Hayate charlaba animadamente, contando alguna de las típicas batallas que sufría en su casa cada mañana. Nanoha no le estaba prestando demasiada atención, se había perdido cuando Signum había montado un equipo de búsqueda para encontrar su ropa interior. Dio un respingo cuando notó la mano de su amiga en su hombro.

- ¿Me escuchas? –Preguntó Hayate.

- ¿Eh?

La chica de pelo corto suspiró de nuevo. Ya se había imaginado que Nanoha llevaba un buen rato perdida en sus pensamientos.

- Te decía que la sonrisa que tenía Vita era bastante sospechosa, pero olvídalo.

- Lo siento.

Nanoha bajó la cabeza y jugueteó con el asa de su cartera. Estaban apoyadas en una pared, en aquel mismo sitio donde cada mañana quedaban para ir todos juntos a clase. Llevaban un rato esperando al resto de sus amigos pero en el fondo Nanoha no quería estar ahí. Miró al final de la calle, con cierto alivio al ver que no aparecían quienes faltaban.

-Quizá debamos adelantarnos.- Sugirió, echando un rápido vistazo al reloj.- O nosotras también haremos tarde.

Hayate comprobó la hora en su reloj y estaba a punto de acceder cuando una voz masculina las llamó desde lejos.

- Ah, ahí están.- Sonrió, saludando a Chrono con la mano.


Sister-in-law
-III-

Nanoha tragó saliva mientras los veía acercarse. El chico estaba algo más avanzado y las saludaba con el brazo alzado. Y detrás, ella. La vio alzar la mirada y bajarla en el preciso instante en el que sus ojos se encontraron. La castaña también apartó la vista algo cohibida.

Chrono se acercó a ellas y las saludó sin fijarse en la repentina atención que Nanoha había encontrado por el suelo, le cogió de la barbilla para alzarle la cara y unió sus labios a los de ella. El cuerpo de la chica se tensó ante el contacto pero él se separó como si nada ocurriese, dirigiéndose a Hayate que pedía una explicación de por qué habían llegado tarde.

Nanoha se giró lentamente para mirar a Fate y un escalofrío recorrió su espalda al ver sus ojos rubíes fijos en ella, sin aquel brillo característico que siempre tenían. La sonrisa tímida que normalmente adornaba el rostro de la rubia, había sido sustituida por una expresión seria y fría que le hizo tragar saliva.

- ¿Vamos tirando? –Preguntó Hayate a su espalda, pero Nanoha no podía moverse.

Fate dejó de mirarla y su expresión se volvió una máscara sonriente antes de dirigirse a Hayate y dejar atrás a Nanoha.

El camino al instituto se hizo especialmente largo para ellas, quienes no paraban de lanzarse miradas de reojo mientras se mantenían más calladas de lo normal. Hayate había vuelto a la historia de la ropa interior de Signum y Chrono se estaba riendo con la anécdota cuando giraron una esquina y el edificio se hizo visible al final de la calle. Ambas soltaron un suspiro de alivio a la vez y se miraron con sorpresa por ello.

Nanoha fue a cruzar la verja sin pensárselo pero algo la retuvo. Miró con horror la mano en su cintura y luego a Chrono, quien la había pegado a su cuerpo mientras sonreía.

- Sé que vas algo tarde, pero quiero mi despedida.- La castaña miró a sus compañeras en busca de una salida pero el rostro inexpresivo de Fate y la mirada felina de Hayate no le ayudaron.- ¿Por qué no te pasas luego por casa? Mi madre llegará tarde...

No hacía falta ser un genio para captar claramente el significado oculto de aquella frase. Los ojos azules de Nanoha se desviaron automáticamente hacia Fate, quien se había girado para empezar a caminar hacia clase. Hayate le sonrió y decidió seguir a la rubia para dejarles intimidad.

- Yo... –Volvió a mirar al chico. Chrono la observaba con una sonrisa y Nanoha sintió como la mano que mantenía en su cintura empezaba a subir lentamente por su espalda.- No lo sé... no creo que pueda.

