NT: Cielos, esta vez si que no tengo perdón y probablemente ya nadie lea esto. De verdad siento mucho el haberme ausentado y por haber retrasado esta historia por tanto tiempo. Se que no tengo excusa pero les diré los motivos más fuertes por lo cual sucedió esto.

Verán, la cuenta de la autora original de este fic fue borrada de y por tanto la base que tomaba para traducir, aunque actualmente la esta subiendo de nuevo. Mi lap murió, no una sino dos veces y lamentablemente la primera vez perdí todos mis archivos y la segunda vez se murió permanentemente y ahora me encuentro sin compu hasta que pueda pagar una nueva lo cual está difícil (ya vieron los precios O.O) jeje '(

Lo bueno es que hacía años que había guardado un backup de esta historia, lo malo es que me costó encontrarlo u.u En fin, dejaré el bla bla para que disfruten del cap. )

NA: ¡Muy bien! Si tienen alguna pregunta, siéntanse libres de preguntarme porque sus preguntas son importantes para mua. De cualquier forma, no los detendré un minuto más así que disfruten leyendo mi hermoso fic (He he he…).

Wings of a Cherry Blossom

Por: AngelStrawberry

Tradu: Mua

Capítulo 17: Damisela en Peligro

oOo

"¡¿A qué te refieres con que no sabes?!" Gritó el Príncipe Xiao Lang.

Tomoyo frunció el seño ante el tono del príncipe, en las últimas semanas había estado conviviendo con ellos así que ya estaba acostumbrada a su actitud fría y a todo lo demás. Sin embargo, eso no significaba que debía tolerar su arrogante personalidad.

'Paciencia, Tomoyo, paciencia. Piensa en Sakura-chan y no en ti.' Tomoyo se repetía en su cabeza.

"Significa que Yo. No. Sé. Debería ser yo quién te preguntara eso y no al contrario." Dijo pacientemente.

"¿En dónde podría estar?" Xiao Lang murmuró para sí mismo, pero Tomoyo pudo escucharlo.

La joven negó con la cabeza y añadió, "Nadie sabe. Nadie la ha visto. Estoy preocupada, Li-kun."

Él se encontraba igual…

'¡Maldición! ¿En dónde estás, Sakura?' Xiao Lang pensó. El príncipe dio grandes zancadas hacia la pared más cercana y haló de la cuerda dorada que allí había. Después de unos segundos, un sirviente ingresó, inclinándose en respeto ante el príncipe y su acompañante.

"¿Si, Príncipe?" Preguntó el sirviente.

"Dile a mi familia y a Eriol que deseo hablar con ellos inmediatamente, pero antes, muéstrale a Daidouji-hime la Habitación Roja." El Príncipe ordenó y después dirigiéndose a Tomoyo dijo,

"Ve con él. Primero hay cosas que quiero confirmar." Y sin decir nada más se marchó.

--HABITACIONES REALES--

"¿La Habitación Roja?"

"Si, Su Alteza." La Reina Yelan no se sorprendió cuando el sirviente, enviado por Xiao Lang, pidió hablar con ella pero lo que llamó su atención fue que le informara que también toda la familia al igual que Eriol fueran requeridos. Además, lo que fuera a decirse sería en la Habitación Roja.

"¿Es todo?"

"Si, Su Alteza."

"Puedes retirarte." El sirviente se inclinó y se marchó.

En la Habitación Roja… era la única habitación que preocupaba a la familia. En ella se llevaban a cabo hechos importantes que involucraban a la familia y al reino. También significaba que algo andaba mal. Sólo aquella habitación causaba malestar a la familia real.

La Reina Yelan se levantó de su sitio y se dirigió al salón.

--HABITACIÓN ROJA--

Tomoyo se acomodó en su lugar. La familia real de Evitar ingresó en silencio al salón y así permaneció. Era como si alguien hubiese muerto y la pena fuera demasiada. La tensión en el aire era tan densa que pensó que estallaría y saldría corriendo como alma que se la lleva el diablo. Bueno, la habitación si hacía alarde a su nombre. Cuando caminaba, algunos sirvientes murmuraban algo como 'Van al Refugio de Satanás'. El Refugio de Satanás… sip, se sentía como si estuvieran en el infierno a excepción de que no estaba caliente.

