Edward POV

Prepare la comida tranquilamente. Le dije a Lily que se quedara junto a mí para poder vigilarla. Ahora la niña estaba sobre la moqueta al lado de la mesa de la cocina. Jugaba a darle de comer a su oso con una cuchara y platos de juguete y con comida imaginaria. El oso tenía un babero puesto.

La comida necesitaba cocerse un poco así que me acerque a Lily mientras hacía tiempo. Me senté en la moqueta junto a ella. La observé, era gracioso como daba de comer al peluche. Hacía algunos gestos y piruetas con la cuchara que en ocasiones yo mismo le hacía a Lily para que se comiera algún alimento indeseado por ella.

-¿Qué le estas dando de comer?-Le pregunte curioso.

-Puré de verduras.

-Huele muy bien.-Dije sonriendo al ver la comida imaginaria.- ¿La has preparado tu?

Ella asintió. Reí.

-Tu no soportas el puré o ahora si?

-No, no me gusta, pero tengo tanta hambre que me comería hasta eso.

-Pues tienes suerte, tenemos para comer puré de zanahorias.

Ella saco la lengua nauseabundamente.

-¡Que asco, no quiero eso!-Se toco la tripa de repente.-Me duele la tripa.

-Si claro que sí.

-Lo digo en serio, además el puré es para niños pequeños.

-Tienes cuatro años, sigues siendo muy pequeña.-dije mientras le frotaba su pequeña cabeza.- Además el puré es muy sano y la zanahoria mejora la vista.

Entonces la olla pito.

-Venga ayúdame a preparar la mesa , tenemos que comer.

-Papi…

-Nada de quejas, vamos.-Dije mientras ponía los cubiertos sobre la mesa.

Lily se levantó a regañadientes y le pase las servilletas para que las pusiera. Yo puse los vasos. Quité la olla de la placa que luego apagué. Cogía dos platos llanos y en ellos puse la misma cantidad de puré para ambos.

Cuando los puse sobre la mesa me día cuenta de que Lily no estaba en la mesa.

-¿Lily, donde estas corazón?

Iba a irme para arriba a mirar, pero entonces oí un movimiento de una silla arrastrándose.

La niña estaba debajo de la mesa, escondida, sin querer le abría dado a la silla con el pie al ver que optaba por ir hacia arriba para poder esconderse en otro sitio. Me agaché y la mire por debajo de la mesa.

-¿Qué haces hay abajo?

-Me duele la tripa no quiero comer.

-Lo que te pasa es que el puré no te agrada y no lo quieres comer y eso hace que te duela la tripa. Bueno eso o que estas fingiendo para que te deje sin comer.

La niña me miro suplicante. La cocí por los brazos y la puse sobre la silla. Le puse un trapo por la camiseta para que no se manchara.

-Vamos amor, come.-Dije al ver que no había tocado ni la cuchara, yo mientras tanto ya había comido un par de cucharadas. Ella no me hizo caso.-Pruébalo, con lo buenos que me salen.

Ella cogió la cuchara, cogió algo de puré en ella y se la llevo a la boca. Instintivamente cerro los ojosviolentamente o lo máximo que pudo, pero aun así se o trago. Bebió agua con tal de quitarse el sabor.

-Ag! Sabe fatal.

-Pues de pequeña te encantaban, te podrías a ver comido hasta la cuchara.-Reí al recordar esos momentos.- Me acuerdo también que a veces eras como un gato, me lamias la mano buscando más comida.

Ella en ese momento Lily comió otra cucharada. Yo seguí hasta terminar con mi plato. Lily aun le quedaba más de la mitad.

Fui a meter el plato al lavavajillas. Luego volví donde ella.

-Come.

Ella me ignoro y siguió haciendo tonterías con la cuchara y el puré.

-Se te quedará frio y te juro que te lo calentaré.

-Me duele la tripa.

-No te duele la tripa.-Le corregí.

-No quiero comer papi, no me gusta.

-Me da lo mismo, te lo comerás.

Ella suspiro.

-¿Qué quieres, que empecemos como cuando eras un bebe a dártelo a la boquita?

Ella negó.

-Vamos mi niña, tienes que comer.-Ya me estaba cansando, al final le cogí la cuchara la cargué del potaje anaranjado y se lo intente llevar a su boca, Lily opto por esconder su cara entre sus brazos.- Lily se me esta acabando la paciencia, por favor.

Lily levantó la cabeza y deshizo sus brazos de entre su boca para hacerle frente a su comida. Fui dándole grandes cucharas a la boca. Cada vez que la niña comía una de ellas hacía gestos de asco con la cara. Al final el recipiente acabó vacío.

-No estaba tan malo ¿verdad?

-Si que lo estaba.- Y bebió un gran trago de agua.

Lavé el plato, el lavavajillas estaba pues en marcha.

-Bueno…tenemos sueño ¿eh?-Dije cuando observé un bostezo que Lily intento disimular- a mi no se me escapa nada.- La cogí entre mis brazos. Lily intentó liberarse de entre ellos.

-No te remuevas inquieta-me quejé.- te estas decayendo del sueño entre mis brazos.

-No es verdad…-Y emitió otro largo bostezo. Poco a poco sus esfuerzos quedaron reducidos a golpes de pluma.

