Disclaimer: No soy capaz de dibujar a nivel profesional, no soy Japonés y mi nombre no es Masashi Kishimoto. Por lo tantoNaruto no es mio. Aunque si tengo un peluche de Hinata que es mi tesssssoro.
Este es el segundo capitulo revisado.
La verdad es que el pueblo no era gran cosa, tan solo un puñado de casas que se apiñaban a ambos lados de la calzada que unía el país del fuego con el de las nubes. Lo único destacable era la cantidad de ryokan o posadas tradicionales con onsen, baños termales que había. Obviamente el lugar había sido creado inicialmente como lugar de descanso para los viajeros que recorrían dicho camino, pero con el tiempo había ido creciendo hasta convertirse en un pequeño pueblo. En las afueras se levantaban pequeños puestos y casetas diversas, signo inequívoco de que se acercaba algún festival. Esto fue lo primero que Naruto e Hinata vieron al llegar a la pequeña población aquella tarde.
A decir verdad habían tardado menos de lo que habían previsto, principalmente por la insistencia del ninja rubio. Hinata accedió a avanzar un trecho a mas velocidad ante el lógico planteamiento de que podían estar en el pueblo antes de que cayese la noche y así se ahorrarían el tener que pasar una noche a la intemperie, aunque la joven kunoichi sospechaba que la falta de Ramen era otra de las razones de la insistencia del chico. Tras avanzar un rato por fuera del camino a un ritmo que solo alguien con entrenamiento ninja seria capaz de mantener por fin volvieron a la calzada. Al principio se produjo un silencio incomodo pero enseguida fue roto por Naruto, incapaz de estar mas de cinco minutos callado aunque en ello le fuese la vida.
Durante el resto del camino hasta el pueblo Hinata escucho atentamente a Naruto narrar las anécdotas que le habían ocurrido durante estos dos años de entrenamiento con Jiraiya. A pesar de que al principio temblaba como un flan poco a poco la joven Hyûga se fue tranquilizando. Hinata incluso se sorprendió a si misma riendo en algunas partes del relato de Naruto o incluso interrumpiéndole para preguntar alguna cosa, algo que antaño no se hubiese atrevido a hacer ni en sueños. Cosa de la que al parecer Naruto se dio cuenta y cuando lo comentó Hinata se puso tan colorada como un tomate. Desde luego había cambiado, pero quizá no tanto.
Cuando finalmente llegaron al pequeño pueblo Hinata se dirigió hacia un ryokan en concreto en el que, según las instrucciones que le habían dado, debía alojarse para que la persona a quien iba destinado el mensaje se pusiese en contacto con ella. El establecimiento en cuestión no parecía gran cosa, un edificio antiguo y un poco destartalado.
-No nos quedan habitaciones libres- Fue lo primero que oyeron nada mas entrar. Una diminuta anciana, que debía ser la dueña, se encontraba detrás de un mostrador leyendo despreocupadamente un libro. -si vienen a utilizar las aguas termales ahí tienen los precios- Añadió señalando un cartel pero sin apartar la vista del libro.
-Vamos abuela, seguro que tiene algo lib...- Comenzó a decir Naruto acercándose al mostrador. Craso error ya que fue interrumpido de golpe (nunca mejor dicho) al impactar el lomo del libro que la anciana estaba leyendo con su cráneo.
-Los jóvenes de hoy en día no tenéis respeto por vuestros mayores, si digo que no tengo habitaciones es que no tengo habitaciones- Gritó la anciana tan alto que incluso a alguien como Naruto le seria difícil igualar.
-¡Pero que haces maldita momia!- Bueno, quizá no tan difícil. -Como se te ocurre tratar así a los clientes.
-Ni clientes ni nada, he dicho que esta lleno por culpa del maldito festival, además la semana pasada se marcharon las dos doncellas que tenia y ahora me tengo que ocupar de todo yo sola.- Respondió mientras descargaba otro golpe en la cabeza del joven rubio.
-Será por tu encantadora personalidad- Comentó Naruto ganándose otro encuentro del Sr. Libro con su cabeza.
Hinata observaba anonadada la escena, si esto continuaba así toda su misión se iría al garete. Tenia que hacer algo para solucionar la situación ¿Pero qué? Entonces Hinata reparó en el libro que la anciana estaba leyendo, era una trágica novela romántica que ella misma había leído unos meses antes, por supuesto su padre desaprobaba ese tipo de lectura, pero mientras no se enterase... Pero volviendo a la situación actual, al recordar la historia que se contaba en dicho libro la mente de Hinata enseguida elaboró un plan. La cuestión era si realmente se iba a atrever a ponerlo en práctica. Tenia que hacerlo, no le quedaba otro remedio si no quería fracasar en su primera misión en solitario. Reunió todo el valor que tenia y se preparó para empezar antes de que el la situación se tornase irreparable. Estaba segura de que esta iba a ser la situación más difícil de su vida, más incluso que su combate contra Neiji durante su primer examen para ascender a Chuunin.
