Capitulo 26- Introducción a la operación Saigón
-Mi definición del bien general- le contestó displicentemente- es únicamente un mundo en el que ellos no gobiernen…el mundo que yo veo es un lugar donde estas ciudades no existen, si no edificios abandonados al borde de la destrucción llenos de plantas, bosques que la circundan, animales salvajes paseándose por doquier caminando por cautela de su mas grande depredador, el ser humano que acecha para cazarlos cuando menos se lo esperan. Humanos que solo usan la ropa que necesitaran para toda su vida, cosechando lo que comen de sus propios campos, poniendo sal a la carne que consumirán para evitar su descomposición, caminando por clanes en lo que antes eran las grandes autopistas cuyo asfalto esta resquebrajado y a punto de deshacerse a pedazos, ese es el mundo que yo veo.
-Nihilista- dictaminó Bra- eso es lo que eres
-Como tu prefieras llamarme Bra Brief; pero lo que es cierto es que mi visión del mundo hará libre a este planeta…
Su circulo de súbditos crecía con el correr de los días, aun después de la muerte de Simon Spade por la cual no se guardo ningún luto.
Día a día conocía a jóvenes influyentes en todo el mundo, aquellos que pronto pertenecerían a la elite; pero que no estaban dispuestos a dejar que el mundo se arruinara por su causa. Uno de ellos era un tal Richard Dust, un joven que trabajaba en el gabinete del mismo rey del mundo, al lado de Dian Lans. Fue a él a quien le encargo buscar información en todo lo referente a una persona que desapareció, Susan Ranvier, por semanas Dust le entregaba un informe a LaGrange, los amos del mundo continuaban buscando a Ranvier, pero toda búsqueda era infructuosa, comenzaban a cansarse de aquella persecución, excepto por Dian Lans quien la perseguiría hasta el fin del universo si así se precisaba.
Un sábado, Richard no acudió a su reunión anual, al domingo siguiente el periódico anuncio que se había encontrado a Richard Dust muerto, se le halló cocaína en la bolsa del saco quizá acaba de comprarla antes de ser asesinado. Fue achacado a la creciente inseguridad de la ciudad que parecía aumentar día a día en lugar de disminuir.
LaGrange supo entonces que Richard Dust había sido descubierto y ya sabían que ella estaba al pendiente de ellos; pero no le intereso en lo absoluto, pensó que lo mejor en ese momento era avanzar en el siguiente paso…Dodge.
Sabía de Dodge por sus contactos en la policía, sabía que la obligaron entrar en el caso de un asesino en serie en el cual ella se negaba a participar, puesto que el caso original del ADN se había cerrado para siempre. LaGrange vio en ella no solo un adepto si a quien se convertiría en una de sus más grandes ayudantes en su lucha y estaba en lo correcto.
No fue fácil convérsela; pero finalmente lo hizo, el día en que le dio su razón.
"tú los llevaras a mí y los pondrás en la palma de mi mano…cambiaras el verdadero orden del mundo…mi legado será de destrucción, el humano no caerá victima de ellos…los amos del mundo…eso y me venganza, esa es mi razón de las cosas que hare"
Y ese día, la detective Dodge decidió ayudarle, porque sentía que en efecto el mundo no era suyo, que le servía a otra gente, seres a quienes nunca vería directamente, que actuaba según su conveniencia como si de un títere se tratara y aquello la exacerbaba, ella no era un maldito juguete en el medio de un tablero, era un ser humano que estaba harta de toda la basura que miraba a su alrededor. Quería destruirlos tanto como Ranvier, por eso, después de aquella plática del 13 de diciembre no dudo más y se unió a las fuerzas clandestinas que ahora eran imparables. En aquellos días Dodge se convirtió en la mano derecha de LaGrange, fue ella quien ideó el lugar y la forma en la cual atraparían a Dian Lans, cumpliendo con las palabras que le dijo que ella sería quien los pondría en la palma de su mano.
