Kev POV
-Kev, hijo me puedes ayudar con estas cajas?
Mi madre me llamo desde la cocina, yo estaba sentado en las escaleras de mi nuevo y futuro porche. La verdad es que no escuchaba mucho, me sentía cómodo mirando a los largos bosques, llenos de vegetación y verdura. Intente comparar estos paisajes con los de mi anterior ciudad, la verdad era que prefería estos. Eran más espesos unos de esos días que estuviera de mal humor podría refugiarme entre ellos. Aspire el aire frió y húmedo…
-Kev, por el amor de Dios hijo, es la quinta vez que te llamo. Donde demonios esta tu cabeza?- Mi madre apareció delante de mi y se fugaron todos mis pensamientos sobre el bosque.
-Eh?-De que me estaba hablando? No lo recordaba, era lo malo de imaginarte cosas , que luego volver a la realidad era muy caótico.
Mi madre se toco la sien, desesperada. Tenía mucho trabajo con "nuestro nuevo hogar" y yo no es que ahora mismo la estuviera ayudando mucho. Eso me frustraba, me hacia sentirme mal e impotente.
-Ya lo se, lo siento, se que estas muy atareada y yo no ayudo nada.
-No es, sólo eso hijo- Se sentó junto a mi me rodeo con un brazo y me estrecho contra ella- Te veo algo distante, normalmente te acostumbras mucho a estas mudanzas- di un gran suspiro- Ya lo se y te e prometido que esta será la última.
-No lo creo y a sabes por que, pero no estoy ausente por eso.
-Y por que es?-yo me quede callado intentando buscar una excusa creativa- No estarás enamorado, verdad?
-Pero que dices!!! Co-como demonios voy a estar enamorado?
Mi madre me miro con una mirada causativa.
-Además quien se enamoraría de mi? –A mi madre se le entristeció la mirada y me abrazo más fuerte contra ella.
-OH, hijo. No digas eso, muchas chicas te miran por que quieren enamorarse de ti.
Le mire alzando una ceja
-No lo creo mama
-Yo me enamoraría de ti, pero la verdad es que estoy enamorada de ti desde que naciste, eras tan mono y pequeño y eras…
-Vale mama, ya lo e entendió que coja la caja y que la suba arriba, si quieres que te ayude puedes hacer como una madre tradicional y amenazarme con un castigo.
-Eso no es verdad, solo te estaba haciendo recordar lo mono y precioso que eras…
-Vale, deacuerdo mama, ya voy pero no empecemos con los recuerdos "preciosos y dulces"- Coji la caja que indicaba que dentro estaban mis objetos personales- Y si no buscas la caja donde están los álbumes y miras y recuerdas en silencio.
Mi madre rió con un ripintineo de cascabeles.
Subí hasta mi dormitorio. La casa donde vivía ahora era bastante grande, tenía dos pisos, sin contar el sótano, también se dotaba de una cocina enormemente especiosa ,que usaba mi madre para alimentar, nuestros vecinos. A mi madre le encantaba charlar y entablar amistades con nuestros vecinos, siempre cocinaba para ellos. Pase delante del enrome estudio de mi madre y de su dormitorio. Mi madre trabajaba en el comercio de material de todo tipo, tenía un don para convencer a la gente.
Reí ante mi gracioso pensamiento.
Llegue hasta mi cuarto, deposite la caja sobre el parque del suelo, abrí al caja y empecé a ordenar su contenido. En este caso eran mis CD de música, algunos libros, mi cámara de fotos y mis álbumes de coleccionista. Mi madre los llamaba así por que me encantaba coleccionar objetos y por años coleccionaba alguna cosa.
Deje todas mis cosas y m prepare para bajar otra caja. En mi camino se entrepuso un espejo. Me mire en él.
"Quien se iba a enamorar de mi?" pensé
Aparentaba la edad de un adolescente de 13 años, tenía el pelo negro como el carbón y ojos azules del color del mar.
Por lo menos mi madre me describía siempre así.
Al lado del espejo se encontraba una mochila escolar. Mañana mi primer día de escuela.
El centro a donde acudía a aprender era un colegia donde ibas hasta los 14 años y luego pasabas al instituto ,que compartía el mismo centro que estaban pegados entre si.
"Que Guay!" pensé irónicamente, odiaba esa palabra era infantil y estupida. La tenia añadida en mi lista de palabras estupidas. Estaba delante de la palabra "Cuco" y detrás de la palabra "Conejito"
-De acuerdo Kev hacer una lista de palabras estupidas no es un buen síntoma.-Pensé dos segundos-Y hablar solo tampoco.
Mire por la ventana , la atravesé hasta llegar hasta mi mini balcón. Allí estaba mi guitarra, me encantaban los instrumentos, mi madre fue profesora de mi música antes y me ha enseñado a tocar muchos instrumentos.
Pero la guitarra siempre me entusiasmo, me relajaba.
La cojí, intente tocar alguna letra. Estaba frustrado. El horizonte se cubría por el manto del atardecer y se levaría con él el día de hoy.
Espero que en este sitio tenga algo importante que recordar. Jamás e conocido a alguien que valga la pena.
Mire al cielo y toque, dejándome llevar por la música.
