Tan sólo con despertar, Chrono Harlaown supo que no sería un buen día.

La noche anterior se habían acabado la botella de sake entre los dos y no sabía como estaría Yuuno, pero desde luego él quería un cuerpo nuevo al que no le sobrara la cabeza o el estómago. La cabeza le dolía horrores hasta el punto de que incluso el canto de un pájaro que se oía a través de las paredes de la habitación retumbaba en su mente. Y el estómago... Por si la palpitante sensación en sus sienes no fuera suficiente su estómago quería salirse por su boca.

Se movió, o más bien intentó moverse porque desistió al notar una sensación horrible en todo el cuerpo, como si lo hubieran agitado violentamente durante horas. Prefirió quedarse quieto. Abrió un ojo y se arrepintió al instante. Mejor quedarse con los ojos cerrados, también.

A pesar de la tremenda resaca Chorno se encontró pensando en el motivo que le había llevado a terminar en ese estado. De algún modo aquella borrachera le había servido para darse cuenta de muchas cosas. No se acordaba exactamente de qué había ocurrido, pero sí de algunas cosas puntuales. Sonrió al recordar que se había subido a la mesa mientras gritaba todo lo que pensaba, Yuuno mirándolo desde el suelo y aclamando su discurso sin sentido. Seguramente lo que dijo con algunos grados de alcohol de más en sangre no tendría demasiada coherencia, ni siquiera sabía qué diablos había llegado a decir, pero Chrono tenía la certeza de que, entre vaso y vaso de alcohol, sus sentimientos se habían ido aclarando hasta olvidar todo el odio y frustración que sentía contra su exnovia y su hermana.

O al menos así era como se sentía en esos momentos…

…Además del malestar general propio de haberse endiñado más de media botella de sake él solo, claro.


Sister-in-Law

-IX-


Tras varios minutos decidió moverse y se incorporó mientras se llevaba la mano a la cabeza para procurar que no se le cayese. Luego esperó el tiempo suficiente hasta decidir que podía aguantar sin tener que ir corriendo al baño a tirar todo el alcohol que tenía en su estómago y, posiblemente, incluso también la primera papilla. Soltó un suspiró y abrió y cerró la boca varias veces, intentando quitarse ese repugnante sabor. Finalmente, abrió los ojos.

Y parpadeó.

Luego soltó una risotada que acalló de inmediato cuando su propia risa le retumbó en la cabeza.

- ¿Yu-yuuno? –Preguntó con incredulidad.

El rubio estaba tirado en el suelo, bocabajo, con sólo un par de calzoncillos largos de color verde y abrazado a la botella vacía de sake. Chrono se movió hasta quedar arrodillado a su lado y reprimió una nueva carcajada al notar que la ropa interior estaba adornada con pequeños hurones. Le quitó las gafas que le colgaban torcidas sobre la nariz y las dejó sobre la mesa. Soltó un bufido. Yuuno no era un buen bebedor, nunca lo había sido y siempre que podía evitaba tomar alcohol, pero no había dudado en acompañarle en su borrachera. Aunque ahora parecía un cadáver.

- Yuuno, hey…– Le movió ligeramente el hombro, queriendo comprobar que no estuviera sufriendo un coma etílico o algo peor.- ¿Estás vivo?

Por toda respuesta él se removió mientras hacía una mueca. Segundos después un par de ojos verdes se abrieron de golpe y sobresaltaron a Chorno, quien no supo muy bien cómo había logrado evitar al chico cuando se había puesto de pie repentinamente para luego salir directo al lavabo. Negó con la cabeza y simplemente se quedó esperando a que terminara.

- Dios… -Se escuchó desde el baño.- Qué horror…

- Buenos días.- Respondió el moreno con ironía.

- No quiero volver a saber nada más sobre cualquier tipo de licor.- Sentenció apareciendo por la puerta.- Qué asco.

- Es que no sabes beber.- Rió el moreno y acto seguido se llevó la mano a la cabeza.

- ¿Una aspirina? –Preguntó burlonamente.

- Por favor.

Yuuno se colocó las gafas y se puso a buscar en el botiquín mientras Chrono llenaba un par de vasos de agua, le dio el suyo y agarró la pastilla que el rubio le tendía. Los dos se tomaron la aspirina a la vez, sonrieron y brindaron con los vasos antes de bebérselos de un trago. Yuuno tardó dos segundos en dejarse caer de nuevo al suelo.

- Espero que esto haya servido para que te sientas mejor.

- Créeme, ha servido.

