Metió el lápiz en su estuche y se estiró pesadamente mientras soltaba un quejido por tener todos los músculos agarrotados. Movió sus muñecas de forma que sus huesos soltaron un fuerte crujido ante el movimiento, pasarse toda la hora tomando apuntes a la desesperada era bastante agotador.
Abrió su cartera y rebuscó hasta dar con un zumo, puso la pajita y empezó a beber mientras se dirigía a la ventana. El cielo estaba algo nublado, pero había parado de llover y eso le hizo soltar un suspiro. Estaba demasiado cansada para entrenar pero al parecer la lluvia ya no le servía de excusa.
Se volvió hacia la clase y se recostó en el cristal mientras bebía de su zumo. Muchos alumnos ya habían recogido y se habían ido, así que el lugar estaba prácticamente vacío. Su vista se dirigió hacia Nanoha. Inconscientemente siempre la buscaba y últimamente en más de una ocasión se la encontraba mirándola, cosa que provocaba que ambas apartaran la mirada rápidamente.
Tal y como acababa de ocurrir.
Fate sintió como sus mejillas se enrojecían de nuevo mientras miraba en dirección opuesta a la que sus ojos se dirigían hacía unos segundos. Se reprendió mentalmente por haber vuelto a apartar la vista pero, a pesar de esas miradas furtivas que cada vez se hacían más frecuentes, tenía que admitir que después de la visita de la rubia a la cafetería de Nanoha las cosas habían vuelto a la normalidad.
O al menos en apariencia.
Sister-in-law
-IV-
Sus ojos rojizos se dirigieron tímidamente de nuevo en busca de su amiga. Nanoha estaba recostada en una mesa y la miraba fijamente, provocando que por poco volviera a apartar la mirada al encontrarse con sus ojos. Sin embargo esta vez ninguna de las dos rompió el contacto visual.
Las pupilas azules de la castaña se desviaron momentáneamente hacia un lado, y Fate se fijó en que Hayate estaba sentada en frente de la chica, diciéndole algo. De hecho llevaba ahí desde el principio aunque no la hubiese visto. Nanoha asintió a lo que le decía su amiga y sonrió mientras Hayate se ponía de pie.
El brick de zumo hizo un ruido de succión cuando se acabó y Fate lo apartó de sus labios mientras veía a Nanoha acercarse directamente hacia ella.
- Hey, Fate-chan.- La nombrada miró a Hayate, quien también se había acercado hasta ahí.- Nanoha dice que podemos invadir su casa para hacer un torneo, ¿te apuntas?
- Y-yo...- Balbuceó, sorprendida por la proposición.- Tengo entrenamiento.
- Te esperamos.- Dijo la chica.- ¿Verdad, Nanoha?
La nombrada alargó la mano y le arrebató el zumo. La rubia abrió la boca cuando Nanoha se llevó la pajita a los labios, sorbió con cuidado e hizo una mueca al ver que no quedaba bebida. Fate cerró la boca completamente sonrojada mientras Nanoha le pasaba el cartón con una sonrisa ladeada.
- No me has dejado nada.- Protestó.- Hayate también tiene que hacer cosas en su club. Anda, ve a entrenar, te esperamos aquí. Luego podemos pasar por el Midori Ya para llevarnos un pastel, ¿vale?
Asintió distraídamente, más por inercia que por realmente pensar en su acción. Sus amigas sonrieron y se alejaron dejándola ahí, aun medio aturdida. ¿Nanoha acababa de darle un beso indirecto? Negó con la cabeza para dejar de pensar en estupideces. Seguro que lo había hecho sin darse cuenta. Seguro que aquella extraña mirada que le había dirigido cuando sus labios rozaron la pajita había sido su imaginación. Seguro que aquella sonrisa se le había antojado provocativa porque estaba empezando a tener serios problemas mentales.
