Edward POV

Me desperté de repente. Mire el reloj de la mesilla. Ponía que eran las 3 de la mañana.

Me día la vuelta para acomodarme y me encontré con un bulto desobediente entre las sabanas, despierto.

-Lilian, ¿que demonios haces aquí despierta? son las tres de la mañana hija.

Ella salto hasta mi regazo cuando yo hice ademan de cogerla para llevarla a su cuarto.

-Lily tienes que acostarte.-Me levanté de la cama para intentar de nuevo cogerla pero ella se agarro a mi pierna y se sentó en el suelo, impidiéndome andar.

-Lily, en serio sabes que no me gusta que estés despierta. Soy médico hija y se perfectamente lo que te puede pasar si estas despierta tanto tiempo.-Ella no reaccionó, decidí recurrir a otra cosa.-Lilian te estás ganando un castigo de tercer grado y sabes que solo hay 5 grados.-le dije enfadado.

Ella pareció reaccionar, lentamente deshizo sus brazos de mi pierna quedándose muy cabizbaja en el suelo. Yo la cogí en brazos. Ella apoyo su cabeza en mi pecho.

Cuando estaba a medio camino de su cuarto pude sentir mi camisa húmeda y tras oír sus sollozos e hipidos supe que estaba llorando.

Aun con la niña en mis brazos, paré en medio del pasillo y ella dio a descubrir una cara llena de lágrimas y sollozos.

-¿Lily, te duele algo mi vida?- le pregunté preocupado. Ella sacudió la cabeza.- ¿Entonces por qué lloras?

Ella siguió llorando.

-¿Todo esto es porque no quieres dormir?-Ella volvió a sacudir la cabeza.- ¿Qué te pasa mi amor dímelo por favor?

-T…te…tengo mi…miedo, me siento s…so...sola.-y volvió a estallar en llanto.

-Pero mi niña si estoy aquí al lado. No estás sola.- Ella siguió llorando y continúo mojando mi camisa con sus lágrimas. Suspiré- ¿Quieres dormir conmigo esta noche? Pero solo esta noche.

Ella asintió.

Di media vuelta de camino a mi dormitorio.

-Más te vale que esto no sea una actuación.-La amenace.

Ahora en mi cuarto la deposite sobre las mantas. Ya había dejado de llorar y se sorbía los mocos con la nariz. Cogí un pañuelo de la cómoda y me senté junto a ella en la cama.

-A ver- le puse el pañuelo en la nariz-suénate.

Lily cogió aire por la boca y tras eso expulso sobre el pañuelo sus mocos. Con el lado limpio del pañuelo le limpié la nariz. Lo tire a la papelera y son uno de seda le limpie la cara manchada por las lágrimas.

-Ahora a dormir.

Cuando estaba dejando el pañuelo sobre la mesa mi pie se dio contra algo esponjoso, mire hacia abajo y me encontré un oso de peluche.

-No sé como lo ago. Pero siempre me encuentro tu oso en todas partes.

Se lo entregué, le encantaba ese destartalado oso, cuando se lo regale no sabía que iría a todos los lados con él, le gusto de veras. Le dio otro gentil abrazo a su peluche.

-Esta casa es demasiado grande.-Comentó.

-Eso es bueno, más sitio para jugar, y te tropezaras menos.

Ella sacudió la cabeza. Fue a decir algo más pero le puse dos dedos para indicarle que se callara.

-A dormir. Ya.

Yo fui el primero en meterme debajo de las sabanas. Lily parecía tranquila debajo de las mantas junto a mí.

Pasaron unos minutos, de repente se oyó un crujido.

-¿Qué ha sido eso?- pregunto Lily asustada.

Yo estaba ya medio dormido, pero pude responderle.

-Es la casa, el temporal dilata las paredes y eso hace que crujan. En nuestro piso eso no pasaba por que estábamos en la ciudad. Aquí las casas son más naturales y se oyen los pájaros y no los coches.

Se volvió a oír otro crujido y Lily volvió a estremecerse.

-Escucha, a que parece que te hablan.-comenté

Lily se estrecho más contra mí, estaba asustada. Yo la rodeé con mis brazos. Le frote la espalda haciendo movimientos circulares.

-Tranquila mi vida, te acostumbraras, dentro de poco dirás que no quieres volver a la ciudad.

Empecé a tararear su nana y más tarde pude sentir que se quedaba dormida.

Estaba siendo una noche muy larga.