El rubio lo miró y alzó una ceja. Chrono le sonreía y, a pesar del mal aspecto debido a la resaca, su rostro mostraba calma por primera vez en varios días.

- ¿Qué vas a hacer?

El chico se sentó a su lado y meditó unos instantes. La verdad es que tenía decidido qué haría desde que se había despertado, pero por lo pronto no se encontraba con fuerzas para salir de ahí. Al menos hasta que todo el mundo dejara de darle vueltas. Se tumbó y acomodó, preparándose para pasarse las próximas horas durmiendo. Yuuno lo miraba de nuevo con las cejas alzadas y él simplemente sonrió.

- Bonitos calzoncillos.

-.-.-.-.-

Enredó un mechón de pelo castaño entre sus dedos y lo estiró con cuidado, jugueteó con él unos minutos y finalmente lo dejó ir para acariciar la melena en su totalidad. Le encantaba el pelo de Nanoha, su tacto era suave y se podría pasar horas así, simplemente acariciándolo mientras la veía dormir. Sonrió de medio lado, de hecho llevaba horas ahí haciendo eso. Pasó un dedo por su mejilla, acariciando su piel con cuidado de no despertarla. Le encantaba verla dormir, su expresión calmada le tranquilizaba y su calor le daba seguridad. Su mundo había dado un increíble giro de repente y había podido dudar muchas veces durante todo ese tiempo, pero ya no más. Ya no le cabía la menor duda de que estar al lado de Nanoha era lo que quería, era lo que la hacía feliz, lo que la completaba y le permitía ser quien era.

Le apartó el pelo de la frente y se inclinó para darle un pequeño beso. La situación no había sido ni sería fácil para ninguna de las dos, pero sabía que juntas se recobrarían de esta, porque ella pensaba apoyar a Nanoha siempre y sabía que ella estaría ahí para darle fuerzas con su sonrisa. Dejó caer la cabeza sobre el respaldo del sofá y cerró los ojos. Estaba agotada. No había podido pegar ojo pensando en Chrono y en qué le diría cuando lo viera.

Dio un respingo cuando una mano se posó sobre su frente. Al abrir los ojos se encontró con la sonrisa calmada de su madre, quien le indicaba con un gesto que guardara silencio para no despertar a la chica que dormía a su lado.

- ¿No has logrado dormir?

- Ni un poco.- Negó con la cabeza.- Nanoha ha caído hace un par de horas.

- Tus piernas deben ser muy cómodas, parece dormir como un tronco.

Fate sonrió y volvió a pasar una mano por el pelo castaño. Se quedaron en silencio un momento y finalmente su expresión se ensombreció levemente y carraspeó.

- Mamá… -Titubeó, no sabiendo como decir lo que quería expresar.

- Ni se te ocurra disculparte, Fate.- Lindy frunció el ceño.- Considero que he educado suficientemente bien a mis hijos como para que tomen las decisiones adecuadas. Tú has elegido lo que quieres y Chrono lo admitirá tarde o temprano. Si intentas disculparte por haber elegido a Nanoha por encima de él, no me quedará más remedio que reñirte a base de bien.

La rubia parpadeó sorprendida por aquello. Su madre a veces podía ser bastante peculiar, por no decir extraña. Ella no había dicho ni una sola palabra de disculpa, pero su madre había entendido perfectamente qué era lo que pretendía hacer. Fate suspiró con una sonrisa y negó con la cabeza.

- En realidad no quería disculparme por eso.- Aclaró.- Ahora sé que si no hubiera elegido a Nanoha me arrepentiría de ello toda mi vida. Me quería disculpar por armar semejante lío en casa…

- Las decisiones que escogemos tienen esas cosas.- Lindy se encogió de hombros e hizo un gesto para restarle importancia.- Tienen consecuencias.

- Sí, pero Chrono…- Sus ojos mostraron tristeza.- Me duele pensar en ello, pero he decidido no dar marcha atrás. Aún así temo que no vuelva a ser el mismo. Lo he fastidiado todo, debes odiarme.

- Fate.- La mujer suspiró con cansancio.- Has escogido lo que querías y me siento orgullosa de que mantengas tu decisión, así que no podría odiarte por ello.

- Pero Chrono sí.

