Una melodía bastante animada resonó por toda la habitación. A tientas, y con el cuerpo e incluso la cabeza cubiertos por las mantas, Nanoha buscó la fuente de aquella canción que le taladraba el cerebro. Su mano topó contra el móvil y éste se deslizó hasta caerse contra el suelo. Soltó un suspiro. ¿Cómo podía pasarle cada mañana lo mismo?
- Maldito móvil...
Se peleó contra las sábanas y finalmente logró sacar medio cuerpo para apagar el dichoso despertador. Se quedó un rato ahí, medio colgando de la cama mientras sus ojos se adaptaban a la luz. Bostezó. Si pudiera volvería al mundo de los sueños, pero su deber la llamaba.
Se puso de pie y empezó a vestirse mientras tarareaba la canción que le había despertado, la verdad es que le había pillado algo de manía al usarla de despertador, pero tenía que admitir que la canción era pegadiza. Estaba delante del espejo peinándose el pelo en su característica coleta ladeada, cuando algo llamó su atención. Se giró y miró las fotos que adornaban una pequeña estantería. Soltó un suspiro y se acercó a ellas, observándolas una a una. Ella de pequeña con sus amigas Arisa y Suzuka, ella con Hayate y Fate, ella sola con Fate... Cogió esta última y la observó con una sonrisa. Era extraño. Habían pasado unos de días desde que ambas se habían confesado sus sentimientos, pero extrañamente no estaba nerviosa por encontrársela cada mañana, al contrario, se moría de ganas de verla y estaba segura de que, como cada día, la rubia se sonrojaría sólo con cruzar sus miradas.
Dejó la foto y cogió la última de todas, una de ella junto a Chrono. Para alivio suyo, el chico estaba en plena temporada de exámenes y prácticamente no tenía tiempo, así que no le había resultado demasiado difícil evitarle. Y aun así no sabía cómo actuaría cuando se encontrarse con él a solas.
Observó unos segundos más la imagen y la puso bocabajo antes de salir de la habitación.
Sister-in-law
-V-
Para sorpresa de Nanoha, cuando llegó al punto de encuentro había un montón de gente esperándola. Alzó las cejas y entonces recordó que Chrono tenía un examen importante ese día así que, al parecer, se había pasado la noche estudiando en su casa junto con algunos compañeros más.
- Buenos días. –Saludó cuando llegó a su altura y tuvo que disimular una sonrisa al ver cómo Fate se sonrojaba al verla y apartaba la mirada.- ¿Habéis estudiado mucho?
- Yo sí.- Afirmó Yuuno, luego sonrió con burla y señaló hacia el grupo restante.- Ellos no tanto.
- Vice cayó dormido en seguida.- Rió un chico de largo cabello verdoso, para descontento del nombrado.
- Y vosotros os habéis pasado la noche jugando a cartas.- Observó Yuuno, ganándose un codazo triple por parte de ellos para que callara.- ¡Ouch! ...Además, ni tú ni Amy tenéis este examen, ¿para qué habéis venido?
- ¿Y perdernos una fiesta? –Rió la chica.- No podíamos hacer eso, ¿verdad, Verossa?
- Claro que sí, no podíamos faltar.- Asintió él, riendo junto a Amy.
- Ya... -Chrono se llevó una mano a la cara y suspiró con cansancio.- Y gracias a vosotros no me sé nada del temario.
Todos empezaron a reír mientras Verossa pasaba un brazo por los hombros del moreno y Amy le daba unas palmaditas en la espalda diciéndole que no se preocupara que, con Yuuno al lado, el examen era pan comido. Nanoha rió mientras negaba con la cabeza, esperaba que no pillaran a Chrono copiando del rubio. No otra vez.
A pesar de ser bastante temprano, y que seguramente muchos no habían logrado dormir ni un par de horas, las conversaciones eran bastante animadas y las risas no se dejaban de escuchar.
- Creo que necesito un café.- Fate bostezó pesadamente para corroborar su comentario.- Son unos escandalosos, no me han dejado pegar ojo.
Hayate y Nanoha se miraron y disimularon una risilla. La verdad era que, de todos, Fate era la que más cara de cansancio tenía. La rubia se paró de golpe y cerró los ojos mientras hacía una mueca. Alzó una mano y murmuró una maldición mientras se frotaba el ojo con un dedo.
- ¿Qué pasa? –Nanoha se detuvo a su lado.
- ¿Te ha entrado algo en el ojo? –Preguntó Hayate, parándose un par de pasos más adelante.
- Sí...- Asintió mientras intentaba abrir el ojo, que había empezado a llorarle.- Escuece.
Las dos chicas sonrieron al ver la cara consternada de Fate. Parecía una niña pequeña, mirándolas con un único ojo abierto mientras el otro era frotado por su puño y soltaba algunas lagrimillas.
- Déjame ver.
