Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia. A esta historia no le queda mucho, algunos han preguntado si había acabado ya, no aún no. Queda este capítulo con el Will POV, otro con un POV de todos los Cullen y el epílogo.

Perdón por no haber podido actualizar pero tenía el examen de acceso a la universidad, por suerte ya lo acabé y podré actualizar todo.^^

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Capítulo 10: Una triste despedida

Will POV

¿Qué había hecho?¿Había matado a Bella? Jamás podría sacarme de la cabeza esa imagen, Bella muriendo en los brazos del vampiro del que se había enamorado y por el que estaba dispuesta a a dar su vida. Y todo era culpa mía. Yo la había obligado a marcharse de Phoenix, yo la había metido en este mundo de criaturas míticas, yo, yo...Aún recordaba cuando nos conocimos:

Ella estaba descubriendo las cosas más increíbles, pero se mostraba serena, sin miedo. Sus ojos brillaban cada vez que le mostraban algo nuevo.

-Will, es algo asombroso todo lo que hacéis. Salváis a la gente, sois héroes.-me felicitó ella.

-No creo que se pueda decir tanto, pero hacemos lo que podemos.-le aseguré.

En ese momento ella me sonrió y quede prendido de aquella sonrisa.

Ella no apartaba los ojos del vampiro, él estaba sufriendo claramente. Jamás había visto sufrir a un vampiro por ver morir a un humano, solo conocía asesinos sin piedad que no se privaban de matar por mucho que suplicaran sus víctimas, como James, el vampiro que estuvo a punto de matar a Bella:

Nos enzarzamos en una lucha muy reñida, aquel era el vampiro más feroz al que me había enfrentado jamás. Pero de repente, detectó un olor en mi ropa y echó a correr. Tan solo tuve que pensarlo un instante, lo único que podía haber notado en mí era el dulce olor de Bella, que me había abrazado antes de que yo me marchara de caza. Avisé a toda la orden para que fueran a buscarla.

Cuando la encontramos, él ya estaba con ella, la tenía acorralada, y ella tenía el rostro bañado en lágrimas por el miedo. Él tenía su mano asida al cuello de mi novia, y cada vez apretaba más. Le lanzamos más de diez dardos venenosos, su mano fue perdiendo fuerza hasta que por fin la soltó.

Le corté la cabeza de un solo golpe con el hacha, y corrí a ayudar a Bella. Ella tosía compulsivamente y sollozaba. Yo la abracé para reconfortarla, pero ella se apartó de mi.

-Will, yo no puedo seguir haciendo esto. Este es tu mundo, pero no el mío. No quiero seguir con esto.-lloró.

Después supe que se marcharía a Forks, con su padre, dejándome solo.

Pero Edward quería a Bella, él la amaba, casi tanto como ella a él. Y yo les había arrebatado todo a ambos. Jamás me había considerado un asesino, por matar vampiros, pero matar a Bella sería el mayor crimen del mundo. Quedaban una solución, que no se me habría pasado por la cabeza en ningún otro caso, pero esta vez tenía que ser así, Bella no podía dejar de existir.

-¡SÁLVALA!-le grité a Edward.-Por favor, solo hay una forma de que ella siga con nosotros, y aunque no soporto a los vampiros, prefiero que lo sea antes que verla morir ahora mismo. Ella te quiere y no le importaría morir por ti, no creo que tuviera problemas en quedarse la eternidad contigo.-¡Muérdela!-le ordené.

Él seguía allí sin poder moverse, no se sentía capaz de hacerlo. El tiempo se agotaba.

-Saca el hacha de su pecho o la ponzoña no servirá para nada.-le advertí. El arma era capaz de matar vampiros, por lo que si permanecía allí ella moriría de todos modos.

El sudor caía sobre mi frente y las lágrimas se iban acumulando en mis ojos. El vampiro rubio se ofreció a transformarla, pero Edward decidió que lo haría él. Cuando extrajeron el arma de su pecho, el vampiro hincó sus dientes en el cuello de Bella. Parecía estar besándola, no se separaba de ella, yo estaba preocupado, ¿por qué seguía allí?

-¿Ha funcionado?-le pregunté al vampiro.

-Sí, ella se está transformando.-me contestó sin emoción ninguna en su voz. La tomó en brazos y se la llevó.

Permanecimos dos días en casa de los Cullen, yo no podría irme hasta que viera que Bella estaba bien, que estaba a salvo. La familia se mostró muy cordial con nosotros, les parecía genial lo que hacíamos. A mí me pareció increíble conocer a un aquelarre tan civilizado, que se alimentaban de sangre de animal y que protegían la vida humana.

Los Cullen se levantaron, no sabía por qué. Entonces vi bajar a Edward y de la mano llevaba a Bella, parecía diferente, más pálida, sus ojos ahora eran rojos, pero seguía siendo ella. Entonces el mundo se detuvo cuando ella me sonrió.

-Bella ahora es una neófita, puede resultar peligrosa para los humanos, pero nosotros la controlaremos.-nos aseguró Edward a los miembros de la orden.-Sé que quieres despedirte de ella.-me explicó.-Pero no podemos dejaros a solas, es arriesgado.-yo asentí.

Me acerqué lentamente a Bella, sabía lo incontrolables que eran los neófitos, pero ella parecía tranquila y me seguía sonriendo. Se apartó un poco de su novio, y sin que nadie pudiera hacer nada se echó sobre mí. Todos reaccionaron como si ella fuera a atacarme, pero solo me estaba abrazando.
-Gracias por esperarme.-me dijo al oído.

-Yo lo siento tanto, no hay palabras para explicarlo, me odio a mí mismo.-intenté explicarle.

Ella se apartó de mí y me miró a los ojos.

-Te perdono.-me aseguró.-Además ahora tengo mucho más, no te atormentes.-me pidió.

La abracé durante mucho tiempo hasta que decidimos que era hora de irse.

-Contad con nosotros siempre que lo necesitéis.-nos ofreció Carlisle.

-Lo mismo os digo.-les contesté.

Besé a Bella en la frente y ella a mí en la mejilla.

-Te echaré de menos.-le dije.

-Volveremos a vernos.-me aseguró ella.

Apoyé mi mano en el hombro de Edward.

-Cuida de ella.-le rogué.

-Lo haré.

Sabía que esto no sería una despedida para siempre, pero la añoraría tanto, pero ahora ella podría recomenzar su vida con el vampiro. Nada más importaba si ella era feliz.