Se formó un pequeño silencio. Lindy decía que no podía odiarle, pero Chrono era un caso a parte. Él sí podía hacerlo, él sí podía girarle la espalda y negar que fuera su hermana. Le había hecho el daño suficiente como para que lo hiciera. Pero Fate ya sabía que pasaría esto, lo supo desde el momento en que admitió que sentía algo más que amistad hacia Nanoha. Sabía que el chico se sentiría traicionado e insultado por la situación y por ello se había odiado. Cerró los ojos con congoja. Se había odiado cada vez que se encontraba mirando a Nanoha, cada vez que sus ojos la desvestían con la mirada mientras tragaba saliva y se relamía pensando en su sabor. Cada vez que se sonrojaba cuando ella le sonreía, Fate pensaba que merecía morir por tener esa clase de pensamientos indecentes.

Y aún no podía creerse que por fin pudiese desnudar a Nanoha y probar su sabor. Si eso había ocurrido por algún capricho del destino, daba gracias una y mil veces por poder estar junto a ella.

Cuando volvió a abrir los ojos Lindy no estaba a su lado. Al buscarla con la mirada el cuello le crujió dolorosamente y una manta resbaló de sus hombros. Sorprendida de haberse quedado dormida, se frotó la cara para despejarse y se arrepintió al instante cuando un dolor agudo le recordó el moratón de su mejilla. Miró a Nanoha, quien seguía durmiendo sobre ella ahora con una manta sobre sus pies, y notó claramente el molesto hormigueo de sus piernas dormidas por el peso de la chica. Escuchó ruido de platos en la cocina y vio a su madre al otro lado de la barra. Decidió levantarse a por un calmante, apartó a Nanoha con cuidado y la tapó mejor antes de dar un par de golpes con el pie para desentumecerlo.

Su madre estaba preparando algo de comer. Al verla le sonrió mientras buscaba un frasco con especias y lo añadía a la olla que burbujeaba sobre el fogón.

- Al final caíste dormida.- Observó la mujer.- ¿Qué tal te encuentras?

- Me duele todo.- Su voz fue un quejido mientras se dirigía a buscar algo en el botiquín.- Tú hijo pega como un profesional.

Intercambiaron una sonrisa torcida y cargada de tristeza. Lo mejor era sacarle hierro al asunto pero resultaba difícil olvidarse de aquella presión que notaba en la boca de su estómago cada vez que pensaba en Chrono. Lindy prefirió no comentar nada y siguió guisando mientras Fate se sentaba en la mesa a tomarse la medicina.

Observó a su madre un instante, preguntándose qué hacía en casa cuando se suponía que debía trabajar, pero optó por no cuestionarla, ya que seguramente habría pedido el día libre para apoyarla. Y la rubia se lo agradecía infinitamente.

El silencio entre las dos era algo incómodo pero ninguna dijo nada. Las manecillas del reloj marcaban el paso del tiempo, Fate le echó un vistazo para saber la hora, pronto sería la hora de comer y aún no sabían nada de Chrono. Se preguntó qué podría estar haciendo su hermano, a dónde habría ido. Lo primero que se le ocurrió fue que estaría en algún lugar maldiciéndola. Pensar eso le hizo apretar con más fuerza el vaso en sus manos.

- La comida ya casi está.- Le informó Lindy, secándose las manos en un trapo.

- No tengo hambre.

Fate notó la mirada severa de su madre y soltó un suspiro resignado. Sabía que por muy mal que estuviese no le serviría de excusa para no comer, al menos no le serviría con Lindy.

- Despierta a Nanoha mientras preparo la ensalada.

Asintió y se levantó pesadamente de la silla. Sus pasos fueron desganados hasta que salió de la cocina y vio a la castaña descansar sobre el sofá, entonces sus pies dejaron de arrastrarse por el suelo y una sonrisa se formó en sus labios.

Se agachó frente el mueble y la contempló dormir durante un instante. Su respiración era calmada, su expresión tranquila. El cabello castaño quedaba esparcido sobre el cojín y tenía algunos destellos rojizos por el sol que entraba desde una ventana cercana. Fate alzó la mano y enredó un mechón entre sus dedos, cerró los ojos, notando su suavidad antes de llevárselo a los labios para darle un ligero beso, oliendo la agradable y familiar fragancia de Nanoha. Finalmente se inclinó hacia ella y besó la mejilla de la castaña, luego le dio otro beso en los labios y con eso logró que ella se despertara.

Sus brazos se enroscaron en torno al cuello de Fate y las manos se hundieron entre el cabello rubio cuando su boca capturó la suya. Al separarse Fate sonrió al ver cómo los ojos azules se mantenían aún cerrados mientras una sonrisa despuntaba en su boca. Nanoha se desperezó, estirando su cuerpo sobre el sofá como un gato y ante la atenta y divertida mirada borgoña. Cuando abrió los ojos ambas sonrieron más ampliamente.

