Hace mucho que no actualizaba este fanfic, mil disculpas. Resulta que escribir en Internet lleva más tiempo del que se imaginan, y entre estudiar para exámenes, probar exámenes de admisión, y tomar clases extracurriculares no hay tiempo para lo demás (vamos, ni siquiera me da tiempo para ver el televisor y eso deprime). Sin embargo, entre espacio libre y espacio libre (léase: no querer terminar los deberes) logré terminar el séptimo capítulo e incluso lo hice más largo (dentro de lo que se puede, claro esta!). En fin, los dejó con la introducción para que lo lean y que luego me regañen por no haber actualizado antes, todo vale.
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Suuichi oyó que sonaba el despertador y lo apagó al primer sonido. El despertador no le había servido de mucho ya que había estado despierto mucho antes de que sonara; meditando y midiendo todo lo que ocurriría ese día.
Personalmente se encontraba satisfecho con su plan, sabía que cada detalle lo había supervisado y previsto varias veces; sin embargo, todavía sentía la sensación de que Mary Sue lo observaba y lo acechaba; todavía sentía como cada paso y cada acción era seguida de cerca.
Tal vez era por esa razón que estaba decidido a seguir con la segunda parte de su plan, sin importar el costo. Así que con esa forma de pensar determinante salió de su casa, se despidió de su madre y se encaminó a la escuela. Sin embargo, no paso mucho tiempo para que se sintiera acechado de nuevo.
"Toki, toki, toki" oía a su corazón latir; de alguna manera sus instintos le decían que estaba siendo seguido por alguien, podía ser Mary Sue, aunque realmente no estaba seguro. Kurama empezó a sentirse incómodo y expuesto, así que aceleró el paso, aún con el corazón latiéndole rápidamente.
El sentimiento que sentía cada vez era más intenso, y ahora se sentía como un zorro perseguido por un cazador. Sabía que tenía la protección de su látigo de rosa, sin embargo, seguía teniendo muy claro que solo era para casos estrictamente necesarios. Aún así estaba considerando seriamente usarlo.
"Toko, toko, toko" escuchaba que su corazón latía cada vez más y más rápido, a pesar de no sentir la presencia de una persona en particular. De todas formas, tratando de huir de algo que no veía, giró en una esquina tratando de tomar un atajo. Sin embargo, parecía no estar preparado para lo que iba a ver.
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"Aaaaaaaaaaaahhhhh!" gritó Kurama al mismo tiempo en que caía hacia atrás.
"Buenos días, Minamino. Veo que puedes gritar muy fuerte" comentó una persona bajita de cabello extraño mientras se sacudía una oreja.
Suuichi la miró estupefacto, no podía creer lo que veía...
"Na-Naoko?" balbuceó Kurama aún en el suelo "¿Qué le pasó a tu cabello?" logró decir, una vez que hubo recuperado su voz.
"¿Uh?" preguntó Naoko ligeramente desconcertada "¿lo hice mal?" agregó y señaló su cabello despreocupadamente.
Kurama intentó recobrarse del susto y se levantó lo más dignamente que pudo, sin embargo, no tenía palabras para responder; el cabello de Naoko era tan distinto que no la había reconocido a primera vista. Justo ahora, su cabello estaba totalmente parado y desafiaba la gravedad. Si no hubiera sido por esa mirada neutral tan característica de ella, la hubiera fácilmente confundido con alguien más… familiar.
"Naoko, ¿quién te enseñó a hacer ese peinado?" Preguntó un poco preocupado y temiendo la respuesta.
"Hiei lo hizo" respondió Naoko, confirmando las sombrías sospechas de Kurama "lo hizo a cambio del helado de mostaza que le prometí ayer" agregó mientras esbozaba una ligera sonrisa.
Kurama no sabía como decírselo, ella no podía ir a la escuela con ese peinado, no ahora que era la presidenta del club oficial de Suuichi. Además, aunque no quisiera admitirlo, Naoko ahora le recordaba a Hiei, y no le hacía mucha gracia sentir que estaba saliendo con su mejor amigo.
"Eeeh… Naoko" Dijo Kurama al fin, tratando de sonar lo más amable posible "no creo que sea seguro llevar ese peinado."
"¿No?" preguntó Naoko ligeramente interesada"¿Por qué?"
"Bueno, verás…" empezó Kurama cada vez más nervioso; tenía miedo de herir los sentimientos de Naoko o de revelar su verdadero temor "Ese peinado…uhhh…"
" ¿Tiene demasiadas claras de huevo?" completó Naoko, dejando a Kurama totalmente sorprendido y asqueado.
"Uuuhh…. sí, exacto" corroboró Kurama mientras pensaba si debía de estar agradecido o no por esa revelación tan oportuna "Los pájaros no te dejarán en paz, así que creo que es mejor que deshagas el peinado" concluyó, sacando después una botella de agua y acondicionador de su mochila "espero que esto te sirva."
"Gracias, Minamino" dijo Naoko, acto seguido cogió los botellines y se dedicó a deshacer el curioso peinado con cuidado.
"No hay que agradecer, para eso son los amigos" contestó Kurama con una sonrisa.