Fue tan fácil de la forma en que lo había ideado, solo era cuestión de planeación, de evitar al maldito sistema que localizaba a cada ser vivo sobre el planeta, de saber en que momento podía desaparecer y en cual volver a emerger de las sombras. Dodge lo hacía cuando supuestamente debía estar dormida. Acudía a las calles abandonadas del rayo para reunirse con la líder del grupo secreto que pronto pasaría a la historia. En esos días comenzaban lo que llamaron "Operación Saigón" el capitulo final de "Apocalipsis"
-Y ahora estamos aquí- dijo Ranvier mientras observaba sus uñas- eso fue lo que sucedió en mis días perdidos...pero juntas haremos historia…comenzaremos una nueva era, la era del cero absoluto
-¿A que te refieres con eso?
-Calma, señora Brief, usted será testigo en primera fila sobre lo que sucederá aquí, al igual que nuestra queridísima señora Lans…Están siendo testigos de la operación Saigón, el final del camino.
-¿Por qué me trajiste aquí?- pregunto Bra-¿Qué era lo que querías mostrarme? ¿O es que querías contarme sobre lo que hiciste los días en que nadie podía encontrarte?
-No, señora Brief…la traje aquí porque usted aun no sabe de que lado esta, si del bien-se llevó una mano al pecho- o del mal- y apunto su dedo índice a Lans- aun teniendo a su primogénito recién nacido, no sabe que mundo heredarle, si mi mundo o el de Lans…
-Tu mundo no es mejor que el de ella…es completamente distinto tienes razón, pero su mundo es igual de malo que el que tú ofreces
-Yo solo hago que el humano piense por sí mismo, que no solo sea un esclavo sin cadenas, si no que piense, que no se deje llevar por sus sentimientos…volver a lo primitivo; pero con cerebro…mi visión no es mejor que la de Dian Lans…yo resucitare a todos…solo después del desastre, se es capaz de resucitar
-Esa es la basura que le dices a tus adeptos, esos infelices que no hicieron nada mejor con su vida- Lans le miraba retante, como si no le interesara el hecho de que podía morir en cualquier momento a manos de la inestable Ranvier-eres igual que yo Ranvier, justo igual que yo, tienes una ideología que quieres hacer realidad a cualquier precio, el fin justifica los medios…eres como tu padre…Magnus Ballard- Ranvier comenzó a reír frenéticamente, parecía que su risa se escuchaba incluso mas allá de la calle, Bra tan solo era testigo de aquello mientras la mujer enloquecía a cada momento- Estas tan loca como tu madre
-Yo no tengo padres, solo dos personas que me dieron información genética por la cual existo, también existen aquellos que me criaron; pero a ninguno de ellos considero mis padres, no son nada para mi…no me interesan en lo más mínimo.
-Me rehusó a creerte, se que estas muy apegada a tus padres adoptivos- le dijo Lans- ese apego no se borra de la noche a la mañana
-Si, pero recuerda que no soy una simple humana, soy un diseño con genes saiyajin…así que no esperes muchos sentimientos de mi parte- dio un gran suspiro, como si de esa forma sacara toda la furia de su interior, quería matar a Lans; pero se contuvo, no era conveniente, no sin antes convencer a Bra, además el golpe que le asestaría a Lans era aun más grave que la muerte en si misma-Lans, no quiero que estés tan callada- De reojo Dian Lans observó que Dodge se acercaba desde la derecha, imaginaba que algo malo pasaría en ese momento, quizá le matarían, quizá acabarían con ella ahí mismo, aunque comenzaba a dudarlo, era una forma muy simple para una mente tan intrincada como la de Ranvier- ¿Por qué no nos comentas la verdad acerca del proyecto 46? Apuesto a que Bra esta muy ansiosa de escucharla, hace un año me hizo esa pregunta, porque nunca quisiste decirle de que se trataba
-Eso no es tu interés ni del de nadie- Ranvier únicamente sonrió
-Vamos Dodge- dijo con un atisbo de alegría, esperaba ávidamente que Lans se negara- la señora Lans quiere que le enseñes tu arma- Asintió de forma cómplice, en cuestión de segundos saco un arma de la gabardina y asestó un golpe certero en el pómulo derecho de la mujer, la sangre brotaba a montones mientras Lans sentía el ardor recorrer su rostro, ahogó un grito, no quería darle el placer de escuchar sus lamentos…pero no podía continuar con esa clase de trato- ¿Ahora si quieres contarnos?-con la sangre aun corriendo por su rostro, manchando sus ropas empapadas en sudor, asintió-cuéntale a Bra desde el comienzo