- Creo que me gusta despertarme con tus besos.

Fate soltó una risilla ante esa declaración y se inclinó para besarla de nuevo.

Lindy las observaba por encima de la barra de la cocina. Frunció el ceño al fijarse en la mejilla amoratada que lucía su hija, aún no podía entender cómo Chrono había sido capaz de golpear a su propia hermana, pero la mujer tenía la impresión de que el chico se arrepentiría de eso más que cualquier otra cosa.

Las dos chicas se besaron de nuevo y la expresión de Fate le hizo soltar un suspiro. Se la veía tan enamorada, se la veía tan feliz al lado de Nanoha que casi juraría que su rostro brillaba de una forma especial, que su sonrisa nunca había sido así de sincera y que sus ojos nunca habían mirado con tanto cariño como cuando la miraban a ella. Y aun así había una espina de tristeza y desesperación en su expresión. La mujer volvió su atención a la comida para darles intimidad, pensando que ojala todo se solucionase pronto y por fin la sonrisa de su hija fuera del todo sincera.

-.-.-.-.-

Se pasó una mano por el pelo por enésima vez. Llevaba ahí parado aproximadamente diez minutos y aún no se decidía a moverse, mucho menos a abrir la puerta. Giró la cabeza y miró hacia el final del pasillo, donde una cabeza lo observaba desde la penumbra de las escaleras. Vio como las gafas brillaban con la poca luz cuando le hizo un gesto para que se diera prisa. "Te he acompañado como apoyo moral" le había dicho, pero él sabía que en realidad lo había acompañado para impedir que saliese corriendo. Soltó un suspiro y volvió a pasarse la mano por el cabello moreno. No podía ser tan difícil, nunca había sido difícil entrar a su casa; sólo tenía que sacar las llaves, meterlas en la cerradura, girarlas hasta que la puerta se abriera y caminar hacia dentro. Fácil, ¡lo había hecho miles de veces!

Volvió a mirar a Yuuno y esta vez él le alzó los pulgares, dándole un ánimo que Chrono no sentía. Cogió aire, lo soltó lentamente y finalmente abrió la puerta. Al instante notó cómo las voces que se escuchaban en el interior se callaron, atentas a su llegada. Sonrió de medio lado, si él estaba nervioso debía haber supuesto que Fate estaría igual o peor. Eso logró relajarle y darle la confianza necesaria para dejar los zapatos, cerrar la puerta y caminar con paso decidido hasta el salón. Cuando se paró en el umbral pasó la mirada por toda la sala. Fate y Nanoha estaban en la mesa y su madre lo miraba desde el otro lado de la cocina, parecía que acababan de comer.

Miró a su hermana. Fate se mantenía con la cabeza gacha y su pelo escondía prácticamente la totalidad de su rostro. Entonces sus ojos se cruzaron los de Nanoha, quien lo miraba con seriedad, no dijo nada pero Chrono pudo ver claramente el reproche en su mirada, un reproche tan claro que logró desconcertarlo durante un segundo. Sin más se dirigió a la cocina mientras intentaba por todos los medios no soltar la carcajada histérica que notaba en su garganta. Notó la mirada de su madre fija en él mientras iba directo a la nevera.

- Chrono… -Titubeó y miró por encima de la barra, hacia las chicas.

- Nanoha no parece muy contenta de verme.

Lindy lo miró y soltó un suspiro mientras se le formaba una sonrisa de alivio al ver que parecía más calmado que la última vez que lo vio. Al parecer por fin había entrado en razón y la mujer esperó que lograsen solucionar aquella situación tan incómoda para todos.

- No le ha gustado demasiado el golpe que luce Fate.- Comentó medio en broma medio en serio, a ella tampoco le había gustado y la mirada severa lo demostraba.- Chrono…

- Ya, he de disculparme por eso.

El chico cerró la nevera con seriedad. Sabía que no había podido evitar reaccionar así de mal ante la noticia, pero se arrepentía de haberle hecho daño a Fate. A fin de cuentas era su hermana y la quería, no le gustaba verla herida y esta vez había sido él quien la había herido. De todas las maneras posibles. Miró la lata que tenía en sus manos y la apretó con fuerza antes de abrirla.

- Habla con ellas.

- Ya, a eso vengo.- Dio un sorbo de su refresco y frunció el ceño.- Aunque la resaca no ayuda.

