Los rayos de sol empezaron a molestarle en la cara. Se dio media vuelta acurrucándose más entre las sábanas, tapándose la cara en un intento por volver a aquel mundo silencioso y cómodo en el que podía soñar que volaba. Se removió de nuevo para buscar una postura cómoda y alargó el brazo para pasarlo por la superficie del colchón.
Y entonces abrió los ojos de golpe.
Parpadeó confundida antes de alzar las sábanas y mirar debajo. Se destapó para incorporarse rápidamente y pasó la vista por su habitación.
- ¿…Fate-chan?
Su voz se quedó flotando en el aire y sólo el silencio le contestó. Volvió a mirar al hueco vacío que había en su cama y puso la mano sobre las sábanas mientras fruncía el ceño. ¿Dónde se había metido? Después del día tan ajetreado que tuvieron ayer, Nanoha se quedó dormida al lado de Fate, sintiéndose relajada y pensando que ese era su lugar: al lado de la rubia, sintiendo sus brazos rodeándola, notando su calor, aspirando su aroma… Soltó un suspiro y su rostro reflejó la tristeza que sentía; esperaba despertarse y ver su rostro mientras dormía. Esperaba poder despertarla con un beso en los labios y una sonrisa... Pero la chica ya no estaba a su lado.
Se sentó en la cama y se puso las zapatillas antes de salir de su cuarto. Quizá estuviera en la cocina, comiendo algo. Era muy extraño que Fate se despertara temprano y mucho más extraño que Nanoha no se hubiera despertado antes que ella.
Bajó las escaleras y pasó su vista por el salón antes de entrar en la cocina al no encontrarla ahí.
- Buenos días.- Su madre le sonrió mientras acababa de limpiar la mesa.- Se te han pegado un poco las sábanas hoy, Nanoha.- Bromeó.- Ya hemos desayunado, tienes zumo en la nevera. Yo me voy al Midori Ya.
La castaña asintió por inercia, sintiendo un mal presentimiento al comprobar que tampoco había rastro de Fate en la cocina.
- ¿Sabes dónde está Fate-chan?
- Ah, ha madrugado mucho.- Momoko dejó un trapo y se acercó a su hija.- Me dijo que tenía que zanjar un asunto y se fue… ¿Pasa algo?
Nanoha palideció ante la confundida mirada de su madre antes de salir corriendo rumbo a su habitación. No podía ser que Fate hubiera ido a decirle la verdad a Chrono.
Sister-in-Law
-VIII-
Hayate sonrió al ver cómo Signum disimulaba un bostezo mientras Vita tiraba de su manga. Era bastante temprano aún pero eso no parecía importarle a la pequeña, quien seguía protestando porque iban muy lentas. Finalmente Signum le pidió un poco de paciencia mientras Hayate y Shamal se reían disimuladamente por la situación.
Algo llamó la atención de la castaña, quien se paró en medio de la calle y fijó su vista en el columpio del parque que tenían al lado. Había alguien balanceándose pesadamente y Hayate tuvo un mal presentimiento al comprobar quién era.
- ¡Oi, date prisa! –Le llamó Vita, unos metros más lejos.
La chica se giró a verlas y les hizo un gesto con la mano antes de adentrarse en el parque. Las demás se acercaron y Signum tuvo que detener a Vita antes de que saliera corriendo tras Hayate.
- ¿Quién es? –Preguntó Shamal.
- …Chrono Harlaown.- Susurró Signum, con expresión seria.- Espero que Hayate no se meta en medio, como siempre.
Hayate se giró a medio camino y sonrió al ver que sus acompañantes no la habían seguido. Continuó caminando hasta ponerse frente al chico, quien alzó la vista al notar una sombra sobre él, la miró unos segundos y volvió a bajar la mirada. La sonrisa de Hayate se esfumó al comprender que, tal y como había pensado en un principio, algo había ocurrido.
Y no hacía falta ser muy lista para sumar dos y dos y encontrar la causa.
- ¿Estás bien? –Preguntó sin saber muy bien cómo abordar el tema.
- Nanoha me ha dejado por mi hermana.- Se explicó él y la chica alzó las cejas sorprendida por lo directo que había sido.- Es estúpido.
- ¿Lo es?
Ella se sentó en el columpio contiguo y Chrono la miró de reojo antes de fruncir el ceño.
