Edward POV.
No fue difícil localizar el hospital. El camino estaba marcado por una gran señal autoestopistica y tal y como me habían informado no era nada pequeño el centro, al parecer se acercaban grandes cantidades de pacientes desde otros condados y pueblos.
Aparque en el aparcamiento, había bastantes sitios libres. Me desabroche el cinturón y salí para abrirle la puerta a Lily que aun no la había abierto.
Cuando lo hice, la niña ni siquiera se había desabrochado el cinturón.
Suspire desesperado.
-Haber qué demonios ¿te ocurre ahora?
-¿De veras solo vienes a ver el hospital? no iras a ponerme una vacuna ¿verdad?
-Cariño, sé que no te gustan las agujas.-Le dije mientras desabrochaba su cinturón.- pero todo lo que hago lo hago por tu bien.
Ella se traslado al otro lado de la parte trasera del coche, asustada.
-No quiero! me hacen daño!
-Lily hoy no te voy a poner vacunas.
-Lo mismo dijiste del hombre morsa, ese me hizo mucho daño, aun tengo pesadillas!
Recordé cuando hace 1 año, lleve a Lily a que le pusieran la vacuna contra el tétanos y un doctor que tenía, según Lily, cara de morsa, se la tuvo que inyectar. Desgraciadamente no lo hizo bien porque con sus gafas grandes y cuadradas no puso la jeringuilla de modo correcto y tubo que pinchar a Lily dos veces, las dos le habían causado a la niña un gran dolor. Aun recuerdo los gritos y lloros que pego la pobre niña, la verdad es que el "doctor morsa" tampoco ayudo mucho, no hacía más que gritar para que calmara a la niña, mientras que esta cada vez se ponía más nerviosa. Desde entonces procuro ponerle yo las vacunas.
-Lily te prometo que no te voy a poner de momento vacunas.
La niña me miro desconfiada.
-¿ Me lo prometes?
-Sí.
Lily salió del coche, cerré la puerta y el coche con llave. Automáticamente, cuando Lily vio a tanta gente, cogió mi mano.
Pasamos las puertas llenos de médicos, visitas y pacientes, hasta llegar al centro de la planta baja , donde se encontraba la recepcionista o punto de información.
La mujer que nos atendió era de mediana edad, calculé que rondaba los 40 y muchos, tenía un teléfono en su oído en ese momento y hablaba con fluidez con el que presentí sería un jefe de planta. Pasaron unos segundos , después colgó y se dirigió a mí.
-¿Qué desea señor?
-Si ,vera, soy Edward Cullen, el nuevo doctor, venía por la reunión de iniciación.
-Oh! Si por su puesto, le esperábamos. Marta-dijo dirigiéndose a la joven enfermera de unos 20 años que estaba en el otro lado de la mesa.-Te importaría llevar al doctor Cullen a la Planta 5ª, tiene la reunión con el Doctor Cooper.
En cuanto la mujer me vio, pude ver que le pasaron por los ojos la expresión de asombro. Se levantó y me miro con ojos enamorados.
-Si…cl..Claro. Venga conmigo.
Fui a seguirla pero note que faltaba alguien, Lily, como no.
-¿Buscas a alguien?-Me pregunto a enfermera, de modo amable y supuse que quería parecer seductora.
Mire a todos los lados.
-Si, a una niña de unos cuatro años, estaba…
De pronto el alivio cruza mi cuerpo. Lily estaba mirando un cartel que estaba pegado a la pared de una puerta. Me dirigí a ella a paso rápido. La sorprendí. La cogí de la mano y me puse a su altura.
-Lilian, cuantos veces te he dicho…-Intente controlar el susto que contenía enfado que me vino por el cuerpo, para eso cerré los ojos e hice una pequeña pausa. Luego volví a mirarla con rostro severo.-…Que no te separes de mí en sitios como estos.
-Lo siento papi-Puse los dedos sobre el puente de la nariz-Solo estaba mirando, me aburría.
-Siempre te digo que preguntes.-Observe que la joven enfermera aun me miraba y me esperaba. Aunque me irrito que mirara ahora de ese modo a la niña.-Anda vamos, nos están esperando.
Cogí a Lily en brazos para ir más rápido. Me dirigí a donde se encontraba la enfermera.
-Lo siento, ya sabe como son los niños, siempre de aquí para allá.
La enfermera, emitió una risa falsa, le seguí el juego para no ofenderla.
-Vayamos al ascensor-Dije para llegar arriba y alejarme de esta mujer.
Cuando estábamos esperando a que bajara el ascensor, la enfermera volvió a la carga.
-Es una niña preciosa, ¿es tu sobrina?
-No, mi hija.