"Por cierto, Minamino…" empezó Naoko una vez que su cabello volvía a verse normal.
"¿Sí?" preguntó Kurama sonriendo y centrando toda su atención en ella.
"No quiero saber porqué cargas con esto en tu mochila" y en seguida le regresó ambas botellas.
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Solo el viento alcanzó a sonar…
"Uuhm, ¿nos vamos a la escuela?" preguntó Kurama, sonriendo nerviosamente y tratando de ignorar el tema.
Durante todo el trayecto hacia la escuela, Kurama le aclaró los detalles de su plan a Naoko, al mismo tiempo que Naoko sugería ideas para simplemente hacer la vida de María Susana un poco más miserable ese día.
"Bueno, supongo que es aquí donde nos separamos" Comentó Kurama, deteniéndose enfrente del salón de literatura; al parecer no se veía muy deseoso de entrar. "suerte con el club de fans, Naoko" agregó después de un rato.
"Suerte con Mary Sue, Minamino" contestó Naoko, sabiendo que esa era la verdadera razón por la que Kurama no quería entrar al salón. "Nos vemos en el almuerzo" terminó, y acto seguido se dirigió hacia su salón.
Kurama suspiró un poco resignado y decidió entrar al salón. Siempre supo que Mary Sue había sobornado al director a fin de tener un horario idéntico al suyo, lo cual no le había hecho ni una pizca de gracia. Sin embargo, ahora no le importaba en cuantas clases estaban juntos, le importaba más saber cuánto más tendría que soportar sus empalagosos comentarios y sus risitas tontas.
"Ichi!!" gritó Mary Sue al verlo entrar al salón de literatura "Ichi! Hay malas noticias!!" sollozó Mary Sue melodramáticamente mientras se hundía en el pecho de Kurama.
"Uhhm, que mal Mary Sue" Contestó Kurama tratando de quitársela de encima y fallando miserablemente, empezaba a sentir como toda la clase estaba centrada en ellos dos "Mary Sue, podrías quitar…."
"No, Ichi, no te pienso quitar el saco, no quiero que las demás vean que tan perfecto eres" completo Mary Sue solemnemente, ignorando la cara desconcertada y llena de miedo que Kurama tenía en ese momento.
Kurama se echó hacia atrás completamente ruborizado y deseando no estar ahí, al parecer toda la clase había escuchado el comentario de Mary Sue y ahora estaban riendo por lo bajo y echando miradas furtivas. Aún peor, habían unas cuantas estudiantes que al parecer esperaban que Mary Sue cambiara de opinión y se dispusiera a quitarle el saco.
"C-cre-creo que tienes una idea equivocada de mí, Mary Sue" empezó Kurama, buscando frenéticamente la puerta de salida "Si me disculpas" terminó Kurama nerviosamente mientras deslizaba la puerta y salía del salón.
"E-espera Ichi!!" exclamó Mary Sue mientras empezaba a darse cuenta que Kurama estaba abandonando la clase "no me dejes! Ni siquiera te he contado mi desgra…" agregó, sin embargo se vio cortada cuando Kurama cerró completamente la puerta.
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Kurama empezó a correr por el pasillo una vez que hubo cerrado la puerta. Definitivamente tenía que escapar de ese salón, especialmente de Mary Sue. Tenía que encontrar un lugar seguro, ya no le importaba mucho perder la primera hora de clase.
Abrió la puerta del salón y la vio sentada ahí, totalmente ignorando lo que su sucedía a su alrededor y leyendo un libro al revés.
"Naoko" empezó Kurama, sentándose detrás de ella e ignorando las miradas de curiosidad que tenían los demás "no puedo."
Naoko dejó su libro y volteó a verlo; lo único que logró ver fue a Kurama hundiendo la cara en sus brazos.
"¿No pudiste completar la fase dos?" preguntó mientras examinaba la nuca pelirroja de Kurama con sus ojos inexpresivos.
"No pude empezar la fase dos" corrigió Kurama y levantó la cabeza "el comentario que Mary Sue hizo hoy fue… demasiado" completó, y acto seguido cogió la mano de Naoko con sus dos manos. "Naoko, te lo suplico, tú completa la fase dos, yo no quiero acercarme a Mary Sue de nuevo."
Kurama sintió que pasaba una eternidad mientras miraba dentro de los ojos grandes e inexpresivos de Naoko.
"Está bien" contestó finalmente Naoko mientras veía como se iluminaba el rostro de Kurama. "Solo dime una cosa, Minamino…"
"¿Sí, Naoko?" preguntó Kurama totalmente esperanzado y sonriendo gradualmente.
"¿Como le haré para invitar a Maria Susana a una cita romántica?"
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Y una vez más silencio…
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Y aquí termina el séptimo capítulo, el más largo hasta ahora (si sigo así, el décimo terminara siendo tan largo como la Biblia). No es un final muy impresionante, pero desde aquí empieza todo lo demás, y no, Naoko no va a vestirse como chico para invitar a Mary Sue a una cita, aunque tampoco es muy mala idea (hahaha, broma). En fin, sugieran, comenten, quéjense, lo que sea, que todo es bien recibido para mejorar el próximo capítulo. Nos vemos!
