojos" a toda la nueva generación que crecía velozmente bajo el engaño de los amos del mundo, solo él sabía si era verdad.

-Huyes de alguien Michel LaGrange…no tienes que contestarme, hubo un tiempo en el que yo también huí

-No creo que sea de lo mismo…

-Quizá de algo parecido

Ahora no puedo precisar como es que fui a vivir a casa de Simon Spade, no tenia a donde ir y el hombre simplemente me ofreció un lugar donde pasar la noche. La casa era un asco, no tenia televisión, ni radio, teléfono ni nada por el estilo. Era un lugar deprimente hecho de un concreto tan viejo que parecía se caería a pedazos en cualquier momento. La primera noche ni siquiera pude dormir en el colchón porque no estaba segura si al acostarme ahí saldría alguna cucaracha o un tipo de alimaña similar. No había agua caliente…ni siquiera estaba segura que el liquido amarillento que salía del grifo era agua en realidad. Estaba en ruinas; pero fuera de eso la casa era perfecta para alguien que quería desaparecer, esa casa era un aislante de la sociedad, una bola de cristal que nos aislaba del mundo.

Viví ahí sin que me pidieran explicaciones durante una semana, hasta que, un buen día, Simon Spade quiso conocer algo mas de su inquilina…

-Es por dinero…si es por dinero tengo como pagarte por quedarme aquí

-No Michel, no es por dinero…ni mucho menos…solo quiero saber quien es la persona que vive en mi casa

-Sabes bien quien soy yo…Michel LaGrange

-Claro…si es que ese es tu nombre real…

-¿Qué has dicho?

-Estas huyendo…eso lo se, es evidente para cualquiera que se detenga un par de minutos a observarte; pero suerte para ti es que nadie se detiene a observarte porque todos están muy ocupados buscando sentirse completos con sus propias vidas; pero yo veo más allá de esas cosas, Michel…yo veo a una mujer que huye y a quien buscan frenéticamente…Susan Ranvier- Mi corazón se detuvo en ese instante ¿Qué tenía que hacer? ¿Matarlo? ¿Golpearle hasta dejarle inconsciente? ¿Fingir que se equivocaba y que en realidad yo era alguien más?-Michel LaGrange si lo que buscas es dejar atrás a Ranvier lo haces de una forma muy equivocada, tu físico es igual, ni siquiera te has cambiado el color de tu cabello. Pequeña un día abrirán esa puerta y te sacaran de aquí en menos de lo que piensas…porque así son ellos…

-¿Cómo sabes de ellos?

-Porque un día también hui de ellos y me escondí aquí, empecé una nueva vida en un lugar donde jamás posarían sus ojos, un lugar tan inferior que ni siquiera se acercarían. Cuando yo estuve ahí, Michel, vi cosas horribles, planes que me daban nauseas, un mundo maravilloso para ellos; pero algo tan maravilloso no puede estar sustentado en algo tan monstruoso…-

Al día siguiente Simon me trajo un tinte rubio para el cabello. Descubrí que el hombre se veía reflejado en mi hacia unos años; pero nunca me dijo que fue lo que vio, si fue accidental o alguien quería acarrearlo a la doctrina elitista, lo único que supe de él fue que huyo.

-Vayamos por una cerveza para celebrar tu nueva identidad- me dio un puñetazo en el hombro izquierdo mientras reía a carcajadas-así es como Michel LaGrange debe de lucir…no igual que Ranvier; pero con otro nombre.

Jugábamos billar al lado de otros 2 jóvenes que me rondaban la edad, una chica o un chico, una pareja quizá

-Si tuvieras que escoger Michel…entre la indiferencia y el odio de alguien que escogerías…