- ¿Debo suponer que ya lo sabías? –Dijo algo molesto.
- Era algo obvio, Chrono-kun.- Empezó a mecerse distraídamente.- No es que estuvieran saliendo a tus espaldas y seas el último en enterarte, es que era imposible no notar que algo pasaba… Y simplemente tú no le das la importancia que merecen todos los gestos y miradas, las sonrisas, los sonrojos… Todo eso habla por sí sólo.
- Gracias, ahora me siento un poco más estúpido.- Hayate lo miró con una sonrisa que pretendía pedir disculpas.- Aunque esto es absurdo. Supongo que realmente soy estúpido.
Se quedaron en silencio durante un momento y Hayate se fijó en Vita, quien empezaba a hacerle señas desde la entrada del parque. Vio a Shamal mirando el reloj e imitó el gesto. Realmente se les estaba haciendo tarde, pero no quería dejar a su amigo ahí tirado con todos los problemas que estaba pasando.
- No.- Suspiró. Pese a todo tampoco sabía muy bien cómo ayudarle.- No eres estúpido, simplemente es difícil entender qué ha pasado.
- Sí, lo entiendo. Lo sé.- Él la miró con el ceño fruncido, molesto.- Mi novia ha estado engañándome con mi hermana hasta que se ha cansado y me ha dejado. Seguramente después de acostarse conmigo iba a Fate a reírse mientras esa… esa… - A pesar de no encontrar ningún calificativo adecuado, su tono de voz solo ya mostraba un gran desprecio.- Ahora deben de estar riéndose a mi costa.
Hayate hizo una mueca de disgusto. No podía entender cómo Chrono había llegado a una conclusión tan alejada de la realidad. Entendía que estuviera dolido por todo lo que había ocurrido, pero Nanoha y Fate no dejaban de ser sus amigas y aquella acusación le había molestado. Ella había visto a las chicas cada día. Había visto el dolor en sus caras cada vez que sus ojos se encontraban, como si ambas supieran que lo que hacían estaba mal pero no pudieran evitarlo.
- ¿En serio crees eso? –Se puso de pie y lo miró con abatimiento.- Entiendo que estés molesto, tienes todo el derecho a estarlo, pero... ¿Que se están riendo a tu costa? Vamos, Chrono… No sé cómo ha ido la cosa, pero ¿en serio tenían pinta de estar disfrutando de la situación?
Chrono abrió la boca para rebatir ese argumento, pero la imagen de la cara acongojada de Nanoha y el dolor en los ojos de Fate hizo que se tragara sus palabras. Bajó la mirada, más confuso que antes. La chica lo miró y sonrió antes de darle un par de golpecitos en la espalda y alejarse de él.
Se quedó en ese parque un buen rato más, meciéndose lentamente en el columpio mientras su cabeza no paraba de buscar alguna explicación creíble, algo que le dijera que Hayate no tenía razón y que realmente Fate y Nanoha eran las malas y él la víctima. Se rascó la cabeza y se puso de pie, furioso. Tampoco quería ser la víctima. Sólo quería una explicación razonable.
-.-.-.-.-
Nanoha respiró hondo intentando recuperar el aliento. La garganta le ardía debido al esfuerzo de correr con el frío que hacía y que se le había clavado en el pecho como agujas cada vez que respiraba. Tosió un par de veces y aclaró su garganta mientras comprobaba por qué piso iba el ascensor.
No podía creerse aún que Fate se hubiera ido tan temprano sin decirle nada y, además, el mal presentimiento que tuvo al no encontrarla al despertar se vio confirmado con las palabras de Momoko. Así que simplemente había salido de casa corriendo como alma que lleva el diablo para buscarla.
Se recostó contra la pared mientras soltaba un largo suspiro, ahora con la respiración más calmada. Realmente no sabía dónde podía estar la rubia. No le había cogido el móvil a pesar de que la había llamado varias veces, así que simplemente había decidido ir directamente a su casa. Y ahora que estaba ahí se arrepentía enormemente. A lo mejor Fate no había ido a decirle la verdad a Chrono. Quizá sólo había malentendido lo que le había dicho su madre y había sacado conclusiones de forma precipitada. Las puertas del ascensor se abrieron y Nanoha dudó un momento antes de bajar.