-46 es un proyecto- dijo bajo la vigilante mirada de Dodge- buscábamos la perfección de la humanidad por los genes saiyajin, darles mas resistencia, más fuerza, más inteligencia a nivel de batallas y estrategias en general. Se comenzó cuando fue aprobado con el proyecto SH38, el proyecto de donde sale Samuel Lautrec; pero no fue suficiente, queríamos comenzar a investigar si un grupo de humanos podía convivir perfectamente con el resto de la humanidad llevando consigo un gen saiyajin en algún cromosoma, ese grupo fue el llamado Clúster, buscamos parejas que tenían problemas para concebir, la mayoría eran parte de la milicia o el gobierno para poder rastrearlos con mayor facilidad. Cada uno de ellos tenia un talento distinto, uno fue programado para las matemáticas, otros para la ingeniería, otros para la biotecnología, otros como William Duffy eran expertos en ingeniería y biotecnología, tan fácil fue porque hace años que logramos descifrar el genoma humano que apenas esta siendo conocido por el mundo en la actualidad; por medio de la acetilación y la metilación de genes, con la acetilación sobreexpresamos todo lo bueno, todo aquello que hará talentosa a una persona en un área determinada, con la metilación sobreexpresamos los genes que dañan al organismo, en el caso de los 46, todos tenían antecedentes de enfermedades crónico degenerativas, metilamos esos genes, escogemos 46 humanos, porque cada uno lleva un gen saiyajin insertado en un cromosoma de los 46 que forman a un humano
-¿Por qué hicieron eso?- pregunto Bra-¿Cuál era su objetivo final?
-Al morir el último- miro a Ranvier con fiereza- comenzaríamos a hacerlo sistemáticamente con la humanidad entera, ya tenemos listo todo para hacer aquellos que continúen con la elite y los que nos servirán, ellos solo tendrán fuerza y sentimiento, no podrán pensar, no podrán ver más allá…el modelo de eso…era Alfred Denver
-Samson- dijo Dodge- esa era la razón porque hicieron a Samson así
-Si, pero fue una sobreexpresión incontrolable, era solo una maquina de músculos hecha para matar, no pensaba en otra cosa más que saciar su sed de sangre, estaba loco, por eso ni sus padres lloraron su muerte.
-Era un ser humano que no pidió ser lo que fue, fue moldeado por ti y tu gente. Eres la última persona en este universo que tiene derecho a juzgarlo…¿Por qué me miras así? Aquí no eres de la elite, no eres ama sobre todo amo, aquí eres una mujer como cualquier otra, tu sangre es tan roja como la de cualquier otro humano…Lans aquí no eres nadie
-Me buscaran- le respondió a Ranvier, sin darse cuenta en que momento Dodge asestó otro golpe en su rostro; pero no podía dejarse vencer por una humana corriente y un experimento destinado a morir, no importaba lo que dijeran ella era la ama sobre todo amo del mundo, no podía dejarse amedrentar.
Sin decir nada levantó el rostro, les miro desafiante sin importarle que Dodge de nuevo volviera a golpearle con su arma o incluso le disparara.
-¿Crees que no tenemos nada listo?-esgrimo Ranvier- Vieron llegar a tu chofer a tu hogar, donde vives sola rodeada de sirvientes; la gente que consideras inferior a ti y que sin embargo dependes tanto de ellas, esa gente mi estimada señora Lans podrá afirmar que le vio llegar, quizá descubran en un par de horas que usted no esta; pero en ese entonces será demasiado tarde.
-Saigón ya ha sido activado-completó Dodge
-¿Qué planean hacer?-preguntó Bra impasible, como si poco le importara lo que en ese momento vivía
-Saigón es la reducción a la nada- contestó Ranvier-Las grandes torres de esta ciudad, los edificios grises donde toman decisiones sobre el resto de la humanidad caerán, no quedara piedra sobre piedra porque lo derrumbaremos todo…incluyendo a tu querida corporación- su sangre hervía, la cólera recorría sus venas, quizá fue el único momento en el cual pudo entender a Dian Lans, al escuchar esas palabras solo pensó en callarla, hacer que se retractara por cualquier medio posible. Que declara que todo aquello era una broma de mal gusto; pero no era así. Los planes de Susan Ranvier eran ciertos y en cuestión de minutos serian reales.
