¡Feliz año nuevo atrasado a todos! Sí, es algo tarde como para felicitarlos, pero tengo una buena excusa: era año nuevo. Sencillo, no? Haha, realmente estuve ocupada estos días como no tienen idea (y no estuve en mi casa, para ser honesta), pero ya saben, cuando uno busca tiempo para hacer algo, lo encuentra. ¡Y vaya que encontré tiempo para continuar esta historia! A pesar de pasármela de juerga en cada lugar que visité, logré terminar el capítulo 4 y empezar el 5to. (Sí, el quinto ya está en camino, es que tenía tantas ideas nuevas…)

En fin, gracias por sus comentarios y sus recomendaciones. Los fanfics que me han recomendado han sido muy buenos, debo decir (encontré tiempo hasta para leerlos haha o.o')

Sin más, aquí les dejo el cuarto capítulo, más largo que los anteriores para que estén satisfechos. Léanlo, comenten, sugieran, regañen, o simplemente ríanse de cómo es que ésta escritora no sabe escribir con seriedad ;D.

---Capítulo 4---

Kurama regresó a su casa, pensando en si había hecho bien el haberle ofrecido esa fruta. Sabía que si Hiei se enteraba, lo regañaría por haber hecho semejante cosa. Sin embargo, algunas situaciones desesperadas requerían soluciones desesperadas, y su situación era una de esas.

Sin embargo, le preocupaba que la persona encargada de conseguirle la fruta estuviera demasiado ocupada como para visitarlo pronto.

El sonido de su ventana al abrirse lo distrajo de sus pensamientos. Volteó y vio a Hiei, con su característico mal humor, sentado en la cornisa de la ventana.

"Hn" saludó Hiei con su habitual frialdad "las humanas son una molestia" comentó.

"¿Molestia?" preguntó Kurama extrañado y ligeramente divertido "¿a qué te refieres, Hiei?"

Para sorpresa de Kurama, Hiei saltó de la ventana, se colocó frente a él y lo miró a los ojos. Acto seguido se subió la manga derecha y levantó el brazo, mostrándole unas pequeñas marcas rojas y moradas.

"Me refiero a esto" contestó Hiei, mostrándole unas marcas de uñas en su brazo "la estúpida de tu acosadora me hizo esto" comentó enojado, sin embargo se calmó un poco y agregó mientras se volvía a cubrir el brazo "es una verdadera lástima que esté prohibido matar humanos."

"Tienes razón, Hiei, vaya que es una lástima" pensó Kurama para sus adentros, imaginando como Hiei acababa con Mary Sue. Sin embargo, recordó el plan para destruir el Club Oficial de Suuichi junto con su fundadora y se alegró un poco.

Al parecer la felicidad se le había reflejado en la cara ya que ahora Hiei lo estaba mirando con cara de pocos amigos…

"¿Se puede saber qué se te hace tan divertido, zorro?" preguntó Hiei enojado, creyendo que Kurama encontraba divertido el hecho de tener marcas de uñas en su brazo, o la idea de matar humanos.

"No es nada, Hiei" respondió Kurama, tratando de calmar a su amigo " Simplemente es un plan que tengo en contra de la chica que te hizo eso" contestó, logrando que Hiei se calmara.

"Hn" dijo Hiei, al parecer satisfecho con la respuesta "espero que sea uno doloroso."

Kurama sonrió, al parecer Hiei estaría dispuesto a ayudarlo con su plan; ahora solo faltaba que llegara esa persona…

"Suuichi, tienes una visita" Escucho decir a su madre desde el recibidor.

"Enseguida bajo, mamá" Contestó Kurama aliviado, después volteó y se dirigió a Hiei " Si quieres puedes acompañarme, Hiei, mi madre saldrá a trabajar y no volverá hasta las once" dijo Kurama.

"Hn, siempre que no sea esa humana tan molesta la que te vino a visitar" contestó Hiei un poco molesto.

Ambos bajaron, encontrando a la madre de Suuichi en el recibidor junto a Koenma.

"Suuichi cariño, me tengo que ir a trabajar, pero hay suficientes bocadillos para ti y tus amigo" dijo su madre, mas percatándose de la presencia de Hiei dijo "oh, no me había dado cuenta de que había llegado otro amigo tuyo, cariño" comentó sonriéndole a Hiei y agregó " espero que la pases bien con tus amigos, Suuichi"

"Gracias Mamá, que te vaya bien en tu trabajo" contestó Kurama, acompañando a su madre a la puerta.

Cuando hubo cerrado la puerta, volteó a ver a sus amigos y sonrió. Al parecer Hiei se había sonrojado; él no estaba habituado a que le sonrieran de manera tan cálida y amable. Tal vez ahora Hiei entendería por qué Kurama quería y protegía tanto a su madre.

"Koenma, ¿trajiste la fruta?" preguntó Kurama una vez que todos estuvieran sentados en la sala con bocadillos y té.

"Por supuesto que sí" contestó Koenma, aparentemente satisfecho consigo mismo.

Koenma metió la mano dentro de su bolsillo y extrajo lo que parecían unas cerezas cristalinas azules. A continuación las colocó en la mesa central y sonrió.

"Es muy difícil encontrar el árbol que produce esta fruta, por no decir peligroso" comentó Koenma cruzando los brazos "Suerte que Ogri estaba libre para ir al mercado negro del makai y conseguirla" agregó.

Kurama sonrió y se lo agradeció, sabía muy bien que el mercado negro era un lugar muy peligroso y que seguramente Ogri no lo había hecho por voluntad propia, así que se hizo un recordatorio de luego agradecerle con algo.