La mano de él se detuvo y la sonrisa se borró de su rostro. La castaña se mordió el labio al ver su cara de decepción pero pronto Chrono volvió a sonreír.

- Bueno, si no puedes no pasa nada.

La campana del instituto sonó a sus espaldas y ambos miraron hacia el recinto. El moreno echó un vistazo al reloj e hizo una mueca.

- Vas a llegar tarde.- Observó ella.

- Sí... –Se inclinó para darle un beso rápido antes de alejarse a toda prisa.- ¡Nos vemos!

Nanoha le despidió con la mano mientras lo veía marcharse y soltó un suspiro cansado antes de empezar a caminar a paso rápido hacia el edificio. Aquello estaba resultando mucho más incómodo de lo que había imaginado que sería.

Alcanzó a las demás en los casilleros de la entrada. Fate estaba cerrando ya su taquilla mientras la castaña la esperaba un par de pasos más lejos, buscando algo en su cartera.

- ¿Por qué no vienes tú también a casa? –Preguntó la rubia a Hayate y ésta, al alzar la cabeza para mirarla, vio a Nanoha detrás de Fate.- Podemos jugar al Soul Calibur, así al menos no los escucharé.

Hayate se sorprendió al ver una amarga sonrisa en el rostro de la rubia. Aquella mueca torcida no tenía ninguna similitud con su habitual sonrisa y rápidamente sus ojos miraron por encima del hombro de Fate para echar un vistazo a la chica que estaba detrás. Nanoha se había quedado helada y su rostro estaba completamente pálido mientras la rubia se alejaba sin haber notado su presencia. Hayate dudó un instante pero empezó a caminar detrás de su amiga y dejó a la castaña ahí.

Una vez a solas Nanoha abrió su casillero y cambió los zapatos sin demasiado miramiento. ¿Cómo había podido olvidar que Fate siempre estaba en casa cuando ella se quedaba a dormir con Chrono? Se pasó una mano por el pelo y cerró los ojos mientras cogía aire y lo soltaba lentamente. No quería ni imaginarse lo difícil que debía haber resultado aquello para la rubia, normal que decidiera alejarse de ella, Nanoha nunca había advertido sus sentimientos y había sido una desconsiderada sin saberlo.

¿Qué habría hecho ella en su lugar? ¿Si fuera Fate quien estuviera en la habitación de al lado con su hermano? Parpadeó y cerró el casillero de un portazo al darse cuenta de que, en todo caso, tendría que haber pensado en Chrono con su hermana. Aquello estaba confundiéndola demasiado.

-.-.-.-.-

Fate estaba mirando por la ventana, ajena a la explicación del profesor. Su mente no paraba de recordarle la peor metedura de pata que podría haber hecho nunca. ¿En qué maldito momento se dejó vencer por sus deseos de besar a Nanoha? ¿Por qué lo había hecho? Ahora la situación era peor que antes.

Pasó la lengua por sus labios casi con lascivia. No podía evitar recordar el beso que le robó a su mejor amiga ni las sensaciones que le recorrieron al hacerlo. Y después de aquello había salido corriendo sin decir una palabra.

La rubia se llevó una mano a la frente y se dio un par de golpecitos disimuladamente, el compañero a su lado la miró algo extrañado pero ella sólo le sonrió algo sonrojada antes de volver a sus pensamientos. Si se hubiera quedado podría haberse inventado cualquier excusa, podría incluso haberse echado a reír mientras decía que era una broma, seguro que Nanoha se hubiera creído eso antes que cualquier otro motivo. Pero no. En cuanto sintió como la lengua de Nanoha buscaba la suya se olvidó por completo de todo, y el beso se volvió demasiado pasional como para enmascararlo en una broma. Peor aun cuando se separaron y sus ojos se encontraron con aquellas pupilas azules que tantas sensaciones despertaban en ella últimamente.

Simplemente no pudo hacer otra cosa que huir.

