Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.
Capítulo 8:la muerte de un inmortal
Edward POV
Desde que había comenzado la pelea, había mantenido un ojo sobre Bella y otro sobre Will, debía evitar que ella sufriera ningún daño por nuestro conflicto. Él no era un mal luchador, pero yo era lo suficientemente rápido para esquivarle sin problema. Mis instintos me decían que me deshiciera de una vez de ese cazador, podría matarle con un solo golpe, pero veía a Bella, mi pequeña lloraba, estaba sufriendo por culpa de esto, si yo mataba a Will a ella le dolería demasiado, y como ya había dicho yo nunca le haría daño a Bella.
Escuchaba la mente de ese muchacho, no era solamente la ansias de cazador las que le llevaban a atacarme, también los celos, y la ira, porque el ser al que más despreciaba en el mundo le hubiera quitado a la única chica a la que había amado de verdad. Sentía compasión por él, incluso le entendía, pero yo no iba a renunciar a Bella, había pasado más de 100 años buscándole un sentido a mi vida y ahora que lo había encontrado no pensaba dejarlo escapar. Si ella decidía marcharse, yo lo aceptaría, y aunque yo sufriera por ello, jamás se lo demostraría. Pero ella ni siquiera había podido decidir, no había podido abrir la boca, y dudo que supiera que simplemente con decirle a Will que se marcharía con él, esta batalla habría acabado.
La pelea seguía como había comenzado, ninguno estaba herido, aunque Will comenzaba a cansarse, lo que no me ocurriría a mí. Eso era lo que yo estaba esperando, para poder inmovilizarle y hacerle entender. Pero escuché entonces las mentes de mi familia, habían conseguido hablar con el resto de la orden, no había habido conflicto por su parte, con el poder de Jasper para calmar a la gente y el estupendo pacificador que era Carlisle habían conseguido explicarse. Ahora se dirigían todos hacia aquí para buscarnos, pero debían hacerlo a velocidad humana para que los cazadores no pensaran que iban a hacerle algo a Will. Pero no tardarían en llegar.
Me había concentrado tanto en lo que ocurría fuera de mi casa que casi no vi cuando Will embistió contra mí, tuve que lanzarme contra la pared, lo que hizo que se viniera abajo. Ahora el cazador y yo estábamos fuera, aun en guardia. Podía escuchar los sollozos de Bella dentro de la casa, pero hubo un ruido nuevo, el titilar de la lámpara de cristal de la entrada, que estaba a punto de caer sobre ella. Me olvidé totalmente de mi pelea y corrí a ayudarla.
-Bella, cuídado.-le advertí antes de apartarla de la trayectoria de la lámpara, por fortuna llegué a tiempo, ella cayó suavemente junto a las escaleras.
Iba a levantarme para asegurarme de que Bella estaba perfectamente, pero entonces me di cuenta que no podía moverme, mi cuerpo estaba agarrotado, sentía mis extremidades, pero ninguna obedecía a mis órdenes de moverse. Vi en mi hombro un dardo, era una de las armas de las que Bella nos había hablado, un veneno que inmovilizaba a los vampiros durante unos segundos, para poder darles el toque de gracia.
Me giré a mirar al cazador que venía hacía mí con su hacha levantada, supe que mi cuerpo no reaccionaría antes de que me matara, quizá mi siglo de vida acabara esa noche.
Pero no importaba, ya lo había tenido todo en la vida, una familia que me quería, todos los caprichos que pude soñar, y había conocido a la mujer de mis sueños, quizá no pude hacer con ella todo lo que hubiese querido, casarme con Bella, que hiciéramos el amor, pero por lo menos ella podría ser feliz con algún humano, que no pusiera en peligro su vida, nadie la querría tanto como yo, pero podrían cuidar mejor de ella.
Busqué Bella con la mirada, pues lo último que quería ver antes de morir era su rostro, merecería la pena ir al infierno, solo por disfrutar una vez más de su presencia. Pero entonces la noté sobre mi pecho cuando el hacha iba a descargar sobre mí, hiriéndola a ella.
-¡NO!-gritamos Will y yo a la vez.
Mi cuerpo se iba despertando, mis piernas empezaban a moverse, y noté la sangre de mi Bella cayendo sobre mi pecho.
El cazador se acercó a ella, pero mis brazos habían recuperado su fuerza y le aparté de un empujón. Me quedé sentado con el cuerpo de mi pequeña entres mis brazos, aun respiraba, pero muy débilmente y la sangre brotaba a chorros por su pecho donde seguía el arma incrustada.
-¿Qué has hecho, Bella?-sollocé.
Ella abrió los ojos débilmente, y me dedicó una pequeña sonrisa para intentar tranquilizarme. Aquello era tan doloroso, ni el estar a punto de morir, ni mi conversión en vampiro habían sido tan horrorosas, y ni quiera podía derramar las lágrimas de la agonía que se cebaba en mi interior.
-Debiste dejar que me atravesara a mí.-le reproché, estaba furioso con ella, porque iba a dejarme, y también conmigo mismo por no haber podido hacer nada.
-Porque así duele menos.-contestó débilmente. Yo no lo comprendía, ¿qué dolía más que un hacha en su pecho? Ella vio la interrogación en mi cara y me explicó.-No podría haber mayor dolor en el mundo para mí que perderte a ti, Edward Cullen.
Acarició con su mano mi cara, y yo me incliné sobre ella para besarla, me quedé allí muy cerca de ella. Si Bella iba a morir en ese momento, yo estaría muy cerca de ella y encontraría la manera de seguirla muy pronto. Estábamos tan cerca que yo solo podía ver su rostro, notaba su débil respiración sobre mi mejilla.
Escuché llegar a mi familia, y al resto de la orden, que contemplaban atónitos la escena. Carlisle se agachó junto a mí, intentando revisar la herida de Bella. Alice se apostó en el otro lado y me apretó el hombro, ella también quería llorar, por sus pensamientos ya había sabido lo mucho que ella quería a Bella. Algunos de la orden ayudaron a Will a incorporarse, vi la angustia grabada en su rostro, aunque quería odiarle no podía, porque sabía que no era culpa suya.
-Ha perdido demasiada sangre. Necesita una transfusión pero...-titubeó Carlisle antes de decirlo aunque yo ya sabía lo que iba a decir.-Habrá muerto antes de que lleguemos al hospital. Lo siento tanto, hijo.
Yo enterré el rostro en su pelo, ella me miraba apenada.
-Te quiero, Edward.
-Pues no me dejes, Bella.-le supliqué.
Entonces noté como su respiración se iba apagando del todo, y sus ojos se iban cerrando lentamente sin apartar la vista de mí.
-¡SÁLVALA!-me gritó Will.-Por favor, solo hay una forma de que ella siga con nosotros, y aunque no soporto a los vampiros, prefiero que lo sea antes que verla morir ahora mismo. Ella te quiere y no le importaría morir por ti, no creo que tuviera problemas en quedarse la eternidad contigo.-¡Muérdela!-me ordenó.
Por favor dejad reviews que es lo que me alegra el día.
Estoy tardando más en actualizar porque estoy preparándome el examen de acceso a la universidad y tengo que estudiar, pero esta historia esta acabando, quedan muy pocos capítulos, no os los perdáis.