Miró el zumo en la mano y lo apretó antes de caminar hasta su mesa y coger la bolsa. Salió de la clase y lanzó el cartón vacío a la papelera mientras se dirigía a entrenar.
Más quisiera ella que Nanoha le diera un beso... directa o indirectamente.
-.-.-.-.-
Cuando volvió al aula se sorprendió al encontrarse únicamente con Hayate, quien alzó la vista de la revista que estaba leyendo sólo un segundo para ver quién era. La rubia dejó su bolsa de deporte sobre una mesa y se acercó a la chica mientras buscaba con la mirada algún indicio de Nanoha.
- No sé dónde está.- Dijo Hayate, antes de que pudiera preguntarle nada.- Cuando he vuelto ya no estaba.
Fate asintió con la cabeza mientras comprobaba la hora en su reloj. Era más pronto de lo habitual. Se había dado prisa al acabar el entrenamiento porque realmente se moría de ganas de volver a pasar tiempo con Nanoha, tal y como lo hacían antes. Antes de que a ella se le ocurriese la estupidez de enamorarse de la castaña.
Suspiró y echó un vistazo rápido a la ventana mientras daba media vuelta. Hayate bajó la revista al notar como se alejaba completamente decidida hacia la puerta.
- ¿Dónde vas?
- A buscarla.- Dijo simplemente.
- ¿Sabes dónde está?
Fate se paró en la puerta y apoyó una mano en el marco mientras miraba el suelo con una sonrisa torcida. Claro que sabía donde estaba. Si no estaba en clase esperando a que acabase su entrenamiento, entonces sólo quedaba un sitio donde pudiera estar.
- Ven.
Hayate se puso de pie y dejó la revista sobre una mesa mientras se apresuraba para alcanzar a la rubia, cuyo paso decidido dejaba en evidencia que sabía donde iba.
- ¿Sabes dónde está? –Repitió la castaña al llegar a su lado.
- Se ha despejado el cielo.- Hayate alzó una ceja ante sus palabras. Fate vio su expresión confundida y sonrió.- Esta mañana llovía, pero ahora el cielo está despejado y gracias a la lluvia el aire está limpio de contaminación. El cielo se debe de ver perfectamente, ¿no crees?
- Ya... –La chica la miró como si se hubiera vuelto loca.- ¿Y qué pasa con eso?
- A Nanoha le gusta el cielo.
La ojiazul fue a preguntar pero entonces se fijó en el camino que habían tomado y todo encajó en su mente. Su boca se abrió en un "oh" silencioso y eso provocó que Fate soltara una risilla.
Empezaron a subir una larga escalera y Hayate sonrió al mirar hacia arriba. Nunca se le hubiese ocurrido buscar a Nanoha ahí porque, para empezar, no sabía que a la chica le gustase el cielo ya que no solía hablar demasiado de ella misma. De hecho ninguna de las tres solía hablar demasiado de su vida privada. Y seguramente por eso se llevaban tan bien.
- ¿Cómo lo sabes? –Dijo al ver la puerta del final. Fate la miró sin entender la pregunta.- ¿Cómo sabes que le gusta el cielo?
- Porque siempre lo está mirando.
Hayate sonrió. Tenía que admitir que nunca se había fijado en ese detalle, a pesar de que conocía a Nanoha desde hacía más tiempo que la rubia.
- Te fijas mucho en ella.
Fate se detuvo con la mano en la manivela y miró de reojo a la chica, quien sonreía de forma despreocupada. A veces Yagami Hayate le desconcertaba con sus comentarios ya que nunca sabía cuando iban con segundas intenciones. Aunque probablemente siempre iban con segundas intenciones.
- Sí... –Admitió mientras giraba la manivela.- Demasiado.- añadió en voz baja para que no la escuchase.
Tal y como esperaba Nanoha estaba sentada contra la pared de al lado de la puerta, aprovechando que la cornisa del tejado había dejado un hueco de suelo seco. Sus ojos azules se apartaron del cielo para cruzarse con las pupilas rojas unos segundos antes de volver a mirar hacia el cielo.