Miró hacia Nanoha. La chica estaba dando golpecitos con el bolígrafo sobre la mesa, aparentemente atenta a la clase, pero Fate sabía por ese gesto que en realidad no estaba prestando la más mínima atención a la lección. Sin dejar de mirarla dejó caer la cabeza contra la mesa y su cabello rubio se desparramó por la madera. Esa mañana iba dispuesta a hablar con ella, pero al verla besándose con Chrono había sentido tal rabia, que había preferido no dirigirle la palabra. Por no hablar de aquello que le había propuesto su hermano a la castaña. ¿Aceptaría? Hayate le había dicho que no podría quedarse así que volvería a estar a solas con la pareja. Fate cerró los ojos e hizo una mueca al pensar en lo que le esperaba si Nanoha iba esa noche a su casa, no creía que lo aguantara. Empezaba a odiar a Lindy por faltar tanto en casa.

Una sombra le hizo abrir los ojos y levantar la mirada para ver qué era sin demasiado interés. Se incorporó de golpe mientras se sonrojaba notablemente.

- ¿Se duerme, señorita Harlaown? -Preguntó el profesor, cruzado de brazos delante de ella.

- Sí... ¡Digo, no! -Se corrigió pero la clase ya había estallado en carcajadas.

El hombre le dio un golpe en la cabeza con la libreta de notas y volvió al frente de la clase mientras pedía al resto de alumnos que dejaran de reír. Fate sintió como le ardían las mejillas de vergüenza y se hundió en la silla al ver como Nanoha intentaba disimular una risilla.

-.-.-.-.-

Nanoha se dejó caer en su cama con un suspiro. El día había sido bastante largo y estaba agotada, tanto física como mentalmente. En un par de ocasiones Fate se había acercado a ella y había abierto la boca para decir algo, pero finalmente siempre la cerraba mientras apartaba la mirada y Nanoha la veía alejarse completamente sonrojada. Por su parte ella también había intentado hablar con la rubia pero el resultado fue similar. Ante aquellos ojos escarlatas era como si su cerebro se bloqueara y se empeñara en recordarle el sabor de los labios de su amiga.

Rodó por la cama hasta quedar boca arriba, mirando el techo. Le iba a resultar difícil pero tenía que aclarar lo sucedido, tenía tantas cosas que preguntarle... ¿Por qué la había besado? ¿Qué había significado para ella? ¿Desde cuándo se sentía así? O lo peor de todo, ¿había sido sólo una broma? Sin embargo también se hacía preguntas a ella misma, como por ejemplo aquella que llevaba formulando una parte de su mente a la que prefería ignorar, una pregunta que resonaba en su cabeza desde que Fate salió corriendo después de besarla.

¿Por qué no podía olvidar el sabor de sus labios?

Se puso de pie de un salto y se cambió el uniforme rápidamente antes de salir camino a la tienda de su familia. Su madre estaba sirviendo en una mesa cuando la vio entrar y la saludó con la mano, Nanoha le hizo un gesto diciendo que iba a ponerse el delantal de trabajo y se dirigió a la trastienda saludando a su padre en el camino. Abrió la taquilla que había en el pequeño cuarto y sacó uno de los delantales negros con el nombre de la pastelería. Mientras se lo colocaba miró con fijeza su reflejo en el espejo que había en la puerta. Su mirada se perdió en sus ojos mientras nuevamente su mente divagaba en aquel beso del día anterior.

Si se centraba un instante en el recuerdo aun podía sentir con claridad la mano de Fate entrelazada con la suya. Podía notar incluso su calor o el roce suave de sus dedos en su mejilla. Pero sobre todo podía sentir sus labios. Se llevó la mano a la boca y pasó las yemas de sus dedos por sus labios, sin esforzarse demasiado podía sentir la lengua de Fate desplazándose por ellos. Podía ver su rostro a escasos centímetros, sus ojos borgoñas fijos en los suyos, podía notar su aliento... Podía sentirla.

- ¿Nanoha? –La nombrada dio un respingo y miró con asombro a la figura que la observaba desde la puerta.- ¿Qué hacías? Parecías absorta.