-El odio…al menos así sabrían quien soy

-Yo se quien eres- me contestó Spade- eres como yo, eres como uno de estos que esta aquí, eres una hija mediana, olvidada, quien nació y creció bajo la indiferencia de la sociedad, le vendieron una idea de la felicidad y la aceptó sin cuestionar nada, también aceptó hacer trabajos que odia para alcanzarla…estudiar es una perdida de tiempo, no siempre asegura el futuro que quiero, mejor me resuelvo a tener un trabajo mediocre que al menos me dará para tener un auto, una casa y mi televisión con quinientos canales para poder cambiarlos una y otra vez hasta que encuentre un mejor sueño que seguir y me esfuerce aun mas en mi mediocre trabajo para comprar cosas e ideas sin los cuales puedo perfectamente sobrevivir- silencio…en aquel lugar había un espectacular silencio- nadie hablaba, nadie hacia ningún movimiento, solamente escucharon lo que aquel hombre de cabello rojo tenía que decirles- ustedes son los hijos medianos de la sociedad, son parte de lo que consideran un rebaño estúpido, quieren que tengan la mentalidad de un niño de 5 años, que piensen con el corazón y actúen de acuerdo a sus sentimientos imitando a gente de la farándula que solo sabe casarse, divorciarse, acostarse con todo lo que ven, drogarse y embriagarse…ese es su modelo a seguir…y ustedes lo aceptaron sin decir nada…

-¿Qué otras opciones tienes tu?- le preguntó uno de los jóvenes con quienes jugábamos billar

-Piensen, esa es la opción que le doy, piensen en lo que les ofrecen…Kami, aquí veo a una generación llena de talento esclavizada en trabajos mediocres…demasiada escuela, demasiado estudio, demasiado tiempo para perder… para poder convertirse en sus ídolos idiotas de la televisión…

-Su problema-dije yo- es que deben de entender una cosa…que ustedes nunca van a hacer más que los imbéciles que ven en el cine o la televisión. Ustedes solo son su rebaño estúpido, buscan dar significado a sus vidas de acuerdo con sus pertenencias y con lo que ven en la televisión; pero ustedes no son eso…ustedes no son los que ven, no son lo que traen puesto, ni la cantidad de dinero que ganan o tienen…su verdadero poder esta en su mente…y si tienen una opción y es despertar de este sueño mundano que les vendieron…es lo que yo creo…Su vida, ya la escogieron, no mejorara a más que esto…porque ustedes así lo escogieron…su vida termina minuto a minuto…Se tienen que liberar perdiéndolo todo, porque solo así pueden tenerlo todo…- creí que se reirían de mi; pero estaba tan ebria que no me interesaba- este es el primer día del resto de sus vidas- tire el taco de billar y salí de ahí sin darme cuenta que encendí una luz en el medio de su oscuridad, que de alguna forma las palabras del carpintero y mis palabras eran algo que estos chicos habían estado esperando durante toda su vida. Eran palabras que tenían en la mente Spade y yo solo las trajimos a la luz, un sentimiento que se esforzaban por ocultar, nosotros solo le quitamos las barreras y lo dejamos salir, era cuestión de tiempo.

Durante meses nos reunimos en el mismo bar, la misma gente dejo de ser la misma gente, poco a poco, aquellos 20 muchachos se hicieron 50, después se hicieron 100 y de un momento a otro ya no podíamos estar en el bar, tuvimos que mudarnos al sótano del bar. Ahí 100 almas escuchaban lo que teníamos que decir, paciente y fervientemente escuchaban en silencio sin decir nada para después estallar en gritos y aplausos porque estábamos llenos de razón. Había encontrado aquellos que me ayudarían con mi venganza, pero aun se veía lejana como un débil punto en la oscuridad, Simon Spade solo hablaba y hablaba; pero nunca decía nada de hacer algo en concreto. Hasta una noche en que uno de los jóvenes le preguntó al maestro Spade, que planeaba hacer al respecto y él contestó

-Yo solo quiero que ustedes piensen por si mismos, que sepan que es lo que tienen enfrente de ustedes y no se traguen todo lo que les dan, no sean esos hijos olvidados a quienes piensan que tienen por sentado lo que sucederá por el resto de su vida…pero esa ya es decisión suya.

Me canse de buscar a alguno que estuviera convencido de sus palabras; pero no había nadie ahí que apoyara lo que Spade dijo, por el contrario, sus furiosas miradas reflejaban mis propios pensamientos…queríamos actuar, hacer algo más que solo sentarnos a escucharle hablar sobre el consumismo de nuestros días y la falta de actividad de nuestra generación…queríamos y demandábamos acción.

