Mi amor:
El tiempo va pasando pero me parece que fue ayer cuando te perdí para siempre. Tengo miedo a olvidar la imagen de tu rostro en mi mente, pero mantengo vivo cada momento que pasé a tu lado. Las heridas de mi corazón no pueden sanar, este dolor es simplemente demasiado grande, demasiado real, hay tantas emociones, tantos sentimientos que el tiempo no las puede borrar.
Cuando estaba triste, tu me consolabas y me estrechabas en tus brazos y con tu forma de ser me hacías reír, cuando estaba asustada tu apartabas todos mis miedos y tomabas mis manos entre las tuyas dándome paz.
Todos intentan convencerme para que te olvide pero me niego a aceptarlo porque me cautivaste con tu resplandeciente luz y ahora estoy viviendo en la más completa oscuridad. Tu rostro inunda mis sueños y eres tan real que no quisiera despertar y tengo la certeza que ni el tiempo, ni la distancia lograran apagar el amor que siento por ti.
Estoy trabajando en Torchwood y a pesar de todas las cosas interesantes que me ocurren a diario, no me quitan la pena de todo lo que no me atreví a decir, pero te quiero dar las gracias por todo lo que vivimos y por este amor tan grande que se quedo conmigo y como cada tarde mientras paseo por las calles de esta ciudad, llenas de gente, yo las veo desiertas. Se han convertido en mi cárcel de barrotes invisibles e imposibles de romper, que me traen tus palabras a mi memoria pero el viento me grita que no estas.
La vida es dura pero gracias a la fuerza y a la ternura que me enseñaste, puedo sobrellevar la crueldad del destino que una vez nos unió y ahora nos castiga separándonos.
Por las noches le hablo a la luna de ti y le cuento lo mucho que te extraño y siempre repito que olvidarte es imposible. No lo puedo remediar estoy unida a ti para siempre, esperando el sonido de la TARDIS para volar a tu lado. No puedo estar sin ti y me siento muy sola, tu amor se ha clavado en mi alma y en mis sentimientos, pero ahora que te he perdido creo que voy a volverme loca.
Fuiste tú, lo que siempre había deseado, con quien sueño de noche y deseo darme la vuelta en la cama y encontrarte ahí, apoyado en mi almohada, mirándome con esa sonrisa tan radiante. Tienes mi alma enamorada.
Te conocí en un momento inesperado, en un momento que no sabía que hacer con mi vida, buscaba mi camino con alguien a mi lado. Sí, estaba Mickie pero no me llenaba, sigue enamorado de mí pero no puedo amarlo, siento el daño que le estoy haciendo pero no lo puedo evitar.
Durante el tiempo que estuve contigo me sentía viva y encontré el amor verdadero. Quisiera gritarle al mundo que estoy totalmente enamorada de ti, que fuiste, eres y serás todo lo que siempre quise para mí. Con tu formar de ser arrolladora, conseguiste que tocara el cielo con las manos y tus ojos, en ocasiones profundos como el océano, otras terribles como el fuego y también tiernos y cariñosos como un cachorrillo abandonado, me derretían y me daban la vida y ahora que no los tengo conmigo, me siento morir.
Mi amor aumenta cada día y a pesar de la distancia no creo que exista nadie mejor a quien amar, a tu lado todo era pura magia. En el silencio de la noche, asomada a la ventana siento lo mucho que te amo y aunque hace tiempo que nos hemos separado nunca me has dejado.
Es triste que nunca vayas a saber que en la vida no he sentido nada igual y sé que desde que te has ido, compartimos soledad. Todavía te siento entre mis brazos y me estremezco recordando aquellas noches mágicas cuando el tiempo se detenía para nosotros.
Cada día, mi madre me repite que no sueñe, que no vas a volver; pero no comprende que esto es lo único que me hace continuar viviendo en este mundo y gracias al deseo de que vuelvas a buscarme puedo seguir adelante.
Se que te necesito mi amor, que te esperare eternamente.
Rose
Como en la carta anterior, cuando Rose consiguió dormirse agotada ya de madrugada, una nube brillante la rodeó y se dirigió hacia el ordenador saliendo disparada hacia el espacio exterior buscando nuevamente a la TARDIS
o –
Cuando el Doctor, Jack y Martha se dirigían de regreso a la TARDIS encontraron que estaba emitiendo una luz muy potente en su interior, rápidamente entraron y descubrieron que los controles se habían vuelto locos otra vez. Después de comprobar que todo estaba en orden, se dieron cuenta que había aparecido un nuevo mensaje en la pantalla.
El silencio reinaba en el interior de la TARDIS, el Doctor y Jack estaban sobre el monitor leyendo la carta de Rose. Cuando terminaron, el Doctor se mantuvo en silencio y preparó la nave para partir hacia un nuevo destino desconocido, mientras Martha se acercaba al monitor y podía leer la carta también. Después, pensativa se acercaba a Jack y con voz muy baja, intentando que el Doctor no escuchara su conversación le preguntó:
¿Cómo es Rose? – Su rostro reflejaba una cierta tristeza.
Rose… - Demostrando a Martha lo importante que Rose había sido tanto para Jack como para el Doctor, Jack se quedó pensativo, dejando salir esa media sonrisa que siempre aparecía en su rostro cuando pensaba en su antigua compañera y amiga. - Apasionada por la vida, divertida, muy cabezota, muy segura de lo que quiere, dulce y cariñosa; siempre dispuesta a abrazarte cuando peor te encuentras, inteligente, dispuesta a dar la vida por quien ama. Toda una luchadora.
¿Tú también la quieres verdad?
Con su dulce sonrisa sabe llegar a tu corazón antes de que te des cuenta. – Dijo Jack recordando los buenos momento vividos los tres juntos, cuando había visto en Rose a su propia hermana pequeña, a la que cuidar y proteger. – Y sabía hacer los mejores muffins del universo. Si, señor.
Es perfecta, ¿verdad? – Dijo el Doctor que había permanecido en silencio hasta ese momento.
¿Y que hay de ti? – Dijo Martha, zanjando de ese modo un tema en el que sabía que no tenía nada que hacer. - Apenas me has contado de tu vida personal. ¿Hay alguien especial en la vida del Capitán Jack Harkness?
Jack se lo pensó un instante, durante el tiempo que llevaba viajando con el Doctor y Martha, su equipo de Torchwood había estado siempre permanente en sus pensamientos, pero sobretodo había un nombre que no desaparecía, aunque todavía no estaba seguro de cuales eran sus sentimientos por él o si se atrevería a decírselos en algún momento.
Podría decirse que si. – Dijo finalmente. – Bueno no es nada serio, al menos no de momento. No lo hemos hablado… Es complicado. – Terminó diciendo.
Vale, ¿Dónde vamos ahora? ¿Qué me decís de Julio Cesar, siempre quise conocer a ese hombre? Esperad, conozco un bar cerca de Europa, la luna no el continente claro, por el siglo XXXII, que pone las mejores cervezas que jamás hayáis probado. – dijo le Doctor mirando a Jack y con su encantadora sonrisa le ayudó que dejar el tema cerrado, pues le conocía demasiado bien como para saber que no se le daba bien hablar de sobre sí mismo.
Jack se echó a reír escuchando al Doctor, relajado y tranquilo por no tener que seguir hablando de algo de lo que ni el mismo estaba seguro. Martha comprendió que solo sería una buena amiga.
