Lindy se incorporó y se pasó una mano por la cara para despejarse. Su espalda crujió ante ese simple gesto recordándole por qué nunca se quedaba a dormir en ese sofá, y es que para descansar era muy cómodo, pero pasar toda la noche en él era otra cosa.

Miró el reloj y se sorprendió al ver la hora que era, se dispuso a levantarse para tomarse una aspirina pero desistió al ver una pastilla preparada encima de la mesa, junto a un vaso de agua, un plato tapado y una pequeña nota. Cogió la nota mientras se tomaba la medicina y sonrió al ver que Fate le había hecho el desayuno y que Chrono le ordenaba tomarse la medicación y descansar. Se llevó la mano a la frente y comprobó que parecía no tener fiebre ya, aunque el dolor de cabeza y la congestión nasal seguían ahí para fastidio suyo.

Buscó el paquete de pañuelos entre los cojines y agarró el plato mientras su cabeza volaba a los acontecimientos del día anterior. La imagen de su hija besándose con su mejor amiga sería difícil de olvidar. Sobre todo teniendo en cuenta lo pasional del beso. Un escalofrío le recorrió la espalda y se recostó para taparse de nuevo. No acababa de creerse que su hija fuera lesbiana. ¿Sentiría atracción por todas las mujeres o sólo le ocurriría con Nanoha? Algo le decía que era eso último. ¿No le importaba que fuera la novia de su hermano? No, parecía bastante arrepentida y asustada, seguro que le importaba…

- Pero nada sale como se planea, ¿verdad, Fate?

Quizá no había hecho bien en poner aquel ultimátum a las chicas. Lindy no era muy partidaria de meterse en la vida de sus hijos, le encantaba darles consejos, que contasen con su apoyo incondicional a la hora de resolver sus propios problemas, pero de ahí a meterse en medio…

Dejó el plato encima de la mesita y se acurrucó bajo la manta. También tenía que admitir que no sabía cómo se lo diría a Chrono si llegase el momento de actuar. Ni se imaginaba cómo reaccionaría él, ¿Chrono era homófobo? Soltó una risilla y cerró los ojos. Ahora empezaba a entender por qué Fate no había reunido el coraje para decírselo aun.


Sister-in-law

-VII-



Cuando Hayate entró a clase esa mañana se sorprendió al ver a Nanoha en su sitio, con la mirada perdida por la ventana. Sin embargo se sorprendió aun más al advertir que Fate no estaba curiosa por saber qué hacía su amiga en clase cuando no había aparecido en el lugar de encuentro habitual. La rubia dejó la cartera sobre su mesa y entonces Nanoha al fin se giró para mirarlas. Los ojos azules se perdieron en los borgoñas tan sólo un instante antes de que ambas mirasen para otro lado.

Llegados a este punto, la curiosidad innata de Hayate estaba más que despierta. Se acercó a Fate y se sentó en el borde de la mesa dispuesta a interrogarla.

- ¿Ha pasado algo?

Su amiga la miró mientras tomaba asiento. Algo le decía que Hayate había sacado sus propias conclusiones y sabía de qué iba el tema. Miró a Nanoha de reojo para comprobar que ella también estuviera pendiente de la conversa.

- Estamos saliendo.- Hayate abrió la boca con asombro mientras Nanoha se sobresaltaba por que se lo contase a la castaña.- Pero tú ya lo sabías, ¿no?

Los ojos azules de Hayate se cerraron mientras una sonrisa inocente se dibujaba en sus labios. Nanoha se había quedado literalmente boquiabierta.

- Sois muy obvias, algo me imaginaba.- Comentó.- Aunque no pensaba que estuvierais saliendo… Pensé que seguías con Chrono.- Nanoha volvió a mirar por la ventana a la vez que Fate bajaba la mirada ante eso. La chica soltó una exclamación.- ¿No se lo habéis dicho?

