Transferencia
Cap4
"Inesperado"
-Hace
cuantos años sirve a mi padre Agente Hasse-dijo
con una traviesa sonrisa.
-De...
¡¿De que hablas?!-dije
alejándome unos pasos de él y recordando mis clases en la academia
donde me decían cómo disimular el nerviosismo y despistar al
agresor, pero no lo lograba.
-Vamos
Josh, me acabas de decir que sólo ibas a enfermería por balas en tu
cuerpo, ¿quien más que un agente de mi padre soportaría eso?-
mientras lo decía se me acercaba con esa traviesa sonrisa, choqué
con un arbusto y él me alcanzó tomándome de ambos brazos.-Por
ti, porque tú le había pedido permiso a mi padre para asistir a la
salida, por eso me respondió con un "otro más?" cuando le
dije, tú trabajas para mi padre-
le quedé mirando ya dándome cuenta de que no podría hacer nada por
remediarlo, suspiré y miré hacia el lado.
-Más
te vale guardar el secreto, tu padre confiará en ti, pero yo apenas
te conozco- dije de
manera fría, sentí que sus manos se aflojaban- No
confío tan fácil en la gente-
con una maniobra salté el arbusto de espaldas y me safé de Leo,
para comenzar la carrera y encerrarme en mi habitación de la cabaña,
pues después de la riña había dejado todo tirado.
-El
resentimiento de una muñeca-
susurré para mis adentros mientras veía todas mis cosas
desparramadas fuera de la cabaña, me agaché a recogerlas y
guardarlas en la maleta, ya se estaba haciendo de noche y terminé de
guardar mis cosas. Sabía de antemano que algo así iba a pasar así
que había llevado una carpa que armé detrás del resto de las
cabañas, puse mis cosas adentro y me dirigí al comedor para comer
mi cena. Al entrar las plásticas empezaron a susurrar mientras todos
estábamos en la fila, yo retomé un libro que había traído, hasta
que Helena decidió poner su mano encima.
-Te
agradecería que saques tu mano de allí, estoy leyendo-
le dije mientras subía lentamente la cabeza para ver su sonrisa tan
burlona y autocomplaciente.
-Oye,
no había suficiente espacio para nuestras cosas así que sacamos las
tuyas, si no te molesta duerme con los perros-
dijo arrogantemente mientras el resto de Barbie se reía y el
presidente nos miraba desesperado sin saber que hacer, moví mi libro
para que la mano de Helena lo dejara y seguí leyendo, con la misma
expresión de indiferencia. Oí el suspiro de alivio del presidente y
el respingo orgulloso de Helena.
Llegado mi turno saqué mi cena,
pollo con arroz, y me senté en una esquina, leí mi libro mientras
comía sin botar ni un grano de arroz. Luego una sombra me
tapó.
-Josh... lamento
la hostilidad de Helena-
era el presidente de curso que se había acuclillado mientras se
acomodaba las gafas, se veía que lo lamentaba-
No se cómo tratar con Helena desde pequeña sus caprichos han esto
atormentándome... Disculpa por no defenderte.-dijo
apenado. Apoyé mi mano en su hombro y le sonreí.
-No
te preocupes, esto no me afecta, tu trabajo es excelente, y con
respecto a Helena, solo hay que dejarla ser-dije
luego miré al techo- Del
cielo les cae su castigo-
-Gracias,
Josh ¿no quieres comer con nosotros?-
ofreció, yo negué con la cabeza.
-Es
mejor que no, la princesa pondrá problemas, además estoy a gusto
aquí, gracias de todos mod...-
no pude terminar la frase pues unos restos de arroz con Ketchup
cayeron sobre mi cabeza. Inexpresiva vi a la obvia agresora.-Se
te ofrece algo ¿Helena?-
dije mientras los granos corrían por mi cara.
