Renesmee POV
Mire a mi alrededor como cual animal salvaje mira a su presa. Escuche como cual pájaro oye a su presa. Espere como el puma espera a su presa, callada y a la escucha. Cuando un pequeño ciervo se escabulló dejándose oír, me lancé corriendo tras él como cual vampiro soy. No me costo mucho esfuerzo, soy muy rápida. Salté sobre el desgraciado animal y este murió en el acto. La sangre se disperso por su cuerpo y instintivamente, bebí su sangre. La sangre puede saber amarga y sin sabor para los humanos, pero para mí, una vampira, la sangre me supo dulce y me consoló el fuego que tenía en mi garganta, saciando mi sed. Disfrute de aquel pequeño tentempié.
¿Pero como no les podría gustar esto a los humanos?
-Porque ellos no tienen las mismas necesidades que tu.
Me volví, dejando al ciervo, para hacerle cara a esa voz musical que mí había encantado desde la primera vez que la escuche. Mi padre vampiro, Edward Cullen. Estaba de pie delante de mí, a saber cuanto tiempo llevaba allí escuchando mis pensamientos. Tenemos el mismo color de pelo broncíneo, con la excepción que el mío se dota de pequeños rizos, y según mi madre, él y yo teníamos la misma cara.
-Cuando vas a dejar de oír mis pensamientos sin que yo me entere?
-Nunca.-Me dedico una de sus sonrisas torcidas que le encantaban a mi madre y que ya había supera a no derretirme ante ellas.
-Cuanto tiempo llevas ahí?
-2 minutos. O tres. Quizás 5 o 6.-Se rió con su voz arteciopelada.
-No as cojido uno muy grande- me dijo extrañado mirando al pequeño ciervo. Desde pequeña me había gustado competir contra todo el mundo cojiendo el más grande. A veces ganaba, pero no estaba segura si era eso o el tío Emmet me dejaba ganar por pura pena que le daba.
-Tu eres muy rápida mi pequeña, nadie es más rápido que tu, ahora vamos, llegaremos tarde.
Corrí junto a él atravesando el enorme bosque. Mi madre nos esperaba junto al Volvo de mi padre. Ansioso por la tardanza de estar alejado de mi madre, mi padre la tuvo en sus brazos en menos de tres segundos y él beso con pasión. Mi madre le respondió con un beso con la misma pasión ardiente. Estuvieron así durante un largo tiempo, el suficiente como para darme tiempo a dejar mi chaqueta en el coche y rebuscar en mi mochila del colegio, hasta encontrar mi reproductor de Mp3. Me di la vuelta para reencontrarme con los tortolitos todavía entrelazados entre ellos. ¿Cuándo demonios iban a dejar de hacerme esto? Mi padre me miro por el rabillo del ojo unos segundos y luego volvió a concentrarse en mi madre. Ella tenía el pelo color marrón y antes de su transformación tenía el mismo color chocolate que tengo yo ahora.
Ya era suficiente. Me estaban poniendo de los nervios.
-Eh!!¿Que pasa? No tenéis sufriente por la noche?-Me pareció que negaron con la cabeza, pero no despegaron sus labios.
Bueno ya esta bien.
Me acerque a ellos e intente separarles. Mis esfuerzos fueron en vano, nos se separaron ni un milímetro.
-Lo hacéis para fastidiarme verdad!?
Me hicieron caso omiso, yo harta, me puse mi Mp3 ,lo puse al volumen más alto que pude y me senté en el asiento trasero del Volvo. Al cabo de un minuto, note que alguien se sentaba a mi lado y me quitaba mi auricular del la oreja. Mi padre me miraba con sus ojos dorados llenos de reproche.
-Ya sabes que no me gusta que tengas el volumen tan alto-me dijo, mi madre nos observaba desde afuera también con ojos acusativos.
-Ya sabes que no me gusta ,que me hagáis rabiar de esa manera- dije de manera cortante, no tenía nada de paciencia con esas cosas.
-Desde cuando te importa que nos queramos?
-No me importa que os queráis, pero es que va a peor, cada vez me ponéis más de los nervios.