-Ah, claro…- Al parecer le rompí todas sus esperanzas de tener una cita conmigo.-Se… te parece mucho, es una preciosidad-Volvió a decir.
-Gracias-Dije.
Nos metimos en el ascensor. Al entrar me empezó a explicar el funcionamiento de las llaves del ascensor, se requerían llaves especiales que solo tenían los médicos o cirujanos ahora acceder a ciertas salas y plantas.
Cuando la enfermera acabo, Lily me susurro muy bajito al oído.
-Papi, tengo calor. ¿Me puedo quitar el jersey?-
-Espera un poco amor.
Lily emitió un pequeño gruñido. Pude notar , por el rabillo del ojo, que la enfermera me miraba con la boca abierta.
Llegamos a la 5ª Planta. La enfermera, me volvió a explicar a donde conducía cada uno de los pasillos, hasta que llegamos a un departamento, donde volvía a haber un punto de recepción, esta vez más pequeño, en el que un doctor de pelo negro que tendría unos 40 años y estaba apuntando algo en una libreta.
Entonces se dio cuenta de nuestra presencia.
-Ah Marta-Dijo refiriéndose a la enfermera.- Supongo que usted es el doctor Cullen. Soy el doctor Cooper.
-Sí , así es- Nos estrechamos la mano mutuamente.
-Y este preciosidad ¿quien es?- Dijo refiriéndose a Lily, que pegaba la cara a mi hombro intentando ocultarse.
-Es mi hija Lily.
-Es muy guapa.-Le sonrió a la niña, esta exhibió un poco su cara, en ocasiones le encantaba que le hiciesen cumplidos.- Se le parece.-Conforme al cumplido, yo le acaricie la mejilla con un dedo.
-Si bueno, tiene también mucho de su madre.
-Bueno si me acompaña, le mostrare su despacho y las salas.
Me condujo por los anchos pasillos. Esta vez Lily iba caminado cogiéndome la mano. Llegamos hasta una puerta en la que ponía mi nombre y entramos. No había ningún objeto material, aun no había trasladado nada. Me explico también el funcionamiento de horarios normas de sala y despachos.
-Ahora si me acompaña le mostrare algunos pacientes e historial hospitalario del centro.
-Claro. Em.… oiga puedo dejar a mi hija aquí o todavía no tengo permiso.
-No tranquilo déjela, pero se tiene que portar bien ¿de acuerdo?
Lily callo y escondió su cara con la mano mía que tenía agarrada.
-Seguro que sí.
El doctor se dirigió a la sala que hacía pie con el despacho.
Coloqué a la niña en una silla frente a la mesa. Le quite la bufanda y la chaqueta. Lily, fue a retirarse el jersey pero se lo impedí.
-Tengo calor.-Volvió a decir.
-Lo sé mi vida, pero luego cuando salgas a la calle tendrás frio.
Lily se puso de morros y cruzo los brazos sobre su pecho.
-No me pongas esa cara. Ahora te vas a quedar aquí, tienes las ceras en tu mochila puedes dibujar, es muy importante que no te muevas de donde estas sentada y no toques nada. ¿Me has entendido?-Ella asintió.- Yo estaré en la otra habitación detrás de esa puerta.-Le día un beso en la frente.-Ahora vuelvo pequeña.
Deje a Lily cuando empezó a dibujar y yo me metí en la sala de congresos.
El doctor Cooper (QUE hombre tan informal!), me estuvo explicando por lo menos durante los próximos 45 minutos, el funcionamiento de las consultas, jefes, normas, horarios y establecimientos en el centro.
Al final cuando regrese a la sala, Lily resulto estar en vez de en la silla, en el suelo, dibujando.
-Lily cielo venga recoge todo, ya hemos terminado.
Empecé a recoger las ceras de la mesa. De repente el Doctor, recogió uno de los dibujos de Lily.
-¿Lo has hecho tu?-Le pregunto, la niña le miro con desconfianza, pero luego asintió con la cabeza.-Es muy curioso, dibujas muy bien.
Mire el dibujo, era simplemente Lily en la cama, pero tenía una cara triste y en el armario que también estaba dibujado, aparecía como una luz verde. Le cogí el dibujo al doctor, y fui examinado los demás. Algunos era alegres, en otros aparecía yo y mientras que en otros aparecían monstruos y formas terroríficas. Me preocupe y mire al doctor , percibiendo en sus ojos que también me miraban algo de asombro.
-Le importa que use el centro de medicamentos. Normalmente está teniendo muchas pesadillas y muy seguidas aparte de que sus hábitos alimenticias se están distorsionando.
-¿Distorsionando?-Me pregunto confuso mientras nos dirigíamos a una consulta con los típicos aparatos médicos.
