Dejó sus zapatos en la taquilla y se puso los del uniforme antes de dirigirse a su aula. Saludó a algunos compañeros de curso y esquivó a un profesor que pedía ayuda para llevar unas fotocopias a alguna clase. Cuando llegó no pudo evitar quedarse parada en la puerta, mirando hacia una de las mesas donde una chica rubia leía distraídamente, con la cabeza apoyada en una mano y el libro en la otra. Al parecer ella notó su mirada porque apartó la vista del libro y la miró unos segundos antes de volver a la lectura.

Nanoha frunció el ceño. Con ese hacía cuatro días que su amiga encontraba alguna excusa para no ir con ella a clase, misteriosamente le salían recados o su reloj se atrasaba y se quedaba dormida, lo que fuera, pero últimamente Chrono siempre llegaba solo a su lugar de encuentro y le decía que su hermana no iría ese día con ellos hasta el instituto.

Y lo mismo se podía aplicar para el resto de cosas, siempre que Nanoha se acercaba a decirle algo, aparecía algo urgente. Y al parecer ese sería el cuarto día en el que no existía para ella.

Dejó su cartera con un golpe sordo sobre la mesa haciendo que la gente a su alrededor se girase para verla, pero Fate ni se inmutó, simplemente pasó un página más de su libro. Nanoha apretó los dientes dispuesta a ir a hablar con ella pero no llegó a dar dos pasos cuando entró el profesor en clase y el encargado de aquel día pidió orden al resto de alumnos.

A regañadientes volvió a su asiento.

- De pie. Saludad. Sentaos.


Sister-in-law
-II-

La hora del almuerzo llegó con más lentitud de a la que Nanoha le hubiera gustado. Se había pasado todas las clases de la mañana pensando en posibles cosas que hubiera podido hacer para enfadar a Fate. Pero no había encontrado respuesta. De hecho llevaba días pensando en alguna posible causa, pero a su parecer no había ninguna y se había cansado de que la rubia la tratase como si no existiera. Aunque tenía que admitir que no era exactamente indiferencia, pues cada vez que estaban cerca la chica se tensaba y más bien siempre acababa buscando alguna excusa para huir.

Sí, eso era, Fate huía de ella.

Se puso de pie y se encontró con que Hayate se había acercado al pupitre de su amiga para hablar, seguramente le estaba diciendo de ir a comer juntas pues llevaba su obento en la mano. La castaña cogió su propio almuerzo y se dirigió hacia ellas con determinación.

- Hola.- Dejó la comida sobre la mesa y carraspeó para disimular el tono cortante con el que había salido ese saludo.

- Hola.

Frunció el ceño. Aquello era el colmo, encima le contestaba con un tono completamente frío e impersonal. Intercambiaron una mirada y Hayate las miró a ambas sin entender muy bien qué pasaba, sorprendida de que se mirasen con tanta frialdad. Sabía que algo extraño le pasaba a Fate y quería hablar con ella, pero ahora no tendría que preguntarlo, sabía con claridad que ocurría algo y que ese algo tenía que ver con Nanoha.

- Emh... –Carraspeó Hayate.- Le estaba diciendo a Fate-chan de ir a almorzar juntas, ¿te apuntas?

- Yo no puedo.- Fate se puso de pie y agarró su almuerzo.- He de hacer algo, nos vemos.

Salió de ahí como alma que lleva el diablo y las dos chicas parpadearon completamente perplejas. Nanoha suspiró y se sentó con cansancio en la silla que acababa de dejar libre la chica.

- ¿Me lo parece, o te evita? –Preguntó Hayate.

- Gracias.- Apoyó la mejilla en la mesa y cerró los ojos. Podía notar el calor de Fate en aquella silla y casi podía notar también su olor.- Pensaba que me estaba volviendo paranoica.

-.-.-.-.-

Nanoha era más cabezota de lo que a Fate le hubiera gustado, o eso era lo que parecía que quería decir su mirada cuando la vio sentada en las gradas, dispuesta a observar el entrenamiento del club de atletismo. La castaña sonrió ante aquella mirada enfuruñada, su amiga nunca le había dejado asistir a su entrenamiento porque decía que el público le ponía nerviosa, pero esa vez Nanoha estaba dispuesta a no hacerle caso.

Hayate le había dicho que no creía que Fate estuviera enfadada con ella y le había aconsejado que hablaran. Y eso es lo que pensaba hacer. Aunque para eso tuviera que morirse de frío en aquellas gradas mientras veía a su amiga dar vueltas a la pista.

El pelo suelto que normalmente recogía en un lazo bajo había sido sustituido por una trenza que se tambaleaba a cada paso que daba y, después de unas vueltas de calentamiento, la vio sacándose el chándal largo para quedarse con un top y unos shorts de atletismo, ambos negros con franjas rojas y que le quedaban bastante ajustados.