Nanoha se acercó a ella y le apartó la mano. Fate intentó abrir el ojo pero involuntariamente lo cerraba ante el escozor, así que la castaña llevó su mano hasta el párpado para intentar abrirlo con cuidado. Los ojos rojizos de la chica estaban llorosos pero se mantenían fijos en los azules de su amiga, quien se puso de puntillas y sopló con suavidad. Fate hizo una mueca y parpadeó un par de veces antes de intentar abrir los ojos y comprobar, para su alivio, que ya no había nada que le molestara. Le sonrió en agradecimiento y una vez más, ambas quedaron perdidas en los ojos de la otra.
Por un momento Nanoha se olvidó de que estaban en público y, aun de puntillas, sin darse cuenta se iba acercando más y más al rostro de Fate, mientras ésta también se había empezado a inclinar dispuesta a encontrar los labios de la chica.
- ¡EJEM! –Ambas se detuvieron ante el carraspeo de Hayate, quien las miraba con una sonrisa burlona.- ¿Ya está?
Las dos se separaron con rapidez y empezaron a caminar de nuevo, completamente sonrojadas. Fate miró a la chica de pelo corto y le dedicó una tímida sonrisa. Hayate negó con la cabeza, entendiendo aquel gesto como un agradecimiento por haberlas detenido. Nanoha por su parte miraba con nerviosismo hacia Chrono. Al parecer el chico no se había enterado de nada porque iba discutiendo con Amy y Verossa, pero tragó saliva al pensar en lo que habría ocurrido si hubiera llegado a besar a Fate, tal y como su mente se lo pedía a gritos unos segundos antes.
Hizo una mueca y se llevó una mano al pecho. Aun le latía el corazón con fuerza al pensar en lo cerca que había estado de sus labios. Alzó la mirada y se encontró con un par de ojos verdes que la miraban intrigados. Sonrió a Yuuno algo nerviosa y apartó la mirada, esperando con todas sus fuerzas que el chico no se hubiera percatado de la extraña escena que acababa de ocurrir.
-.-.-.-.-
Fate llenó las palmas de sus manos con agua y se mojó la cara. Unas gotas cayeron desde su nariz hasta el vacío antes de decidir que no tenía suficiente con eso y meter la cabeza bajo el grifo. Su pelo se mojó casi por completo y el agua resbalaba por su cuello y espalda. Soltó un suspiro ante la sensación y sacudió la cabeza, provocando que miles de gotitas salieran disparadas.
- ¡Eh, ten cuidado!
Se giró para encontrarse con su entrenadora, mirándola con una sonrisa ladeada mientras se secaba la cara de las gotas que la rubia le había lanzado. Ella fue a disculparse pero la cara de la chica cambió a una completamente seria y Fate supo qué era lo que diría a continuación.
- Arf-san, yo... –Intentó explicarse, pero una mano frente su cara se lo impidió.
- Piensa bien en lo que vas a decir.- Le aconsejó.- Búscate una excusa que pueda creer, Fate, porque si no, no evitarás mi bronca.
- Yo... –Bajó la vista.
Realmente no tenía ninguna excusa para lo que venía sucediendo desde hacía unos días. Su estado de ánimo influía inevitablemente en su velocidad, y ambas cosas venías sufriendo altibajos descontrolados.
Cuando estaba con Nanoha quedaba cegada por la felicidad del momento. Sentirla a su lado provocaba que su corazón quisiera gritar, pero siempre era acallado por su conciencia, así que sus piernas gritaban por él. Era como si corrieran más veloces que nunca para demostrar al mundo que estaba alegre, que era feliz porque Nanoha estaba con ella.
Pero cuando la realidad enturbiaba esa felicidad, tanto el ánimo como la velocidad de la chica quedaban reducidos a una sombra.
Y eso era lo que ocurría hoy. Fate no había podido correr como siempre, y de hecho había sufrido lo suyo para no quedar la última en la carrera que acababa de hacer. Para desespero de su capitana.
- ¿No tienes ni una triste excusa?
Fate negó con la cabeza y alzó ligeramente la vista tras escuchar un suspiro cansado. Miró a aquella mujer. Arf era una buena entrenadora, a pesar de exigir lo máximo, se alegraba con las victorias de su equipo y si tenías algún problema siempre estaba ahí para infundirte ánimos. Fate no era muy sociable, pero desde que entró en el club de atletismo, Arf se había convertido en un pequeño apoyo para ella. Bajó la vista de nuevo al ver su mirada expectante y comprender que seguía esperando una explicación. Pero no sabía hasta qué punto sería buena idea que otras personas conocieran la situación que estaba viviendo con Nanoha.
- Es complicado.- Susurró al fin.
- Tengo tiempo, dime qué te ocurre.
- No puedo, Arf.- Negó con la cabeza.- No es algo que pueda contar. Supongo que es un secreto...
- Uno que te está haciendo sufrir mucho.- Fate asintió y la chica soltó un nuevo suspiro mientras se apartaba su pelo pelirrojo.- Escúchame bien, Fate. No debes permitir que nada... ni nadie te deje en este estado.
- Lo sé... la competición.