-Aléjate
del resto, mejor vuelve a tu país que aquí sobras-
dijo miré mi libro, manchado, suspiré con pesar y me levanté.
-Eres
decepcionante, Helena-escuché
a Leo mientras me tendía una servilleta, la acepté y limpié un
poco el Ketchup de mi libro.
-Gracias-susurré.
No
necesitaba levantar la mirada para saber lo que pasaba Helena debía
de estar impresionada y sino furiosa, los chicos me rodearon y el
presidente de curso estaba a mi lado ayudándome a sacarme los restos
de comida de encima. Susurré nuevamente y me movía hacia la puerta
sin mirar a nadie. Con el hecho había perdido el apetito, lamenté
la rojiza mancha de mi libro, los cerré y advertí que no tenía
ducha en mi "campamento" y que si iba a mi correspondiente
cabaña Helena echaría abajo la puerta o algo similar. Me fui al
bebedor y abrí la llave para mojarme el pelo y sacarle un poco la
esencia a comida. Luego de atenuar un poco aquello miré la hora y
escuché los gritos del presidente.
-¡Ya
son las dos todos a sus cabañas!-
todos refunfuñaban mientras entraban a sus cabañas.
-¿Te
ayudo con las supervisiones?-
le dije con una sonrisa él asintió agradecido.
-Tú
ve por las puertas de los hombres y yo las de las chicas, te harán
más caso a ti y evitamos otro encontrón con Helena-
dijo amablemente, asentí y mientras caminaba aplaudía.
-¡Bien,
todos adentro!- todos me
quedaron mirando y yo sonreí, luego simulé un fruncido de seño-
¡Ya, ya! todos adentro,
miren que el presidente me envió ya que no le hacen caso al pobre-
luego sonreí y todos entraban de a poco. Los chicos con que me
relacionaba me tomaron de las muñecas y me entraron a la cabaña.-
¡Ey, chicos! esperen, yo
no debo entrar aquí-
decía mientras me agarraba del marco de la puerta, al final me rendí
y los chicos me llevaron a una habitación con un camarote y adentro
estaban mis cosas y mi carpa plegada, me quedé atónita.
-Nosotros
dormiremos al lado, por si necesitas algo-me
dijo David.
-Sabemos
que las chicas prefieren piezas a parte de los hombres, además así
el presidente nos dejó que te quedaras con nosotros-
dijo Andrés. Sonreí, cuantas misiones había estado en una estrecha
carpa durmiendo con dos hombres para a la mañana siguiente afrontar
alguna misión suicida, jamás me importó eso, sólo sonreí. Me
volví hacia ellos y descubrí al presidente en la puerta.
-Son
con los que mejor te llevas ¿no?-
dijo sonriente.
-Gracias,
muchas gracias a todos-
dije luego los abracé a todos y al abrasar al presidente le
susurré-Espero no traerte
problemas, tienes un bello corazón-luego
fui a abrasar al último que me quedaba, Leo. Me quedé quieta
mirándolo un milisegundo, luego lo abracé sin mirarle, me dirigí
hacia la puerta en busca de mi maleta y me dirigí al baño.-
¿Les molesta si me quito el olor a arroz, pollo y Ketchup?-
dije con una media sonrisa, todos carcajearon y me dieron permiso. Me
duché fugazmente y me puse unos jeans, la chaqueta antibalas una
camiseta y sobre todo un polerón y unos pantalones holgados para
"dormir", salí con pantuflas peludas del baño, dejé mi
maleta en mi habitación y en la "sala" e la cabaña nos
sentamos todo el grupo a conversar hasta que ya la conversación
parecía muerta, evité totalmente la mirada de Leo y ya cuando eran
las cuatro decidí excusarme por sueño y cerrar la puerta de mi
habitación para encintarme la pistola colgarme la placa y ponerme
las zapatillas de agarre, para salir por la ventana hacia mi misión.
Tenía en promedio dos horas para llevar el operativo a cabo...