Nanoha soltó un bufido exasperado mientras la rubia se intentaba esconder aun más en su silla ante la atenta mirada de su curiosa amiga.

- Es culpa mía.- Dijo con un hilo de voz.- Tengo miedo de su reacción.

- Debería tenerla yo, que soy quien le está engañando.- Refunfuñó la castaña sin apartar la mirada de la ventana.- Y ya escuchaste a tu madre.

- ¿Lindy-san? –Se sorprendió Hayate.- ¿Qué pasa con ella? ¿Qué ha dicho?

- Nos descubrió ayer.

- Y ha puesto fecha límite antes de que ella misma tome cartas en el asunto y se lo diga a Chrono.

Ahora fue Hayate quien se quedó con la boca abierta y miró a sus dos amigas, primero a una y luego a otra como si esperase que en cualquier momento le dijeran entre risas que era una broma. Sin embargo lo único que pudo ver fue la expresión cansada de sus rostros y comprendió que era verdad. Soltó un silbido de sorpresa mientras las miraba con las cejas alzadas.

- Pues debéis daros prisa.- Aconsejó.- Chrono se lo tomará peor si se entera por terceros.

Nanoha asintió y volvió a mirar por la ventana.

- Sí, eso estaba pensando yo…

-.-.-.-.-

Abrió el grifo y reguló la temperatura haciendo que el vaho lo llenase todo en cuestión de segundos. Se metió en la ducha y soltó un suspiro cuando sus músculos se relajaron bajo el agua caliente. Desde que su madre descubrió su secreto el día anterior la tensión se había apoderado de su cuerpo y no había manera de que lograra relajarse. Notaba una presión sobre sus hombros, como si el hecho de conocer la verdad y tener que contarla fuera literalmente un peso sobre ella.

Cerró los ojos dejando que el agua aliviara esa sensación agobiante. Todo esto la volvería loca. Sólo pensar que tendría que volver a casa y encontrarse con su madre y su hermano hacía que se le revolviera el estómago, pero no le quedaba otro remedio que tragar pesado, armarse de valor y decir la verdad antes de que la cosa fuera a peor. Prefería cargar con toda la responsabilidad de decírselo a Chrono a que el chico le echase las culpas a Nanoha. Y Fate no estaba dispuesta a decepcionar a la castaña.

- ...Nanoha.

Unos brazos se envolvieron en su cintura y Fate pudo notar claramente en su espalda el tacto de los pechos de la chica. Se estremeció cuando le empezó a besar en el cuello mientras una mano empezaba a subir lentamente hacia su pecho…

- ¿Fate? –La nombrada dio un respingo al escuchar la voz de Arf y se giró lo más rápido que pudo.- ¿Qué haces? Llevas un buen rato con una expresión embobada… Y babeando, diría yo.- Añadió para sí misma.- Pensé que te habrías ido ya…

La rubia miró a ambos lados sin entender qué ocurría, hasta que advirtió que su imaginación le había causado una mala pasada y que había estado fantaseando todo el rato. Porque de Nanoha no había ni rastro.

- Perdona, se me ha ido el santo al cielo.- Rió nerviosamente mientras cerraba el grifo y se cubría con la toalla.- Te dejo la ducha libre.

- ¿Estás bien? –Preguntó Arf no muy convencida.- Pareces un tomate…

- ¡Es por el vaho! –Arf alzó una ceja ante eso y Fate volvió a reír nerviosamente.- No te preocupes, estoy bien, estoy bien.

Se alejó corriendo hacia su taquilla y la abrió para esconderse de la mirada de su entrenadora. ¿¡Cómo había podido dejarse llevar por su imaginación!? Y encima en la ducha… Con Nanoha… En los vestuarios…

Arf soltó una risilla al ver cómo Fate volvía a poner aquella expresión embobada mientras parecía perderse en su imaginación. No le gustaba admitirlo, pero era evidente en quién estaba pensando la rubia, así que suspiró con resignación y entró en la ducha.