- ¡Olvídate de la carrera! –Fate alzó las cejas ante ese grito.- Hablo de ti. No puedes seguir así, tan buen punto estás irradiando felicidad como ahogándote en pena. No. Si tienes un problema, soluciónalo. Si ese secreto te duele, ¡grítalo a los cuatro vientos! Pero no puedes estar así, sin hacer nada.
La rubia asintió casi imperceptiblemente. Realmente una parte de ella se moría de ganas de gritar su secreto, pero no pensaba que fuera la solución a sus problemas porque de hecho sería empeorar la situación. Sólo le quedaba una salida.
- ¡Fate-chan!
Se tensó al escuchar su nombre y al girarse comprobó que aquella voz era de Nanoha. La castaña se acercaba a ellas saludando con la mano mientras sonreía como sólo ella sabía hacer. Fate se sonrojó al ver cómo la falda se le movía de un lado a otro por la carrera y se sonrojó un más al contemplar cómo sus pechos se movían por el movimiento. Finalmente la chica llegó a su lado y saludó a Arf escuetamente antes de girarse de nuevo hacia a la rubia, alzando una ceja al verla prácticamente empapada. Una sonrisa bailó en los labios de Nanoha mientras su vista recorría con fervor la piel y la ropa mojada, con tal intensidad que Fate sintió que estaba desnuda ante sus ojos azules.
- V-voy a cambiarme y... a-ahora... -Se alejó un paso pensando en que lo único que faltaba encima era ponerse a tartamudear cuando estuviera con ella.- Ahora vengo.
Nanoha asintió con la cabeza y la vio alejarse. La sonrisa aun seguía en sus labios y su mirada seguía pendiente de cada movimiento de la rubia. Realmente quería desnudarla con la mirada.
- Si le haces daño a la estrella de mi club...
Alzó las cejas al escuchar esa voz, que había sonado a amenaza. Sus ojos se encontraron con los de Arf, quien la miraba con los brazos cruzados y cara de pocos amigos. La sonrisa embobada se borró completamente del rostro de Nanoha mientras encaraba a la mujer.
- Cualquiera diría que es más que eso.
- Es que lo es.- La castaña parpadeó sorprendida, al no esperarse esa respuesta.- Así que procura no hacerle daño.
Nanoha apretó los puños mientras intentaba controlarse para no gritarle cuatro cosas a, como había decidido bautizarla, "aquella pelirroja impertinente". Gritarle, por ejemplo, que no permitiría que para ella Fate fuera nada más que la estrella de su club.
- Nunca le haría daño a Fate-chan.- Casi siseó.
- Pues deja de jugar con ella.- Le reprochó, inclinándose para encararla más ferozmente.
- No estoy jugando.
- Ah, ¿no? –Una sonrisa se formó en sus labios mientras se separaba de ella.- Permíteme que lo dude.
La vio alejarse de ahí y no pudo decir nada. Se quedó mirando el suelo mordiéndose el labio, sin encontrar ningún argumento que pudiera rebatir aquella acusación. Era cierto, parecía que jugaba con Fate-chan, a fin de cuentas la quería a ella pero estaba con Chrono. Pero también quería a Chrono y estaba con Fate. Apretó el puño hasta que sus nudillos se volvieron blancos ante la presión. Había estado enamorada del chico, claro que lo había estado, y aun ahora le tenía un cariño muy especial... Pero no era lo mismo. No, ya no estaba enamorada de él. Lo estaba de Fate.
- La quiero...
Pero también quería a Chrono y no quería herirle.
-.-.-.-.-
Una cabeza se asomó ligeramente al interior de la clase y soltó un suspiro cansado al ver la figura que estaba sentada en una de las mesas.
- ¿No te he dicho que ahora salía? -Fate entró al aula y cerró la puerta tras de sí.- ¿Por qué te has ido? Arf-san me ha dicho que te has marchado sin decir nada, menos mal que me ha dado por mirar aquí antes de...
Nanoha miró por encima de su hombro y sonrió de tal forma que las palabras murieron en la boca de la rubia. Había algo provocativo en aquella sonrisa, algo que hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Fate. La castaña se movió ágilmente sobre el pupitre. Sus piernas describieron un exquisito movimiento mientras su cuerpo se giraba para quedar encarado hacia la recién llegada, quien tragó saliva ante la pequeña visión que había podido entrever bajo la falda de la chica.
- ¿Sabes....? –La voz de Nanoha también sonó con un tono provocativo que logró volver a hacerla estremecer.- Estás muy sexy toda mojadita.
La rubia alzó una ceja mientras una sonrisa juguetona se formaba en sus labios. En esos días habían jugado demasiado a ese juego de seducción y no pudo evitar unirse a la partida.
- Ah... ¿Y eso?
Los ojos azules brillaron con intensidad al ver cómo se acercaba lentamente a ella. Nanoha apoyó su peso sobre una mano y esperó a tenerla en frente.