- N-nada, sólo estaba...- Miró de reojo al espejo y cerró la taquilla.- Nada.

Su madre sonrió de medio lado provocando que se sonrojara. Momoko se parecía bastante a Nanoha, o más bien ella se parecía a su madre, pero a diferencia de Nanoha la mujer era bastante más perspicaz. Y la expresión perdida y el gesto con el que se había encontrado a su hija eran un par de pistas indiscutibles sobre el qué pensaba. Además el sonrojo de su cara se lo confirmaba.

- ¿Estabas pensando en Chrono-kun? –Ante la mención del nombre la chica palideció mientras su madre se acercaba a colocarle bien el delantal.- Me sorprende verte aquí, pensé que habrías quedado con él.

- Quería... ayudar un poco.

Nanoha no pudo mirar a su madre a la cara. Se suponía que debería estar pensando en Chrono, sí, no en su hermana, no en los labios de Fate. Pero ni siquiera cuando Chrono le dio su primer beso se había sentido así. Se vio arrancada de nuevo de sus pensamientos cuando Momoko le puso una mano en el hombro y le sonrió cálidamente.

- Miyuki ha preparado ese pastel de chocolate que te gusta tanto, luego podrás comer un trozo.

La chica asintió con una sonrisa y salió con su madre para atender a los clientes. Tenía que reconocer que la pastelería se había hecho bastante famosa en la zona y a esas horas estaba llena de gente, la mayoría madres que venían de recoger a sus hijos del colegio, o chicas que acababan de salir del instituto y hacían una parada con sus amigas.

Estuvo bastante ocupada durante un buen rato y eso era precisamente lo que quería cuando decidió pasar la tarde ayudando a su familia. Estar ocupada no le dejaría tiempo para pensar en cosas que la confundieran.

El sol se estaba empezando a ocultar cuando la campana que había sobre la puerta sonó y ella se giró para dar la bienvenida al nuevo cliente. Pero las palabras no lograron abandonar su boca.

- Hola.- Saludó Fate desde la entrada, aun con el uniforme y con la bolsa de entrenamiento en el hombro.

Nanoha se acercó a ella y notó el sonrojo que se extendía por las mejillas de su amiga, así como algunas gotas que escurrían de su pelo medio mojado. Seguramente venía directa de su club.

- Hola...- Murmuró la castaña sin saber muy bien qué más decir.

Se quedaron de pie una delante de la otra. La atmósfera tensa e incómoda que se empeñaba en acompañarlas desde hacía unos días estaba de nuevo presente, como una molesta presencia de la que no podían deshacerse.

- ¡Hola Fate-chan! –La voz de Momoko las sobresaltó a ambas. La mujer se acercó y le dio un golpecito a su hija.- ¿No piensas decirle que se siente? –Bromeó y guió a la rubia poniendo una mano en su espalda.- ¿Qué quieres, Fate? Hoy invita la casa.

- Siempre invita la casa.- Observó Nanoha con una sonrisa burlona.

- Para mí es un placer.- Admitió la rubia sonriendo con un leve sonrojo.- Me encantan vuestros pasteles.

- Eres un encanto, Fate-chan.- Sonrió Momoko ante el cumplido.- Espera aquí, te traeré un trozo del pastel de Miyuki.

- ¡Tráeme otro a mi! –Exclamó Nanoha pero la mujer ya se había marchado.- Espero que me haya oído, a veces está en su mundo.

- Os parecéis mucho.- Rió Fate, sentándose en la mesa.

- ¡Oye! No es cierto.

La castaña hizo un puchero mientras se sentaba y eso provocó una leve carcajada de su amiga. Ambas se quedaron mirando ahora con más calma, la tensión se había esfumado de repente y volvían a ser las buenas amigas de siempre, sin problemas ni confusiones de por medio. Sonrieron contentas de notar que, a pesar de todo lo ocurrido esos días, seguían llevándose igual de bien y mantenían aquella complicidad que habían encontrado en la otra desde un principio.