Fate por su parte agitó la cabeza para espantar aquellas fantasías y se dio un golpe en la frente para centrarse. Ahora tenía que darse prisa e ir a buscar a Nanoha, que seguramente ya la estaría esperando. Se vistió y peinó lo más rápidamente que pudo, agarró su bolsa y salió corriendo rumbo a clase, aun con su cara completamente sonrojada.

Cuando llegó a su destino se sorprendió al ver que no había nadie esperándola, sin embargo se encogió de hombros y dio media vuelta para encaminarse hacia la azotea; no sería la primera vez que tenía que ir allí a buscarla.

Pero cuando se encontró con que Nanoha tampoco estaba allí, empezó a preocuparse.

- Qué raro.- Murmuró.

Miró el reloj y comprobó que llegaba un poco más tarde que otras veces, pero tan sólo eran unos pocos minutos así que no podía creerse que la castaña se hubiera ido sin más, sin esperarla ni dejarle un mensaje. Parpadeó ante eso y rápidamente buscó su móvil para ver si tenía algún nuevo mensaje, suspiró al ver que sí tenía uno sin leer, seguramente le habría salido algún imprevisto y por ello no había podido esperarla.

Leyó el mensaje y palideció. Con horror, lo volvió a leer para comprobar que no había entendido mal y su cartera resbaló de su mano al darse cuenta de que el texto decía exactamente lo que había leído. Algo que tenía que ser una broma pesada.

"Sé que aun tenemos una semana y te dije que te lo dejaba a ti, pero Lindy-san tiene razón, esto no puede seguir así. He quedado con Chrono para cortar con él."

-.-.-.-.-

Nanoha se encontraba sentada en un banco, con la mirada perdida en el cielo mientras el móvil que mantenía en sus manos no paraba de sonar insistentemente. Quienes pasaban por su lado la miraban de reojo y cuchicheaban a saber qué, realmente a la chica no le importaba lo que llegara a pensar aquella gente, seguramente se preguntaban qué hacía sin hacer caso a su teléfono.

Miró la pantalla del móvil, que se encendía intermitentemente mostrando el nombre de Fate al ritmo de la música. Había perdido la cuenta de las veces que la rubia había llamado en los últimos diez minutos, pero no quería cogerlo porque sabía que le haría cambiar de opinión.

Y Nanoha no podía permitirse cambiar de opinión.

Finalmente había reunido el valor suficiente para poner fin a aquella relación que se mantenía gracias a una mentira. No quería seguir engañando a Chrono y tampoco quería poner en peligro a Fate, por eso había decidido cortar con el chico. No le diría por qué lo hacía, simplemente pondría fin a su noviazgo y… seguro que tarde o temprano el resto de verdad salía a la luz.

Pero estaba segura de que sólo con eso se quitaría un gran peso de encima.

El móvil dejó al fin de sonar mientras una voz grave se escuchaba a su lado, saludándola. Nanoha alzó la vista para encontrarse con Chrono y se vio incapaz de sonreírle.

- Me ha sorprendido que quisieras quedar.- Comentó él y se agachó para darle un beso en los labios, sin embargo ella apartó el rostro antes de que pudiera alcanzar su objetivo.- …¿Nanoha?

- Tenemos que hablar.

Él fue a decir algo pero la melodía del móvil de la chica le cortó, volviendo a sonar de nuevo. Ella miró el aparato en sus manos y se mantuvo en silencio, Chrono alzó una ceja al ver que al parecer no pensaba contestar.

- ¿No vas a cogerlo? –La castaña negó con la cabeza.- ¿Quién es?

- Alguien que cree que voy a cometer una estupidez.

- ¿Qué quieres decir?

Chrono frunció el ceño, no sabía qué le ocurría a Nanoha, pero estaba bastante extraña. Algo le decía que no había quedado con él sólo porque tuviera ganas de verle. Finalmente ella cortó la llamada y cogió aire.

- Tenemos que dejarlo.