Se situó frente a la puerta de la casa y se quedó mirando la placa con el nombre familiar que había a un lado en la pared. Había salido corriendo y ahora se daba cuenta de que aquella también era la casa de Chrono. ¿Qué le diría al chico si era él quien abría la puerta? Movió el dedo hacia el timbre y en el último momento cambió de opinión y prefirió coger el móvil. ¿Y si Fate no estaba en casa? Marcó su número rápidamente y esperó con impaciencia el tono.
No tardó demasiado hasta que escuchó aquella melodía familiar, una canción que Fate odiaba pero que Nanoha se había empeñado en ponerla como tono para cuando la llamaba. Sorprendida, separó el auricular de su oído. La canción sonaba dentro de la casa y eso provocó que palideciera. Eso sólo significaba que Fate estaba ahí, o al menos había pasado antes… Y no cabía duda a qué había ido a su casa.
Frunció el ceño y se acercó a la puerta. Sin embargo había algo raro, algo que no cuadraba. La melodía seguía sonando y Nanoha pegó el oído a la madera, extrañada porque más que sonar dentro de la casa, sonaba como si el móvil estuviera justo al otro lado de la puerta.
- …¿Fate-chan? –Preguntó, dubitativa.
El móvil en su mano le avisó de que el número estaba fuera de servicio mientras la música dejaba de sonar. Finalmente tocó el timbre. Tras un instante de silencio volvió a picar pero nadie contestó.
- ¿Fate-chan? –Alzó la voz y volvió a picar insistentemente.- ¡Ábreme, sé que estás ahí! ¡Fate-chan! ¡Fate!
Cada vez estaba más nerviosa y algo le decía que Fate estaba dentro de la casa, tenía que haber ocurrido algo para que no le cogiera el móvil. Volvió a picar y prácticamente aporreó la puerta. ¿Y si había discutido con Chrono? Agarró el pomo y se sorprendió al ver que no estaba cerrado con llave.
Lentamente abrió un poco la puerta, de repente sintiéndose asustada. Asomó la cabeza por la pequeña obertura y echó un vistazo. La casa estaba silenciosa y a oscuras.
- ¿Hola…? –Preguntó a la nada.
Abrió más la puerta y entró casi a hurtadillas. Miró hacia el pasillo que tenía delante y cuando se inclinó para sacarse los zapatos casi se cayó al suelo del susto. Fate estaba sentada en el suelo del recibidor, en silencio, con el rostro oculto por su pelo rubio. Nanoha se estremeció al verla y prácticamente se abalanzó contra ella, arrodillándose en el suelo mientras le agarraba de los hombros y la llamaba con desespero.
- Nanoha…
Fate no se movió ni una pizca pero esa simple palabra, susurrada casi sin voz, logró que Nanoha soltara un suspiro de alivio.
- ¿Qué ha pasado? –Preguntó más calmada.- ¿Fate-chan? ¿Estás bien?
Le apartó el pelo de la cara y palideció al verla. Fate seguía con los ojos fijos en el suelo, sin una pizca de vida en ellos. Tenía la mejilla hinchada y sangre seca en el labio. Nanoha acercó la mano con cautela al moratón y eso logró que la chica reaccionara. Sus ojos azules se encontraron con los de la rubia y pronto los hipidos llenaron el recibidor.
- Soy… -Murmuró.- Soy lo peor, Nanoha. Chrono… Él me odia y…
Fate se encogió sobre sí misma, enterrando la cara en sus rodillas mientras su cuerpo se convulsionaba por el llanto que finalmente había arrancado. Hasta entonces simplemente se había quedado ahí, quieta, aturdida. Estaba en shock. El encontronazo con Chrono había sido demasiado rápido y el puñetazo le escocía de una forma casi irreal, como si realmente no fuera a ella a quien había pegado. Pero después de ver a Nanoha la realidad había caído sobre ella como una losa.
Nanoha miró a la chica. Nunca había visto a Fate llorar de esa manera, su corazón se había encogido al verla así y se había quedado paralizada y sin saber cómo reaccionar. Finalmente la envolvió en sus brazos y le acarició el pelo mientras esperaba a que se calmase. Tenía miles de preguntas dando vueltas por su mente, pero lo más importante era que ella dejase de llorar.