Cogió aire y lo soltó en un suspiro, dándose fuerzas antes de dar media vuelta y volver al comedor. Se acercó a la mesa procurando ignorar los ojos azules que lo seguían todo el rato, se sentó en la silla que quedaba frente ellas, bebió un poco más de su bebida y la dejó sobre la mesa mientras alzaba la mirada para encararlas.

Fate seguía con la cabeza gacha pero pudo verle el moratón, cosa que provocó que hiciera una mueca. Era un animal, menudo golpe le había dado a su hermana sólo por enamorarse. Al menos el día que había pasado fuera de casa le había servido para serenarse y darse cuenta de que lo que sentía por Nanoha no era lo suficientemente fuerte como para que lograse infundir algún tipo de odio contra Fate.

Intercambió una mirada con Nanoha y la notó expectante, parecía segura de sí misma pero a la vez había cierto temor en su mirada. Volvió a mirar a su hermana.

- ¿Te duele mucho?

La chica alzó la cabeza como un resorte. Su expresión era un poema y por poco Chrono no soltó aquella risa histérica que seguía notando en su garganta, en cambio se limitó a sonreír ante los ojos borgoñas que lo miraban con sorpresa. Fate tardó un momento en reaccionar pero finalmente negó con la cabeza de forma casi frenética. La sonrisa de Chrono se ensanchó y eso provocó que el ambiente se destensara notablemente.

- No la vuelvas a pegar.- La voz de Nanoha sonó con cierta advertencia y las cejas de Chrono se alzaron ante eso.- Si quieres golpéame a mí por enamorarme de tu hermana y dejarte por ello, pero no vuelvas a ponerle una mano encima a Fate.

El silencio se volvió más tenso que antes. Chrono miraba a la castaña con expresión asombrada, no podía creerse que Nanoha le estuviera prácticamente amenazando por defender a Fate, pero el tono serio de sus palabras y la frialdad en sus ojos azules le confirmaba que así era. Aún con las cejas alzadas miró a Fate y se la encontró mirando a Nanoha de reojo con las mejillas levemente sonrojadas.

Finalmente la carcajada que había estado reteniendo salió con todas sus fuerzas, para asombro de las chicas. Se llevó una mano a la cara intentando ahogar la risa pero no pudo y simplemente se pasó un buen rato riendo hasta que poco a poco se empezó a serenar.

- Vale.- Dijo más calmado.- Veo que eres la parte agresiva de la relación.- Rió de nuevo.- Ya te pega, ya…- Las dos chicas intercambiaron una mirada llena de desconcierto. Chrono cogió aire y lo soltó, la risa se había esfumado por fin y ahora miraba a Nanoha con seriedad.- Pero tranquila, me arrepiento de haber golpeado a Fate, a fin de cuentas es mi hermana, pero en aquel momento no pude evitarlo.- Volvió sus ojos a la rubia.- Espero que puedas perdonarme por ello.

Fate lo miró con asombro, abrió la boca y la volvió a cerrar. Sus ojos se empezaron a humedecer y escondió la cara entre sus manos, negando con la cabeza.

- ¡Eres tú quien debe perdonarme a mí! –Dijo con la voz entrecortada.- ¡Lo siento!

Chrono miró a Fate con una sonrisa. No podía entender cómo el día anterior no se había dado cuenta de lo mal que lo estaba pasando su hermana. Él podría sentirse traicionado y podía pensar que Fate era una traidora, pero era obvio que ella se estaba odiando a sí misma por hacerle daño. Estaba más que claro que nadie había deseado esa situación, simplemente se había dado así. Soltó un suspiro cansado mientras miraba cómo Nanoha intentaba confortar a la rubia para que dejase de llorar.

Sus ojos se desviaron hacia la cocina, Lindy le dedicó una sonrisa mientras se sacaba el delantal. Él asintió con la cabeza y momentos después la mujer abandonaba el lugar con sigilo para dejarlos solos. La puerta de la calle se escuchó unos momentos después y Fate alzó la cabeza, buscando a su madre y advirtiendo que ésta se había ido. Al fin parecía más calmada.

- ¿Desde hace cuánto? –Preguntó Chrono algunos minutos después.

- ¿Desde hace cuánto, qué? –Preguntó la castaña.- ¿Cuánto hace que me enamoré de ella o cuánto hace que empezamos a salir en secreto?

Chrono se arrepintió al instante de hacer aquella pregunta, la posibilidad de darse cuenta del tiempo que había pasado engañado le revolvió ligeramente el estómago. O quizá fuera el sake de la noche anterior… Sin embargo, por muy tentadora que fuera la opción de seguir en la ignorancia, supo que debía saberlo.