Naruto y la anciana dueña del ryokan cesaron inmediatamente su competición de gritos cuando repararon en los sollozos provenientes de la entrada del local. Allí con las manos en la cara y los hombros temblando se encontraba la lloriqueante figura de Hinata. En menos de un instante Naruto se encontró al lado de la chica.
-¿Hinata? Venga anímate, no te preocupes encontraremos una solución- Dijo el ninja rubio casi en un estado de pánico, había aprendido muchas cosas en estos dos años de entrenamiento fuera de Konoha, pero calmar a chicas llorosas no era una de ellas. Y no ayudó nada el hecho de que Hinata se abalanzase sobre él apoyando su cara en el pecho del chico.
-Lo siento pequeña- La anciana dueña del ryokan también se había acercado a la joven kunoichi. Su voz sonaba mucho más amigable que cuando había estado dirigiéndose a Naruto -Pero me temo que es verdad, ya estoy muy vieja para ocuparme de todo yo sola y ya tengo bastantes inquilinos como para que estos viejos huesos aguanten todo el trabajo que dan.
-No... no importa- Respondió la joven entre sollozos -Ya... ya sabíamos que no iba a ser fácil cuando nos marchamos de la aldea... solo... solo pensaba que al menos esta noche podríamos pasarla bajo techo.
-Os marchasteis... ¿Es que os habéis escapado de casa o algo así?- Preguntó intrigada la dueña del ryokan.
-Si, tuvimos que irnos porque...- Respondió rápidamente Hinata para evitar que Naruto hablase y estropease su plan. Aun así hizo una pausa ruborizándose ante la idea de lo que iba a decir a continuación -Mi... Mi familia se oponía a nuestra relación e incluso llegó a concertar un matrimonio de conveniencia para mi...- Otra pausa durante la cual Hinata se puso aun mas colorada. Puede que lo que tenía que decir a continuación solo fuese una mentira para que la anciana les dejase alojarse en la posada, pero aun así era demasiado parecida a la verdad, al menos por su parte. -Yo le am...digo, nos queremos- rectificó Hinata en el ultimo momento cogiendo de la mano a un estupefacto Naruto -y no vamos a dejar que nadie nos separe, ni siquiera mi familia. Por eso decidimos escaparnos.
-Ya veo... eso es lo que no me gusta de las familias ricas...- Dijo la anciana sacudiendo la cabeza
-Sentimos haberla molestado- Dijo Hinata haciendo una reverencia y dirigiéndose hacia la puerta arrastrando a un confuso Naruto. Ya estaba, ahora todo dependía de que la dueña se hubiese tragado la historia. A Hinata no le hacia ninguna gracia tener que mentir a la señora, pero una misión de clase B era una misión de clase B.
-Un momento pequeña- dijo la anciana cuando Hinata se dirigía hacia la salida -Parece que realmente necesitáis un sitio donde quedaros, y yo necesito ayuda con la posada... ¿Qué me decís?
-Se lo agradecemos mucho- dijo Hinata haciendo otra reverencia.
-Seguidme, la habitación está es por aquí- Hinata se agarro al brazo de Naruto que aun seguía paralizado y disimuladamente lo arrastró en pos de la dueña del local -En cierto modo me recordáis a mi y a mi difunto marido cuando éramos jóvenes- Añadió la anciana -Esta es la habitación, no es gran cosa pero es lo único que os puedo ofrecer.
-No se preocupe, esta bien- Respondió Hinata.
-Bien, entonces os avisaré cuando la cena esté lista y hablaremos, por favor poneos cómodos.
-muchas gracias señora...
-Oh, donde están mis modales. Puedes llamarme Haruka-obaachan, mi marido y yo siempre quisimos tener nietos, pero eso es algo bastante difícil si no se tienen hijos jajajaja.
-Encantada, mi nombre es Hinata y él es Naruto- Dijo Hinata haciendo otra reverencia. Naruto por su parte seguía petrificado.
Durante un momento la anciana se quedo observando a los dos jóvenes con interés y una extraña sonrisa. Hinata buscaba desesperadamente algo que responder en caso que preguntase por sus apellidos, pero al final no fue necesario ya que la dueña se despidió con una reverencia dejando a los dos jóvenes a solas en la habitación.