Fate miró disimuladamente hacia las gradas de nuevo y Nanoha tuvo que cerrar la boca y tragar saliva. Le pareció que la rubia se sonrojaba mientras su entrenadora la llamaba para que hiciera la primera carrera.

Nunca la había visto correr de ese modo. Sabía que era buena porque era la estrella de su club y aquello no podía decir ninguna otra cosa, pero se encontró mirándola completamente embobada. Corría más veloz que ninguna, las demás chicas del club llegaron bastante después que ella y Nanoha sonrió con orgullo por su amiga.

- Es muy rápida.- Dijo Hayate a su lado, después de unas cuantas carreras.

Pero al parecer la castaña no estaba prestándole atención, porque no contestó. Hayate alzó las cejas con cierta sorpresa al ver a su amiga completamente absorta con el movimiento de Fate, no le quitaba el ojo de encima y la seguía con detenimiento.

- Es muy rápida.- Comentó Nanoha y Hayate soltó una risilla pues definitivamente no la había oído, ya que había dicho lo mismo que ella.

La chica de pelo corto se inclinó hacia atrás y miró a ambas chicas alternativamente. Fate acababa de parar para descansar y estaba con las manos apoyadas sobre sus rodillas, recuperando el aliento. Hayate miró de nuevo a Nanoha y la vio tragar saliva pesadamente cuando la rubia bebió de su botella y un poco de agua se escurrió de la comisura de su boca hasta el escote. Sonrió con malicia.

- Te la vas a comer con la mirada como sigas así.- Murmuró y Nanoha soltó un respingo porque se había olvidado de que su amiga estaba ahí.- ¿O no?

- ...¿O no, qué? –Preguntó Nanoha, algo perdida. Hayate soltó una risilla.

- Nada, que es muy rápida.

- Sí...

Fate estaba de nuevo en la línea de salida. Dio un par de saltitos para relajarse y miró hacia las gradas, haciendo que su mirada se cruzara con la de Nanoha. Se colocó en posición y su entrenadora le hizo una seña para que empezara a correr mientras la cronometraba desde el final de la pista.

Nanoha se puso de pie cuando la entrenadora soltó un grito de júbilo y Fate empezó a saltar compartiendo la alegría.

- ¿Ha superado su record? –Dijo Hayate.

- Eso parece.

La rubia paró de saltar y habló un momento con su entrenadora, que parecía más entusiasmada que la propia Fate. De nuevo miró hacia las chicas, sonrojándose notablemente para luego apartar la mirada y dirigirse rápidamente al banco, agarró una toalla y se la puso sobre los hombros antes de coger su bolsa y salir casi corriendo.

Nanoha se volvió a sentar con cara de confusión y entonces Hayate fue quien se puso de pie y la miró con una sonrisa.

- Que no se te escape de los vestuarios.- Le guiñó un ojo y empezó a alejarse, despidiéndose con la mano.- Yo me voy a casa, dale la enhorabuena por mí.

La castaña la vio alejarse unos segundos antes de ponerse de pie de golpe.

-.-.-.-.-

Fate cerró el grifo de la ducha y suspiró mientras pasaba sus manos por el pelo para quitar el exceso de agua. No se podía creer que hubiera superado su record personal, pero sólo con ver a Nanoha en las gradas se acordó de aquella noche y tuvo que distraerse como fuera, por eso dio lo máximo y al final el resultado había sido más de lo esperado.

Cogió una toalla y se secó antes de enrollársela para cubrir su cuerpo desnudo y tomar una segunda toalla para su cabello. Tenerlo tan largo era un problema en esos casos. Salió de la ducha secándose el pelo con la toalla por encima, por eso no vio a quien estaba esperándola ahí, sentada en el banco que quedaba al lado de su taquilla.

- Hola.

La rubia dio un salto y la toalla cayó al suelo, por suerte pudo agarrar la que cubría su cuerpo antes de que se cayera también.

- Nano...ha.- Susurró y en seguida apartó la mirada.- Me has asustado.

Se dirigió a su taquilla y la abrió para coger la ropa y vestirse lo más rápido que pudo, aun notaba la mirada de la castaña fija en ella y eso le ponía cada vez más nerviosa, pero por suerte pudo colocarse la ropa sin mayor dificultad.

- Has batido tu record, ¿verdad? –Se había acercado por detrás y alargó una mano para coger un peine de dentro de la taquilla, rozando en el proceso el cuerpo de Fate.- Felicidades.

- Gracias.- Bajó la mirada mientras sentía como la chica le empezaba a peinar el pelo.- ¿Cómo has entrado?