El moreno la miró sin comprender, Nanoha alzó el rostro mostrándole una expresión seria y sin una pizca de titubeo, estaba segura de lo que hacía a pesar de que sus ojos mostraban algo de arrepentimiento. Chrono se pasó una mano por la cara al entender qué era lo que quería decir con aquella frase. Dejarlo. Dejarlo a él. Dejar de ser pareja. Cortar.

- Tienes razón.- Suspiró.- No sé quién te llamaba, pero tenía razón, estás haciendo una estupidez.

- No.

- ¿¡No!? –Gritó, sobresaltándola.- ¡Estás cortando conmigo! ¿No te parece eso una estupidez?

- No… -Nanoha bajó la mirada mientras el móvil volvía a sonar.- Seguir así sería la estupidez.

Él soltó un gruñido y le arrancó el teléfono de las manos, Nanoha miró con asombro cómo el chico miraba la pantalla y al ver que había cortado la llamada sin querer lo tiró contra el suelo. El aparato se abrió y la batería acabó algo más lejos. Chrono la miró furioso y a pesar de que Nanoha se sentía un poco cohibida no se permitió mostrar ninguna duda.

- ¿¡Por qué!?

Nanoha sonrió. Chrono se sorprendió de ver su sonrisa pero eso logró tranquilizarlo y al fin se dio cuenta de que estaba reaccionando como un niñato, sin pizca de madurez. Cogió aire y lo soltó en un largo suspiro antes de volver a mirar a Nanoha a los ojos. La chica seguía con aquella sonrisa en el rostro, no era su cálida sonrisa de siempre, estaba teñida de tristeza y sus ojos mostraban dolor, pero era una sonrisa sincera.

- Estoy segura de que tú también te has dado cuenta.- Susurró la chica y cerró los ojos.- Te has dado cuenta de que ya no era lo mismo, de que ya no soy la misma. ¿Verdad?

El chico bajó la mirada y asintió. Se había dado cuenta, por supuesto que lo había hecho. Ya sabía de antemano que su relación no parecía tener un futuro, que se había quedado estancada simplemente a la espera de que se terminase algún día. Y finalmente se había terminado.

- Sí… Pero pensé que se solucionaría.

- No puede solucionarse.- Sentenció Nanoha y Chrono volvió a mirarla.- No era mi intención herirte, pero las cosas han pasado así.

- Ya no me quieres.

- Te quiero, pero… Ya no te amo.- Nanoha recogió las piezas de su móvil para mantener las manos ocupadas.- No es culpa…

Chrono le puso la mano en la cabeza, sobresaltándola e impidiendo que continuara con la frase. Los ojos azules de ella lo miraron con sorpresa al verlo sonreír y él la despeinó un poco antes de dejarse caer a su lado en el banco. Alzó la cabeza y soltó un suspiro cansado al aire.

- No lo digas, no quiero escuchar que no es culpa mía.

- …Lo sien…

- Tampoco quiero escuchar tus disculpas.- Le volvió a cortar.- Ya has dicho que no era tu intención.

Nanoha bajó la mirada y jugueteó con la batería del móvil antes de colocarla en su sitio. Sonrió, aunque al principio se lo había tomado mal, al final Chrono había acabado siendo comprensivo. Y tal y como esperaba un gran peso pareció abandonar su cuerpo.

- Gracias.- Murmuró.

- Ya.- El chico asintió, con los ojos cerrados.- ¿Podrías… Podrías dejarme solo?

La castaña lo miró sorprendida antes de apartar la mirada. Al parecer por muy comprensivo que sonase, aquello le había sentado tan mal como esperaba. Se puso de pie y titubeó sin saber cómo despedirse de él, finalmente se inclinó y besó su mejilla con suavidad antes de alejarse de ahí.