- Ambas cosas, supongo.

Fate miró a Nanoha y ésta asintió, entendiendo que quería ser ella quien se lo contara todo. Se secó una última lagrima mientras se recolocaba en la silla. Esa sería una charla bastante larga y seguramente vergonzosa, pero daba gracias por poder arreglar las cosas con su hermano y aclarar toda la situación.

La rubia cerró los ojos y se sumergió en sus recuerdos, ¿cómo había empezado todo? No lo recordaba con exactitud, no sabía en qué momento sus ojos habían empezado a lanzar miradas indiscretas hacia Nanoha, ni cuándo sus pensamientos se habían llenado con su rostro, su sonrisa, su cuerpo… ¿En qué momento su corazón empezó a latir con más fuerza cada vez que estaba cerca de la castaña? Comenzaba a pensar que había sido así desde el primer momento en que la vio, aquel día hacía tanto, en la cocina de su casa.

- No sé cuándo fue.- Dijo al fin.- Un día me di cuenta de que la quería… En realidad me di cuenta de que la deseaba.- Se sonrojó.- Luego me di cuenta de que ese deseo era sólo una parte de lo que sentía, pero cada día que pasaba era peor, cada día la deseaba más. Y me odié a mi misma por ello.- Apuntó, mirando con seriedad al chico.- Cuando estaba contigo notaba cómo los celos me atormentaban pero no podía hacer nada más que mantenerme al margen e intentar por todos los medios borrar esos sentimientos. Y un buen día, las cosas se truncaron.

- Fate empezó a distanciarse de mí.- Intervino Nanoha.- ¿Te acuerdas?

Él asintió con la cabeza. Ahora entendía por qué Nanoha le había preguntado si había pedido a Fate que se mantuviera apartada de ellos. Entonces no supo ver qué ocurría, a fin de cuentas las dos llevaban portándose de una manera bastante extraña desde hacía tiempo. Chrono abrió mucho los ojos. ¡Qué ingenuo había sido! ¡Qué ciego! Ahora se daba cuenta de que realmente Yuuno tenía razón, no se fijaba en esas cosas ni les daba la importancia que merecían.

- Nanoha se enfadó por ello, un día discutimos y…- Se sonrojó con violencia y eso provocó que Chrono sonriera divertido.- La besé.

- Y salió corriendo.

- Y salí corriendo…- Asintió Fate con exasperación.

- Pero créeme, Chrono.- La sonrisa de Nanoha era burlesca mientras miraba a Fate.- Tu hermana besa como nadie.- Luego se dio cuenta de lo que había dicho y se giró hacia el chico.- Perdona.

- Tranquila.

Hizo un gesto con la mano para quitarle importancia, más que ofendido o molesto estaba divertido por la situación. Era bastante entretenido ver cómo Fate se sonrojaba a cada comentario y cómo Nanoha la picaba por ello. Dio un sorbo de su lata mientras las chicas seguían contándole lo sucedido, desde aquel beso, pasando por los momentos de incertidumbre hasta que finalmente ninguna de las dos pudo más con ese sentimiento. Chrono se limitó a escuchar como un espectador, realmente se le hacía difícil verse a sí mismo como parte de la historia.

Apoyó la cabeza en su mano y las miró con una pequeña sonrisa. Fate no paraba de protestar avergonzada ante los comentarios de Nanoha, quien se reía a su costa mientras esquivaba las manos de la rubia que pretendían taparle la boca para que no hablase. Chrono también rió ligeramente. No sabía decir por qué, pero le parecía que estaban más contentas que nunca.

A fin de cuentas no sería tan malo que estuvieran juntas, si las dos sonreían de esa forma tan sincera.

-.-.-.-.-

Caminaban cruzando el parque, mirando el paisaje a su alrededor y sin nada que hacer en realidad. Había poca gente a esas horas ya que los niños que solían ir a jugar a ese lugar aún estaban en el colegio. Fate notó como tiraban de su mano y se encontró siendo arrastrada hacia unos columpios que había libres, Nanoha se sentó en uno y la rubia sonrió antes de sentarse en el de al lado.

Empezaron a mecerse en silencio, Nanoha con más fuerza haciendo que cada vez subiera más arriba. Los ojos borgoñas seguían su movimiento con diversión, contentos de ver la sonrisa en el rostro de su novia.