- Le he dicho a tu entrenadora que quería felicitarte.- Fate vio a través del espejo como Nanoha hacía una mueca a sus espaldas.- Está contentísima con tu velocidad, me ha dicho...

Se quedó callada a media frase y sus miradas se encontraron gracias al espejo. Nanoha apartó la mirada y la rubia se sorprendió al ver un ligero rubor en sus mejillas.

- ¿...Qué? –Le apremió.

- Me ha dicho que quiere celebrarlo contigo.- Su voz se volvió un susurro.- Quería invitarte esta noche a cenar, pero...

Centró su atención en el pelo que estaba cepillando, aun no entendía por qué le molestaba tanto la conversación que había mantenido con la entrenadora de su amiga. Sólo habían hablado cinco minutos y Nanoha ni siquiera la conocía, pero sin embargo le había caído fatal y no había podido evitar contestarle cuando le dijo que invitaría a Fate a cenar. Sólo recordar aquellos ojos llenos de brillitos hacía que su ceño se frunciera.

- ¿Pero...? –Volvió a preguntar Fate.

- Pero le he dicho que estarías ocupada...- Alzó la vista y Fate alzó las cejas ante la molestia que vio en los ojos de su amiga.- ...conmigo.- La rubia notó como se sonrojaba y ahora fue ella quien tuvo que apartar la mirada. Nanoha también se sintió incómoda y carraspeó con nerviosismo, aquello había sonado peor de lo que pensaba.- Quiero decir, quería celebrarlo contigo yo primera y...

Un silencio tenso las envolvió mientras la castaña seguía peinando con cuidado aquel cabello que tanto le gustaba. Cuando hubo acabado le dio el peine a Fate y se apoyó en una de las taquillas contiguas, aun sin mirarla. La rubia cerró su taquilla y cogió la bolsa poniéndosela sobre su hombro. Se paró delante de Nanoha y miró el suelo con fijeza.

- Lo siento, pero tengo que ir a comprar una cosa.- Dijo en un susurro. Nanoha se incorporó.- Ya lo celebraremos, adiós.

Fate fue más rápida y empezó a correr hacia la salida, pero la castaña no pensaba darse por vencida así que la siguió con rapidez mientras la llamaba, sin embargo ella cruzó el instituto como una centella y salió a la calle con igual velocidad.

Nanoha iba jadeando detrás de ella, no estaba acostumbrada a correr de ese modo pero tenía el suficiente aguante y determinación como para no dejar escapar a su amiga, necesitaba hablar con ella y eso era lo que pensaba hacer.

La rubia miró hacia atrás mientras corría. ¿Por qué simplemente no dejaba de perseguirla? Vio a lo lejos la parada de autobús e hizo señas al conductor para que la esperase, por suerte el hombre le hizo caso y pudo subir de un salto, con la respiración entrecortada. Sin embargo, para su mala suerte, también decidió esperar a Nanoha.

- Fate...-chan.- Dijo ella intentando recuperar el aliento, mientras el autobús se ponía en marcha.- ¿Por qué?

- ¿Por qué, qué? –Preguntó mientras buscaba una posible salida de ahí.

- ¿Por qué huyes de mi? –Nanoha frunció el ceño cuando la vio dirigirse hacia la puerta de atrás.- ¿Te he hecho algo para que...?

- No.- Su respuesta fue seca y cortante y provocó que el ceño de Nanoha se pronunciara aun más.- No has hecho nada.

- ¿Entonces por qué me rehuyes? –Le acusó.- ¿Me odias?

- ¡Claro que no!

Se quedaron mirándose con fijeza. Nanoha seguía con el ceño fruncido y ahora Fate estaba mirándola igual, sin embargo en los ojos de ambas había cierto dolor. Eran demasiado amigas y se querían demasiado como para seguir con aquella situación tan extraña.

Fate suspiró con alivio cuando el autobús frenó y se abrieron las puertas. Fue a bajar pero la castaña la retuvo agarrándola con el brazo con firmeza. Las puertas se volvieron a cerrar, con el autobús considerablemente más lleno que antes, y Fate se encontró acorralada contra la puerta, con Nanoha delante mirándola con seriedad.

- No te pienso dejar huir.- Sentenció, poniendo una mano a cada lado de la cabeza de ella.- No podrás.

Una curva provocó que la gente que estaba de pie se moviera y ambas quedaron más pegadas. La rubia cerró los ojos mientras notaba el pecho de su amiga contra el suyo, aquella era la peor situación que habría podido imaginarse. Su mente recordó aquella noche en su casa, con Nanoha en la habitación de al lado, cuando ella había estado a punto de...

- Lo siento.

