Canción Animal
Se excusó del entrenamiento sin dar muchas explicaciones. Afiebrado, pensaban sus compañeros al ver el leve tinte rosado que se dejaba entrever alrededor de las triangulares marcas rojas en sus mejillas. Podría decirse que estaban en lo cierto, porque no había otra forma de definirlo, aunque quizás las palabras pasión, lujuria y deseo también podrían haber servido.
Había encontrado una manera increíblemente malévola de sacarlo de cualquier lugar en que estuviera para encontrarla. Cómo había diseñado tan tremendo plan, él nunca le preguntó ni lo haría. Lo único que podía hacer era seguir ese rastro, ese aroma tan dulce que le quitaba la razón. Entró en su casa y se sumergió en esa nube de feromonas que invadía cada rincón de su residencia. Embriagado de creciente libido se arrastró a su habitación, que al parecer era el epicentro del placer. Abrió la puerta suavemente, como un predador, solo para encontrar sobre la cama, al lobo en traje de cordero
La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por unas pocas velas rojas que ardían lentamente. Las sábanas de seda roja contrastaban el negro del conjunto de lencería de cuero negro rociado con tachas plateadas. En sus pies unos zapatos con los tacos mas sensualmente altos que podían existir. El cabello rosado desparramado en la almohada, unos luceros verdes mirando por debajo de esas espesas pestañas en una expresión de sobreactuada timidez y pasión. Sus manos atadas a la cabecera de la cama eran una broma bizarra a su descomunal fuerza. Pero en ese juego de pretender que él era el fuerte, y ella la víctima, todo podía suceder.
Hipnotismo de un flagelo
dulce tan dulce
Cuero, piel y metal
carmín y charol
Las ropas no tararon mucho en ser descartadas, y pronto estaban ambos perdidos en un juego de saliva, sudor y sal. Él sabía que su compañera de cama no tenía más sentimientos por él que la diversión mutua del sexo. Lo sentía en sus besos, en su voz, en su cara cuando sus sesiones nocturnas acababan. Lo sentía en los huesos cuando se apartaba de él por las noches para mirar por la ventana que coincidía con la vista del camino a la salida de Konoha. Lo sentía en la sangre cada vez que se corría debajo de él y cerraba los ojos, quizás imaginando algún amor ido tiempo atrás. Tal vez fuera su amor propio el que lo molestaba con esas sensaciones desagradables ante el pensamiento de que era usado como él la usaba. Ambos tenían un amor imposible, pero el cuerpo no espera para siempre…
Quizás era eso lo que le hacía resentir que siempre hubieran 4 en su cama, aunque solo hubieran 2. Pero hoy sería distinto…
Cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor
Cada lágrima de hambre
el más puro néctar
Nada más dulce
que el deseo en cadenas
Habían tenido ya innumerables encuentros de este tipo, pero nunca se había desatado de esta forma. Nunca había dejado su pasión desenvolverse al máximo. Jamás había sido verdaderamente dominante, era un cordero a merced de la sed insaciable de ese lobo hambriento debajo de las sábanas. Cuando se rompieron los eslabones de las esposas que ataban las manos de la belleza medica de La Hoja, una restricción más severa se posó en sus muñecas, las manos de su amante en un agarre de hierro. Esta vez no habría nada que se interpusiera entre él y su meta.
Cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor
Más se pide y se vive
canción animal, canción animal
Sus ojos cambiaron y en su expresión se leía claramente 'esta vez somos solo tú y yo' La joven comprendió inmediatamente Y se dejaron llevar en la corriente sin más ataduras de ningún tipo. El reloj quedó olvidado mientras los cuerpos luchaban en su afán de dominancia y placer. Nunca supieron cómo las palabras de lujuria y libido se transformaron en frases de cariño, ni cómo esas frases cobraron realmente significado. Quizás sus enamoramientos les habían impedido encontrarse como medias naranjas o quizás estaban cansados de esperar. Pero, lo quisieran o no, habían dejado el pasado atrás.
No me sirven las palabras
gemir es mejor
Cuando el cuerpo no espera
lo que llaman amor
Cuando llegaron al clímax, la realidad los golpeó como una sobredosis de azúcar, una sensación más placentera, más fuerte, que llegaba al corazón y lo hacía saltar de felicidad. Sus espasmos cesaron lentamente y se abrazaron fuertemente. Hoy no dormirían mirando cada uno a un costado, ni hoy, ni nunca. Y mientras sus ojos se cerraban pensaron en cuán inesperadamente habían encontrado un nuevo amor, uno correspondido... ¡Y en qué forma!
Más se pide y se vive
canción animal, canción animal
Más se vive y se vive (Más, Más)
más se vive y se vive
canción animal, canción animal
Definitivamente no estoy muy conforme con este… pensaba hacerlo más picante y me salió romántico y crappy… bueno, este va dedicado a Sora que pidió un KibaSaku, (perdón que no salió tan lindo) . Tengo muchas ideas y poco tiempo para hacer los capítulos, pero intentaré subir los próximos pronto (y escribirlos mejor).
Muchas gracias a todos los que 'review-aron', son un gran incentivo para seguir escribiendo, a los que me agregan a sus favoritos y alertas y… bueno para todos ustedes que llegaron hasta las notas de la autora….
Gracias-- Totales!!