-¿crees que con eso borraras todo? Te equivocas, necesitas más que derrumbar edificios para hacer que todo vuelva a la nada
-Lo se…en este momento Bra, toda el centro de comercio en ciudad del oeste y ciudad central están llenos de explosivos, nitroglicerina, dinamita, bombas de todas las formas que te puedas imaginar, eso incluye el sistema "Amón"…serán unos juegos artificiales bastante peculiares, no lo creerás hasta que lo veas por ti misma
-Yo puedo detenerlo
-No lo dudo, señora Brief…pero ¿al mismo tiempo? No puede estar en 2 lugares a la vez ¿o si?...Hoy tomara decisiones importantes, señora Brief, elegirá entre ciudad del oeste y ciudad central… ¿Cuál salvaría primero?
-No jugare tu juego- declaró la saiyajin furiosa
-Bien…Dodge, volemos las 2 ciudades al mismo tiempo…para que la señora Brief se de cuenta que esto no es un juego, empecemos con el edificio más alto del mundo…el conjunto de torres de la corporación capsula, veámoslo arder y caer
-¿Qué es lo que quieres?
-Únicamente que tomes decisiones…que asumas la responsabilidad que tienes, estas de su lado o del mío ¿Qué mundo deseas heredarle a Truman?- El silencio reinó en aquella habitación, tanto Ranvier como Lans ansiaban una respuesta final; pero no obtenían ninguna. Dodge hizo una señal desde la ventana y repentinamente se escuchó una explosión a lo lejos, un destello naranja se observó en el horizonte, el primer edificio había caído, tal como Ranvier ordenó, fue una de las torres de la corporación, sin embargo Bra permaneció impávida ante tal hecho, poco le importaba lo que pasara con un montón de acero y hormigón, siempre y cuando su familia estuviera a salvo.
-En este momento- le dijo Bra- puedo salir volando de aquí y desconectar todas tus bombas en ciudad del oeste, incluyendo las que están en el sistema Amón- Lans sonrió, aunque Bra no había declaro nada concretamente aun abogaba por los preceptos de los amos del mundo, no tenía otra explicación en ese momento.
-Veo que has elegido tu postura
-Claro que no, simplemente tu visión del mundo me parece peor que el de ella
-Claro, no podría esperar menos de ti…naciste y creciste rodeada de lujos y de todo lo que quisieras tener al momento. El primitivismo no es una opción
-Es bárbaro, no puedes hacer que toda la humanidad retroceda en sus avances solo porque tú crees que eso es lo correcto…no tiene idea de que es correcto para la humanidad
-¿La tienes tú?
-No, Ranvier; pero se que la tuya es la menos indicada de todas…lo que planeas es inútil, es estúpido
-…Es inevitable- sentencio por fin la saiyajin, se veía rodeada de triunfo en el mundo como lo había visualizado, como todo héroe legendario vería de lejos su utopía; pero no podría entrar en ella, tan solo respirar por unos cuantos segundos durante el amanecer de un nuevo mundo, a sabiendas de que todo seria perfecto, de que nada podría detenerles una vez en las puertas del mundo definitivo. Bra tan solo le observaba impasible, buscando la forma de derrotar a un ideal, una nueva forma de vida para cientos y cientos de seres, tal parecía que Ranvier tenía razón en sus palabras, aquello era inevitable-Este es el día que he ansiado desde hace meses y que muchos de sus enemigos creyeron imposible, voy a volar a Amón y con él a todo tu sistema, querida Lans- en ese momento pensó que si Ballard hubiera aceptado el mando de los caballeros de la luz, Ranvier nunca hubiera existido, ella no estaría en tan bochornosa situación y todos sus planes no estarían a punto de la destrucción…pero aun no tenía el poder de hacer retroceder el tiempo.
-¿Cuál es tu plan, Ranvier?- preguntó Bra tratando de conservar la calma-¿Qué es lo que pasara al final del día? ¿Saldrás de aquí dirigiendo al mundo con la cabeza de Lans en una mano?
