La historia no me pertenece, es de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.
Capítulo 4: Instintos vampíricos VS instintos humanos
Edward seguía atónito después de saber que yo conocía su secreto.
-Pero Bella, ¿quién..?¿qué..?-era la primera vez que veía a Edward titubear.
-Edward, entiéndeme, tú no podías contarme tu secreto y este es el mío, por favor, no me lo pidas, porque sabes que al final no podré negarte nada.-el sonrió.
-Qué difícil se me hace no poder entrar en tu mente, eres toda una incógnita, un misterio a resolver, y yo soy el mayor de los curiosos.
-¿Cómo que entrar en mi mente?¿De qué hablas?-le pregunté.
-Bueno, ya no importa supongo.-reconoció.-Yo puedo leer la mente de la gente, escuchar lo que pasa por sus cabezas cuando estoy cerca, pero la tuya, la que probablemente sea la más fascinante de todas, irónicamente está muda para mí.
-¿Lees el pensamiento?-el asintió.-Me gusta que no puedas leer el mío.- él enarcó una ceja.-Porque si supieras que ahora mismo quiero besarte me pondría colorada.-admití maliciosamente.
-¡Vaya Bella! Yo no puedo leer tu pensamiento pero tú sí el mío, porque estábamos pensando lo mismo.-y se acercó para besarme, noté su lengua rozando la mía y su aliento frío entrando en mi boca, era tan dulce.
-Edward dirás que soy la persona menos romántica del mundo.-aventuré cuando mi lengua volvió a mi boca.-Pero, ¿he de temer por mi vida por estar junto a un vampiro?-le pregunté, aunque contestara lo que contestara, no era miedo lo que sentiría a su lado, solo amor, pasión, deseo.
Él bajó la mirada al suelo, y creo que contuvo una sonrisa.
-Mi familia y yo no nos alimentamos de humanos, nos parece algo monstruoso, preferimos seguir la estela humana alimentándonos de animales.-me gustaba como sonaba eso-Sin embargo,-mierda, hay un sin embargo- contigo es diferente, tu sangre huele como el más delicioso aroma del mundo, es tan apetitoso, al principio creí que no podía refrenarme pero cuando te conocí sabía que jamás podría perdonarme el hacerte daño.
Aunque debería estar atemorizada, el hecho de que mi sangre oliera tan bien para Edward no me asustaba, al contrario, me hacía sentir especial, importante para él, y había reconocido que no quería hacerme daño. ¿Quién decidió que él era un vampiro y no un ángel?
-Pero ¿no te dejas llevar por tus instintos?-pregunté al salir de mis ensoñaciones.
-Bella en este momento mi instinto vampírico me dice que te muerda ahora mismo hasta desangrarte.-se me hizo un nudo en el estómago.-Pero mi instinto de hombre me dice que te bese hasta dejarte sin aliento, y de hacerle caso al primero no podría hacer el segundo, y como ya te he dicho mi familia y yo nos decantamos por ser más humanos que vampiros.
-Bueno, ¿y por qué no te dejas llevar por tu instinto humano?-le invité, él se río, y se dejó llevar por su instinto toda la tarde.
Había olvidado la hora que era cuando Charlie llegó, y ni siquiera había hecho la cena, ¿pero dónde tienes la cabeza Bella?-me recriminé.-Pero luego lo recordé cuando vi a Edward conmigo en mi habitación, lo que me provocó una risa histérica.
-No quiero que te vayas-le confesé.
-No lo haré-me prometió él-Estaré aquí cuando vuelvas, lo juro.
Preparé la cena a Charlie y comí tan rápido que casi me atraganté, después me escabullí a mi cuarto con algunas excusas.
Y allí seguía él, sentado en mi cama, mirándome. Le pedí solo un minuto para cambiarme de ropa y volví en la mitad de tiempo para arrojarme a sus brazos.
-Bueno, ¿hasta qué hora quieres que me quede aquí?-preguntó.-O ¿no quieres que me vaya en toda la noche?-dijo irónicamente.
-Edward eres un mentiroso.-le eché en cara, se le abrieron unos ojos como platos.-Luego dices que no me puedes leer el pensamiento.-él se rió.
-¿Quieres que me quede?- yo asentí.-Pequeña Bella soy tu genio de la lámpara, obedezco cualquiera de tus deseos.-me propuso.
-Pero solo 3 deseos-le reté.
-Bueno, yo no los contaré si tú no lo haces-acordó y yo le volví a sonreír.
-A ver genio de la lámpara, quiero que me beses.-le ordené.
-Me encantan tus peticiones, ama.-me besó dulcemente, acariciando mi pelo, y con su otra mano en mi cintura.-Y ¿ahora?
-Te pediría otro beso pero necesito respirar.-reconocí avergonzada.-Quiero conocerte, quiero saber quiénes son los Cullen.-pedí.
Tumbada sobre su pecho escuché la historia de Carlisle, que fue convertido en vampiro sin él desearlo, y cómo salvó la vida de Edward hacía 90 años. También me habló de Esme, su madre adoptiva.-su voz se tiñó de cariño cuando habló de ella.-Y de la pequeña Alice que poseía el don de la predicción, su novio Jasper, él más reciente de los Cullen, el extrovertido Emmett, y la hermosa Rosalie.-por la que Edward mostraba una total deferencia.
-Sé que no es muy usual, pero ¿puede pedirle el genio un deseo a su ama?
-Menos la libertad el que quiera.-le contesté divertida.
-No quiero libertad, puedes hacerme tu prisionero si quieres.-bromeó.-Quiero que vengas mañana a conocer a mi familia.-yo le puse morros.-Has dicho lo que quiera.-me recordó.
-Está bien.-acepté y él mostró una sonrisa triunfal.-Pero a cambio voy a pedir otro deseo.-él entornó los ojos.-Quiero dormir en tus brazos esta noche.-pedí.
-Bella, hay que llegar a un acuerdo, debemos dejar de leernos las mentes el uno al otro.-dijo mientras me acurrucaba entre sus brazos, sobre su pecho marmóreo, estaba frío, pero no era esa la sensación que a mí me importaba al estar allí, solo lo cerca que Edward y yo estábamos.
En este capítulo no se habla mucho de la trama, lo sé, pero a mí me encanta ^^ , pero tranquilos que aún quedan muchas cosas ;)