- ¿Ya me he vuelto a despistar? –Preguntó Nanoha con una sonrisa.- A veces no me doy cuenta del tiempo que paso aquí.
- No.- Fate negó con la cabeza, también sonriendo.- Hoy he salido antes del entrenamiento.
- Oh...
Hayate se asomó ligeramente por encima del hombro de Fate, ya que ésta se había parado en medio de la puerta y no le dejaba pasar. Nanoha seguía mirando el cielo, con una expresión extrañamente serena y no se atrevió a romper el silencio en el que se habían hundido. Una brisa las sacudió y agitó los cabellos de las chicas y Hayate tuvo que apartarse del pelo rubio que le iba a la cara.
- ¿Qué haces aquí? –Preguntó Fate, sin dejar de mirar a la castaña.
- Miro el cielo...
- ¿Qué haces aquí? –Nanoha miró a la rubia por la pregunta.- Hoy hace frío, así que algo debe de haber pasado para que estés aquí.
- Sólo quería pensar.
La chica de pelo corto aprovechó que Fate había dado un par de pasos al frente y se colocó bajo el umbral de la puerta, manteniéndose resguardada del viento frío. Miró a Fate y luego a Nanoha, quien había vuelto a fijar su vista en el cielo. Hayate alzó las cejas al ver la complicidad que había entre ambas, como al parecer Fate entendía a la perfección a Nanoha y como ésta sonreía ante la agudeza de su amiga.
- Nanoha... –Cerró sus ojos borgoñas al acordarse de que Hayate seguía detrás de ella, no era momento para hablar de sus problemas.- ¿Vamos?
- Ha venido Chrono a verme.- Fate se tensó notablemente y desde la puerta Hayate alzó las cejas ante el gesto de la rubia.- Me ha llamado poco después de que os fuerais. Ha venido a buscarme a la puerta ya que últimamente no me paso demasiado por su... por vuestra casa.- Nanoha suspiró.- Me ha sonreído y me ha dicho "Tenía ganas de verte, últimamente no quedamos demasiado. ¿Qué te parece si vamos al cine?"
- ¿Por qué no has ido con él?
- Por que... –Cerró los ojos y guardó silencio un momento.- Por que Fate-chan yo...
Se calló de golpe. Al alzar la vista para mirar a la rubia se encontró con que Hayate también estaba allí, escuchando en silencio mientras miraba a ambas chicas sin entender nada. Nanoha la miró con horror y Fate se giró ligeramente para ver a la chica que seguía bajo la puerta.
Hayate notó el ambiente tenso que acababa de formarse por su presencia y sonrió forzadamente mientras se llevaba una mano a la nuca.
- Quizá deba dejaros a solas...
- No, tranquila.- Nanoha recuperó su expresión alegre y se incorporó sacudiéndose el polvo de la falda.- Simplemente no he ido con Chorno porque ya había quedado con vosotras. ¿Vamos?
Fate asintió y salió de ahí pasando por al lado de Hayate. Nanoha se puso al lado de la castaña y le sonrió con algo de vergüenza por lo que había pasado. Las tres se dirigieron a clase en silencio para buscar sus cosas. Las tres sabían que ese no era el motivo por el cual Nanoha no había ido con Chrono.
-.-.-.-.-
Hayate hubiera preferido inventarse alguna excusa creíble que la sacara de allí, pero como horas antes había estado entusiasmada por la idea, ya no había marcha atrás. Por mucho que el ambiente fuera tan tenso que tuviera ganas de gritar.
Dejó el mando en el suelo y echó un rápido vistazo a sus amigas. Fate se estiró para agarrar el mando libre y así poder seguir con la batalla. Eso era normal, pensó Hayate, lo que era extraño era el titubeo que tuvo al rozar a Nanoha y que ésta tuviera que apartar rápidamente la vista porque se había encontrado echando un vistazo al escote de la rubia.