Tomoyo miró alrededor de la habitación y todo lo que vio era rojo. Sofás aterciopelados de color rojo; Almohadones rojos de seda; Cortinas rojas; Alfombras rojas; Rosas rojas; El mobiliario era de madera pero barnizados a tal punto que parecían casi rojos. Tomoyo tembló y después sintió que una mano cubría la suya. Girando su cabeza a un lado pudo ver a Eriol sonriendo. Ella regresó la sonrisa en apreciación por consolarle, pero aquella habitación estaba asustándola. Si Sakura estuviera aquí, seguramente sentiría lo mismo o algo peor… Sakura…

"¡¿Vamos a quedarnos aquí sentados a mirarnos cómo nos hacemos viejos o qué?!" Finalmente se atrevió a decir Tomoyo casi gritando su frustración.

"¿Qué pasa, Xiao Lang?" Yelan preguntó a su hijo quién estaba parado cerca de la gran ventana, mirando al vacío.

Xiao Lang se giró, su rostro era serio y sin emociones como siempre, pero todos dentro de la habitación vieron diferentes inquietudes en sus ojos ámbar.

"Los convoqué aquí porque Sakura está desaparecida."

"¿Qué?" Las hermanas de Xiao Lang gritaron de la sorpresa y los ojos de la Reina Yelan se abrieron más de lo normal. Todos estaban sorprendidos a excepción de Eriol quién aún estaba en silencio y se le veía calmado como siempre.

"¿Estás seguro?"

Xiao Lang asintió. "Si, madre."

"¿Cómo pudo suceder?"

Xiao Lang no habló por casi un minuto completo pues la respuesta a la pregunta de su madre era que la culpa era suya. Estaba seguro de que él había sido el último que había estado con Sakura antes de que desapareciera y la culpa y las preocupaciones se estaban comiendo su corazón.

El Príncipe aclaró su garganta antes de hablar de nuevo. "He hablado con los guardias que cuidan las puertas del Reino y les pregunté algunas cosas. Agregué los hechos que me proporcionó Tomoyo y todo concuerda. Sakura ya no se encuentra dentro de los muros de Evitar."

"¿A qué te refieres? ¿Cómo?" Tomoyo preguntó. Estaba asustada. ¿Cómo era posible que ya no estuviera dentro de los muros de Evitar?

Xiao Lang negó con la cabeza y suspiró. Fue a sentarse en un soba de una pieza de color rojo. "No lo sé. Les pregunté a los guardias quién había salido y quién parecía sospechoso en el momento en que desapareció. Ellos no parecieron notar nada diferente, pero una niña que vende flores me dijo que vio a un grupo de sacerdotes saliendo del perímetro. Se había acercado a ellos para pedir su bendición pero ellos la ignoraron diciendo que tenían a un hermano enfermo y que necesitaban llevarlo a la frontera."

Eriol frunció el seño y preguntó, "¿No creerás…?"

Xiao Lang asintió. "Si."

Las mujeres miraron al príncipe y a Eriol y de regreso al príncipe, la confusión estaba escrita en sus hermosos rostros.

"Bueno, ¿qué pasa?" Xeifa preguntó impaciente.

"Sakura fue secuestrada." Eriol contestó. Unos cuantos gritos ahogados llenaron el salón.

"¡No!" Tomoyo exclamó. "No puede…"

"¿Pero cómo fue que la secuestraron? Estaba dentro del palacio." Dijo la Reina Yelan sorprendida.

"Eso ahora no es importante, madre. Primero debemos rescatar a Sakura."

"Si, por supuesto, debemos hacerlo. Esto no es bueno. Si algo le llegase a pasar…" La reina dejó que las palabras cayeran. Todos sabían lo que pasaría, otra guerra iniciaría lo que significaría que muchas vidas se perderían.

"¡C-Cómo pudiste Li! ¡Dejaste que se la llevaran!" Tomoyo lloraba, lágrimas salían de sus hermosos, tristes y temerosos ojos. Eriol la consolaba al rodearla con sus brazos, acunándola suavemente.

Los ojos del príncipe se ensombrecieron pues realmente era su culpa. Si no la hubiera dejado… Podía escuchar a su madre hablar algo acerca de "Salvarla por el bien de nuestro reino." Pero él eso le importaba muy poco; lo único por lo que se preocupaba era traer a Sakura de vuelta… A él…

--DESIERTO DE EVITAR: EN EL NORTE--

Gemía suavemente mientras despertaba. Podía escuchar una voz que le hablaba, pero no podía entender lo que esa persona le decía pues su mente aún estaba nublada por el sueño y un fuerte dolor de cabeza pulsaba en su cabeza.

"Despierta ya, mi pequeño pajarito."

Sakura gimió de nuevo por el dolor, sus ojos parpadeaban al intentar abrirlos, revelando sus hermosos ojos esmeralda.