Fate se sintió mejor después de pedirle disculpas. Después de aquella noche se encontró mirando más de lo normal a su amiga, pensando en cosas más que extrañas con ella, con la novia de su hermano, por eso había huido y por eso llevaba cuatro días esquivándola. Pero sin duda no había sido la reacción más inteligente, pues había llevado a esa situación.

- ¿Por qué huyes cada vez que estoy cerca?

Su pregunta fue un susurro y, por algún motivo, no podía dejar de mirar el rostro que tenía delante. Una de sus manos se separó del cristal para apartar un mechón del cabello rubio que aun estaba medio mojado. Fate abrió los ojos y se miraron fijamente. Nanoha descubrió que en esos cuatro días había echado de menos esas pupilas borgoña, que de repente se entristecieron.

- Eres la novia de mi hermano.- Declaró Fate, y Nanoha la miró sin comprender qué tenía que ver aquello.

- ¿Y eso qué? –Negó con la cabeza.- Tú eres mi amiga.

- No quiero meterme en medio.

El autobús volvió a pararse y ellas se apartaron para que la puerta pudiera abrirse. Fate no tardó en bajar del autobús y miró a Nanoha una última vez, mientras la castaña la miraba confusa y la gente bajaba esquivándola.

La puerta se cerró justo cuando Fate daba media vuelta para alejarse de ahí.

-.-.-.-.-

Chrono llenó la taza de su amigo con un poco más de té y éste se lo agradeció con un gesto, mientras seguía leyendo aquel enorme libro y tomaba algunas anotaciones rápidas. Le encantaba trabajar con Yuuno, pues con él seguro que sacaría buena nota, de hecho no hacía falta ni que trabajase él también, pero era demasiado orgulloso como para dejárselo todo a su amigo, así que cogió otro libro y buscó en el índice algo que hiciera referencia al punto que les faltaba. Y en ello estaba cuando el móvil vibró avisándole de que tenía un mensaje nuevo.

Yuuno lo miró por encima de sus gafas y lo vio hacer una mueca al acabar de leer.

- ¿Es Nanoha? –Preguntó volviendo su vista al libro.

- Sí.- Asintió mientras se disponía a contestar.- Sus padres la necesitan en la tienda y no podrá venir hoy. Es una lástima, había preparado chocolate.

El rubio negó con la cabeza y pasó la página del libro mientras sonreía ligeramente.

- Estás obsesionado.- Comentó al cabo de un rato.

- ¿Con qué?

- Con el sexo.

Chrono soltó una carcajada y su amigo lo miró de reojo mientras hacía otra anotación en la hoja. El moreno negó con la cabeza y guardó el móvil.

- No es lo que piensas, cuando está mi madre en casa nos cortamos.- Apoyó la cabeza en una mano y sonrió.- Pero me encanta ver la carita de felicidad que pone cuando hay chocolate.

Cerró el libro que no había ni empezado a leer y jugueteó con un bolígrafo entre sus dedos. Durante unos minutos no se escuchó nada más que las hojas que Yuuno iba pasando mientras apuntaba algunas frases. El bolígrafo con el que jugaba resbaló de sus dedos y cayó sobre la mesa.

- ¿Y tú?

- ¿Yo, qué? –Dijo sin apartar la vista del libro.

- ¿Cuándo piensas probarlo?

- ¿El chocolate? -Yuuno alzó la mirada.- Si me dejas probar ese que tienes guardado, ahora mismo.

El moreno rió de nuevo y se puso de pie mientras Yuuno sonreía. Abrió uno de los armarios de su cuarto y sacó una caja de bombones que llevó hasta la mesa.

- Ten, disfrútalos porque son de los caros.- El chico de gafas cogió uno, brindó con él y se lo metió de golpe en la boca, cerrando los ojos para disfrutar del sabor.- Pero me refería al sexo.

Yuuno cogió un par más de dulces. No es que le desagradaba el tema, ni siquiera le incomodaba pues lo encontraba normal, pero sabía por dónde iría la conversación, siempre iba por el mismo lado y eso sí empezaba a cansarle. Miró a Chrono, con los brazos apoyados en la mesa y mirándolo a la espera de una respuesta.

- No me corre prisa.- Dijo al fin, encogiéndose de hombros.- Ya lo sabes.

- Pero es que siempre dices lo mismo, deberías empezar a buscar alguna chica.- Yuuno frunció el ceño ante el comentario.- ¿Qué te parece Fate?

El rubio suspiró cansadamente. Aquello era absurdo, ahora su amigo empezaría a nombrar a todas las chicas que conocían y él le diría por qué no saldría con ninguna de ellas. Una por una. Miró el libro que tenía delante y lo cerró, ya podía olvidarse de acabar el trabajo para antes de la cena.

- Fate es tu hermana.- Dijo hastiado.- Además es menor que yo y no soy tan pederasta como tú.