La castaña rodó los ojos. Definitivamente tenía ganas de gritar. Puede que se hubiera pasado parte de su infancia en una silla de ruedas, pero nunca había sido ciega.
Y aquello, lo mirase como lo mirase, en su mundo se llamaba tensión sexual.
Se levantó mientras en la pantalla empezaba una nueva pelea. No hacía falta que se quedase para ver quén ganaría, Nanoha al parecer estaba de mal humor y se desquitaba con el juego, así que llevaba una victoria tras otra.
- ¿Te importa si me sirvo un zumo? –Preguntó desde la cocina.
- No, adelante.
Hayate suspiró y abrió la nevera. Normalmente las tardes en las que se reunían las tres para pasarse las horas frente la consola era una de las cosas que más le gustaban, pero necesitaba salir de ahí. Sacó su móvil del bolsillo y lo miró con una sonrisa. Suerte que tenía gente que podía salvarla.
- Me temo que voy a tener que irme.- Informó cuando llegó al salón. Sus amigas la miraron con sorpresa.- Acabo de recibir un mensaje de Signum, me necesita para no sé qué así que viene a buscarme.
Mentalmente se estaba reprendiendo por aquella mentira, pero era una mentira piadosa que no hacía daño a nadie, ¿verdad?
- Oh... vale.- Nanoha se puso de pie para dirigirse a la cocina.- Entonces quizá debamos comernos el pastel mientras esperas.
- Buena idea.- Sonrió Hayate mientras se sentaba. Fate le pasó el mando que al fin Nanoha había dejado libre y ella lo aceptó con una sonrisa.- ¿Y tú qué harás?
- Supongo que me iré también.- Contestó sin apartar la vista de la pantalla.- ¿Crees que Signum me podría acercar a casa?
- No.- La rubia se giró para mirarla, sorprendiéndose de la seriedad en el rostro de Hayate.- Quédate y habla lo que tengas que hablar con Nanoha. Es lo mejor.
Fate abrió la boca pero la volvió a cerrar antes de apartar la mirada. No podía contradecir a la castaña cuando tenía toda la razón del mundo, pero...
Hayate sonrió y se puso de pie para ayudar a Nanoha con el pastel. Sabía que no tendría que haber dicho nada, pero le gustaba demasiado meterse en la vida de la gente. Se sentaron a comerse el pastel y se llevó un trozo a la boca distraídamente mientras observaba a sus amigas. No pudo evitar pensar en lo que venía viendo en ellas desde hacía unos días. Las miradas, los sonrojos, los silencios, la incomodidad... Sólo esperaba que no fueran tan lentas como aparentaban y... que la situación acabara bien. Aunque tenía el presentimiento de que no sería sencillo.
Antes de que se diera cuenta el timbre sonó indicando que debía marcharse. Se puso rápidamente de pie y se dirigió al trote hacia la puerta. Su salvación había llegado.
- ¡Signum! –Tarareó cuando abrió la puerta y se colgó del cuello de la mujer.- Gracias por venir.- Le susurró.- ¡Ahora salgo!
Dio media vuelta para volver corriendo al comedor a por sus cosas, cruzándose con Nanoha en el camino, que se había acercado a la puerta para recibir la visita. La castaña sonrió al encontrarse a la mujer que siempre tenía una apariencia callada y severa. Se saludaron y, tras unos segundos, Signum no pudo evitar fijarse en como Nanoha se quedó en silencio, con la vista perdida en el cielo, como si su mente estuviera muy lejos de ahí.
- ¿Ocurre algo, Takamachi?
- No... –Susurró, bajando la mirada al suelo.- Nada.
Signum la miró de reojo, nadie se creería que no pasaba nada con la expresión entristecida que tenía. Carraspeó y le puso una mano en el hombro para darle ánimos.
- Lo mejor es afrontar los problemas.