Nada mas cerrarse la puerta a Hinata se le doblaron las rodillas mientras soltaba un suspiro de alivio. Todavía no se podía creer lo que había hecho. A pesar de que todo había sido una farsa también había sido lo mas cercano a declararse a Naruto de lo que Hinata jamás hubiese soñado que seria capaz. Desde su posición en el suelo Hinata miró tímidamente al ninja rubio que tenia a su espalda.
-¿A que ha venido toda esa historia, Hinata?- Preguntó Naruto que al parecer ya se había recuperado de la sorpresa.
-G... Gome nasai Naruto-kun, lo que ocurre es que me dieron instrucciones claras de que la persona a quien va destinado el mensaje contactará conmigo únicamente si me alojo en este ryokan en concreto.
-Entiendo... es decir que esta vez casi la pifio del todo por no tener la boca cerrada- Dijo el ninja rubio mientras se sentaba en el suelo él también -Lo siento mucho Hinata.
-N... no importa, al final todo ha salido bien.
-Pero... eso no explica por que le has contado esa historia precisamente.
-Bueno, me fijé Haruka-san estaba leyendo una novela romántica así que pensé que tendría debilidad por ese tipo de historias. Siento no haberte podido avisar de mi plan Naruto-kun, pero tenia que hacer algo antes de que la situación fuese a peor.
-No pasa nada, aunque vaya susto que me diste cuando te pusiste a llorar así de repente.
-Emm... Naruto-kun, tengo que pedirte un favor- Dijo la joven kunoichi volviéndose hacia Naruto, sentándose de la manera tradicional e inclinándose -Necesito que te quedes aquí conmigo un par de días haciéndote pasar por mi... por mi no...- Hinata se veía incapaz de completar la frase. Por suerte para ella al estar inclinada su cara quedaba fuera de la vista de Naruto, estaba tan colorada que seguramente no le quedaba ni una gota de sangre en el resto del cuerpo.
-No te preocupes Hinata, seré el novio mas convincente que hayas visto jamás- Dijo Naruto terminando la frase inacabada de Hinata -Es una promesa- una vez mas el ninja rubio lucia en la cara una sonrisa.
-Arigatou Naruto-kun- Consiguió decir finalmente Hinata tras incorporarse.
-Es lo menos que podía hacer, si estamos en este lío es por mi culpa- Dijo Naruto poniéndose en pie para examinar la habitación.
'Arg, ya he vuelto a meterme en un problemas por no tener mi bocaza cerrada' pensó Naruto mientras fingía observar la sencilla habitación 'Demonios, si no tengo ni idea de cómo conseguir una cita ¿Cómo voy a hacerme pasar por el novio de nadie? A mi no se me dan bien estos sub... ¿Cómo era ese palabrejo?... ¿subterráneos?'
'SUBTERFUGIOS, PEDAZO DE BURRO' Sonó una voz en la cabeza de Naruto extrañamente parecida a la de Sakura.
'Vale vale, tampoco es para ponerse así. Eso, que a mi no se me dan bien estas cosas, yo soy mas bien un Ninja preparado para el combate, pero ya le he prometido a Hinata que la ayudaría, y yo nunca me echo atrás cuando doy mi palabra' continuó el dialogo consigo mismo a la vez que se volvía hacia la joven kunoichi dedicándole una sonrisa. Esta a su vez le devolvió brevemente una sonrisa tímida antes de desviar la mirada y ponerse colorada 'Esto va a ser muuuy complicado, pensemos...'
'Cálmate, Hinata, clámate' se repetía una y otra vez la joven heredera del clan Hyûga. La verdad es que no esperaba que Naruto fuese a aceptar su petición tan fácilmente. Si el hecho de haberle encontrado por casualidad ya le parecía un sueño, esto indudablemente tenia que serlo. 'Ay... No, no es un sueño' pensó tras pellizcarse en un brazo. 'Solo vamos a fingir, es por la misión, no es como si Naruto y yo...' en ese momento Naruto se volvió hacia ella con una sonrisa en la cara 'Aunque bueno... Supongo que tampoco importara mucho si disfruto un poco de la situación' Pensó mientras sonreía tímidamente al ninja rubio. Casi inmediatamente se dio cuenta de lo que se le acababa de pasar por la cabeza y su cara adquirió el color de un tomate maduro mientras apartaba rápidamente la mirada 'No, no, no. Mala Hinata mala Hinata'
Naruto no pudo fingir interés en la habitación mucho mas tiempo, al fin y al cabo ya había examinado exhaustivamente la mesita baja que se encontraba en el centro de la estancia con sus cojines rosas que la rodeaban, el armario de puertas corredizas donde se guardaban dos futones perfectamente doblados, el pequeño mueble con cinco cajones que se encontraba en una esquina de la habitación, el viejo televisor en blanco y negro que estaba encima de dicho mueble e incluso la sencilla lámpara que colgaba del techo. Finalmente viendo que no podía demorarlo mas Naruto decidió exponer lo que había estado pensando hasta ahora.