Abrió los ojos cuando dedujo que Nanoha ya estaría bastante lejos y tan sólo la vio unos segundos antes de que desapareciese por la salida del parque. Se llevó una mano a la mejilla y soltó todo el aire de golpe mientras apretaba fuertemente su puño, sus dientes rechinaron y se inclinó para esconder el rostro entre sus manos.

Muy en el fondo ya sabía que aquello terminaría pasando, pero eso no quitaba que le resultase doloroso.

-.-.-.-.-

Nanoha se encontró dando un rodeo bastante grande para ir a su casa. Se había puesto a caminar sin darse cuenta del sentido que tomaban sus pies, simplemente pensando en la conversación que acababa de tener con Chrono, en la expresión que el chico le había puesto cuando le dijo que tenían que terminar.

Debería sentirse la persona más mezquina del mundo, y sin embargo únicamente podía respirar tranquila frente a la libertad que sentía después de quitarse esa carga de encima.

Respiró hondo y soltó el aire en un gran suspiro mientras se estiraba. Se paró en medio de la calle y miró hacia arriba, hacia el cielo que siempre le otorgaba cobijo cuando tenía que pensar, ese cielo azul tan profundo en el que le gustaría perderse. Se sentía bien, tranquila. Se sentía aliviada y contenta de no tener que seguir con aquel engaño.

Decidió seguir su camino cuando notó cómo un hombre se le quedaba mirando de forma extraña por estar detenida ahí en medio. ¿Cómo estaría Fate? ¿Enfadada? Sacó el móvil de su bolsillo y se dio cuenta de que aun seguía apagado, lo encendió y al cabo de un momento le llegó el aviso de todas las llamadas y mensajes que había recibido de mientras. Parpadeó sorprendida al ver la cantidad de veces que Fate le había llamado.

- Nanoha.

Alzó la cabeza y se sorprendió al ver a la chica sentada en la entrada de su casa, esperándola. La rubia frunció el ceño y se puso de pie. No hacía falta ser un genio para ver que efectivamente estaba enfadada.

- Fate-chan… -Sonrió nerviosamente.- …Hola…

- ¿Por qué no has contestado al móvil?

- Por que estaba…

- ¿¡Por qué no piensas un poco antes de hacer las cosas!?

La castaña parpadeó ante el repentino grito y entonces frunció el ceño ella también. Entendía que la rubia estuviera enfadada, pero de ahí a decirle que no pensaba lo que hacía había un trecho.

- No tienes derecho a reprocharme nada.- Sentenció.- ¿Qué he de hacer? ¿Pensármelo tanto como tú y no decidirme nunca?

- ¡Sólo te pedí un poco de tiempo! No es tan fácil llegar a casa y decirle a tu hermano: "Oye, te he robado la novia, ¡jódete!"

- ¡Como si decirle "Oye, me he enamorado de tu hermana" fuera más sencillo!

Se quedaron mirando con ferocidad. Finalmente, tras unos segundos, la rubia soltó un suspiro exasperado mientras alzaba su mano hasta golpearse ligeramente la frente. Aquello no podía estar pasándole a ella.

- A veces creo que realmente no piensas en lo que haces.- Murmuró.- Te dedicas a actuar sin tener en cuenta las consecuencias. Atacas con todas tus fuerzas y si alguien sale herido les pides perdón mientras sonríes con esa sonrisa tan inocente tuya. ¡Y lo peor de todo es que nadie puede enfadarse contigo después de eso!

- Fate-chan…

- Pero no todo el mundo es como tú, Nanoha. No todo el mundo puede afrontar sus problemas de frente. Hay gente que tiene miedo de lo que pueda ocurrir, a quien no le funciona simplemente sonreír y teme que se enfaden con ella.

La mirada de Nanoha se suavizó, sin quedar rastro del enfado que mostraba segundos antes. Quizá Fate no tendría esa sonrisa de la que ella hablaba, pero era tan tierna que causaba el mismo efecto.

- Sí que pienso antes de actuar.- Aclaró, mirando al suelo.- Pensé en Chrono y me imaginé en su situación… A mí no me gustaría estar saliendo con alguien que no me quiere.