- Verás, las gotas resbalan por aquí... –Alargó el brazo que no tenía apoyado sobre la mesa y llevó un dedo al cuello de la rubia, sonriendo al verla estremecerse por un escalofrío. Deslizó su dedo desde el mentón hasta el cuello de la camisa y lo apartó ligeramente para reseguir su clavícula.- ...Y se pierden por aquí. No sé dónde.
- Oh, ya veo. –Murmuró Fate. La misma sonrisa provocativa en sus labios, el mismo brillo en su mirada.- Y eso... ¿es sexy?
- Muy sexy.- Afirmó Nanoha, jugando con en el lazo del uniforme.- Me dan ganas de ir a buscarlas.
Las pupilas de Fate se dilataron al escuchar aquellas palabras susurradas de aquella forma tan... sugerente. Aquella mirada azulada deseosa y clavada en ella. Aquella sonrisa perversa que adornaba su rostro. Aquel roce provocativo de su mano en el cuello de su camisa. Aquella posición tentadora en la que se encontraba, sobre la mesa, con aquellas piernas cruzadas de forma pecaminosa... No podía evitarlo, sus pupilas rojizas se dilataron y la contemplaron de forma casi obscena.
Nanoha era como una droga. Tan tentadora y sabrosa como una droga, tan peligrosa y dañina como tal.
Se separó con brusquedad. Nanoha dejó su mano en el aire, sorprendida de encontrarse de repente con el vacío entre sus dedos, donde hasta hacía unos segundos estaba el lazo de Fate, casi deshecho ya. Miró con curiosidad a la rubia, preguntándole sin palabras el por qué de aquella distancia repentina.
- Yo... Verás, Nanoha.
Fate se llevó una mano a la nuca y se masajeó el cuello intentando tranquilizarse. La castaña bajó la mirada. ¿Cuántas veces habían jugado al mismo juego? Ambas se querían, se deseaban, sus cuerpos se llamaban con insistencia y a veces ganaban y se encontraban. Pero a veces también perdían, y entonces se distanciaban. Un constante tira y afloja.
- Se lo voy a decir a Chrono.- Sentenció Nanoha.
- ¡No!
- ¿¡Por qué!?
Los gritos resonaron en el aula, igual que lo hizo el silencio que los siguió. Fate apartó la mirada haciendo que ella soltara un suspiro. Habían repetido esas mismas palabras montones de veces desde aquella tarde en la que reunieron el valor de confesarse. Nanoha era consciente que no podía salir con dos personas a la vez, era inmoral y peligroso, sobre todo si una de las dos personas no sabe nada al respecto. Sobre todo si en realidad sólo había una única relación verdadera y la otra se había vuelto una mentira.
Pero Fate le había pedido que no dijera nada. Chrono era su hermano y quería protegerlo del dolor que pudiera causarle la ruptura, a pesar de que ese dolor lo habría causado en gran parte ella. Nanoha lo entendía, o quería entenderlo y por eso no decía nada.
Lo peor de todo era que, a veces, era la rubia quien le pedía que se lo contase a Chrono pues ya no podía aguantar más. Pero entonces era Nanoha quien no se veía con valor suficiente para explicárselo todo al chico, para hacerle el daño que sabía que le haría.
Y la situación cada vez era más agobiante. Para las dos.
- Con el tiempo verás que es lo correcto.
Nanoha resopló ante esas palabras. Ahora le tocaba a Fate negarse a contar nada.
- Lo correcto es decírselo.- Protestó.
- No.- Fate alzó la mirada para verla fijamente, completamente seria.- Lo correcto es que estés con él. Y me tengas a mí de amiga.
Bajó de la mesa y de una zancada acabó delante de la rubia, quien la miró con sorpresa. Estaba harta de ese juego. El tira y afloja no estaba hecho para Takamachi Nanoha, a ella le gustaba tirar de la cuerda con todas sus fuerzas. Aunque ésta se rompiera.
- ¿Es eso lo que quieres? –La cogió por los hombros y unió sus labios en un beso brusco.- ¿O es esto? Me pediste que no se lo dijera y yo asentí, me mordí la lengua y me trago las palabras y las ganas de besarte cuando y donde quiera. Lo seguiré haciendo, si es lo que quieres, pero no pienso permitir que salgas huyendo.- Su mirada brilló llena de determinación.- Por una vez en tu vida di lo que quieres tú, no los demás.
Ante esas palabras Fate la agarró de los brazos y dio un paso brusco al frente, cosa que provocó que ella trastabillara y acabara topando contra la mesa. Apoyó un brazo encima de la madera para no caer y se encontró acorralada entre el cuerpo de la rubia y el mueble, prácticamente sin espacio. La miró sorprendida y se la encontró a escasos centímetros de su boca, mordiéndose el labio inferior, titubeando.
Los ojos borgoña la miraban fijamente y la castaña pudo ver claramente el reproche en ellos. Cuando una reunía el valor suficiente para afrontar la situación, era la otra quien huía, así que realmente ninguna de las dos tenía derecho a protestar.