"Kurama, ¿puedo saber porqué la prisa en conseguir esa fruta?" preguntó Koenma, una vez que le había entregado un paquete lleno de esa fruta azul "Ogri me dijo que al parecer necesitabas urgentemente la fruta, así que decidí venir en cuanto tuve la oportunidad" comentó mientras cogía un bocadillo.

Kurama tomó un poco de té y respondió "Hice un trato importante con alguien a cambio de esa fruta, y quiere una muestra mañana" explicó.

"Además, no pienso soportar a la esa molesta Mary Sue un día más" se dijo a sí mismo.

"¿Y puedo saber en que consiste ese trato, Kurama?" preguntó Koenma "debió de ser una promesa importante, sabes que esta fruta es difícil de conseguir" agregó.

"Lo sé" dijo Kurama, inclinándose un poco hacia atrás y cerrando los ojos "esta persona me prometió acabar con el Club de Suuichi" explicó, tratando de ignorar las caras de desconcierto e incredulidad que Koenma y Hiei mostraban "pero a cambio de la fruta más dulce que hubiera probado jamás" agregó.

"Un momento" interrumpió Koenma, incapaz de creer lo que había escuchado "¿en serio tienes un club de fans, Kurama?" preguntó, dejando de lado su actitud serena "¿Con fundadora y todo?"

"Hn" dijo Hiei, obviamente divertido por la situación de Kurama "es increíble que el famoso Youko Kurama necesite usar frutas del makai para tan sólo deshacerse de un grupo de humanos" comentó sonriendo "yo no puedo matar humanos, pero tú sí, por si no lo sabías" agregó.

"Incluso las leyes de los humanos castigan a los asesinos, Hiei" respondió Kurama, recordando todas las veces que le había repetido eso a su amigo "además, yo no tengo deseos de matar a nadie" concluyó.

Kurama se sentía incómodo, sabía que era casi imperdonable que el famoso ladrón de cabello plateado no fuera capaz de resolver sus problemas por si solo, por no decirse incapaz de terminar con una asociación de chicas fanáticas; sin embargo, Suuichi Minamino era el que afrontaba el problema, y éste era demasiado blando como para herir a una cantidad considerable de corazones adolescentes. Por eso había preferido que otra persona se encargara de eso, y en ese momento creía que había elegido a la más adecuada para ese trabajo.

"De todas formas" dijo Koenma, interrumpiendo de momento sus pensamientos "¿Con quién hiciste el trato a cambio de la fruta?" preguntó.

"Hn" interrumpió Hiei, relajándose en el sofá "debe de ser una persona bastante astuta como para que tú la eligieras" comentó.

Kurama sonrió nervioso, ahora que lo pensaba, esa chica no parecía astuta; de hecho, lo único que tenía de particular era su aparente falta de emociones y la manera objetiva en que decía las cosas. Realmente sólo la había escogido por eso.

"De hecho, es una chica de cabello negro que me libró de esa acosadora Mary Sue" contestó Kurama, dudando un poco sobre si debió haber dicho eso.

Koenma rió y Hiei simplemente adoptó una actitud un poco incrédula. ¿Cómo pudo haber sido que él, siendo su amigo, no se hubiera enterado de eso antes? Además, era ridículo que hubiera hecho trato semejante con una chica que ni se daba cuenta de haber perdido su helado.

"Así que sigues teniendo problemas con Mary Sue ¿no es así, Kurama?" intuyó Koenma, hablando como si hablara de un chiste viejo "Bueno, supongo que una chica puede lidiar con ella mejor que tú" reconoció un poco pensativo.

"Eso espero, Koenma" respondió Kurama, posteriormente exhaló despreocupadamente y miró por la ventana "Por cierto, Hiei" dijo Kurama mientras observaba el cielo de manera inocente "le debes un helado a la chica del cabello negro."

"Hn" respondió Hiei, tratando de no darle importancia al comentario "Yo no le debo nada a esa humana" respondió de manera tajante.

"Pues al parecer se dio cuenta que fuiste tú quien le robó su helado" comentó Kurama con una ligera sonrisa en la cara "Hiei, sabes bien que no puedes quitarle a la gente su helado, por más que quieras comer uno" le reprendió.

"Hn" gruñó Hiei, tratando de evadir la mirada de Kurama "está bien, le daré otro helado, pero basta de tus sermones, zorro."

"Si insistes…" suspiró Kurama, divertido por la reacción de Hiei "de cualquier modo, recuerda que el helado es de mostaza."

"¿Mostaza?" preguntó Hiei un poco sorprendido, ahora comprendía porqué el helado de "vainilla" que le había quitado a esa chica había tenido un sabor tan peculiar y tan… delicioso.

"Sí, la chica tiene gustos raros" concedió Kurama.

"Hn" dijo Hiei, aún molesto por haber sido descubierto por una humana "Esa chica es extraña" comentó.

---Fin del Capítulo 4---

Sí, el helado de mostaza sabe bien… para ciertas personas. En lo personal a mí no me gustaría probarlo por respeto a la salud de mi estómago, ¿pero quién soy yo para juzgar los gustos de los demás?

En fin, pronto agregaré el capítulo 5, que de hecho es la otra mitad de éste capítulo (repito, lo capítulos demasiado largos me dan mucha flojera) y una vez más disculpen por la tardanza, pero recuerden que tengo una excusa muy buena… o eso creo.

¡Nos vemos luego y feliz 2008! (Espero que no sea tan feliz para mi Santa Claus jubilado…)