- ¡Eh! Sólo me llevo dos años con Nanoha. –Protestó.- Y créeme que eso no se nota en la cama...

Chrono sonrió con malicia y el rubio negó con la cabeza mientras se llevaba una mano a la frente. El tono con el que había hecho aquella afirmación dejaba bastante camino libre a la imaginación. Pero por su salud mental prefirió no seguir ese camino.

- ¿Quieres seguir con el trabajo? –Preguntó, aunque sabía que ahora que habían tocado ese tema, el trabajo quedaba en un segundo plano. Al menos para Chrono.- En serio, no me interesa tu vida sexual…

- Pero si lo digo por tu bien, deberías probarlo.- Alargó la mano y cogió un bombón.- Yo estoy deseando que mi madre no esté para invitar a Nanoha de nuevo y pasarnos toda la noche… Wow, la semana pasada fue brutal. Empezamos en la cama y acabamos en el escritorio.- Yuuno se apartó ligeramente de la mesa y él soltó una carcajada.- Fue genial, y luego por la mañana en la ducha…

La puerta se abrió de golpe. Los dos hombres dieron un respingo y Chrono se giró con rapidez hacia la puerta, para soltar un suspiro al ver a Fate. No le importaba si era ella quien escuchaba, pero su madre le pondría en una situación comprometida, empezando a hablar sobre protecciones y responsabilidad. Como la última vez.

- Hola, Fate-chan.

Yuuno saludó a la chica para romper el ambiente tenso que se había creado en la habitación, ambiente que Chrono no había parecido advertir pero que él sí había notado. Al igual que la mirada llena de resentimiento que Fate le estaba echando a su hermano.

- Hola, Yuuno.- Dijo ella, dirigiendo su mirada al rubio y suavizando la expresión.- Lindy dice que si quieres te puedes quedar a cenar.

- Me haría un favor, no creo que acabemos el trabajo antes de la cena.

La chica asintió con la cabeza y se acercó a la mesa para pillar un par de chocolates y de nuevo miró a su hermano de reojo, con una mirada que esta vez no pasó desapercibida para Chrono. Yuuno la observó con detenimiento mientras volvía a la puerta y salía antes de cerrarla.

- Esta también necesita un novio.- Sentenció el moreno, soltando un bufido.- Últimamente está de un raro...

El rubio se ajustó las gafas y abrió de nuevo el libro. Nunca había visto a Fate lanzar una mirada tan cargada de odio y resentimiento, normalmente era dulce y muy tímida, pero aquellos ojos habían mirado a su hermano como si quisiera fulminarlo ahí mismo. Ni cuando Chrono la fastidiaba y se metía con ella la había visto actuar así.

Alzó sus ojos verdes por encima de las gafas y miró al chico delante de él, que pasaba páginas de forma distraída. Luego miró a la puerta y dedujo que posiblemente la chica le habría escuchado perfectamente. Pasó página, seguramente se había puesto así por oír como su hermano explicaba sus experiencias con su amiga. A veces Chrono era demasiado poco considerado.

- ¿Por qué dices que está rara? -Chrono alzó la mirada y se encogió de hombros.- ¿Ha pasado algo?

- No lo sé, simplemente hace como si no existiera.

- ¿Nanoha no te ha dicho nada? –El moreno negó con la cabeza.

- Ella también está extraña.- Comentó.- Quizá se hayan peleado, no lo sé.

Yuuno suspiró, a veces se preguntaba como su amigo podía ser tan responsable para algunas cosas y tan despreocupado y torpe para otras.

- ¿Y no has pensado en preguntárselo?

El chico cerró de nuevo el libro y miró a su amigo con las cejas alzadas, dándose cuenta de que, como siempre, Yuuno tenía razón.

-.-.-.-.-

La cafetería a la que solían ir estaba cerca del instituto y aunque en su opinión los dulces de la pastelería de su familia estaban más buenos, al menos en aquel lugar no tenía a su madre abochornándola delante de su novio. Nanoha sonrió a la camarera que les trajo los pedidos y se dispuso a atacar su trozo de tarta.

Después del tercer bocado se dio cuenta de que el chico frente ella no paraba de mirarla, de hecho no había ni tocado su propio postre así que masticó cuidadosamente y tragó.

- ¿Qué?

- Estás muy callada.- Observó el chico.

- Lo siento.- Dio un sorbo a su café mientras buscaba un tema de conversación.- Me ha sorprendido que me fueras a buscar, casi nunca lo haces.

- Eso es porque tu instituto me queda un poco lejos y tú normalmente vas con Fate. Pero como últimamente no es así, supuse que me tocaba.

La castaña desvió la mirada y él apoyó la cabeza en una de sus manos, mirándola fijamente. De nuevo se quedaron en silencio. Chrono sonrió satisfecho por haber llevado tan rápidamente la conversación por donde quería.