- Lo sé.- Fate suspiró con cansancio y se volvió a sentar en el escalón en el que estaba antes.- Pero conozco a mi hermano, de hecho Hayate lo ha dicho esta mañana, no le gustaría enterarse por otras personas. Quería ser yo quien le dijese que estaba enamorada de su novia, decirle que en un arrebato de locura la besé y que inesperadamente ella correspondió mis sentimientos. Quería decírselo yo, demostrarle que no quiero hacerle daño, pero que esto es serio.

- Entonces… ¿por qué no se lo dijiste antes?

Fate sonrió tristemente mientras fijaba su mirada en el suelo. Realmente había sido muy lenta.

- Porque soy una ingenua.- Nanoha alzó una ceja.- Pensé que habría alguna forma de decírselo sin hacerle daño. Estuve buscando una manera de hacerlo pero… supongo que no la hay.

Nanoha se sentó a su lado y apoyó la cabeza sobre su hombro. Sonrió y cerró los ojos para disfrutar simplemente de la presencia de Fate. Si la rubia le hubiese contado eso un poco antes hubiera guardado silencio esa tarde. Pero a pesar de saber eso ahora, no podía sentir que hubiera hecho mal al cortar con Chrono.

- Aun se lo puedes decir.- Susurró Nanoha, y sonrió cuando Fate empezó a juguetear con su pelo.- Sólo lo he dejado, supongo que sabe que hay alguien más… Pero no se lo he contado todo.

La mano de Fate se detuvo mientras miraba a la castaña con sorpresa. Tenía que estar bromeando, ¿verdad? Aunque su expresión tranquila le dijera que era cierto.

- ¿¡Y crees que eso es mejor!? –Exclamó y la chica se incorporó para mirarla con asombro.- Por favor, Nanoha, ¿realmente piensas en lo que haces? –La nombrada frunció el ceño mientras Fate se llevaba la mano a la frente por segunda vez.- Eres increíble… ¡Has conseguido que sea "el ser despreciable que ha logrado que mi novia corte conmigo". Debe de estar maldiciéndome ahora mismo aunque no sepa quien soy!

Nanoha abrió la boca con sorpresa, la cerró, la volvió a abrir y finalmente sonrió inocentemente.

- …¿Perdona?

Fate se golpeó la frente de nuevo.

-.-.-.-.-

Lindy soltó un suspiro hastiado al escuchar un sonoro portazo en la planta de arriba, seguido de unos pasos pesados bajando la escalera. Chrono entró en la cocina luciendo una camiseta gastada y el pantalón de chándal con el que solía pasarse los días de fiesta. Sin decir absolutamente nada, abrió la nevera en busca de algo que desayunar.

- Buenos días.- Saludó la mujer.- Te has despertado de mal humor, veo.

Por toda respuesta el chico cerró la nevera con más fuerza de la necesaria y se dirigió hacia el sofá con expresión malhumorada. Lindy suspiró de nuevo. Lo único que Chrono había dicho desde la tarde anterior era que había terminado con Nanoha y cuando le intentó sonsacar el porqué él simplemente le echó la culpa a otro. Así que tenía motivos para sospechar que seguramente aun no conocía todos los detalles.

La mujer negó con la cabeza, Fate lo tendría más difícil ahora. Desde luego no lo habían llevado de la mejor forma, no le extrañaba que su hija menor hubiera decidido pasar la noche fuera.

- Qué cobarde eres, Fate.

- ¿Decías algo? –Preguntó Chrono desde el salón.

- No, que me voy ya.- Cogió el bolso que había dejado sobre la barra de la cocina y se acercó al chico.- ¿Seguro que no quieres venir?

- No, dale recuerdos a Leti de mi parte.

- Vale, aunque me preguntará por qué no se los das tú mismo. ¿Qué le digo, que te estabas convirtiendo en ogro?