-Hinata, he estado pensando, si queremos que la gente, empezando por la vieja momia, crea que somos una pareja tendremos que hacer algunas cosas... No, espera eso no ha sonado bien, lo que quiero decir es que tendremos que actuar de una manera concreta cuando haya gente a nuestro alrededor... y bueno para empezar me preguntaba si te importaría que te llamase Hina-chan en vez de Hinata, además también preferiría llamarte así también cuando estemos a solas, porque me conozco si no lo hago así al final se me olvidara y meteré la pata cuando estemos en publico.
-¿Hina-chan?- Al principio Hinata pareció un poco sorprendida pero enseguida sonrió tímidamente -Me gusta, Naruto-kun.
-Nee, olvídate del dichoso kun, Hina-chan. Solo Naruto, na-ru-to.
-Hai, Naruto-ku… Naruto.
-Bueno también hay cosas como cogerse de la mano y abrazarse y cosas así, por suerte normalmente la gente no suele besuquearse en publico así que por eso no te tienes que preocupar- Naruto malinterpretó el creciente rubor de Hinata -No te preocupes, no será tan complicado, solo imagina que yo soy el chico que te gusta- Hinata se sobresaltó de sobremanera al oír esta ultima frase -Jejeje ya se que es difícil pero échale un poco de imaginación- Bromeó Naruto tratando de calmar a la joven kunoichi.
-No será tan difícil de imaginar, Naruto- Dijo la joven en un susurro.
-Eh... ¿Has dicho algo Hina-chan?
-N... Naruto, tú... ¿Estarás pensando en Sakura-san?- Preguntó de repente Hinata, la idea se le acababa de pasar por la cabeza y antes de darse cuenta de su boca ya habían salido las palabras.
Naruto no pudo evitar fijarse en el cambio de actitud de la chica, había pasado de repente de estar nerviosa a estar deprimida... desde luego no había quien entendiese a las mujeres. Aun así lo menos que podía hacer era responder a la pregunta de Hinata.
-Bueno... es algo complicado- comenzó a decir Naruto poniéndose serio durante un momento -Supongo que podría decirse que Sakura-chan todavía me gusta, pero no del mismo modo que me gustaba al principio. Además si se entera que he pensado en ella en esos momentos es capaz de hacerme picadillo- Volvió a bromear Naruto -No te preocupes Hina-chan- continuó viendo que no había conseguido animar a la joven -Puede que ahora mismo no tenga a nadie en quien pensar, pero te aseguro que lo haré bien, confía en mi.
-Arigatou, Naruto- Dijo la joven kunoichi mientras el chico se sentaba a su lado.
-Iie, Hina-chan, por cierto ¿Tu en quien estarás pensando?- Hinata se llevó tal impresión al escuchar la pregunta que casi se le sale el corazón por la boca.
-Bueno... esto... yo...- Por suerte para ella en ese momento se oyó una llamada en la puerta de la habitación.
-La cena esta lista- Dijo la dueña asomando la cabeza por la puerta.
-Naruto, mejor que no hagamos esperar a Haruka-san- Se apresuró a decir Hinata poniéndose en pie, evitando así tener que responder a la pregunta.
-Jeje, tienes razón Hina-chan, además estoy hambriento- Respondió Naruto poniéndose en pié él también.
Con un suspiro de alivio Hinata fue en pos de la anciana acompañada de un sonriente Naruto. La joven casi dio un bote cuando de repente el chico enlazó su mano con la de ella pero enseguida se relajó y se acercó más a él.
'Solo es por la misión' Pensó mientras apoyaba su cabeza en el hombro del chico. No pudo evitar ruborizarse cuando al mirarle a la cara el joven rubio le guiñó un ojo. 'Solo es por... ¿A quien intento engañar? Esto es lo que he deseado desde hace años, lastima que no sea de verdad.' Pensó mientras suspiraba cerrando los ojos y dejándose guiar por el chico 'No importa, al menos durante un tiempo será como si fuese verdad y puede que después consiga reunir el valor para confesarle lo que siento por él'