Tras unos minutos el llanto fue cesando y finalmente sólo se escucharon unos débiles sollozos. La castaña se incorporó y obligó a Fate a alzar el rostro.
- Vaya pinta… -Se burló, y consiguió arrancarle una sonrisa a la rubia.- ¿Estás más calmada?
Ella asintió mientras se limpiaba los restos de lágrimas con la manga. La sonrisa de Nanoha se borró cuando Fate hizo una mueca al tocarse la mejilla y, a pesar de que la chica parecía reacia a mostrársela, se acercó a ella para examinarle la herida. Era un buen golpe, seguramente Chrono estaba más que furioso. La expresión de la castaña se volvió una máscara de tristeza que provocó que Fate bajara la mirada.
- Está muy enfadado.- Dijo Fate, con un hilo de voz.- Supongo que esperaba que fuera un chico quien… bueno, quien te hubiera apartado de su lado. No le ha sentado muy bien que fuera yo.
- Ya nos lo imaginábamos.- Le pasó una mano por la mejilla inflada y Fate se apartó con una mueca de dolor.- Perdona… -Luego frunció el ceño.- Pero te lo mereces, ¿por qué no me has esperado?
- ¿Eh? –Parpadeó y ella también frunció el ceño.- Fuiste tú quien se me adelantó ayer, esto era algo que tenía que hablar con mi hermano a solas.
- Y mira lo que ha pasado.
- Me lo merezco.
- ¡No te merecías que te golpeara!
- ¡Claro que sí! –Gritó y eso provocó que volviera a dar un respingo por el dolor.- Me merezco esto y más, soy una pésima hermana… Soy una pésima persona.- Bajó la mirada y se quedó en silencio un segundo antes de levantarse con algo de dificultad.- Esto no está bien. Quizá debamos… dejarlo.
La última palabra fue apenas un susurro que provocó que Nanoha se tensara y alzara la vista para mirar a la rubia. Fate se mantenía de pie, con la mirada en un punto lejano mientras apretaba el puño con tanta fuerza que sus nudillos se estaban empezando a quedar blancos.
Nanoha cerró los ojos y soltó un largo y cansado suspiro.
- Bueno, tienes razón.- Fate la miró con expresión dolida.- Sólo estamos hiriendo a Chrono, ¿qué más da lo que tú y yo queramos?
La rubia suspiró y se mordió el labio inferior, consciente de que Nanoha no estaba diciendo lo que realmente pensaba. Y sabía que no era así porque esa discusión la habían mantenido montones de veces y la castaña siempre había defendido su relación. Seguramente ahora se había cansado de luchar por ella, la situación se les había escapado de las manos y ella se había cansado de sus dudas al respeto.
- Lo siento.- Murmuró.
- No lo sientas, Fate-chan. Sólo dime qué es lo que quieres.- Jugueteó con el borde de su chaqueta, incapaz de mirarla a los ojos.- Respetaré tu decisión por mucho que me duela. Entiendo que prefieras evitar el odio de tu hermano y quizá esto deberíamos haberlo hablado antes, pero puede que aún estés a tiempo para arreglar las cosas con él.
- ¿…Me estás diciendo que lo dejemos?
Nanoha alzó la mirada y el rostro de Fate se entristeció al ver la angustia en aquellos brillantes ojos azules, que se desviaron hacia algún punto lejano.
- Sólo si es lo que crees conveniente.
- ¿Volverías con él?
- No.- Respondió con rotundidad.- Ahora sólo quiero… sólo puedo estar contigo.
Fate asintió. Se inclinó para agarrar la mano de Nanoha y tiró de ella hasta ponerla de pie y obligarla a acompañarla hacia el interior de la casa. Sólo cuando comprobó que la chica le seguía, soltó su mano. Nanoha la siguió en silencio, con la cabeza gacha y una mezcla de impotencia y profundo dolor en su mirada. La rubia entró en la cocina y fue al congelador a por hielo, para cuando se giró Nanoha sujetaba un paño para que dejase el hielo en él. Puso un poco y la chica lo envolvió con la tela y se lo colocó con suavidad contra su mejilla.
- ¿Te duele mucho? –Preguntó al verle la expresión de dolor.
- No, sólo está frío.