- Quería preguntarte algo.- Nanoha alzó la vista y sus ojos relampaguearon por un momento.- ¿Le has dicho algo a tu hermana?

- ¿Eh? –Chrono parpadeó confundido, sin saber qué tenía que ver él en eso.- ¿Qué tenía que decirle?

- No sé... algo como que no se meta entre nosotros...- Nanoha suspiró al ver su cara de sorpresa.- Olvídalo.

- Yo no podría decirle algo así.- Él se incorporó y la miró con seriedad.- Me alegra que Fate se haya hecho amiga tuya, antes era muy tímida pero ahora es algo más sociable. No podría decirle que se alejara de su mejor amiga.

La castaña disimuló una risilla amarga al escuchar eso. "Su mejor amiga" decía. Al parecer la rubia ya no pensaba así, pues seguía evitándola siempre que podía. Al menos ahora sabía que no había sido por petición expresa de Chrono, aunque desde el principio sabía que sería así, tenía que comprobarlo.

Pero eso sólo la dejaba en el mismo punto muerto en el que se encontraba antes. La frase que le dijo aquel día en el autobús aun resonaba en su cabeza. La mirada entristecida que le dedicó antes de irse seguía grabada en su memoria. Y Nanoha seguía sin entender nada.

"No quiero meterme en medio."

¿Si Chrono no le había pedido que se alejara de ellos, entonces, qué había pasado para que Fate pensara que sobraba?

- No entiendo nada.- Declaró, abatida.

- ¿Qué ha pasado?

El chico alargó la mano para agarrar la de Nanoha. Ella se quedó mirando aquella mano tan grande en comparación con la suya. Apartó la mirada y con suavidad quitó la mano de ahí para coger el tenedor y juguetear con el trozo de pastel que le quedaba, aunque ya no le apetecía en lo más mínimo.

Fue entonces cuando la vio. Su melena rubia era inconfundible, tan larga que siempre destacaba, recogida por aquella cinta negra en forma de lazo y que provocaba que se meciera a un lado y a otro a cada paso, brillando con la luz. Nanoha se fijó en que la falda de su uniforme también ondeaba en su avance, mostrando sus piernas pálidas y fuertes debido al entrenamiento de su club.

Fate se paró en un semáforo y ella tuvo que tragar saliva cuando pudo vislumbrar la mirada perdida de la chica.

- Chrono... -Nanoha dejó el tenedor aun sin apartar la mirada del ventanal.- ¿Habías quedado con Yuuno, verdad?

Miró al chico con seriedad y éste parpadeó al ver aquella expresión en el rostro de su novia. Sacudió la cabeza para centrarse.

- Er... Sí, ¿por qué?

- Acabo de recordar que he de hacer un recado.- Cogió su cartera y se puso de pie.- Lo siento.

- No, tranquila... ¿Quieres que te acompañe?

- No hace falta.- Nanoha se acercó a él y le dio un beso que en el último momento se desvió hacia la mejilla.- Adiós.

Salió de la cafetería para acercarse a ella apresuradamente, se colocó a su lado justo cuando el semáforo se ponía de nuevo en verde y caminó con tranquilidad mientras la miraba de reojo. La rubia no se había percatado de su presencia y Nanoha hubiera empezado a pensar que era transparente, si no fuera porque la mirada perdida en aquellos ojos borgoñas le decía claramente que su mente estaba en otro lado.

Fate se paró en otra intersección y Nanoha pensó que era buena señal que procurase que no la atropellaran. Miró a ambos lados de la carretera y entonces fue cuando se percató de la presencia a su lado, la miró de reojo y al advertir quien era su expresión cambio a una de perpleja sorpresa. La castaña tuvo que reprimir una carcajada.

- Vaya, ni que hubieras visto un fantasma.- Se burló.

- Nanoha...- Murmuró, aun demasiado sorprendida.- No... ¿Cuándo...? ¿Qué...?

- Llevo un rato a tu lado, pero estabas demasiado distraída.

Un rápido vistazo sirvió para cruzar la calle a toda velocidad. Nanoha soltó un gruñido y empezó a seguirla hasta atraparla, agarrándole de la muñeca para que no se le escapara. Fate se detuvo y la miró antes de bajar la mirada a su agarre y fruncir el ceño.

- Suéltame, he de...

- Me da igual la excusa que pongas.- Ella también la miró con el ceño fruncido.- Si es necesario romperé una ventana para entrar a tu casa y poder hablar contigo.

Fate alzó las cejas ante la expresión determinada de la ojiazul. Estaba tan seria que no dejaba lugar a dudas de que era capaz de cumplir aquella amenaza, de hecho, Fate sabía que cumpliría esa amenaza. Sin poder evitarlo sus labios se curvaron y no pudo contener una ligera risilla que provocó que el rostro de Nanoha cambiara a una amplia sonrisa, contenta por haber logrado hacerla sonreír.