"Ah, me alegro de que despiertes. He sido muy paciente, pero me vi tentado a tirarte encima un balde de agua. Sin embargo, resistí la tentación ya que no quería que mi dulce pajarito se mojara y temblara del frío." Dijo la voz. Los labios de la persona que hablaba se curvaron en una malvada sonrisa, revelando unos torcidos dientes amarillos.

"Pero pensándolo bien, siempre podría calentarte." Una lengua demasiado húmeda por la saliva apareció, lamiendo los gruesos labios mientras hacía un sonido como si sorbiera algo.

"¿Quién…?" Sakura abrió su boca, pero las palabras salían como un chillido. Trató de tragar su propia saliva para humedecer su adolorida garganta, pero era inútil. Tenía sed y estaba adolorida. Sakura trató de moverse pero descubrió que no podía. Le tomó unos segundos darse cuenta de que sus muñecas estaban atadas contra la cama al igual que sus tobillos.

Sakura gimió de nuevo por la incomodidad.

"Shh… No te muevas demasiado, mi pequeño parajito o de lo contrario te harás daño. No me agrada atarte como a una presa lista a morir, pero no me dejas alternativa. La última vez que nos vimos fue muy… ah… debería decir, muy incómodo para mí."

'¿De qué está hablando? ¿Visto? ¿Qué?' La joven de cabello castaño pensó confundida. Trataba de entender las palabras que oía, pero su nublada mente interfería al procesar sus recuerdos.

El hombre se levantó de su asiento y caminó hacia la cama, contoneándose como un tronco delgado ante ella.

"Me encuentro profundamente herido." Los ojos del hombre se entrecerraron mientras la miraba. "Me decepciona, mi pajarito. ¡No sólo me avergüenza, me toma como un tonto sino que también ha olvidado recordar a su prometido!"

"¿Prometido?" Sakura murmuró. No podía recordar que estuviera comprometida o que tuviera a alguien. Sus ojos esmeralda estudiaban al hombre que se movía a su lado. Su rostro estaba un poco borroso debido a la poca luz que había en el interior del cuarto o ¿era una tienda?. Qué importaba, sin embargo aún podía reconocer algo del hombre. Sabía que lo había visto antes.

Los rasgos físicos del hombre no eran muy agradables excepto por su altura. La frente del hombre era muy grande haciéndolo parecer un doble de Frankenstein. Sus grandes ojos eran oscuros; su nariz plana y gorda, mientras que sus labios eran gruesos. Sakura tembló del disgusto al recordar lo que había detrás de aquellos gruesos labios. Su cuerpo estaba un poco borroso. Sospechaba que la carne de su pecho no era por un arduo ejercicio, sino por comer. También sabía que sus sospechas eran sin duda un hecho pues la evidencia se encontraba en su enorme estómago.

'El hombre no es nada en comparación con el físico de Xiao Pao.' Sakura pensó complaciente. Sin embargo, la sensación pronto desapareció cuando cierto recuerdo la lleno de dolor y su corazón se partía una vez más.

'No te amo… Nunca te amaré… Me desagradas…' esas fueron sus palabras las cuales seguían retumbando en su mente.

¡CRASH!

El cuerpo de Sakura brincó, asustada por el sonido que hizo un vaso al quebrarse en el suelo, lo que provocó que su mente regresara a la realidad. Giró su cabeza a un lado y vio al hombre jadear. Sus ojos estaban llenos de una inconfundible furia que se dirigía a ella.

Sakura tragó saliva. Podía sentir su pulso aumentar de ritmo. Estaba asustada.

"Nunca." Gritó. Su tono era duro y lleno de furia. "¡Nunca vuelvas a ignorarme!"

Sakura se tensó, sus ojos esmeralda se agrandaron mientras el hombre desaparecía la distancia entre ellos.

--PALACIO REAL DE EVITAR: HABITACIÓN AZUL--

"¿Cuál es el plan?" Eriol preguntó. Sus facciones estaban tranquilas pero la seriedad debido a la situación podía verse en sus ojos y en el tono de su voz. Después de la reunión en la Habitación Roja, Xiao Lang le ordenó a Eriol que fuera con él. Eriol sabía que discutirían la forma de rescatar a la Princesa Sakura Kinomoto.

El Príncipe de Evitar estaba sentado en una silla simple, su atención se encontraba en la ventana que mostraba los jardines del palacio. Su mirada ambarina estaba fija en los árboles de cerezo. El árbol en dónde había herido a la única mujer que realmente amaba. Si, amor. Amaba a Sakura desde el momento en que sus miradas se cruzaron. Cuando tuvo los mismos sentimientos de antes, recuerdos dolorosos regresaron como una fuerte ola causando que retirara y negara los sentimiento que crecían en su corazón.

