Edward POV.
A la mañana siguiente, cuando me desperté Lily aun dormía. Decidí dejarla dormir un poco más, no habíamos tenido una noche muy buena.
Los primeros meses de vida de Lily la verdad, es que no dormía mucho.
Flas back----
Estaba durmiendo plácidamente, cuando unos lloros me despertaron. Venían de la cuna que estaba al otro lado del pasillo de mi piso, en una habitación de color rosa.
Fui hacía allá, aun algo dormido. En la cuna se encontraba una Lily de unos 8 meses sosteniéndose de pie, apoyándose sobre la barandilla. Aun con esa edad seguía teniendo hambre por las noches, por mucho que yo le diera de comer antes de acostarla. La cogí en mis brazos, la intente calmar, me senté sobre la mecedora que anteriormente pertenecía a Bella y que habíamos trasladado hace un año para la niña.
Me balanceé, despacio, de atrás a delante. La niña seguía llorando aunque con menos fuerza. Al final cogí el biberón que tenía preparado por si se despertaba. Estaba dentro de una caja que la protegía contra el frio e evitaba que se enfriase.
Comprobé que estaba en una temperatura adecuada. No estaba ni demasiado caliente ni demasiado frio. Se lo puse en la boca a mi precioso bebe. Automáticamente se puso a beber el potaje blanquecino y dejo de llorar.
Era muy exigente con la comida a altas horas de la noche. Casi me quedo dormido observando comer a mi niña. Ella, en ocasiones sujetaba el propio biberón, en otras simplemente alzaba los brazos tocando me cara o mi cuello y en cuando estaba muy cansada dejaba caer sus graciosos puñitos en su tripa.
En esta ocasión sus manos se alzaban intentando alcanzar mi barbilla.
Cuando el recipiente estuvo vacío, lo puse sobre la encimera para lavarlo mañana. Esperaba que no tuviera más hambre.
Puse su cabecita sobre mi hombro y le di unos golpecitos en la espalda. Acto seguido oí un ligero eructo. Acune de nuevo a la niña de nuevo entre mis brazos.
Ya en la cuna, le puse en la boca su chupete rojo y la arrope con sus mantas, bastantes gruesas por cierto, para impedir que se resfriara.
Puse en marcha su caja de música. La hice hacer a un juguetero con la canción de cuna que le había compuesto. Me quede mirando cómo se dormía.
No pude evitar quedarme allí un rato más. Era tan perfecta como mi Bella. Tan pequeñita y delicada.
Fin Flash back----
Recordé todo eso mientras me daba una ducha rápida. El agua estaba caliente y la agradecí hoy pretendía ser un día muy frio.
Me vestí y luego prepare nuestro desayuno. Yo me tome un café rápido con una sola tostada.
De repente oí a alguien bajar las escaleras. Lily apareció en el umbral de la cocina quitándose el sopor de los ojos con un puño mientras que con el otro agarraba su típico oso de peluche.
-Buenos días amor.
-Buenos días…-tras esa frase salió de su boca un pequeño bostezo.
Se sentó en la silla que había frente a la mesa.
-¿Qué tal as dormido?
-Hasta que he ido donde ti mal, pero después bien.
-¿Has tenido pesadillas acaso?
Ella asintió con la cabeza, luego se sonrojo.
-Soy una estúpida miedica.
-Habrá que hacer algo con esas pesadillas, no es normal que tengas tantas y tan seguidas. ¿Cuándo has dormido en mi cama has tenido?
-Si… pero no eran tan terroríficas. Sera que eres mi superhéroe papi.
Imite a un hombre fornido, enseñándole mis músculos.
Ella rió.
-De todos modos, tendré que darte algo, aprovechamos ya que vamos al hospital.
-¿Al hospital?-Pareció asustada.- ¿¡Para que!?
La mire extrañado.
-No te asustes hija, voy a trabajar allí tendré que informarme de cómo es, es como una reunión.
-No estoy asustada- respondió irritada
Le serví su desayuno.
-No tengo hambre.-Dijo en cuanto vio el zumo de naranja que le ponía delante. Lily era realmente especial para comer algunos alimentos, era depende del tiempo y del humor en el que estuviera le gustaban.
-Lily, a ti te gusta el zumo.
Ella lo apartó con un dedo.
Se lo volví a dejar donde estaba. Ella lo volvió a apartar y yo lo volvía a poner frente a ella con haciendo que se oyera un golpe del vaso sobre la mesa. Lily pareció dudar se volver a apartar el zumo.