Nanoha suspiró, y su aliento revoloteó sobre los labios de Fate provocando que ésta cerrara los ojos. Llevó una mano a la frente de la chica y le apartó el pelo rubio de la cara. Qué difícil era todo. Nanoha sabía qué era lo que en realidad quería Fate, era obvio. Pero también sabía que se encontraba en un conflicto interno entre lo que ella deseaba y lo que consideraba que debería desear.
Fate era así, pensó la castaña, demasiado pendiente del resto de personas como para preocuparse de sí misma.
- Fate-chan... No pienso volver a echarme atrás.- Susurró.- Cuando quieras decírselo, no volveré a echarme atrás. Sólo dímelo, ¿qué es lo que quieres?
- Yo... –Abrió los ojos de nuevo y sus pupilas rojizas resplandecieron por un segundo.- Yo te quiero a ti, pero...
Sus labios fueron acallados por un dedo. Nanoha negó ligeramente con la cabeza, sonriendo.
- Eso es todo lo que quiero oír.- Murmuró, cada vez más cerca de los labios de Fate.- Nada de peros.
Finalmente sus labios se unieron en un corto beso. Ambas sonrieron. Un segundo beso se unió al primero y luego llegó el tercero, más largo que los anteriores y, entonces, perdieron la cuenta mientras simplemente sus labios se exploraban y sus lenguas se reencontraban de forma frenética.
Fate cogió a Nanoha por los muslos y la alzó para colocarla sobre la mesa. Sus labios no se alejaron ni un segundo mientras la castaña separaba las piernas para dejarle el sitio libre a Fate, quien se pegó más a ella.
- Nanoha... -Un susurro que provocó que su piel se erizara.- Nanoha...
Los labios de la rubia se deslizaron por el mentón yendo a parar al cuello. Su lengua recorrió la yugular de la chica y se paró un momento allí donde notaba la sangre bombear con rapidez. Nanoha se abrazó a ella mientras arqueaba la espalda y cogía una gran bocanada de aire al sentir la mano de Fate deslizándose por su espalda, levantando la camisa en el proceso justo hasta donde estaba el broche del sujetador.
- Fate-chan...
Nanoha desabrochó los primero botones de la camisa de Fate y soltó un gemido al notar como la mano de la rubia se posaba en su pierna y subía pausadamente, con toda la palma de la mano rozándole con una calidez que quemaba. Sintió los dedos juguetear con el elástico de su ropa interior y tuvo que agarrarse con más fuerza a la camisa mientras la apartaba bruscamente de su camino para dejar ver el sujetador violeta de la chica.
- De... debemos parar. -Murmuró Fate, separándose de ella.- ...Lo siento.
Los ojos azules la miraron con sorpresa, más oscuros que nunca debido a la excitación. Nanoha suspiró y sonrió de medio lado al verla completamente sonrojada, la respiración exaltada y la mirada lejos de ella. Era tan tímida... Cogió aire y lo soltó lentamente intentando acallar su cuerpo y recolocándose la ropa en el proceso.
- No pasa nada, tranquila.- Sonrió.- Tampoco es el mejor sitio.
Fate la miró apenada y ella se levantó para ayudarla a abrocharse la camisa. No era la primera vez que ocurría. Sus juegos normalmente eran cortados por la rubia, quien se sentía desbordada por la situación. Unos días atrás entre susurros había confesado que el roce de sus manos la volvía loca, que tenía miedo de todas las sensaciones que le hacía sentir. Nanoha se sintió orgullosa de escuchar que podía hacerle sentir eso, pero también entendió que Fate no estaba preparada. Así que hasta que lo estuviera, simplemente se dejaba hacer... Porque a pesar de todo, a Fate le encantaba poder tocar el cuerpo de Nanoha de ese modo. Y a la castaña le encantaba que lo hiciera.
- ¿Qué quieres hacer hoy? –Preguntó Fate, intentando normalizar la situación.
- Arisa me ha dejado un nuevo videojuego, ¿vamos a mi casa y lo probamos?
Se dirigió a su mesa para recoger su cartera y los ojos rojizos la siguieron con fijeza. Cuando tuvo sus cosas se giró y se topó con aquellas pupilas que le hicieron sonrojarse violentamente ante la intensidad de la mirada de Fate.
- Será mejor que vayamos a la mía.- Propuso la rubia.- Hace demasiado tiempo que no te pasas... Y Chrono empezará a sospechar.
Se quedaron un momento en silencio. Nanoha se aguantó las ganas de suspirar y protestar. Con aquella frase Fate dejaba en claro que quería seguir manteniendo todo eso en secreto, ocultándoselo a Chrono.
- ...Está bien.- Accedió.
-.-.-.-.-
Nanoha miró con cierto recelo hacia el interior de la casa, siguiendo a la propietaria hasta la cocina. Ambas se miraron con una sonrisa nerviosa al comprobar una nota colgada en la nevera, que indicaba que Chrono pasaría la tarde en la biblioteca.
- Mi madre tampoco está.- Informó la rubia.- Así que acomódate mientras hago un poco de té, ¿vale?