-Mi pobre niña, te estas quedando dormida.- Empecé a llevarla hacia su cuarto cogiendo antes su peluche del suelo.

-No…-Era solo un murmullo muy bajito.

-A saber cuanto tiempo llevas aguantándote. Supongo que tu típica siesta te salvara una vez más de quedarte dormida en la cena.

-No quiero dormir!-Grito con todas sus fuerza cuando vio que entrabamos en su cuarto.-Tendré pesadillas. Y me duele mucho la tripa.

-Como que te duela la tripa? Tú no sabes que cuando te suele doler la tripa es cuando tienes que descasar?

-PERO ES VERDAD!-Grito llevándose sus manos a su estomago.- Me duele mucho papi.

La deposité sobre su cama, colocando dulcemente su cabeza cobre la almohada.

-Lily me asustas, no me gustan estos juego.-Le destapé la camisa de su estomago.

-Me duele papi…-Dijo sollozando.

-Lo se mi vida, espera un poco, ¿Dónde te duele?

Ella se palpo en el centro de su tripa. La examine, suspire aliviado.

-Tranquila mi niña, no es nada, se te pasara, solo estás cansada, no as dormido bien.

Ella lloro un poco. Cogí las pastillas de mi bolsillo, dos cajas, cogí dos pastillas de una y una única de la otra caja. Mire a mi alrededor, no tenía un vaso de agua.

-Papi, no me dejes sola.-Dijo al ver que me marchaba.

-Tranquila corazón, solo voy a por un vaso de agua.-Ella se levantó bruscamente y se echo a mis brazos.- De acuerdo.

Me la lleve hacía abajo en brazos, Lily apoyaba la cabeza sobre mi hombro y dejaba colgar sus brazos. En la cocina, maniobré para obtener un vaso de agua con una sola mano.

Cuando lo tuve, deposite con cuidado a Lily sobre el sofá. Se intento sentar pero la tuve que poner contra mi pecho para poyarla.

-Mi vida tienes que dormir, mira lo que te esta pasando.

-No, no quiero tendré pesadillas.

Cogí las pastillas.

-No las quiero.-me dijo

-Te quitarán las pesadillas.

Ella negó con la cabeza. Me enfurecí.

-Lilian, te las tomarás por las buenas o por las malas, pero te las vas a tragar tan cierto como que respiro.

Se puso una mano en la boca. Genial, opte por dárselas a la fuerza. La eche sobre el sofá y le intenté retirar la mano, no fue un gran esfuerzo, no tenía tanta fuerza. Le sujete las dos manos con una de las mías, intento liberarlas pero no lo consiguió. Se empezó a inquietar, se volcaba de una lado para otro. Echaba la cabeza hacia atrás y apretaba los labios.

-¿te las vas a tomar por las buenas?-Le dije.

Ella no respondió se siguió revolcando, pero con menos fuerza. Deje que se moviera un rato más, al final, parece que se paró. Cuando fui a introducirle las pastillas en la boca, comenzó a revolcarse histéricamente sobre el sofá.

-Lilian, tus pataletas no tienen sentido. ¿Acaso quieres que te lleve al hospital?

Paró, mágicamente.

-No…-dijo triste.-No me lleves!

Me apenaba verla de ese modo.

-Lily.-Le acaricié la mejilla-Escucha corazón, alguna vez te e dado alguna cosa que no te allá ayudado a ponerte bien?

-No.-Dijo rindiéndose.- Pero no me gustan las pastillas.

-Si te las tomas con agua no saben a nada, además nunca antes as tomado pastillas.-Me miro pensativa.- ¿Te las vas a tomar?

Espero unos minutos y luego asintió. La puse de nuevo sentada sobre mi regazo. Le puse primero las dos pastillas y luego la otra. Se las tragó con agua y poniendo caras de asco. Le iba frotando el brazo mientras se relajaba. De repente empezaron a cerrársele los ojos.

-Papi, me siento cansada de repente…-digo cayéndose sobre mis brazos.

-Lose mi amor.-Le dije mientras la llevaba a su cuarto.-Para esos son una de las pastillas, para hacerte dormir.

-No quiero dormir!...-Dijo medio grogui.- me prometiste que se quitarían las pesadillas…

-Las otras pastillas que te he dado son para eso.-Ya estábamos en su dormitorio. Destapé su cama y luego la eche sobre el colchón. Abrazó instintivamente su oso.

-¿Qué tal tu tripa, te duele?-le pregunté.

-No mucho…-Sus ojos estaban ya cerrados y luchaba contra el insomnio. Le volví a frotar de nuevo el estomago. Lily seguía luchando para no dormirse. Decidí abrir su caja de música y su nana empezó a sonar.

-Duérmete mi vida, que tengas dulces sueños,-Le tapé con la colcha y le bese las mejillas.- te quiero,-le dije- más que a nada en este mundo, duérmete mi preciosa niña.

Acto seguido, Lily se sumió en un profundo sueño. Me quedé junto a ella hasta que su nana dejó de sonar. Más tarde bajé al salón y me puse a leer un rato.

Yo también me estaba durmiendo cuando de repente sonó el teléfono. Lo cogí cuanto antes, aunque Lily hubiera tomado pastillas para dormir no quería arriesgarme y perturbar su sueño.

-¿Diga?-Contesté.

-Edward, Soy Alice.-contestaron.