Nanoha sonrió de medio lado ante el repentino ataque de orgullo de la chica. Por cómo se había tensado al ponerle el trapo y por la fuerza con la que se aferraba al borde de la repisa debía de dolerle bastante. Pero era demasiado cabezota para demostrarlo. Se limitó a aplicarle la compresa fría para intentar bajar la hinchazón y calmarle el dolor, cuidando de moverla con frecuencia por toda la zona para que el frío no le quemara la piel. Aprovechó que el trapo se empezaba a humedecer por el hielo y limpió con suavidad los restos de sangre de su labio. Fate soltó un quejido.
- Perdona…
- Tranquila.
Se miraron a los ojos y finalmente Nanoha volvió su atención a la herida, no siendo capaz de sostener la mirada de aquellas profundas pupilas borgoñas.
- ¿Qué harás? –Preguntó al fin.
- No lo sé.- Fate notó cómo el rostro de la castaña se ensombrecía y se apresuró a ponerle una mano en la barbilla para obligarla a que la mirase, sonriéndole con tranquilidad.- Sólo sé que te quiero, así que dejaré de decir que está mal. Quizá lo esté… quizá a mucha gente no le guste y quizá recibamos más de un golpe por ello, yo ya lo he recibido.- Bromeó, consiguiendo que Nanoha sonriera.- Pero, por favor, no me dejes por ello.
La castaña soltó un suspiro de alivio y se puso de puntillas para atrapar sus labios en un suave beso que poco a poco se fue haciendo más profundo. Nanoha la acorraló contra la repisa y, tras un ligero quejido, se separó con brusquedad para mirarla con preocupación. Los ojos borgoña aguantaban a duras penas las lágrimas.
- ¡Lo siento! –Exclamó y le acarició la mejilla suavemente.- Me he dejado llevar…
- No pasa nada.- Rió.- Seguro que así cura más pronto.
- Entonces te daré otro.
Se inclinó para rozar sus labios y ambas se sonrieron con sinceridad, contentas de haber aclarado ese punto en su relación. Tras un instante la sonrisa de Fate se borró y bajó la mirada. El rostro de Nanoha poco a poco también se volvió serio, consciente de qué era lo que pensaba la rubia.
- Pero mi hermano…
Nanoha le agarró de la mano y le apretó con fuerza para intentar darle ánimos.
- Tu hermano lo está pasando mal. Ambas sabíamos qué ocurriría si empezábamos a salir.- Suspiró.- Tiene todo el derecho a estar enfadado y entiendo que lo esté, yo lo estaría… Pero sólo podemos esperar a que se le pase.
Fate sonrió con tristeza mientras asentía con la cabeza. Ahora sólo podía rogar por que Chrono las perdonase por todo aquello.
-.-.-.-.-
El timbre resonó por toda la casa de manera estridente. Dejó el libro sobre la mesa mientras se ponía de pie procurando echar un último vistazo al número de página para memorizarlo. El timbre volvió a sonar y Yuuno suspiró exasperado. La casa era lo suficientemente pequeña como para que se escuchara el aviso por cada rincón al primer intento.
Abrió la puerta y alzó las cejas al ver a Chrono parado al otro lado del umbral, con la mirada perdida en el suelo y las manos en los bolsillos. Yuuno lo miró con detenimiento, parecía abatido y, de alguna manera, supo qué era lo que ocurría.
- Lo sabes.
Chrono alzó la cabeza y lo miró unos segundos antes de fruncir el ceño.
- Lo sé.- Gruñó.- Y veo que tú también, ¿soy el único que no lo sabía?
Yuuno se hizo a un lado para permitirle el paso. El moreno entró, se quitó las zapatillas dejándolas de cualquier manera y se adentró por el pasillo.
- No es que seas el último.- Se explicó el rubio, cerrando la puerta.- Yo tampoco sé nada, pero me hago una idea de qué ha ocurrido.
Se dirigió a la habitación que hacía a la vez de sala de estar y de estudio. Pese a que era la más grande las paredes estaban cubiertas por numerosas estanterías y sólo había el espacio suficiente para una pequeña mesa que estaba siempre abarrotada de libros y papeles. Chrono estaba sentado con un brazo apoyado en aquella mesa y mirándolo con el ceño igual de fruncido que cuando entró.
- ¿Ah, sí? –Preguntó con ironía.- ¿Y qué es lo que ha pasado, listillo?
