Pasó la mano por su pelo mientras salía del cuarto de baño con una toalla atada a su cintura. El suelo quedó mojado por el agua que acababa de salir disparada de su cabeza, pero por suerte su madre no estaba cerca para reñirle por ello. La puerta de al lado se abrió y una Fate despeinada y somnolienta lo miró unos segundos antes de bajar la vista a sus pies.

Chrono no se sorprendió. Su hermana llevaba unos días haciendo eso y cada vez que se cruzaban era como si quisiera decirle algo, pero al parecer nunca encontraba las palabras para hacerlo. La vio agarrar el borde de su pijama negro con la mano, fuertemente, como si intentara darse ánimos. El chico suspiró y le puso una mano en la cabeza para despeinarla aun más de lo que estaba.

- Date prisa o me iré sin ti.

Los ojos rojizos se alzaron para mirarlo y el chico frunció el ceño al ver la tristeza reflejada en ellos, mezclada con algo que le pareció... arrepentimiento.

- Chrono, Fate.- Se escuchó la voz de su madre desde el piso de abajo.- Tenéis el desayuno en la mesa.

- Ya va.- Contestó él.- Venga Fate, espabila.

La rubia asintió y se dirigió al baño. Chrono vio cómo cerraba la puerta y él hizo lo propio con la de su cuarto, se quitó la toalla y se la puso por encima del pelo para secárselo, dirigiéndose al armario para buscar algo de ropa.

No entendía qué le pasaba a Fate, pero cada vez que se encontraban pasaba lo de hacía un instante y parecía a punto de querer decirle algo doloroso. Y si no, simplemente lo evitaba y se alejaba lo más rápido posible. Tenía que admitir que eso estaba empezando a preocupar a su parte de "hermano mayor": ¿y si su hermana tenía un problema grave? ¿Y si estaba metida en algún lío?

Se abrochó el pantalón y miró el techo, pensativo. También podría ser que fueran imaginaciones suyas y no debía sacar conclusiones precipitadas.


Sister-in-law

-VI-



Como cada mañana se encontraron en el mismo lugar. Chrono saludó a Hayate y luego se inclinó para darle un beso a su novia. Tampoco le sorprendió que la chica apartara la mirada después del leve roce de sus labios; desde que salió corriendo de su habitación aun estaba más distante y era como si hubieran retrocedido al inicio de su relación. No, ¿qué decía? Era mucho peor que antes.

¿Qué narices le pasaba últimamente a esas dos? Estaban por volverlo loco.

Soltó un suspiro cuando Nanoha se acercó rápidamente a Fate para empezar a caminar mientras charlaban de las clases que tenían ese día. Hayate no tardó en ponerse al lado de ellas para unirse a la conversación y él se quedó algo rezagado, mirándolas de reojo.

No se dio cuenta de cuándo llegaron al instituto y sólo fue consciente de ello cuando las chicas se despidieron para entrar rápidamente al edificio. Chrono las vio alejarse y soltó un suspiro mientras emprendía el camino hacia sus clases. Su cabeza era un lío, miles de pensamientos y dudas daban vueltas de manera descontrola por su mente. Fate estaba rara pero lo que más le preocupaba ahora era el hecho de que Nanoha parecía evitar cualquier contacto con él. Su relación se estaba yendo al traste y él lo sabía. Lo notaba.

- Buenas... –Dijo con desgana al entrar a clase.

Se dejó caer en su sitio y miró por la ventana. Aun no entendía qué había ocurrido con Nanoha. Pensaba que había sido porque él estaba de exámenes y por eso no se habían visto tanto últimamente, pero ahora que estaba libre seguían sin quedar y ella no dejaba de mantener las distancias. Realmente su relación se estaba yendo al traste.

- Buenos días.- Alzó la vista para ver a Yuuno enfrente de su mesa, sonriéndole. Le saludó con la cabeza y volvió a mirar por la ventana.- ¿Qué te pasa? Pareces desanimado.