Nanoha la miró y sonrió al ver como la mujer miraba hacia otro lado. Signum aparentaba una cosa, pero en el fondo se preocupaba por sus amigos. Asintió con la cabeza justo cuando aparecía Hayate por el pasillo, se despidió de ellas y cerró la puerta.
-.-.-.-.-
Fate se había acercado a la ventana para mirar a través de ella. Desde ahí sólo se veía el jardín por lo que se encontró mirando el césped sin demasiado interés. Apoyó una mano en el marco y soltó un suspiro antes de poner la frente en el frío vidrio. Hayate le había dicho que hablara con Nanoha. ¿Tan obvio era que había algo de que hablar? Pero ella ya lo había intentado. Fue a verla a pesar de la vergüenza que sentía, se armó de valor y le dijo que lo olvidase todo. ¿No era lo mejor? Por eso le había dicho aquello, que lo olvidase, porque era lo mejor para todos.
Lo mejor para Chrono y Nanoha.
Escuchó la puerta de entrada cerrarse. Hayate y Signum debían de haberse ido ya, por lo que ahora estaban solas. No se giró cuando la escuchó llegar al comedor y ninguna de las dos dijo nada por un momento.
Nanoha la observaba desde la puerta, recorriendo su figura de arriba a bajo, fijándose hasta en el más mínimo detalle. Se fijó en el pelo rubio que caía por su espalda, recogido con aquel sencillo lazo, en las largas piernas que dejaba ver la corta falda del uniforme, en la curiosa arruga que formaba su camisa al tenerla medio descolocada tras las horas de juego, en el flequillo levantado por tenerlo apoyado en el cristal, en la expresión serena que podía ver en el reflejo... Simplemente no podía dejar de mirarla.
- Debemos hablar.- Susurró al fin Fate.
- ...Sí.- Afirmó.- ¿Me escucharás?
La rubia asintió con la cabeza y cerró los ojos. Ahora que lo pensaba, quizá en aquella ocasión no habían llegado a hablar, por eso no habían solucionado nada, porque ella siempre huía de la situación. En realidad había preferido decirle que lo olvidase todo y salir corriendo, a esperar una respuesta adversa. Sonrió de medio lado, qué cobarde que llegaba a ser.
Abrió los ojos y vio el reflejo de Nanoha en el cristal, parada en el umbral de la puerta y mirando al suelo mientras jugueteaba con los dedos de sus manos. Quería encararla, pero supo que si la veía a la cara todo sería más difícil así que volvió a cerrar los ojos.
- Siento que todo haya acabado así.- Hizo una pausa para tomar aire, era el momento de soltarlo todo.- Pensé que si hacíamos como si nada todo volvería a la normalidad, pero está visto que la cosa no ha funcionado. Al menos no por mi parte, no puedo actuar con naturalidad y... Lo siento.
- No es culpa tuya Fate-chan.- Contestó Nanoha.- Yo tampoco puedo hacer como si nada hubiera ocurrido, me es imposible.
- ¡Por eso! –Cerró los ojos con fuerza y dio un leve golpe contra el cristal.- No sé porqué tuve que besarte, no debías enterarte de mis sentimientos... No son normales, no son apropiados... Te mereces unos sentimientos puros, como los de Chrono, no los míos.
- Fate-chan...
Se quedaron un momento en silencio. La rubia cogió aire un par de veces y lo soltó lentamente para tranquilizarse. Nanoha vaciló sin decidirse a acercarse a su amiga.
- Siento haberme enamorado de ti.
La voz de Fate fue un susurro pero logró que Nanoha reaccionara. Antes de que pudiera darse cuenta la rubia sintió unos brazos rodeándole la cintura y un peso leve sobre su hombro, que no tardó en advertir que era la frente de Nanoha. Fate se tensó ante el contacto pero luego se relajó, permitiéndose disfrutar del calor que desprendía el cuerpo de su amiga. Al menos unos segundos antes de intentar apartarse.