La madre de Nanoha no tardó en venir con un par de trozos de pastel y los dejó en la mesa. Fate se lo agradeció y se quedó mirando a la mujer que se alejaba después de sonreírle. Cuando dijo que Nanoha y su madre se parecían no lo decía en broma, ambas tenían la misma sonrisa cálida y físicamente se semejaban bastante. De repente la rubia se encontró preguntándose si su amiga sería así cuando creciera, una madre amable y sonriente. La miró de reojo y disimuló una sonrisa, seguramente sería una madre muy estricta. La sonrisa se borró de su rostro cuando pensó en la posibilidad de que el padre fuera Chrono.

- Venía a disculparme por lo de ayer.- Dijo directamente, sin rodeos, y Nanoha se tensó ligeramente en su silla.- Siento lo que ocurrió, no debería haberlo hecho.

La seriedad en el rostro de Fate desconcertó a la chica por un instante. Debajo de aquella máscara de ceño fruncido y mirada decidida era difícil leer lo que realmente pensaba. De hecho Fate siempre había sido difícil de leer y, ahora que pensaba que empezaba a entenderla un poco más, Nanoha se daba cuenta de que en realidad no la conocía tanto como se imaginaba.

Ese pensamiento y las palabras de la rubia provocaron que bajara la mirada un poco apenada.

- ...¿Por qué te disculpas?

Fate parpadeó, su expresión seria se quebró y la miró desconcertada. ¿No era eso lo que debía hacer, disculparse? La besó sin más y encima salió corriendo sin darle una explicación, ni siquiera habían podido dirigirse la palabra en todo el día por culpa de su acción. ¿No le tocaba disculparse?

- Bueno... –Carraspeó y volvió a su expresión seria.- Pensé que debía disculparme por mi comportamiento, ayer hice algo de lo que no estoy muy orgullosa y...

- ¿Te arrepientes de haberme besado? –Nanoha no supo por qué aquello le había dolido tanto, ni por qué su voz había salido tan cortante.- ¿Es eso?

- ¡No! –Fate cogió aire y lo dejó ir lentamente. Aquella conversación estaba siendo más extraña de lo que se imaginó- Mira, Nanoha... No tenía ningún derecho a...–Se sonrojó.- ...Bueno, a besarte. En aquel momento lo hice sin pensar y la verdad es que me preocupa lo que puedas pensar al respecto. Dejando a parte lo que sienta yo, no quiero que todo esto destruya nuestra amistad y... y no quiero que estropee lo que tienes con Chrono.

Se miraron unos segundos. Fate parecía algo nerviosa y avergonzada, pero la seriedad y sinceridad de sus palabras se anteponían a eso. Nanoha bajó la mirada y se quedó en silencio un segundo, sin saber muy bien qué decir.

- Verás, Fate-chan, desde ayer... –Titubeó un instante y se mordió el labio buscando las palabras.- He estado pensando y...

La rubia se puso de pie y ella la miró con asombro. Por un instante los ojos borgoñas brillaron con algo similar al pánico.

- ¿Sabes? –Fate miró a su alrededor, incapaz de mirar a su amiga.- Lo mejor será que olvidemos lo que pasó. Fue un error por mi parte, un error que nunca debí haber cometido. En serio, Nanoha, olvídalo por favor.- La miró de nuevo y esta vez su expresión era casi una súplica.- Olvídalo y volvamos a estar como antes, como si nada hubiera ocurrido. Será lo mejor para ti y... y para Chrono. Será lo mejor para todos.

- Fate-chan... -Nanoha se levantó rápidamente pero la chica ya se estaba alejando de ella.- ¡Fate-chan!

La alcanzó llegando a la puerta, la cogió del hombro pero ella se resistió y se apartó negando con la cabeza. La castaña tragó saliva sin saber qué hacer.

- Sólo, por favor, no te alejes de mí...

Nanoha se quedó estática en la entrada mientras la chica salía prácticamente corriendo de allí y se alejaba entre la gente. Se quedó un instante sin saber si seguirla o no hasta que su madre apareció a su lado y le puso una mano en el hombro. La chica la miró aturdida y Momoko la observó con curiosidad, preguntándole por lo sucedido sin necesidad de palabras.

