Transferencia
Cap2
"No puedo"
Ya llevaba dos semanas y para los resultados que sacaba no iba mal, me hice amistad con los chicos y hacíamos deporte después de clases. Con respecto a las chicas plástica y su horda de idiotas, aún no me hacían nada.
-El
fin de semana iremos a acampar-dijo
el presidente de curso, y de pronto empezó un bullicio imparable-
¡Así que infórmenle a sus apoderados y traigan el dinero, todos
los datos están puestos en el comunicado!-
gritó el pobre mientras la secretaria de curso nos pasaba los
papeles.
-Hay que
llevar las pistolas de balines viejo, ¡realizaremos un partido de
Unreal Tournement en la realidad! ¿Quienes se apuntan?-
exclamó Iván con entuciasmo. Todos los del grupo se anotaron y
otros hombres del curso también. Parece que el juego de comandos les
resultaba una cábala de los campamentos.
-OH!
Claro y el caballero Joshua también se unirá a su brutal jueguito
¿no es así?- dijo
Helena acompañada de estúpidas risitas de sus subordinadas.
-La
verdad es que no princesita, es una lástima que tus panoramas sean
quedar como una jaiba de roja, pintarte las uñas y reclamar por un
jugo de mango sin azúcar-
le respondí con desprecio.
-¿Pues
cuales son tus planes?-dijo
para ver si podría contraatacarme.-
¿Bañarte en el mar? ¿Jugar futbol playero con "la
soledad"?-
-Ya
déjala Helena- dijo Leo
interponiéndose entre nuestras vistas -Preocúpate
de tu maleta- ella nos
miró con odio mientras todos, menos sus esclavas, se reían de
ella.
-Joshua, no hay
problema si quieres apuntarte al juego-
me dijo Antonio, todos los chicos asintieron. Yo sonreí.
-No
se preocupen chicos, de principio ni siquiera sé si podré ir-les
informé, me quedaron mirando sin entender las razones.
-¿Problemas
de dinero? Por que si es por eso podemos hacer una vaca para pagarte
el viaje el año pasado lo hicimos con Andrés-
dijo Leo.
-No, no es
eso; es que tengo trabajo- dije
excusándome.
-¿Pero y
si pides permiso? Podrían dejarte ir sólo por un fin de semana-
dijo Andrés.
-Por eso
dije que "no sé si podré ir", pues no sé si tendré el
permiso- aclaré.
-Pues
ponla en el equipo azul-
dijo Antonio, mientras Iván me anotaba en la lista, me reí con
ganas.
Al llegar la tarde me dirigí a mi casa y pesqué el
automóvil, conduje hasta mi trabajo, pues yo no estaba en ese país
sólo por motivos de excelencia escolar... eso era sólo un disfraz
de mi traslado. Pues realmente fue una transferencia de trabajo pues
se dio que en este país una organización de mala fama en Alemania
se había instalado, para un comercio alternativo. Y como necesitan
encubrir personal me enviaron aquí, lo malo es que no tengo ni un
maldito día de descanso y esa banda no para, por lo que veía
completamente imposible el permiso para el paseo.
-Buenas
tardes mi General-dije al
entrar a su oficina.
-Buenas
tardes, Agente Hasse ¿De que viene su visita?- dijo
mientras ordenaba su papeleo.
-Vine
a pedir un permiso, señor- dije
rígida en mi posición, ya con mi uniforme puesto.
-¿De
que se trata?-dijo con
una voz más tenue- siéntese.-
me senté frente a su escritorio.
-Verá,
en mi escuela han organizado un viaje de campamento por el fin de
semana, entonces quería ver la posibilidad de que yo pudiera asistir
al viaje-dije sin
esperanzas.
-¿Datos de
viaje?- saqué el
comunicado y se lo entregué. Lo leyó paciente y asintió con la
cabeza.
-Tiene suerte
Capitán, hay una solicitud de patrullaje por la zona, así que por
la noche tendrá que patrullar en busca de detalles-
dijo pasándome, ya firmado, el comunicado. Asentí con la cabeza y
me levante.