Chrono simplemente se quedó en silencio, contemplando cómo las nubes pasaban rápidamente por el cielo. Una paloma cruzó su campo de visión logrando que moviera los ojos en busca de algo más interesante. Para aquel entonces Yuuno ya había acercado una silla para sentarse delante de él.

- Es por Nanoha.- Contestó al fin.- Las cosas cada vez van a peor.

- ¿Qué ha pasado? –Se interesó su amigo, cruzando los brazos sobre la mesa.- ¿Os habéis peleado?

- ¿Cómo? Si prácticamente no me dirige la palabra.- Miró al rubio y éste alzó una ceja esperando a que se explicara.- Hace tiempo que no quedamos y la última vez que vino a casa... Bueno, digamos que me dejó con las ganas y salió corriendo.

- Pero... ¿Intentaste forzarla?

- ¡No! –Chrono se pasó una mano por la cara.- Bueno, no creo... Es decir, a veces le gusta protestar, es como un juego... Pensé que era igual pero me pegó una patada y salió corriendo.

Yuuno soltó un silbido al imaginarse la situación. Realmente su amigo a veces podía ser muy torpe con las relaciones sociales. Pero sinceramente, no le sorprendía todo lo que le estaba contando el moreno.

- ¿Y no habéis hablado de por qué lo hizo?

- Ya te he dicho que casi no hablamos. Es como si me evitara...- Apoyó la cabeza en una mano y se quedo mirando al chico.- ¿Crees que me engaña?

Los ojos verdes de Yuuno se desviaron hacia la ventana, pensando en si debería contarle a su amigo su sospecha, aquello que le había parecido ver entre su novia y su hermana... Pero a lo mejor sólo eran imaginaciones suyas y contar todo eso únicamente liaría más la situación. A fin de cuentas ellas eran muy buenas amigas y las muestras de afecto eran normales… Quizá era un exagerado y debería dejar de pensar en que aquellas miradas y sonrisas, aquellos gestos y sonrojos eran algo más.

Aunque todos los indicios hablasen por sí solos.

- ¿Por qué no se lo dices? –Chrono hizo una mueca.- En serio, ¿pretendes que vuestros problemas de pareja se resuelvan sin hacer nada? Habla con ella, dile que sospechas que te engaña...

- ¿Tú crees que lo hace? ¿Que hay otro chico?

Yuuno suspiró y se puso de pie, colocó la silla en su sitio mientras el profesor que acababa de entrar pedía un poco de orden y se dispuso a volver a su sitio.

- No creo que haya otro chico, si es lo que te preocupa.

Se alejó de allí y se sentó en su silla. Miró de reojo al moreno, quien acababa de enterrar la cabeza entre sus brazos, al parecer cansado de todo aquello. Se colocó bien las gafas y dirigió su atención al profesor.

No creía que hubiera ningún otro chico. Pero tal vez sí otra chica.

-.-.-.-.-

Fate alargó la mano y buscó a tientas el teléfono, separándose de los labios de Nanoha mientras le daba a descolgar.

- ¿...Sí? –Su voz fue un susurro ahogado y en seguida tuvo que carraspear para disimular.- ¿Diga?

- ¿Fate, dónde estás?

- En casa de Nanoha.- La nombrada alzó la cabeza del escote de la rubia y le cuestionó con la mirada.- Es Chrono.

- ¿De Nanoha? Pensé que mañana tenía examen.

- Claro, te recuerdo que vamos a la misma clase, estamos estudiando.

Nanoha ahogó una risilla entre los pechos de Fate, haciendo que ella se removiera incómoda por el cosquilleo. En realidad hacía unos minutos que el estudio había quedado en un segundo plano. Fate tragó saliva intentando apartar las manos de la castaña del broche de su sujetador y los labios de la piel de su estómago.

- Mamá pregunta si vendrás a cenar.

- ¿A cenar?

Miró a la chica que tenía encima y ésta alzó la cabeza, entendiendo que aquella pregunta iba para ella. Sonrió y se deslizó hasta llegar al oído de la rubia que no estaba ocupado por el móvil.

- No sé tú.- Susurró muy flojito y Fate se tensó ante el tono sugerente.- Pero yo pienso cenar ahora mismo.