Yuuno suspiró, consciente de que su amigo estaba a la defensiva y que ahora debía darle tiempo.
- Prepararé té.
- ¡No! –Incluso Chrono se sorprendió ante su ruego.- Necesito… Necesito hablar de esto. Deja el té para luego. Ahora dime, ¿qué es lo que crees que ha pasado?
Yuuno lo miró un instante, entendiendo que aquella petición demostraba lo mal que se encontraba el moreno. Se sentó justo delante de él y cerró los ojos un momento, repasando sus suposiciones para darles un orden lógico. Respiró hondo y los abrió de nuevo para mirarlo por encima de las gafas.
- A pesar de que estaba saliendo contigo, tu hermana se enamoró de Nanoha y ésta a su vez empezó a sentir algo por ella. Aunque ambas sabían que esto te dolería decidieron darse una oportunidad y ahora Nanoha te ha dejado y tú te sientes doblemente traicionado.
Chrono dio un puñetazo sobre la mesa.
- ¡No lo pongas así! –Dijo molesto.- Tienes esa manía de analizarlo todo y no sé por qué, pero cuando lo dices tú incluso parece que ellas no tengan la culpa.
- No digo que ellas tengan razón, Chrono.- Se reajustó las gafas y negó con la cabeza.- En mi opinión en estos casos nadie tiene la culpa porque nadie lleva razón. El corazón no se guía por ella, mucho menos atiende a conductas lógicas.
- ¿Qué sabrás tú de eso? Nunca te has enamorado.
El moreno miró a su amigo de reojo, consciente de que quizá su último comentario había podido ofenderle, cuando Yuuno únicamente pretendía ayudarle. Sin embargo sólo se lo encontró con una sonrisa algo triste en su rostro que consiguió desconcertarle.
- Por supuesto que lo he hecho pero no suelo luchar guerras perdidas.- Chrono alzó las cejas ante tal afirmación.- Es normal que estés enfadado por la situación, pero deberías calmarte. Espera aquí, prepararé ese té.
El rubio se puso de pie y desapareció tras la puerta. Chrono se quedó mirando boquiabierto el lugar por donde se había ido. La verdad era que Yuuno no solía hablar demasiado de sus sentimientos y ahora se daba cuenta de que, en realidad, prácticamente no conocía al chico. Bajó la mirada sintiéndose el peor amigo del mundo, pero pronto recordó lo que le acababa de decirle.
Enfadado. Doblemente traicionado.
¿Por qué había dicho precisamente eso? Yuuno siempre sabía lo que pensaban y sentían los demás. Tenía el don empático y, aunque normalmente le pusiera de los nervios, siempre tenía razón. Pero se había equivocado. Nanoha le había dejado y junto a Fate habían jugado con él. Miles de sensaciones se arremolinaban en su pecho, entre ellas aquella abrumadora sensación de traición, pero él estaba triste. A fin de cuentas era la víctima, ¿no?
- Me siento triste.- Dijo en voz alta, casi como queriendo convencerse a si mismo.
Yuuno se asomó unos segundos por el marco de la puerta y lo observó con sus ojos verdes y las cejas alzadas. Chrono tenía el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Mantenía los puños fuertemente apretados y lo miraba como si quisiera fulminarlo sólo por tenerlo delante. Volvió a desaparecer.
- A mí me pareces furioso.- Se oyó desde el interior de la cocina.
- ¡Nanoha me acaba de dejar por mi hermana! –Exclamó.- ¿Cómo debería sentirme?
- Como bien has dicho, triste.- Yuuno asomó de nuevo la cabeza un segundo y sonrió ante la expresión desconcertada de su amigo.- Deberías sentir dolor, pena, deberías estar incluso un poco deprimido… pero en cambio yo sólo veo tu rabia. ¿Realmente te duele que te hayan dejado o sólo te sientes traicionado por ello?
- Pero… -Chrono dudó un momento y su ceño se frunció de nuevo.- Pero claro que me siento traicionado. Sabía que las cosas con Nanoha no iban bien, me esperaba que me dejara pero… Pero descubrir que había sido por una chica… ¡por mi hermana! Yuuno, no sabes lo que es eso… me siento el hombre más estúpido del mundo.
- ¿Entonces, si hubiera sido por otro chico no te enfurecería tanto?