- Está bien.- Dijo la rubia, provocando que ella soltara su agarre y le permitiera empezar a caminar.- Haz lo que quieras.

- Vaya.- Esta vez fue Nanoha quien alzó las cejas.- Deberé amenazarte más seguido.

Su amiga negó con la cabeza, sonriendo de nuevo. Aquella chica era imposible pero lo cierto es que ella ya no se veía con fuerzas para seguir evitándola. Caminaron en silencio durante un buen tramo. Fate era consciente de que aquella situación tan incómoda y tensa la había creado ella misma y deseó volver atrás para reaccionar de otra manera ante sus sentimientos. Estaba segura de que si hubiera hecho como si nada, aquello no hubiera llegado tan lejos.

Nanoha chutó una piedra que había en el camino e hizo una mueca cuando fue a parar contra un coche. La chica a su lado ahogó una nueva risa y ella la miró de reojo.

- Me alegra que sonrías de nuevo.- Comentó con sinceridad.- Y que me hables de nuevo.

- Lo siento.- Bajó la mirada.- No era mi intención que ocurriera esto.

- ¿El qué?

Silencio. Siempre era igual, cuando Fate quería evadir una pregunta simplemente se quedaba callada y guardaba silencio, esperando a que su interlocutor se cansara de esperar una respuesta y cambiase de tema.

Sin embargo Nanoha ya conocía ese sistema de defensa de su amiga y estaba dispuesta a hacerla hablar, así que simplemente cogió aire dispuesta a decir todo lo que pensaba, esperando que Fate decidiera intervenir en algún momento.

- ¿Sabes? –Empezó.- He estado dándole muchas vueltas, está claro que algo ha ocurrido que te ha hecho querer distanciarte de mi, pero después de estos días me he dado cuenta de que no lo soporto. No soporto tenerte lejos.- Se calló un momento, su mirada baja.- Lo siento si tengo la culpa de...

- Tú no tienes la culpa.- Fate se detuvo, mirándola con seriedad, Nanoha la miró confundida.- Tú no tienes la culpa de nada, no debes disculparte, no lo hagas.

- Pero siento que...

- ¡No te disculpes! –La castaña frunció el ceño al escuchar el tono elevado.- Te he dicho que no tienes la culpa.

- ¿Y entonces? –Fate bufó ante su pregunta.- ¿Quién la tiene? ¿Chrono?

La rubia la miró unos segundos antes de empezar a caminar y ella rápidamente la siguió. Esta vez no se le escaparía.

- Chrono tampoco.- Dijo al cabo de un rato, sin detenerse.- Déjalo, Nanoha, suelo darme cuenta cuando sobro y simplemente no quiero estropear lo vuestro.

- ¡Pero es que no sobras! –La cogió de nuevo por la muñeca para que frenara el paso.- ¿Quién te ha dicho eso? ¡Nadie! Ni Chrono ni yo pensamos eso, deja de decir que estropearás lo nuestro, que no quieres meterte en medio, que no quieres estorbar. ¡Fate-chan, nunca estorbarías!

- ¿Y qué hago? –Se detuvo en seco y la encaró.- ¿Qué hago cuando quieras tirarte a tu novio? –Nanoha la soltó sorprendida por el desprecio que escuchó en esa palabra.- ¿Qué hago? ¿Me pongo a filmaros? ¿¡Hacemos un trío!?

Nanoha la observaba perpleja. Fate respiraba con dificultad y miró a su alrededor, advirtiendo con su mirada a quienes se habían detenido al escuchar sus gritos. La gente empezó a caminar disimuladamente y ella echó a andar de nuevo a paso acelerado.

La castaña tardó unos instantes en salir de su asombro. Nunca había visto a su amiga tan exaltada, normalmente Fate era una persona calmada que hablaba con suavidad, pero toda aquella situación había logrado hacerla explotar.

Retomó su camino, había llegado a la calle de la casa de Fate y sin dudarlo caminó hasta ella. Entró en el portal y, justo cuando estaba llamando al ascensor, advirtió a la persona que estaba sentada en las escaleras, con la cabeza entre las manos que mantenía apoyadas en sus rodillas. Titubeó un segundo pero finalmente se acercó a ella.

- Antes has preguntado quién tenía la culpa.- Dijo en un susurro.- La tengo yo.

Alzó su cabeza, mirándola compungida y Nanoha tragó saliva al ver aquellos ojos tan llenos de dolor, brillantes a causa de las lágrimas que la rubia intentaba guardar a toda costa. El ascensor emitió un aviso y las puertas se abrieron llenando el portal con un poco más de luz.