- ¡Nanoha! –Protestó, haciendo que la nombrada soltara una carcajada.- ¡Para!

- ¿Qué pasa?

- Nada, tu novia.- Sonrió de medio lado al ver cómo ella fruncía el ceño al escuchar el calificativo.- Acaba de decir una tontería... Pero no, no iré a cenar.- Contestó, antes de que él pudiera preguntar nada más.- Supongo que tampoco iré a dormir, ¿se lo puedes decir a Lindy? Nos pasaremos la noche estudiando.

Se mordió el labio inferior para no emitir ningún sonido cuando notó la mano de Nanoha deslizándose peligrosamente por su muslo. Miró a la castaña con reproche y se encontró con que ella la miraba con seriedad. Al parecer definitivamente no le había gustado el calificativo. Cerró los ojos mientras escuchaba la voz de Chrono diciéndole algo que su cerebro no logró entender.

Odiaba mentir a su hermano de esa forma, más sabiendo que todo eso sólo le causaría dolor, pero por el momento no sabía qué otra cosa podía hacer. Aun no había logrado reunir el coraje suficiente para confesarle que estaba enamorada de su novia, mucho menos para contarle que estaba saliendo en secreto con ella, así que tampoco podía decirle el verdadero motivo por el cual se quedaba esa noche en casa de los Takamachi.

- ¿Me oyes?

- ¿Eh...? –Fate sintió cómo el chico suspiraba con hastío.- ¿Qué?

- Que si se puede poner Nanoha.

- Oh... ¿Nanoha, te puedes poner?

La chica se incorporó y en lugar de coger el teléfono atrapó los labios de Fate con brusquedad. La rubia abrió mucho los ojos mientras apartaba rápidamente el aparato para impedir que Chrono pudiera escuchar nada. El beso se alargó unos segundos antes de que sus labios fueran recorridos por la lengua de la castaña una última vez y ésta se separase para coger el móvil y acercarse el auricular a la oreja.

- ¡Hola Chrono! –Contestó alegremente, sonriendo con malicia a Fate, quien había quedado poco menos que fuera de combate con aquel repentino beso.- Perdona, estaba ocupada.

Fate se incorporó, frunció el ceño y se abrochó la camisa. La escuchó hablar unos minutos antes de que se despidieran y colgaran. Para cuando Nanoha se giró la rubia ya estaba de nuevo colocada frente a la pequeña mesa, preparada para estudiar.

- ¿...Fate-chan?

- No me puedo creer que le mientas tan fácilmente y encima me hagas eso cuando lo tengo al teléfono.

- Es que no puedo evitarlo.- Murmuró, acercándose a ella y abrazándola por la espalda.- Cuando estoy contigo mi cuerpo actúa sólo.

Cerró sus ojos borgoñas al sentir los labios de Nanoha en su cuello. Ella tampoco podía hacer nada, a fin de cuentas entendía a qué se refería la chica. Le pasaba exactamente igual. Cuando estaba con Nanoha no podía controlar el deseo que se despertaba en su cuerpo.

De hecho siempre había intentado parar la situación antes de que se les fuera demasiado de las manos, pero ya no podía esperar más. Su cuerpo no podía esperar más.

- Quería esperar a tenerte sólo para mí.- Confesó y la castaña la miró a los ojos.- Esperar a que tus besos sólo fueran míos... Así da un poco de grima, es como besar a mi hermano.

Ambas soltaron una risilla e intercambiaron un beso rápido. Se miraron, una mezcla de deseo y arrepentimiento en sus ojos. Sabían que aquello no era lo correcto, pero ninguna de las dos podía esperar más.

Las manos hábiles le desabrocharon de nuevo la camisa y se deslizaron debajo para tantear la zona. Fate se mordió el labio mientras su respiración se volvía más y más irregular a medida que aquella mano iba bajando por su vientre. Un solo roce de los dedos en su muslo bastó para que se removiera incómoda y separase las piernas para facilitarle la tarea.