Ella asintió y se dirigió al comedor dispuesta a preparar el juego. Para cuando Fate volvió con un par de tazas y algo para picar, Nanoha ya estaba con el mando en la mano y la pantalla lista para jugar.
- Gracias.- Dijo al recibir el vaso que le tendía su amiga, antes de inclinarse para darle un pequeño beso, cosa que provocó que Fate se sonrojara.- ¿Qué personaje quieres?
El juego era bastante entretenido. Uno de esos que te absorbe hasta tal punto que no sabes cuántas horas llevas frente el televisor, peleando contra enemigos, entrenando, superando acertijos y misiones... Por ello, cuando la puerta de la calle se abrió, las dos miraron con cierto asombro al recién llegado.
- ¿Qué tal chicas? –Preguntó Chrono, acercándose a ellas.
- Sí que has venido pronto... ¿no? –Fate miró de reojo a Nanoha y esta le devolvió la mirada igual de incómoda.- Pensé que vendrías más tarde.
- Tengo la cabeza a punto de estallar.- Se quejó el chico, dejándose caer prácticamente sobre Nanoha para poder abrazarla desde atrás. Fate lo miró con asombro al principio y luego su mirada se oscureció.- Qué bien que estés aquí.- Le dio un beso en la mejilla y luego otro un poco más abajo.- Estoy cansado de tanto estudiar, ¿no me das ninguna recompensa por mi esfuerzo?
Chrono besó el cuello de la chica y ésta se tensó mientras a su lado el mando crujía ligeramente bajo los dedos de Fate, quien apretaba con todas sus fuerzas el aparato, no creyendo soportar lo que veía. ¿Su mano se había colado bajo la camisa de Nanoha? La castaña la miró de reojo con algo parecido a la súplica en sus ojos, pero tuvo que aguantarse las ganas de ayudarla y de paso romperle la cara a su hermano.
No era culpa del chico, se repitió una y otra vez, no era culpa de Chrono.
- ¿Por qué no subís arriba? –Propuso, poniéndose de pie. Nanoha la miró con asombro y temor ante esa idea.- En lugar de dar el espectáculo en público.
- Fate-chan... –Murmuró la chica, casi sin voz.
- Tiene razón.- Sonrió Chrono.- Mi madre no está, ¿no? Y tú me prometiste que me compensarías todos estos días sin vernos...
La mandíbula de Fate se tensó ante ese tono de voz incitante y fulminó con la mirada al chico, que estaba demasiado entretenido besando el cuello de su novia.
- No creo que...- Intentó decir Nanoha.- Quiero decir, está Fate-chan y...
Sus palabras murieron en sus labios al darse cuenta de que la rubia ya no estaba allí. Se puso de pie con brusquedad y llegó justamente para ver los pies de la chica desaparecer por las escaleras.
- ¿Vamos a mi cuarto...?
Antes de que pudiera siquiera buscar alguna excusa, Nanoha se vio levantada del suelo. Soltó un grito de asombro y empezó a protestar mientras Chrono la llevaba en brazos hacia el piso de arriba. Abrió la puerta de su habitación y la cerró con el pie antes de dirigirse a la cama y dejar a la chica encima, sin hacer ningún caso de sus quejas. Se inclinó sobre ella y empezó a besarla mientras sus manos viajaban rápidamente por todo su cuerpo, logrando desabrochar media camisa para enterrar sus labios por el escote.
La castaña le dio varios golpes y se removió inquieta entre sus brazos, sin embargo un gemido salió de su boca cuando una mano se colocó sobre su pecho. Nanoha se mordió el labio mientras cerraba fuertemente los ojos. Los besos de Chrono la estaban excitando y no podía hacer nada para evitarlo. Su cuerpo pedía a gritos una recompensa por dejarlo a medias antes, en clase, cuando Fate la había besado, lamido y tocado, cuando Fate la estaba volviendo loca antes de separarse bruscamente. En parte era culpa de Fate que ahora poco a poco empezara a relajarse ante esas caricias.
Un jadeo. Una mano colándose bajo su falda. Un gemido.
Nanoha arqueó la espalda y llevó las manos a la cabeza que seguía en su pecho. Agarró el pelo y lo enredó entre sus dedos y, de pronto, abrió los ojos. No era Fate. Miró con horror el cabello azulado que tenía entre sus manos. No era Fate. El chico se alzó y le sonrió de medio lado. No era Fate.
Chrono soltó una exclamación cuando el pie de Nanoha se puso en su estomago y lo empujó violentamente. Se recostó en el armario y tosió un par de veces mientras la chica se ponía de pie y salía del cuarto a toda prisa.
- ¿¡Nanoha!?
Cerró la puerta y sujetó la manivela con todas sus fuerzas, cerrando los ojos y apoyando su frente en la fría madera mientras notaba como Chrono intentaba abrir, llamándola desde dentro.
- No puedo... –Murmuró y en la habitación se hizo al fin el silencio.- No puedo, lo siento.