- No sabes el peso que me he quitado de encima.- Rió, balanceándose con más ímpetu.- ¿Por qué no se lo dijimos antes?

- Porque soy una cobarde.- Nanoha se rió más ante esa declaración.- Pero sí, deberíamos habérselo dicho antes.

- Nos hubiéramos ahorrado muchos dolores de cabeza.

La rubia asintió y dio un pequeño empujón con los pies para mover ligeramente el columpio.

- Aunque se me ha hecho un poco raro contarle todo esto a mi hermano.- Admitió con expresión pensativa.- Ha sido bastante vergonzoso.

Esta vez fue Nanoha quien asintió. Se quedaron en silencio de nuevo, un silencio que les había acompañado desde que salieron de casa de los Harlaown hacía unos minutos, después de aclarar todo lo sucedido con Chrono.

Nanoha miró las nubes que pasaban por encima de ellas y que parecían cada vez más numerosas, esperaba que no se pusiera a llover porque ninguna de las dos había traído paraguas. Notó la mirada de Fate clavada en ella y se giró a verla.

- ¿Qué?

- Tú no has dicho mucho.- Observó, frunciendo el ceño.- Yo he estado hablando de mis sentimientos durante horas, pero tú… En realidad aún no sé cómo empecé a gustarte, cuándo…

- No quería decirlo delante de Chrono.- Sonrió de forma enigmática.- Cuando me besaste aquel día, en el ascensor, supe que siempre había querido probar tus labios.

- ¿Q-qué?

Soltó una risilla ante la cara de desconcierto de la rubia, dejó de darse impulso con el columpio mientras Fate la miraba de forma interrogante. Nanoha supo que ahora era momento de hablar.

- Desde que te conocí me interesé por ti, me caíste bien, me gustaste y supongo que en algún momento me enamoré de ti, aunque no pensé que pudiera ser eso, ¡a fin de cuentas eres una chica! –Rió.- Y yo estaba saliendo con Crhono así que no se me pasó esa posibilidad por la cabeza… Pero era un hecho que me encantaba tenerte cerca, me podía pasar horas mirándote y a veces incluso me estremecía cando me rozabas… Cuando me besaste todo eso cayó sobre mí como un balde de agua fría, quería repetirlo y al fin me di cuenta de tantas cosas… El beso despertó en mí un deseo que no quería reconocer que tenía, pero que estaba ahí desde hacía mucho.

Fate la miraba con la boca abierta y un ligero rubor en las mejillas. Los pies de Nanoha se arrastraron por el suelo cuando el columpio dejó de moverse poco a poco. Sonrió algo cohibida a la rubia y desvió los ojos al suelo, demasiado avergonzada por lo que acababa de contarle. Ahora entendía un poco mejor cómo se había sentido Fate mientras hablaba con Chrono.

Las cadenas del columpio a su lado hicieron un ruido metálico cuando su ocupante se levantó de golpe. Antes de poder alzar del todo la cabeza Nanoha se encontró con Fate frente a ella, mirándola con seriedad. La rubia le puso las manos en la mejilla y la besó de forma tan repentina que durante un segundo no supo contestar al beso. Hasta que finalmente se relajó ante aquel roce suave y electrizante.

Nanoha apretó las cadenas entre sus manos mientras Fate le sujetaba con firmeza las mejillas, como temiendo que se le escapasen los labios de la castaña si la soltaba. El beso se profundizó en seguida, llevadas por una extraña euforia, conscientes de que era su primer beso como pareja formal, el primer beso que se daban sin esconderse.

- Te quiero.

El susurro se perdió entre sus labios y por toda respuesta Nanoha se inclinó para atrapar de nuevo los labios de la rubia. Cuando se separaron ambas tenían las mejillas sonrojadas y se quedaron mirando con un brillo intenso en sus ojos y una sonrisa sincera en sus rostros. Fate apoyó la frene en la de la chica y cerró los ojos para disfrutar del momento. Hasta que sin poder evitarlo empezó a reírse, primero de forma disimulada pero cada vez con mayor fuerza. Nanoha la miró con una ceja alzada, sintiendo cómo se le contagiaba la risa a pesar de no saber a qué venía.

- ¿De qué te ríes? –Preguntó al fin, divertida.

- ¿No la vuelvas a pegar? - Preguntó burlona y abrió los ojos justo para ver cómo ella se sonrojaba con violencia.- ¿Golpéame a mí por enamorarme de tu hermana y dejarte por ello? ¿De dónde sacaste eso, de la película que vimos la semana pasada?