Nanoha se aferró más a ella y no le permitió moverse, negando con la cabeza a la silenciosa petición de la chica, quien intentaba romper su agarre para alejarse.
- No lo sientas, no es sólo culpa tuya.- Fate volvió a tensarse ante esas palabras.- Desde que me besaste soy yo quien no ha podido dejar de pensar en tus labios.- Nanoha tragó saliva, intentando ordenar las palabras mientras sentía como el cuerpo de la chica temblaba ligeramente entre sus brazos.- Soy yo quien debería disculparse, he intentado evitarlo, pero últimamente prefiero pasar el tiempo contigo antes que con... –Dejó la frase a medias, no queriendo pronunciar su nombre.- Y desde que me besaste no he podido evitar desear que lo volvieras a hacer. Soy una persona horrible, Fate-chan...
El silencio las envolvió unos segundos. Nanoha se aferraba al cuerpo de su amiga con todas sus fuerzas y escondía la cabeza en su espalda para intentar tranquilizarse, cosa que no lograba con el perfume que desprendía Fate y que lograba aturdirla por completo. Fate movió sus manos hasta las de la castaña, rozó su piel y recorrió sus dedos antes de alejar sus manos mientras soltaba un suspiro.
- Nanoha...- Murmuró.- Tú no eres una mala persona, mucho menos una horrible. He sido yo quien se ha metido en medio de algo que era sólo tuyo y de Chrono. No tienes por qué decir todo...
- No.- Le cortó, negando con la cabeza.- No lo entiendes. Yo sólo quiero estar contigo, siempre contigo. Chrono no me hace reír como tú, él no me hace desear detener el tiempo para quedarme a su lado... Pero es mi novio y supongo que me convencí de que lo mejor era no darle más vueltas. Pero tú me besaste y... Fate-chan, nunca me he estremecido tanto con un simple beso. No puedo olvidarme de ese beso, se ha vuelto una obsesión, casi una necesidad... Necesito volver a sentir tus labios.
La rubia abrió la boca para decir algo pero no pudo emitir sonido alguno, era como si la garganta se le hubiera secado y las palabras hubieran huido de ella. Nanoha se separó ligeramente y, después de unos segundos de duda, Fate poco a poco empezó a girarse para poder mirarla. Sus ojos borgoñas se encontraron con las pupilas azules de la chica, quien se mordía el labio inferior con inquietud.
Ninguna de las dos sabía qué debía hacer. O en realidad sí que lo sabían pero no se atrevían a hacerlo. Sus ojos seguían fijos los unos en los de la otra, sus cuerpos seguían cerca, demasiado cerca.... y la cabeza de ambas daba vueltas vertiginosamente mientras sus corazones se desbocaban. ¿A quién hacer caso? ¿A la razón o al corazón? Básicamente esa era la pregunta que resumía la situación. ¿Dejarse llevar por ese sentimiento inapropiado, por esa extraña sensación de deseo o... resignarse y seguir actuando conforme lo que la sociedad calificaba de normal?
Fate dio un paso al frente y Nanoha se alejó un paso algo cohibida, provocando que la rubia se paralizase insegura. La ojiazul frunció el ceño con determinación y dio un paso al frente, haciendo que esta vez fuera Fate quien retrocediera y su espalda topase con la ventana. Ambas se miraron con sorpresa y de pronto soltaron una risilla mientras unían sus frentes. Nanoha envolvió la cintura de Fate con los brazos y ella pasó sus manos por su espalda para abrazarla con fuerza.
- ¿Puedo... besarte? -Murmuró contra el cuello de la rubia.