Un escalofrió recorrió su espalda y al girarse se encontró con Fate saliendo de su cuarto, con las llaves en una mano y el reproductor de mp3 en la otra, con los auriculares puestos y el volumen tan alto que incluso a pesar de los metros de separación, Nanoha podía escuchar la música claramente. La rubia la miró con asombro al principio pero pronto se fijó en que llevaba la camisa descolocada y su expresión cambió rápidamente, hizo una mueca y sus ojos se volvieron una sombra amenazante bajo el flequillo.
Fate cerró la puerta de su habitación y pasó por delante de ella sin siquiera mirarla. La castaña se apresuró a alcanzar su brazo, sus dedos se cerraron en torno a la muñeca para retenerla. Los ojos rojizos se clavaron en los suyos, más fríos y distantes que nunca. Más dolidos que nunca. Se zafó de su agarre y siguió su paso. Nanoha se quedó ahí plantada, sin saber qué hacer.
- ¿Nanoha...? –Chrono se atrevió a abrir la puerta y asomó la cabeza para sacar luego el resto del cuerpo al ver a la chica inmóvil en medio del pasillo.- ¿Pasa algo? Nanoha, yo no...
Una puerta en el piso de abajo se cerró de un portazo. Ambos se sobresaltaron y ella reaccionó al fin.
- Tengo que irme.
- ¡Nanoha!
Salió corriendo y ahora fue él quien se quedó en medio del pasillo, plantado sin entender nada de lo que ocurría. Se rascó la cabeza y soltó un suspiro cuando la puerta de la calle volvió a cerrarse bruscamente por segunda vez.
Nanoha apretó el botón del ascensor y no se sorprendió al ver como tras unos segundos las puertas se abrían para dejarle pasar. En ese momento dio gracias por la extraña manía que tenía su amiga de bajar las escaleras de su casa caminando. Repiqueteó el pie contra el suelo mientras veía los números pasar por la pantalla, demasiado lentos para la prisa que tenía, hasta que finalmente se detuvo y casi no se habían abierto las puertas cuando saltó del ascensor hacia el portal del piso. Miró a la puerta de la calle y luego se dirigió a las escaleras. Soltó un suspiro al ver a Fate aparecer por ellas.
- ¿Qué...? –Fate no pudo evitar la sorpresa de verla ahí y se quitó los auriculares antes de fruncir el ceño.- ¿Qué haces aquí? Deberías estar con él.
- No puedo.
- ¡No me hagas reír! –Exclamó.- Estabas gimiendo, Nanoha, gimiendo.
La rubia se vio acorralada contra la pared de las escaleras. Sus labios fueron atrapados por los de la ojiazul, con violencia, con fervor, sin darle tiempo siquiera a reaccionar. Fate frunció el ceño e intentó apartar la cara, sin embargo las manos de Nanoha la sujetaron con fuerza. Mordió el labio que estaba sobre el suyo y, con un quejido, logró empujar a la chica lejos de ella. La miró con enfado pero sus reproches murieron en su garganta al ver la cara consternada de la castaña, los ojos acuosos, apenas pudiendo aguantar las lágrimas.
- ¿¡Y en quién piensas que estaba pensando!? –Fate dio un respingo ante el grito, mientras Nanoha rompía finalmente a llorar.- ¿De quién te piensas que eran las manos que creía que me tocaban? ¿De quién era el pelo que pensaba que tenía entre mis dedos? ¿De quién eran los ojos y la sonrisa que esperaba ver?
Un leve rastro de sangre se empezaba a dejar ver en el labio de Nanoha, Fate titubeó mientras ella se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano, furiosa por todo aquello.
- Nanoha, yo...
- Sabes perfectamente que ya no siento lo mismo por Chrono, ¡ahora te quiero a ti! Yo no lo planeé y me duele que sea así porque sé que os estoy haciendo daño a los dos. Tú lo sabes, sabes que si pudiera reunir el valor se lo contaría todo, sabes que ya no le quiero de esa forma y aun así vas y me dejas a solas con él, ¡para luego enfadarte por ello! ...No tiene sentido.
Fate se acercó a ella y colocó las manos en las mejillas de Nanoha para obligarle a mirarla. Le sonrió con arrepentimiento y con sus pulgares limpió las lágrimas que descendían por el rostro de la chica, justo antes de inclinarse para rozarle los labios con los suyos. Nanoha sonrió de medio lado, sin saber si reír o llorar de nuevo. No, nada tenía sentido.
- Lo siento.- Susurró y deslizó la lengua por aquella herida que ella misma había hecho en los labios de la castaña.- Lo siento, es que yo...
- Es igual, Fate-chan.- Suspiró Nanoha, cansada.- Ya es igual.
- Se lo diré yo.- Los ojos azules la miraron con desconcierto.- Se lo quiero decir yo, quiero decirle que me he enamorado de su novia. Dame tiempo, se lo diré.
- Pero...
- Nada de peros.- Dijo y ambas sonrieron ante eso.- No quiero que te culpe a ti.- Nanoha fue a protestar pero la calló con un corto beso.- Dame un mes, si no he reunido el valor para decírselo en ese tiempo, entonces podrás hacer lo que quieras.