- Ja. Ja.- Rió el moreno sin pizca de humor.- Anda, adiós.

Su madre se despidió intentando disimular la risa y poco después le dejó solo en casa. Chrono se reacomodó en el sofá, subiendo los pies en la mesita mientras cambiaba el canal de televisión sin prestarle demasiada atención realmente.

¿Había dicho un ogro? Tal vez sí que estaba un poco susceptible desde ayer por la tarde, pero es que no podía evitarlo. En su mente aun estaban grabadas las palabras de Nanoha y, a pesar de que quería hacerle miles de preguntas, en aquel momento no pudo formular ninguna de ellas. Sabía que había otra persona, Nanoha no había dejado de quererle porque sí, el dolor en su mirada cuando le dijo que ya no le amaba era más que esclarecedor, había alguien. Él sabía que alguien más había robado el corazón de la castaña, pero no fue capaz de preguntarle nada.

Y ahora se arrepentía, porque quería motivos, quería una explicación, un nombre. Quería saber contra quién había perdido.

Sin quererlo se encontró repasando mentalmente a todos los chicos que conocía Nanoha, o al menos que él sabía que conocía. A lo mejor era un mocoso de su clase y él no sabía de su existencia. Diez minutos después se dio cuenta de que eso no le llevaba a ningún lado, si quería saber quién era tendría que preguntárselo directamente.

- Estoy en casa.

Chrono se puso de pie por inercia y se dirigió a paso rápido hacia la entrada. Fate alzó la cabeza mientras se acababa de quitar los zapatos y por un momento se quedaron mirando sin decirse nada. Chrono abrió la boca y la volvió a cerrar. Al escuchar a Fate había visto la oportunidad de enterarse del nombre de su rival, seguro que ella lo sabía, ella y Nanoha eran inseparables. Sí, ahí estaba su oportunidad.

- Oye…

- ¿Cómo estás? –Le cortó ella.

La rubia lo miró con tristeza y provocó que él frunciera el ceño. No quería la compasión de Fate, no quería la lástima de nadie, sólo quería un nombre contra quien dirigir la rabia que sentía.

- Bien.- Contestó secamente, algo molesto y logrando que Fate apartara la mirada.- Oye, dime quién es.- Los ojos borgoñas lo miraron con duda y una pizca de temor.- Vamos, Fate.- Se acercó a ella y le agarró por los hombros.- Dímelo.

La sangre huyó del rostro de la chica mientras él la miraba con seriedad, con un brillo de determinación en los ojos que dejaba bien claro que estaba dispuesto a descubrir la verdad. Fate abrió la boca y notó cómo su voz también había huido, tuvo que tragar saliva unas cuantas veces antes de estar segura de que podría hablar.

- ¿El... qué?

- Siempre estás con ella, tienes que saber algo.- Dedujo.- ¿Por quién me ha dejado?

Notó cómo se le humedecían los ojos al ver la expresión dolorosa en el rostro de su hermano. Apartó la mirada de nuevo. ¿Cómo le podría decir que era ella? Se pasó una mano por la cara y respiró hondo para tranquilizarse mientras Chrono la seguía mirando. ¿Cómo le había podido hacer eso? Debería haberse retirado antes, debería haberlo evitado, haber evitado llegar a esa situación.

- Lo siento.- Fate hizo una mueca.- Lo siento, yo... – Mantuvo a mirada baja, no pudiendo soportar los ojos interrogantes de su hermano.- Esto no debería haber pasado pero... Debería habértelo dicho antes, lo siento, tenía miedo de hacerte daño... Pero ella se me adelantó y...- Cogió aire y alzó la cabeza para mirarlo con seriedad.- Soy yo.

El chico abrió la boca para decir algo pero la cerró de golpe a la vez que se le ensanchaban los ojos. Iba a preguntarle a qué diablos se estaba refiriendo, pero la seriedad de Fate y la tristeza en su mirada... Esas simples palabras… De repente todo encajó en su cabeza.