-Te vas a tomar el zumo me oyes. ¿Qué te pasa hoy con él?
-No me apetece tomar zumo, ¿Puedo tomar leche y una tostada?
Me puse a la altura de donde estaba sentada y la mire a los ojos severamente.
-Lilian, te tomaras el zumo, la leche y la tostada y no se hable más, hoy no quiero discutir contigo. Y además tenemos prisa.
Le serví en un plato su rebanada de tostada y la leche en un vaso. Seguía mirando el zumo.
Me miro con expresión torturada.
-Por favor papi, no tengo hambre.
-O te lo tomas por las buenas o por las malas.-Le dije, mirándola aun con expresión severa.
Ella se lo tomo a regañadientes. Intento beber de un solo trago, pero no lo consiguió
-E h, todo-aun le quedaba un poco en su vaso, pero yo ya veía que lo quería dejar.
-Sabe a vieja, es asqueroso.- Intento quitarse el sabor bebiendo algo de leche o haciendo ruidos con el paladar.
Le retire el vaso y lo metí en el lavavajillas.
-Cada día te entiendo menos hija, ayer en casa te tomaste el zumo perfectamente y sin rechistar, ¿Qué te ha pasado hoy?
Ella engullo lo tostada que tenía en la boca.
-Hoy no me apetecía.
Estuve pensando unos segundos.
-Cuando piensas de ese modo me das miedo papi.
Yo salí de mi hilo y le dirigía una mirada de alegría.
-Lo siento amor, solo estaba pensando en tus pesadillas. ¿Podrían tener alguna relación con tus cambios de alimenticios?
Ella me miro sin entender.
-No me he enterado de nada.
Yo reí.
-Tranquila no te preocuparas de eso hasta que llegues a la universidad o curses 5º grado.
Lily bebió lo que le quedaba de leche en el vaso.
-He terminado.
-Muy bien.-Mire el reloj- Ve a vestirte llegaremos tarde
Lily salto de la silla y a poco se da contra la mesa. Esta niña siempre me da sustos. Fui a meter los cubiertos de nuevo a la lava platos y después subía a vestirme.
No me puse nada informal, una camisa de tela blanca con botones, unos pantalones negros y una chaqueta del mismo color.
Fui a la habitación de Lily que estaba en el suelo con su mochila metiendo objetos.
-Lily vamos.
Cogió a su oso y la mochila. Pero cuando iba a salir por el umbral la cogí de la camisa y la detuve.
-Lilian no vas a salir así.
-¿Porque no?
-Una camisa blanca de manga corta y unos vaqueros son más apropiados para verano. Hoy hace demasiado frio.
Me dijo a su armario y le puse un jersey de lana de cuello alto, una chaqueta que daba bastante calor. Le dejo los vaqueros puestos. Pero opte por cogerle los guantes.
-Los guates son para invierno y tengo mucho calor.-Se quejo cuando fui a ponérselos.
-Cuando salgamos a la calle tendrás frio.-Me puso cara de tristeza- De acurdo, pero los llevaras en la mochila y si veo que hace mucho frio te los pondrás sin rechistar me has oído.-Le dije todo esto apuntándola con el dedo índice.
Paso un ato en el que se lo estuvo pensando, pero al final asintió.
Se los coloque en la mochila. Aproveché para mirar su contenido. No había mucho, unas ceras y papel para colorear, quedaba espacio. Le cogí un jersey del ropero y se lo metí en la mochila.
-Papa! No me metas más jerséis!
No le hice caso y le use una bufanda de lana en su cabeza.
Ella refunfuño.
-Deja de quejarte y vamos al coche.
Me siguió por las escaleras, cuando me di cuenta de que de nuevo llevaba al oso con ella.
-Pero Lily ¿te piensas llevar al oso a todas partes?
-Es que él quiere ver el hospital.
-Sí, no vaya a ser que le dé un ataque cardiaco.
Ella me miro asustada y sin comprender.
-¿Que eso?
-Es cuando te duele mucho el corazón y tienen que llevarte al hospital.
Ella miro a su oso de arriba abajo.
Eso fue divertido.
-Tranquila solo a los desobedientes que no comen los que les dice el médico les pasa.
-Entonces hoy se no me tomaba el zumo ¿tenía un ataque partídico?
Reí.
-No hija, pero se sigues desobedeciendo cuando te digo que te comas algo te pasara algo muy mala. Y se pronuncia Cardíaco.
Cuando estuvo en la parte trasera del coche le ate el cinturón y luego me subí yo al asiento del conductor poniendo el motor en marcha.