La mano libre de la castaña se posó rápidamente sobre su boca para ahogar el gemido que acababa de soltar. Nanoha la obligó a inclinar el rostro hacia atrás, apoyándolo en su hombro para poder mirarla con una sonrisa burlona, encontrándose con los ojos rojizos mirándola con enfado.

- Mis hermanos están abajo, ¿recuerdas?

Fate abrió la boca pero no pudo decir nada inteligible. Su aliento logró estremecer a la castaña al notarlo entre sus dedos, agitado, cálido. Alzó la mano que acababa de colar bajo la ropa interior de la rubia y los ojos de ésta se abrieron desmesuradamente cuando le mostró el resultado de aquello. Nanoha ensanchó la sonrisa burlona al ver el sonrojo de Fate al advertir que los dedos estaban prácticamente empapados.

Se inclinó contra su cuerpo y besó su cuello mientras Fate se estremecía entre sus brazos, completamente avergonzada. Su lengua rozó el oído de la chica y su voz sonó como un susurro ronco y provocativo.

- Estás muy mojada, Fate-chan... –La nombrada protestó pero la mano sobre su boca seguía sin permitirle decir nada.- Shhhh, no quieres que nos descubran, ¿no?

La rubia frunció el ceño al advertir que Nanoha lo tenía todo planeado desde un principio. Sólo llegar a casa les había pedido a sus hermanos que no las molestasen, poniendo como excusa que el examen de mañana era muy importante. Pero eso no quitaba que si hacían demasiado ruido ellos subirían a ver qué ocurría.

Al fin la mano que tenía sobre sus labios se apartó y Fate aprovechó para susurrar su nombre. Nanoha cerró los ojos mientras se estremecía. Le volvía loca cuando pronunciaba su nombre de aquella forma, el tono en el que lo decía, su voz suave y ahora cargada de deseo... La volvía loca.

- Nano...ha.- Repitió.

La nombrada la obligó a levantarse y la giró hasta que quedaron cara a cara. Un cuaderno de apuntes cayó de la mesita cuando la obligó a sentarse en el borde. Fate soltó una exclamación cuando esta vez fue acallada con la mano que momentos antes Nanoha le había mostrado y que ahora dejaba un gusto extraño en sus labios. La castaña se acercó a ella y pegó su cuerpo contra el suyo, apartó la mano de sus labios y la besó antes de volver a acercar aquella mano a sus bocas y deslizar su lengua por entre los dedos, saboreando a Fate aunque fuera de aquella forma indirecta.

Se besaron de nuevo, aun con los dedos de Nanoha jugueteando entre sus lenguas, llenándose de saliva y dándole un nuevo sabor al beso. Las manos de Fate se deslizaron por el cuerpo de la chica frente sí y ésta jadeó cuando se posaron en su pecho.

- Fate-chan... –Le agarró de la mano y se incorporó para ponerse encima de ella, con una rodilla apoyada en uno de los costados sobre la mesa. Llevó la mano de Fate a su muslo y la guió hasta colarla bajo su falda y dejarla justo encima de su ropa interior. Nanoha arqueó la espalda ante el contacto, moviendo la cadera inconscientemente para sentir mejor el roce. Fijó sus ojos azules sobre los de Fate y sonrió al ver su sonrojo y su expresión turbada.- Por favor...

- No creo que... –Intentó explicarse pero la garganta se le había quedado repentinamente seca. Tragó saliva y apartó la mirada, abochornada, excitada.- No deberíamos hacer esto aquí... no...

- Por favor... –Volvió a susurrar Nanoha en su oído para luego deslizar su lengua por el mentón de la rubia.- Fate-chan, no aguanto más... Por favor...

Fate cerró los ojos. Sus mejillas se habían puesto tan rojas que hicieron soltar una pequeña risilla a Nanoha, risa que rápidamente fue cortada y sustituida por un jadeo ahogado cuando la mano que seguía sobre su ropa interior empezó a moverse. Las pupilas rojas se fijaron en la expresión de placer de la castaña mientras tanteaba la zona unos instantes antes de apartar la tela.

