Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.

Para las personas que leen esta historia les quiero avisar que es muy corta y va muy rápido porque fue el primer fic de crepúsculo que escribí, espero que os guste.

Capítulo 2: hay cosas que no nos convienen.

Solo yo puedo tener tan mala suerte como para salir de un nido de cuervos para meterme en uno de vampiros. Cuando llegué a casa estuve preguntándome todo el tiempo si debía o no llamarle. Al final me decanté por no hacerlo, si lo hacía vendrían a Forks y eso era algo para lo que aún no estaba preparada, además los Cullen no parecían peligrosos.

Encendí mi viejo ordenador, y revisé mi correo. Había uno de mi madre, lo respondí rápidamente. Y había por lo menos 17 correos de él, solo leí los comienzos "te echo de menos", "creí que podría aceptar tu marcha", "no se que hacer sin ti". Me obligué a apagarlo sin contestar ninguno de ellos. Intenté no llorar pero todos mis intentos fueron en vano.

A la mañana siguiente mi primera hora era Biología, otro encuentro con Edward Cullen.
Cuando llegué él ya estaba sentado en su sitio, me observó detenidamente, parecía dudar entre sí debía o no hablar.

-Perdona si ayer te asusté, hizo frío.-rió nerviosamente.

-Y ¿me dirás que hoy tus manos no están a la misma temperatura?-intenté tocarla pero él la apartó rápidamente.

Creí que la clase después de eso continuaría como la de ayer, que el me ignoraría, pero me equivocaba.

-¿Te gusta Forks?-me preguntó intentando forzar una sonrisa.

-No soy gran amante de la lluvia ni del frío, pero no quedaba otra alternativa que venir.-le expliqué.

-¿Te han obligado a venir?

-No, me obligué yo misma.-contesté amargamente.

-No lo entiendo.

Debía de contarle la versión oficial, pero me estaba resultando tan fácil hablar con él que me sentía incapaz de mentirle, pero podría ocultarle algunas cosas.

-Necesitaba huir de mis problemas y esta era la mejor salida.

-¿Tus problemas están en Phoenix?¿Qué hay allí tan malo?

-Hay muchas cosas malas, y debía alejarme de ellas.

-¿Dejaste a alguien a quién querías allí?

-A mi madre y su marido.

-No me refiero a eso.

Sabía que no se refería a eso, pero no sabía si podía hablarle de William, solo pensar en él me producía escozor en los ojos.

-Sí, pero él no me convenía, no era bueno para mí.-una lágrima se desbordó por mi mejilla. Sentí su

gélida mano parando mi lágrima.

-Seguro que él está aun más triste por haber perdido a alguien tan maravilloso.-me dijo dulcemente.

Le sentía tan cerca que casi no podía respirar, nos habíamos perdido cada uno en los ojos del otro.
El timbre interrumpió nuestro momento romántico y Edward se alejó de mí, pero no se marchó.
Me acompañó a la siguiente clase. Yo me sentía tan culpable porque estaba deseando de cogerle la mano, de tocarle,...

Se quedó parado en la puerta del aula de Matemáticas.

-Sé que no te gusta Forks, pero yo me alegro mucho de que estés aquí.- me sonrió y yo me quedé desarmada mientras le veía alejarse por el pasillo.

Aquella tarde pasé todo el tiempo debatiendo los pros y los contras de Edward: era un vampiro, pero tan guapo, podía matarme, pero era encantador, no me convenía, pero no me importaba. Más tarde decidí que no importaba, seguro que él era tan adorable con todo el mundo, no tenía que estar interesado en mí.

Pero las dudas volvieron a surgir cuando vi su Volvo aparcado delante de mi casa.
Salí y él me estaba esperando apoyado en el coche.

-Sé que no soy digno, pero, ¿podría llevar a la alumna más fascinante del instituto a clase?- me pidió, y a ver quién era la valiente que rechazaba semejante invitación.

Así que olvidando todas las negativas de mi cabeza hice caso a mis necesidades y subí al coche.

Bueno quiero agradecer por los reviews, los favoritos y las alertas me han animado mucho. Annika Die Drachenreiterin muchas gracias por tu ayuda, me hacía falta ^^