-Yo no saldré de aquí, nunca planee salir de aquí…esta será mi tumba y la suya-señaló a Lans, le guiño un ojo, la mujer se sentía enfurecer; pero no estaba en posición de hacer nada, la quería ver muerta; pero no estando a su lado, por primera vez en su vida, Dian Lans pidió intervención divina, rezo una plegaria que alguna vez escucho de una empleada de la cocina siendo tan solo una niña; pero la devoción con que era recitada fue lo que hizo que se le grabara hasta el ultimo momento de su vida. Quizá en un instinto comenzó a rezarla, solo un milagro podía liberarla.
-Te inmolaras aquí como un mártir entonces- dijo Bra
-En parte, nunca se sabe lo que puede suceder; pero es seguro que no saldré de aquí, eso lo se…no es solo la idea, es un presentimiento; pero volvamos a lo nuestro…te dije que en estos momentos tú tomaras decisiones importantes, esa era la idea de traerte aquí…veras, Dian Lans siempre pensó que tu serias un importante instrumento para ellos, lo supo desde el momento que te vio cuando Rediget trataba de convencerte sobre sus ideales. En parte le correspondiste bien; aun cuando tenías serias dudas sobre lo que estabas haciendo. Cometió un error terrible que quizá nunca se perdono, ella creyó ciegamente en ti, mas que otra persona en el mundo, ella creyó en ti, te dio como su sucesora que llevaría a cabo los planes que trazaron hace años y que con tanto esfuerzo llevaron a la realidad, después de la muerte de los 46 ya todo estaba listo para comenzar, tú serias la mesías que llevaría a la humanidad a su grandeza; pero comenzaste a fallarle, hace un año cuando comenzaste el amorío con Samuel, y Lans supo que definitivamente te perdió cuando nació tu hijo, Truman; nunca supo si te quedarías de su lado, si no era así, sería muy peligroso dejarte vivir, sabes demasiado. Trató de herirte en algo muy especial para ti, motivada por la venganza, quizá así morirías de dolor; pero es posible que no te conozca del todo bien…sobreviviste, aun cuando seguramente te morías por dentro porque el padre de tu hijo estaba muriendo con una bala dentro del cerebro.
-Yo no intente matar a Lautrec- esgrimo Lans pese a la fiera mirada de Dodge
-No, tú no apretaste el gatillo; pero diste la orden…es casi lo mismo.
-Mientes- sentencio Lans-Yo no quise matarlo, no tenía porque hacerlo y no lo hice, es perder el tiempo.
-Bra siempre ha sabido que fueron ustedes…solo se lo estoy confirmando…nadie deja a Lans y los amos del mundo…¿Por qué no la matas Bra?-Aquella le miro sin expresión alguna
-No voy a caer en tu juego- dictamino con frialdad
-Tienes un instinto… ¿Por qué te niegas a seguirlo? Esta mujer quiere hacerte daño, daño a alguien que amas
-Eso es mentira- protesto Lans
-¡Calla!-Vocifero Dodge mientras le asestaba otro golpe en el rostro
-No todos los Saiyajins son como lo fue Samsom, animales despiadados que solo viven en función de la pelea y la sed de sentir morir a un ser vivo en sus manos. Los que restamos somos metódicos, nos gusta pensar, no solo dejarnos llevar por las emociones… ¿Qué no es ese uno de los preceptos que tú mencionas? Mesías de la destrucción masiva…
-En efecto, por eso he tomado mis precauciones… ¿Recuerdas a un joven médico que estaba en la unidad de cuidados intensivos donde esta el padre de tu hijo? Es uno de nosotros- dijo con una sonrisa triunfante- mientras hablábamos le mande un mensaje- sacó un celular del bolsillo de su pantalón- Dice "Prepárate" ya lo tenia listo desde antes de entrar aquí…si le timbro será la señal para que le inyecte a Samuel una dosis de potasio, eso si no accedes a dispararle a esta mujer…en caso de que cambies de opinión tan solo le mandare un mensaje que diga "aborta" y él continuara con vida…
-Puedo quitarte ese celular
-Inténtalo…Dodge tiene uno…y si pensabas en quitárselo también…en frente de este edificio esta un pequeño centro de comando, nos vigilan…en cuanto vean que nos atacaste mandaran la confirmación por otra línea…no puedes escapar de esta decisión…- Dodge le extendió el arma con la cacha ensangrentada con la sangre de Lans, le miro directamente; por primera vez observo el terror en los ojos de aquella ama del mundo.