"La salvaremos." Contestó con simpleza pero las palabras significaban mucho.

Eriol asintió. "Les diré a los guarias que se preparen."

En ese momento tocaron a la puerta. Eriol dio permiso para que la persona entrara y la puerta se abrió. Un sirviente entró y se inclinó.

"El Comandante está aquí para verle, Su Alteza." Dijo el sirviente.

"Déjalo pasar." Xiao Lang le ordenó.

El sirviente se inclinó y un jadeante comandante entró en el salón saludando antes de acercarse a su líder.

"Dime." El príncipe le preguntó seriamente.

"Un grupo de gente está acampando en la parte norte de Evitar, Su Alteza." El comandante reportó. Su respiración era agitada debido a carrera que hizo para llegar con su líder.

"¿Estás seguro?"

"Si, Su Alteza. Nuestros espías vieron armas en sus tiendas y una bandera amarilla con un tigre se encontraba en el tope de las tiendas."

"Una bandera amarilla con un tigre." Eriol frunció el seño por un momento y regresó su mirada al príncipe. Sus ojos se encontraron en una comunicación silenciosa.

Xiao Lang asintió y regresó su atención al soldado. "Elige cuarenta de tus hombres más confiables y ordénales que se preparen porque dentro de una hora partiremos."

El comandante saludo a su líder y se retiró del salón. Tan pronto la puerta se cerró, Eriol empezó a hablar.

"¿Qué hace Hino aquí?"

El príncipe se levanto y caminó hacia la mesa en dónde había un mapa grabado de Evitar.

"No tengo idea, pero tengo la sensación de que ellos la tienen." Dijo Xiao Lang con voz dura. "Nos marcharemos ahora, cuando lleguemos allí esperaremos. Envía a una persona a su suministro de comida y que vierta una buena cantidad de poción para dormir. Cuando esté hecho, procederemos."

"Si, Su Alteza." Dijo Eriol.

El Príncipe de Evitar miró el mapa mientras sus dedos tocaban la parte desierta al norte del Evitar. Sólo un pensamiento estaba en su mente.

'Te salvaré, Sakura.'

--Desierto--

"¿Q-Qué planeas hacer conmigo?" preguntó Sakura con voz áspera.

El hombre rió sarcásticamente. "¿Hacerte? Querida, mi paciencia se está acabando con tu actuación."

"¿Qué actuación?"

"Muy bien, lo haremos a tu modo. Lo que planeo hacer es convertirte en mi esposa."

Sakura ahogó un grito de la sorpresa. "¿Esposa? ¡No seré tu esposa!"

"Creo que no tienes alternativa, mi pequeño parajito. ¡Suficiente de esto! Tú serás mía incluso si tengo que tomarte ahora."

El temor de Sakura aumentó, la amenaza obviamente clara para ella. "N-No te atreverías."

El hombre sonrió ante su miedo. "Oh, claro que si."

"No." Sakura murmuró, moviendo su cabeza. Trató de halar sus brazos y piernas de las cuerdas que la detenían, pero sin resultado.

El hombre movió una pierna sobre la cama.

"No tiene caso que hagas eso querida. Sólo te lastimarás más, especialmente cuando no quiero que esta piel tan lisa como la perla se estropee." Mientras decía esto, deslizaba el dorso de su mano por el brazo de la chica.

Sakura brincó ante su caricia. La habitación estaba silenciosa, sin luz alguna pero ella sabía quién era el hombre. Sólo un hombre podría tener torcidos dientes amarillos y oler a pescado muerto. Sólo había un hombre tan obsesionado con tenerla como esposa y ese hombre era la razón por la cual huyó.

El Príncipe Ryu.

El Príncipe Ryu movió su otra pierna hacia la cama y se subió a ella. Se colocó a horcajadas con cada pierna al lado de los muslos de la chica y sus manos sobre su cabeza. Su sonrisa se amplió.

Los ojos esmeraldas mostraron un intenso miedo al tiempo que su cuerpo temblaba. Aquellos mismos ojos se cerraron cuando el Príncipe Ryu se acercó y lamió su cuello.

"¡Noooo!"

Campamento Dragón…

"¿Qué pasa, Xiao Lang?" Eriol le preguntó cuando su amigo tiró la taza y se levantó abruptamente.

Xiao Lang caminó hacia la abertura de la tienda.

"Sakura." El príncipe murmuró y regresó su atención a su amigo con seriedad en el rostro.

"Se escucha la señal. Vamos."

Eriol no tuvo que preguntar, pero asintió mientras seguía a su Príncipe hacia los caballos que allí aguardaban.