- ¡Claro que no! Así me siento… -Hizo una pausa para buscar las palabras.- Por favor, es como si hubiera fallado como hombre. ¿Tan mal lo hacía que ha preferido irse con una chica?
Yuuno salió de la cocina con una bandeja en la que cargaba un par de tazas y un plato con pastas. Se sentó en el otro extremo de la mesa y apartó algunos libros antes de colocar las pastas en el centro de la mesa y una de las tazas frente el moreno. Cogió la otra y le dio un sorbo. Miró a Chrono por encima del borde de la taza, quien esperaba una respuesta, seguramente una frase de ánimo y camaradería que le dijera que Yuuno, como hombre, entendía que estuviera furioso y que no era culpa suya, que era Nanoha quien no sabía lo que se perdía.
Pero Yuuno no podía decir eso. Porque simplemente no pensaba así.
Dejó la taza sobre la mesa y cogió aire antes de soltarlo en un largo suspiro.
- No creo que todo esto se limite a lo bien o mal que tú lo hacías.- Sonrió levemente al ver cómo el ceño de Chrono se fruncía aún más ante eso.- Los sentimientos tienen un papel muy importante en todo esto. Tú deberías saberlo, has estado con varias chicas. Los sentimientos que un día crees que durarán para siempre, simplemente cambian de repente y sin previo aviso. Quien era la persona a quien más querías sólo se vuelve una más y encuentras una nueva persona especial. ¿Qué más da que sea hombre o mujer? A veces eso no importa. A los sentimientos eso no les importa.
- No sabía que te gustaran los hombres.- Dijo en tono burlón.
La mirada de Yuuno se endureció de repente y Chrono se arrepintió de inmediato de haber dicho aquella frase.
- Y yo no sabía que eras homófobo.
- No quería decir… -Se pasó una mano por el pelo y soltó un suspiro.- Realmente me siento furioso, perdona, quizá esté llevándolo todo demasiado lejos y tú no tienes la culpa.
- Sólo intento ayudarte, Chrono.- El moreno le sonrió en agradecimiento y Yuuno volvió a suavizar su expresión.- No creo que el problema es que sea una chica, sino que es Fate. Si fuera una desconocida tal vez no te enfurecería tanto, pero cuando es alguien a quien conoces la cosa cambia. Supongo que el hecho de que sea tu hermana es peor, ¿no? –Lo miró fijamente y se inclinó recostando los brazos sobre la mesa.- ¿Cómo te sientes?
Chrono bajó la mirada y dio un par de vueltas a la taza en sus manos antes de alzarla para dar un largo sorbo de té. Se relamió los labios mientras analizaba lo que sentía, aquel cúmulo de sensaciones que no le dejaban respirar. Empezó a repasar cada una de esas sensaciones, intentando descifrar cómo se sentía.
- Tienes razón, me siento furioso, traicionado… -Su expresión se relajó por primera vez en toda la mañana.- Desde que Nanoha me dejó ayer he estado enfurecido con la persona que me la ha arrebatado, le echaba la culpa y listos. Pero saber que es mi hermana… Me siento confundido. Es como dices, es mejor culpar a un desconocido, pero Fate no es un desconocido.
- Y no puedes odiarla.
- ¡Aunque quiero hacerlo! -Yuuno sonrió ante eso y Chrono también sonrió de medio lado.- Me siento traicionado por ella, pero me siento frustrado por no poder odiarla a pesar de todo. Cuando me lo ha dicho sí que he sentido rabia… Ira. Le he propinado un buen puñetazo y, aunque una parte de mí grita que se lo merecía, ahora eso me duele tanto como debe dolerle a ella ese golpe.- Suspiró.- En serio, es todo tan… surrealista.
Se quedaron en silencio. Chrono aprovechó para asimilar lo que acababa de admitir en voz alta. Todo el dolor que sintió cuando se dio cuenta de que Nanoha ya no le quería se había limitado a transformarlo en odio hacia un desconocido y, toda la frustración que había sentido al saber su identidad y no poder dirigir su rabia hacia ella, se había vuelto un sentimiento de enfado hacia todo lo que le rodeaba. Porque su mente no podía asimilar todo lo que había pasado en tan poco tiempo y simplemente había intentado protegerse.
- ¿Estás más calmado? –Preguntó Yuuno y el moreno asintió levemente.- Entonces… ¿Qué harás?