-Si, las cosas que normalmente le gustan ya no le apetecen y en otras ocasiones sí, es extraño.
Deposité a Lily sobre la cama negra que tenía un papel sobre ella.
-Veamos-Dijo el doctor-¿Hace cuanto que tienes esas pesadillas pequeña?
Lily no respondió, simplemente se sonrojo.
-Desde hace unos meses.-Tuve que responder yo.
-¿Podrían tener esas pesadillas relación con el cambio de hogar? Algunos niños les dan miedo.
-No, las lleva teniendo desde antes de eso.
De repente un pitido resonó en la sala. El doctor saco de su bolsillo un pequeño aparato que identifiqué como un "busca". Lo miro.
-Tendré que dejarle, tengo un paciente con cáncer y cada vez va a peor.
-No se preocupe. Me iré dentro de un rato.
-No se preocupe usted ahora trabaja aquí puede quedarse tanto como quiera, encantado y nos veremos pasado mañana, ¿no?
-Sí, gracias por todo.
Acto seguido desapareció de la consulta. Me quité la chaqueta, me remangué las mangas y acerqué un taburete hasta donde se encontraba Lily. Cogí una pequeña linterna para mirar los globos oculares cuando me di cuenta de que Lily estaba punto de llorar.
-Lilian, tesoro ¿te duele algo?
-Me has mentido, me prometiste que no me pondrías más vacunas.-Y lloro.
Suspire.
-No te voy a poner vacunas, solo te estoy revisando para acabar con tus pesadillas.
Intente usar la linterna para inspeccionarla, pero ella se echo boca abajo sobre la camilla ocultando sus brazos contra su pecho y con ello su cara. Puse escucharla llorar.
Me toque las sienes, suspirante.
-Lilian.-Dije con tono severo, ella siguió como estaba.-Lilian.-No me hizo caso. La levante a la fuerza sujetándola delante de mí por encima de los codos.- Lilian Elisabeth Carli Cullen, deja de llorar ahora mismo, te hice una promesa y la voy a cumplir, pero para eso tienes que dejar de llorar.
Pasaron los minutos, hasta que Lily se tranquilizo y puse soltarla. Cogí de nuevo la pequeña linterna. Se la enseñe.
-Lo ves, no hay ningún peligro solo es una linterna.
Fui a hacerle la comprobación, no tenía nada en los ojos, algo de cansancio por lo poco que había dormido. Luego le mire la cabeza, tocándole mientras iba preguntándole si le dolía algo, ella respondió que no a todo.
-A ver cariño, te duele algo últimamente?
-No.
-¿Ni la cabeza, ni los ojos?
-A veces un poco la cabeza.
-¿Dónde te duele?
Ella se toco la frente.
-Bueno eso es normal. ¿No te duele nada más?
Lily negó. Fui a coger unas pastillas del armario para médicos. Esto serviría para intentar dormirla y las pastillas de Gletomila para los impulsos bajo cerebrales.
-¿Qué es eso?-pregunto la niña cuando fui a guardarme las pastillas.
-Para que te las tomes y se vayan tus pesadillas.
-No me gustan las pastillas, saben a hierro.
Hierro, Lily y sus sabores.
-Venga, ya podemos irnos. –Lily se levanto de un salto, yo la volví a agarrarla del brazo para detenerla.-Alto hay vaquera! Hace frio.
Ella suspiro cuando empecé a abrigarla de nuevo, poniéndole la bufando y la chaqueta. Pero esta vez le puse los guantes.
-Papa!
-¿Quieres coger una pulmonía señorita?
Salimos del hospital. Y cuando el coche fue divisado, Lily fue corriendo hasta él. Pero resbaló con el hilo y se cayó de bruces. Fui corriendo hasta ella.
-Lily, amor estas bien?
La cogí entre mis brazos y la revise de arriba abajo, estaba llorando.
-¿Qué te duele mi niña? Dímelo, por favor.
-La cara.-Dijo entre sollozos.
La mire , solo la tenía un poco escocida del golpe. Suspire aliviado.
-Tranquila corazón. Solo te has pelado un poco la mejilla, lo demás es el susto.- Se abrazo a mi pero ya no lloraba.- ¿Ves? si no te hubieras puesto los guates ahora tendrías las manos rojos.
Ella siguió acurrucado en mi pecho, no respondió.
La lleve al coche y allí la puse en al asiento de atrás con el cinturón abrochado.
-No me des esos sustos, por favor.-dije todavía junto a Lily en el asiento trasero. Ella me miro con cara de suplica, suspire- Vamos a casa a comer de acuerdo?
Lily asintió animada. Le bese la frente antes de irme hacia la parte delantera. Nos fuimos a casa.