Nanoha acalló un gemido apretando la boca con fuerza hasta que la sensación se hizo demasiado fuerte y tuvo que cambiar de táctica. Fate soltó un quejido cuando los dientes de la chica se clavaron en su hombro. La chica se estremecía completamente entre sus brazos y se aferró más fuerte a ella cuando movió la mano sin experiencia, dejándose llevar por algo que dedujo era el instinto. Acercó sus labios a la piel descubierta que tenía frente sí y soltó una especie de ronroneo cuando las manos de Nanoha empezaron a recorrer todo su cuerpo.

Se separó para mirarla y grabar en su memoria la imagen de aquella chica agitada por sus caricias. La piel le brillaba ligeramente por el sudor, su respiración estaba descontrolada y sus mejillas sonrojadas. Nanoha se mordía el labio inferior y, cuando no podía más, mordía lo primero que encontraba y que resultaba ser el hombro de la rubia. Fate hizo una mueca. La zona le estaba empezando a quedar dolorida pero los besos calmantes que seguían a los mordiscos le reconfortaban y excitaban.

Las pupilas azules se cruzaron con las suyas mostrando un brillo demencial en ellas. Y mientras sus labios se unieron frenéticamente, Fate lo supo.

Supo que no quería que nadie más viera a Nanoha así, derritiéndose de placer. Y supo que quería ser la única que le hiciera sentir de esa forma, que le hiciera estremecerse y susurrar su nombre entre gemidos. Y quería que fuera su nombre, Fate, el que susurrase y no ningún otro.

-.-.-.-.-

El silencio en la casa era sólo cortado por el armónico paso del tiempo de un reloj y el insistente repique de la lluvia contra el cristal. Las luces estaban apagadas y de vez en cuando el resplandor de un rayo entraba por las ventanas para iluminarlo todo momentáneamente, antes de sumirlo todo de nuevo en aquella oscuridad típica de una tarde de tormenta.

Unas risitas lejanas se escucharon entre la lluvia, creciendo en volumen a medida que se acercaban. El tintineo de unas llaves se unió a las carcajadas y tras unos segundos la puerta fue abierta.

- ¿Quieres parar? –La voz de Fate resonó en el vestíbulo, acompañada de la risa característica de Nanoha.- Me estás mojando.

- Ya estás mojada.- Observó la castaña, cerrando la puerta tras de sí.- De hecho, estamos mojadas… y vamos a mojar el suelo.

Fate se giró a mirarla y luego se miró a ella. Efectivamente estaban completamente empapadas y sus ropas goteaban el exceso de agua; si ya habían dejado un pequeño charquito en la entrada no quería ni pensar en cómo quedaría el suelo si se paseaban así por la casa. Una sonrisa se formó en sus labios.

- No si corres.

- ¿Eh?

La zapatilla que Nanoha se estaba sacando en esos momentos salió volando al verse estirada de la mano. Soltó un grito de sorpresa y antes de poder protestar estaba siendo arrastrada a toda velocidad por el interior de la casa, escaleras arriba. No tardaron demasiado en llegar al cuarto de la rubia y, a pesar de la carrera, habían dejado un pequeño camino mojado a su paso.

- ¡Uf, estoy empapada! –Comentó Fate mientras sacaba una de sus toallas de deporte y la colocaba en la cabeza de su invitada.- Qué manera de llover, ¿verdad?

Los ojos azules la miraron con reproche por la repentina carrera y más cuando comenzó a secarle el pelo con la toalla, frotando más de la cuenta y despeinándola adrede. Nanoha empezó a protestar intentando apartar a la rubia, pero ésta se rió y acalló sus protestas con un beso.

- ¿Quieres parar? –Bufó molesta.

- Si no te seco te constiparás.- Explicó Fate, como si estuviera hablando con una niña pequeña.- Así que estate quieta y deja de quejarte.

Nanoha la miró con enfado e infló los carrillos en clara señal de indignación, pero solo logró que Fate se riera de ello mientras seguía despeinando su pelo. Soltó un soplido exasperado y se rindió a los cuidados de la chica. Nanoha se fijó en la camisa de la rubia, estaba tan empapada que se pegaba a su cuerpo completamente dejando poco a la imaginación. Sonrió perversamente mientras se fijaba en el sujetador negro que prácticamente se veía perfectamente bajo la tela blanca semitransparente. Sus manos no tardaron en ir al primer botón para desabrocharlo y Fate paró de secarla para poder mirarla con curiosidad.