Los ojos rojizos se abrieron sorprendidos para volverse a cerrar a medida que una sonrisa se formaba en sus labios. Asintió con la cabeza y notó como Nanoha apretaba el abrazo unos segundos antes de separarse con cuidado, muy lentamente, sin atreverse a hacer ningún movimiento brusco por si aquello lograba romper le hechizo que las envolvía. La castaña miró con detenimiento el rostro de su amiga, quien se mantenía con los ojos cerrados mientras un sonrojo cubría sus mejillas. Alzó la mano para apartarle un mechón rubio y aprovechó para acariciar el contorno de su cara hasta llegar a los labios, que Fate abrió con un suspiro. Nanoha se estremeció al notar su aliento tan cerca y se acercó para rozar sus labios con los de ella. Apenas fue un roce, pero logró que las dos sintieran un escalofrío recorriendo sus espaldas.
Fate entreabrió los ojos y se miraron unos segundos mientras sus alientos se entremezclaban en los pocos centímetros que las separaban. Volvieron a juntar sus labios, como antes, un roce ligero y corto pero que para ambas era intenso y estremecedor.
- ¿Y ahora...? –Soltaron un suspiro al notar el roce de sus labios ante las palabras de Fate.- ¿Y ahora qué?
- Ahora... –Nanoha sonrió ligeramente haciendo que sus labios volvieran a rozarse.- Ahora bésame.
La rubia contestó a aquella sonrisa y sus labios atraparon los de Nanoha. O tal vez fueron los labios de Nanoha quienes atraparon los suyos.
To be continued...
Notitas varias:
Yahoooo!! Vaya corte de rollo, lo sé, pero es que creo que es un buen sitio dónde dejarlo, si si... Por otra parte, ya no os podéis quejar, ha pasado algo entre nuestras queridas protas. ¡Y joder! la última escena me costó horrores escribirla xDD espero que os haya gustado, me lo hacéis saber, si? Si xD
Por cierto, que nunca lo digo, pero gracias por los reviews, que son los que me motivan (bueno, los reviews y cierta lerda que si no lo sigo me mata XD) para abrir el word a pesar de estar saturada de apuntes...U XD merxi.
¿Soy la única que cree que esto se está alargando demasiado? ...En fin, como sé que os habéis quedado con las ganas de saber como sigue... aunque no sea lo que realmente pasó, aquí os dejo la...
¡Toma falsa III!
La rubia contestó a aquella sonrisa y sus labios atraparon los de Nanoha. O tal vez fueron los labios de Nanoha quienes atraparon los suyos.
La puerta se abrió en esos momentos y unas voces anunciaron que habían llegado a casa. Las dos chicas sin embargo no se separaron, demasiado entretenidas en explorar la boca de la otra y en sentir el cuerpo que sus manos recorrían con avidez. Para cuando los recién llegados aparecieron en el salón, Nanoha estaba encima de Fate desabrochándole la camisa mientras ésta se entretenía en investigar bajo su falda.
- Ara... –Exclamó Momoko.
- ...Ara –Le siguió Miyuki.
- ¿Pero qué coñ...? –Se extrañó Shiro.
- ¡Ostras! –Gritó Kyoya.
Las dos chicas en cambio pasaron totalmente de ellos, siguiendo a su rollo (nunca mejor dicho).
- ¡Miyuki, corre, llama a Hayate! –Dijo la madre mientras sacaba también su móvil y marcaba con rapidez.- ¡Lindy, corre! Yuri gratis en mi casa, ¡YA!
- Hayate pregunta si se trae su armada de lesbianas y su kit de juegos. –Informó Miyuki, a lo que Momoko asintió enérgicamente.
El hombre mayor pasó una mano por su cara mientras soltaba un suspiro exasperado y su hijo le daba un par de palmaditas en el hombro, dándole su apoyo.
- Vamos, Kyoya, a los hombres hoy nos toca desaparecer.- Suspiró de nuevo.- Llama a Chrono y Yuuno.
- Vale... ¡Wow! –Silbó el chico.- A Nanoha se le da extrañamente bien esto, ¿no?
- No preguntes, Kyoya.- Le aconsejó su padre mientras lo guiaba hacia la puerta, esquivando a Miyuki, que se había puesto a grabar la escena.- No preguntes...
¿To be continued?