Campamento Hino…

El Príncipe Ryu lamió sus gruesos labios y dijo, "Justo lo que pensé, sabes tan bien como te ves, pero veamos si el resto de ti es tan bueno o incluso mejor."

"¡Detente!" Sakura suplicó, las lágrimas empezaron a aparecer en sus ojos.

El hombre se rió ante el placer del miedo que le proporcionaba a ella y el deseo lo consumía. El príncipe colocó sus manos sobre la ropa de Sakura y con un fuerte jalón, la tela se desgarró.

"¡Detente! Por favor detente." Sakura continuaba suplicando, pero el deseo del hombre sólo aumentaba.

"Perfecto." El príncipe murmuró mientras sus ojos devoraban lo tenían en frente.

"¡Que alguien me ayude!" Sakura forcejeaba como gato torturado. Sus muñecas sangraban y sus tobillos mostraban la brutalidad de su captor y lo mucho que luchaba.

"No hay nadie que pueda ayudarte." Dijo mientras apretaba uno se sus pechos.

Sakura cerró sus ojos. No podía soportar mirar a lo que él le hacía. Sus lágrimas rodaban por su rostro mientras pequeñas porciones de esperanza desaparecía de su mente, pero su corazón llamaba…

'Xiao Lang… Ayúdame…'

Deseaba vomitar. El malestar subía por su garganta en repugnancia a lo que estaba sintiendo. Continuaba suplicando, pero las palabras no eran escuchadas. En minutos que parecieron eternos, sintió que aquel peso ya no la aplastaba ni estaba sobre ella y aullido de dolor la alertó, atreviéndose finalmente a abrir sus ojos.

"Xiao Lang." Se atragantó. Las lágrimas en sus ojos ya no sólo eran de miedo sino también de alivio y felicidad. Allí al pie de la cama se encontraba el Príncipe de Evitar, una de sus manos empuñaba su espada mientras la filosa punta se encontraba en el cuello del Príncipe Ryu, su otra mano estaba hecha un puño.

El Príncipe Xiao Lang gruñó y sus resplandecientes ojos ámbar atravesaban al hombre tirado en el piso. Una furia animal dentro de él deseaba mutilar a quién se atreviera a tomar lo que no era suyo. Cuando escuchó que una voz familiar decía su nombre, volteó a ver y vio a la mujer que amaba atada como presa a punto de morir. Sus ojos se ablandaron y miraba cálidamente a la mujer que tenía su corazón. Xiao Lang dejó inconsciente a Ryu y caminó hacia su flor de cerezo. Su enfado aún estaba presente cuando la vio hacer un gesto de dolor mientras la desataba.

"Xiao Lang." Murmuró, una pequeña sonrisa se formaba en sus lastimados labios.

Xiao Lang le sonrió y con la palma de su mano acarició amorosa y consoladoramente sus mejillas retirando de ellas las lágrimas.

"Shh… Ahora estás a salvo. Te llevaremos a casa." El príncipe tomó el abrigo corto que llevaba y con ello vistió a Sakura. También agarró la capa que estaba en un baúl de madera y se lo colocó.

"Me siento caliente. Muy caliente. No puedo moverme." Respiraba y jadeaba lentamente.

Xiao Lang frunció el seño ante esto, así que se acercó y con su mano tocó su frente.

"Oh maldición." Maldijo cuando sintió que ardía en fiebre. Rápidamente la cargo entre sus brazos y de modo tranquilizador le dijo, "No te preocupes, Sakura, te llevaremos pronto a casa."

"¿Voy a morir?" su murmullo era casi imperceptible, pero el príncipe había captado cada palabra.

"¡No, maldita sea!" El miedo desgarraba su corazón lo que provocaba que su tono fuera áspero, duro y frío.

"Lo siento, logré que te enfadaras de nuevo."

"No, no, no estoy enfadado. Descansa ahora y una vez que despiertes, estaremos en casa."

"Sabía que vendrías. Sabía que me salvarías." Las palabras de Sakura vacilaban cuando la fiebre la llevó a la inconsciencia.

El príncipe montó su caballo llevando a Sakura acunada y segura entre sus brazos.

"Resiste, Sakura, te salvé y no pienso perderte de nuevo, amor mío." Juró mientras ordenaba a su caballo a ir más rápido.

Continuará…

Notas mías: Espero que este capítulo haya sido de su agrado y no los haya decepcionado. Prometo que trataré de no volverme a retrasar tanto tiempo. En fin espero saber su opinión. Que estén bien.

Nota de Autora: ¿Preguntas? ¿Sugerencias? ¡No duden en escribirme! Recuerden….

El botón del review está justo abajo.

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