- ¡Oye! –Protestó, dándole un empujón y provocando que Fate se carcajease.- Sólo quería dejárselo claro.

- Sí, sí…- Soltó una nueva risotada y la castaña se puso de pie para empezar a alejarse de ella.- Ey… -La agarró por la muñeca y la atrajo hacia sí, a pesar de las protestas la abrazó y enterró la cara en su cuello.- No te enfades, en realidad me ha gustado que me defendieras de esa forma.

Ella hizo una mueca de fastidio pero se dejó abrazar sin protestar. Y tampoco protestó cuando Fate empezó a dar pequeños besos en su cuello. Finalmente suspiró rindiéndose a las atenciones de la chica y se giró para darle un beso rápido en los labios.

- Vale, vamos.- Declaró y empezó a caminar de nuevo tirando de su muñeca.- Tengo hambre, ¿qué te apetece?

Los ojos rojos rodaron con exasperación mientras una sonrisa aparecía en el rostro de Fate. A veces Nanoha era bastante caprichosa, por no decir que tenía la extraña capacidad de cambiar de ánimo en cuestión de segundos. Sin embargo una idea cruzó la mente de la rubia y sonrió con malicia.

- Vamos al Midori Ya.

Nanoha alzó las cejas y la miró con ligera sorpresa. Su idea inicial era ir a tomar algo por la zona pero estuvo a punto de acceder a la petición cuando se fijó en la expresión perversa que lucía Fate y que le dio un mal presentimiento.

- …¿Por qué? –Preguntó con cautela.

Un escalofrió le recorrió la espalda cuando la sonrisa de Fate se ensanchó y se asemejó casi a la de un gato.

- Ahora sólo queda decírselo a tus padres.

La sangre huyó del rostro de Nanoha y se quedó completamente estática ante la divertida mirada borgoña. No había caído en ese pequeño detalle, de hecho ni se había planteado el decírselo a sus padres, suficiente tenían con el tema de Chrono. Pero ahora… Tragó saliva intentando buscar algún indicio de broma en las palabras de la chica pero al no encontrarlas palideció aún más.

- ¡Nooooooooooooooooooo!


The end


Notitas varias:

¡¡Se acabó!! ¡Finished! ¡Fini! ¡Finito! ¡Fertig! ¡Owari! ¡AL FIN!

Espero que os haya divertido y gustado al menos la mitad de lo que me ha divertido y gustado a mí, porque he de reconocer que me lo he pasado genial escribiendo las peripecias de Fate y Nanoha. Vamos, lo podéis comprobar al ver el número de caps, ¡que esto en un principio sólo iba a tener 3 capítulos! Pero nada, ya he visto que mejor no calculo el número de caps antes de empezar porque lo que yo considero material para 3 se vuelve 9… increíble XD

Y vale, también he de reconocer que el final quizá deja algo que desear, pero creo que es un buen punto y una buena manera donde dejarlo y lo tenía planeado así desde un principio XD Además, mi alegría viene en parte a que es el primer fic largo que acabo (así soy yo, constante que no veas xD) y he de reconocer que, en general, estoy satisfecha con el trabajo que he realizado. Tanto, que se me hincha el pecho de orgullo XD Pero es mejorable, siempre es mejorable. No soy escritora profesional, de hecho las letras no son lo mío y si no fuera por mi beta (aka Tifa, gracias por todo X3) os sangrarían los ojos con la de faltas que llego a meter en un único capitulo (pero para eso está Tifa, para que le sangren sólo a ella xD) aún así me gusta intentar transmitir mis ideas a quienes se aburran lo suficiente como para leérselas y espero haberlo logrado con Sister-in-Law… Cuñada, 9 caps después sigo pensando que menudo título más cutre le metí… UXD

Creo que me podría pasar un buen rato aquí alargando las notas, en cierto modo me da penita soltarlo… Es el capítulo final y he intentado que quedase lo suficientemente bien dar un broche final al fic… De hecho, sintiéndolo mucho no voy a poner toma falsa (aunque la tengo pensada) porque creo que así ya queda lo suficientemente bien. (Para tomas falsas me remito a mi profile, ahí está el link al blog que hemos abierto Tifa y yo y dónde los mangas vienen con toma falsa porque somos así de wais xD)

Por último agradecer muchísimo a todas las personas que me han ido dejando algún review de apoyo a lo largo de estos 9 capítulos. ¡Gracias por leer! Aunque esto no es un adiós, es un "nos vemos en los tropocientosmil fics que tengo a medias!" ;D

Bye bee!