-No lo hacemos para ponerte furiosa-se metió mi madre en la conversación, cuando los dos se unían contra mi, tenía todas las de perder. Mi padre puso una pequeña sonrisa ante mi sensato pensamiento.
-Dejadlo no me entendéis.-Intente volver a ponerme el auricular pero mi padre me volvió retener.
-Eres una adolescente de 13 años…
-…4 años.-Le cortó mi padre a mi madre, para él, seguía siendo su pequeña.
-Aparenta 13 años Edward, es normal sentirse así.
-Jacob si me abría entendido.- mis padres se miraron entre ellos. Jacob se había marchado de repente ara 3 años, no me dio explicaciones solo se fue, le eche de menos. Mi padre me recostó contra su pecho y me envolvió entre sus fríos brazos.
-Se que le echas de menos, lo siento.
-No pasa nada, era muy pequeña, ya casi no me acuerdo ni de cómo era. Lo que pasa es que era el único que no se besaba con nadie.-Mis padres se rieron.- Además me abría dado la razón, no es bueno besarse tanto.
-Lo que tú digas. –Respondió mi padre de 17 años-Mmm adolescente, parece que fue ayer cuando naciste.
-Creeme todos sentimos lo mismo…-con eso mi madre se refería a toda la familia de vampiros con la que vivía.
-NO empecemos por favor.-siempre había que ponerse sentimental con estas cosas sobre crecer, a veces odiaba ser la que nunca paraba de crecer.
"Venga Nessie, 3 años y pararas de crecer" me decía eso para consolarme. Supuestamente 7 años seria la edad en la que pararía de creer.
-Anda vamonos, mañana tu tienes colegio y es tarde.
Le puse a mi padre mi mano sobre su mejilla y proyecte a su mente lo que había en la mía. Sabía que él podía leerme la mente pero me encantaba mi don. Le hice ver una imagen de mi madre echando un pulso contra mi tío Emmet. Me encantaba cuando hacia eso.
Mi padre se empezó a reír, miro a mi madre y luego a mí. Me beso en la frente.
-Hoy no amor. Estará bastante ocupada esta noche.
Me imaginé para que y rápidamente me lo quite de la mente. Mi padre me miro un segundo y luego salio hacia el asiento del piloto. Un escalofrió me recorrió la espalda. Menos mal que tenía un sueño verdaderamente profundo. Si no fuera por el tío Emmet ni me habría enterado de lo que tramaban durante la noche. Mama preguntó a mi padre lo que le había dicho, yo estaba concentrada en mi música. Pude percibir una risa como un temblor de campanas por parte de mi madre. Mi padre arranco el Volvo.
Las nubes me parecían una ofensa más. Mañana empezaba el trimestre de colegio. Este sitio era una porquería, nunca hacia sol por supuesto, pero a pesar de que la luz del sol no me obligaba a quedarme en casa como a mi familia ,no me dejaban estar lejos de ellos durante mucho tiempo. El centro a donde acudía a aprender era un colegia donde ibas hasta los 14 años y luego pasabas al instituto ,que compartía el mismo centro que estaban pegados entre si. Por eso mi familia, o por lo menos mis tíos y mis padres podían tenerme vigilada. No me sentaba con ellos en la hora del almuerzo, prefería estar con mis amigos.
"Es para guardar las apariencias" decía siempre que me acosaban con el tema. Intente no pensar mucho en ello por si mi padre me decía algo. Pero estaba muy ocupado charlando con mi madre.
Me daban envidia. Todos los de mi familia tenían sus respectivas parejas para toda la eternidad.
Yo estaba sola. Mi padre tuvo suerte. Según me habían contado, él también estuvo mucho tiempo solo hasta que encontró a mi madre.
Que suerte.
Ojala yo encuentre a alguien, pero quién me iba a amar? En ocasiones me siento muy, muy sola.
Espero que aya alguien para mí…
Mire a las nubes. No sabía por que, pero estaba apunto de pasar algo.
Pero, aun así…
Me siento sola. Ojala estuvieras conmigo, desconocido.
Antes de quedarme dormida, sentí una pequeña lágrima caer sobre mi mejilla.