- Pero... –Suspiró ante la determinación de la rubia.- Una semana.
- Tres.
- Que sean dos.
Ambas se miraron con seriedad y luego sonrieron antes de besarse nuevamente. Fate recorrió de nuevo los labios de Nanoha, limpiando la sangre de la herida sin importarle el sabor metálico que había adquirido el beso por aquello.
- De acuerdo, dos.
- Eres una cabezota.- Observó Nanoha.
- Igual que tú.
Ambas rompieron a reír y Fate pasó un brazo por los hombros de la castaña para acabar de bajar las escaleras. Cuando llegaron al relleno se sorprendieron, y por poco les dio un ataque, al ver a Lindy parada frente al ascensor. La mujer las miró algo extrañada de verlas bajar por ahí, pero rápidamente una sonrisa se formó en sus labios.
- Anda, Fate, Nanoha ¿Ibais a salir?
La rubia apartó rápidamente la mano del hombro de Nanoha, cosa que provocó que Lindy alzara las cejas.
- Sí... Eh, sí.- Tartamudeó Fate.- Íbamos a... al Midori Ya. ¿Verdad, Nanoha? –La castaña asintió sin saber qué decir.- ¿Quieres que te traiga un trozo de aquel pastel cuando vuelva?
- Oh, me encantaría.- Sonrió Lindy, y de pronto su sonrisa se borró.- Fate, tienes sangre en el labio, ¿estás bien?
- ¿Qué? Ah... –Se llevó la mano al labio y se limpio rápidamente, mirando a Nanoha de reojo.- Sí, sí, estoy bien.
Lindy las miró a ambas y sus cejas se alzaron de nuevo al ver cómo la castaña intentaba limpiarse disimuladamente el labio, que también estaba manchado de sangre. La mujer las miró durante un instante y cuando iba a decir algo las puertas del ascensor se abrieron con un tintineo.
Se despidieron y las chicas se dirigieron rápidamente hacia la salida. La mujer las vio alejarse y, negando con la cabeza, cogió las bolsas que había dejado en el suelo y se metió dentro del ascensor.
- No puede ser.
To be continued...
Notitas varias:
Sí, Lindy, sí puede ser. Tu hija se ha liado con la novia de tu otro hijo en las escaleras =D Er.. coñas a parte, este cap es más largo que los anteriores pero es que tenía más cosas a decir. Parece que la situación que están viviendo ahora es un poco complicada pero por suerte o por desgracia Chrono no se entera de nada, aunque hay gente más atenta que ha empezado a notar algunas cosas... o no, eso lo decidiré más adelante XD
Como he dicho el cap es más largo que los otros y también me ha costado más, porque quiero que pasen muchas cosas pero se han de poner de forma coherente y cuanto más tiempo pasa, más cosas quiero poner y esto está empezando a ser un problema porque la cosa acabará en plan fic quilométrico a este paso XDDD (y sé que vosotros no queréis eso XD) Aunque tengo planeados sólo un par o tres de caps más y si no me da por meter más escenas de por medio, eso será más o menos lo que le quede. A ver qué sale =3 por lo pronto, merxi por leerme y dejarme comments n.n siempre ayudan.
En fin... que sé que habéis pasado del capítulo bajando aquí directamente sólo para leer esto:
Toma falsa IV
Chrono sacó la cabeza del lavabo y suspiró desilusionado al ver que quien acababa de llegar era su madre.
- Ah, Chrono.- Saludó Lindy al verle.- Acabo de encontrarme con Fate y Nanoha.
- ¿Sí? –Salió del baño, secándose las manos con lo que parecía un trozo de papel higiénico.- ¿Van a subir?
La esperanza en el rostro de Chrono se vio apagada cuando su madre negó con la cabeza. Bien, a la porra los planes de hacer un trío, pensó con tristeza el chico.
- No creo.- La mujer se acercó y sonrió de forma casi perversa.- Estaban liándose en la escalera y creo que iban a casa de Nanoha a terminar... ya sabes, sus cosas.
Le guiñó un ojo a su hijo quien se sonrojó notablemente y tragó saliva. Miles de imágenes dignas de salir en los yuris más hentais de la historia pasaron por la cabeza de Chrono. Definitivamente debía de dejar de curiosear en los archivos de su madre, eso estaba provocando estragos en su imaginación.
- Ya... claro.- Atinó a decir el chico.- Si me permites...
Se volvió a meter en el baño y cerró la puerta tras de sí. Lindy sonrió ampliamente y se fue a la cocina tarareando una canción que sonaba a algo parecido a "Maria-sama no koookoroooo..." de pronto frenó en seco y se asomó por la puerta que daba al pasillo.
- ¡No olvides lavarte las manos cuando acabes! –Gritó para que su hijo la escuchara.- Ains, esta juventud y sus hormonas... ore wa aozoraaaaa, watashitachi wo tsutsumu hiroi aozora...
...OMG, juro que no quise escribir eso XD