- Si no te saco la ropa te constiparás.

Fate soltó una carcajada ante aquella excusa tan mala y se inclinó para besarla, aunque ni con esas logró que la castaña parase en su labor de desvestirla. Pronto la camisa cayó al suelo con un sonido mojado y la piel húmeda de Fate se erizó ante el paso de los fríos dedos de Nanoha. En algún momento el beso se volvió más frenético y profundo y, sin saber muy bien cómo, Nanoha acabó acorralada contra el armario mientras se agarrafa firmemente a la espalda de la rubia.

- ¿…Fate? –La voz entrecortada les hizo separarse de golpe.- ¿Nanoha…?

Ambas miraron hacia la puerta y palidecieron repentinamente al ver a Lindy parada en el umbral, observándolas con una expresión llena de asombro y desconcierto. La toalla resbaló desde la cabeza de Nanoha y cayó al suelo cuando Fate se separó rápidamente, pero ya era demasiado tarde para disimular.

Lindy miró a su hija y luego a Nanoha. Los ojos azules de ésta miraron a Fate, quien le devolvió la mirada antes de volverse a su madre. Estaba claro que el juego del escondite se había acabado pero, ¿cómo? La casa estaba a oscuras, se suponía que su madre trabajaba y que no había nadie, por eso se había confiado tanto, por eso había bajado la guardia.

La mujer se llevó una mano a la frente y cerró los ojos, sin palabras, sin poder creer lo que acababa de ver. Fate dio un par de pasos vacilantes hacia ella y al notarlo Lindy alzó una mano para detenerla.

- Tápate.

Los ojos rojizos de la chica se posaron en el suelo mientras tragaba saliva ante el tono cortante de su madre. En silencio se dirigió a buscar alguna camiseta mientras se sentía avergonzada, asustada, pero sobre todo, se sentía la persona más despreciable del mundo por haber permitido que la situación llegase a aquel extremo.

Miró a Nanoha de reojo y al verle la expresión abatida supo que ya no había opción de arreglarlo.

Ya no había marcha atrás.

- Mamá...

- Venid conmigo.

Sin más dio media vuelta y se fue. Ambas chicas soltaron un suspiro cansado e intercambiaron una mirada antes de salir del cuarto y seguir a la mujer hasta la cocina. Lindy se había puesto a preparar algo de té y en cuanto Fate se fijó en el termómetro y las pastillas de encima de la mesa ató cabos. Miró hacia el sofá de la sala y la manta que encontró en él se lo confirmó.

- ¿Tienes fiebre? –Preguntó la rubia, y la mujer la miró un instante antes de asentir en silencio.- ¿Estás bien?

- He vuelto antes del trabajo por eso.- Sirvió el té y colocó las tres tazas sobre la mesa antes de sentarse.- Estaba durmiendo en el sofá cuando os he oído llegar.

- Ya veo…

Fate tomó asiento y miró a Nanoha, quien se sentó en la silla de al lado sin decir una palabra. Lindy dio un par de sorbos a su taza y finalmente las miró seriamente cogiendo aire.

- ¿Va en serio? –Preguntó.

- Sí.

La rubia se giró a mirar sorprendida a Nanoha, quien ahora miraba fijamente a Lindy casi sin pestañear. Ambas mujeres mantuvieron el contacto visual un momento hasta que la mayor cerró los ojos y soltó un suspiro. ¿Qué podía hacer ante semejante determinación? Ese sí tan seguro y aquella mirada tan decidida hubieran convencido a cualquiera.