-Le estoy
agradecida señor, con su permiso-
me despedí con firmeza y me retiré a seguir con mi trabajo.
-Me
dejaron ir...- informé
al grupo. Iván y Andrés saltaron y vociferaron.
-Woohooo!!!
Estás en nuestro equipo-
exclamó Iván.- Con
Andrés y Leo debes traer algo azul para identificarte-
-Bueno-
dije sonriente.
-¿Te
costó mucho pedir el finde?-
me preguntó Leo.
-No-
"Al menos no mucho,
sólo a cambio de un trabajo en terreno"
pensé para mi.
-Oye
Josh, ¿en qué trabajas?-
preguntó David, me quedé helada... "¡Rayos!
¡¡Cómo no se me ocurrió antes!! Inventa... vamos, algo de
importancia...vamos..."
-En
el correo-dije
estupidamente- El flujo de
mensajería es mayor en los fin de semana por eso me
complicaba-
-Ahh!
¿Repartes el correo?-pregunto
Antonio.
-Sí-
dije con una sonrisa para disimular mi nerviosismo. Tocaron el timbre
de entrada y todos se fueron en carrera menos Leo y yo.
-Tú
no trabajas en el correo ¿cierto?-
me dijo mirando al piso.
-Ah?
D..De qué hablas, claro que sí-
dije disimulando una sonrisa.
-No
me mientas Joshua, yo trabajo en el correo y son los lunes los días
de más tráfico- me dijo
mirándome a los ojos mi sonrisa desapareció "¡Carajo,
por qué, ¿no pude decir algo más rebuscado?!"-¿Me
dirás en que topaste con lo del finde?-
-¿Les
dirás a los demás que he mentido?-
pregunté él negó con la cabeza.
-No
si tú me dices la verdad-
me dijo mirándome a los ojos. Ya habíamos llegado a la sala.
-No
puedo decirte, ni a ti, ni a mis padres, ni a nadie, lo siento,
¿podrías guardar el secreto?-le
pedía totalmente seria."Esto
no es un juego Loe, por favor entiende".
Nos sentamos y me susurró al oído.
-No
les diré, pero terminará por decirme que pasa-
no pude evitar abrir más de lo normal los ojos mientras miraba a la
mesa y mis mejillas se sonrojaban. Tres puestos más adelante Helena
nos miraba fijamente, a mí con un odio inmenso, pero a Leo... ¿amor?
Naaa... no creo que sea eso.
En la tarde a la salida todo el curso
nos reunimos a la salida para asignarnos cabaña. Las escuché todas,
pero no creí la que me había tocado, ¡sabía que debería ir con
mujeres pero no con ella!
-Cabaña
n°3 Joshua, Javiera, Nadia, Kleo, Camila y Helena...-
"No puede ser...
¡¡¡no- puede- ser!!!" Como
si fuera un acto reflejo miré a Helena al mismo tiempo que ella me
miraba a mi, su cara llena de odio y maldad y yo... bueno son los
ojos sobresaltados por la maldita sorpresa. Ya sabía lo que tenía
que saber así que me giré y me dirigí a la salida lo más lento
que podía disimular.
-¡¡Joshua!!
¡Espera, necesito hablar contigo!-
la mano de Leo me retuvo el brazo y me giré para mirarle.
-Ahora
no Leo, estoy más que atrasada y lo último que escuché del
presidente no me agradó en lo más mínimo.-
-¿A
donde vas?-preguntó.
-A
mi trabajo- respondí
automáticamente.
-¿Cual
es tu verdadero trabajo Joshua?-
dijo mirándome intensamente a mis ojos. Me solté de un tirón.
-¡No
puedo decirte!- le dije
ya colmada, me di vuelta y miré de reojo hacia atrás, vi dos cosas
que me llamaron la atención, a Leo que me miraba apenado y a Helena
que me miraba con un odio sobrenatural. Al día siguiente sería la
salida, y debía informarme a la perfección de mi misión, además
de pedir una pistola de balines y una caja fuerte para esconder mi
pistola, y equipamiento para la expedición. Estaba segura de que los
siguientes dos días iban a ser una odisea para mí.