-Maestra LaGrange- se me acercó uno de los allegados mientras tomaba un vaso con agua-usted es distinta a Spade, usted tiene una furia en sus ojos bastante difícil de describir. Yo no puedo conformarme con cambiar mi pensamiento, maestra LaGrange, yo quiero acabarlos, destruir a toda la civilización si tengo que hacerlo, no soy el único, lo que ahora sabemos es terrible y no podemos dejarlo así- el nombre del chico era Jimmy Steelson, quien, eventualmente se convertiría en mi mano derecha.

¿Cómo sucedió que la ideología que nacía en el sótano de un bar se hizo mayor y pasó a las calles?

Nos reuníamos cada fin de semana para hablar sobre nuestros ideales; pero en cuanto Spade nos daba la espalda comenzábamos a hablar de algo más…nuestras metas…poco a poco sin que nos diéramos cuenta surgió un proyecto, una operación final "Apocalipsis" y desde el comienzo de Apocalipsis, tome la batuta de su mando, porque este era el único medio para llegar a mi plena venganza, tan fácil y tan simple como era aquel pensamiento.

La primera regla de Apocalipsis es que no debía revelarse nada acerca de apocalipsis, su segunda regla era que no se hacían preguntas acerca de Apocalipsis, su tercera regla y no menos importante era que debían confiar en mi y mis decisiones sobre todas las cosas. Spade comenzaba a quedar fuera del juego mientras dormía y trabajaba. Apocalipsis era un proyecto que respiraba, que pensaba por si mismo y no podía ser detenido, todo estaba programado para que ni siquiera yo pudiera detenerlo. Simon Spade se dio cuenta muy tarde de ello, cuando ya no podía pedir explicaciones ni hacer preguntas sobre lo que era Apocalipsis. Como era de esperarse me pidió explicaciones, yo tan solo explique que aquello era cuestión nuestra, que la ideología había tomado vida y que evolucionó hacia el proyecto Apocalipsis, reacio acepto participar en él…solo porque quería ser parte del movimiento que bien sabía acabaría con el mundo como lo conocíamos y atraería otro completamente distinto.

Así comenzarón lo que ellos llamaron actos vandálicos de poca calaña, hechos por una juventud que no tenía nada mejor que hacer más que molestar al resto de la sociedad…tonterías.

Cada acto de violencia era para mi, una especie de poesía en movimiento, desde el hacer estallar una tienda de autos, hasta aquella ocasión en la que hicimos añicos la pirámide del banco mundial, la fiel insignia que dice que ustedes están presentes ahí.

En esa ocasión memorable, aun no me queda claro si fue un accidente o los mismos jóvenes se revelaron en su contra. Una noche antes Spade había bebido demasiado, en la radio se anuncio uno de nuestros ataques, el aplastó la lata de cerveza y gritó que seguíamos un lado equivocado que nos matarían sin que lográramos nada, el verdadero cambio estaba en la mente, no en el terrorismo "hormiga". Me di cuenta en ese momento de la rabia de Jimmy Steelson, quien lo miraba como si le fuera a hacer añicos con los ojos, Spade salió al patio llevando consigo una botella de vodka, Steelson le siguió con una 9 milímetros plateada

-¿A dónde vas con esa arma?

-Tan solo a asustarle para que se calle

-Las armas solo las utilizan los débiles de inteligencia…

-pero maestra…

-El arma más poderosa con la que contamos es la mente…

-Es un estorbo al proyecto apocalipsis, maestra LaGrange…

-Haz algo al respecto entonces…

Durante la operación "El ojo que todo lo ve" al momento de hacer volar la pirámide del banco mundial en mil pedazos, un hombre también fue encontrado voló en mil pedazos, Simon Spade…

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-¿Mandaste a matar a la única persona que te tendió la mano en ese momento?- preguntó Bra asombrada de que lo contara con tanta frialdad

-Te he dicho que aun no se si fue a propósito o si en verdad se trataba de un accidente…además para un bien general siempre habrá que hacer sacrificios

-¿Cuál es tu maldito bien general?