- ...No.

- Soy yo.- Repitió, provocando que él retrocediera.- Estoy enamorada de Nanoha.

- No.- Murmuró de nuevo, negando con la cabeza mientras se alejaba de ella.- No puede, no podéis... No.

Fate asintió con una expresión que mostraba toda su tristeza y arrepentimiento, dio un paso para acercarse a Chrono, pero él se alejó con rapidez, aun demasiado aturdido.

- ¡Lo siento! –Exclamó Fate, angustiada por aquella reacción.- Lo siento...

Chrono la miró aun con los ojos muy abiertos y de golpe su expresión se ensombreció. No podía ser, tenía que ser una maldita broma. Apretó el puño y sus nudillos se volvieron blancos, su mandíbula se tensó mientras todo su cuerpo empezaba a temblar de ira. Tenía que ser una maldita broma, pero no lo era y ahora muchas cosas empezaban a tener sentido

Soltó un gruñido mientras su puño se abalanzaba a toda velocidad contra la mejilla de Fate. La chica cayó hacia atrás por el impacto y se golpeó contra la pared, quedó aturdida por el golpe y todo le empezó a dar vueltas. Chrono se dirigió a la puerta de forma precipitada, poniéndose los zapatos de cualquier forma y cogiendo la chaqueta mientras Fate le gritaba detrás para que se detuviese.

La puerta se cerró de golpe y la rubia se quedó mirándola un rato antes dejarse deslizar por la pared hasta quedar sentada en el suelo, aguantándose la mejilla como si ésta se le fuera a caer si la soltaba. Bajó la cabeza y sus ojos quedaron escondidos por mechones de pelo rubio. Se mordió el labio intentando contener las lágrimas.

Se sentía la persona más ruin del mundo.

To be continued…



Notitas varias: Y PLAFF! Fate al suelo, Chrono que ya lo sabe todo, Nanoha que no piensa… y el fic a punto de terminarse, señores! Parece mentira que en un principio dijese que serían 3 o 4 capítulos… y al final va a ser el doble, cómo me lío xD!

¿Qué os ha parecido la forma de enterarse? Realmente creo que Nanoha no piensa mucho cuando actúa... y Fate se ha comido todo el marrón, pobreta.

¡Toma falsa VI!

- ...Nanoha.

Unos brazos se envolvieron en su cintura y Fate pudo notar claramente en su espalda el tacto de los pechos de la chica. Se estremeció cuando le empezaron a besar en el cuello mientras una mano empezaba a subir lentamente hacia su pecho…

- Fate.- La nombrada dio un respingo al escuchar la voz de Arf en su oído.- Eres tan suave…

- ¿¡Arf!? –Gritó la rubia, palideciendo de golpe.- ¿Qu… Qué!?

Intentó apartarse de la pelirroja pero está la mantenía fuertemente abrazada, mientras sus pieles se rozaban. Fate tembló de miedo, Arf estaba babeando y casi podía verle un par de orejitas y una colita de perro agitándose de alegría.

- Fate-chan.

Aquella voz le hizo congelarse en el lugar. La rubia giró lentamente su cabeza mientras Arf seguía abrazada a ella. Tragó saliva, Nanoha estaba detrás de ellas mirándolas con una expresión que daba verdadero, verdadero miedo. Casi parecía un demonio.

- Na-Nanoha… ¡No es lo que parece!

- ¡STARLIGHT--------!

- No, espera… -Fate intentó retroceder.- ¡Nanoha! ¡En este fic no hay magia!

- ¡BREAKEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER!!!

¡Todos alaben a Lady pelotas de acero Takamachi! XD Merxi por los reviews y los ánimos. Merxi a la lerda de mi beta por aguantarme xD

(Durante el rodaje de este fic (¿?) ninguna Fate ha sufrido daño alguno. O sí, pero ya se encarga Nanoha de cuidarla... si no la mata antes xD)