Se masajeó el puente de la nariz, cansada. No cabía duda, al fin sabía que todas sus sospechas no habían sido meras imaginaciones. Las miradas, los roces, las sonrisas, los sonrojos…

- Chrono no lo sabe.- No era una pregunta, y ambas chicas se dieron cuenta de ello, así que por toda respuesta simplemente bajaron la cabeza.- Nanoha… en este tiempo creo que he llegado a conocerte bastante bien, y te creo, sé que eres incapaz de hacer daño adrede. Sé que no le harías daño a Fate pero… -Su mirada se volvió severa.- Chrono también es mi hijo y no quiero que le hagas daño.

- Lo entiendo.- Nanoha cerró los ojos, consciente de que se merecía la reprimenda.- Créeme que no era mi intención.

Lindy asintió con la cabeza y miró a ambas chicas antes de soltar un suspiro cansado. Aquello no tenía sentido, no sabía qué podía hacer. Chrono era el novio de Nanoha, pero nunca había visto tan feliz a Fate como cuando estaba con la castaña. Apoyó la frente en sus manos y se quedó meditando unos segundos. Las dos chicas se miraron de reojo y Fate frunció el ceño mientras apretaba el puño para reunir valor.

- La quiero.- Lindy la miró por encima de las manos y tuvo que disimular una sonrisa al ver la decisión con la que la miraba su hija, a pesar de estar completamente sonrojada.- La quiero, mamá, quiero a Nanoha.

Los ojos de la mujer viajaron fugazmente a la nombrada y, al verla a ella también sonrojada, negó con la cabeza mientras finalmente la sonrisa se dibujaba en sus labios.

- Bueno.- Accedió.- No quiero que suene a ultimátum, pero si no se lo decís vosotras, lo haré yo.

- ¡Mamá! –Exclamó Fate.- No puedes hacer eso.

- Está bien.- Nanoha se puso de pie ante la atónita mirada de la rubia.- Pensábamos decírselo de todas formas. Sólo déjenos una semana.- Miró a Fate de reojo y ella apartó la vista al entender qué significaba aquello.- Será mejor que yo me vaya… Gracias por el té Lindy-san.

La mujer asintió con la cabeza y Nanoha salió de la cocina dispuesta marcharse.

- ¡Nanoha! –Fate se puso de pie de golpe pero la castaña no se paró ante su llamada y al cabo de unos segundos pudieron escuchar cerrarse la puerta de entrada. Suspiró y volvió a sentarse, dispuesta a seguir la charla con su madre- …Fue cosa mía. Era yo quien temía decírselo a Chrono.

- Me da igual, Fate-chan.

- Pero…

Lindy se puso de pie y dejó la taza en el fregadero antes de pasar por detrás de su hija y ponerle una mano en el hombro para darle ánimos. Fate no alzó la mirada de la mesa, demasiado confundida por lo que acababa de ocurrir.

- Si quieres estar con ella… Haz las cosas bien.

La rubia asintió mientras su madre se alejaba dejándola sola en la cocina. Tenía que hacer las cosas bien. Sólo esperaba que tuviera el valor y las fuerzas suficientes para hacerlo.

To be continued…



Notitas varias:

Y después de una semana sin pc y de varios días sin saber muy bien como acabarlo, ¡aquí está el seis! Lindy las ha pillado, chan chaaan pero al parecer es menos homofoba que la mayoría de padres =_=U weno, eso está bien, es bueno para ellas, no? XDDD la verdad es que pensaba poner un poco de angst y drama de ese que os mola, pero Lindy es demasiado comprensiva. Y ya hay suficiente drama en el fic en general xD

Hmmm me queda veinte min para irme a clase, lo he de colgar y sigo en pijama y tal, así que voy a improvisar una toma falsa rápida:

¡Toma falsa V!

La mujer asintió con la cabeza y Nanoha salió de la cocina dispuesta marcharse.

- ¡Nanoha! –Fate se puso de pie de golpe pero la castaña no se paró ante su llamada.- ¡Que no hemos acabado! ¡No me dejes con las ganas!

...

Eh, me ha salido muy elaborada ¿verdad? Que arte que tengo (lo siento, contentaos con esta mier*a, por favor :D) Total, si me curro las escenas falsas me las comentáis más que el capítulo…UUU

Ya queda poco, paciencia chicos/as, paciencia…