De repente frunció el ceño, cansada de que Fate siempre hiciera lo mismo y saliera corriendo. Se quitó el delantal con un gruñido de frustración y se lo dio a su madre, quien lo aceptó en silencio y la vio alejarse de ahí en dirección a su casa.

Momoko entró de nuevo a la tienda y soltó un suspiro al ver, en una mesa vacía, dos trozos de tarta sin tocar.

To be continued...



Notitas varias: Yo debería de estar estudiando en plan a muerte, peeeeeero, el NanoFate a veces se antepone a los deberes XD Otro cap... en el que no he contado ni la mitad de lo que quería...U De hecho se podría decir que es un cap de transición (que suena más pro que 'de relleno' xD) dónde sólo explico "el día después de" XD y aunque quería poner un par de cosas más, una vocecita (de las muchas que hay en mi cabeza) me ha obligado a dejarlo ahí. Así que parece que al final la cosa se va a alargar de mala manera, vaya por diox.

En el próximo prometo que habrá cosas más interesantes -alzamiento sutil de ceja- y es que Nanoha se ha cansado de la situación. Y ya sabemos lo que pasa cuando The white devil se cansa de la situación. ¡Que hay SLB para todos! XD

Como parece que la cosa de las tomas falsas gustó...

¡Toma falsa II!

Hayate charlaba animadamente, contando alguna de las típicas batallas que sufría en su casa cada mañana. Nanoha no le estaba prestando demasiada atención, se había perdido cuando Signum había montado un equipo de búsqueda para encontrar su ropa interior.

- Así que nos dividimos en grupos.- Contó Hayate.- Vita y yo miramos en la planta de arriba, Shamal y Signum buscaban por la de abajo y nos hemos pasado como una hora buscando la dichosa ropa interior de Signum, no me ha dado tiempo ni a desayunar, pero la mujer es fan de la lencería y parecía un verdadero demonio. ¡Cualquiera se negaba a ayudarla a buscar su colección! -Nanoha parpadeó al escuchar ese dato. ¿Desde cuando Signum tenía una colección de ropa interior?- El caso es que al parecer Shamal se cansó de buscar y se escaqueó al jardín... y entonces encontró la lencería.

- ¿En el patio? –Preguntó la castaña extrañada, y Hayate asintió mientras se aguantaba la risa.

- En la caseta de Zafira.- Rió.- El pobre estaba sentado al lado con cara de pena porque no podía entrar de la cantidad de sujetadores que abarrotaban su casa. De hecho incluso la desbordaban, muchos conjuntos estaban encima del tejado.- Ambas chicas soltaron una carcajada, Hayate al recordar la estampa y Nanoha al imaginársela.- Zafira ha sufrido la ira de Signum y eso que posiblemente el perro no tenía ni idea de qué hacía toda esa ropa interior en su caseta.

Nanoha se había quedado mirando un punto perdido en el suelo. La imagen de un montón de ropa interior había invadido su mente y por alguna razón aquella imagen se distorsionó hasta adoptar la forma de Fate en un conjunto de lencería negro, posando con mirada lujuriosa y sonrisa provocativa. La castaña se sonrojó con violencia al imaginarla encima de una cama enorme con aquel conjunto y dio un respingo cuando notó la mano de su amiga en su hombro.

- ¿Me escuchas? –Preguntó Hayate y la expresión embobada, sonrojada y lasciva de su amiga le hizo soltar un suspiro.-Te decía que la sonrisa que tenía Vita era bastante sospechosa, pero olvídalo, la tuya lo es más.

- Vale... -Nanoha bajó la cabeza y jugueteó con el asa de su cartera.- ¿Crees que Fate aceptaría un conjunto de lencería negro para navidad?

¡¡Feliz Navidad!!

PD.- Por cierto, con Ferr*ro de la toma anterior me refería a una marca de bombones. El anuncio antes lo hacía Isabel Preysler, de ahí la coña xDDD