- Fate-chan... –Le cogió de la mano y notó como se estremecía ante el roce.- Ven, mejor hablemos arriba.

La chica asintió y se dejó llevar hasta el ascensor, entraron y se quedaron en silencio. Nanoha la miró de reojo y se la encontró con la vista fija en sus manos entrelazadas, ella también bajó la mirada para observarlas. La mano de Fate era ligeramente más pálida y ella movió la suya hasta entrelazar sus dedos, notando que ambas manos eran prácticamente de la misma medida.

- Lo siento.- Murmuró la rubia.- A veces creo que Chrono te acapara y... Debes pensar que soy una amiga horrible.

- Nunca pensaría que eres una mala amiga.- Le cortó.-

Ella la miró y negó con la cabeza mientras sonreía de manera irónica. Se puso delante y llevó su mano libre a la mejilla de la castaña, su mirada borgoña se encontró contra el azul de Nanoha, quien se sonrojó ante la repentina cercanía de Fate.

- ¿No lo pensarías...? –Susurró, acercándose aun más, provocando que Nanoha tragara saliva.- ¿Ni aunque hiciera esto?

Cerró los ojos y se inclinó contra ella para rozar sus labios con los de la castaña, quien de repente se tensó. Abrió los ojos de nuevo y se miraron unos segundos antes de que Fate volviera a besarla con suavidad. Nanoha parpadeó confundida y se estremeció al sentir la lengua de su amiga recorrer sus labios con lentitud, un escalofrió subió por su espalda y ahora fueron ambas quienes cerraron los ojos. Antes de que pudiera entender lo que ocurría, entreabrió la boca para permitirle el paso y la rubia no se hizo esperar y profundizó el beso.

Las puertas del ascensor se abrieron justo cuando Nanoha empezó a devolver el beso. Sintió la mano de su amiga enredándose en su pelo mientras la acorralaba contra la pared y volvía aquel beso un poco más frenético. Por fin había entendido cuál era el problema. Se separaron para mirarse fijamente, aprovechando para recuperar el aliento.

Fate estaba enamorada de ella.

Las puertas del ascensor se cerraron y sus labios volvieron a unirse.

Y Nanoha no sabía porqué eso le hacía tan feliz.

To be continued...



Notitas varias:

OMG!!! XD Y ahora definitivamente no sé como va a ir esto porque todo lo que tenía planeado se ha ido a tomar por Chu-ru chu-ru chu-ru para-pa XDD

En un principio esto no iba a ser así, de hecho en mi opinión ha quedado un poco ohtehdrama, pero creo que la cosa tenía que seguir así... o la cosa opinaba que tenía que seguir así porque se ha escrito un poco sola...

Por los reviews veo que os parece un sacrilegio unir a Chrono y Nanoha... lo siento, pero no lo entiendo XD porque en muchos fics Nanoha está al principio con Yuuno, es parte de un argumento simplón y yo sólo he cambiado al sujeto X para darle más drama al asunto xD ¡Ahora Fate ha de luchar contra su hermano y no contra un hurón! Entiendo que pueda parecer una blasfemia que se acuesten pero en cierta parte es normal, ¿no? Son novios, llevan tiempo saliendo, son adolescentes, Chrono está hormonado hasta las cejas... xD De hecho esto último se demuestra en la conver de sexo entre Yuuno y Chrono que creo que no me ha quedado tan mal como pensaba en un principio... de hecho tenemos:

¡¡Toma falsa!! XD

La puerta se abrió de golpe. Los dos hombres dieron un respingo y Chrono se giró con rapidez hacia la puerta, para soltar un quejido al ver a Fate. La rubia parpadeó en el umbral, mirando con las cejas alzadas al chico de gafas, quien estaba de pie, enfundado en un vestido negro con un perturbante escote y una raja que dejaba gran parte de la pierna pálida del chico al descubierto. Por no hablar del carmín en sus labios y el pelo recogido en un moño.

Yuuno sonrió y alzó la bandeja de bombones que sostenía en una mano, la pirámide de envoltorios dorados resplandeció bajo la luz de la lámpara.

- ¿Un Ferr*ro?

Fate apartó la mirada de aquella extraña visión y se centró en mirar con enfado a su hermano, quien la miraba con una sonrisa nerviosa.

- ¡Te he dicho mil veces que no cojas mis vestidos para transvestir a Yuuno!

Es cuestión de buen gusto... XDDDD Ni preguntéis...

En fin, nada más... ¿Qué os parece como va la cosa? Creo que se me va a alargar un poco más de lo esperado... *sigh* y yo de exámenes.

PD.- Gracias mil a Tifa_Lock por ayudarme con mis peleas contra Porqués y gerundios XD