- No puedo hacer nada.- Dijo simplemente.- Por mucho que me doliese sabía que Nanoha ya no me quería y que lo nuestro no tenía futuro. Por mucho que me enfureciese sabía que había otra persona y, por mucho que me sienta traicionado, esa persona es Fate y no puedo odiarla. Así que no puedo hacer nada. Ni siquiera sé cómo reaccionaré cuando las vea.
Yuuno sonrió mientras observaba a Chrono, quien al fin había vuelto a ser el chico que él conocía: amable y responsable, algo cabezota pero con un gran corazón. El rubio sabía que su amigo no podría odiar a su hermana por haberse enamorado, en el fondo Chrono adoraba tanto a Fate como a Nanoha y sabía que lo único que quería era que ellas fueran felices. A pesar de que las cosas no habían salido cómo él esperaba y que la situación había conseguido abrumarle, confundirle y dejarlo aturdido y perdido en medio del camino. Pero parecía que finalmente había logrado encontrarse un poco.
Chrono alzó la mirada de su taza y le sonrió. Yuuno le devolvió la sonrisa y se movió hacia el mueble de su derecha. Abrió una de las puertas que había a ras de suelo y se estiró para rebuscar algo en su interior, sacando libros y más libros mientras el moreno lo miraba con una ceja alzada. Finalmente pareció encontrar lo que buscaba y cuando se volvió a incorporar le mostró una gran botella de sake.
- Por ahora quizá sea mejor que lo olvides, ¿no crees?
- Yuuno... eres el mejor amigo que podría tener.
El rubio sonrió y se recolocó las gafas con un dedo.
- Lo sé.
To be continued…
Notitas varias:
Ala, 4 páginas de paranoia de Chrono con Yuuno de psicólogo XDDD Cómo podéis ver, no es el final. No quería que lo de Chrono se solucionara del plan 'puff! ale, todo arreglado' el pobre lo está pasando mal, tiene un lío en la cabeza y necesita aclarar las cosas… Así que me he liado y.. bueno, el final será en el que viene XD
Por lo que respeta a la paranoia de cap.. dios, es pesado eh? Es espeso y me ha costado horrores sacarlo porque yo misma me hacía un lío con lo que podría, lo que debía y lo que realmente sentía Chorno xDDDD y al final me ha quedado un popurrí de sentimientos infumable que seguro que os lía a vosotros también… U._. espero que no me peguéis por ello xD Pero bueno, seguro que habéis pasado del cap para ver lo que os interesa *sigh* si es que…
¡Toma falsa VII!
Yuuno lo miró con detenimiento y, de alguna manera, supo qué era lo que ocurría.
- Lo sabes.
Chrono alzó la cabeza y lo miró unos segundos antes de fruncir el ceño.
- Lo sé.- Dijo.- ¡Lo que no sé es porqué llevas lencería femenina!
Yuuno lucía un conjunto completo, con ligero y todo. Dio una vuelta sobre sí mismo y sonrió ante el tic nervioso que Chrono empezaba a tener en la ceja.
- ¿Te gusta? Me lo ha regalado Vice, ¿a que es bonito? Dice que hace juego con mis ojos.
Chrono se dejó caer en el suelo, de rodillas. El tic nervioso en su ceja cada vez iba más rápido. No sólo acababa de enterarse de que su novia y hermana se habían alistado a la Armada Lesbiana de Hayate, sino que encima descubría que tenía un amigo fetichista de la ropa interior femenina.
Por suerte al menos ya sabía de antemano que Yuuno era travesti. ¿Qué más le quedaba por saber?
- Chrono.- La voz de Amy sonó a su lado pero él estaba demasiado metido en sus traumas como para contestar.- Chrono.- Repitió, y el extremo de una fusta se colocó con brusquedad bajo su barbilla y le provocó un susto de muerte.- Te estoy llamando. Y si te llamo y no me haces caso…
Asustado, el moreno alzó la cabeza muy, muy lentamente para encontrarse con….
- ¿WTF----?
(Esta escena fue censurada por poder herir la sensibilidad de algunos lectores… XD)
Ni preguntéis… En cualquier caso, disfrutar de lo poco que le queda a 'Cuñada' XD Ah, y pronto estará el 3º de la espada =3
